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Correo: arp@arp-sapc.org


ARP
La Alternativa Racional.

Boletín No. 17.

P-1a

LA ALTERNATIVA RACTONAL

Organo informativo de la asociación Alternativa Racional a las
Pseudociencias (ARP)

Depósito Legal: BI.11-1986

Editores:
Félix Ares de Blas
Jesús Martínez Villaro
Composición:
Jesús Martínez Villaro

Impresión:
Imprenta KOPIAK
C/Máximo Aguirre, 23
48010 BILBAO

Precio de suscripción:
España y Portugal: 2000 Pta.
Resto del mundo: US $22.O0

Direcci6n postal:
Apartado de Correos Nº 6.112,
48080 Bilbao

Registro Estatal: 71.144

Presidente:
Félix Ares de Blas

Vicepresidentes:
Alvaro Fernández Fernández
Alberto Hidalgo Tuñón

Secretario:
Luis Miguel Ortega Gil

Vicesecretario:
Jesús Martínez Villaro

Tesorero;
Gabriel Naranjo Fernández

Vocales:
Félix Rodrigo Mora
Víctor Sanz Larrinaga

P-1b

Sumario
Número 17 / Año V
Junio de 1990

Editorial................... 2

Los extraterrestres de
la `Perestroika'............ 4

Manifiesto a la prensa
sobre la validez del c-14... 14

Cosas....................... 15

Fusión fría, ¿un caso de
ciencia del anhelo?......... 16

Richard Feynmann en el
borde de la ciencia......... 27

Novedades de Prometheus
Books....................... 30

Libros...................... 34

Desde el sill6n escéptico,
recomendamos:............... 36

Cartas de los lectores...... 40

Portada:
Skeptical Inquirer

La Alternativa Racional mantiene intercambio de contenidos con otras
publicaciones escépticas de asociaciones reconocidas por el CSICOP.
Fuera del margen arriba indicado, queda prohibida la reproducción
total o parcial de contenidos sin la previa autorización expresa de
los editores o de los autores.

La Alternativa Racional no se identifica necesariamente con las
opiniones de los artículos firmados, que pertenecen a la exclusiva
responsabilidad de los autores.


Socios de Honor:
Gustavo Bueno
Mario Bunge
Paul Kurtz

P- 2

EDITORIAL

Félix Ares de Blas

LA PESCADILLA QUE SE MUERDE LA COLA

`No podemos hacer nada porque no tenemos dinero, y no tenemos dinero
porque no hacemos nada". Ese ha sido el dilema al que se ha enfrentado
ARP desde que naciera como el sueño loco de una noche de verano.

Sin embargo, en el horizonte se perfilaban cimbreantes y sensuales las
subvenciones públicas. Intentamos merecerlas, pero nos pasa como a
quien en la sala cinematográfica sueña con encontrar una mujer como
Michael Pfeiffer: nunca la alcanza. Es decir, hay dinero para partidos
políticos, para los jóvenes, para las feministas, para los grupos
extremistas simpatizantes del uso de la violencia, para las sectas,
para las religiones, para el deporte, para la ciencia y para la
cultura; pero no para nosotros.

Creíamos ingenuamente que la nuestra era una labor cultural. Pero hete
aquí que fueron nuestros amados burócratas los que nos dijeron que no
éramos una asociación cultural y que nos negaban las subvenciones.

Así pues, no somos un partido político, no somos jóvenes, no somos
feministas, no apoyamos ningún tipo de violencia, no somos una secta,
no somos una religión, no somos una entidad deportiva, no hacemos
ciencia y, según los aparatos burocráticos, no hacemos cultura. Por lo
tanto, las subvenciones nos están vedadas.

Queremos que ARP no limite sus actividades a la publicación de un
boletín, deseamos ir a los colegios, institutos y universidades a
exponer nuestro modo de pensar, a luchar contra los charlatanes de la
pseudociencia. Queremos estar presentes allí donde se nos requiera
para participar en coloquios y apoyar a los amigos que quieran poner
en marcha delegaciones escépticas en cualquier lugar del mundo
hispánico. Para todo ello, necesitamos dinero y gente con ganas de
trabajar desinteresadamente.

El pasado 31 de marzo, ARP mantuvo una reunión en Aranda de Duero
(Burgos), en el transcurso de la cual se decidió que había que romper
la pescadilla por algún sitio. La única posibilidad era romperla por
el lado de conseguir más dinero, y las únicas fuentes de ingreso de la
asociación son las cuotas de los socios y la suscripción a la revista.
Los socios de ARP pagarán en 1990 una cuota mínima de 6.000 pesetas
anuales -antes pagaban 2.000-, además de la suscripción a la revista -
ser socio no ha significado nunca recibir La Alternativa

P- 3

Racional gratis- y tendrán que apoyar `de facto' al grupo para ser
considerados como tales.

Todos sabemos que esta revista puesta en un quiosco no puede competir,
no es un producto comercial y, además, está mal presentada y mal
hecha. Sin embargo, es el único altavoz en castellano con que cuenta
la comunidad escéptica mundial. Contamos con las mejores plumas
escépticas del mundo y con gente que, a cambio de una palmada en la
espalda, dedica su tiempo y dinero a hacer posible que cada tres meses
aparezcamos en los buzones de nuestros amigos.

Necesitamos dinero. A los socios, ya les hemos exprimido todo lo
posible por el momento; solamente nos quedáis vosotros, los lectores y
amigos de LAR. Os pedimos un nuevo sacrificio. A partir de este
número, la suscripción se eleva a 2.000 pesetas por cuatro ejemplares
de la revista. No deseamos que creáis que este es el precio de la
revista, es el precio de colaborar económicamente a la realización
práctica de un ideal. Pero no sólo vamos a atacar a vuestros
bolsillos, sino que también nos disponemos a proponeros que vuestra
colaboración con el proyecto escéptico se amplíe.

Estamos dispuestos desde este mismo momento a ir a dar conferencias
donde vosotros nos pidáis. No queremos dinero, sino foros. Viajaremos
a cargo del grupo -si alguna vez hubiera dinero para ello- o de
nuestros bolsillos -como hemos hecho siempre-; nos alojaremos donde
podamos y lo haremos a gusto. Si en el colegio de vuestros hijos han
organizado un ciclo de conferencias pseudocientíficas -cosa habitual-
y queréis una réplica, contad con nosotros. Si el colegio contribuye
algo a los gastos, estupendo; si no, también iremos -somos muy
tercos-. Si en vuestro grupo cultural quieren conocer la otra cara de
la moneda respecto de las supersticiones contemporáneas; contad con
nosotros. Si vuestra entidad bancaria quiere organizar actos
culturales y traer a personajes de relevancia del otro lado del
`charco', contad con nosotros. Si en vuestra iglesia hablan de
creacionismo y están dispuestos a escuchar a los evolucionistas -
darwinianos o no-, contad con nosotros. Si.., contad con nosotros.

Si sois capaces de colaborar en este proyecto cultural -mal que les
pese a los `burrócratas' que rigen nuestro país consultando a
pitonisas y astrólogos-, hacédnoslo saber. Necesitamos vuestra ayuda.
Escribidnos ya. Os necesitamos.

P- 4

LOS EXTRATERRESTRES DE LA `PERESTROIKA'

Las noticias del aterrizaje de una nave alienígena en Voronezh
volvieron a poner de moda el tema de los platillos volantes.

LUIS ALFONSO GAMEZ DOMINGUEZ

"¡Esta es la prueba definitiva!", debió de pensar algún ufólogo en la
tarde del lunes 9 de octubre, cuando escuchó por la radio que
científicos soviéticos habían confirmado el aterrizaje, a finales de
septiembre, de una nave extraterrestre en la ciudad rusa de Voronezh,
a quinientos kilómetros al sur de Moscú. Sus sueños se habían
cumplido. Pocos días antes, había asistido a la proyección, a través
de la pequeña pantalla, de Encuentros en la tercera fase y, al oír la
noticia, se sintió como Roy Neary cuando entra a formar parte de los
elegidos que penetran en la gigantesca y luminosa nave extraterrestre
en la Montaña del Diablo. Pero los sueños se desvanecen, y el
entusiasmo inicial dio, con el transcurrir del tiempo, paso a la
decepción: las pruebas se desvanecían, los testigos eran sólo tres
niños, los científicos se convertían en ufólogos...

