LA CONJUNCIÓN SE HA IDO... Y EL FIN DEL MUNDO
NO HA OCURRIDO
Durante casi un mes hemos
podido disfrutar de un espectáculo poco
habitual: los cinco planetas visibles a simple
vista han estado en la misma zona del cielo y, además,
ha habido momentos en que casi se veían
formando una línea recta.
Los cinco planetas que
podemos ver sin telescopio son: Mercurio, Venus,
Marte, Júpiter y Saturno. Al ocultarse
el Sol, con los últimos resplandores del día,
primero se hacía visible Venus, luego Júpiter,
y un poco más tarde, cuando las estrellas resplandecían,
aparecían Marte, Saturno y Mercurio.
Mercurio, Venus, Marte
y Saturno se veían en la constelación
de Tauro, un poco a la derecha de Orión. Júpiter,
un poco más díscolo, se situaba a la
izquierda de Orión, en la constelación
de Géminis.
Es un espectáculo
realmente bello y extraño pues el que los planetas
estén
casi sobre una línea recta sólo se repite
cada varias decenas de años.
Hace dos años,
ocurría algo similar, aunque un poco diferente,
era la gran conjunción del 5
de mayo de 2000. No se trataba de que todos los
planetas estaban en una línea, sino que estaban
agrupados en una pequeña parte del cielo. En
aquella ocasión muchos astrólogos y
otros agoreros anunciaron el fin del mundo, o al menos
grandes catástrofes. Por ejemplo, el libro
5/05/2000 el último desastre, del autor
Richard Noone, profetizaba poco menos que el
fin del mundo. Ésta es tan sólo una
muestra. Y no se crean que Richard Noone es un don
nadie, su obra tuvo gran repercusión y muchas
personas, sobre todo en Estados Unidos, vendieron
sus casas y se fueron a refugios para esperar el 5
de mayo del 2000: el día del fin del mundo.
El fin del mundo no
tuvo lugar y nadie pagó los platos rotos.
Lo ocurrido el año
2000 no es un caso aislado. En 1982 ocurría
algo semejante y varios libros anunciaron a bombo
y platillo que aquel era el año del fin del
mundo. Cuando el fin del mundo no tuvo lugar, muchos
astrólogos que se habían hecho eco de
la noticia dijeron que se habían equivocado,
que los cálculos no eran del todo correctos
y que el fin del mundo sería el 5 de mayo del
2000.
Para muchos, el fin del
mundo del mundo anunciado por los astros para el año
2000, tendría como brazo ejecutor a los ordenadores.
Por un descuido
imperdonable, los informáticos únicamente
habían reservado dos dígitos para
guardar el año, por lo que 2000 se traduciría
en 00, es decir: 1900, y eso
provocaría tales desastres que estaríamos
cerca del fin del mundo o, al
menos, del fin de nuestra civilización.
Tampoco en esta ocasión
ocurrió nada reseñable pero, una vez
más, hubo quien hizo un gran negocio.
Nuestra asociación
(ARP-Sociedad para en Avance del Pensamiento Crítico)
pretende que todos nosotros seamos más críticos
entre otras muchas cosas con las noticias sobre astrología,
parapsicología, ufología y demás
paraciencias tan en boga en nuestros días.
En ningún momento
pretendemos restringir el derecho que todas las personas
tenemos a expresar y difundir libremente nuestras
ideas; pero si nos gustaría que, cuando nos
llegasen noticias de este tipo, fuéramos un
poco más críticos de lo que habitualmente
somos. Nos gustaría que, al menos, fuésemos
tan escépticos como lo somos de ordinario con
las noticias políticas.
Sin duda, son pocos los
ciudadanos que creen a pies juntillas
todo lo que dicen los políticos, constituyendo
mayoría quienes mantienen cierta reserva personal,
y, sin embargo, resulta alarmante comprobar la cantidad
de ciudadanos que están dispuestos a dar crédito
a todos estos dislates de los horóscopos,
cartomantes, videntes, profetas del fin del mundo,
cazadores de marcianos trompeteros y demás
vividores de lo inexistente.
Con la conjunción
planetaria que acabamos de vivir nos ha sorprendido
la falta de predicciones catastrofistas por parte
de estos paracientíficos. Ha habido
alguna voz agorera, pero ha tenido poca repercusión.
Sinceramente nos alegramos de ello. Probablemente
sea que ha pasado aún muy poco tiempo, tan
solo dos años, de su estrepitoso fracaso del
año 2000 y los medios de comunicación
han considerado que estas predicciones no eran tan
noticiables como las referentes a quien ha de ser
el ganador del Gran Hermano de la presente temporada.
A los escépticos
también nos gusta soñar pero preferimos
hacerlo con una
sociedad en la que el pensamiento crítico del
público aumenta un poquito
cada día. En este sentido, nos gustaría
pensar que la labor desarrollada por
nuestra asociación ha contribuido a ello de
algún modo.
¡Ojala que así
haya sido!
Dr. Félix Ares
De Blas
Presidente de ARP-SAPC