El periodista Walter Goobar publicó el 14 de noviembre de 2002 en el semanario Revista Veintitrés el reportaje "Investigan si los alunizajes fueron trucados", uno de los casos más claros de fraude periodístico.

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El plagio lunar de Walter Goobar
Recopilado por Luis Alfonso Gámez

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Texto de Goobar
Texto plagiado

Si se trata de aportar pruebas concretas, los escépticos sacan de sus cajones decenas de fotografías tomadas por los astronautas en la superficie lunar que presentan anomalías. David Percy, prestigioso fotógrafo británico, asegura que “las fotografías del Apolo fueron falsificadas. Muchas están llenas de inconsistencias”.

La más curiosa de ellas es la que
destaca Maria Blyzinky, directora de
astronomía del Observatorio de Greenwich (Londres). A falta de una atmósfera que entorpezca el paso de la luz, en la Luna las estrellas deberían ser totalmente visibles.
Sin embargo, en las imágenes tomadas por los astronautas no aparece una sola estrella. En todas las instantáneas el firmamento presenta un profundo e invariable color negro.
Resulta raro que, dadas las
inmejorables condiciones de observación, la gran calidad de la cámara Hasselblad con la que estaban equipados y la sensibilidad de la película utilizada –una Ektachrome de 160 ASA–, a ninguno de los astronautas se le ocurriese hacer una foto con un tiempo de exposición suficiente como para recoger ese firmamento único. Tal vez se debiera a que, de todos los elementos susceptibles de falsificación, el cielo es precisamente el único imposible de reproducir sin levantar las sospechas de un astrónomo.
Diversos analistas han señalado
multitud de fallas en varias imágenes: diferencias imposibles entre fotografías y filmaciones; sombras que en lugar de ser
paralelas a los objetos, como sucedería si la fuente de iluminación fuera el Sol, trazan líneas divergentes, como si el foco
de luz estuviera mucho más cercano; encuadres dignos de un fotógrafo profesional y no de un astronauta que lleva la cámara fija en el traje espacial.

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