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ARP
La Alternativa Racional.

Boletín No. 14.
Octubre-1989

pag-1

Si vous désirez etre tenu au courant des parutions de la collection
ZÉTÉTIQUE, veuillez renvoyer ce formulaire á:

L´HORIZON CHIMÉRIOUE
7, rue Leyteire
33000 BORDEAUX - FRANCE
Tél.: 56 31 36 39


M...................................................

Demuerant...........................................
.....................................................
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Pays:...............................................

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1- Desire étre informé des prochaines publications de la collection
ZÉTÉTIOUE

2- Souhaiterait particuliérement que a collection aborde les sujets
suivants:

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pag-2

Collection Zetétique

Zetetique: philosophie héritée de penseurs grecs.
« méthode dont on se sert pour pénétrer la raison des choses » ( Litré)

Face au phénoméne du « paranormal » qui connait un développement
outrancier, á la diversité des croyances peu on prou nouvelles dans
lesquelles tout un chacun peut trouver « midi á son heure », dans un
concert relevant de la cacophonie savamment orchcstrée et abondamment
relayée par les médias en tous genres, la collection « Zététique » tente
de déveloper une prophylaxie salutaire, une analyse sérieuse sur la base
d'une attitude résolument scientifique.

Cette collection, qui se veut pionniére en ce domaine, se propose
d'aborder sans contrainte et sans fard tous les domaines du paranormal et
de leur corollaire, les fausses-sciences.

Du « A » d'Atrologie, au « Z » de Zarai, en passant par les médecines
douces et magiques, les mystéres de l´archéologie, la parapsychologie, le
surnaturel, etc., les sujets, et de nombreuses questions connexes, seront
couverts soit séparément soit simultanément, par le biais d´informations,
résultats d'enquétes et réflexion sur les racines, composantes et
implications psychosocio-philosophiques du développement de ces
croyances. Tout cela vu, bien súr, sous l'angle du « Z » de Zététique !

Le but de la collection est d´ouvrir le débat et de nourrir la réflexion
de toute personne intéressée par le sujet qui pourra ainsi, de façon
objective, forger sa propre opinion, ne serait-ce qu'en disposant enfin
d´une argumentation détaillée et étayée, souvent, sinon toujours,
escamotée par les faoseurs d'illusions.

Les implications philosophiques de ce véritable envahisseur qu'est
l´irrationnel sont telles qu´il convient de n'oublier á aucun instant ce
principe fondamental:

le droit au réve a pour pendant le devoir dc vigilance.

Henri Broch
Directeur de la collection

Henri BRoch est Docteur és Sciences, Maitre de Conférences de Physique á
l´Université de Nice.
Internationalement reconnu comme l´un des meilleurs spécialistes du
paranormal, il est membre du prestigieux CSICOP américain (Committee for
the Scientific Invetigation of Claims of the Paranormal) et le créateur
du service Minitel de l`Université de Nice 36.15 cote zet (pour...
Zétetique !)

pag-3

La Alternativa Racional

Órgano informativo de la asociación Alternativa Racional a las
Pseudociencias (ARP).

Depósito Legal: BI.11-1986.

Editores: Félix Ares de Blas, Jesús Martínez Villaro

Composición: Jesús Martínez Villaro

Dibujante: Aitor Fernández de Quincoces

Impresión: Imprenta Kopiak, C/Máximo Aguirre, 23 48010 BILBAO

Precio de subscripción: España y Portugal: 1500 Pta, Resto del mundo:
$14.00

Dirección postal: Apartado de Correos No 6.ll2; 48080 Bilbao

Nº Registro Estatal: 71.144

Presidente: Félix Ares de Blas

Vicepresidentes: Álvaro Fernández Fernández, Alberto Hidalgo

Secretario: Luis Miguel Ortega Gil

Vicesecretario: Jesús Martínez Villaro

Tesorero: Gabriel Naranjo Fernández

Vocales: Victor Sanz Larrínaga, Mario Bohoslavsky

Socios de Honor: Gustavo Bueno, Mario Bunge

p-4

EDITORIAL

ACTIVIDADES

Félix Ares de Blas

Lamentablemente nuestro boletín nunca se ha caracterizado por la rabiosa
actualidad de su contenido. En esta ocasión tampoco. Estas líneas las
estoy escribiendo en julio cuando me consta que, como pronto, saldrán a
la luz en septiembre. No os sorprendáis, por lo tanto, de que sólo haga
referencia a cosas ocurridas durante el primer semestre de 1989.

Últimamente han sucedido algunas cosas que demuestran que nuestra
asociación marcha. Poco a poco los "medios" se están dando cuenta de que
existimos. Buena prueba de ello son los acontecimientos siguientes:

1.- La aparición en un programa de TVE, de difusión nacional, de nuestra
compañera Mercedes Quintana, quien se enfrentó a una echadora de cartas.
¡Enhorabuena Mercedes!

2.- Mario Bohoslavski, del grupo de Cataluña, han aparecido en el
programa de TV3, "La vida en un XIP". El tema eran los extraterrestres y
se "enfrentaron" a Antonio Ribera. El programa lo dirige José Mª Puyal,
con quien hace años yo estuve en TVE en el programa "frente a frente",
que duraba una hora y en el cual se enfrentaban dos ideas distintas.
Curiosamente, en aquella ocasión el tema era el de los ovnis y mi
"oponente" también fue Antonio Ribera. Parece ser que J. Mª. Puyal tiene
especial aprecio a Antonio Ribera. Debo aclarar que yo también. Una cosa
es que estemos en bandos diferentes y otra cosa, muy distinta, que yo le
admire por su enorme cultura y por su saber estar. Una vez dicho esto,
quiero felicitar a Mario por su participación en el programa. Lo siento
amigo Ribera, mi entendimiento del Catalán no es perfecto, pero si lo
suficiente para entender quien proporcionaba argumentos y quien no.

3.- Mario Bohoslavski y Félix Ares aparecieron en el programa "El otro
punto de vista" del segundo canal de la televisión vasca (ETB-2). Se
trataba de un debate donde participaban tres defensores de la existencia
de los fenómenos parapsicológicos y tres que defendíamos que no hay
pruebas suficientes que apoyen la existencia de los mismos. En el bando
"pro" estaban Pudren Muguruza, Sinesio Darnell y la "sanadora espiritual"
Lara. En el lado "contra" estábamos Mario Bohoslavski, Jesús Moya y yo
mismo. Toda la gente con la que he hablado ha dicho lo mismo, la altura
de nuestro bando era infinitamente superior a la de los oponentes, pero
la mala educación de la "sanadora" Lara, que siempre interrumpía y no
dejaba hablar a nadie, "reventó" el programa.
Todas las personas con las que, tanto mi mujer

p-5

como yo, hemos hablado, han coincido en dos temas: La intervención de
Mario les pareció magnífica, y de Lara, las frases más oídas han sido:
"mal educada", "verdulera", "a pesar de mis posiciones feministas, al
verla me avergonzaba de ser mujer", "la habría pegado", "¿por qué no la
hizo callar el moderador?", "no os dejó terminar una frase", "siempre
interrumpía", "no entendía lo que se decía".

4.- Mª del Carmen Garmendia -mi mujer- y yo mismo estuvimos en el
programa de Radio Nacional, Radio 1, titulado "te vas a enterar". Allí
expusimos los objetivos del grupo. Como no había "oposición" ni "loras"
interrumpiendo, la cosa salió aceptablemente bien.

Antes de cambiar de tema quiero señalar un par de cosas de que me han
llenado de orgullo. Al debate de ETB-2 se invitaron a dos de los grandes
divulgadores de las paraciencias en nuestro país. Su respuesta fue que si
iba ARP ellos no iban, que "son muy duros".

El productor del programa de Radio Nacional, mencionado en el punto 4, no
conocía mi dirección. Pidió ayuda a uno de los "grandes" de las
paraciencias. Su nombre nos lo reservamos, pero, sin lugar a dudas,
conoce nuestra existencia y como localizarnos. Su respuesta fue "que no
nos conocía", "que no sabía quienes éramos", "que no le sonaba". El
propio productor me dijo "se veía que os conocía perfectamente pero que
no quería dar vuestra dirección o pistas de como conseguirla". Por fin
fue nuestro suscriptor y amigo Enrique Vicente Martín quien se la dio.
Muchas gracias Enrique. Aunque nuestras posturas ante los fenómenos
paranormales difiere enormemente, me es muy grato poderte llamar amigo y
darte personalmente las gracias.