A primera hora de la tarde del lunes 9 de octubre de 1989, un despacho
de la agencia oficial soviética Tass salía por los teletipos de los
medios de comunicación de todo el mundo. Minutos después, las emisoras
de radio y televisión daban a conocer, a través de las ondas, una
sorprendente información: "URSS: científicos confirman el aterrizaje
de un ovni".

Los primeros `flashes' de la noticia, en la que se hablaba del
presunto aterrizaje de una nave extraterrestre y el desembarco de
varios alienígenas en el parque de una ciudad rusa, iban a atraer la
atención de la opinión pública. Al día siguiente, la prensa se hacia
eco del sorprendente suceso. Durante aquella semana, sucesivos
comunicados de agencia iban a aportar nuevos datos al misterioso
hecho, datos que incitaban al escepticismo. Mientras tanto, las
páginas de los periódicos se llenaban de ovnis y extraterrestres,
especulaciones y fantasías sobre lo paranormal en la Unión Soviética.

La primera noticia que tuve de los hechos de Voronezh me llegó de la
mano del antropólogo José Antonio Jáuregui en los locales de la
Biblioteca Doctor Camino, de San Sebastián, el lunes 9 de octubre.
Jáuregui iba a dar una conferencia titulada "La computadora cerebral",
y el periódico para el que trabajo,

P- 5

El Diario Vasco, me había encargado que hablara con él y escribiera
una información para el día siguiente. En el transcurso de la
conversación, el antropólogo dijo haber escuchado por la radio,
mientras viajaba hacia San Sebastián, que seres extraterrestres habían
aterrizado en la URSS. La noticia no me sorprendió. La consideré una
anécdota y, como tal, se la comenté a Félix Ares, que casualmente
entró en la sala donde iba a tener lugar la conferencia cuando yo ya
había concluido mi trabajo.

Mientras volvía al periódico, pensé que, si los hechos tenían al final
una cierta trascendencia, podría investigarlos y escribir un reportaje
para nuestro suplemento dominical. Se trataba además de una buena
oportunidad para recordar `viejos tiempos' y comprobar si todavía era
capaz, después de más de un año de inactividad ufológica, de
investigar con un mínimo de rigor un caso ovni.

Una vez en la redacción, escribí la información que tenía que preparar
para el día siguiente y le pregunté a la jefe de sección de
información internacional si sabía algo del aterrizaje de un ovni en
la URSS. Me dijo que si, y que no pensaba incluirlo en el periódico;
así que, si me interesaba, podía quedarme con todos los teletipos. (Al
final, sí apareció la noticia en el periódico dada la trascendencia
que había alcanzado, trascendencia que la había llevado hasta los
informativos de televisión.) Cogí los despachos de agencia y los leí.
Aunque eran contradictorios, lo que decían era tan sorprendente que
estaba seguro de que podía merecer la pena profundizar en los hechos.
Así pues, hablé con uno de los subdirectores y le pedí permiso para
preparar un reportaje sobre unos hechos que habían acaecido en la
URSS. Me autorizó a ello, y me puse manos a la obra. Tenía cuatro días
para investigar y escribir un reportaje sobre unos hechos que habían
sucedido a varios miles de kilómetros de distancia, nada más y nada
menos que en la URSS.

Obviamente, lo primero que hice fue volver a hablar con Félix Ares,
contarle lo que sucedía y pedirle ayuda. Yo no tenía televisión en
casa, así que era vital que alguien de toda confianza me tuviera al
corriente de la información que sobre los hechos ofrecía la pequeña
pantalla. Además, hacía tiempo que tenía ganas de volver a trabajar
con él y quería que el presidente de Alternativa Racional a las
Pseudociencias (ARP) me diese su opinión para incluirla en el
reportaje.

Releí los despachos de agencia y empecé a vislumbrar por dónde podían
ir los tiros. Lo primero que debía hacer era tener una visión clara de
los hechos. Después, habría de realizar diversas llamadas telefónicas
y enviar comunicaciones por telefacsímil a ufólogos, escépticos,
periodistas y diplomáticos soviéticos, y, si todo ello daba
resultado, en tres días podía aclarar los hechos. Así pues, los
siguientes días fueron una sucesi6n de llamadas telefónicas, esperas
en la sala del telefacsímil y... nervios; pero lo fueron para Félix
Ares y para mí, que volvíamos a cabalgar y a `desfacer entuertos'
juntos.

P- 6

EXTRATERRESTRES EN UN PARQUE DE LA URSS

Los hechos habían sucedido a las 18,30 horas del miércoles 27 de
septiembre cuando varios niños que jugaban en el parque de la ciudad
rusa de Voronezh y personas que esperaban al autobús habían visto en
el cielo una luz rosada, que después se convirtió en un globo de color
rojo oscuro de diez metros de diámetro aproximadamente. Según Vladimir
Lebedev, corresponsal de la agencia Tass en la pequeña ciudad rusa,
muchos niños habían presenciado el aterrizaje del ovni y posterior
descenso de varios alienígenas en el parque.

Ataviado con un mono plateado, botas de color bronce y un disco en el
pecho, de tres metros de altura, con cabeza diminuta y tres ojos, uno
de los supuestos alienígenas salía de la nave acompañado por un robot.
"El extraterrestre emitió un sonido y dibujó sobre la tierra un
triángulo luminoso de unos treinta por cincuenta centímetros que
desapareció rápidamente. La extraña criatura tocó el pecho del robot,
y éste comenzó a andar. En ese momento, uno de los niños gritó
aterrorizado, y el extraterrestre le miró y el pequeño se quedó
paralizado" [1]. Después, el alienígena apuntó a uno de los jóvenes
con un `arma', un objeto similar a un tubo de medio metro de largo, y
el muchacho desapareció instantáneamente, para reaparecer cuando el
ser regresó a su nave y ésta partió a gran velocidad.

Las primeras noticias mantenían que el suceso había sido investigado
por miembros locales de la Comisión para la Investigación de Fenómenos
Anómalos y del Laboratorio de Geofísica de Voronezh, que decían haber
encontrado pruebas que confirmaban la versión de los testigos
presenciales. En un principio, no estaba claro si los hechos estaban
siendo estudiados por dos grupos de investigadores diferentes o
simplemente por una asociación ufológica que se escudaba tras la
institución científica utilizando a alguno de sus miembros que
pertenecía a esta última; más tarde, se sabría que se trataba de
ufólogos.

"Hemos identificado el lugar del suceso mediante sistemas de
biolocalización", manifestó a Tass Genrij Silanov, jefe del
Laboratorio de Geofísica y ufólogo, dato este último cuya ocultación
contribuyó a otorgar una mayor credibilidad al presunto desembarco
alienígena. "Detectamos un círculo de veinte metros de diámetro, en el
que se ven cuatro hendiduras de cuatro a cinco centímetros de
profundidad cada una, con un diámetro de catorce a dieciséis
centímetros, situadas en los cuatro vértices de un rombo. También
encontramos dos misteriosos trozos de roca roja oscura" (2). Según
Tass, el científico había reconocido que el análisis mineralógico de
la roca había revelado que en la Tierra no existía nada similar,
aunque todavía era necesario esperar un tiempo antes de poder
facilitar una conclusión definitiva.

Horas después de que la primera noticia diera la vuelta al mundo, las
autoridades soviéticas se manifestaban respecto a los misteriosos
hechos de Voronezh. El Ministerio del Interior se mostraba escéptico
sobre la veracidad del suceso, y el de

P-7

Defensa afirmaba que el presunto aterrizaje de un ovni no era asunto
de su competencia.

LOS UFOLOGOS OPINAN

El martes 10 de octubre, un día después de que Tass hiciera públicos
los hechos, comenzaron a llegar a los medios de comunicación opiniones
de uf6logos, de periodistas y de quienes habían localizado el lugar
del aterrizaje de la nave extraterrestre, al mismo tiempo que la
prensa soviética sufría una `fiebre platillista' desde las repúblicas
bálticas hasta la isla de Sajalin.

