ACTAS DEL
II CONGRESO NACIONAL
SOBRE PSEUDOCIENCIAS
Ciencia y Pseudociencia ante el III Milenio
Planetario de Pamplona, 23-26 de noviembre de 1995


ACTAS-DEL
II-CONGRESO-NACIONAL
SOBRE-PSEUDOCIENCIAS
Ciencia y Pseudociencia ante el III Milenio
Planetario de Pamplona, 23-26 de noviembre de 1996
Organizado por:
Alternativa Racional a las Pseudociencias
Asociación Española de Periodismo Científico
Planetario de Pamplona
Carlos Tellería
Miguel Ángel Sabadell
Javier Armentia
(Editores)

© ARP-SAPC, 1996
Edita: ARP - Apdo. 1516 - 50080 - Zaragoza
Imprime: Servicio de Publicaciones
Universidad de Zaragoza
Dep. Legal: Z-106-1997

II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
INDICE
Mesas Redondas
Medios de comunicación y pseudociencias
Moderador: Óscar Menéndez.................................................................. 9
Ecología y Pseudociencias
Moderadora: Victoria Toro .................................................................. 27
Medicina y pseudomedicina
Moderador: Carlos Tellería .................................................................. 37
Conferencia
Diez años de investigación de lo paranormal en España
Félix Ares de Blas ................................................................................. 47
Ponencias
Mil millones de moscas no se equivocan
Miguel Ángel Almodóvar ...................................................................... 55
Reconstruyendo una curación milagrosa: El Cojo de Calanda
Eduardo Giménez ................................................................................. 59
El CESHE (Círculo científico e histórico).
El creacionismo científico en Europa
Eustoquio Molina .................................................................................. 69
La conquista (espiritual) de los conquistadores.
El esoterismo pseudo-amerindio en España.
Antonio Pérez.........................................................................................79
No creo en los milagros, pero haberlos haylos
Jesús Puertas ...................................................................................... 111
Me pareció ver un lindo monstruito...
(sobre el tímido inquilino del Lago Ness)
José María Roc.................................................................................... 115
Sobre cómo fabricar viajes iniciáticos
José María Roc.................................................................................... 119
El nuevo mercado del cerebro: los inductores alfa
Miguel Ángel Sabadell ........................................................................ 123
La Radiactividad:-una nueva caja de Pandora
Alberto Virto ....................................................................................... 129


II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
PRESENTACION
Cuando ha pasado ya más de un año desde que todo lo aquí escrito se habló y se
discutió, consigue salir a la luz este libro de actas. Su recopilación y transcripción no ha
sido sencilla, especialmente para gente inmersa en trabajos muy distintos de éste de la
edición. Pero esperamos que la espera no haya sido en vano.
El encuentro en el Planetario de Pamplona fue pródigo en debate y en información.
No hubo soluciones, porque plantear soluciones a los problemas estudiados no es fácil. La
misma ciencia, la que de una u otra forma apreciamos y disfrutamos, no es un algo
estático, terminado... La ciencia es lo que es gracias a su dinamismo, a que brota del
encuentro, del debate respetuoso entre las personas, sin dogmas, sin imposiciones.
Las tres instituciones que organizaron el Congreso, Alternativa Racional a las
Pseudociencias, Asociación Española de Periodismo Científico y Planetario de
Pamplona, comparten el amor por la ciencia y por su divulgación, el interés porque baje
a la calle y llegue a la gente.
Creemos interesante que la gente normal conozca los avances de la ciencia, los
comprenda y los disfrute. La ciencia es siempre fascinante cuando se la comprende. Pero,
sobre todo, se ha mostrado a lo largo de los años como un método que permite garantizar
la veracidad de sus afirmaciones. Por esta razón, conocer la ciencia es conocer el mundo,
y conocer el mundo es, en definitiva, el único modo de pensar y decidir con libertad.
Para el Congreso de Pamplona escogimos una temática de indudable importancia
socioeconómica, presente y futura. Debatir sobre estos temas, escuchar a quienes los
conocen a fondo, nos permite aprender un poco más, y sentar las bases de un mundo
racional, en las puertas del nuevo milenio.
La irracionalidad y la superstición, han acompañado al ser humano desde que algún
antepasado nuestro empezó a preguntarse quién era, de dónde venía y hacia dónde iba.
Por mucho que pretendamos autodefinirnos seres racionales, hay con seguridad
mucho de irracional en todos nosotros. Quizá el gusto estético y ese toque de locura
que todos profesamos de vez en cuando, tengan algo que ver con eso.
Pero, cuando esa componente irracional es capaz de negar las evidencias, o de crear
evidencias donde no las hay, es obvio que algo no funciona bien. Y cuando esa
irracionalidad es capaz de jugar con la salud -nuestro bienestar, en definitiva-, o con las
condiciones físicas y sociales de nuestro entorno -presente y futuro-, a través de
sinsentidos, la irracionalidad se vuelve peligrosa.
Aquí quedan plasmadas, de alguna forma, todas las reflexiones que, sobre éstos y
otros temas, se hicieron aquellos días. Tal vez sirvan de mucho. Tal vez no. Pero son el
reflejo del trabajo y el interés de un grupo de personas preocupadas por terminar el siglo
con un poco más de sentido común.
LOS-EDITORES
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
mesa redonda
MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y PSEUDOCIENCIAS
Moderador: Óscar Menéndez
Es indudable el destacado protagonismo de los medios de comunicación a la hora de
divulgar la ciencia. Si el público conoce hechos como la entrega anual de los premios Nobel de
medicina o el lanzamiento del Ariane se debe a que los diferentes medios de comunicación
deciden cubrir informativamente dichos acontecimientos. Pero no sólo el público en general:
también los periodistas y los mismos científicos recurren a la prensa para saber qué ha pasado
en el mundo. También la pseudociencia se divulga a través de los mismos medios de
comunicación. Eliminando los medios esotéricos especializados, que sólo suelen ser seguidos
habitualmente por los creyentes y que, para el resto de la gente, apenas ofrecen credibilidad, la
prensa general representa el principal vehículo de difusión de las pseudociencias. El muñeco de
roswell y los métodos curativos de Hamer, ampliamente difundidos con carta de credibilidad
en prensa escrita, radio y televisión, son sólo dos ejemplos que demuestran la importancia del
llamado cuarto poder.
Los periodistas y los divulgadores de ciencia tienen un gran papel a jugar para fomentar la
cultura científica y para colocar a la pseudociencia en su correcto ámbito, el de las creencias.
El tema de esta mesa redonda es Medios de Comunicación y Pseudociencias. Ayer
comentábamos lo difícil que es hablar de medios de comunicación y pseudociencias, porque en
verdad todo de lo que habla este congreso está muy relacionado con la comunicación de la
ciencia y también con la comunicación de las pseudociencias. Casi todo lo que sabemos sobre
pseudociencias, casi todo lo que nos asusta y lo que nos preocupa, tiene su origen en los medios
de comunicación, en lo que leemos, en lo que oímos o en lo que vemos. Desgraciadamente, las
noticias no se dan con el rigor que todos desearíamos, sobre todo en el caso de las
pseudociencias. Tenemos casos evidentes como el del muñeco de Roswell extraterrestre, o
la medicina de Hamer, que hasta que la situación no es inviable, hasta que no hay (en el caso de
la medicina) muertes, desde los medios de comunicación no nos damos cuenta de lo que
representamos, de lo que representa la información. Para hablar un poco de la información y
para buscar pautas, sobre todo para que nos deis ideas y nosotros podamos darlas, en fin, para
debatir un poco este asunto, nos hemos reunido en esta mesa: Luis Alfonso Gámez, que es
periodista; Ramón Núñez, que es director de la Casa de las Ciencias de La Coruña, y es
también divulgador científico; Manuel Calvo Hernando, que es presidente de la Asociación
Española de Periodismo Científico, e Ignacio Fernández Bayo, que es periodista científico.
Hemos pensado que es mejor hacer una introducción, y a partir de ahí iniciar un turno de
preguntas para intercambiar ideas.
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
Ponente: Manuel Calvo Hernando
Yo creo, puesto que esto está dedicado a los medios informativos (porque los que saben de
pseudociencia son ustedes y el resto, las personas que han intervenido o van a intervenir), a mi
me preocupa, como periodista especializado en ciencia, el hecho de que el problema no nos
corresponde solo a nosotros, sino que es un problema de educación. No de educación reglada
y formal, pero sí de educación permanente y de educación popular. Me anticipo a decir que mis
compañeros, no todos comparten este criterio, porque dicen que los medios están para
informar y no para formar. Y yo respeto este criterio, pero dejando a un lado el hecho de que
al informar, según como lo hagas, alguna formación estás haciendo. Pues mi pregunta es si no
tenemos una responsabilidad los periodistas aunque sea moral, sustitutoria, educativamente
sustitutoria, para estos millones de contemporáneos y coterráneos nuestros cuyo único alimento
intelectual son los medios: la prensa, la radio y la televisión.
Por lo que pueda tener de ejemplo les contaré que en el combate contra las falsas ciencias,
me parece interesante contar la experiencia de la profesora Argelia Ferrer, de la Universidad de
los Andes, en Venezuela, que después de hablar del tema de las falsas ciencias, encargó a los
alumnos un reportaje en vivo por los barrios de la ciudad, que se llama San Cristóbal, para que
trabajaran el tema en profundidad. Ella les recomendó que visitaran a brujos, a espiritistas, a
quirománticos, para ver si podían descubrir o bien los trucos o bien su actuación sobre la gente.
La clase siguiente consistió en que cada uno contó sus experiencias y realmente lo que pudieron
percibir fue asombroso: entre otras cosas se dieron cuenta de la capacidad de observación y de
manipulación de los practicantes de la cartomancia, el tipo de clientela (no solo pobres e
ignorantes, sino profesionales y gente adinerada), y los consejos que daban a los incautos que
les preguntaban para escuchar en general inventos y mentiras. Creo, me decía la profesora
Ferrer, que estos alumnos serán, como profesionales del periodismo, cuando acaben su
carrera, críticos ante tanto engaño pseudocientífico, que en los países de América a que ella se
refería (y en otros muchos del resto del mundo añadiría yo) constituye un lastre muy grave para
el progreso individual y social. John Allen Paulos y otros reclaman introducir en nuestras
escuelas de enseñanza primaria una ración de escepticismo saludable. Yo añadiría que esta
terapia de pensamiento escéptico debe ser mostrada a los informadores de los medios y sobre
todo a los alumnos de las facultades de ciencias de la comunicación. Deberíamos tener,
anualmente por lo menos, un curso para jóvenes periodistas dedicado exclusivamente al tema
de las pseudociencias.
El pasado catorce de noviembre (1995), en el suplemento científico semanal del Heraldo de
Aragón, Javier Armentia nos daba una lección a propósito de unas curiosas imágenes hechas
públicas por la CNN, a través de la NASA, que correspondían a una región en la que parece se
están formando estrellas y que se encuentra a la inimaginable distancia de siete mil millones de
años luz. En algunos periódicos la noticia ha sido que la gente bloqueó las centralitas de la CNN
para decir que habían creído ver la imagen de Cristo en aquella nebulosa. A propósito de esto
Javier Armentia elabora un artículo realmente muy divertido, muy pintoresco, que espero que
ustedes puedan leer. Martín Redhfern, periodista científico de la BBC de Londres nos ha
recordado la mejor razón de ser del periodismo científico en este campo, porque escribió en
una ocasión: los periodistas son lo único que tiene el público para poder comprender un
aspecto de las cosas. Creo que la responsabilidad que implica este hecho es preocupante y
casi podría decir que aterradora. Cuando le preguntaron por qué no cree en la astrología, el
lógico Raymond Smullyan contestó que es géminis y que los géminis no creen en la astrología.
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
Ponente: Ramón Núñez
Yo quería comunicaros una idea. La idea es que actualmente creo que el periodismo
científico es inseparable de la educación científica. Creo que el periodista científico o asume que
tiene una tarea de formación científica en la sociedad o, si no, casi seguro que está defraudando.
Y que el periodista científico está obligado a los mismos niveles de exigencia que puede estar
obligado un educador. Y cuando digo esto, desde mi experiencia en el terreno de la divulgación
de las ciencias os tengo que decir que tengo un sentimiento de absoluta frustración. Ni la
Educación General Básica, ni la Enseñanza Secundaria Obligatoria y ni probablemente la
enseñanza universitaria sirven para que se deje de ser un analfabeto científico. Tal como está
diseñado el curriculum a todos los niveles, para lo único que sirve es para que la gente siga
asimilando una serie de nombres, una serie de datos, una serie de hechos, una serie de
propiedades, una serie de leyes o de teorías, pero que se solapan, se van sobreponiendo a la
superestructura que se puede tener dentro de la cabeza, pero que en ningún momento se utilizan
para nada. En ningún momento cambian nuestra manera de pensar, en ningún momento
cambian nuestra manera de decidir, en ningún momento modifican nuestra vida.
Os lo puedo decir, porque es fruto de una experiencia que tuve durante unos diez años,
durante los cuales daba cursillos de didáctica de las ciencias a profesores. Entre otras muchas
cosas, me dedicaba a hacer malevolamente una encuesta y les preguntaba a profesores de
EGB, les pedía que escribieran en un papel aquellas cinco cosas que a su juicio debía saber un
niño en ciencias cuando terminaba la EGB y se ponía a vivir en sociedad. Dicho más
violentamente, aquellas cinco cosas que es imprescindible saber en ciencias antes que la escuela
te escupa a la vida, antes que la sociedad te de la educación científica que cree que ha de darte.
Pues resulta que en una encuesta donde había más de mil profesores me encontré con que un
setenta por ciento de los profesores citaban el principio de Arquímedes. Evidentemente,
después de aquello siempre venía la pregunta: Y tú en tu vida, vosotros en vuestra vida, ¿para
qué tuvisteis que saber el principio de Arquímedes? ¿Cuantas veces lo habéis usado? ¿Cuantas
veces aquello modificó vuestras decisiones, vuestros pensamientos, vuestra felicidad, vuestra
satisfacción? Obviamente, lo mismo podéis aplicar a la ley de Ohm, al principio de Pascal, al
primer principio de la termodinámica, a la segunda ley de Newton, al conocimiento de las
valencias, a los tipos de enlace... a lo que queráis.
¿Dónde está el drama? El drama para mí está en que seguimos teniendo una educación
científica que está asentada en los dogmas. Se trata de coger el paradigma aristotélico, que el
pueblo creía de una manera basada en la autoridad y cambiarlo por el paradigma newtoniano.
Pero en definitiva es cambiar una fe por otra fe. Seguimos teniendo una enseñanza que está
sólidamente basada en la fe en el profesor que es quien tiene todas las respuestas, en el libro de
texto que es tiene todas las verdades, y no nos da posibilidad ninguna de salirnos de ahí. Toda
la enseñanza está estructurada en clave de convergencia. Convergencia quiere decir que se
hacen unas preguntas cuyas respuestas ya se sabe. El profesor, obviamente, sólo pregunta
aquellas cosas de las que ya sabe la respuesta, y da la aprobación cuando la respuesta que le
dan coincide con la que él tenía prevista.
