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Investigan si los alunizajes
fueron trucados
Por Walter Goobar
El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong plantaba
su pie izquierdo en la polvorienta superficie
lunar ante la mirada atónita de mil millones
de espectadores de todo el planeta. Se trataba
del comienzo de una nueva era pero también
el inicio de una guerra entre la NASA y un creciente
grupo de escépticos que sostienen que todo
fue un sofisticado engaño, un montaje destinado
a cumplir la promesa del presidente John F. Kennedy
de llegar a la Luna antes de que finalizara la
década de los 60. Autores polémicos
como Bill Kaysing, Ralph René o el cineasta
Bart Winfield Sibrel afirman que todos los alunizajes
de las misiones Apolo fueron un fraude. Para ellos
y para un 11 por ciento de los norteamericanos
según las encuestas realizadas por la NASA
el astronauta Neil Armstrong no estaba en el Mar
de la Tranquilidad a medio millón de kilómetros
de la Tierra, sino a 150 kilómetros de
Las Vegas, en un estudio de cine construido en
secreto en el desierto de Nevada. La semana pasada,
la agencia espacial encargó al prestigioso
ingeniero espacial James Oberg la redacción
de un libro que ponga fin a la polémica.
Aunque la NASA se arrepintió de poner dinero
para esa causa, la investigación sigue
su marcha.
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