Vladimir Azhazha, ufólogo moscovita partidario de la hipótesis
extraterrestre, declaraba al diario Izvestia: "Personalmente, creo que
es erróneo relacionar tales hechos con la inteligencia astral o con
visitantes de otros planetas. Nuestros conocimientos actuales son
demasiado escasos como para interpretar científicamente el
fenómeno"[3].

Más radical era el diario del Ejército soviético Krasnaya Zvezda, que
el 13 de octubre se burlaba abiertamente del interés suscitado por el
suceso de Voronezh. "Moscú tiene unos cuantos aeropuertos bastante
buenos. Está comprobado que se puede aterrizar perfectamente en ellos,
al menos hay espacio suficiente". Krasnaya Zvezda añadía que "estamos
decepcionados y también ofendidos. No sabemos por qué el ovni nos
desdeñó en favor de un pueblecito, donde finalmente aterrizó" [4].

En España, resultaba prácticamente imposible entrar en contacto
telefónico con algunos de los más renombrados ufólogos. Sus teléfonos
comunicaban. A pesar de intentar hablar con más de una docena, sólo
pude conversar aquellos días con Vicente Juan Ballester Olmos y
Enrique de Vicente.

El ufólogo valenciano Vicente Juan Ballester Olmos, autor de Ovnis: el
fenómeno aterrizaje, Los ovnis y la Ciencia (con Miguel Guasp),
Investigación ovni y Enciclopedia de los encuentros cercanos con ovni
(con Juan Antonio Fernández Peris), se mostraba cauto respecto al
caso, aunque reconocía que le parecía "muy espectacular" y que "la
divulgación fue prematura, porque los ufólogos soviéticos están muy
escorados hacia la hipótesis extraterrestre y son bastante fantásticos
e ingenuos, lo que les puede llevar a admitir una mistificación como
parece ser ésta".

Enrique de Vicente me dijo que su teléfono no había parado de sonar
desde que la radio había dado el primer 'flash' informativo. Tuvo la
gentileza de explicarme cuál es la situación de la investigación
ufológica en la URSS y luego darme su opinión sobre los hechos. "No me
extrañaría que se tratara simplemente de una maniobra de
intoxicación", sentenció el periodista madrileño. Un mes después, en
la revista Conocer, diría que "el incidente de Voronezh es una simple
anécdota basada en el testimonio de unos niños que parece extraído de
los rumores

P- 8

maravillosistas y los relatos de ciencia ficción a los que tan
aficionados son los soviéticos" (5).

Otros ufólogos, como es el caso de Andreas Faber-Kaiser y Antonio
Ribera, se mostraban partidarios de la autenticidad del aterrizaje de
Voronezh.

LOS ESCEPTICOS Y LA 'PERESTROIKA'

Desde que tuve conocimiento de los hechos de Voronezh, una sospecha
surgió en mi mente. A principios de octubre, la `Perestroika' estaba
atravesando una `mala época', así que había que considerar la
posibilidad de que todo el asunto de los extraterrestres no fuera sino
una `cortina de humo' lanzada por las autoridades soviéticas con la
intención de calmar los ánimos.

Todavía no había caído el muro de Berlín, no se había celebrado la
`cumbre' de Malta, los `marines' estadounidenses no habían invadido
Panamá para practicar el tiro al blanco y emular las `hazañas' del
sanguinario `Rambo', y Nicolae Ceaucescu gobernaba despóticamente,
secundado por su fiel Elena y la temible `Securitate', al pueblo
Rumano. La actualidad internacional tenía sobre todo un punto de
interés, Mijail Gorbachov y los problemas con que topaba la
`perestroika' en la URSS.

Hice partícipes de mis sospechas a algunos compañeros del periódico,
que coincidieron en señalar que muy posiblemente los alienígenas
estaban siendo utilizados para desviar la atención de la opinión
pública mundial. La jefe de sección de internacional me dijo que desde
hacia unos días estaban llegando de la URSS noticias sobre el `yeti'.
Posteriormente, Paul Kurtz, presidente del Comité para la
Investigación Científica de los Supuestos Hechos Paranormales
(CSICOP), y Félix Ares, presidente de ARP, coincidirían en este punto.

Cuando hablé con Kurtz el martes 10 de octubre y al día siguiente, la
información que tenía el CSICOP sobre los hechos de Voronezh era
similar a la que yo tenía entre las manos. El telefacsimil nos
demostró aquellos días a Félix Ares y a mí su utilidad. El CSICOP nos
enviaba copias de las informaciones aparecidas en la prensa
estadounidense, y nosotros hacíamos lo propio con las publicadas por
los rotativos españoles.

Paul Kurtz, filósofo de la Universidad de Buffalo y presidente del
CSICOP, consideraba que el caso del ovni de Voronezh era "muy dudoso,
porque no ha existido corroboración alguna del mismo y la
biolocalización, el método empleado por los investigadores soviéticos
para localizar el lugar del presunto aterrizaje, entra dentro del
mundo de la percepción extrasensorial".

El presidente del CSICOP afirmaba que no se podía hablar de desembarco
extraterrestre, debido a la ausencia de corroboración, "que también se
ha dado en otras noticias sobre hechos sorprendentes que han salido de
la URSS en los últimos dos

P- 9

años", y a que las técnicas empleadas por los investigadores para
localizar el lugar del suceso carecen de validez científica. El CSICOP
no se había pronunciado oficialmente sobre el caso, aunque abordaba
los hechos con extrema cautela y escepticismo, ya que los datos eran
en aquel momento insuficientes como para pronunciarse categóricamente.

"Si fuera verdad -decía Kurtz-, creo que el presidente Gorbachov
debería convocar una conferencia de prensa y anunciar con orgullo que,
con todo el mundo intentando salir de la URSS, al fin y al cabo
algunos extraterrestres quieren visitar el país". El escéptico
coincidía con quienes pensaban que este sorprendente suceso podía ser
en realidad una `cortina de humo' levantada para desviar la atención
de la opinión pública de los graves problemas que atravesaba la
`perestroika'.

Félix Ares se mostraba también incrédulo sobre los sorprendentes
hechos presuntamente ocurridos en la URSS el 27 de septiembre. Ares,
posiblemente uno de los escépticos que mejor conocen en el mundo el
tema de los ovnis, decía que, "en la URSS, es habitual que, en
momentos de tensión, la agencia de noticias Tass emita comunicados de
estas características. El hecho de que un suceso ocurrido el 27 de
septiembre no se haya dado a conocer hasta dos semanas después puede
ser una prueba de que se trata de una maniobra de este tipo".

El presidente de ARP afirmaba el 11 de octubre que los datos eran
confusos: "Tan pronto se habla de muchos testigos como de tres niños;
tan pronto se dice que lo han investigado científicos como que lo han
hecho aficionados a la ufología". Apuntaba la posibilidad de que los
niños hubieran visto algo y esto hubiera sido aprovechado para montar
una maniobra de distracción de la opinión pública mundial.

EL CASO SE DESMORONA

La opinión pública había otorgado un alto grado de verosímilitud a la
noticia porque tenía en mente la tradicional seriedad atribuida a la
agencia oficial soviética Tass y desconocía la existencia de multitud
de sucesos similares ocurridos en la URSS en los últimos años. La
autenticidad del presunto aterrizaje de un ovni en Voronezh parecía
estar avalada por múltiples testigos, unos científicos que se habían
trasladado al lugar de los hechos y pruebas materiales. Después de más
de cuarenta años de observaciones de platillos volantes en los cielos
de la Tierra, los ufólogos podrían haber dado con la prueba definitiva
a favor de las visitas de seres extraterrestres. Pero las noticias
que, poco a poco, llegaron de la URSS hicieron que las ilusiones se
truncaran.

Los testigos que habían presenciado el desembarco alienígena pasaron
de ser varios niños y personas mayores a ser tres niños: Julia
Shoojova, Basia Surin y Zheila Blinov. El parque de Voronezh no era un
recóndito lugar, sino que estaba situado dentro del casco urbano de la
ciudad, y uno de los datos que incitaba al escepticismo a las
autoridades soviéticas

P- 10

era el hecho de que los vecinos de un gran edificio pr6ximo al lugar
no hubieran visto nada, me comunicó Viadimir Volkov, Jefe de Prensa de
la Embajada de la URSS en Madrid.