Como explicar estas cosas es muy difícil, me vais a permitir que termine con una anécdota
que seguro que resume mejor que mis palabras teóricas lo que trato de decir. Seguro que
alguno de vosotros no la conoce todavía. Yo la llamo la anécdota del barómetro porque se
refiere a un examen que una vez le puso a un chaval un profesor de un colegio donde yo
trabajaba. Un día me llegaron (yo era jefe de departamento) el profesor y un alumno que habían
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
tenido una discusión. Resulta que habían hecho un examen, el profesor le había puesto un cero
y el alumno decía que no lo merecía. Les pregunté de qué se trataba, y me dijeron que era un
examen de una sola pregunta y la pregunta era: Indica cómo podrías calcular la altura de un
edificio alto con ayuda de un barómetro.
Y el alumno había contestado así: subo a la terraza del edificio, ato el barómetro a una cuerda
y voy dejando caer con la cuerda el barómetro hasta que llegue al suelo. Cuando llegue al suelo
marco la cuerda, lo vuelvo a subir, mido la cuerda y la longitud de la cuerda es la altura del
edificio.
El profesor le había puesto un cero. El alumno decía que la respuesta era correcta. Claro, en
aquel momento, yo pensé que el alumno tenía razón de sobra, que aquella respuesta era
correcta. Lo que pasa es que si tú le decías al profesor que lo aprobara, normalmente un
aprobado quiere decir que se sabe física, y aquella respuesta no lo demostraba. Entonces lo
que se me ocurrió fue proponerles que contestara el alumno de nuevo a la pregunta. El profesor
embalado en seguida dijo: Sí, sí, que lo haga otra vez. Y el alumno, para mi sorpresa, dijo:
Sí, muy bien, pues lo hago otra vez. Le dije que tenía sólo cinco minutos para contestar y le
puse como condición que la respuesta a la pregunta tenía que encerrar conocimientos de física.
Entonces la pregunta es: Indica como puedes medir la altura de un edificio alto con ayuda de un
barómetro pero con una respuesta que indique que sabes física. Entonces, la pregunta es: Indica
cómo puedes medir la altura de un edificio con ayuda de un barómetro, pero con una respuesta
que demuestre que sabes física.
El alumno se queda delante del papel, pasan unos cuatro minutos, faltaba un minuto para
terminar y no había escrito nada. Entonces le digo: ¿No...? Sí, lo que pasa es que tengo
muchas respuestas y no se cual será la mejor. Pues venga, que ya es hora.
Entonces rápidamente escribió una respuesta y la respuesta decía: Se sube a la terraza del
edificio y se deja caer el barómetro al suelo. Con ayuda de un cronómetro se mide el tiempo de
caída. Midiendo el tiempo de caída y aplicando la ley de caída libre de los cuerpos, es decir,
s=1/2gt2, calculas la altura del edificio. Le pregunté al profesor si daba la respuesta por buena,
dijo que sí y le puso una buena nota y todos felices.
Salíamos del departamento, andábamos por el pasillo y entonces pensé que el chaval había
dicho que tenía más respuestas y le dije: Oye, tú decías que tenías más respuestas, ¿cuales
son? Hombre, hay muchas. Por ejemplo, si sale un día de sol, puedes coger el barómetro, ir
a la calle, poner el barómetro, medir la altura del barómetro y la longitud de su sombra, y medir
la longitud de la sombra del edificio. Haciendo una proporción se calcula la altura del edificio.
Está bien. ¿Y sabes más? Hay otro procedimiento que es de medida directa y que seguro
que te va a gustar. Vas por las escaleras del edificio y coges el barómetro, lo vas pegando a la
pared y vas marcando rayas. Un barómetro, una raya. Otro barómetro, otra raya. Subes hasta
arriba del todo y tienes la altura del edificio en unidades de barómetro. Bueno, vale, ¿tienes
alguno más? Hay uno que es muy sofisticado. Coges el barómetro y lo atas a una cuerda. En
la planta baja lo haces oscilar como un péndulo, mides el período del péndulo y por la fórmula
del péndulo simple calculas el valor de g en la parte de abajo del edificio. Después subes a la
terraza, lo vuelves a dejar oscilar, mides el período, calculas el otro valor de g. Por la diferencia
de los dos valores de g podrías calcular la altura del edificio. Y ¿cuál es la mejor? La mejor
sin duda ninguna es ir a hablar con el portero. El portero tiene los planos del edificio y se le dice
al portero: ¿Ve qué barómetro más bonito tengo? ¡Pues se lo regalo si me mira los planos y me
dice la altura del edificio!
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
Ponente: Ignacio Fernández Bayo
La verdad es que hablar después de Ramón Nuñez siempre deja peor sabor de boca. Yo
voy a ser más serio o más aburrido, no sé. Como profesional de un medio de comunicación, es
un tema que me preocupa. Oscar, en la presentación, ha dicho que casi todo lo que nos asusta,
-hablaba en ese plural que incluye a toda la ciudadanía- o casi todo lo que nos asusta, detrás de
eso está todo lo mágico. Todo lo que al fin y al cabo constituye el meollo de las pseudociencias,
dice, nos llega a través de los medios de comunicación. Y yo justamente en el guión que había
preparado empezaba diciendo que no, pero bueno. Evidentemente los medios de
comunicación son una buena excusa muchas veces para echarles la culpa de todo. Y la verdad
es que la suelen tener. Yo no lo voy a negar. Pero creo que la principal vía de infiltración de las
pseudociencias no son los medios de comunicación. Lo que si quisiera aclarar desde el
principio es que me refiero a los medios escritos de información general que es en donde yo he
trabajado, o a veces en los especializados, pero siempre escritos. No en la televisión que creo
que cumple un papel muy diferente, que debería ser objeto de análisis por otra persona que
conozca mejor los medios audiovisuales, porque yo no he trabajado nunca en ellos.
Es cierto que los medios de comunicación escritos recogen y difunden ideas
pseudocientíficas, pero yo creo que no tendrían mayor eco si no fuese porque la gente está
dispuesta a tragarse esas historias. Dentro del papel de los medios de comunicación en las
pseudociencias, en un análisis superficial, he visto que hay cuatro papeles o cuatro formas de
infiltración.
El primero está en esas secciones fijas que a veces aparecen. Sobre todo son los
horóscopos, pero también podrían ser otro tipo de historias, que casi todos los medios de
comunicación escrita de información general, revistas y periódicos, suelen reservarles un
espacio. Mi experiencia me dice que entre la gente escéptica es muy criticado este hecho. Creo
que la mayor parte de la gente no les da mayor importancia y ve a los horóscopos entre
divertidos e incrédulos. Pero es cierto que de alguna manera se les está dando credibilidad al
aparecer en un medio de comunicación.
Por otro lado con frecuencia se recogen informaciones: las típicas de curanderismo, de
ovnis..., informaciones pseudocientíficas sin contrastar, sin rigor.
La tercera forma es por vía negativa: se les dedica a las afirmaciones de los que contradicen
estas informaciones mucho menos espacio y mucho menos relevante que las que se dedican a
las afirmaciones pseudocientíficas.
Y por último, también por vía negativa, la poca presencia que todavía tiene la ciencia en los
medios de comunicación.
Antes de venir y formar esta mesa, Oscar nos ha pedido que no habláramos mucho de
periodismo científico. A mi me cuesta, porque es de lo que entiendo, de periodismo científico.
Y además es un problema que me preocupa y que creo que tiene que ver con bastantes
pseudociencias. Creo que a mayor cultura científica, mayor incultura pseudocientífica, si se
quiere, o mayor capacidad para criticar las pseudociencias. También es cierto, como ha dicho
Ramón Nuñez al principio, que la cultura, el haber tenido una educación superior, incluso una
educación científica, no es garantía de tener una mentalidad científica. He conocido a muchos
científicos que se guiaban básicamente por dogmas, aunque no voy a contar casos porque
tenemos poco tiempo.
Lo que sí quiero resaltar es que, en los medios de comunicación, los periodistas científicos
que podríamos servir de filtro para este tipo de informaciones somos pocos y tenemos muy
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
poco peso en los medios de información general. El staff, el jefe de redacción, que es quien
decide al final qué informaciones van, rara vez nos consulta. Porque a no ser que vayan a ir
directamente y las tengamos que cubrir nosotros, o vayan en un suplemento, (como en mi caso,
que siempre he trabajado en suplementos), a no ser que vaya a ir en mi suplemento, donde yo
decido si va o no va...
De lo que sale en las páginas de sociedad en Diario 16, que es el medio donde trabajo, a mí
no me consultan nunca nada. Recuerdo haber ido a hablar varias veces con el jefe de Sociedad
para pedirselo antes de publicar una información. No solamente por su contenido
pseudocientífico, sino porque a veces son informaciones científicas que carecen de rigor o que
ya no son ninguna novedad y de repente alguien las ha dicho y se les da mucho más espacio del
que merecen.
Hay que pensar que los miembros de staff, los periodistas en general, tienen poca cultura
científica y poca preocupación. En eso creo que son un fiel reflejo de la sociedad. Si las
pseudociencias tienen cabida en los medios de comunicación es porque, al fin y al cabo, los
periodistas que los dirigen son un reflejo de la sociedad que también están deseando conocer
este tipo de noticias. Si intentas discrepar con el redactor-jefe y le dices que aquello no tiene
ningún sentido, siempre te dicen aquello de que quien sabe si será verdad. Y la verdad es que,
como bien sabéis, nunca se puede demostrar que la afirmación de un parapsicólogo es mentira.
Se puede demostrar, como ayer decíamos hablando de Randi, que un experimento similar tiene
truco, pero es difícil, la mayor parte de las veces, demostrar que el experimento original es falso.
Cuanto más misteriosa y sorprendente es una noticia, el redactor-jefe la va a ver con mejores
ojos. Si además supone un enfrentamiento con cualquier tipo de estamento de los que
podríamos decir oficial, y no me refiero al político sino a la ciencia oficial, pues mucho
mejor. Si además ofrece la posibilidad de realizar la curación de alguna enfermedad que esté
muy de moda (por ejemplo, del cáncer y del SIDA, que todos los días nos están anunciando
curanderos que son capaces de curarlo) pues mejor todavía. Muchos de los jefes reconocen
que ellos no se lo creen, pero que creen que esas noticias no hacen daño a nadie. Eso sería
discutible.
Podemos hablar después de periodismo científico, sobre todo de por qué tiene los
problemas que tiene para encontrar espacio en los medios de comunicación.
Pero hay otro punto que sí me interesaría tocar, y que lo he tocado en otras ocasiones,
recientemente. Cuando me piden que participe en una mesa redonda de las más diversas
cuestiones, siempre se invita a un periodista con frecuencia a que hable para saber cómo los
medios de comunicación pueden ayudar a cambiar algo. En el último mes he estado en una
mesa redonda sobre los problemas del agua y medidas medioambientales en general, y en otra
sobre los hábitos de consumo alimenticio. Y lo que digo siempre es que los medios de
comunicación, ese Cuarto Poder del que tanto se habla, yo lo relativizaría bastante.
Para empezar hay un contraste entre la credibilidad del periodista y la credibilidad de los
medios. En una encuesta que salió hace tres o cuatro años (ahora quizás haya cambiado esa
percepción) se pedía a los encuestados que dijeran las profesiones que más credibilidad les
ofrecían y las que menos. Los periodistas estábamos entre los que menos credibilidad,
solamente por detrás de los políticos. Otros profesionales, los médicos y los educadores
estaban entre los que más credibilidad suscitaban. Y, sin embargo, es bien cierto que lo que sale
en los medios de comunicación, lo que sale escrito y lo que sale en la televisión va a misa: ha
salido en el periódico. Sin embargo, si la gente supiese cómo se hace un periódico, cómo es
posible que salga el periódico cada día, dejaría de tener esa fe.
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
Pero además, se suele pensar que la prensa es capaz de producir grandes impactos en la
opinión pública. Eso que ahora se ha dado en llamar con ese palabrejo de alarma social. Yo
creo que los medios de comunicación no tienen tal capacidad. Es cierto que pueden provocar
un impacto, pero yo lo califico de superficial: no es nada profundo. Es más, lo que hoy sale en
un periódico muere mañana cuando sale el número siguiente. Y la gente se olvidaría de esas
noticias que iban en el periódico de ayer si no fuera porque los periódicos al día siguiente se
encargan de mantener vivas aquellas noticias con las que, eso sí, a lo largo de una continuidad,
consiguen que vaya generándose un impacto.
Nosotros podemos mañana conseguir que El País publique una página entera en Sociedad
dedicada al Congreso de Pseudociencias y a contar lo que queramos, la página más
maravillosa, más clara, más contundente... Pero probablemente, dentro de una semana, nadie
se acordaría de ello. El impacto sobre la opinión pública es muy pequeño.
Otra cosa es el impacto sobre los dirigentes. Los periódicos son la vía a través de la cual los
dirigentes de todo tipo, políticos, sociales y económicos, viven su importancia. Y ellos sí tienen
muy en cuenta esas cosas. Tienen gabinetes de prensa las empresas, los organismos públicos...
Tienen gabinetes de prensa que les recogen esa información, se la elaboran, se la digieren si es
necesario y están continuamente diciéndoles lo que ha salido y lo tienen muy presente. La
opinión pública, no. La opinión pública pasa sobre las noticias y le van quedando. Lo que sí
venden los medios de comunicación y la frase de McLuhan cada vez me parece más acertada,
son modelos, modelos sociales. Si en los medios de comunicación no damos ciencia, estamos
vendiendo un modelo de sociedad acientífica, y en ese sentido estamos ayudando a que se
perpetúe el pensamiento mágico e irracional entre la población.
Con esto quiero decir: no basta con que un día salga una noticia. Hace falta una continuidad.
Si la gente preocupada por la expansión de la pseudociencia quiere tener esa continuidad debe
plantearse muy seriamente, me refiero a ARP en este caso, el hacer una acción continuada de
contacto con aquellos periodistas que les son más próximos, que justamente son los periodistas
científicos, de mantenerles informados con regularidad, de suministrarles información digerida,
en el sentido de darles titulares, darles frases sensacionalistas que son las que al final consiguen
vender.
Hay una cosa que ha dicho Manuel Calvo, de la que yo también tenía pensado hablar: es la
responsabilidad. Se habla mucho de la responsabilidad social de los medios de comunicación.