Cambiando de tercio, es un placer para mí anunciaros dos noticias
relacionadas sobre nuestro buen amigo, el físico francés, Henri Broch -
el autor de "Los Fenómenos Paranormales"-. La primera de ellas es que es
el director de una serie de libros. La colección se llama "zetétique". La
editorial es L'horizon chemérique. Su dirección: 7, rue Leyteire - 33000
Bordeaux. Francia. El primer título aparecido es de Alain Cuniot y se
titula "Incroyable... mais faux". Una referencia al mimo podéis leerla en
la sección de libros de este número. La segunda noticia es que Henri ha
sido nombrado "Fellow" del CSICOP. Nuestra enhorabuena.

p-6

...Y aparecieron los platillos volantes.

Luis Alfonso Gámez Domínguez


"Señoras y caballeros, interrumpimos nuestro programa de música de baile
para ofrecerles un boletín especial de los Servicios Informativos de
Radio Intercontinental. Veinte minutos antes de las ocho, hora oficial de
la zona centro, el profesor Farrell, del observatorio de Monte Jennings
(Chicago, Illinois), dice haber observado varias explosiones de gas
incandescente, que sucedían a intervalos regulares, sobre la superficie
del planeta Marte. El espectroscopio ha indicado que el gas es hidrógeno
y que se mueve hacia la Tierra a una enorme velocidad."

Hace cincuenta años, estas palabras suponían el inicio de un programa
dramático que haría famoso a su director: Orson Welles.

En la noche del 30 de octubre de 1938, un millón de personas "vivió" la
invasión de la Tierra por parte de un ejército de marcianos. A las ocho
de la tarde de aquel domingo de otoño, Orson Welles y el Grupo Teatral
Mercurio ofrecieron a sus oyentes una versión radiofónica modernizada de
la obra de H.G. Wells La guerra de los mundos.

Cinco millones de personas interpretaron el programa como una adaptación
del libro de Wells. Sin embargo, aun cuando la historia se interrumpió en
cuatro ocasiones para advertir al público que se trataba de un programa
dramático, fue tan realista la dramatización radiofónica que un millón de
personas creyó estar viviendo la invasión de los marcianos.

Unos llamaron a sus familiares y amigos para ponerles sobre aviso del
peligro; otros salieron corriendo. La policía recibió numerosas llamadas
de socorro, y las carreteras y líneas telefónicas estuvieron colapsadas
durante horas. Algunos dijeron haber visto los resplandores de la batalla
sostenida entre el ejército y los marcianos desde los tejados de la
ciudad de Nueva York; otros `oyeron´ los disparos, 'olieron' el gas y el
humo, etc...

Posteriormente, un grupo de científicos del Proyecto de Radio Princeton y
la Emisora Columbia analizó los hechos, partiendo de las reacciones de
los participantes en tan singular `experimento´, y llegó a una serie de
interesantes conclusiones: las personas con nivel educativo más bajo,
aquéllas afectadas por dificultades económicas y los individuos inseguros
y supersticiosos, fueron quienes mostraron

p-7

una mayor propensión a confundir el programa de Welles con un hecho real.
Curiosamente, Welles había dudado bastante acerca de la oportunidad de
emitir el programa, ya que pensaba que la audiencia podía encontrar
aburrida una `historia tan improbable' [Billig, 1982; 4].

En marzo de 1945, tuvo lugar lo que el ufólogo estadounidense John A.
Keel ha considerado como significativo preludio de la oleada ovni de
1947: Raymond A. Palmer publicó en la revista de ciencia ficción Amazing
Stories la historia original de Richard S. Shaver titulada "I Remember
Lemuria".


Palmer se había hecho cargo de la dirección de Amazing en 1938 y, a
partir de ese momento, cada número de la revista había comenzado con un
imaginativo editorial:

"A Sloane lo reemplazó Raymond A. Palmer, un jorobado de un metro veinte
de estatura que tenía sólo veintiocho años. Tan pronto como se hizo cargo
de la dirección dedicó una enorme cantidad de energía a cambiar el rumbo
de la revista. Hizo bajar la calidad de las historias y aumentar la
circulación [Asimov, 1981; 115].

Según Shaver, hace miles de años, los continentes de la Atlántida,
Lemuria y Mu, habían sido colonizados por seres extraterrestres. Para el
autor, todo había comenzado cuando empezó a percibir voces ocultas en el
ruido de su máquina de soldar y a 'recordar' el pasado de la distante
Lemuria, mediante la asimilación de 'grabaciones mentales' escondidas en
secretas cuevas. Los miembros de esta civilización habían tenido que
abandonar la Tierra en un pasado remoto a causa de las perjudiciales
radiaciones solares. El mundo subterráneo estaba habitado desde entonces
por dos tipos de robots diferentes: los teros, que hacían lo posible por
ayudar a la humanidad, y los deros, que eran los responsables de gran
parte de las desgracias del ser humano.

La historia provocó la reacción de cientos de personas que escribieron a
Palmer, diciendo que ellos también habían vivido experiencias similares
que corroboraban la historia de Shaver. De recibir cuarenta o cincuenta
cartas de lectores al mes, Amazinq pasó a recibir alrededor de dos mil
quinientas; y su tirada llegó a alcanzar los cincuenta mil ejemplares.

Debido al interés que la historia de Shaver había suscitado entre los
lectores, un público varias narraciones más acerca del mundo subterráneo
firmadas por Shaver; aunque en realidad habían sido escritas por Palmer,
cuyo estilo era inconfundible [Story, 1980; 259].

En junio de 1947, Palmer llegó a dedicar un número entero de la revista a
lo que el denominó 'el misterio Shaver'. Había dado ya un salto
cualitativo en la

p-8

clasificación de las historias de Shaver, a las que en un principio había
calificado de pura ficción: ahora consideraba que eran producto de la
'memoria racial' del autor.

"El segundo en importancia, después de [John] Campbell [hijo], en lo
referente a funestas influencias sobre la ciencia-ficción fue Ray Palmer,
el extraño pequeño gnomo que editaba Amazing Stories. Aunque Palmer, a
diferencia de Campbell sabía que estaba promocionando basura, convenció a
miles de adolescentes fanáticos de que 'malos' sujetos vivían realmente
bajo tierra en vastos pasillos a los que se llegaba mediante ascensores
secretos. Palmer desempeñó importante papel, aún no reconocido en gran
medida, en iniciar la manía de los platillos volantes [Gardner, 1983;
106]."

Años después, en el número de noviembre de 1960 de la revista Flying
Saucers, The Magazine of Space Conquest, Palmer afirmaba que "los
platillos volantes son parte del Misterio Shaver" [Menzel y Boyd, 1963;
18]. Y en 1977, poco antes de su muerte, le confesó a James Oberg que
Shaver había estado en realidad internado en un hospital psiquiátrico en
la época en que decía haber visitado el mundo subterráneo
[Sheaffer, 1981; 150].

Si bien es cierto que las historias del mundo subterráneo provocaron un
alza en la tirada de Amazing, no lo es menos que no fueron del gusto de
muchos lectores de ciencia ficción, que empezaron a conocer la serie como
'el fraude Shaver o, como dice Isaac Asimov, 'puras tonterías' [
Asimov, 1981; 115].

El 24 de junio de 1947, Kenneth Arnold, un industrial de Boise (Idaho) de
32 años de edad, volaba en su avioneta desde Chehalis a Yakima en el
Estado de Washington. Arnold retrasó en una hora su llegada a Yakima para
participar en la búsqueda de un transporte C-46 de la Marina de los
Estados Unidos que se suponía se había estrellado en las proximidades del
monte Rainier. Cuando sobrevolaba los montes Cascade a una altura
aproximada de 3.000 metros, Arnold observó una serie de flashes
brillantes a su izquierda. Se movían en formación, a enorme velocidad, en
dirección al monte Rainier. Eran nueve objetos discoidales que estaban a
una distancia aproximada de 30 ó 40 Kilómetros, medían unos 15 metros de
diámetro y se desplazaban a una velocidad estimada de 2.700 Kilómetros
por hora, algo totalmente imposible para los aparatos convencionales de
la época. La observación duró entre dos y tres minutos.

