ARP
La Alternativa Racional.
Boletín No.
17.
P-1a
LA ALTERNATIVA RACTONAL
Organo informativo de la asociación Alternativa
Racional a las
Pseudociencias (ARP)
Depósito Legal: BI.11-1986
Editores:
Félix Ares de Blas
Jesús Martínez Villaro
Composición:
Jesús Martínez Villaro
Impresión:
Imprenta KOPIAK
C/Máximo Aguirre, 23
48010 BILBAO
Precio de suscripción:
España y Portugal: 2000 Pta.
Resto del mundo: US $22.O0
Direcci6n postal:
Apartado de Correos Nº 6.112,
48080 Bilbao
Registro Estatal: 71.144
Presidente:
Félix Ares de Blas
Vicepresidentes:
Alvaro Fernández Fernández
Alberto Hidalgo Tuñón
Secretario:
Luis Miguel Ortega Gil
Vicesecretario:
Jesús Martínez Villaro
Tesorero;
Gabriel Naranjo Fernández
Vocales:
Félix Rodrigo Mora
Víctor Sanz Larrinaga
P-1b
Sumario
Número 17 / Año V
Junio de 1990
Editorial................... 2
Los extraterrestres de
la `Perestroika'............ 4
Manifiesto a la prensa
sobre la validez del c-14... 14
Cosas....................... 15
Fusión fría, ¿un caso de
ciencia del anhelo?......... 16
Richard Feynmann en el
borde de la ciencia......... 27
Novedades de Prometheus
Books....................... 30
Libros...................... 34
Desde el sill6n escéptico,
recomendamos:............... 36
Cartas de los lectores...... 40
Portada:
Skeptical Inquirer
La Alternativa Racional mantiene intercambio de contenidos
con otras
publicaciones escépticas de asociaciones reconocidas
por el CSICOP.
Fuera del margen arriba indicado, queda prohibida la reproducción
total o parcial de contenidos sin la previa autorización
expresa de
los editores o de los autores.
La Alternativa Racional no se identifica necesariamente
con las
opiniones de los artículos firmados, que pertenecen
a la exclusiva
responsabilidad de los autores.
Socios de Honor:
Gustavo Bueno
Mario Bunge
Paul Kurtz
P- 2
EDITORIAL
Félix Ares de Blas
LA PESCADILLA QUE SE MUERDE LA COLA
`No podemos hacer nada porque no tenemos dinero, y no tenemos
dinero
porque no hacemos nada". Ese ha sido el dilema al que
se ha enfrentado
ARP desde que naciera como el sueño loco de una noche
de verano.
Sin embargo, en el horizonte se perfilaban cimbreantes
y sensuales las
subvenciones públicas. Intentamos merecerlas, pero
nos pasa como a
quien en la sala cinematográfica sueña con
encontrar una mujer como
Michael Pfeiffer: nunca la alcanza. Es decir, hay dinero
para partidos
políticos, para los jóvenes, para las feministas,
para los grupos
extremistas simpatizantes del uso de la violencia, para
las sectas,
para las religiones, para el deporte, para la ciencia y
para la
cultura; pero no para nosotros.
Creíamos ingenuamente que la nuestra era una labor
cultural. Pero hete
aquí que fueron nuestros amados burócratas
los que nos dijeron que no
éramos una asociación cultural y que nos negaban
las subvenciones.
Así pues, no somos un partido político, no
somos jóvenes, no somos
feministas, no apoyamos ningún tipo de violencia,
no somos una secta,
no somos una religión, no somos una entidad deportiva,
no hacemos
ciencia y, según los aparatos burocráticos,
no hacemos cultura. Por lo
tanto, las subvenciones nos están vedadas.
Queremos que ARP no limite sus actividades a la publicación
de un
boletín, deseamos ir a los colegios, institutos y
universidades a
exponer nuestro modo de pensar, a luchar contra los charlatanes
de la
pseudociencia. Queremos estar presentes allí donde
se nos requiera
para participar en coloquios y apoyar a los amigos que quieran
poner
en marcha delegaciones escépticas en cualquier lugar
del mundo
hispánico. Para todo ello, necesitamos dinero y gente
con ganas de
trabajar desinteresadamente.
El pasado 31 de marzo, ARP mantuvo una reunión en
Aranda de Duero
(Burgos), en el transcurso de la cual se decidió
que había que romper
la pescadilla por algún sitio. La única posibilidad
era romperla por
el lado de conseguir más dinero, y las únicas
fuentes de ingreso de la
asociación son las cuotas de los socios y la suscripción
a la revista.
Los socios de ARP pagarán en 1990 una cuota mínima
de 6.000 pesetas
anuales -antes pagaban 2.000-, además de la suscripción
a la revista -
ser socio no ha significado nunca recibir La Alternativa
P- 3
Racional gratis- y tendrán que apoyar `de facto'
al grupo para ser
considerados como tales.