Yo distinguiría la responsabilidad del periodista responsable, y valga la redundancia, de la
responsabilidad de los medios. Los medios de comunicación son empresas privadas, la
inmensa mayoría de ellas (y las que son públicas se parecen cada vez más a las privadas)
destinadas a ganar dinero. Si la sociedad quiere exigir a los medios de comunicación, a esas
empresas, una responsabilidad social, una responsabilidad educativa por ejemplo, debería
también saber y decidir qué tipo de compensaciones, -fiscales, económicas, etc.-, les va a dar
por cumplir ese papel de responsabilidad social. Y eso que se repite mucho, lo la
responsabilidad social, creo que choca con la libertad de empresa. Creo que los medios de
comunicación en general son bastante poco responsables porque como digo son empresas
privadas. Otra cosa es el periodista. Yo como periodista, personalmente, sí me siento
responsable y procuro ejercer mi labor de acuerdo con esa responsabilidad.
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
Ponente: Luis Alfonso Gámez
Yo soy quizás, o sin el quizás, el único que no puede llevar el adjetivo científico por ninguna
parte. Soy un simple redactor de un periódico de provincias que cubre información local y que
desde hace años estoy muy interesado por todo el mundo paranormal, por llamarlo de alguna
manera. No puedo ser tan brillante como mis compañeros en disquisiciones teóricas, porque se
bastante menos que ellos, pero voy a hablar de un aspecto que es el día a día de un periódico.
Podría hablar de revistas esotéricas, pero ya tendremos tiempo en otros momentos del
debate de criticar sus actitudes. O de revistas de divulgación científica. Voy a hablar de lo que
llega a la gente. Lo que llega a la gente son los periódicos en general y alguna revista de estas de
información general (que cada vez hacen más prensa del corazón y prensa variada, pero son de
información general). Frecuentemente, en los últimos ocho años me he visto ante un dilema. Yo
no creo en lo paranormal. Soy muy crítico con lo paranormal e intento en el medio para el que
trabajo frenar lo paranormal. Pero hay veces que es imposible: si tu redactor-jefe, como bien
dice Ignacio, o tu director viene con un papel en el que un amigo de él, o un amigo de un amigo,
trae a un charlatán (en el más amplio sentido de la expresión) a hablar de la sábana santa, del
zahorismo, de los platillos volantes, etc...
En los periódicos se conoce todo sobre casi todos, y en el mío saben de mi interés por esto,
así que el tema acaba cayéndome a mí. He tenido que lidiar estos toros en cinco o seis
ocasiones, y es muy duro porque tú piensas: Mi nombre va a aparecer. Yo, en el fondo,
parece que voy a estar apoyando a este individuo. No creo nada de lo que dice. Es más, me
parece un falsario y lo que dice no tiene fundamento. Y encontré una manera de intentar
salvarlo, aunque a veces no resulta: la entrevista. La entrevista, dependiendo de cómo se haga,
puede dejar que el periodista esté en ese segundo plano tan deseable que a mí me gusta y que
sea el protagonista el que habla, y que el entrevistado, si es muy desquiciado (y suelen serlo
generalmente los que más cancha dan), se ponga en ridículo a sí mismo. Lo hacen con una
facilidad increíble. No les cuesta nada hablar de conspiraciones mundiales. Al día siguiente,
cabe la posibilidad y a mí me ha pasado en varias ocasiones, de que venga tu director y diga:
Esta entrevista, ahora viéndola, no teníamos que haberla hecho, porque este tipo está
absolutamente sonao. Y te dices: Bueno, pues he conseguido trasmitirlo, ¿no?
Esta es la esquizofrenia en la que uno se puede mover cuando le encargan una cosa con la
que es incompatible. Pero un periodista local cubre lo mismo un accidente con cinco muertos
que una inauguración.
Los periódicos tenemos al día un problema que es llenar el espacio. Y en provincias
tenemos que llenarlo de cualquier manera. Claro, en provincias hay bastantes menos
conferencias y menos actos que en Madrid o Barcelona. Entonces, viene un señor a hablarte de
exobiología, uno que de exobiologia no sabe nada, y... que era director de un conocido
programa esotérico en televisión, que ahora no está en antena, y se le da cancha porque hay que
llenar una página. Este es un problema que tenemos todos los días.
El otro día, en la rueda de prensa del inicio del Congreso, preguntó una compañera de un
medio navarro. Hizo una pregunta que nos inquietó un poco y que respondió muy bien Oscar
Menéndez. Si a mí me pasa algo, si ocurre algo esotérico a las siete de la tarde, o al cierre del
informativo, ¿qué hago? Porque parece que todos sabemos qué hacer cuando va a dimitir un
presidente de gobierno. Y Oscar le dijo: Si te pasan al límite de un informativo que Felipe
González ha dimitido, ¿lo comprobarías o saltarías al informativo con ello?. Evidentemente lo
comprobaría, el periodista recurriría a sus fuentes. Y es lo que falta muchas veces a los
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
periodistas. Nos faltan fuentes. Nos falta saber a quién podemos llamar para preguntarle si la
acupuntura es una medicina real, una medicina efectiva, una medicina en definitiva, o si han
visitado la tierra venusianos, por ejemplo. Los periodistas no tienen a quién agarrarse porque el
periodista general, y yo digo que soy un periodista general que sabe un poquito de todo pero
mucho de nada, tenemos que andar picando por todos lados.
Entonces es vital comprobar las fuentes, y ayer hubo un ejemplo práctico. Cuando
estábamos trabajando aquí, antes del inicio del Congreso, apareció un OVNI. Entre Javier
Armentia, Victoria Toro... pusieron en marcha unos mecanismos gracias a los cuales en hora y
media sabíamos de dónde venía el OVNI y hoy ha salido publicado. ¿Qué hubiera pasado si no
hubieran estado Javier Armentia y Victoria Toro? Pues que habría venido una nave
extraterrestre. Eso es algo que yo no dudo. A mí me ha pasado muchas veces: que te dicen
comprobar y lo compruebas. Si un político dice hache, intentamos comprobar que es
hache. Y en cambio, en pseudociencia, si alguien nos dice que tiene una medicina milagrosa
que cura no se qué, mediante tal, y luego impone las manos, no se cuestiona.
Yo creo que el ejemplo del OVNI de ayer de Pamplona, nos sirvió para mucho. El ejemplo
de Roswell nos ha servido para volver a sacar a la luz a esas revistas de información general que
titularon con el extraterrestre. No recurrieron a las fuentes fiables, se fiaron de charlatanes. Lo
que ha de hacer alguien que quiere dar a conocer la otra parte de lo paranormal, porque lo
paranormal se vende con sensación, se vende con una gran afirmación, es salpicar el discurso,
cuando hablas con un periodista, de cuatro o cinco frases rotundas, que sean la verdad aunque
no sean toda la verdad, pero que enganchen, ¡qué es lo que hacen los charlatanes en el fondo!
Aprovechemonos de eso para captar su atención y luego en medio meter nuestro discurso.
Yo también he tenido la fortuna de entrevistar a divulgadores científicos y a algún
científico y he sacado el titular. Quizás me puedan acusar de tendencioso, pero le he sacado al
titular la frase más llamativa. No he sacado: La ciencia es lo principal para el ser humano. por
ejemplo. Lo he llevado por otros sitios que sean más amarillos. Claro que yo tengo fama de
amarillo entre los compañeros...
Turno de debate
(Las intervenciones de oyentes no citados expresamente figuran en cursivas)
Oscar Menéndez: Creo que podemos iniciar ya el debate sobre cómo se cuela el
esoterismo en los medios de comunicación sin ningún control o con muy poco control. Por otro
lado, me gustaría comentar que entre el público está Miguel Ángel Almodóvar, al que no
podemos dejar de hacer referencia porque trabaja en La aventura del saber que como sabéis,
sobre todo los que habéis visto el dossier, ha recibido uno de los premios lupa escéptica que
ARP concede este año, por su reportaje Cuando se apagan las luces de la razón.
Miguel Ángel Almódovar: Yo hecho en falta, al hablar de medios de comunicación, los
medios audiovisuales. Ignacio decía que no todos somos especialistas, pero sí todos somos
televidentes, y sí que estamos asistiendo al fenómeno de la introducción de todo lo paranormal
en los medios de comunicación. Se decía esta mañana que a lo mejor el hecho de la aparición
de las televisiones públicas ha influido de alguna forma en esta eclosión. Yo creo que
actualmente la televisión pública tiene tantos charlatanes como pueda tener la televisión privada.
Y no tanto en los programas especiales que se hacen, sino en todos esos programas magazine,
o programas autobús, donde se cuela todo y donde aparecenm y donde lo mismo se hace una
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
entrevista a una cantante famosa, que a un deportista que ha logrado una marca, que a alguien
que habla con los muertos o cosas por el estilo. Esta mañana decía Félix Arés: ¿De donde sale
toda esta gente? La mayoría de ellos se ofrece. Es gente que continuamente está apareciendo.
¿Qué es lo que ocurre? Que, en general, sea cual sea el tratamiento, hay un folclorismo en estos
personajes. Suelen ser personajes muy agradecidos de entrevistar. Por ejemplo, Pepe
Navarro en su programa suele llevar a esta gente porque le da mucho juego. Realmente una
señora a la que se aparecen nueve familiares muertos, pues es gracioso. Yo creo que no se trata
tanto de darle pábulo... Evidentemente, el entrevistador, en la mayoría de los casos, no se lo
cree. Pero hace gracioso, hace simpático. Se supone que a la gente le divierte esto y ahí van
apareciendo.
Nosotros, en el programa de la mañana de televisión española, en el magazine de la mañana,
tenemos casi constantemente a Milingo, este personaje que cuando no hace curaciones
milagrosas, conoce a una monja que llora sangre, y últimamente parece que levita. Bueno; pues
ahí está porque es gracioso. Es un cardenal que forma parte de la curia de Roma y que, como
sabéis, lo último que hace es cantar. Todo esto resulta gracioso. ¿Cómo se cuela todo esto en
los medios de comunicación? Porque aparentemente el periodista o el responsable del medio
no se hace... no toma partido por el personaje y por lo tanto se queda más o menos en un
terreno neutral, que evidentemente es muy peligroso. Por ejemplo todos estos productos
milagro que han florecido. Como sabéis el problema es que tampoco hay una legislación que
impida que todo esto se esté vendiendo. Nosotros estamos recibiendo ahora demandas en
televisión de pulseras magnéticas que dicen: demuestre usted... A Miguel Ángel Sabadell le he
mandado unos papeles para que me los comente, porque tenemos ya bufetes de abogados
encargados de esto... demuestre usted que esto no cura. Es muy difícil demostrar que no cura.
Es imposible. Ellos sostienen que cura. Y lo que hacen los de las pulseras es decir: Mire, las
otras no curaran, pero la mía sí. Esto está en un escrito de un prestigioso despacho de
abogados. La difusión de somnios, que se había prohibido, ha vuelto porque han pleiteado y
han ganado la posibilidad. ¿Cuál es la actitud ante eso? Creo que demostrar o poner a esta
gente sobre el objetivo real de su actividad, que suele ser la de ganar dinero. Es decir al
individuo que tiene estas experiencias de vida después de la vida que va y que viene: Pues
bueno... yo no sé si esto que usted cuenta es cierto. Lo que sí se es lo que usted está obteniendo
de esta experiencia. Y esto sí se puede demostrar y eso sí se puede contar a la gente. El
objetivo fundamental de leer el porvenir de las personas es obtener dinero de esas personas.
Esto sí es un hecho. Yo creo que tomarse un poquito a broma a todos estos personajes y, en
definitiva, demostrar que su objetivo último no es otro que el de obtener pingües beneficios es
una forma de rebatir, porque el otro camino esta cerrado. Teniendo en cuenta que a ellos
tampoco les importa. Yo he estado con Raymond Moody en televisión, y a Moody le
importaba un bledo que le pongas en cuestión. A lo que viene a España es a vender libros y a
obtener dinero por conferencias. Yo creo que eso es lo que hay que plantear. ¿Cuánto gana
usted y por qué hace usted estas cosas?
Oscar Menéndez: A mí me gustaría comentar una cosita y tal vez como moderador no
debería, pero la picazón me puede. Has comentado sobre los magazines. Parece inevitable que
vayan a los magazines toda esta sarta de videntes, sanadores, etcétera. Pero los que estuvimos
ayer por la tarde vimos en el documental sobre Randi, cómo Johnnie Carson en su programa
sabe tratar a Uri Geller en su justa medida, que es no permitirle que lleve las cucharas trabajadas
desde casa, ni que toque los recipientes con agua para saber cual tiene agua y cual no. Yo creo
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que todos podemos hacer un esfuerzo. Tu puedes ser un ejemplo de que a pesar de todo,
contra todo, y aunque nos envíen cartas los abogados, podemos intentar seguir dando el callo.
Miguel Ángel Almodóvar: Por terminar, decía Ignacio que si la gente supiera cómo se hace
un periódico se asombraría. Yo creo que todos deberíamos pasar por esa experiencia, cómo
se hace, cómo sale un programa de televisión al aire. Cómo sale un programa, un magazine
como el de la mañana de televisión española, de dos horas y media... en el que cabe todo,
absolutamente todo. Es un poco el más madera que es la guerra. Sí, la locomotora tiene que
estar recibiendo madera permanentemente. Al final cuela todo y entra todo, no hay ni un
momento de reflexión, hay que hacer mucha televisión, hay que rellenar muchísimos espacios.
Todo el mundo se queda muy conforme, como os decía al principio, con esa actitud de decir: yo
no estoy diciendo que crea que la monja de Milingo llora sangre, pero resulta gracioso ver allí a
Milingo disfrazado de cardenal y contar lo de la monja. Incluso puedes embromarle un poco,
hacerle alguna gracia, y tu conciencia de periodista queda tan satisfecha.
Luis Alfonso Gámez: Yo quería comentar respecto a los controles, que has mencionado,
de Johnnie Carson. La última vez que vino Uri Geller, fue al País Vasco, y fue a ETB2. No lo
anunciaron y este hombre aparecía el viernes en el programa de José María Íñigo que, que
casualidad, había sido el que años antes lo había potenciado. Esto fue hace cinco o seis años.
Entones salió en el periódico, nos enteramos y Félix Arés y yo llamamos a ETB2, y dijimos:
Mire, va a venir Uri Geller y queremos hablar con Íñigo. Nos pusieron con la persona
que llevaba la producción del programa y le dijimos: Mire, no sé si sabrá que ha pasado
esto con Uri Geller, y le contamos toda la historia. El productor nos dijo: Sí, sí, ya sabemos
todo esto de las demandas, de los ilusionistas que duplican a Geller. Ya, pues quisiéramos
estar nosotros en el espacio para controlar un poco que el señor no se desmande. Y
luego pensamos llevar evidentemente a un amigo ilusionista para que no nos diera gato por
liebre. Porque nosotros somos humanos y nos lo podía dar. Nos lo prohibieron tajantemente.
Nos dijo el productor que no había tiempo, que se había cerrado ya el cupo de invitados.
¿Como se puede cerrar si son las nueve y media, ha salido en el periódico hoy y nadie se
ha enterado? No, no, pues se ha cerrado. Y entonces no hubo controles. Uri Geller hizo
el truquito de la telepatía, pero Uri Geller no hizo el de las cucharas. Y Uri Geller no hizo el de
las cucharas por una sencilla razón. Fuimos nosotros después a la televisión para ver por qué.