En el informe que redactó para la Fuerza Aérea [Steiger, 1976; 35-41],
Arnold describía el incidente de la siguiente manera:

"El cielo y el aire eran tan límpidos como el cristal. Apenas llevaba dos
o tres minutos con ese curso cuando observé sobre mi avión el reflejo de
un fulgor brillante. Me sorprendió, pues creí que se debía a que me
encontraba muy cerca de algún otro aparato. Escudriñé el cielo en todas
direcciones, pero no pude encontrar el origen del reflejo hasta que miré

p-9

hacia la parte septentrional izquierda del monte Rainier, en donde
observé una cadena de nueve aparatos de extraño aspecto que volaban de
norte a sur a una altitud aproximada de 3.800 metros, con una dirección
definida de unos 170 grados.

"Se aproximaban rápidamente al monte Rainier, por lo que supuse se
trataba de aviones con propulsión a chorro. De cualquier manera, el caso
es que descubrí que el reflejo procedía de ellos, pues cada pocos
segundos dos o tres descendían o cambiaban ligeramente de posición, de
forma que el sol incidía en ellos en un ángulo que permitía el reflejo
directo en mi avión.

"Como los objetos estaban muy lejos, durante varios segundos no pude
darme cuenta de cuál era su forma o su formación. En seguida se acercaron
al monte Rainier y pude ver sus perfiles contra la nieve con mucha
claridad.

"Me resultó extraño no verles las colas, pero supuse que se trataba de
algún tipo de aviones de propulsión a chorro."

Y añadía más adelante:

"Estoy convencido de que se trataba de algún tipo do avión, aunque en
muchos aspectos no se ajustaban a los tipos convencionales que conocía."

Al aterrizar en el aeropuerto de Pendleton (Oregon), Arnold contó su
aventura a los periodistas. ¿Cuál era la forma de los extraños objetos Se
movían como lo harían platillos deslizándose a saltos sobre la superficie
del agua. En pocas horas, la historia se difundió por todo el mundo
gracias a la labor de los medios de comunicación.

¡Habían aparecido los platillos volantes!

La narración de Kenneth Arnold contiene ciertas inconsistencias en lo que
se refiere a las estimaciones de tamaño y velocidad de los objetos sobre
las que ya llamaron la atención en su día los investigadores del Proyecto
Libro Azul [Steiger, 1976; 41-43].

Arnold mantenía que los platillos eran aproximadamente veinte veces más
largos que anchos, calculando su longitud entre los 13 y los 15 metros.
Estimó que los discos se encontraban a una distancia aproximada de 30 ó
40 kilómetros y que recorrieron 75 kilómetros en 102 segundos (2.670
kilómetros por hora). Ahora bien, si la distancia estimada fuera
correcta, para que Arnold hubiera podido percibir detalles, los objetos
tenían que tener unas dimensiones mínimas de 30x610 metros. Pero, si por
el contrario adoptamos como tamaño de los objetos el facilitado por
Arnold, 1x15 metros, éstos deberían estar a menos de 1,6 kilómetros de
distancia del observador. Así pues, los objetos deberían medir alrededor
de 6x120 metros para que Arnold los hubiera visto con el detalle con que
los dibujó y encontrarse a una distancia de 9,5 kilómetros; lo que quiere
decir que habrían recorrido 18 kilómetros en 102 segundos a una velocidad
de 640 kiló-

pag-10

metros por hora. Es decir, los platillos volantes observados por Kenneth
Arnold estaban más próximos al observador de lo que éste había creído y
se movían a una velocidad bastante inferior a la estimada por Arnold.

Pero ¿qué eran los discos que Kenneth Arnold había observado en las
proximidades del monte Rainier?

En 1953, se publicó el libro Flying Saucers de Donald H. Menzel. Se
trataba de la primera obra escéptica sobre el tema de los platillos
volantes. Su autor era doctor en astrofísica y profesor de dicha
disciplina en la Universidad de Harvard. En esta obra, Menzel explicaba
de una manera convencional los casos más importantes sucedidos hasta la
publicación del libro. Esta actitud escéptica respecto a los platillos
volantes hizo que Menzel fuera considerado por los ufólogos como el
primer detractor del tema ovni. Menzel propone en Flying Saucers dos
posibles explicaciones de la observación de Arnold:

"He pasado un tiempo considerable en las altas Montañas Rocosas en
Colorado. Desde el observatorio de Gran Altitud de la Universidad de
Harvad y la Universidad de Colorado en Clímax (Colorado), he visto
ocasionalmente a través de binoculares o un pequeño telescopio remolinos
de nieve subiendo rápidamente desde las cimas de la cordillera. Esto se
debe a que el aire a lo largo de cualquier cordillera montañosa es a
menudo muy turbulento. Los remolinos cambian de sitio rápidamente, las
nubes de nieve reflejan el sol como un espejo. Y las masas ondulantes
pueden hacer un barrido en cadena a lo largo de la cordillera a la manera
de una ola, provocando sólo un breve reflejo en cada cresta.

"Existe otra posibilidad. En un día apacibe y claro, la atmósfera puede
contener capas frías de neblina o polvo. Tales capas son casi invisibles
si estamos debajo o sobre ellas. Pero serán muy apreciables para
cualquier avión que vuele en sus proximidades. La bruma o la neblina
pueden, en determinadas condiciones, reflejar la luz del sol casi como un
espejo.

"Una capa de este tipo podría muy bien haber estado presente durante el
famoso vuelo de Arnold. Pero, sobre la accidentada cordillera, habría
sido zarandeada, desgarrada y retorcida por las violentas corrientes de
aire, de tal manera que habría producido el efecto observado. Quizá
alguna condensación resultante de la turbulencia habría contribuido a la
reflectividad de la nube.

"Estoy seguro de que una turbulencia situada sobre la cordillera, con la
clase de corrientes de aire que hacen que un avión se balancee de manera
tan poco confortable como si viajara sobre terreno accidentado, fue la
principal responsable de los platillos de Arnold. Pero ya hayan sido los
aparentes reflejos metálicos producidos por remolinos de nieve o
remolinos de neblina, no tenemos las suficientes evidencias por el
momento como para decidirnos por una de las dos posibilidades [Menel,
1953; 8-10]."

La desaparición del avión de transporte de la Marina, en cuya búsqueda
participaba Arnold cuando fue testigo de la presencia de los nueve discos
en las cercanías del monte

pag-11

Rainier, también ha sido objeto de la atención de los ufólogos, que no
han dudado a la hora de presentar el incidente como si los mismos
platillos volantes que vio Arnold hubieran derribado el C-46. Así, el
ufólogo español Antonio Ribera dice en su obra clásica El gran enigma de
los platillos volantes:

En todo este extraño asunto [se refiere al caso de isla Maury, que
comentaremos más adelante] parece ser que intervino varias veces el
misterioso personaje vestido de luto a que antes hemos aludido. El, o un
compañero suyo, llamó por teléfono el 1º de agosto de 1947 -o sea, el día
siguiente de la catástrofe aérea de Kelso- a la redacción de un periódico
local, dando la localización exacta de un avión C-46 de la Marina, que
había desaparecido misteriosamente durante un vuelo nocturno sobre las
montañas del Estado de Washington, y que hasta entonces no se había
encontrado. El desconocido dijo por teléfono: "¿Quieren ustedes encontrar
el C-46? Se estrelló en la ladera sudoeste del monte Rainier, donde lo
derribamos porque en él volaban ciertas personas que poseían unas
informaciones que nosotros no queremos que se sepan".

¿Quien hay que entender por este nosotros? ¿Habrá que entender... los
extraterrestres?