Todos sabemos que esta revista puesta en un quiosco no
puede competir,
no es un producto comercial y, además, está
mal presentada y mal
hecha. Sin embargo, es el único altavoz en castellano
con que cuenta
la comunidad escéptica mundial. Contamos con las
mejores plumas
escépticas del mundo y con gente que, a cambio de
una palmada en la
espalda, dedica su tiempo y dinero a hacer posible que cada
tres meses
aparezcamos en los buzones de nuestros amigos.
Necesitamos dinero. A los socios, ya les hemos exprimido
todo lo
posible por el momento; solamente nos quedáis vosotros,
los lectores y
amigos de LAR. Os pedimos un nuevo sacrificio. A partir
de este
número, la suscripción se eleva a 2.000 pesetas
por cuatro ejemplares
de la revista. No deseamos que creáis que este es
el precio de la
revista, es el precio de colaborar económicamente
a la realización
práctica de un ideal. Pero no sólo vamos a
atacar a vuestros
bolsillos, sino que también nos disponemos a proponeros
que vuestra
colaboración con el proyecto escéptico se
amplíe.
Estamos dispuestos desde este mismo momento a ir a dar
conferencias
donde vosotros nos pidáis. No queremos dinero, sino
foros. Viajaremos
a cargo del grupo -si alguna vez hubiera dinero para ello-
o de
nuestros bolsillos -como hemos hecho siempre-; nos alojaremos
donde
podamos y lo haremos a gusto. Si en el colegio de vuestros
hijos han
organizado un ciclo de conferencias pseudocientíficas
-cosa habitual-
y queréis una réplica, contad con nosotros.
Si el colegio contribuye
algo a los gastos, estupendo; si no, también iremos
-somos muy
tercos-. Si en vuestro grupo cultural quieren conocer la
otra cara de
la moneda respecto de las supersticiones contemporáneas;
contad con
nosotros. Si vuestra entidad bancaria quiere organizar actos
culturales y traer a personajes de relevancia del otro lado
del
`charco', contad con nosotros. Si en vuestra iglesia hablan
de
creacionismo y están dispuestos a escuchar a los
evolucionistas -
darwinianos o no-, contad con nosotros. Si.., contad con
nosotros.
Si sois capaces de colaborar en este proyecto cultural
-mal que les
pese a los `burrócratas' que rigen nuestro país
consultando a
pitonisas y astrólogos-, hacédnoslo saber.
Necesitamos vuestra ayuda.
Escribidnos ya. Os necesitamos.
P- 4
LOS EXTRATERRESTRES DE LA `PERESTROIKA'
Las noticias del aterrizaje de una nave alienígena
en Voronezh
volvieron a poner de moda el tema de los platillos volantes.
LUIS ALFONSO GAMEZ DOMINGUEZ
"¡Esta es la prueba definitiva!", debió
de pensar algún ufólogo en la
tarde del lunes 9 de octubre, cuando escuchó por
la radio que
científicos soviéticos habían confirmado
el aterrizaje, a finales de
septiembre, de una nave extraterrestre en la ciudad rusa
de Voronezh,
a quinientos kilómetros al sur de Moscú. Sus
sueños se habían
cumplido. Pocos días antes, había asistido
a la proyección, a través
de la pequeña pantalla, de Encuentros en la tercera
fase y, al oír la
noticia, se sintió como Roy Neary cuando entra a
formar parte de los
elegidos que penetran en la gigantesca y luminosa nave extraterrestre
en la Montaña del Diablo. Pero los sueños
se desvanecen, y el
entusiasmo inicial dio, con el transcurrir del tiempo, paso
a la
decepción: las pruebas se desvanecían, los
testigos eran sólo tres
niños, los científicos se convertían
en ufólogos...
A primera hora de la tarde del lunes 9 de octubre de 1989,
un despacho
de la agencia oficial soviética Tass salía
por los teletipos de los
medios de comunicación de todo el mundo. Minutos
después, las emisoras
de radio y televisión daban a conocer, a través
de las ondas, una
sorprendente información: "URSS: científicos
confirman el aterrizaje
de un ovni".
Los primeros `flashes' de la noticia, en la que se hablaba
del
presunto aterrizaje de una nave extraterrestre y el desembarco
de
varios alienígenas en el parque de una ciudad rusa,
iban a atraer la
atención de la opinión pública. Al
día siguiente, la prensa se hacia
eco del sorprendente suceso. Durante aquella semana, sucesivos
comunicados de agencia iban a aportar nuevos datos al misterioso
hecho, datos que incitaban al escepticismo. Mientras tanto,
las
páginas de los periódicos se llenaban de ovnis
y extraterrestres,
especulaciones y fantasías sobre lo paranormal en
la Unión Soviética.
La primera noticia que tuve de los hechos de Voronezh me
llegó de la
mano del antropólogo José Antonio Jáuregui
en los locales de la
Biblioteca Doctor Camino, de San Sebastián, el lunes
9 de octubre.