Y tampoco nos lo querían decir. Pero hablamos con la de recepción, que son gente muy
simpática. Le dijimos: ¿Por qué no ha doblado este hombre las cucharas?. No, mira,
es que se dejó las suyas en el hotel. Ah. ¿Y no le servían las que teníais aquí?. No. Se
había dejado las suyas en el hotel y entonces el truco no salía. Pero claro, eso fue suerte, porque
lo demás habría doblado cucharas, habría hecho de todo, y había vuelto a hacer... Ahí entra en
juego la integridad del periodista que es lo que hemos estado hablando antes.
Miguel Ángel Almodóvar: Eso es una contradicción... la integridad del periodista... casi es
una contradicción en los términos... Quiero decir, la ética en el periodismo. Mi experiencia es
que la ética en el periodismo cuenta bastante poco. Como tú estas contando, son conscientes,
plenamente conscientes de que aquello es un truco, de que es todo falso, pero lo que interesa es
simplemente conseguir audiencia. Y lo que yo repito es que si eso es una empresa privada cuyo
objetivo es ganar dinero, nada que objetar.
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
Luis Alfonso Gámez: Pero ésta era una empresa pública. Eso es lo que a mí me
preocupaba. Porque las empresas privadas tienen sus intereses.
Miguel Ángel Almodóvar: Ahora, hay muchas otras formas de vender... por ejemplo,
cogiendo esto mismo de las pseudociencias. Hace un momento se me ha ocurrido que ayer
estábamos hablando de que tresmil videntes habían sido consultados para encontrar el cuerpo
de Anabel Segura y ninguno consiguió localizarla. He escrito aquí un titular posible y que seguro
que llamaba la atención. No es gran cosa, pero... No acertó ni uno. Subtítulo: 3.000
videntes intentaron saber donde estaba Anabel Segura.
Oscar Menéndez: Esto son declaraciones del propio Escuredo que fue portavoz de la familia
de Anabel Segura, en las que dijo que él tenía contabilizadas tresmil llamadas de videntes,
diciendo, los tresmil, donde estaba Anabel Segura. Por supuesto que cada uno decía un sitio
diferente y ninguno acertó. Nosotros comentábamos que si uno tira sobre un mapa de España
tresmil dardos, uno cae en la fabrica de vidrio donde estaba Anabel Segura.
Miguel Ángel Almodóvar: Pero yo quería aclarar que aunque no caiga el dardo, tampoco
pasa nada. En los programas de televisión continuamente salen personajes que dicen cuándo va
a llover. Esto ha pasado durante los dos meses pasados, octubre y noviembre, han salido
diciendo: El día veintiséis va a llover. Si el día veintiséis hubiera llovido el personaje hubiera
vuelto al programa, se le hubiera hecho una entrevista... Pero como no llovió no pasó nada.
Nadie comentó nada. Quiero decir, que aunque no ocurra... tampoco se espera... Hay una
especie de juego consentido por parte de todos. Yo os puedo decir, desde luego, que en el
magazine de Pasa la vida de televisión española la chica que tenemos allí que hace el
horóscopo del viernes, Esperanza Gracia, recibe aproximadamente setecientas cartas
semanales. Son remeros de cartas los que recibe. Y termina su intervención y la gente llama a
centenares, que por favor, que no se han enterado de sagitario, que qué es lo que ha dicho del
amor de sagitario. Esto es serio. Yo creo que no es tanto un problema de incultura científica
sino de incultura general. Hay un problema de incultura general, ciudadana y desde luego de los
medios de comunicación. Los periodistas son uno de los sectores verdaderamente incultos de
nuestra sociedad. A lo mejor esto que estoy diciendo es una barbaridad. Pero lo constato.
Como gremio, es un gremio inculto.
A mí, por ejemplo, quitar a Rappel de la televisión me parecería como prohibir las
ventanas del sexto piso porque te puedes matar. A los niños, de pequeños, lo que se hace
es enseñarles que si te tiras por la ventana te matas. Incluso si es necesario que se dé
algún porracillo, que se lo dé. Yo no tengo ningún problema porque Rappel salga en la
tele, porque no tengo tele. Sé que me pierdo muchas cosas, de acuerdo... bueno, no
tantas. Yo estudio filosofía en Salamanca, y allí te encuentras a un monje dominico que
dice que ha visto el punto de luz. Eso en filosofía... Te encuentras a un señor que dice que
da antropología, Heidegger, el ser y el tiempo y nada más... hitleriano, por cierto. Habría
que presionar, más que en los medios de comunicación, en lo que es la enseñanza, en los
planes de estudio. El plan nuevo de estudios se va a poner terrorífico, cada uno tira para
su casa y la filosofía se queda en nada. Se queda en tres horas y el plan de estudios, en
nuestra opinión, es patético. Yo creo que habría que presionar más en lo que es la
enseñanza, tanto universidades, como institutos, como colegios, más que en los medios de
comunicación. Si la gente sabe lo que quiere, luego que lo elija. Si una persona sabe lo
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que le conviene, si le gusta Rappel, pues que vea Rappel, y allá él y su inteligencia.
Oscar Menéndez: Yo estoy un poco de acuerdo contigo, pero vamos a intentar ceñirnos al
periodismo porque es el asunto del debate. Creo que lo que tú has dicho es clave, la desgracia
es que no entra directamente en este debate, aunque es muy importante dejarlo claro.
El periodismo no tendría, entonces, ninguna culpa de esto
Oscar Menéndez: Me gustaría que todo el mundo pensara que el periodismo no tiene la
culpa. Yo, desgraciadamente, lo veo desde dentro y pienso que tiene muchísima culpa. Algo
tremendo de culpa, pero a lo mejor me equivoco.
Miguel Ángel Almodóvar: Quisiera hacer una aclaración sobre Rappel. Me parece que lo
de Rappel es interesante, porque Rappel no solamente es un farsante gracioso, un tipo con
peluca. Es un tipo que ha cometido delitos, pero delitos demostrados. Es decir, este tipo ha
cobrado dinero a la abuela de un niño desaparecido y le ha dicho que no se preocupara, que
estaba con unos feriantes, y que no había ningún problema, cuando el niño estaba muerto; al
niño lo habían asesinado. Y le dice a gente por teléfono, esto lo he visto yo y lo habréis visto
vosotros: a una madre, cuyo hijo ha sido examinado por distintos especialistas y a quien han
dicho que tiene un cáncer linfático, Rappel le dice con dos narices que no. Dice: no, no, por lo
que me cuentas, no tiene cáncer. Esto me parece que es entrar ya en el terreno estricto del
delito, las cosas de Rappel.
Yo quisiera en primer lugar felicitar a los cuatro ponentes, y al moderador, y voy a
introducir un par de temas que quizás alguno no sea muy de hoy, pero a mí me interesa
clarificarlo. Es una respuesta a la intervención de Fernández Bayo que, por otra parte,
ha sido magnífica, cuando ha afirmado que los científicos a veces se guían por dogmas.
Yo quería decir que un dogma, ya por definición, nunca es científico. La ciencia nunca
puede ser dogmática, la ciencia como todos sabemos, como todos estamos de acuerdo, es
provisional, es transitoria, no hay verdades definitivas... quizá haya paradigmas, como
ha dicho Calvo Hernando, que son un poco modas que se imponen, pero creo que hay que
distinguir bien la creencia de la ciencia. La creencia si que es dogma. Al fin y al cabo un
dogma es una creencia que se impone a los demás. Este es el primer aspecto.
El segundo es que se ha dicho aquí algo que me ha interesado mucho, que es la
afirmación de McLuhan cuando dice que en el fondo los medios de información todos
venden modelos sociales. Venden modelos sociales y venden ideología. Venden ideología
que dice que tan irracional es la ciencia, les parece irracional, la economía les parece
irracional, la filosofía les parece irracional, la política les parece irracional y en el fondo
venden irracionalidad. Y esto es la ideología que sustenta un modelo social determinado.
Ignacio Fernández Bayo: Sí, yo quería que ese contraste... yo no me refería a los científicos
ejercientes, porque me parece que el científico ejerciente tiene que ser muy consciente de
justamente en qué consiste la ciencia. Lo que quería decir es que muchos licenciados en
carreras científicas no han conseguido entender en que consistía precisamente la mentalidad
científica. Eso sí lo he detectado.
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Yo soy profesor. Si yo tengo que estar contando algo que sé que es mentira, día tras
día, eso no lo entendería nadie. Me resulta difícil que un profesional se vea en la
obligación de estar contando, o asistiendo, o programando cosas que él sabe que son
fraudes. Es algo que me cuesta trabajo. Entonces me enfado con los periodistas cuando
tengo que hablar de estos temas. No todas las personas tienen acceso a los canales de
información. Yo no estoy de acuerdo con que en los medios de información entra todo.
No es cierto. Yo no he podido colocar artículos, noticias, muchas veces porque no
estaban de moda, por insensibilidad, por ignorancia del periodista, o por motivaciones
políticas porque eran otras épocas, sobre todo en su momento temas de ecología. Ahora
pasa un poco lo mismo con ciertos temas. Cuando uno quiere rebatir con pseudociencia
se enfrenta con una avalancha de información pseudocientífica. Y yo cuando quiero
plantear una avalancha mía de pseudociencia, es decir, de pseudoliteratura, los
periodistas se me estropean de risa. No he conseguido colocar un artículo en el que
demuestro claramente pues que Cervantes no existió, que el que existió fue el Quijote, y
hago una demostración clara y palpable. Y se me ríen. Entonces yo no tengo el mismo
acceso de información, a la información que otros charlatanes. Evidentemente, es
conocido por todo el mundo justo lo contrario de lo que acabo de decir. Hay una cierta
cultura literaria y por lo tanto cualquier periodista se ríe de lo que yo le estoy diciendo.
¿Cómo que el Quijote...? ¿que tontería me estás contando?. No tienes acceso a la
información. Pero en cambio, con problemas que tocan con una cultura científica, con
una concepción científica, ahí, yo creo que hay varios factores evidentemente, pero uno
de ellos es la insensibilidad o el analfabetismo científico de quien recibe y transmite esa
noticia, que puede ir desde el jefe de redactor, no se le cae la cara de vergüenza, porque
resulta que nunca nadie le ha dicho que está contando verdaderas tonterías. ¿Cómo
usted no me cree a mí que yo le diga que he visto una vaca volando y sin embargo se cree
que un señor le diga que acaba de aparecer un ovni con cuatro orejas verdes? Es más
fácil pensar en una vaca volando. Hombre, cualquiera por telepatía puede... Es muy
fácil. En cambio un hombre verde significa muchas transformaciones. Quiero decir que
depende entonces de esos intereses. Para acabar, aparte de esa insensibilidad que no sé
muy bien por dónde viene, yo creo que también en los medios de comunicación están
favoreciendo mucho una ideología flácida, una ideología de pensamiento débil, una
ideología de no pensar, de falta de reflexión crítica. Y eso está avalado por muchos
profesionales, que serán muy buenos en muchos campos, pero que ahí demuestran una
falta de ética enorme. Entonces, yo, no lo entiendo, es algo que me cuesta trabajo.
Evidentemente, yo siempre que tengo oportunidad de hablar con algún profesional en
Galicia, que es donde estoy, procuro hacerle ver que lo que está haciendo es algo que él
no se lo transigiría al profesor de sus hijos. No le transigiría bajo ningún concepto que le
estuviera contando, metiendo goles sobre cualquier materia de literatura, de historia o de
ciencias.
Lo que me ha llamado también la atención es que si es cierto lo dicho anteriormente,
evidentemente, los que tienen que llenar las páginas o los programas o lo que sea...
demuestran de alguna manera es una cierta incapacidad y falta de originalidad para
llenar esas páginas con cosas muchísimo más interesantes que darle a cuatro charlatanes
una página entera. Es decir, se está potenciando un tipo de cultura, un tipo de señor, se
está mediatizando eso por intereses que a mí se me escapan un poco. Porque a veces se
dice: la audiencia. Los que tenemos cierto sentido crítico debemos poner de manifiesto
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a los periódicos que son insensibles a determinadas cosas que pueden tener problemas
porque están contando verdaderas burradas.
Luis Alfonso Gámez: Quería aclararte que cuando has comentado lo de la falta de espacio
o falta de imaginación, es que hay veces que trabajamos en los medios, yo hablo de los medios
escritos que son los que conozco, divididos en secciones. Entonces las secciones se pelean por
el material. Llega un momento en el que no hay nada y si ese día hay un charlatán que habla,
puede que a alguien en las altas alturas se le ocurra decir: pues el charlatán. No suele ser
habitual, pero ocurre. Puede ocurrir también que tú intentas vender: Le hacemos esto a este
científico, a este crítico, porque resulta que mira, te va a salvar una página. Y se lo intentas
vender esto al redactor jefe. Es todo un juego de compraventa.
Solo quería puntualizar que con respecto a que no entra todo: ¡y menos mal! Por desgracia
no entra todo lo bueno. Pero lo malo que llega por agencias es inimaginable. Contactos
sexuales entre terrestres y extraterrestres llegan por las agencias cada dos por tres.
Sudamérica es un filón. Satanismos, parapsicólogos... Yo tengo más información en estos
momentos recopilada en los últimos meses de agencias que no ha salido publicado en los
periódicos, que de periódicos.
Quizá tendríamos que ser los escépticos (fijaros que estoy hablando desde dos puntos de
vista a la vez) los que tendríamos que aprender a vendernos. Los que tendríamos que aprender
a decir, tranquilamente, por ejemplo, estas dos portadas que ya comentaremos el próximo día.
Estas dos portadas son dos revistas de la competencia de lo paranormal en España. Una
dice: Exclusiva Mundial: habla el cámara de las autopsias. Se refiere a las autopsias de los
alienígenas estos de Roswell. Conspiración. Por qué ocultaron al mundo la evidencia
extraterrestre. El artículo lo escribe un íntimo amigo de la persona que escribe otro artículo que
dice que las imágenes del extraterrestre de Roswell son un montaje fraudulento en otra revista
esotérica. ¿Por qué esta revista esotérica dice que es un fraude y por qué ésta dice que es
cierto? Bueno, estad seguros de que ninguno de los dos individuos que han escrito esto lo tenían
muy claro hasta el final... los dos saben que es un fraude... pero es una guerra comercial. Javier
Sierra, el ufólogo oficial de Año Cero, está dispuesto a tragar con todo porque así se lo han
ordenado. Y hace tres años escribió un artículo sobre noticias basuras, comentando Noticias
del mundo y cosas así, y conversaciones de Bush con los extraterrestres... y hoy saca esto. Y
Josep Guijarro, íntimo amigo de Javier Sierra va por el otro lado. Cada uno juega una baza.