"Efectivamente, el C-46 fue encontrado en la ladera sur del glaciar
Tahoma del monte Rainier, a 3.000 metros de altura. Los ocho montañeros
que descubrieron los restos del avión siniestrado se hallaron en
presencia de un alucinante misterio: ¡Entre los restos del avión no había
la menor traza de los cadáveres de los 32 marines que lo ocupaban, y los
5.000 dólares de recompensa ofrecidos por los deudos de los desaparecidos
a aquel que suministrase informaciones acerca de su paradero, aún no han
podido ser entregados a nadie! Este misterio es insoluble, pues no se
encontraron señales de sabotaje ni la menor señal de los desaparecidos
[Ribera, 1966; 72-73]."

"La primera parte de la argumentación de Antonio Ribera se basa en la
verosimilitud de los acontecimientos que rodearon a la observación de
platillos volantes en las proximidades de la isla Maury (Washington) y,
por eso -como comprobará el lector en las páginas siguientes-, no hay que
tomarla en consideración. Respecto al misterio que rodeó el hallazgo de
los restos del C-46 siniestrado, como señaló en su día Edward J. Ruppelt,
que fue director del Proyecto Libro Azul desde principios de 1951 hasta
septiembre de 1953, los razonamientos aplicados a este suceso por los
ufólogos fueron totalmente ilógicos: como la Fuerza Aérea no hizo
públicas las fotografías de los cadáveres, éstos no existían [Ruppelt,
1956; 29]. En su libro The Report on Unidentified Flying Objects, Ruppelt
señala que existen los cadáveres y las fotografías pertinentes, que no se
hicieron públicas en consideración a los familiares de los tripulantes y
pasajeros, hecho que es bastante común en lo que se refiere a accidentes
aéreos.

Desde que "I remember Lemuria" apareció en Amazing, Palmer dedicó algunos
de sus editoriales a lucubrar sobre las posibles visitas de naves
extraterrestres. Poco después

p-12


de que los platillos volantes saltarán a las primeras páginas de los
periódicos, los editores de Amazing, que se habían sentido incómodos por
todo el asunto de las historias de Shaver, despidieron a Palmer, que creó
junto con Curtis Fuller la revista Fate, una publicación dedicada al
estudio de los fenómenos extraños que pronto se reveló como "el principal
abastecedor de tonterías paranomales del país" [Gardner, 1983; 106].

En la primavera de 1948, Arnold publicó en el primer número de Fate su
artículo "I Did See the Flying Disks", en el que defendía la autenticidad
de su observación. La versión de los hechos aparecida en Fate era mucho
más colorista que la original, no en vano Arnold había contado con el
asesoramiento de Palmer a la hora de escribir el artículo. Así, afirmaba
que desde un primer momento los objetos le habían suscitado 'un
sentimiento extraño', que tenían forma de luna creciente y no de
platillo, y que uno de los discos era de un color más oscuro que el
resto. Este artículo y otros dos que Arnold publicó en números sucesivos
de Fate son fiel reflejo de la colaboración existente entre Palmer y él,
colaboración que hizo que ambos personajes se vieran involucrados poco
después de conocerse en "el posiblemente segundo mejor y más sucio fraude
de la historia del fenómeno ovni" [Ruppelt, 1956; 40].

En julio de 1947, Harold A. Dahl escribió una carta a Palmer,
informándole de un suceso que él y unos compañeros habían vivido en las
inmediaciones de la isla Maury (Washington).

Dahl, dos guardacostas y su hijo, se encontraban el día 31 de junio de
1947 en su patrullera de guardacostas, cuando de repente aparecieron en
el cielo seis discos volantes que se situaron a unos 150 metros por
encima de la embarcación. Los objetos, de unos 30 metros de diámetro,
mostraban un orificio central de aproximadamente 9 metros. Cinco de los
discos rodearon al sexto, que parecía averiado. Dahl sacó una serie de
fotografías de los extraños objetos.

De repente, uno de los discos chocó con el averiado y, a causa de la
colisión, unos fragmentos de apariencia metálica se desprendieron del
segundo. Aunque la patrullera puso rumbo hacia la isla Maury, y los
tripulantes desembarcaron y se refugiaron en un acantilado; no pudieron
evitar que durante el trayecto algunos fragmentos alcanzaran la
embarcación, dañándola, hiriendo al hijo de Dahl y acabando con la
vida del perro de a bordo. Cuando volvieron a la patrullera, tras haber
recogido algunos fragmentos metálicos, intentaron hacer uso de la radio
de a bordo para informar a las autoridades, pero ésta sufría unas
interferencias de origen desconocido. Entonces los discos abandonaron el
lugar a gran velocidad.

Una vez en Tacoma, Dahl informó a su superior, Fred L. Crisman, que no le
creyó hasta que tuvo en sus manos uno de

pag-13

los fragmentos procedentes del disco volante. Al día siguiente, Dahl
recibió la visita de un extraño que le advirtió que lo mejor que podía
hacer era olvidarlo todo y pudo comprobar que en las fotografías salían
los seis misteriosos objetos, pero que la película parecía haber sido
dañada por algún tipo de radiación.

Palmer estudió la posibilidad de comprar la historia, pero, para
asegurarse, envió a Arnold a investigar el caso. Arnold se presentó en
Tacoma con un adelanto de 200 dólares. Dahl y Crisman se mostraron
esquivos, y su historia llena de contradicciones.

Aunque, en un principio, Arnold consideró la posibilidad de que toda la
historia fuera un fraude; posteriormente achacó la inconsistencia del
relato al temor de los testigos frente a los hostiles discos volantes.
Así las cosas, llamó por teléfono al teniente Frank Brown, de la Base de
la Fuerza Aérea de Hamilton (California), requiriendo su presencia en el
lugar para investigar los hechos.

El teniente Brown y el capitán Davidson se trasladaron a Tacoma para
llevar a cabo una investigación oficial. Se encontraron con Arnold en su
habitación del hotel, y éste les dijo que, a pesar de haber cobrado un
adelanto de 200 dólares por la exclusiva de la historia, había llegado a
la conclusión de que dada la gravedad de los hechos tenía que
informar a los militares.

Dieron comienzo entonces en una habitación del hotel una serie de
entrevistas entre los testigos y los militares. Curiosamente, gracias a
anónimas filtraciones de información, la prensa local se hizo eco del
contenido de las citadas entrevistas.

Brown y Davidson averiguaron que Dahl y Crisman no eran guardacostas, que
su embarcación estaba en perfecto estado y no había sido objeto de
importantes reparaciones, que no había rastro de las pretendidas
fotografías y que los fragmentos del disco eran en realidad escoria
procedente de una fundición local y podían encontrarse toneladas en la
isla Maury. Todo el suceso había sido un fraude.

A pesar de que Arnold insistió en que, en un viaje de regreso, los
militares llevaban algunos fragmentos del disco a analizar; Brown y
Davidson consideraron que, dado el carácter fraudulento de la historia,
no había razón alguna que justificara el análisis de los fragmentos de
escoria.

Desde Tacoma, Brown y Davidson se trasladaron a la Base de la Fuerza
Aérea de McChord (Washington) y allí tomaron, para su viaje de regreso,
el B-25 en que habían llegado desde California. El avión se estrelló
cerca de Kelso (Washington). Aunque el piloto y un pasajero saltaron en
paracaídas, Brown y Davidson fallecieron en el accidente. La prensa
especuló sobre la posibilidad de que el siniestro se

p-14

debiera a un sabotaje, y el avión transportase material secreto.

En el transcurso de la investigación subsiguiente, Dahl y Crisman
admitieron que toda la historia había sido un montaje creado por ellos
con la intención de vendérselo a un editor de Chicago -Raymond A. Palmer-
, que los pretendidos fragmentos del disco elevarían el precio de la
historia y que habían sido ellos quienes habían telefoneado a la prensa
informando del contenido de las entrevistas mantenidas con los militares.

Después se supo que Crisman era aficionado a la ciencia ficción y conocía
Amazing Stories. En su tiempo, había considerado ciertas los relatos de
Richard Shaver y había escrito a Palmer advirtiéndole sobre lo peligroso
que podía ser imprimir tales historias.

El mito de los platillos volantes eclosionó en el verano de 1947, en una
sociedad que consideraba factible una invasión extraterrestre, de la mano
de personajes vinculados al mundo de la ciencia ficción.