Jáuregui iba a dar una conferencia titulada "La
computadora cerebral",
y el periódico para el que trabajo,
P- 5
El Diario Vasco, me había encargado que hablara
con él y escribiera
una información para el día siguiente. En
el transcurso de la
conversación, el antropólogo dijo haber escuchado
por la radio,
mientras viajaba hacia San Sebastián, que seres extraterrestres
habían
aterrizado en la URSS. La noticia no me sorprendió.
La consideré una
anécdota y, como tal, se la comenté a Félix
Ares, que casualmente
entró en la sala donde iba a tener lugar la conferencia
cuando yo ya
había concluido mi trabajo.
Mientras volvía al periódico, pensé
que, si los hechos tenían al final
una cierta trascendencia, podría investigarlos y
escribir un reportaje
para nuestro suplemento dominical. Se trataba además
de una buena
oportunidad para recordar `viejos tiempos' y comprobar si
todavía era
capaz, después de más de un año de
inactividad ufológica, de
investigar con un mínimo de rigor un caso ovni.
Una vez en la redacción, escribí la información
que tenía que preparar
para el día siguiente y le pregunté a la jefe
de sección de
información internacional si sabía algo del
aterrizaje de un ovni en
la URSS. Me dijo que si, y que no pensaba incluirlo en el
periódico;
así que, si me interesaba, podía quedarme
con todos los teletipos. (Al
final, sí apareció la noticia en el periódico
dada la trascendencia
que había alcanzado, trascendencia que la había
llevado hasta los
informativos de televisión.) Cogí los despachos
de agencia y los leí.
Aunque eran contradictorios, lo que decían era tan
sorprendente que
estaba seguro de que podía merecer la pena profundizar
en los hechos.
Así pues, hablé con uno de los subdirectores
y le pedí permiso para
preparar un reportaje sobre unos hechos que habían
acaecido en la
URSS. Me autorizó a ello, y me puse manos a la obra.
Tenía cuatro días
para investigar y escribir un reportaje sobre unos hechos
que habían
sucedido a varios miles de kilómetros de distancia,
nada más y nada
menos que en la URSS.
Obviamente, lo primero que hice fue volver a hablar con
Félix Ares,
contarle lo que sucedía y pedirle ayuda. Yo no tenía
televisión en
casa, así que era vital que alguien de toda confianza
me tuviera al
corriente de la información que sobre los hechos
ofrecía la pequeña
pantalla. Además, hacía tiempo que tenía
ganas de volver a trabajar
con él y quería que el presidente de Alternativa
Racional a las
Pseudociencias (ARP) me diese su opinión para incluirla
en el
reportaje.
Releí los despachos de agencia y empecé a
vislumbrar por dónde podían
ir los tiros. Lo primero que debía hacer era tener
una visión clara de
los hechos. Después, habría de realizar diversas
llamadas telefónicas
y enviar comunicaciones por telefacsímil a ufólogos,
escépticos,
periodistas y diplomáticos soviéticos, y,
si todo ello daba
resultado, en tres días podía aclarar los
hechos. Así pues, los
siguientes días fueron una sucesi6n de llamadas telefónicas,
esperas
en la sala del telefacsímil y... nervios; pero lo
fueron para Félix
Ares y para mí, que volvíamos a cabalgar y
a `desfacer entuertos'
juntos.
P- 6
EXTRATERRESTRES EN UN PARQUE DE LA URSS
Los hechos habían sucedido a las 18,30 horas del
miércoles 27 de
septiembre cuando varios niños que jugaban en el
parque de la ciudad
rusa de Voronezh y personas que esperaban al autobús
habían visto en
el cielo una luz rosada, que después se convirtió
en un globo de color
rojo oscuro de diez metros de diámetro aproximadamente.
Según Vladimir
Lebedev, corresponsal de la agencia Tass en la pequeña
ciudad rusa,
muchos niños habían presenciado el aterrizaje
del ovni y posterior
descenso de varios alienígenas en el parque.
Ataviado con un mono plateado, botas de color bronce y
un disco en el
pecho, de tres metros de altura, con cabeza diminuta y tres
ojos, uno
de los supuestos alienígenas salía de la nave
acompañado por un robot.
"El extraterrestre emitió un sonido y dibujó
sobre la tierra un
triángulo luminoso de unos treinta por cincuenta
centímetros que
desapareció rápidamente. La extraña
criatura tocó el pecho del robot,
y éste comenzó a andar. En ese momento, uno
de los niños gritó
aterrorizado, y el extraterrestre le miró y el pequeño
se quedó
paralizado" [1]. Después, el alienígena
apuntó a uno de los jóvenes
con un `arma', un objeto similar a un tubo de medio metro
de largo, y
el muchacho desapareció instantáneamente,
para reaparecer cuando el
ser regresó a su nave y ésta partió
a gran velocidad.
Las primeras noticias mantenían que el suceso había
sido investigado
por miembros locales de la Comisión para la Investigación
de Fenómenos
Anómalos y del Laboratorio de Geofísica de
Voronezh, que decían haber
encontrado pruebas que confirmaban la versión de
los testigos
presenciales. En un principio, no estaba claro si los hechos
estaban
siendo estudiados por dos grupos de investigadores diferentes
o
simplemente por una asociación ufológica que
se escudaba tras la
institución científica utilizando a alguno
de sus miembros que
pertenecía a esta última; más tarde,
se sabría que se trataba de
ufólogos.