Son intereses comerciales. Y aquí, obviamente, en estas revistas, excepto alguna vez que se les
escapa algo, dudo que nadie busque la verdad. Yo quiero que quede muy claro que hasta ahora
ninguno de los que estamos en esta mesa todavía no nos hemos referido a este tipo de
periodismo.
Ignacio Fernández Bayo: Si vas a un medio de comunicación diciendo que Cervantes no
escribió el Quijote, llegarías tarde. Martin Gardner ya lo dijo1. Está en un capítulo de un libro
que se llama La ciencia: lo bueno, lo malo y lo falso, y dijo que lo había escrito Sancho Panza.
Y además decía Martin Gardner que Cervantes no había hecho más que novelas cortas, y de
repente hace una obra genial, que era incomprensible.
1.- Efectivamente, eso dice Martín Gardner. Pero dicho capítulo, La irrelevancia de Conan Doyle, en el que se
demuestra que Conan Doyle no pudo inventarse a Sherlock Holmes, apareció originalmente en una publicación
sherlockiana. Los aficionados a Sherlock Holmes, el gran detective, mantienen en broma que fue realmente el Dr.
Watson quien escribió las aventuras de Holmes, que ambos existieron en la realidad, y que Conan Doyle fue únicamente
su agente literario. La ocurrencia sobre Cervantes, Don Quijote y Sancho Panza, debe quedar claro, forma parte del ismo
juego. (Nota del transcriptor).
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Y dice que Cervantes se encontró la obra escrita por alguien que era Sancho Panza, y que en
realidad fue Sancho Panza el que escribió el Quijote.
¿Que tipo de representatividad tienen los medios de comunicación? ¿Por qué un medio de
comunicación tiene que aceptar lo que tú le lleves? No digo que lo que tú le lleves sea verdad o
no, sino simplemente si le interesa o no le interesa. ¿Quién hace la
valoración? Pues la valoración la hace el propio medio. Como si te dedicas a ser representante
de camisas y vas a la tienda de la esquina y le dices: Tenga estas camisas. No me interesan.
Oiga, son excelentes y las más baratas del mercado. ¡No me interesan! Evidentemente el
problema es que si consideramos que si los medios de comunicación son uno de los pilares, el
cuarto poder ese, uno de los pilares de la democracia, como los propios medios de
comunicación gustan de titularse, habría que saber de qué modo se articula la representación,
por parte de los medios de comunicación, de sus representados, que es el público. Eso no se ha
conseguido. Pero, que yo sepa, no hay alternativas. Hay lo que hay. Y vuelvo a lo de antes.
Hay empresas privadas, tambiÞén alguna ppública, que aceptarán o no aceptarán en función de
sus propios intereses. Como muy bien decía Luis, véndeselo bien. Si se lo vendes bien, te lo
van a aceptar. Ese es el problema.
La jurisprudencia en Europa funciona. Un pleito que hubo en Francia: una
presentadora de televisión vendía una sortija de Egipto, y no se qué... todo para ganar
dinero. Le pusieron una demanda, y ha ido a la cárcel por bastante tiempo. Esto sienta
una jurisprudencia.
Oscar Menéndez: De todas maneras, eso es muy complicado. Ayer teníamos el caso de
Randi. Randi ha investigado un poco lo de la antigua Unión Soviética, y ha investigado mucho a
Uri Geller. Yo le hice una entrevista, y cuando hablé con él, tenía la idea de que Randi sabía que
Uri Geller era un impostor, pero no podía decirlo en público porevitar problemas legales, como
los ha tenido de hecho sin decir que es un farsante. Sin embargo, curiosamente, Uri Geller dice
que dobla cucharas con la mente, y no tiene que demostrarlo. Tú le pones un pleito y no tiene
que demostrarlo delante de un juez. Eso es asombroso pero es así.
Pero yo no digo meter en la cárcel a Uri Geller. Es el presentador o la presentadora de
televisión que acepta esto quien puede tener problemas. No sé si me explico bien. En
Francia dos presentadores han ido a la cárcel y los han echado de su oficio. Si se hace
aquí lo mismo, los otros tendrán mucho cuidado que no se cuelen, justamente, en
televisión. Y otra cosa, también sobre decir toda la verdad. Hay un refrán árabe que dice
que: Si dices toda la verdad, ten un caballo en la puerta para largarte corriendo.
Miguel Ángel Almodóvar: Hace poco tuvimos el programa de Avelina Castillejos que le
dedicó tres programas a Hamer. Ha habido peticiones, ha habido un compromiso antes del
verano por parte de nuestro director Ramón Colom de que se investigaría, y lo que se ha hecho
es volverla a su horario habitual...
Oscar Menéndez: ... y hacer un programa de perdón, digamos, en el que entrevistó a
oncólogos. Yo lo vi a la vuelta del verano y es lo único que se ha hecho.
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Miguel Ángel Almodóvar: Que se llamaba, además, Todos contra Hamer. Pero quería
decir algo aprovechando que tengo aquí, a mi lado, a Eustoquio Molina. A veces, cómo venden
los farsantes, este tipo de gente que se dedican profesionalmente a la venta. Y no hay nadie que
quiera rebatirlos. La Universidad Complutense de Madrid ha organizado recientemente unas
jornadas de jóvenes que se titulan Iuve, en las que han traído a uno de estos conocidos farsantes
que se llama Johnson, norteamericano, doctor en leyes, que demuestra que Darwin es un
papanatas y que toda la teoría de la evolución es una idiotez. Bueno, pues han estado
intentando un mes, que yo sepa, que fuera un científico a rebatir a Johnson, y no encontraban a
nadie porque nadie quería perder el tiempo. Finalmente, y lo digo en su honor porque aquí esta
Eustoquio Molina, fue a batirse el cobre ante un nutridísimo grupo de estudiantes universitarios
que estaban, yo creo, totalmente -por eso insisto en lo de la incultura científica o incultura
general- por Johnson, contra Molina. Él ya lo contará detenidamente.
Eustoquio Molina: Yo pensaba contarlo mañana. Pero ya que lo has sacado haré algún
comentario. Efectivamente era un debate sobre la evolución, un debate absurdo, porque en
realidad los científicos hoy ya no andamos debatiendo este tipo de cosas, es un debate
decimonónico el debate evolucionismo-creacionismo. Pero fui porque resulta que allí había
tanto charlatán que no pude resistirme. No pude resistir la tentación de conocerlos en directo.
Estaban allí un francés que negaba el principio básico en geología de la superposición de los
estratos, había muchos creacionistas científicos, que interpretan literalmente la Biblia,
predicadores, telepredicadores, había un profesor de genética que decía que la genética no
demostraba nada en evolución... sí, había cantidad de charlatanes, había...
Oscar Menéndez: ¿Pero que era, una feria?
Eustoquio Molina: Mañana pensaba dar bastantes reseñas de esto, porque, de verdad,
ilustra muy bien todo el aspecto de pseudociencia de lo que es el creacionismo científico. Yo
tuve una experiencia un poco surrealista, pero fue muy interesante, y la verdad, de debate hubo
poco realmente. Nos limitamos a responder las preguntas del público, porque este señor,
efectivamente, iba allí a vender el libro y poco más. Y de hecho éste era de los mas inteligentes
que había allí, dentro de los pseudocientíficos, porque dentro de este grupo de
pseudocientíficos creacionistas literales, hay toda una gama desde aquellos que creen
literalmente en la Biblia hasta aquellos que aceptan la evolución pero la critican y son
antievolucionistas.
Hay una cosa que quería decir, pero que va más con lo que se está tratando aquí esta tarde
del periodismo. Habéis hecho una autocrítica, pero yo quisiera decir también en vuestro favor,
que hay un aspecto de los que más causan las pseudociencias que es la gran especialización y
compartamentización del conocimiento científico. No es de extrañar, ni los periodistas tienen
que saber mucho de ciencias, y a los científicos nos pasa también igual, que hay muchos
científicos que caen y que hacen pseudociencia, y hacen incursiones en la pseudociencia,
aunque a diario estén trabajando con el método científico en su especialización. Pero cuando
intentan sentar cátedra que no es su especialidad, pues llegan a hacer pseudociencia con mucha
frecuencia. Y es muy fácil para un científico tragarse cualquier cosa de pseudociencia que diga
un charlatán. De hecho, en este debate, en Madrid, había un gran científico que es Joan Oró,
muy famoso en España, que se tragó totalmente lo que dijo el sedimentólogo francés, que
negó claramente el principio de superposición de los estratos. Y no se dio cuenta. ¿Por qué?
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
Porque es bioquímico. Es un excelente bioquímico. pero no tiene por que saber geología.
Manuel Calvo Hernando: En cuanto a la Complutense yo quiero recordar aquí el que
durante dos o tres cursos de verano en El Escorial el director de uno de los cursos invitaba a las
pobres madres que habían perdido a sus hijos a que hablaran con ellos. A mí no me extraña
nada de lo que suceda en la complutense. Quería comunicar una experiencia que yo tuve hace
años en Ya, donde he trabajado toda mi vida. Los locos me los mandaban a mí, por esto de
hacer periodismo científico. Y en un momento dado tuve que recibir a un señor que me
desplegó un enorme desplegable de cifras y de números, pero hacía falta una lupa para verlo,
¿verdad? Y me dijo: Aquí tiene usted la solución del cáncer por la vía matemática. Me lo
quedé, dije, adiós, muy buenas, y hasta ahora.
En cuanto a los medios, efectivamente tienen y deben tener un carácter mercantil, yo no
quiero empresa del estado, porque bastante la he sufrido en mi vida. Pero yo creo que la
comunicación en España y en el mundo tiene una asignatura pendiente, que es armonizar su
carácter mercantil legítimo, con su obligación de servir a la sociedad. Yo creo que es algo que
está preocupando a grandes periodistas y a grandes estudiosos de la comunicación en todo el
mundo. A Miguel Ángel Almodóvar quiero decirle que me alegro mucho de que no tomes
partido por estos cultivadores, pero tanto en la televisión pública como en la privada el hecho de
sentar en una mesa redonda a un científico y junto a un paracientífico, ya es tomar partido. No
digo que tú lo hagas, y me felicito de ello, pero los que llevan allí al científico y al falsario, bueno,
están tomando partido, porque están igualando...
En relación a la reflexión de cómo se hace un medio por dentro, yo creo que es una de las
soluciones, no a corto plazo, pero una de las soluciones. Los medios se desmitificarían y
ganarían, y desde luego el público ganaría si en la educación primaria o secundaria se les
mostrara cómo se hace un periódico por dentro, como se prepara un programa de radio, como
se prepara un programa de televisión. La Unesco está muy interesada en ello. Hay ya
bibliografía para los maestros que estén interesados, y en realidad el problema se reduce a
mostrarles el medio por dentro. Si es posible en la práctica, y si no en la teoría, ¿verdad?
Porque es el único modo de que ellos se den cuenta de que no todo lo que dice un medio
informativo es cierto, no porque el medio informativo no quiera, sino que no puede. Porque no
puede confirmar todo lo que llega, los miles de toneladas que le llegan al día. Y finalmente, a
propósito de astrónomos y astrólogos os recuerdo, creo que todos lo habéis leído la célebre
frase de que hay en los Estados Unidos dos mil astrónomos y veinte mil astrólogos, de modo
que si parece que es el primer país del mundo, pues estamos listos. Y por último ya sobre la
audiencia quiero decir aquí que hay una persona, la profesora Camps, de la Universidad de
Barcelona, que está desarrollando artículos en prensa diaria y en revistas, en libros, está
tratando, y yo creo que consiguiéndo, desmontar el pretexto de la tiranía de la audiencia. En
muchas ocasiones, la han creado los medios, y por tanto los medios no pueden escudarse en
que, como decía Lope de Vega, puesto que lo paga, es justo que se le hable en necio para darle
gusto. No, aquí tenemos otras obligaciones y otras perspectivas. Y aquí nadie va a la cárcel.
Pueden ir a la cárcel los periodistas por algo con los políticos o con un banco, pero nadie, ningún
periodista, irá a la cárcel, yo no quiero que vaya a la cárcel, pero sí que se les exija
responsabilidades por realizar esta labor de deseducación, de incluir en sus programas a
farsantes y a mentirosos.
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
mesa redonda
ECOLOGÍA Y PSEUDOCIENCIAS
Moderadora: Victoria Toro
Esta mesa redonda se va a acercar a la ecología para analizar lo que hay en ella de
pseudociencia. Intentaremos saber qué hay detrás de algunos de los planteamientos ecológicos
que nos rodean o que nos llegan a través de los medios de comunicación, grupos ecologistas, o
los órganos de la administración, etc. Vamos a debatir con un grupo de expertos en temas
medioambientales si todo eso que nos cuentan está basado en datos científicos, o al menos
comprobables, o si lo sólo se basa en suposiciones.
Los ponentes son:
Andrés Sanjuán
Andrés Parada
Miguel Ángel Sabadell
Como introducción, comentaré un par de párrafos de un libro publicado hace pocos días por
la Secretaría de Medio Ambiente del Ministerio de Obras Públicas, y escrito por Joaquín
Fernández, periodista de medio ambiente en Radio Nacional, y presidente de la Asociación de
Periodistas Ambientales, a la que pertenecemos varios de los que nos encontramos aquí.
A más de uno le molesta reconocerlo, pero las organizaciones ecologistas son
indiscutiblemente la primera y principal fuente suministradora del periodismo ambiental,
y de alguna manera, es también la más fiable. La supuesta falta de rigor que muchos les
achacan para restarles credibilidad queda sobradamente compensada por la limpieza de
sus intereses.
Greenpeace es indiscutiblemente la organización de mayor credibilidad en todos los
medios de comunicación. Antes, cuando se ofrecía una noticia, la respuesta siempre era
la misma: contrástala. Ahora las cosas han cambiado. Si lo ha dicho Greenpeace, vale.
Algo se ha avanzado.
Yo creo que estos párrafos aunque se refieran sólo a medios de comunicación, puede servir
para introducir el debate.
Ponente: Andrés Sanjuán.
Voy a hacer una pequeña introducción a dos tópicos. Por un lado, la hipótesis Gaia, muy
defendida en los ambientes ecológicos, ecologistas y de la new age. Por otro lado, me voy
centrar en consideraciones sobre la biodiversidad, y las alternativas de los grupos ecologistas
de manera genérica, y un tema relativamente candente en la actualidad en España, y que tiene
que ver con la práctica de cómo se obtiene determinada información, incluso de biodiversidad,
y que es la anti- vividisección.
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
La hipótesis Gaia fue elaborada por Lovelock, y parte de considerar la zona donde están las
plantas, seres vivos, rocas y demás, como un ente vivo. Eso implica que los componentes
abióticos: clima, rocas, erosión, etc.. están altamente condicionados por los seres vivos. Más
aún, supone que hay un mecanismo de regulación, de homeostasis en definitiva, de los
organismos vivos con respecto a su medio, de tal manera que evolucionan conjuntamente. Para
hacer hincapié en su modelo, utiliza una definición de vida un poco parcial y restrictiva, que a los
expertos en genética nos parece le falta una parte sustancial. Para él, un sistema vivo en general,
no solamente de la tierra, sería un sistema compuesto de elementos en el que hay un trasiego de
materia, energía e información. Para los expertos en genética, falta en esta descripción un
elemento fundamental, que es la capacidad de autorreproducción. En el caso de la hipótesis
Gaia, Lovelock se olvida de la reproducción, y ésta es una de las pegas fundamentales de la
hipótesis.