El 6 de agosto de 1945, los Estados Unidos habían arrojado, desde el
aerobombardero 'Enola Gay', la primera bomba atómica sobre la ciudad
japonesa de Hiroshima. La nueva arma había destruido la ciudad, causando
la muerte inmediata a más de ochenta mil personas y marcando con el
estigma atómico a decenas de miles.

Aún hoy en día, las escenas de la Hiroshima arrasada, la ciudad cuya
desgracia hemos de tener siempre presente, hacen que un escalofrío
recorra nuestra columna vertebral. El fin de la segunda Guerra Mundial
marcó el inicio de una nueva época. El peligro nuclear se hizo patente en
cuanto la primera bomba atómica fue lanzada sobre Hiroshima. El poder
destructivo del átomo era tal que ponía en peligro la supervivencia del
género humano. El país que poseyera la bomba sería capaz de borrar a sus
adversarios de la faz de la Tierra. La carrera de armamentos era algo
previsible. El miedo al holocausto estaba justificado.

¡Y los dioses no habían hecho nada para evitarlo! ¡Y aparecieron los
platillos volantes!


BIBLIOCRAFIA

Asimov, Issac [1981]: Sobre la ciencia ficción (Asimov on Science
Fiction).- Trad. de Salvador Benesdra.- Edhasa (Col. "Perspectivas").-
Barcelona 1986. - 337 págs..

Billig, Otto: Flying Saucers: Magic in the skies. A Psychohistory.-
Schenkman Publishing Company.- Cambridqe 1982- 265 págs..

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Daniel S. Gillmor.- Bantam Books.- New York 1969.- XXIV + 965 págs..

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Néstor Míquez.- Alianza Editorial (Col. "EI Libro de Bolsillo", Nº
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1974.- 438 págs..

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Prologado por James Oberg.- Prometheus Books- Buffalo 1981.- XII + 242
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Rafael Lassaletta.- Ediciones EDAF (Col. "Nuevos Temas").- Madrid 1977.-
383 págs..

Story, Ronald D. (Ed.) [1980]: The Encyclopedia of Ufos.- Doubleday &
Company.- New York 1980.- XI + 440 págs..

p-16

Alternativa Racional a las Pseudociencias

Entrevista realizada a Alvaro Fernández Fernández y emitida por Radio
Forum, Emisoras Municipales de Tarragona.

Entrevista: José Gutiérrez Maldonado
Transcripción: Carlos Villuendas García

El término ciencia goza de un merecido prestigio y popularidad en
nuestros días; los logros de las diferentes disciplinas científicas y
aplicaciones tecnológicas crecen irremediablemente. Sin embargo,
paradójicamente, aún subsisten en la era atómica supersticiones arcaicas
que adoptan la forma de una pseudociencia intentando así compartir el
prestigio de la ciencia, pero no el rigor de su método ni sus objetivos.

Estas pseudociencias se niegan a formar parte del cuerpo de la ciencia,
con lo cual, rechazan la posibilidad de fundamentar sus doctrinas y, en
su mayor parte, se componen de proposiciones incontrastables e
irrefutables. Dado que cualquier hecho es interpretado como confirmación
de la tesis aunque para ello sea necesario realizar las más rocambolescas
acrobacias verbales.

Dr. Fernández, ¿Cuál es la razón de que estas pseudociencias no
desaparezcan?

Las razones son varias. Indudablemente hay dos tipos: una, el hecho de
que tienen un gran eco en los medios de comunicación por el atractivo que
representa siempre lo extraordinario y lo fantástico; y otra, también hay
que admitirlo, que el propio individuo humano tiene una cierta tendencia
a la credulidad, a buscar apoyos en fuerzas sobrenaturales, a salirse él
mismo de la propia realidad. Hay vivencias infantiles que se mantienen
durante toda la vida, y los cuentos de hadas no todo el mundo las olvida.
Así, todo este tipo de fantasías prende fácilmente en el gran público.

Tenemos con nosotros al Dr. Alvaro Fernández Fernández,
vicepresidente de la asociación Alternativa Racional a las
Pseudociencias, ingeniero de caminos, que ha sido profesor en la
Universidad y que actualmente participa en la dirección de la
construcción del proyecto LEP de aceleración de partículas subatómicas
para el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares, en Ginebra.

p-17

Dr. Fernández, háblenos un poco de su asociación.

Esta asociación ha sido constituida hace aproximadamente un par de años,
con dos núcleos, uno en Madrid y otro en Bilbao. Hemos entrado en
contacto en Estados Unidos, con una asociación mucho más antigua y mucho
más competente que nosotros, que se llama Comité para el Estudio o para
rebatir, digámoslo así, científicamente las Proclamaciones de los
Fenómenos Paranormales. Editamos un pequeño boletín, de momento de poco
tiraje y de insuficiente presentación. Participamos un grupo de
profesores, médicos y otras profesiones, todavía reducido, y nuestra
intención es extendernos lo más posible y hacernos oír en general y a
través de los medios de comunicación. Nuestros objetivos son rebatir de
manera científica, o intentándolo al menos, las aseveraciones de las
corrientes esotéricas que están tanto en boga. Para citar algunas: la
astrología, que ya no es solamente un juego de los periódicos con el
horóscopo, sino que es una verdadera inundación de libros y revistas; la
parapsicología, en todas sus múltiples variantes de poderes especiales de
la mente, incluso los fantasmas, que también parece
que ya empezamos a creer en ellos, debido probablemente a la
influencia de las películas; las fantasías que se cuentan alrededor de
los ovnis, la pseudo-arqueología (también han salido pseudoarqueólogos
diciendo que había astronautas que construyeron cosas de civilizaciones
pasadas, tanto en Méjico como en Perú y hasta en Egipto).

Se puede decir que casi no hay ningún trozo del saber, del conocimiento
humano, que no haya sido atacado y desbaratado en cierta medida por esta
irracionalidad. El ejemplo más palpable de ello es el que nos da el
doctor Jiménez del Oso, quien nos ha machacado los oídos y la razón
durante 12 años en TVE. Nuestra intención es argumentar contra esto,
explicar, tratar de enseñar la otra cara de la moneda, digamos, que el
público no sólo oiga extravagancias irracionales, sino que, aunque sea un
poco, escuche las otras posibilidades de explicación que tienen algunos
fenómenos que han sido exagerados y deformados para así poder decir que
son paranormales y fantásticos. Muchas veces se trata de puras
invenciones sin el menor contacto con los hechos.

Efectivamente, parece que todas las ciencias tienen su
pseudociencia asociada; así la astronomía tiene su paralelo
oscurantista en la astrología, la medicina en los curanderos
y la psicología en el psicoanálisis y la parapsicología. ¿La
química quizás sea una excepción que ha logrado librarse de
la alquimia, o también tiene su pseudociencia asociada?

En efecto, la Alquimia parece más desprestigiada, pero tal vez podría
considerarse un ejemplo las pulseras llamadas biomagnéticas.

¿Cuál es en su opinión la ciencia que sufre el mayor parasitaje de estas
disciplinas irracionales?

pag-18

En el fondo la física, ya que todos estos planteamientos niegan las leyes
de la física. De una manera evidente la astrología además de negar la
física niega la genética y la sociología. También habría que decir que
existen (dentro de estas creencias que he citado como pseudociencias)
algunas más absurdas que otras; las hay que incluso desafían el sentido
común de un niño, como por ejemplo puede ser el
tarot o la lectura de las líneas de la mano. Hay otras más astutas, que
incluso hacen una pseudoinvestigación, o pretenden hacerla, como la
parapsicología. El tipo de argumentación que hay que oponerles no puede
ser el mismo según unos casos u otros. Es importante hacer esta
referencia porque muchísima gente no cree en una cosa y cree en otra y
entonces hay que diferenciar con mas precisión el rechazo que hacemos de
una y de otras.

Parece que la astronomía nació de la astrología, la química de la
alquimia y la medicina del chamanismo. ¿Puede inferirse, por lo tanto,
que toda pseudociencia da origen o se convierte en una ciencia?