La biolocalizacidn, el método empleado por Genrij Silanov y su equipo
para dar con el lugar donde supuestamente aterrizó el ovni, es un
sistema extrasensorial, parapsicológico, de localización de objetos y
personas invisibles al ojo humano y está relacionado con el zahorismo.
"La piedra descrita como extraterrestre -dijo Genrij Silanov a la
agencia estadounidense AP- es en realidad un trozo de óxido de
hierro". El geólogo y ufólogo añadió que "el lugar del aterrizaje
podría haberse formado a partir de la existencia de una tubería, cable
o depósito subterráneo" [6].

El coronel del Ejército soviético Mijail Rebrov manifestó en Krasnaya
Zvezda que "no puede dejar de indicarse que a los humanoides de
lejanas galaxias les gusta visitar la Tierra precisamente cuando
termina la suscripción de los periódicos", y éstos están realizando
las campañas correspondientes para mantener y ampliar el número de
suscriptores. Y Pravda destaca el hecho de que "los únicos testigos
están en la edad feliz de los ocho a los quince años, cuando la
imaginación estalla para convertir una chispa fugaz en un fuego
ardiente" [7].

Vladimir Lebedev, el periodista de Tass que `levanta la liebre',
manifestaba días después "que su informe se basaba en las entrevistas
que hizo a una decena de adolescentes que vieron el fenómeno"[8].
Cuando fue preguntado sobre su opinión acerca de los hechos, respondió
que "uno quiere creer". A pesar de su postura favorable a la veracidad
del suceso, "Lebedev reconocía que podía haber algo de sugestión en
toda la historia".

Para el periodista Gerald Nadler, "el informe sobre el ovni que llegó
a Voronezh sólo es una de las numerosas historias sobre visiones y
poderes ocultos que circulan estos últimos tiempos por la URSS, pero
ha sido capaz de atraer a todo el país. Mientras la `perestroika'
remueve los cimientos que han sustentado la sociedad soviética durante
un septenio, el público busca algo en lo que creer y se ha volcado en
el misticismo, como en otros momentos de la historia rusa. Algunos
comparan el fenómeno actual con la influencia de que gozó el ocultista
Rasputín en los últimos tiempos de los zares" (8).

La popularidad de los fenómenos paranormales se ha reflejado en los
últimos meses en toda la prensa soviética. Así, el último número de la
revista Sputnik anterior a los sucesos de Voronezh publicaba "fotos de
objetos voladores no identifícados, con forma de platillos y
triángulos, aparecidos en la república soviética de Tayikistán, en la
república transcaucásica de Azerbaiyán y en la república báltica de
Letonia" [1]. Por otro lado, el diario de la juventud comunista
Komsomolskaya Pravda informaba el sábado 7 de octubre que 1989 había
sido un año especialmente prolífico en lo referente a la aparición de
ovnis en los cielos de la URSS.

P- 11

La población soviética sufre desde hace unos años una irresistible
atracción por lo paranormal que llega hasta el límite de que, "el
pasado verano, un periódico de Moscú se hizo propaganda asegurando que
uno de sus números tenía cualidades especiales por haber sido
especialmente preparado por otro hipnotizador, Alan Chumak" (9).

El caso del ovni de Voronezh, que había sido un suceso que, en
palabras del escritor español de temas ocultos Félix Gracia, "podría
marcar una nueva etapa en el estudio de esos seres presumiblemente del
espacio" (10), se desvanecía en menos de una semana y confirmaba la
opinión de científicos y escépticos.

TASS, UNA FUENTE POCO FIABLE

"No crean todo lo que dice Tass. Nosotros no les hemos dado la
información que han difundido" (6), dijo Silanov a AP el martes 10 de
octubre. Con su descalificante afirmación, Silanov coincidía con otras
muchas personas que ponían en duda la autenticidad de la información
difundida por Tass. Tras los primeros 'flashes', algunos periodistas
habían llamado a la agencia de noticias soviética para que les dijeran
si se trataba de una broma.

La agencia de noticias oficial yugoslava Tanjung llegaba a decir que,
"si creemos a la agencia Tass y a la prensa soviética, los
extraterrestres han comenzado una invasión real en la URSS en los
últimos días" [11].

Edwin Diamond, especialista neoyorquino en medios de comunicación,
declaró que la aparición de la noticia demostraba la existencia de una
mayor libertad de prensa en la URSS, aunque lamentó la superficialidad
del informe. "¿Qué pensaba la Academia de Ciencias de la URSS? ¿Dónde
están las fotografías? Tass me ha decepcionado. Nunca pensé que la
`glasnost' llegara tan lejos" (3), manifestó.

El estadounidense John Bartlett, director de la emisora Wor, dijo que
"este tipo de historias propias de revistas sensacionalistas
normalmente no se las cree nadie, pero cuando las publica una agencia
de noticias como Tass, adquieren una cierta credibilidad" (3).

Igor Efimov, subdirector de la agencia de noticias soviética, rompía
el mutismo inicial (cuando se hablaba con Tass, los periodistas se
limitaban a decir que había científicos estudiando el asunto y que la
agencia se limitaba a dar a conocer los avances) e informaba el martes
10 de octubre de que un equipo de expertos se había trasladado a
Voronezh y que, entre los testigos del aterrizaje extraterrestre, no
había habido ningún científico, funcionario ni miliciano. "Recibiremos
información adicional mañana. Si esto es un engaño, será una cosa; si
es un error, será otra" (8), declaraba Efimov. Sin embargo, una vez
pasados los primeros días, Tass no volvió a hacer referencia alguna a
los hechos, mientras que otros medios

P- 12

de comunicación soviéticos y del resto del mundo intentaron
esclarecerlos.

ECOS DE CHERNOBYL

Todo esta información me sirvió para escribir un reportaje que se
publicó el domingo 15 de octubre (12), resumen de lo que se dice en
estas páginas por carecer del espacio y el tiempo necesarios para
realizar una exposición detallada de los hechos. Aquel mismo día,
aparecieron trabajos similares en varios rotativos españoles [7, 13 y
14], de los cuales sólo el de Luís Carlos Buraya, publicado en Ya,
mantenía la autenticidad de los hechos de Voronezh, a los que dedicaba
diez líneas para luego entrar en 'delirios cósmicos'.

Parecía definitivamente aclarado el misterioso desembarco
extraterrestre de Voronezh. Sin embargo, pocos días después, uno de
los vigilantes del periódico me comentaba que había escuchado en un
programa radiofónico que en el parque de Voronezh se habían detectado
niveles anormales de radiactividad. Mi interlocutor consideraba ese
dato clave a la hora de defender la posible realidad de los hechos, y
yo le prometí intentar atar ese último cabo, si es que era posible y
si se trataba de algo más que un rumor sin fundamento difundido por
alguno de los charlatanes que se mueven en el mundillo de los ovnis.

La diosa fortuna me sonrió. El 29 de octubre el diario Abc publicaba
una pequeña información que dejaba el asunto visto para sentencia
(15). Efectivamente, se habían detectado niveles anormales de
radiactividad en el parque de la ciudad rusa. Un grupo de
investigadores encabezados por Igor Sarotsev, vicerrector de la
Universidad de Voronezh, había llegado a la conclusión de que "la
presencia de una cantidad mayor que la media de cesio, isótopo
radiactivo, no constituye prueba suficiente. Después de la catástrofe
de Chernobyl, se ha encontrado cesio en cantidades superiores a la
normal en muchas zonas de nuestro país".

El último cabo había quedado atado. Así se lo comuniqué al vigilante
que me había puesto sobre la pista. Mi interlocutor no parecía
conceder excesiva credibilidad al dato y prefirió seguir leyendo los
ejemplares de Más Allá que guardaba en la garita.

NOTAS
(1) Efe: "Llegada de extraterrestres acapara atención prensa URSS".
Moscú, 10 de octubre de 1989.

(2) Efe: "URSS: científicos confirman aterrizaje ovni". Moscú, 9 de
octubre de 1989.

(3) UPI (Nadler, Gerald): "Los expertos en `ovnis' de la URSS,
escépticos sobre la visita extraterrestre en Voronezh". Moscú, 11 de
octubre de 1989.

(4) UPI: "El diario del Ejercito soviético se burla de la historia del
ovni'. Moscú, l3 de octubre de 1989.