Dejando aparte la discusión sobre las palabras, Lovelock se basa para plantear su hipótesis
en las concentraciones de distintos gases de la atmósfera, tanto en la tierra como en distintos
planetas, detectando una anomalía brutal en los porcentajes de CO2, metano, etc. en la tierra
con respecto a los demás. A partir de estos datos trata de inferir la causa de esta anomalía en la
tierra, planteando que en ésta existe una entidad viva, que es la causante de esta alteración.
Lo que se va a plantear a continuación, y que es una de los temas que se achacan a los
grupos ecologistas es que si el sistema Gaia es tan fuerte y con un mecanismo de regulación tan
potente, no tenemos por qué preocuparnos de lo que hacemos, porque siempre el sistema
tendrá un mecanismo que restaure cualquier perturbación. Lo que se enfatiza menos es que ese
sistema de autorregulación puede ser tan dramático como para que desaparezcan montones de
especies, incluida la especie humana, y aparezcan otras. Eso es lo que está detrás. Siempre
habrá un mecanismo de regulación hasta que el Sol deje de emitir la radiación necesaria para
permitir la existencia de vida.
Esto ha sido discutido y atacado por grupos ecologistas, puesto que conduce a una
inoperancia táctica. Si no hay que hacer nada más puesto que el sistema se va a autorregular, no
hagamos nada, y que pase lo que tenga que pasar.
Por otro lado, la new age ha tomado esto, volviendo a un viejo tema como es el de la Madre
Tierra, con lo que eso implica de vuelta a la naturaleza, y todos los valores consecuentes,
incluido la eliminación del conocimiento científico como algo interesante por sí mismo.
Dentro de los ambientes científicos, algunos consideran a Gaia únicamente como una
hipótesis de trabajo, que enfatiza determinados aspectos de investigación, otros lo consideran
como algo más, pero tampoco le dan mayor importancia. Donde sí ha adquirido importancia es
en ambientes ecologistas y de la new age.
Hay aspectos muy importantes que afectan al sistema Gaia y que es necesario estudiar,
como es el problema de la explosión demográfica, que en una previsión a unos cien años vista,
si se mantiene el problema supondrá la imposibilidad del mantenimiento de toda esa población.
Está también el conocido efecto invernadero, el agujero de ozono y la disminución de la
diversidad biológica. En cuanto a ésta, tenemos una gran ventaja últimamente, ya que es un
problema que se empieza a asumir desde los entes internacionales, las delegaciones de la ONU,
y las reuniones que tienen lugar, más de políticos que de científicos. En ellas, y de una forma a la
que no estamos acostumbrados, se define lo que es la diversidad biológica.
En el artículo 2 de la Convención sobre la Diversidad Biológica se define ésta como la
variabilidad entre los diversos organismos vivos de todo origen, incluidos entre otros el sistema
terrestre, el marino y otros sistemas acuáticos, así como complejos ecológicos de los que dichos
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
sistemas forman parte. Se suma a todo ello la diversidad dentro de la misma especie, es decir, la
diversidad genética de una especie, aspecto éste sobre el que no se solía llamar la atención, la
diversidad de las especies, y la diversidad de los ecosistemas.
A partir de aquí se plantean dos maneras extremas de entenderlo. Por un lado, un
conservacionismo a ultranza, que plantea mantener lo que existe sin ninguna variación. Por otro
lado, un planteamiento economicista, que supone que, una vez valorada la diversidad de un
determinado ecosistema, ante su destrucción o contaminación se paga una cierta cantidad y
asunto concluido.
Las últimas estimaciones nos indican que conocemos aproximadamente un diez por ciento
de las especies que existen realmente en la tierra. Clasificadas hay aproximadamente un millón y
medio de especies de los quince que se calcula que existen.
Desde el planteamiento conservacionista se hace hincapié en que cada especie y cada
subespecie tienen valor propio. Este valor podría ser luego utilizado para obtención de
productos farmacéuticos, para productos alimenticios con mejora genética, ya sea mediante el
método clásico de mejora de especies, o con técnicas más modernas, pero cuya única finalidad
sea aumentar la variabilidad. El problema que existe es que se está observando una reducción
drástica de la diversidad biológica, sobre todo en las pluvisilvas, que es precisamente donde
existe la mayor diversidad. Es cierto que se detecta una gran reducción en los últimos años, pero
no sólo en estos últimos años. Siempre que el ser humano ha entrado en un ecosistema, han
desaparecido todos los organismos de cierto tamaño. Cuando el ser humano evoluciona en
África y Europa, la desaparición de las especies es lenta y relativa. Sin embargo, cuando entra
en América, la destrucción de los mamíferos es tan brutal que prácticamente desaparecen todos
los de una cierta entidad. Cuando entra en Australia, y en islas como Madagascar o Nueva
Zelanda ocurre exactamente lo mismo.
La explicación que solemos dar los darwinistas es que existe una serie de especies ligadas a
un ecosistema, pero cuando aparece un depredador furibundo que no conocen no tienen tiempo
para reaccionar filogenéticamente ante la aparición de éste, y simplemente desaparecen. Lo que
ocurre con ésta peculiar especie es que, a diferencia de las demás, es capaz de evaluar lo que
puede ocurrir a cierto plazo. En esa responsabilidad, puede interesarle seguir desmantelando y
destruyendo biodiversidad, o no. Debemos examinar si nos interesa un gran rendimiento a corto
plazo y nada más, o si es preferible un menor rendimiento a corto plazo, y mantener un
patrimonio ecológico para cualquier objetivo de explotación o mero disfrute.
Para terminar, una reflexión sobre la vividisección. Hay sectores que plantean que no se
puede hacer daño a un organismo vivo. Como en el tema anterior, la postura extrema pasa por
considerar que el animal tiene un derecho inalienable, y no se le puede hacer daño pase lo que
pase y caiga quien caiga. Las organizaciones ecologistas extremas en este sentido son
normalmente vegetarianas, no aceptan la caza, la pesca, los cultivos ni la cría de animales y, por
supuesto, no aceptan la investigación ni las prácticas en las Universidades sobre estos temas.
Este sector apuesta por la vuelta roussoniana a la Madre Naturaleza, y cuestiona el valor de la
ciencia y del conocimiento científico como tal.
Las posiciones menos radicales tienen planteamientos que suponen que un sufrimiento mayor
o menor a los animales compensa o no según el beneficio que se pueda obtener. En este sentido,
la legislación es ya suficientemente explícita sobre la forma en que se debe tratar a los animales,
no sólo por su posible interferencia en el desarrollo de la investigación, sino con un carácter de
obligatoriedad para con los animales. El problema que surge es que se cuestionan en ocasiones
los métodos de investigación utilizados en algunos departamentos universitarios y se plantean
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
nuevos métodos de trabajo basados en videos o en simulaciones por ordenador.
Ponente: Andrés Parada
Tratamiento de residuos.
La noción de residuos es muy relativa. Un vehículo supone un desecho originado por una
determinada actividad humana. Pero ese desecho industrial es en sí una materia prima para la
industria.
Una clave industrial en este sentido, consiste en reducir el material en la salida de producción.
En los residuos urbanos, un 40% está formado por embalajes. Reducir por tanto el embalaje en
la producción, no sólo puede reducir costes, sino que limita la cantidad de desecho en la
separación selectiva y el reciclaje.
El control del movimiento de residuos urbanos, hospitalarios e industriales peligrosos en
Europa es más importante y mueve más dinero que el tráfico de drogas. Nadie ha conseguido
hasta ahora hacer respetar toda la legislación mundial sobre tratamiento, transporte y
almacenamiento de residuos. Muchas de las personas que en Europa están detrás de las redes
de tráfico de residuos, son también las que están tras los sistemas de tráfico de drogas o de
armamento.
Toda actividad humana crea desechos. La incineración es el único método que conocemos
para destruir ciertos desechos, pero es un método que genera gran cantidad de contaminantes.
La cantidad de desechos generados por la actividad del ser humano crece continuamente y las
empresas dedicadas al tratamiento de los mismos son objeto de críticas continuas, a pesar de
los grandes esfuerzos realizados en investigación por las mismas.
Un problema pocas veces analizado es el hecho de que la recuperación selectiva y el
reciclaje tienen que tener un equilibrio financiero para poder funcionar, y la única materia que
puede proporcionar por sí misma ese equilibrio es el vidrio. La recuperación de papel y cartón
no es viable económicamente, y lo único que hacemos es retrasar la vida del desecho que
acabará en el vertedero. La fibra del papel no soporta más que una recuperación. Y aunque se
pudiera reciclar todo el papel, hay que tener en cuenta que la materia prima del papel procede
de explotaciones forestales, y no de bosques naturales. La reducción en el consumo de madera
podría traer como efecto secundario la eliminación de grandes superficies de explotación
forestal que dejarían de ser rentables y que no se repoblarían con bosque. El remedio sería peor
que la enfermedad. Uno de los mayores bosques de Europa se encuentra en la zona de las
Landas, en Francia, y está formado fundamentalmente por explotación forestal, mantenida en
equilibrio mediante una tala racional y una repoblación controlada.
Ponente: Miguel Ángel Sabadell
Cambio Climático.
Cuando en los medios de comunicación o en el comentario popular se habla de cambio
climático, normalmente nos solemos referir a las incidencias climáticas del momento: que si el
clima está loco, que si ahora llueve más o menos que antes, que si antes los inviernos sí eran
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
inviernos... Eso es lo que la gente asocia con el cambio climático, y la culpa, por supuesto, la
tienen el efecto invernadero, el anhídrido carbónico o el metano que originan las vacas.
Cuando los expertos hablan de cambio climático, se están refiriendo a una variación brusca
en el clima, cuya causa sea la actividad humana. Cuando hablamos de variaciones bruscas del
clima, nos estamos refiriendo a variaciones promedio de algunos grados centígrados en el
intervalo de unos cien años.
Es un hecho que se detecta un cambio en la temperatura media de la tierra, que está
aumentando en los últimos años. El problema es si esa variación es debida o no a la actividad
humana. Sobre ello se ha discutido mucho, y todos hemos oído hablar del dióxido de carbono
como gas invernadero. En los últimos treinta años ha habido un aumento en la temperatura
media de la tierra de unos 0,4 grados, pero este aumento es perfectamente coherente con las
fluctuaciones de la temperatura media de la tierra. Por tanto, podemos preguntarnos si este
crecimiento va a venir seguido o no por un posterior decrecimiento de la temperatura global.
En un borrador del Panel Intergubernamental para el estudio del Cambio Climático (IPCC)
de 1995 se afirma que hay suficientes datos como para afirmar que el aumento térmico está
ocasionado en parte por la actividad humana.
Cuando se empezó a plantear el problema, hubo distintas reacciones ante el problema.
Algunas grandes potencias pretendían seguir con toda su actividad de emisión de gases mientras
no se tuviera la certeza de que esa era la causa directa del efecto invernadero. Por otro lado,
algunos pretendían la prohibición inmediata y drástica de cualquier actividad que emitiese gases
que contribuyeran a agravar el efecto, aún sin tener la total seguridad de que dichas emisiones
fueran la causa directa. La solución que se adoptó fue la de empezar tomando aquellas medidas
que fueran válidas y positivas, incluso en el caso de que no existiera cambio climático.
Ante este problema, hay que tener en cuenta una serie de aspectos: por un lado, la
preocupación por el efecto invernadero es una preocupación exclusiva de los países
industrializados y por otro lado, sabiendo que el problema, de existir, está originado
fundamentalmente por los países desarrollados, no pueden éstos prohibir en los
subdesarrollados las emisiones de anhídrido carbónico y otros gases, sin ofrecer alternativas
energética y tecnológicas.
Finalmente, los modelos que predicen las variaciones climáticas, tienen serios
inconvenientes. No se conoce claramente el ciclo de vida del CO2, se desconoce el efecto de
las nubes en el calentamiento o enfriamiento, etc. Los modelos globales son muy simples, y los
modelos locales no son válidos para evaluar el efecto. El problema está ahí, pero realizar análisis
o predicciones sobre el mismo es harto difícil.
Turno de preguntas
P.- Parece que en Occidente, en los países desarrollados, estamos afinando bastante
en estas cuestiones medioambientales. ¿Quién controla a los países que están en plena
expansión industrial últimamente, como algunos del sur de Asia, China, Taiwan, etc, en
cuanto a emisiones de CFCs u otros gases contaminantes? ¿Hay forma de prevenir que
en estos países se de un desarrollo incontrolado y echen por tierra lo que se intenta desde
países desarrollados?
R.- En primer lugar, ¿qué país tiene suficiente autoridad moral como para decirle a otro que
no queme su carbón o su petróleo porque va a contribuir a un problema global, cuando aquel
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
país, ahora desarrollado, es uno de los causantes del problema actual? Además, tampoco
podemos decir que los países en desarrollo contaminen tanto. Solo Estados Unidos quema el
30% de la producción mundial de petróleo. Quienes han creado el problema han sido
precisamente los países desarrollados, y quienes más están contribuyendo ahora a la
contaminación global.
Además no sólo es un problema de contaminación. La degradación de determinadas zonas
como las pluvisilvas amazónicas tiene su origen en multinacionales de países desarrollados.
P.- No se puede olvidar, cuando hablamos de problemas ambientales, que si se
plantean en los países desarrollados es, entre otras cosas, porque es aquí donde se
desarrolla la ciencia. ¿Qué harían los grupos ecologistas si no hubiese habido científicos
que hubiesen denunciado la degradación de la capa de ozono, el efecto invernadero...?
Los grupos ecologistas se basan en datos científicos, y, en ocasiones, los manipulan para
obtener unas conclusiones y aplicar una filosofía que nada tiene que ver con datos
científicos. La detección de los grandes problemas ambientales proviene de la ciencia, y,
si hay una solución, esa solución vendrá también de la ciencia. Por eso me sorprende que
los grupos ecologistas culpen precisamente a la ciencia de ser la causante de esos
problemas.
R.- El ser humano y su ciencia han creado la polución y debe ser el ser humano con su ciencia
quien solucione ese problema muy fácilmente. Lo único que hace falta es un deseo político y
financiero en ese sentido.
En la toma de decisiones sobre cualquier planteamiento medioambiental hay dos puntos
claves. Por un lado, la toma de datos, que corresponde al campo de trabajo de los científicos,
directamente. Posteriormente, esa información es tratada por economistas y políticos, donde se
valoran otros aspectos de tipo social, económico y político, donde entran condicionamientos de
política nacional e internacional. Por otro lado, hablar de grupos ecologistas es no decir mucho.