Yo no diría tanto. Lo que sucede es que el conocimiento humano durante
muchísimos milenios fue un conocimiento en gran medida basado en la magia
y en la especulación pura. Incluso en tiempos más recientes la ciencia
era bastante especulativa, se puede decir que hasta el siglo XVIII. Esto
no quiere decir que no se obtuvieran logros, pero no se había llegado
todavía a utilizar el método científico como hoy se conoce, que se
desarrolló, para simplificar un poco, a partir de Galileo. La búsqueda
del conocimiento durante estos siglos anteriores no tenía la misma
estrategia que hoy, y por eso las ciencias tienen ese pasado histórico,
que en el fondo no les ayudó, fue un lastre. El que pretenda decir que
gracias a la astrología se ha avanzado no es cierto; afortunadamente, en
un momento determinado, los astrólogos se olvidaron del esoterismo y
prejuicios y se dedicaron a la observación pura y simple incluso con
mediciones cuidadosas como las de Tacho Brame. Sólo cuando los
observadores del Universo abandonaron sus prejuicios astrológico-
religiosos y utilizaron la medida, la hipótesis y la comprobación
experimental, cuando de hecho abandonaron la astrología, se produjo un
avance impresionante hasta nuestros días. Hay algunas ciencias más
modernas que quizás no heredan ese lastre ancestral de lo mítico y lo
fantástico.

Entre nuestros oyentes hay gente con información científica y otros que
quizás no la tengan. Yo le pediría que formulara vd. unos criterios que
entienda todo el mundo para distinguir una ciencia de lo que no lo es.

Fundamentalmente es lo que llamamos método científico. Resumiendo mucho,
este método consiste en la observación cuidadosa de los hechos,
incluyendo cuantificación mediante mediciones cuando ello es posible. A
continuación se elabora una teoría, hipótesis, parcial o más general, que
permita explicar los hechos, sin contradecir hechos anteriores

pag-19

demostrados. Esta teoría puede, según el caso, ir acompañada de
formulación matemática. Por último y dado que la teoría debe ser capaz de
predecir acontecimientos para unas situaciones dadas, es imprescindible
la comprobación de ésta mediante la experimentación.

La ciencia pues, debe especular en cierta etapa, está obligada a
verificar, y verificar no solamente por una persona, sino por muchas
personas en distintos sitios y en distintas condiciones. El investigador
tiene que ser muy escéptico, siempre dudando de lo que está haciendo y
siempre comprobando. Esto no lo hace en absoluto ninguno de los
paracientíficos, que se limitan a citarse unos a otros y a especular pura
y simplemente, sin aportar prueba alguna.

En grandes líneas, lo fundamental, es la verificación de lo observado o
de lo hipotético por varias vías experimentales. También se pueden
afirmar hechos científicos con resultados exclusivamente estadísticos.
Por ejemplo, después de muchos años de estadística, ésta ha permitido
concluir que hay una correlación entre el tabaco y el cáncer de pulmón.
No fue fácil el estudio, fue muy prolongado y extenso dado que las
estadísticas son difíciles de manejar; pero, además de este resultado
estadístico muy comprobado, es necesario esbozar, al menos dar una idea,
de los caminos materiales por los que esa acción se produce. Esto viene a
cuento porque los astrólogos, por ejemplo, utilizan el mismo
método de las estadísticas, aunque no lo hacen correctamente, ya que no
hay una sola estadística astrológica que haya sido irrefutable; todas han
sido contestadas, así como todos sus métodos estadísticos. Además de
esto, jamás han podido aportar ni la más mínima hipótesis del mecanismo
de acción de los astros en el comportamiento de los hombres. La
astrología entra en el dominio de la creencia pura, de la fe; se trata de
personas que quieren creer eso y nada más. Y eso no es ciencia sino
pseudociencia.

¿Cuáles son los mecanismos sociales que han permitido sobrevivir hasta
nuestros días a estas creencias arcaicas, como la fe en la profecía y la
fe en los sueños como descubridores de la verdad oculta?

Mi opinión es que existe una cierta tendencia, quizás, no me atrevo a
afirmarlo del todo, en la propia naturaleza humana (que viene ya desde la
infancia) y que hace que se busque un cierto apoyo en la posibilidad de
existencia de unos astronautas o unos poderes sobrenaturales en alguna
parte, sea de origen religioso (y todas las religiones están
basadas, digamos, en esa necesidad humana) como pseudoreligioso. Estas
pseudociencias son pseudociencias y pseudoreligiones, ambas cosas, y esa
es una base que tienen ahí, evidentemente. Si eso lo combinamos con la
tremenda ignorancia de la mayor parte del público que carece de
conocimientos con un cierto mínimo detalle sobre las distintas ramas del
saber, hace que sean presas fáciles de estos charlatanes.

pag-20

En 1313, en relación con esto, el Papa Juan XXIII prohibió la práctica de
la alquimia, argumentando que: lº La transmutación de los elementos es
imposible, y 2º, que los alquimistas no hacían más que engañar al pueblo
y lesionar la economía. ¿Debería hacerse en la actualidad lo mismo con
todas las actividades que se dedican al fraude y al galimatías?

Yo creo que las prohibiciones no son nunca convenientes, quiero decir las
prohibiciones de tipo general. El prohibir que en todo el territorio se
hable de astrología me parece que sería un grave error y atentaría
contra la libertad humana. Hay que convencer y explicar. Se debe exigir,
eso sí, que se dé más paso a las opiniones racionalistas, que
prácticamente no lo tienen.

Cabe discutir, por ejemplo, que en un centro universitario se pueda o no
admitir que venga un señor y dé una charla de astrología. Yo
personalmente creo que una universidad que se respete no debe aceptar que
venga un charlatán a hablar de la influencia de los astros en los seres
humanos. Aunque es polémico este punto de vista, yo entiendo que
en centros universitarios de estudio se debe enfocar de otra manera, no
se trata de un problema de libertad de opinión, sino que hay que formar a
la gente y hay que dejar claro que una cosa es la enseñanza científica y
otra la pseudociencia, porque si se les abre las puertas en las
universidades, todo el mundo acabará creyendo que efectivamente forma
parte del conocimiento moderno.

Hay universidades (no estoy muy informado de ello), creo que hay alguna
universidad que tiene una cátedra de astrología.

En efecto, puede creerlo, desde luego de parapsicología sí que la hay.

¿Y esto a qué se debe? ¿Estas pseudociencias están abriendo camino, están
haciendo una cuña dentro de la rama de la ciencia?

Si, así es. En Estados Unidos, por ejemplo, ha habido una gran polémica
sobre esto que acabo de contarle, de si se debe o no prohibir en un
centro superior de enseñanza el que se hable o que se dé un cursillo,
curso o seminario de parapsicología. Ha habido muchísimos académicos que
pensaban lo que yo, pero otros no, opinaban que debía dejarse, con el
argumento de la libertad de expresión. En los centros de enseñanza,
efectivamente es polémico. En los Estados Unidos se ha extendido
muchísimo una corriente religiosa fundamentalista que se autotitula
"Creacionismo científico" -lo que es absurdo por que son términos
contradictorios-. Estos nuevos fanáticos han conseguido bajo el paraguas
de la libertad de expresión, que en algunos estados sea obligatoria en
las escuelas públicas la enseñanza del Génesis bíblico en paralelo con la
evolución darwiniana, como si ambas fueran

pag-21

alternativas científicas, no en cursos de catecismo, sino de
biología. Los creacionistas afirman rotundamente que la Tierra sólo tiene
6000 años de existencia: la Biblia al pie de la letra. Esto ha producido
una gran polémica en Estados Unidos, porque hay muchas universidades y
centros que se niegan en redondo y dicen que eso no se debe hacer, que no
debe mezclarse ciencia con creencia.

Tengo entendido también, que en la Unión soviética se realizan
investigaciones sobre temas parapsicolóqicos con fines militares, ¿no es
así?