"Hemos identificado el lugar del suceso mediante sistemas
de
biolocalización", manifestó a Tass Genrij
Silanov, jefe del
Laboratorio de Geofísica y ufólogo, dato este
último cuya ocultación
contribuyó a otorgar una mayor credibilidad al presunto
desembarco
alienígena. "Detectamos un círculo de
veinte metros de diámetro, en el
que se ven cuatro hendiduras de cuatro a cinco centímetros
de
profundidad cada una, con un diámetro de catorce
a dieciséis
centímetros, situadas en los cuatro vértices
de un rombo. También
encontramos dos misteriosos trozos de roca roja oscura"
(2). Según
Tass, el científico había reconocido que el
análisis mineralógico de
la roca había revelado que en la Tierra no existía
nada similar,
aunque todavía era necesario esperar un tiempo antes
de poder
facilitar una conclusión definitiva.
Horas después de que la primera noticia diera la
vuelta al mundo, las
autoridades soviéticas se manifestaban respecto a
los misteriosos
hechos de Voronezh. El Ministerio del Interior se mostraba
escéptico
sobre la veracidad del suceso, y el de
P-7
Defensa afirmaba que el presunto aterrizaje de un ovni
no era asunto
de su competencia.
LOS UFOLOGOS OPINAN
El martes 10 de octubre, un día después de
que Tass hiciera públicos
los hechos, comenzaron a llegar a los medios de comunicación
opiniones
de uf6logos, de periodistas y de quienes habían localizado
el lugar
del aterrizaje de la nave extraterrestre, al mismo tiempo
que la
prensa soviética sufría una `fiebre platillista'
desde las repúblicas
bálticas hasta la isla de Sajalin.
Vladimir Azhazha, ufólogo moscovita partidario de
la hipótesis
extraterrestre, declaraba al diario Izvestia: "Personalmente,
creo que
es erróneo relacionar tales hechos con la inteligencia
astral o con
visitantes de otros planetas. Nuestros conocimientos actuales
son
demasiado escasos como para interpretar científicamente
el
fenómeno"[3].
Más radical era el diario del Ejército soviético
Krasnaya Zvezda, que
el 13 de octubre se burlaba abiertamente del interés
suscitado por el
suceso de Voronezh. "Moscú tiene unos cuantos
aeropuertos bastante
buenos. Está comprobado que se puede aterrizar perfectamente
en ellos,
al menos hay espacio suficiente". Krasnaya Zvezda añadía
que "estamos
decepcionados y también ofendidos. No sabemos por
qué el ovni nos
desdeñó en favor de un pueblecito, donde finalmente
aterrizó" [4].
En España, resultaba prácticamente imposible
entrar en contacto
telefónico con algunos de los más renombrados
ufólogos. Sus teléfonos
comunicaban. A pesar de intentar hablar con más de
una docena, sólo
pude conversar aquellos días con Vicente Juan Ballester
Olmos y
Enrique de Vicente.
El ufólogo valenciano Vicente Juan Ballester Olmos,
autor de Ovnis: el
fenómeno aterrizaje, Los ovnis y la Ciencia (con
Miguel Guasp),
Investigación ovni y Enciclopedia de los encuentros
cercanos con ovni
(con Juan Antonio Fernández Peris), se mostraba cauto
respecto al
caso, aunque reconocía que le parecía "muy
espectacular" y que "la
divulgación fue prematura, porque los ufólogos
soviéticos están muy
escorados hacia la hipótesis extraterrestre y son
bastante fantásticos
e ingenuos, lo que les puede llevar a admitir una mistificación
como
parece ser ésta".
Enrique de Vicente me dijo que su teléfono no había
parado de sonar
desde que la radio había dado el primer 'flash' informativo.
Tuvo la
gentileza de explicarme cuál es la situación
de la investigación
ufológica en la URSS y luego darme su opinión
sobre los hechos. "No me
extrañaría que se tratara simplemente de una
maniobra de
intoxicación", sentenció el periodista
madrileño. Un mes después, en
la revista Conocer, diría que "el incidente
de Voronezh es una simple
anécdota basada en el testimonio de unos niños
que parece extraído de
los rumores
P- 8
maravillosistas y los relatos de ciencia ficción
a los que tan
aficionados son los soviéticos" (5).
Otros ufólogos, como es el caso de Andreas Faber-Kaiser
y Antonio
Ribera, se mostraban partidarios de la autenticidad del
aterrizaje de
Voronezh.
LOS ESCEPTICOS Y LA 'PERESTROIKA'
Desde que tuve conocimiento de los hechos de Voronezh,
una sospecha
surgió en mi mente. A principios de octubre, la `Perestroika'
estaba
atravesando una `mala época', así que había
que considerar la
posibilidad de que todo el asunto de los extraterrestres
no fuera sino
una `cortina de humo' lanzada por las autoridades soviéticas
con la
intención de calmar los ánimos.