Grupos ecologistas hay muchos, y cada uno es un mundo. Algunos son relativamente racionales,
y otros cuestionan desde su base la utilidad misma de la ciencia, aunque eso no les impide utilizar
los datos que les ha proporcionado la ciencia sobre esta problemática. Hay grupos que ponen
de manifiesto una sensibilidad por los problemas de degradación de la naturaleza. La
administración siempre va por detrás de la sociedad, y éste es un mérito de los grupos
ecologistas.
P.- ¿Qué pasa con los Estados? El IPCC hizo una serie de recomendaciones hace años
que no se han cumplido en ningún caso porque los gobiernos no han querido y no han
hecho ningún caso a las advertencias de los científicos. ¿Dónde están los datos auténticos
en el tema de ecología, y qué papel juegan los científicos hablando de ello? Una de las
tareas de los científicos es divulgar sus conocimientos, y quizá en este campo no lo
divulgan suficientemente.
R.- Hay datos, pero no los suficientes. Así, por ejemplo, existen aproximadamente millón y
medio de especies catalogadas, y se calcula que falta por catalogar el 90% restante de las
especies existentes. Se puede estimar así el dinero que haría falta, con los investigadores que
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
existen actualmente, para poder catalogar las especies que faltan. Se suelen hacer normalmente
estudios sectoriales, dentro de una determinada zona, pero supone un trabajo ímprobo y no hay
dinero para realizarlo, por lo cual, los datos existentes siempre son parciales. En Madrid, el
González Bernáldez había participado en alguno de los proyectos realizados a solicitud del
gobierno de la Comunidad, realizando un estudio pluridisciplinar donde elaboraban un estudio
sobre el uso que se debería dar a distintas áreas territoriales, no sólo desde el punto de vista
conservacionista, sino planteando un uso racional del suelo. En ocasiones se conservaba un
recurso, en otras se recuperaba uno desaparecido o mermado, y en otros se explotaban los
recursos desde un punto de vista de productividad.
Ese es un tipo de estudio que supone mucho tiempo y dinero, y que en definitiva se realiza
sobre una zona muy concreta.
Sobre la degradación de las pluvisilvas existen algunos datos. Se sabe, por ejemplo, que
para el 2022 se habrán reducido a menos del 50% de lo que eran hace 10 años. Las
consecuencias que eso puede tener son más difíciles de evaluar. Así, su posible influencia sobre
el efecto invernadero tiene que ser estudiada por un equipo pluridisciplinar.
Por otro lado, la mayoría de las reuniones internacionales que se han realizado sobre estos
temas han sido reuniones de políticos. De científicos ha habido muy pocas. Hay directrices de la
Comunidad Europea o de Naciones Unidas, pero su desarrollo depende fundamentalmente de
condicionamientos económicos.
Por último, la gente que está trabajando en estos temas reclama cada vez más el hecho de
comprobar los problemas dentro de la realidad rural o urbana de la zona, ya que cualquier
decisión que se tome al respecto, influye directamente en el modo de vida de quienes habitan en
dicho entorno.
P.- ¿Los datos poco rigurosos sobre temas de ecología se dan sólo en los grupos
ecologistas, o las empresas y los estados manejan también los datos según sus propios
intereses?
R.- Los grupos ecologistas está formados muchas veces por gente que no es experta, y
echan mano de lo que pueden. Algunas veces toman datos de revistas oficiales. Otras, de
resultados empíricos que recogen sobre la marcha, pero sin depurar. Esto hace que su forma de
relacionar causas y consecuencias no sea en ocasiones muy nítida.
Las empresas muchas veces pecan también de deshonestidad científica. Saben que existen
datos científicos publicados y no los usan. Otras veces hacen sus propios informes, que no
siempre coinciden con los de los organismos públicos de la zona, por conflicto de intereses.
Donde más responsabilidad hay al respecto, y más cuidado deberían poner en ellos es en las
administraciones públicas.
Los datos ecológicos, dentro de los errores experimentales, están ahí. Los datos que
normalmente proporcionan los grupos ecologistas están tomados de ahí, y son luego
reinterpretados por ellos en función de su formación, información e ideología.
En Francia, los residuos urbanos suponen unos 18 millones de toneladas por año. Los
residuos industriales suponen unos 150 millones de toneladas por año, y los agroalimentarios
alrededor de 400 millones de toneladas. En España no existen datos, pero el ministerio
reconoce que sólo se tiene controlada una tercera parte de lo que se sospecha existe. Sin
embargo, sobre lo que se plantea una gran polémica es sobre residuos urbanos, que aún siendo
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
los más visibles, suponen un problema mínimo.
P.- Existe una especie de catastrofismo ecológico, desde el agujero de ozono al efecto
invernadero. ¿Por qué no salen a los medios los que realmente saben de estos temas?
Cuando se plantea catastróficamente el problema de los residuos o la superpoblación, se
parte del presupuesto de que el ser humano es un inútil, incapaz de darse cuenta de la
situación y de poner los medios para evitarlo.
R.- La mayoría de esas apreciaciones llegan al gran público a través de los medios de
comunicación. Los medios de comunicación influyen mucho en qué y cómo se informa, y
muchas veces es precisamente la noticia amarilla la que se suministra. Aunque un experto vaya
a un periódico a explicar el tema, luego el titular sale cambiado. Puede haber bastante cansancio
entre los profesionales por cómo se da la información.
Además de los intereses periodísticos, están los intereses comerciales. En cuanto al agujero
de ozono, al margen de la gravedad que pueda tener el problema, las empresas de
bronceadores y cremas protectoras tienen grandes intereses en que se tenga una visión
catastrófica del tema.
Por otro lado, quienes elaboran datos alarmantes respecto a ciertos problemas, como puede
ser el caso de la explosión demográfica, los obtienen a partir de modelos tremendamente
simplificados. Cuando se combinan distintas variables que inciden en un problema, los modelos
que se obtienen son extremadamente complejos, y normalmente conducen a resultados
distintos.
Una de las causas por las que los científicos no aparecen más en los medios de comunicación
es porque los periodistas de temas ambientales no han acudido suficientemente a ellos. Durante
mucho tiempo se ha tomado a los grupos ecologistas como un oráculo, y no se han contrastado
las noticias con científicos.
Hay que distinguir los grupos ecologistas con una vertiente teosófica, filosófica, new age..., y
aquellos otros que, en un primer momento parecen tener unos planteamientos muy racionales,
pero que llevan por debajo otras intenciones.
Hace algunos años, el reciclaje de residuos suponía un problema importante, empezando por
tener que convivir con los contenedores en los portales de nuestras casas, y por el trabajo que
suponía la separación selectiva de desechos. Pero la concienciación de estos grupos hace que
poco a poco todos participen en esta tarea. Pero luego se descubre que, en otros países de
Europa, el reciclaje de algunos de estos residuos no se realiza porque no es rentable, llegando
en algunos casos a regalar a otros países grandes cantidades de vidrio con el que no se sabe qué
hacer. Lo que resulta al final es que, un proceso que se estimuló con el pretexto de ser
conveniente desde el punto de vista medioambiental y económico, acaba creando problemas de
almacenaje, de desechos en su procesamiento, y de presupuesto. Si en cosas tan sencillas,
algunos grupos han cometido serios errores, se puede imaginar lo que han podido errar en
otros. Es el caso de Greenpeace con la plataforma petrolífera del mar del Norte, en la que al
menos tuvieron la decencia de reconocer públicamente que se habían equivocado, pues
ignoraban totalmente la cantidad de crudo que se encontraba en su interior.
¿Qué es un grupo ecologista? Por lo general es un grupo de presión, normalmente pequeño,
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
en plan guerrillero, con unos conocimientos artesanales, excepto Greenpeace y algunos otros
grupos grandes, con dependencia mayor o menor de grupos políticos. Quien más
responsabilidad tiene a la hora de resolver estos problemas es la administración, porque es su
deber. La administración tiene capacidad para contratar a un grupo de expertos para que
estudien un problema determinado. Los grupos ecologistas tienen sus intereses. Las empresas
quizá otros. La administración debe tenerlos en cuenta; pero una vez estudiado el problema y
realizado el informe, debe obrar en consecuencia.
Los grupos ecologistas son sensibilizadores de la opinión pública, y tienen desconfianza de
las empresas, que han jugado siempre una baza muy determinada, ocultando información,
negando algunas de sus actividades...
Los ecologistas preconizan, por ejemplo, el coche eléctrico, que está prácticamente a punto
por parte de las empresas. Pero la electricidad más barata y menos contaminante en este
momento es la de origen nuclear, que es rechazada por estos grupos.
Las administraciones tienen la obligación de resolver los problemas, pues para eso se les
paga. Las empresas tienen la obligación de ser honradas. Pero nosotros tenemos todos la
obligación de ser coherentes. Siempre que se habla de la ecología y del catastrofismo, pienso
que se exagera. Pero hay una cosa clara: la actividad humana tienen consecuencias. Si
queremos corregir esas consecuencias, tendremos que pagar algo.
El 7% de la superficie terrestre está cubierta por bosques tropicales, que albergan el 80% de
las formas de vida que hay en la tierra. Como consecuencia de la tala que está teniendo lugar en
las zonas ecuatoriales, 15 millones de hectáreas se han talado anualmente durante los últimos 30
años, lo que supone un ritmo de aproximadamente la superficie de un campo de fútbol por
segundo. Eso supone que la superficie se ha reducido a un 50% en los últimos años. Eso se
sabe, es un dato contrastado y publicado. Datos como éste hay muchos, pero la transformación
de estos datos en estrategia política se le escapa al científico. Cualquier solución a estos
problemas debe ser conjunta, y es de índole política. Al investigador se le escapa de las manos.
Además, todo lo referente a medio ambiente mueve muchísimo dinero. Es una nueva y
floreciente industria. Para educación ambiental se destina mucho dinero, tanto desde la Unión
Europea como desde la UNESCO, y hay mucha gente dispuesta a hacerse con ello.
Sobre problemas como el agujero de ozono, o el efecto invernadero, hay algunos datos muy
claros, y también están ahí. Lo que no está claro es si los datos obtenidos obedecen a una
secuencia natural, o son consecuencia de la actividad humana. Lo que sí está claro, por ejemplo,
es que la diversidad genética se está reduciendo drásticamente. Otra cosa es que le queramos
dar importancia o no. Se están realizando numerosos acuerdos internacionales en este sentido,
pero luego es muy difícil llevarlos a la práctica, y eso depende en cierta medida de la presión
social. Por eso, mientras no haya una conciencia ambientalista fuerte que nos lleve a pedir
determinado tipo de cosas, esta labor esta reducida a pequeños grupos ecologistas con todo lo
que eso implica.
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
mesa redonda
MEDICINA-Y PSEUDOMEDICINA
Moderador: Carlos Tellería
Supongo que todos estaremos de acuerdo en que en, un congreso sobre pseudociencias, no
podían faltar las terapias alternativas, dada la cantidad de dinero y de recursos que mueven, y
dada la importancia que tienen, no sólo desde el punto de vista teórico, sino porque sus
repercusiones sociales son enormes. Después de todo se está jugando con la salud y con la
calidad de vida de la gente.
Ni soy médico ni experto en temas de medicina, pero, como un ciudadano más, me hago
ciertas preguntas cada vez que oigo noticias referentes a estas terapias alternativas. Tenemos
todos en la mente todo el revuelo que ha levantado durante el último verano el asunto del doctor
Hammer, y estamos acostumbrados a cantidad de noticias al respecto muy similares.
¿Por qué surgen tantas terapias alternativas? Llamarlas Medicinas Alternativas es utilizar un
nombre muy poco adecuado y dotarlas de us status del que carecen. Ni son alternativas a la
medicina, ni desde luego son medicinas. ¿Por qué hay tanto auge en este tipo de terapias?
Básicamente todas ellas juegan con el efecto placebo. Este efecto se basa, en gran medida, en
la autoridad que el terapéuta tiene sobre el paciente, y en la confianza que despierta en éste.
¿Acaso los terapéutas alternativos tienen más autoridad o despiertan más confianza que los
médicos titulados? ¿Acaso la deshumanización, si es que existe, en la medicina oficial provoca
esta pérdida de autoridad? ¿Qué legislación existe al respecto? ¿Se puede atajar de alguna
forma el avance de las terapias alernativas? ¿Se debe atajar? Cuando surge algún tipo de
producto milagroso que carece de efectos secundarios, y primarios, no pueden ser denunciados
por producir ningún tipo de perjuicio, sino tan sólo por publicidad engañosa. ¿Se puede hacer
algo más?
Son preguntas que de alguna manera nos podemos hacer todos, y que quedan ahí en el aire.
Con la exposición de los ponentes y el posterior debate se podrán ir aclarando algunos de estos
temas.
Ponente: Rafael López.
Exposición sobre el Cáncer
Considero que la ciencia se tiene que difundir con los medios habituales. Esta es la típica
exposición que hacemos los oncólogos.
La oncología es una parte de la medicina que trata de estudiar y tratar los tumores. Como
todas las ciencias médicas se ha subdivido en oncología de investigación y oncología clínica.
Cada una de ellas tiene a su vez especialidades específicas, aunque están muy interconectadas.
Lo cierto es que nadie es capaz de abarcar todas las ramas, y no hay ni siquiera tiempo para leer
toda la literatura que sale sobre el tema, y menos para aplicarla.
Evidentemente, en otras áreas que no son ciencia, hay gente que parece tener una extraña
capacidad para abarcarlo todo. Nosotros estamos muy limitados en este aspecto, y sólo
tenemos capacidad para saber e ir sabiendo pequeñas parcelas.
El cáncer es quizá la enfermedad más importante de nuestro siglo, y lo será en el tercer
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
milenio. Actualmente es la segunda causa de muerte en el mundo occidental. En España hay una
incidencia bastante baja. En los paises nórdicos, la indicencia es mucho mayor. Se espera que a
finales de siglo o principios del siguiente estemos al mismo nivel que los países nórdicos o que
Alemania, donde es la primera causa de muerte.
El cáncer produce una serie de efectos directos e indirectos. Desde la pérdida de años de
vida, contabilizados en base a la diferencia entre la edad de la muerte y la esperanza de vida,
hasta la gran cantidad de recursos económicos que está absorbiendo. En la actualidad se
destinan a la investigación y el tratamiento del cáncer entre un 20 y un 30% de los recursos
sanitarios.
¿Por qué se produce el cáncer? ¿Por qué una bonita célula se vuelve maligna y empieza a
crecer de una forma desorenada provocando un caos en el organismo?
Empezamos a conocer varias causas.
En el código genético contenido en el DNA es donde se producen la mayor parte de los
eventos que var a producir un cáncer. Hoy en día el cáncer no es un hecho puntual, sino una
sucesión de hechos. Consiste en una serie de cambios y modificaciones de manera continuada y
progresiva. Esto nos puede ayudar a encontrar el tratamiento idóneo. Lo que se intenta
conseguir es que las células cancerosas mueran po sí mismas.