Yo eso no lo creo, como tampoco lo es en Estados Unidos. Hay, según
parece, algunas investigaciones de parapsicología, en ciertos sitios.
Se dice que tanto los rusos como los norteamericanos tienen un servicio
de investigaciones para armas parapsicológicas. Esto no está demostrado;
siempre que se ha preguntado a estos organismos lo han desmentido.
Naturalmente, el argumento de los que lo sostienen es
que lo desmienten porque es un secreto militar. También es secreto
militar la guerra química y no se desmiente. Personalmente no lo creo,
pienso que la NASA y el ejército ruso deben ser suficientemente sensatos
para no perder el tiempo y el dinero en ello. Lo mismo pasa con los
OVNIS; la NASA hizo una investigación hace ya bastantes años, en los 5O;
investigaron durante 3 ó 4 años todas las afirmaciones que
se habían hecho para ver si merecía la pena dedicarle más atención, y al
cabo de esos años se redactó un informe diciendo que no merecía la pena
perder tiempo, que todo eso eran causas naturales de otro tipo y que no
había que pensar razonablemente que todo eso era provocado por
extraterrestres.

Pasará igual con las armas parapsicológicas porque no creo que quieran
destinar fondos a ello.

Algunas personas que comparten el respeto por la razón argumentan que no
hay que dar excesiva importancia a todas estas actitudes
pseudocientíficas, es decir, proponen más una actitud de indiferencia que
de combate. En su asociación, en cambio, se ha optado por el combate,
¿no?

Así es. Digamos que la opinión más extendida de todos los científicos-
investigadores es que se trata de un juego que no tiene mayor
importancia, que allá ellos, que no merece la pena molestarse en
desmentidos. Esto, que no sé si ha podido ser acertado durante algunos
años, en mi opinión ahora no puede serlo, porque la invasión de la
irracionalidad es tan total en el campo del pensamiento que entiendo
que cualquier persona preocupada por la enseñanza y por la investigación
no deben quedarse neutrales cuando se dicen verdaderas barbaridades sobre
la ciencia. Entiendo que se debe combatir, que puede tener daños más o
menos serios el incremento de la irracionalidad. La irracionalidad es el
caldo de cultivo de todo totalitarismo; no es casual que Hitler tuviese
un astrólogo en su cabecera. Ha habido casos


pag-22

límites como el suicidio colectivo en la Guayana que tuvo
lugar hace algunos años. Sin llegar a estos casos tan acusados, es cierto
que hay mucha gente, más de la que nos imaginamos, verdaderamente
obsesionada y traumatizada por los pronósticos astrológicos. Muchos creen
que no es así, que a todo el mundo le divierte y es un juego, pero parece
que no es tan juego. Es menos juego todavía cuando se trata de
curanderos; ha habido varios casos recientemente en España,
verdaderamente tristes, de explotación del desconsuelo y la desesperación
de familias con enfermos de cáncer, por
no hablar de los amuletos curativos llamados pomposamente
"biomagnéticos", que como mínimo, distraen la atención de
los enfermos evitando que sigan tratamiento adecuado.

Entiendo que por múltiples motivos el mundo académico debe contestar, no
debe quedarse callado; para eso tenemos el refrán de el que calla otorga,
una manera de decir que tienen razón.

Que es opuesto al típico dicho americano de "no comment".

Exactamente. En Estados Unidos ya hace bastantes años que muchos
científicos de gran magnitud han creado esta asociación que se dedica a
rebatir todas estas aseveraciones. Entre ellos, por ejemplo, están Carl
Sagan, el astrónomo que hizo el programa "Cosmos", está el físico
Amaldi, está Asimov, que es más un divulgador científico pero que es un
hombre de una gran cultura, está Mario Bunge, está Martin Gardner el
matemático, está Skinner el psicólogo, está Wilson el biólogo, Crick, que
fue premio Nobel, y muchísimos más; he citado solo algunos para ver la
dimensión del asunto.

Usted ha nombrado antes un caso que me parece ilustrativo sobre la
relación de las pseudociencias con el fascismo; el caso de Hitler, porque
sin ir más lejos la doctrina de Hitler sobre el racismo era algo
completamente pseudocientífico. ¿Qué otros ejemplos de relación de este
tipo tenemos?

Yo entiendo que toda irracionalidad conduce al fanatismo, todo fanatismo
es irracional en sí mismo, y si no se enseña a razonar y si pensar a un
pueblo, este puede caer fácilmente en cualquier fanatismo. Ejemplos
concretos de fanatismos colectivos pueden encontrarse en la historia en
muchas guerras de religión. El fanatismo religioso y el fanatismo
nacionalista son, a mi entender, las dos mayores lacras de la humanidad.
¡Con frecuencia van juntos y es
peor! Véase Israel y Jomeini.

Hemos dicho antes que su asociación ha adoptado una actitud activa de
combate contra estas pseudociencias. ¿ Cuáles son las actividades que han
realizado y qué proyectos tienen?

pag-23

Podría añadir algo que creo es interesante sobre la respuesta del mundo
científico hacia esto, y es lo siguiente: la ciencia ha llegado a tal
nivel de complejidad que se ha tenido que dividir y subdividir muchísimo
en especialidades, hasta límites verdaderamente increíbles. Cada
especialista está en su dominio y conoce poco o mal otros campos.
Entonces puede suceder y sucede (me consta) que, digamos, un astrofísico
que se ríe de la astrología tal vez admita que Uri Geller pueda doblar
las cucharas con el pensamiento, o que un geólogo que no acepta la
radiestesia, que se encuentre petróleo con una varita, sin embargo acepte
que los marcianos nos vienen a visitar de vez en cuando. Esto, a mi
juicio, es un defecto educacional; nos enseñan nuestras
profesión pero no nos enseñan lo que es razonar, el diferenciar una
hipótesis de un hecho comprobado, una divagación de una hipótesis
científica, el significado de lo probable y lo cierto; en pocas palabras,
lo que es el pensamiento científico. Así sucede que puede dejarse
embaucar incluso un especialista en algo, en otros campos que no sean de
su especialidad.

Decía que su asociación ha adoptado una actitud activa de combate contra
estas pseudociencias. ¿Cuáles son las actividades que han realizado y qué
proyectos tienen?

Las actividades que hemos hecho han sido por un lado editar un boletín
que sale cada tres meses; ha habido apariciones en la televisión vasca;
hemos hecho conferencias allí también; hemos dado una conferencia en el
Ateneo de Madrid; también ha habido alguna entrevista en la radio de
Madrid, y no muchas cosas más porque todavía el camino no es fácil para
darnos a conocer. Tenemos como perspectiva futura el invitar a
personalidades extranjeras de renombre mundial para que en algunos
centros determinados den conferencias sobre temas puntuales de
contraataque a las pseudociencias. Intentaremos también tener alguna
posible aparición en TVE y en alguna otra revista de mayor divulgación y
difusión que la nuestra específica.

Siguiendo con el periodismo. Los periodistas y medios de comunicación en
general, se puede decir que son propensos a inclinarse favorablemente
hacia los temas oscurantistas. Ya ha hablado un poco de esto, pero
ampliando un poco más, ¿que trato han dado a su asociación?

Yo diría que la propia profesión, el propio ser del periodismo le obliga
(dicho sea en su descargo) a buscar un poco la sensación, la noticia que
generalmente es algo que choca, que impresiona a la gente. Lógicamente,
entonces el titular es grande y hay una serie de técnicas periodísticas
que tratan un poco de llamar la atención. No quiero decir
que pretendan mentir, al menos no siempre, pero desde luego le dan más
cabida a aquellas noticias que sorprenden. Así, si hay un piloto que
dice que, en un viaje nocturno de Ibiza a Madrid, vio luces, unos
platillos volantes, y da una serie de detalles, la noticia (y estoy dando
un hecho real que

pag-24

sucedió) sale publicada bastante grande en algún lugar del periódico.
Cuando cinco días después se desmiente, diciendo que se ha averiguado que
esas luces que habían aparecido esa noche eran las luces de la central
térmica de Castellón, esa noticia, ese desmentido, que lógicamente es
racionalista, es "aburrido", digamos entre comillas, se publica en una
nota muy chiquitita en una esquina del periódico y no se entera casi
nadie. No es fácil de convencer a los medios de comunicación, el que
traten de dar más equidad en estas noticias, aceptando que la noticia
extraña pueda ser interesante, que da sensación e impacto, deben tratar
por lo menos que los desmentidos tengan el mismo nivel de información al
público.

Su asociación ha intentado en un primer momento introducirse mediante la
universidad. ¿verdad?