P- 13

(5) Vicente, Enrique de: "Ovnis en la URSS". Información
complementaria a Hernández, Abelardo: "La vida fuera de la Tierra",
Conocer (Madrid), Nº 82 (noviembre 1989), 5-13.

(6) AP: "Zappers from Outer Space?" New York Newsday (New York), 10 de
octubre de 1989.

(7) Bayo, Carlos Enrique: "Los extraterrestres también quieren
'perestroika'", Diario 16 (Madrid), 15 de octubre de 1989.

(8) UPI (Nadler, Gerald): "Ovni: expertos se desplazan a Voronezh para
investigar el supuesto aterrizaje de unos extraterrestres". Moscú, 10
de octubre de 1989.

(9) Bonet, Pilar: "Un hipnotizador televisivo desplaza el interés de
los soviéticos sobre el aterrizaje de un ovni", El País (Madrid), 12
de octubre de 1989.

(10) Efe: "Ovni URSS podría marcar una nueva etapa". Madrid, 10 de
octubre de 1989.

(11) Guerrero, Lope: "Ovnis y extraterrestres aterrizan en Rusia". El
Diario Vasco (San Sebastián), 11 de octubre de 1989.

(12) Gámez, Luis Alfonso: "Los extraterrestres de la `perestroika". El
Diario Vasco (San Sebastián), 15 de octubre de 1989.

(13) Poch, Rafael: "Una historia de marcianos inverosímil en la URSS".
La Vanguardia (Barcelona), 15 de octubre de 1989.

(14) Buraya, Luis Carlos: "¿Llegan por fin los `encuentros en la
tercera fase'?" Ya (Madrid), 15 de octubre de 1989.

(15) AFP: "No hay pruebas que demuestren la presencia de ovnis en
Rusia". Abc (Madrid), 29 de octubre de 1989.

P- 14

MANIFIESTO A LA PRENSA SOBRE LA VALIDEZ DEL C-14

Sin duda, a todos vosotros os habrán llegado noticias de la amplísima
repercusión que ha tenido en prensa, radio y televisión el comunicado
que sobre la astrología han enviado los astrónomos españoles. Como
bien sabéis, en aquel comunicado se ponía a la astrología en su sitio
diciendo que no tenía ninguna base científica.

La iniciativa de dicho comunicado corrió a cargo de nuestro compañero
de A.R.P. Javier E. Armentia. En vista de su éxito he pensado en hacer
algún otro comunicado. Concretamente he pensado hacer uno apoyando la
validez del método de determinación de la antigüedad por medio del C-
14.

En los últimos meses se han publicado muchos artículos por parte de
los creen que la "Sábana Santa de Turín' es la auténtica mortaja de
Jesucristo. Para que ello sea posible no queda más remedio que admitir
que las pruebas del C-14 no son válidas, por lo que ha habido multitud
de voces negando su utilidad. Incluso se ha dicho que el Dr. Libby,
que recibió el premio Nobel por haber descubierto el método (1) del C-
14, ha dicho que no se puede aplicar a la Sábana Santa.

Creo que no sería difícil conseguir cien o doscientas firmas de
científicos diciendo que los citados análisis son perfectamente
válidos.

Os pido vuestra ayuda en los siguientes puntos:

1.- En la redacción del comunicado. Los que dominéis el tema hacedme
alguna sugerencia.

2.- Sugerirme a quiénes y a dónde lo podemos enviar para conseguir
firmas.

3.- Yo tenía la vaga idea de que Libby había muerto en 1980, ¿puede
alguno de vosotros confirmarme si todavía vive?

Espero vuestras sugerencias. Podéis mandarlas a la dirección de L.A.R.

F.A.B.

-------

(1) Por ejemplo, así afirma Cristian ALES en su artículo, aparecido en
la revista Diez Minutos del 8 de junio de 1990, páginas 46 y 47,
titulado El carbono 14 se equivocó. "La Sábana Santa es el auténtico
Sudario de Cristo".

P- 15

COSAS...

Michael Dennet está buscando personas que deliberadamente hayan
trucado fotos, películas o relatos de monstruos o de hechos inusuales
y que no han sido descubiertos. Quiere hacer un catálogo que luego
pondrá a nuestra disposición. Si podéis, ayudarle

Michael Dennet
c/o Skeptical Inquirer
Box 229
Buffalo, NY 14215-0229
USA

Nuestros compañeros, los Escépticos del Norte de Texas, están
recopilando una bibliografía crítica de las pseudociencias. Si tenéis
algún dato enviárselo. Ellos, por su parte envían a quien se lo
solicite una bibliografía detallada, cada libro incluye su ISBN
(International Standard Book Number). Podéis enviar vuestros datos y
pedir la bibliografía a:

John Thomas, President
North Texas Skeptics
P.O. Box 22
Arlington, TX 76004-0022
USA


A Gota de Millikam
Revista de divulgación científica.

Edita Asociación Isaac Newton.

Suscripción anual (6 números)........800 pesetas.

La suscripción la podéis pedir contrarreembolso o podéis pagar
mediante giro postal o cheque nominativo a "A Gota de Millikam"

Dirección de pedido:

A Gota de Millikam
Local de Alumnos.
Facultade de Física.
Campus Universitario de Santiago de Compostela
15703 Santiago de Compostela
(La Coruña)

P- 16

FUSION FRÍA: ¿UN CASO HISTORICO DE CIENCIA DEL ANHELO?

Milton A. Rothman.

La ciencia creativa requiere una interacción de dos formas de
pensamiento opuestas: imaginación y escepticismo (T. Rothman 1989).
Las nuevas ideas, los conceptos, las teorías e invenciones provienen
del uso de la libre imaginación, para, sólo de esta forma disponerse
los elementos de la realidad en forma de esquemas nuevos e
inesperados. No obstante, la imaginación desencadenada, si carece de
conexiones con la realidad mediante la observación y la
experimentación tiene tendencia a ir a parar al reino de la fantasía
pura. La buena ciencia requiere un balance entre los impulsos opuestos
de la fantasía creativa y el chequeo realista. Un científico demasiado
envuelto en la fantasía es propenso a creer en hipótesis no
contrastadas. Por otro lado, una excesiva fijación en la realidad
mundana produce un escéptico dogmático, un negativista, uno de
aquéllos que "demuestran" que la gente no puede volar, que los
ordenadores no pueden pensar.

Podría pensarse que los científicos experimentales tenderían a ser más
realistas que los teóricos. Después de todo, sus instrumentos
determinan lo que están viendo, y las máquinas sólo pueden hacer lo
que tienen que hacer. Con todo, Albert Einstein, el físico teórico,
fue el más realista de los filósofos. Muchos experimentadores, por
otro lado, son incapaces de encontrar la fina barrera que separa la
fantasía de la realidad.

Mientras que los instrumentos no mienten (aunque son susceptibles de
errores), los riesgos perceptuales y conceptuales pueden afectar a los
experimentadores siempre que necesiten tratar datos con el fin de
extraer un significado de los experimentos. Algunas veces deben
interpretar las cifras de tal forma que concuerden con una teoría
preconcebida. En este punto es posible que tengan lugar los errores si
no se toman precauciones.

En más de una ocasión he oído describir a los físicos resultados que
se encontraban netamente fuera de la capacidad de sus equipos. Un
físico nuclear, midiendo la energía de los rayos gamma emitidos por
materia que estaba siendo bombardeada con neutrones, afirmó haber
detectado un gran número de diferentes energías en una estrecha banda
energética. Simplemente ignoraba que sus instrumentos eran incapaces
de separar energías tan próximas entre sí. El más famoso caso de este
tipo es la observación de los canales de Marte por Giovanní
Schiaparelli, Nicolas Flammarion y Percival Lowell. Ellos deseaban ver
canales, y eso hicieron, incluso aunque sus

P- 17

telescopios eran inherentemente incapaces de resolver tales
estructuras. (Las fotografías jamás las mostraron). Esta experiencia
demuestra cómo las expectativas de los experimentadores pueden sesgar
sus juicios. Las expectativas desmesuradas son la clave para lo que
podríamos denominar "ciencia patológica" o "ciencia del deseo".