Todavía no había caído el muro de
Berlín, no se había celebrado la
`cumbre' de Malta, los `marines' estadounidenses no habían
invadido
Panamá para practicar el tiro al blanco y emular
las `hazañas' del
sanguinario `Rambo', y Nicolae Ceaucescu gobernaba despóticamente,
secundado por su fiel Elena y la temible `Securitate', al
pueblo
Rumano. La actualidad internacional tenía sobre todo
un punto de
interés, Mijail Gorbachov y los problemas con que
topaba la
`perestroika' en la URSS.
Hice partícipes de mis sospechas a algunos compañeros
del periódico,
que coincidieron en señalar que muy posiblemente
los alienígenas
estaban siendo utilizados para desviar la atención
de la opinión
pública mundial. La jefe de sección de internacional
me dijo que desde
hacia unos días estaban llegando de la URSS noticias
sobre el `yeti'.
Posteriormente, Paul Kurtz, presidente del Comité
para la
Investigación Científica de los Supuestos
Hechos Paranormales
(CSICOP), y Félix Ares, presidente de ARP, coincidirían
en este punto.
Cuando hablé con Kurtz el martes 10 de octubre y
al día siguiente, la
información que tenía el CSICOP sobre los
hechos de Voronezh era
similar a la que yo tenía entre las manos. El telefacsimil
nos
demostró aquellos días a Félix Ares
y a mí su utilidad. El CSICOP nos
enviaba copias de las informaciones aparecidas en la prensa
estadounidense, y nosotros hacíamos lo propio con
las publicadas por
los rotativos españoles.
Paul Kurtz, filósofo de la Universidad de Buffalo
y presidente del
CSICOP, consideraba que el caso del ovni de Voronezh era
"muy dudoso,
porque no ha existido corroboración alguna del mismo
y la
biolocalización, el método empleado por los
investigadores soviéticos
para localizar el lugar del presunto aterrizaje, entra dentro
del
mundo de la percepción extrasensorial".
El presidente del CSICOP afirmaba que no se podía
hablar de desembarco
extraterrestre, debido a la ausencia de corroboración,
"que también se
ha dado en otras noticias sobre hechos sorprendentes que
han salido de
la URSS en los últimos dos
P- 9
años", y a que las técnicas empleadas
por los investigadores para
localizar el lugar del suceso carecen de validez científica.
El CSICOP
no se había pronunciado oficialmente sobre el caso,
aunque abordaba
los hechos con extrema cautela y escepticismo, ya que los
datos eran
en aquel momento insuficientes como para pronunciarse categóricamente.
"Si fuera verdad -decía Kurtz-, creo que el
presidente Gorbachov
debería convocar una conferencia de prensa y anunciar
con orgullo que,
con todo el mundo intentando salir de la URSS, al fin y
al cabo
algunos extraterrestres quieren visitar el país".
El escéptico
coincidía con quienes pensaban que este sorprendente
suceso podía ser
en realidad una `cortina de humo' levantada para desviar
la atención
de la opinión pública de los graves problemas
que atravesaba la
`perestroika'.
Félix Ares se mostraba también incrédulo
sobre los sorprendentes
hechos presuntamente ocurridos en la URSS el 27 de septiembre.
Ares,
posiblemente uno de los escépticos que mejor conocen
en el mundo el
tema de los ovnis, decía que, "en la URSS, es
habitual que, en
momentos de tensión, la agencia de noticias Tass
emita comunicados de
estas características. El hecho de que un suceso
ocurrido el 27 de
septiembre no se haya dado a conocer hasta dos semanas después
puede
ser una prueba de que se trata de una maniobra de este tipo".
El presidente de ARP afirmaba el 11 de octubre que los
datos eran
confusos: "Tan pronto se habla de muchos testigos como
de tres niños;
tan pronto se dice que lo han investigado científicos
como que lo han
hecho aficionados a la ufología". Apuntaba la
posibilidad de que los
niños hubieran visto algo y esto hubiera sido aprovechado
para montar
una maniobra de distracción de la opinión
pública mundial.
EL CASO SE DESMORONA
La opinión pública había otorgado
un alto grado de verosímilitud a la
noticia porque tenía en mente la tradicional seriedad
atribuida a la
agencia oficial soviética Tass y desconocía
la existencia de multitud
de sucesos similares ocurridos en la URSS en los últimos
años. La
autenticidad del presunto aterrizaje de un ovni en Voronezh
parecía
estar avalada por múltiples testigos, unos científicos
que se habían
trasladado al lugar de los hechos y pruebas materiales.
Después de más
de cuarenta años de observaciones de platillos volantes
en los cielos
de la Tierra, los ufólogos podrían haber dado
con la prueba definitiva
a favor de las visitas de seres extraterrestres. Pero las
noticias
que, poco a poco, llegaron de la URSS hicieron que las ilusiones
se
truncaran.