Mediante la universidad no exactamente; hemos tenido relación, y de hecho
hemos dado alguna charla en la asociación española de científicos, donde
hubo un coloquio sobre esto. También se pensó en un futuro posible, y
tendremos que volver a hablar de ello, en organizar algo así como un
seminario, unas jornadas mejor dicho, para no darle tanta importancia,
sobre la pseudociencia desde un punto de vista crítico, incluso invitando
a los pseudocientíficos para que ellos también opinen. Eso es también uno
de los proyectos que tenemos en cartel.

En cuanto a las instituciones oficiales, ¿qué acogida ha tenido la
asociación? ¿Reciben algún tipo de subvención?

De momento no podemos hablar ni en un sentido ni en otro; hemos sido
autorizados como una asociación no política, eso sí; tenemos
autorización, pero hasta ahora salvo la televisión vasca, por ejemplo,
que es oficial, que ha dado una cierta acogida como expresión a nuestra
asociación, aún no nos hemos dirigido de forma más o menos formal a las
autoridades.

Por último Dr. Fernández. Quizás alguno de nuestros oyentes esté
interesado en saber si él podría ser un miembro de la asociación. ¿Cuál
es el perfil tipo del miembro de la asociación?

Puede serlo cualquiera. Evidentemente, cualquiera que comparta con
nosotros estos puntos de vista, de rechazo al esoterismo y a la
irracionalidad. En este momento la mayor parte de los que estamos somos
profesionales universitarios, pero eso no quiere decir que no pueda ser
miembro cualquier persona, naturalmente.

Si quiere vd. dar alguna dirección para las personas interesadas.

Por ejemplo podrían escribir al apartado 6112 de Bilbao 48080 y pueden
dirigirlo a nombre de Luís Alfonso Gámez.

pag-25

Ha sido posible reproducir la entrevista precedente, por cortesía de
"Si...,entonces Revista Interdisciplinar de Psicología", donde fue
publicada en el ejemplar correspondiente al Año IV, Número 3, 1988. Págs.
7 a 16. Desde aquí, nuestro agradecimiento.

(Viene de la página 27. Artículo sobre Electricidad Atmosférica...)

Notas.

El libro que más abarca sobre la electricidad atmosférica es el que
publicó H. Israël, en alemán en 1957 y 1961, y posteriormente en una
versión actualizada en inglés: Hans Israël, Atmospheric Electricity, 2
Vois. Jerusalem, 1971 y 1973; y también por el National Technical
Information Service (Springfield, Va. 22151), 1971 y 1973, #TT 67 -
51394/1 y /2. 796 págs., 333 fig., 80 tablas, 1, 114 refs., 39 págs.
índice temático).

La más amplia actualización (aunque no la última) es: Hans Dolezalek y
Reinhold Reiter, eds. Electrical Processes in Atmospheres (Darmstadt:
Dietrich Steinkopff, 1977) 865 págs., Indices: Autores (12 Págs),
Símbolos químicos (2 págs), Localizaciones y áreas (3, 2 págs.),
Institutos (4, 2 págs.), Temas (32 págs.).

Tres recientes informes se ocupan fundamentalmente de los aspectos
relacionados con las afirmaciones sobre los iones atmosféricos. Todos se
publicaron en el International Journal of Biometeorology. 29(3): 207-
242, 1985. Reinold Reiter. Prefacio, paqs. 209-210 de Mans Dolezalek;
"Remarks on the phisics of atmospheric ions (natural and artificial)",
págs. 211-221: Reinold Reiter, "Frecuency distribution of positive and
negative small ion concentrations, based on many years' recordings at two
mountain stations at 740 and 1780 m. aSL", págs. 223-231; P. Kröling,
"Natural and artificial produced air ions -A biologically relevant
climate factor?", págs. 233-242.

Trad. de J. Martínez Villaro.

Logotipo para ARP

Estamos buscando un logotipo para nuestra asociación y con este aviso
declaramos abierta la veda para que nos enviéis cuantas ideas o dibujos
se os ocurran. Podéis enviar los trabajos al apartado 6112, 48080 Bilbao,
siendo el plazo de presentación hasta final de noviembre de 1989. El
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Electricidad atmosférica, iones y pseudociencia

Las afirmaciones sobre supuestos efectos de la electricidad atmosférica
natural (incluyendo los iones) sobre entidades biológicas y sobre el
bienestar humano son acientíficas y carecen de base.

Hans Dolezalek

Hans Dolezalek es director de proyectos en el Envirormental Sciences
Directorate en la oficina de la Jefatura de Investigación Naval, en
Arlington, Virginia, y presidente de la Subcomisión I "Standards Methods
and Applications" de la Comisión Internacional de Electricidad
Atmosférica (ICAE) de la Asociación Internacional de Meteorología y
Física Atmosférica. Este artículo no expresa la opinión del ICAE o de la
Oficina de Investigación Naval.

Los científicos que trabajan en el terreno de la electricidad atmosférica
están acostumbrados al surgimiento de creencias sorprendentes acerca de
las cosas eléctricas en el aire que rodea la Tierra. Muchas de esas
creencias hablan de que los iones naturales, positivos o negativos,
poseen efectos demostrados sobre los especímenes biológicos e incluso
sobre el bienestar humano.

Aparentemente ni siquiera el Skeptical Inquirier es inmune a las
malinterpretaciones en este tema. Por ejemplo, el artículo "Había luna
llena y no ocurrió nada", de Kelly Rotton y Culver (10:129-143) contiene
una afirmación que causaría un considerable ridículo si fuese leída en la
próxima Conferencia sobre la Electricidad Atmosférica: "Aunque los iones
positivos son más abundantes cuando hay luna llena, las concentraciones
de iones positivos relativas a las variaciones lunares son pequeñas en
comparación con el acondicionamiento del aire y la polución".

La referencia dada por esta afirmación es un artículo de D. E. Campbell
aparecido en Environment and Behavior (14/4,1982). Los autores aluden
también a un informe de S. J. Garzino aparecido junto al otro dentro del
mismo boletín. Si leyéramos los informes de Campbell y Garzino,
encontraríamos que en términos generales Campbell desacredita las
afirmaciones de Garzino, pero parece que acepta esa graciosa historia
sobre los iones positivos con la luna llena, que Garzino da por buena.

Garzino, un profesor asistente de Bienestar Social, bien podría ser un
genio, pero no le vendría mal un poco más

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de escepticismo acerca de sus afirmaciones sobre física o geofísica. Al
menos deberíamos preguntarnos de dónde saca Garzino los hechos en que
basa sus presunciones (No lo dice).

La electricidad atmosférica se convirtió en ciencia cuando el 10 de mayo
de 1752 se demostró que las predicciones de Benjamín Franklin eran
ciertas: El relámpago es un fenómeno eléctrico, y por consiguiente hay
fenómenos eléctricos en la atmósfera. Desde entonces esto ha sido
investigado desde un campo de la ciencia ciertamente complicado y no muy
bien conocido, implicando el conocimiento de un cierto número de temas
interdisciplinarios, entre los cuales no está muy extendido el
conocimiento de la física del plasma débil y de ciertas partes de la
electrostática. En la época más temprana ello fue investigado por
científicos tan bien conocidos como Volta, Coulomb, Peltier, Lord Kelvin,
Rutheford, C.T.R. Wilson y muchos otros, y en el presente es el principal
objetivo de investigación de diversos departamentos universitarios es
este (USA) y en otros países. Debido en parte a la dificultad que entraña
su estudio y en parte a que las aplicaciones prácticas de esta ciencia no
saltan a la vista del gran público, el número de personas ocupadas
principalmente en la electricidad atmosférica es tan sólo de unas pocas
centenas entre todos los países del mundo. En contraposición, aquí parece
encontrarse un mayor campo pseudocientifico.

Cada cuatro o cinco años se reúnen unos 200 ó 300 profesionales en una
conferencia internacional sobre la electricidad atmosférica, pero de ahí
nunca ha surgido un informe tratando los supuestos efectos de la
electricidad atmosférica en los especímenes biológicos (incluyendo los
iones), debido simplemente a que esas afirmaciones son decididamente