Recientemente hemos asistido a un ejemplo de talla semejante. Me estoy
refiriendo a la controversia relacionada con el supuesto
descubrimiento de la "fusión fría", una liberación de energía de la
fusión del núcleo del deuterio en el interior de un electrodo de
paladio a temperatura ambiente. De ser ciertos esos informes, habría
tenido lugar un descubrimiento de la mayor importancia, dado que los
océanos terrestres contienen suficiente deuterio como para suministrar
energía a una civilización durante muchos millones de años (Bishop
1958). Por tanto, el método para extraer esta fuerza usando equipos
simples y baratos repercutiría en enorme fortuna y honores para su
descubridor.

Las reacciones de fusión han sido estudiadas intensivamente por los
físicos desde los años 30, empleando aceleradores de partículas para
bombardear un blanco con iones energéticos. Cuando se bombardea un
blanco de deuterio con núcleos de deuterio tienen lugar dos tipos de
reacciones, ambas con igual probabilidad. Una de ellas forma un núcleo
de helio-3, mas un electrón, mas 3.2 Mev. de energía. La otra forma un
núcleo de tritio, mas un protón, mas 4.0 Mev. Por ello, siempre que
tenga lugar una fusión en deuterio, se emitirán neutrones. En efecto,
esta reacción es a menudo empleada como fuente de neutrones
energéticos.

Las investigaciones dirigidas al uso de la fusión de isótopos de
hidrógeno (deuterio y tritio) para generar energía útil han tenido
lugar desde mediados de los 50. La investigación de la energía de
fusión se centra en la idea de que para hacer que dos núcleos se
fundan es necesario vencer la mutua repulsión electrostática que les
hace no aproximarse. Todos los métodos considerados en el pasado han
dependido del hecho de que los núcleos se muevan lo suficientemente
rápido para traspasar la barrera de energía. Esto se ha hecho
calentando el gas deuterio a temperaturas extremadamente elevadas. Un
fruto de este trabajo ha sido el desarrollo de la física del plasma,
el estudio de las propiedades de los gases a temperaturas tan altas
que éstos se encuentran totalmente ionizados -sus átomos se despojan
de todos sus electrones-.

Mi propia experiencia en este empeño fue como miembro del equipo de
investigación en el Laboratorio de Física del Plasma de Princeton,
donde realicé experimentos con máquinas enormes, complejas y caras
para aprender cómo calentar el plasma a la temperatura requerida.
Estas máquinas, llamadas stellarators (predecesoras de los modernos
tokamaks), consumen muchos millones de dólares en su construcción y
requieren docenas de físicos, ingenieros y técnicos para manejarlas.

P- 18

Por ello, cuando por primera vez leí acerca de la "fusión fría" en los
periódicos, mi primera reacción fue de incredulidad. Estas noticias
hablaban de la liberación de energía de fusión en un aparato
construido por dos químicos sobre una mesa corriente de laboratorio,
con un costo inferior a los 100.000 dólares. Dichas manifestaciones
entraban totalmente en conflicto con la experiencia de las
investigaciones previas sobre la fusión. Entonces, la cuestión que
surgía era: ¿Era realmente posible que estas personas hubiesen
descubierto una reacción ignorada por todos los demás durante las
últimas cuatro décadas?

Las noticias contaban la siguiente historia: Los dos químicos, E.
Stanley Pons y Martin Fleischmann, que trabajan en la Universidad de
Utah, afirmaron haber electrolizado agua pesada (óxido de deuterio)
mediante el paso de una corriente eléctrica entre un ánodo de platino
y un cátodo de paladio sumergidos en agua. El deuterio producido se
concentraba por sí mismo en el interior del paladio sólido, el cual
era conocido por ser un buen absorbente de hidrógeno. Cuando el
deuterio dentro del paladio estaba suficientemente concentrado -
contaba esta historia- los núcleos de deuterio se fundían entre si,
liberando energía. La prueba de ello lo constituía la medición de más
energía térmica aflorando del dispositivo que la aportada por la
corriente eléctrica.

Otro investigador independiente, el físico Steven Jones, de la
Universidad Brigham Young, había trabajado ya de alguna manera en este
terreno por espacio de unos dos años. Sus observaciones mostraban la
emisión de una cantidad reducida de neutrones, presumiblemente de unas
reacciones de fusión, pero manifestó que no tenía lugar ninguna
producción inusual de calor. James tuvo noticias de los resultados de
Pons y Fleischmann cuando fue consultado sobre la concesión de una
solicitud de subvención cursada por éstos al Departamento de Energía
de los Estados Unidos. Dado que Jones tenía medios para realizar
mediciones neutrónicas y que en la Universidad de Utah había un grupo
especializado en mediciones calorimétricas, Jones sugirió que ambos
grupos colaboraran entre sí. Pons y Fleischmann no fueron muy
receptivos con esta idea, pero tras algunas discusiones terminaron
aceptando remitir simultáneamente los informes de sus investigaciones
a la prestigiosa publicación británica Nature. La fecha elegida para
el envío fue el 24 de marzo de 1989 (Pool 1989).

El 23 de marzo el grupo de la Universidad de Utah convocó una rueda de
prensa en la que anunciaron los resultados de sus experimentos. Esto
ocurría el día antes de mandar sus informes a Nature. Las autoridades
de la Universidad de Utah explicaron que la razón para la prematura
conferencia de prensa era que existían demasiados rumores y
filtraciones publicitarias ya circulando, y que era importante
conceder prioridad a cuestiones de patente. Jones se sintió engañado.
Nature no publicó el informe de Pons-Fleischmann porque requería más
detalles, y los experimentadores -por aquel entonces metidos hasta el
cuello en controversia- se encontraban demasiado ocupados como para
acceder. En consecuencia, el informe les

P- 19

fue devuelto ("Ilusión de fusión" Time, 8 de mayo de 1989, pág.72).
Entre tanto, el gobernador de Utah anunció que pediría a la
legislatura del estado la concesión de 5 millones de dólares para el
laboratorio de investigación de fusión de la Universidad de Utah.

Tras la conferencia de prensa inicial de Pons-Fleischmann tuvo lugar
una estampida de docenas de laboratorios para replicar los resultados
experimentales de la fusión fría. Si bien muchos físicos tuvieron
dudas acerca de lo manifestado, creyeron necesario duplicar el
experimento al objeto de asegurarse de no estar perdiéndose algo
nuevo. Los informes preliminares fueron conflictivos. Algunos
laboratorios midieron la temperatura y no los neutrones, otros los
neutrones y no la temperatura. Algunos de los experimentos mostraban
síntomas de haber sido planificados y ejecutados precipitadamente. Un
grupo del Instituto de Tecnología de Georgia dijo haber detectado una
copiosa emisión de neutrones del aparato. Más tarde dijeron que los
detectores de neutrones eran curiosamente sensibles a la temperatura.
Finalmente se retractaron de sus resultados por completo, quejándose
de los fallos de los detectores.

Los teóricos también tuvieron su día. El mas prominente fue Peter
Hagelstein, del MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets), que
intentó explicar cómo podría producir calor un nuevo tipo de reacción
de fusión sin generar neutrones. Su teoría decía que se unían dos
deuterones para formar un núcleo de helio-4, depositando la energía
extra directamente dentro de la celosía vibratoria del cristal de
paladio. El MIT se apresuró a solicitar la patente. Otros intentaron
explicar cómo podría producirse calor mediante otras reacciones
diferentes a la nuclear. Más tarde Hagelstein retiró su teoría.

Tras el periodo inicial de titubeos, se pronunciaron los laboratorios
más cautos. Caltech, MIT, Yale, Brookhaven, Oak Ridge y otros dijeron
que sus mediciones no habían arrojado ninguna evidencia ni sobre la
generación de calor ni sobre la emisión de electrones. Hasta donde
ellos pudieron apreciar, en sus recipientes de agua pesada no tenía
lugar la "fusión fría". Una reunión de la Sociedad Americana de Física
celebrada en mayo rechazó unánimemente las pretensiones de Utah.

Contra esto los miembros del contingente de Utah publicaron toscas
afirmaciones sobre los "medios abusivos empleados por el establishment
del Este", y las cosas degeneraron en un turno de insultos entre
físicos y químicos.