Un fenómeno que se está estudiando ahora es la apoptosis. Se sabe que las células del
organismo son capaces de programar su propia muerte. Una de las más atractivas teorías para
intentar luchar contra el cáncer es potenciar que las células cancerosas, que han perdido su
capacidad de programarse para morir, vuelvan a recuperar esta capacidad y sean capaces de
morir de una forma ordenada.
La vida media de un cáncer de mama sin tratamiento era de unos dos años. Con la llegada de
la cirujía, había casos de curación, y la vida media subió a los cinco años. Con la llegada de
otras terapias como la radioterapia y la quimioterapia, las curaciones rondan el 80%, y lo más
importante, las curvas de supervivencia mejoran continuamente. Además, no sólo se trata de la
mejora en la esperanza de vida, sino en su calidad de vida y en su apariencia física.
La mejor arma que tenemos contra el cáncer es la prevención. Se aconseja llevar siempre
una vida saludable. Intentamos seguir profundizando en los mecanismos celulares, en la
búsqueda de nuevos medicamentos...
Para conseguir que un producto que parece ser activo, pueda ser utilizado clínicamente,
pasan desde su descubrimiento cerca de diez años. Esto significa que se realizan todo tipo de
controles, para garantizar su seguridad, su eficacia, y últimamente también su rentabilidad
económica.
Los investigadores comunicamos nuestros descubrimientos a través de las revistas médicas
especializadas, intentando no guiarnos por métodos cuyas explicaciones y resultados no siguen
los cauces adecuados, especialmente cuando parecen tratarse de ideas mágicas.
Ponente: Pedro Caba
Voy a intentar situar la ciencia médica. No voy a demostrar nada. Mi tema son las medicinas
alternativas de hoy. Todos sabemos que existen ciencias exactas, que tienen axiomas, que
manejan reglas... Existen ciencias naturales de la vida, en las que existen leyes pero no axiomas.
En ellas existen en ocasiones casos imprevistos o casos particulares, que aparentemente
contradicen las leyes. Es el caso de la biología o la bioquímica. Existen ciencias humanas o
sociales, donde las se realizan reflexiones sobre el hombre y la sociedad. Me refiero a la
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sociología o la ética. La medicina no es nada de esto. Yo diría que no es siquiera una ciencia en
el sentido literal de la palabra. Hay que situarla en los confines de estos tres grupos de ciencia.
La medicina participa de todas ellas, pero no se puede incluir plenamente en ninguno de
estos apartados. En medicina, lo normal y anormal no tiene el mismo sentido que en las demás
disciplinas. En medicina lo normal se opone a patológico. La medicina también está trufada de
otros muchos problemas. Existe un hiperconsumo de medicinas, hay tecnologías peligrosas, hay
médicos que practican el curanderismo...
La medicina ha avanzado no sólo por sí misma. Hay quien dice que la ingeniería o la higiene
han hecho más por mejorar la calidad de vida que el ejercicio directo de la medicina. Con esto
no quiero quitarle mérito, sino simplemente enmarcarla en su verdadera dimensión, y no pensar
que la medicina tiene remedio para todo.
Han existido muchas burlas históricas de la medicina, en ocasiones con razón. Pero lo cierto
es que sin la medicina actual, la vida moderna sería precaria, ruda y breve.
Presentado este preámbulo, me gustaría clasificar, con toda la rigidez que tienen las
clasificaciones, las medicinas alternativas.
Hay una medicina tradicional, popular, que me parece defendible. Tengo aquí las últimas
directivas de la OMS en las que no se opone a la medicina tradicional. Hoy en día se considera
que un 40% de la población no tiene acceso a la medicina científica. La medicina tradicional se
basa en el empirismo, en un conocimiento de plantas y otras sustancias naturales, de las que se
han obtenido luego multitud de medicamentos. No neguemos el acceso a esta medicina
tradicional a los pueblos que, por desgracia, no tienen acceso a la medicina científica.
Otra cosa es cuando esa medicina tradicional se traslada a los paises desarrollados, y se
utiliza como medicina alternativa, pero perdiendo los fundamentos que tuvieron en su país de
origen.
Un segundo grupo es el de los sanadores mágicos. Estos sí son embaucadores, aunque no
suelen ser dañinos en el acto mismo. Lo que hacen es retrasar un diagnóstico e impedir un
tratamiento. Estos sanadores, que han florecido en todos los países, permiten que una medicina
curativa o paliativa no llegue o llegue tarde.
A los que hay que rebatir, no solamente con humor, sino con criterios científicos, es al grupo
de sanadores pseudocientíficos, que utilizan una jerga incomprensible pero con cierta
musicalidad a ciencia, quieren utilizar técnicas que van desde la homeopatía hasta la
auriculopuntura, pasando por todas las demás. Todas ellas son terapias que han demostrado ser
potencialmente muy peligrosas.
La OMS ha dedicado en su octavo programa, del 90 al 95, ha dedicado siete directivas al
tema. Lo que la OMS recomienda es que, mientras no llegue la medicina científica a algunos
países, no se les niegue lo que ya tienen; y en segunos lugar, aconseja estudiar las medicinas
naturales tradicionales, ya que de las sustancias que se encuentran en las plantas utilizadas se
pueden obtener fármacos muy eficaces.
Ponente: Victor Sanz
Yo voy a hablar de los peligros de las pseudomedicinas. Llamarlas medicinas alternativas o
medicinas complementarias es enmascarar el problema.
Lo mismo ocurre con los peligros. Los que ejercen las pseudomedicinas suelen utilizar con
frecuencia en su publicidad que sus medicinas no tienen peligros. Esto no es cierto. Muchas los
tienen pequeños, pero los tienen. Este discurso lo suelen hacer en oposición a la medicina
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
científica a la que acusan de artificial, y de tener muchos efectos secundarios.
De vez en cuando surgen problemas como el reciente del doctor Hammer. Para mí ésa es la
punta del iceberg. Debajo se encuentran muchísimos peligros que están latentes. Hace poco
tuve un debate en Bilbao con un naturista, que decía cosas como que podía curar el sida sólo
con calor. Ante eso, el colegio de médicos no realizó ningún comentario, cuando es una
auténtica barbaridad. Decía también que podía curar la tuberculosis con vitamina C. Y ahí está.
La inocuidad en medicina no existe. Lo que hacemos los médicos es valorar en cada
tratamiento los efectos beneficiosos y los efectos secundarios. Esto en medicinas alternativas
simplemente no existe. Pues bien. Estos métodos tienen también sus riesgos.
Por un lado tenemos los peligros directos o por acción, y otros que son comunes o por
omisión.
Entre los directos, podemos citar la acupuntura. En esta terapia se han detectado problemas
como taponamientos cardiacos, o casos de hepatitis B o de sida, del que se han descrito ya dos
casos. Se han dado casos también de pneumotórax, por daños directos de las agujas sobre la
pleura. Estos casos conviene también ponerlos sobre la mesa.
En homeopatía también se dan algunos problemas, a pesar de lo que dan es simplemente
agua. En Argentina se dieron hace tiempo 20 casos de muerte por adulteración de un producto
homeopático. En ocasiones, para crear la tintura madre se utiliza alcohol, y en aquella ocasión se
utilizó alcohol metilico en lugar del etílico.
En el naturismo es quizá donde más peligro haya. Las plantas y productos que utilizan los
naturistas sí tienen principios activos. Nos podemos encontrar con casos de intoxicaciones, y se
han dado muchos casos, por no tomar en cuenta cálculos de dosificación en base al peso, edad
y demás condicionantes. Hay que tener en cuenta que las plantas no son meros placebos.
Logicamente, al tener principios activos, pueden aparecer también alergias, y efectivamente es
algo muy frecuente. Pueden aparecer también efectos directos. Por ejemplo, el regaliz es un
hipertensivo importante. Esta sustancia administrada a un paciente hipertenso puede ocasionarle
problemas serios. Lo mismo le ocurre al ginseng. Entre las hierbas nos encontramos también
con pequeñas dosis de metales pesados, que son potencialmente tóxicos.
En tercer lugar, tenemos adulteraciones por diversas causas. Por ejemplo, el ginseng es
bastante caro, y muchas veces se ha sustituido por otras plantas más baratas, como la
mandrágora, de efectos similares. No existe un control adecuado de estos productos. Otras
veces se añaden productos a los propiamente naturales. No hace mucho, en el boletín de
farmaco-vigilancia de Castilla-León, en unas hierbas chinas a las que hicieron los análisis
pertinentes, encontraron sustancias como corticoides, indometacina, diacepán, diuréticos y
otras sustancias. En esta misma revista se describen seis casos de agranulocitosis relacionados
con este producto. Si esto aparece en una residencia de la Seguridad Social el escándalo está
garantizado.
Otro de los problemas que plantean las pseudomedicinas es el freno que suponen para el
desarrollo científico de la verdadera medicina. La homeopatía o la acupuntura practicamente
pueden curar todas las enfermedades. Cuando aparece la acupuntura, por ejemplo, se dice:
No, es que para el dolor es muy buena. Eso habría que precisarlo un poco. Pero el problema
es que con la acupuntura se puede curar todo, desde el cáncer hasta el sida. Para ejercer eso,
basta con saber cuatro o cinco principios. Entonces, ¿para qué estudiar farmacología, genética
o bioquímica, esas cosas tan engorrosas y artificiales? Si aprendemos cuatro cosas de
acupuntura y otras cuatro de homeopatía, y ya sabemos bastante para ejercer la medicina.
Pues bien. Ese es un peligro. No hace mucho, en The Economist aparecía un artículo en el
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
que se decía que la medicina científica empezaba a recular, debido a sus grandes gastos y
problemas intrínsecos a ellas. Lógicamente, el avance de las pseudomedicinas supone un
obstáculo al desarrollo de la medicina científica.
Este tipo de pseudomedicinas fomenta la irracionalidad, y eso a mí me parece importante.
Nos dan una imagen del mundo que no es real. Detrás de todas estas medicinas siempre se
esconde alguna filosofía de tipo irracional. No es extraño encontrar en la prensa casos de
homeópatas que practican ritos satánicos, espiritismos... El mismo lider de la secta del Templo
del Sol era también homeópata.
Estos son peligros por omisión, pero creo que hay que tenerlos en cuenta.
Algunos médicos reconocen que existen unos peligros, y plantean regular su ejercicio, de
forma que se obligue a que quienes ejerzan las pseudomedicinas tengan título de médico. Esto
es una coartada. Eso es lo que pretende la organización médica colegial, en parte para que el
negocio sea más sustancioso. Sin embargo esto no es posible. Los principios en que se basa la
medicina científica son totalmente distintos a los principios en que se basan las
pseudomedicinas, y normalmente implican concepciones totalmente antagónicas.
Si valoramos en estas medicinas los problemas que tienen y los beneficios que podemos
obtener, las pseudomedicinas son más peligrosas que la medicina científica. Se está jugando
gratuitamente con la salud de las personas y con el futuro de la medicina científica.
Turno de preguntas y respuestas
P- Yo creo que la sociedad confía en los licenciados en medicina para que ellos sepan
gobernar su técnica. Entonces ¿qué hacen los colegios médicos? ¿Qué hacen los colegios
con los licenciados en medicina que se dedican a vender agua? Yo supongo que algún
cliente de algún homeópata habrá puesto alguna vez un pleito. ¿Qué pruebas han
aportado los demás médicos?
R.- No sólo los médicos. Los pacientes no suelen poner denuncias en estos casos. El mismo
presidente de la organización médica colegial ha dicho que la homeopatía es científica. ¿Qué se
puede hacer frente a esto? No se suele hacer caso a las protestas, en principio porque tienen
intereses en ello. ¿Por qué tienen tanto auge estas medicinas? Hay muchos factores, pero uno lo
considero muy importante. Hoy en día, con la enorme tasa de paro existente entre los
licenciados en medicina, la única manera que tienen de salir adelantes es hacer un cursillo de
acupuntura u homeopatía, y ganarse la vida con ello. Entonces el problema ya no es sólamente
médico o científico, sino también social.
Una forma sería buscar a las víctimas de los pseudomédicos y empezar a plantear pleitos,
con lo que también se daría trabajo a los abogados en paro.
La situación puede ser incluso peor. En este país, en esto como en casi todo, las cosas están
aún evolucionando. Los países más desarrollados son los que mayores porcentajes de
pacientes tienen tratados por pseudomédicos. No es un problema de políticas reguladoras. Lo
que hay que hacer es concienciar al público del problema. Concienciarles de que hay gente
dispuesta a aprovecharse de la desgracia ajena por métodos poco éticos. Curiosamente los
que más acuden a los pseudomédicos son precisamente los miembros de las capas sociales más
altas, al menos en países como Estados Unidos o Suiza. Los círculos de influencia que llevan a
acudir a los pacientes a la consulta del pseudomédico son, por orden, los amigos, los medios de
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II Congreso Nacional Sobre Pseudociencias
comunicación y los propios médicos.
P.-Las mal llamadas medicinas alternativas suponen serios problemas tanto a
ciudadanos, como a divulgadores. Se han comentado ya algunos casos claramente
delictivos, como el del doctor Hamer. Pero existen una serie de productos supuestamente
inocuos, con su registro sanitario y su autorización del ministerio de industria. Cuando
hay una acción contra ellos, estos recurren incluso a pleitos jurídicos para defender su
producto. Es el caso de las pulseras magnéticas, que aparecieron citadas en un programa
de televisión sobre productos milagro. Una empresa radicada en Baleares escribió
diciendo que aceptaba la existencia de pulseras magnéticas que no curan, pero que las
suyas sí curan, que pueden demostrarlo científicamente, y que, por tanto, exigen que se
haga una rectificación pública de esto. Otro caso es el de somnios, que supuestamente
induce el sueño por medio de unas supuestas ondas alfa. La organización de
cosumidores ha conseguido que la publicidad de la primera cadena se suprimiera, pero
en quince días han logrado que se vuelva a emitir, porque según Sanidad, este aparato no
puede producir ningún daño. Además, estos productos se venden en farmacias. ¿Qué se
hecha en falta aquí? Sencillamente una voz autorizada, institucional, con prestigio, que
diga: Mire usted. Las pulseras magnéticas no producen ningún efecto y no sirven para
nada. Siempre aparece algún bien intencionado médico, algún físico que diga que el agua
no se puede imantar... pero no sale el colegio de médicos, ni el colegio de físicos, ni el
ministerio de Sanidad diciéndolo públicamente. Los periodistas y divulgadores nos
encontramos sin un respaldo en todos estos casos.
R.- En España, la legislación clasifica los medicamentos en éticos y no-éticos o de venta
directa. Para conseguir retirar un producto de este tipo hay que demostrar no que el
medicamento no-ético no beneficia, sino que perjudica.
P.- ¿Podría existir algún tipo de actuación frente a determinados productos que se están
vendiendo en