Los testigos que habían presenciado el desembarco
alienígena pasaron
de ser varios niños y personas mayores a ser tres
niños: Julia
Shoojova, Basia Surin y Zheila Blinov. El parque de Voronezh
no era un
recóndito lugar, sino que estaba situado dentro del
casco urbano de la
ciudad, y uno de los datos que incitaba al escepticismo
a las
autoridades soviéticas
P- 10
era el hecho de que los vecinos de un gran edificio pr6ximo
al lugar
no hubieran visto nada, me comunicó Viadimir Volkov,
Jefe de Prensa de
la Embajada de la URSS en Madrid.
La biolocalizacidn, el método empleado por Genrij
Silanov y su equipo
para dar con el lugar donde supuestamente aterrizó
el ovni, es un
sistema extrasensorial, parapsicológico, de localización
de objetos y
personas invisibles al ojo humano y está relacionado
con el zahorismo.
"La piedra descrita como extraterrestre -dijo Genrij
Silanov a la
agencia estadounidense AP- es en realidad un trozo de óxido
de
hierro". El geólogo y ufólogo añadió
que "el lugar del aterrizaje
podría haberse formado a partir de la existencia
de una tubería, cable
o depósito subterráneo" [6].
El coronel del Ejército soviético Mijail
Rebrov manifestó en Krasnaya
Zvezda que "no puede dejar de indicarse que a los humanoides
de
lejanas galaxias les gusta visitar la Tierra precisamente
cuando
termina la suscripción de los periódicos",
y éstos están realizando
las campañas correspondientes para mantener y ampliar
el número de
suscriptores. Y Pravda destaca el hecho de que "los
únicos testigos
están en la edad feliz de los ocho a los quince años,
cuando la
imaginación estalla para convertir una chispa fugaz
en un fuego
ardiente" [7].
Vladimir Lebedev, el periodista de Tass que `levanta la
liebre',
manifestaba días después "que su informe
se basaba en las entrevistas
que hizo a una decena de adolescentes que vieron el fenómeno"[8].
Cuando fue preguntado sobre su opinión acerca de
los hechos, respondió
que "uno quiere creer". A pesar de su postura
favorable a la veracidad
del suceso, "Lebedev reconocía que podía
haber algo de sugestión en
toda la historia".
Para el periodista Gerald Nadler, "el informe sobre
el ovni que llegó
a Voronezh sólo es una de las numerosas historias
sobre visiones y
poderes ocultos que circulan estos últimos tiempos
por la URSS, pero
ha sido capaz de atraer a todo el país. Mientras
la `perestroika'
remueve los cimientos que han sustentado la sociedad soviética
durante
un septenio, el público busca algo en lo que creer
y se ha volcado en
el misticismo, como en otros momentos de la historia rusa.
Algunos
comparan el fenómeno actual con la influencia de
que gozó el ocultista
Rasputín en los últimos tiempos de los zares"
(8).
La popularidad de los fenómenos paranormales se
ha reflejado en los
últimos meses en toda la prensa soviética.
Así, el último número de la
revista Sputnik anterior a los sucesos de Voronezh publicaba
"fotos de
objetos voladores no identifícados, con forma de
platillos y
triángulos, aparecidos en la república soviética
de Tayikistán, en la
república transcaucásica de Azerbaiyán
y en la república báltica de
Letonia" [1]. Por otro lado, el diario de la juventud
comunista
Komsomolskaya Pravda informaba el sábado 7 de octubre
que 1989 había
sido un año especialmente prolífico en lo
referente a la aparición de
ovnis en los cielos de la URSS.
P- 11
La población soviética sufre desde hace unos
años una irresistible
atracción por lo paranormal que llega hasta el límite
de que, "el
pasado verano, un periódico de Moscú se hizo
propaganda asegurando que
uno de sus números tenía cualidades especiales
por haber sido
especialmente preparado por otro hipnotizador, Alan Chumak"
(9).
El caso del ovni de Voronezh, que había sido un
suceso que, en
palabras del escritor español de temas ocultos Félix
Gracia, "podría
marcar una nueva etapa en el estudio de esos seres presumiblemente
del
espacio" (10), se desvanecía en menos de una
semana y confirmaba la
opinión de científicos y escépticos.
TASS, UNA FUENTE POCO FIABLE
"No crean todo lo que dice Tass. Nosotros no les hemos
dado la
información que han difundido" (6), dijo Silanov
a AP el martes 10 de
octubre. Con su descalificante afirmación, Silanov
coincidía con otras
muchas personas que ponían en duda la autenticidad
de la información
difundida por Tass. Tras los primeros 'flashes', algunos
periodistas
habían llamado a la agencia de noticias soviética
para que les dijeran
si se trataba de una broma.
La agencia de noticias oficial yugoslava Tanjung llegaba
a decir que,
"si creemos a la agencia Tass y a la prensa soviética,
los
extraterrestres han comenzado una invasión real en
la URSS en los
últimos días" [11].