Las afirmaciones negativas procedentes de varios laboratorios físicos
no consiguieron parar la controversia. Quienes anhelaban algún
importante nuevo descubrimiento continuaron explorando varios aspectos
exóticos de los experimentos. Algunos pensaron que los campos
eléctricos establecidos en el interior de las grietas del electrodo de
paladio podrían estar acelerando a los iones de deuterio de tal forma
que se creara un pequeño número de fusiones.

P- 20

El 15 de junio, un anuncio del Laboratorio de Harwell, el más
importante de los laboratorios británicos sobre fusión, echa
definitivamente por tierra las esperanzas de la fusión fría.
Trabajando con la total colaboración de Martin Fleischmann, diez
científicos de Harwell, emplearon tres meses y medio millón de dólares
para replicar el experimento original de Utah. Tras probar ocho tipos
diferentes de metal de paladio, fueron incapaces de encontrar
subproductos de fusión (helio-3, helio-4 o trítio), generación de
calor, o emisión de electrones. Pocas semanas después un comité
formado por el Departamento de Energía en Washington concluyó que no
había ninguna evidencia persuasiva de un nuevo proceso nuclear llamado
fusión fría, y recomendó al DOE no proporcionar más medios ni
esfuerzos en la investigación para la búsqueda de la fusión fría.

¿Qué es lo que puede hacer el ciudadano medio con esta confusión? Si
incluso los expertos tienen diferentes opiniones, ¿qué puede hacer el
profano? Lo que puede hacer es ser consecuente y adoptar una postura
de escepticismo. La actitud de escepticismo no es la misma que la de
cinismo o de incredulidad. Con el escepticismo adecuado se aplican
reglas simples para juzgar relatos de prensa (M. Rothman 1988).
Algunas de estas reglas y su aplicación a la controversia de la fusión
fría son:

1.-No crea todo lo que lea u oiga.

La historia de la ciencia está salpicada de teorías que han ido a
parar a la cuneta, y de descubrimientos que han resultado ser
ilusorios. Dos ejemplos son la supuesta detección de ondas
gravitatorias y de monopolos magnéticos. Mientras estos
descubrimientos aparecían en respetables publicaciones científicas, la
mayoría de los físicos dudaban que de hecho se hubiera observado algo,
dado que nadie excepto el observador original era capaz de obtener los
mismos resultados. Sin embargo, el trabajo fue adecuadamente
realizado, fueron analizados completamente los posibles errores, y los
procedimientos y resultados fueron publicados para que todos pudieran
verlo.

Contrasta este protocolo con las acciones llevadas a cabo en torno a
la fusión fría, comenzando por el anuncio a los medios de comunicación
con anterioridad a la publicación del descubrimiento en una revista
científica con árbitros. El propósito de una publicaci6n sometida a
arbitraje es el de asegurar que el informe reúna todos los detalles
esenciales de un experimento, de forma que otros puedan duplicarlo. Si
un experimento no puede ser duplicado, no puede validarse,
particularmente si existen razones independientes para alimentar una
sospecha (ver más abajo la Regla 3). Pons y Fleischmann violaron esta
regla fundamental del protocolo investigativo. En consecuencia el
escepticismo fue una respuesta adecuada a sus afirmaciones.

P- 21

2. Analice fríamente aquellos estudios y experimentos en los cuales
diferentes personas hayan obtenido diferentes respuestas.

Los resultados contradictorios son endémicos en los estudios donde uno
observa pequeñas señales en medio de un fondo ruidoso. Son habituales
en los periódicos titulares acerca de los efectos sobre la salud de
los campos electromagnéticos de 60 ciclos (EM). Los efectos, si es que
existen, son tan pequeños que no resultan fácilmente detectables, y
así, en ciertos estudios se dice que los campos EM son perjudiciales,
y en otros que no hay nada que temer. Un fenómeno similar está
teniendo lugar actualmente entre quienes investigan nuevos tipos de
campos gravitacionales. Hay quienes dicen haber encontrado un nuevo
campo gravitacional débil que actúa en forma de repulsión. Otros
hablan de un nuevo campo que no sigue la ley normal del cuadrado
inverso. Los efectos medidos son tan pequeños que resultan casi
imperceptibles. Existe la posibilidad de que los efectos anómalos se
deban simplemente a errores a la hora de tener en cuenta el reparto de
masa en la corteza terrestre.

La investigación arriba descrita está justificada. Los experimentos
sobre fusión fría, por otra parte, no se han dirigido hacia los
efectos extremadamente débiles ocultos por el ruido. Si el proceso
pretende ser útil como fuente de energía, la fusión fría debería
generar fácilmente cantidades detectables de calor. Hasta el momento
todos los informes remitidos son todo lo contradictorios que pueden
llegar a ser. Algunos experimentadores hablan de generación de calor
sin emisión de electrones; otros hablan de emisión de neutrones pero
con débil calentamiento. Algunos de quienes hablaban de neutrones se
retractaron porque sus detectores no funcionaban correctamente.
Entonces, cuando los laboratorios más cautos expusieron sus
resultados, el hallazgo ingrato fue que no había ocurrido nada. Esta
secuencia de sucesos es la evidencia de la ciencia del anhelo.

3.- Si se está defendiendo un fenómeno que viola una o más leyes de la
naturaleza, sed doblemente cautos.

Una ley de negación es la ley de la naturaleza que prohibe la
realización de ciertas acciones (M. Rothman 1968). Dos ejemplos: (1)
La conservación de la energía dice que no puede tener lugar ninguna
reacción que modifique la cantidad de energía en un sistema cerrado;
(2) la conservación del momento dice que no puede tener lugar ninguna
reacción que cambie el momento total de un sistema cerrado. Nosotros
utilizamos estas leyes para decidir entre la posibilidad y la
imposibilidad. De este modo, cuando tratamos de juzgar una afirmación
anómala o una nueva teoría, debemos preguntarnos si se está violando
alguna ley de negación.

Pero, en relación con la fusión fría, lo primero que debemos
preguntarnos es qué clase de reacción está teniendo lugar. Si las
reacciones conocidas de fusión nuclear estuviesen

P- 22

ocurriendo dentro de botellas de óxido de deuterio, el flujo de
neutrones emitidos habría resultado peligroso para la salud de quienes
se encontraran en el laboratorio. Por cada vatio de potencia generado,
el flujo de neutrones a una distancia de un metro sería de alrededor
de 4 rem/hora. Esto es mucho más de lo tolerable. ¿Acaso se vio algún
aislamiento protector alrededor de los aparatos en el laboratorio de
Utah? No se detectó ninguna cantidad excepcional de neutrones en
ninguno de los experimentos más recientes.

Por esta razón ha habido quienes teorizaron acerca de que estaría
teniendo lugar una nueva clase de reacción nuclear, quizá una en la
que dos núcleos de deuterio se fundiesen para formar helio-4,
aportando la energía resultante directamente a las vibraciones de la
rejilla de cristal de paladio, sin emisión de neutrones.

A esta teoría pueden ponerse dos objeciones. La primera es que sería
extremadamente raro que el entorno exterior del núcleo de deuterio
pudiera suprimir las reacciones nucleares normales y sustituirlas por
una reacción previamente desconocida. En consecuencia se nos debe dar
alguna razón para creer que las reacciones bien conocidas y normales
de fusión fuesen totalmente reemplazadas por una nueva y extraña
reacción. Pero lo que resulta incluso más importante es que cualquiera
de las reacciones propuestas debería obedecer a la conservación del
momento. Si el resultado de una reacción lo desplaza en una dirección,
alguna otra cosa tiene que moverse con igual momento en la dirección
opuesta.

¿Cómo se aplica esta ley a la fusión? Cuando se funden dos núcleos de
deuterio, el "núcleo compuesto" resultante posee un exceso de energía
de 23.6 MeV. Normalmente se libra de esta energía expulsando pequeñas
partículas que se mueven en direcciones opuestas. Existe también la
posibilidad de que se emita un fotón de rayos gamma de alta energía,
con el núcleo de helio-4 expulsado en dirección opuesta. No existe
ninguna mención de haberse observado fotones con 23 MeV. Por el
contrario, se nos pide que creamos que los 23 MeV de energía se
impartieron directamente dentro de la rejilla cristalina, que vibraría
entonces como las cuerdas de una raqueta de tenis. Si se plantea dicho
mecanismo, entonces debe explicarse qué clase de fuerza realiza el
empuje. No existe ninguna clase de energía nuclear que origine este
tipo de acción. La teoría en su conjunto es altamente implausible y
fue retirada al poco de ser propuesta.

