El periodista Walter Goobar publicó el 14 de noviembre de 2002 en el semanario Revista Veintitrés el reportaje "Investigan si los alunizajes fueron trucados", uno de los casos más claros de fraude periodístico.

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El plagio lunar de Walter Goobar
Recopilado por Luis Alfonso Gámez

- Página 4-

Texto de Goobar
Texto plagiado

Hay demasiadas incógnitas como para no atreverse a preguntar a los
protagonistas de la historia. Sin embargo, la mandíbula del documentalista Bart Sibrel recibió el 9 de septiembre un puñetazo del astronauta Edwin Aldrin, el segundo hombre que puso un pie en otro
mundo, cuando le hizo esa pregunta en público. Sibrel es la figura más destacada de la segunda generación de escépticos lunares. Con un vasto currículum como realizador, que incluye trabajos para la NBC, CNN o Discovery Channel, ha
producido reportajes televisivos y un documental en los que expone diversas pruebas y testimonios que ilustrarían el truco lunar. Ahora rueda una nueva película sobre este tema.

Este incidente se enmarca en el código de silencio que rige entre los astronautas del proyecto Apolo. Collins calla, y Neil Armstrong, presuntamente el primero en
pisar la Luna, se niega a conceder
entrevistas: “No me hagan ninguna
pregunta y yo no les voy a decir ninguna mentira”, dijo en una ocasión.
Según los partidarios de la
conspiración, la falsa conquista de la Luna empezó a planificarse a mediados de los años ’60, cuando la NASA se convenció de que no iba a ser capaz de poner a un hombre en el satélite antes de que acabara
la década, en contra de lo nunciado por Kennedy ante el Congreso el 25 de mayo de 1961. El engaño, mantienen, culminó con la simulación de los seis alunizajes, el último de los cuales lo protagonizaron Harrison Schmitt y Eugene Cernan el 11 de diciembre de 1972. Los expertos en la conspiración afirman que hubo quien intentó romper el silencio y lo pagó con la vida. Ese fue, según ellos, el caso de Virgil
Grissom. El astronauta habría descubierto lo que se tramaba en los pasillos de Washington y se habría decidido a hacerlo público. Por eso murió, junto a Edward
White y Roger Chaffee, en el incendio del Apolo 1 en la rampa de despegue el 27 de enero de 1967. Otros siete astronautas que
fallecieron en accidentes de tráfico y
aviación –eran pilotos de pruebas– entran también, para Sibrel y sus colegas, dentro del grupo de víctimas mortales del engaño.

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