Edwin Diamond, especialista neoyorquino en medios de comunicación,
declaró que la aparición de la noticia demostraba
la existencia de una
mayor libertad de prensa en la URSS, aunque lamentó
la superficialidad
del informe. "¿Qué pensaba la Academia
de Ciencias de la URSS? ¿Dónde
están las fotografías? Tass me ha decepcionado.
Nunca pensé que la
`glasnost' llegara tan lejos" (3), manifestó.
El estadounidense John Bartlett, director de la emisora
Wor, dijo que
"este tipo de historias propias de revistas sensacionalistas
normalmente no se las cree nadie, pero cuando las publica
una agencia
de noticias como Tass, adquieren una cierta credibilidad"
(3).
Igor Efimov, subdirector de la agencia de noticias soviética,
rompía
el mutismo inicial (cuando se hablaba con Tass, los periodistas
se
limitaban a decir que había científicos estudiando
el asunto y que la
agencia se limitaba a dar a conocer los avances) e informaba
el martes
10 de octubre de que un equipo de expertos se había
trasladado a
Voronezh y que, entre los testigos del aterrizaje extraterrestre,
no
había habido ningún científico, funcionario
ni miliciano. "Recibiremos
información adicional mañana. Si esto es un
engaño, será una cosa; si
es un error, será otra" (8), declaraba Efimov.
Sin embargo, una vez
pasados los primeros días, Tass no volvió
a hacer referencia alguna a
los hechos, mientras que otros medios
P- 12
de comunicación soviéticos y del resto del
mundo intentaron
esclarecerlos.
ECOS DE CHERNOBYL
Todo esta información me sirvió para escribir
un reportaje que se
publicó el domingo 15 de octubre (12), resumen de
lo que se dice en
estas páginas por carecer del espacio y el tiempo
necesarios para
realizar una exposición detallada de los hechos.
Aquel mismo día,
aparecieron trabajos similares en varios rotativos españoles
[7, 13 y
14], de los cuales sólo el de Luís Carlos
Buraya, publicado en Ya,
mantenía la autenticidad de los hechos de Voronezh,
a los que dedicaba
diez líneas para luego entrar en 'delirios cósmicos'.
Parecía definitivamente aclarado el misterioso desembarco
extraterrestre de Voronezh. Sin embargo, pocos días
después, uno de
los vigilantes del periódico me comentaba que había
escuchado en un
programa radiofónico que en el parque de Voronezh
se habían detectado
niveles anormales de radiactividad. Mi interlocutor consideraba
ese
dato clave a la hora de defender la posible realidad de
los hechos, y
yo le prometí intentar atar ese último cabo,
si es que era posible y
si se trataba de algo más que un rumor sin fundamento
difundido por
alguno de los charlatanes que se mueven en el mundillo de
los ovnis.
La diosa fortuna me sonrió. El 29 de octubre el
diario Abc publicaba
una pequeña información que dejaba el asunto
visto para sentencia
(15). Efectivamente, se habían detectado niveles
anormales de
radiactividad en el parque de la ciudad rusa. Un grupo de
investigadores encabezados por Igor Sarotsev, vicerrector
de la
Universidad de Voronezh, había llegado a la conclusión
de que "la
presencia de una cantidad mayor que la media de cesio, isótopo
radiactivo, no constituye prueba suficiente. Después
de la catástrofe
de Chernobyl, se ha encontrado cesio en cantidades superiores
a la
normal en muchas zonas de nuestro país".
El último cabo había quedado atado. Así
se lo comuniqué al vigilante
que me había puesto sobre la pista. Mi interlocutor
no parecía
conceder excesiva credibilidad al dato y prefirió
seguir leyendo los
ejemplares de Más Allá que guardaba en la
garita.
NOTAS
(1) Efe: "Llegada de extraterrestres acapara atención
prensa URSS".
Moscú, 10 de octubre de 1989.
(2) Efe: "URSS: científicos confirman aterrizaje
ovni". Moscú, 9 de
octubre de 1989.
(3) UPI (Nadler, Gerald): "Los expertos en `ovnis'
de la URSS,
escépticos sobre la visita extraterrestre en Voronezh".
Moscú, 11 de
octubre de 1989.
(4) UPI: "El diario del Ejercito soviético
se burla de la historia del
ovni'. Moscú, l3 de octubre de 1989.
P- 13
(5) Vicente, Enrique de: "Ovnis en la URSS".
Información
complementaria a Hernández, Abelardo: "La vida
fuera de la Tierra",
Conocer (Madrid), Nº 82 (noviembre 1989), 5-13.
(6) AP: "Zappers from Outer Space?" New York
Newsday (New York), 10 de
octubre de 1989.
(7) Bayo, Carlos Enrique: "Los extraterrestres también
quieren
'perestroika'", Diario 16 (Madrid), 15 de octubre de
1989.
(8) UPI (Nadler, Gerald): "Ovni: expertos se desplazan
a Voronezh para
investigar el supuesto aterrizaje de unos extraterrestres".
Moscú, 10
de octubre de 1989.