4.- Sed escépticos ante opiniones de expertos fuera de sus áreas de
experiencia.

Las diferencias de opinión entre los físicos y los químicos acerca de
los experimentos de fusión fría están proporcionando tema para muchas
disertaciones por parte de los soci6logos de la ciencia. El caso
ilustra claramente cómo la opinión científica está condicionada por
causas sociales subjetivas tanto como por evidencias objetivas. Sería
natural que

P- 23

los químicos se pusieran del lado de sus compatriotas. Sin embargo es
también significativo que los experimentos de los físicos tendieran a
demostrar la ausencia de fusión fría, en desacuerdo con los resultados
más positivos de los químicos. En mi opinión la razón para esta
diferencia está en que los físicos poseían más experiencia que los
químicos en esta clase de trabajo, además de una actitud más
escéptica. También está el que los físicos están más acostumbrados a
pensar en términos de partículas y reacciones nucleares.

Es en esta área de la medición de neutrones donde las diferencias eran
más palpables. Los relatos iniciales de prensa sobre el experimento de
Pons y Fleischmann no hacían mención siquiera a la detección de
neutrones, a pesar de que la emisión de neutrones es el principal
indicador de las reacciones de fusión. Los informes más recientes
indican que Pons y Fleischmann emplearon un método indirecto para el
recuento de neutrones, y hallaron un flujo mil millones de veces
inferior al que debería esperarse en caso de que la producción de
calor fuese el resultado de reacciones de fusión conocidas. El
recuento de neutrones de Jones (obtenido con un espectrómetro de
neutrones adecuado) resulta cien mil veces inferior (Leví 1989). Yale
y Brookhaven hallaron diez veces menos neutrones que Jones.

La medición cuidadosa de neutrones requiere experiencia. Cuando el
Instituto Tecnológico de Georgia anunció que se habían detectado
copiosos neutrones provenientes de una reacción de fusión fría, para
luego confesar que su detector de neutrones era curiosamente sensible
a los cambios de temperatura, y finalmente admitieron que sus
resultados habían sido obtenidos con un detector defectuoso, parece
que en el tema estuvieron involucrados operadores inexpertos. Cuando
un físico se dispone a medir un flujo de neutrones, utiliza primero
una fuente radiactiva de neutrones para calibrar su detector de modo
que sepa cuántos neutrones está midiendo. Luego realiza un recuento en
vacío, midiendo el flujo de neutrones en ausencia de la fuente. Luego
aplica el detector a la fuente objeto de estudio y hace un recuento de
los neutrones provenientes de la reacción, si los hubiere. Este
procedimiento hubiera evitado los anuncios y retractaciones vistos en
la prensa. Afirmar que el contador de neutrones era sensible a los
cambios de temperatura fue absurdo. No hay ninguna razón para que un
contador de neutrones adecuado sea sensible a la temperatura.

5.- Sed cautos con los científicos (y los economistas y los teólogos)
que se enamoran perdidamente de sus teorías.

Los lectores de esta publicaci6n están familiarizados con este
fenómeno. Excepto en los casos de fraude descarado, las afirmaciones
de lo paranormal las realizan invariablemente personas obsesionadas
por sus teorías. Esta obsesión interfiere en la investigación
científica, ya que induce a los científicos a cometer errores en sus
juicios y procedimientos, tendentes a reforzar sus propias creencias.
La importancia potencial de la investigación sobre la fusión fría hizo
esencial que se

P- 24

utilizarán los controles más estrictos y se tuviera un cuidado
particular analizando las posibles fuentes de error. Jones comparó
flujos de neutrones obtenidos usando agua corriente, con los de agua
pesada, y halló diferencias. No existe mención alguna de este control
entre los experimentos de la Universidad de Utah.

Quienes nos encontramos fuera no tenemos forma de meternos en las
mentes de Pons y Fleischmann para determinar qué cantidad de
pensamientos de anhelo ponían en su labor. No tenemos forma de
adivinar cuánta responsabilidad debe ponerse a los pies de Chase
Perterson, presidente de la Universidad de Utah. Lo que sí sabemos es
que la decisión de convocar una conferencia de prensa antes de la
publicación de los resultados de la investigación se debió enteramente
a la ansiedad por establecer una prioridad en el ámbito de las
patentes y en la obtención de subvenciones a la investigación. Sabemos
que Chase Peterson estuvo junto a Pons y Fleischmann cuando éstos
testificaron ante el Comité para la Ciencia, la Tecnología y el
Espacio pidiendo 25 millones de dólares para crear un centro para la
investigación de la fusión en la Universidad de Utah. Si consideramos
las enormes implicaciones de la fusión en el futuro del género humano,
sería sorprendente que las presiones psicológicas no hubiesen
distorsionado la interpretación de los resultados experimentales

La ironía de la situación es que la traición para con Stephen Jones
vapuleándolo en la prensa no habría hecho ningún bien a Pons y
Fleischmann, al menos en lo que concierne a la obtención de una
patente. Los cuadernos de notas fechados de Jones demostraron que él
ya había trabajado en la fusión fría al menos durante dos años.

Tomemos el precedente del escándalo que acompañó la invención del
ordenador digital. El ENIAC, construido por John W. Mauchly y J.
Presper Eckert en la Universidad de Pennsylvania en 1946, fue aceptado
ampliamente como el primer ordenador electrónico digital. Sin embargo,
entre 1937 y 1942 un hombre llamado John V. Atanasoff había
desarrollado y construido un ordenador digital por su cuenta. Además,
Mauchly había observado el ordenador de Atanasoff y conocía su
funcionamiento. Debido a su personalidad solitaria, Atanasoff no
reclamó la patente hasta mucho después. Finalmente, en 1973 una
decisión judicial otorga a Atanasoff la credencial adecuada y los
derechos de la patente. Tal como le dirá cualquier abogado, una
patente es principalmente útil como licencia para acudir a los
tribunales.

Una señal de ciencia del anhelo fue la negativa de Pons y Fleischmann
a descubrir aquellos detalles importantes de su trabajo que podrían
haber ayudado a otros a replicarlo. Su informe en el Journal of
Electroanalytical Chemistry and Interfacial Electrochemistry resultó
demasiado tosco como para ser de alguna utilidad. Otro signo fue su
insistencia en que su trabajo seguía siendo válido a pesar de que
otros laboratorios fracasaran buscando evidencias de la fusión fría.

P- 25

Serán necesarias muchas horas de trabajo humano para conseguir
explicar los resultados anómalos obtenidos por diversos observadores.
Es posible que en efecto ocurriera algo inusual en aquellos
experimentos que mostraron emisión de un pequeño número de neutrones.
Estos experimentos son todavía difíciles de explicar y merecen esta
explicación, pero esencialmente no existe ninguna posibilidad de que
la fusión fría se convierta en la fuente de energía para el futuro.

Fue la creencia exagerada en una teoría lo que condujo el trabajo
sobre la fusión fría al desastre. Sin esos factores psicológicos el
caso podría haber sido enmarcado simplemente entre los errores de
experimentación o de malinterpretación de resultados, circunstancias
desafortunadas que pueden ocurrirle a cualquiera. Si los resultados
obtenidos por Pons y Fleischmann se hubieran enviado a Nature sin
haber sido previamente expuestos a la publicidad, el informe se habría
revisado conforme a los procedimientos normales. Quizá hubiese sido
solicitada más información por la revista. Quizá poco más tarde
hubiese sido publicado. Eventualmente, los resultados publicados
habrían sido desafiados por otros, pero no habría existido la
sensación de que hubiera ocurrido algo horrible. Todo lo más, una leve
vergüenza, algo que a cualquiera puede ocurrirle.

Pero el excesivo entusiasmo y la aparente ambición transformaron un
suceso de poca entidad en una gran vergüenza para toda la ciencia. La
imagen que tienen los científicos ante el público ha empeorado como
consecuencia de este asunto. Por suerte, la ciencia es una labor de
auto-corrección. La comunidad científica respondió de una forma
responsable, contrastando los experimentos sobre fusión fría en muchos
laboratorios independientes