(9) Bonet, Pilar: "Un hipnotizador televisivo desplaza
el interés de
los soviéticos sobre el aterrizaje de un ovni",
El País (Madrid), 12
de octubre de 1989.
(10) Efe: "Ovni URSS podría marcar una nueva
etapa". Madrid, 10 de
octubre de 1989.
(11) Guerrero, Lope: "Ovnis y extraterrestres aterrizan
en Rusia". El
Diario Vasco (San Sebastián), 11 de octubre de 1989.
(12) Gámez, Luis Alfonso: "Los extraterrestres
de la `perestroika". El
Diario Vasco (San Sebastián), 15 de octubre de 1989.
(13) Poch, Rafael: "Una historia de marcianos inverosímil
en la URSS".
La Vanguardia (Barcelona), 15 de octubre de 1989.
(14) Buraya, Luis Carlos: "¿Llegan por fin
los `encuentros en la
tercera fase'?" Ya (Madrid), 15 de octubre de 1989.
(15) AFP: "No hay pruebas que demuestren la presencia
de ovnis en
Rusia". Abc (Madrid), 29 de octubre de 1989.
P- 14
MANIFIESTO A LA PRENSA SOBRE LA VALIDEZ DEL C-14
Sin duda, a todos vosotros os habrán llegado noticias
de la amplísima
repercusión que ha tenido en prensa, radio y televisión
el comunicado
que sobre la astrología han enviado los astrónomos
españoles. Como
bien sabéis, en aquel comunicado se ponía
a la astrología en su sitio
diciendo que no tenía ninguna base científica.
La iniciativa de dicho comunicado corrió a cargo
de nuestro compañero
de A.R.P. Javier E. Armentia. En vista de su éxito
he pensado en hacer
algún otro comunicado. Concretamente he pensado hacer
uno apoyando la
validez del método de determinación de la
antigüedad por medio del C-
14.
En los últimos meses se han publicado muchos artículos
por parte de
los creen que la "Sábana Santa de Turín'
es la auténtica mortaja de
Jesucristo. Para que ello sea posible no queda más
remedio que admitir
que las pruebas del C-14 no son válidas, por lo que
ha habido multitud
de voces negando su utilidad. Incluso se ha dicho que el
Dr. Libby,
que recibió el premio Nobel por haber descubierto
el método (1) del C-
14, ha dicho que no se puede aplicar a la Sábana
Santa.
Creo que no sería difícil conseguir cien
o doscientas firmas de
científicos diciendo que los citados análisis
son perfectamente
válidos.
Os pido vuestra ayuda en los siguientes puntos:
1.- En la redacción del comunicado. Los que dominéis
el tema hacedme
alguna sugerencia.
2.- Sugerirme a quiénes y a dónde lo podemos
enviar para conseguir
firmas.
3.- Yo tenía la vaga idea de que Libby había
muerto en 1980, ¿puede
alguno de vosotros confirmarme si todavía vive?
Espero vuestras sugerencias. Podéis mandarlas a la
dirección de L.A.R.
F.A.B.
-------
(1) Por ejemplo, así afirma Cristian ALES en su
artículo, aparecido en
la revista Diez Minutos del 8 de junio de 1990, páginas
46 y 47,
titulado El carbono 14 se equivocó. "La Sábana
Santa es el auténtico
Sudario de Cristo".
P- 15
COSAS...
Michael Dennet está buscando personas que deliberadamente
hayan
trucado fotos, películas o relatos de monstruos o
de hechos inusuales
y que no han sido descubiertos. Quiere hacer un catálogo
que luego
pondrá a nuestra disposición. Si podéis,
ayudarle
Michael Dennet
c/o Skeptical Inquirer
Box 229
Buffalo, NY 14215-0229
USA
Nuestros compañeros, los Escépticos del Norte
de Texas, están
recopilando una bibliografía crítica de las
pseudociencias. Si tenéis
algún dato enviárselo. Ellos, por su parte
envían a quien se lo
solicite una bibliografía detallada, cada libro incluye
su ISBN
(International Standard Book Number). Podéis enviar
vuestros datos y
pedir la bibliografía a:
John Thomas, President
North Texas Skeptics
P.O. Box 22
Arlington, TX 76004-0022
USA
A Gota de Millikam
Revista de divulgación científica.
Edita Asociación Isaac Newton.
Suscripción anual (6 números)........800
pesetas.
La suscripción la podéis pedir contrarreembolso
o podéis pagar
mediante giro postal o cheque nominativo a "A Gota
de Millikam"
Dirección de pedido:
A Gota de Millikam
Local de Alumnos.
Facultade de Física.
Campus Universitario de Santiago de Compostela
15703 Santiago de Compostela
(La Coruña)
P- 16
FUSION FRÍA: ¿UN CASO HISTORICO DE CIENCIA
DEL ANHELO?
Milton A. Rothman.
La ciencia creativa requiere una interacción de
dos formas de
pensamiento opuestas: imaginación y escepticismo
(T. Rothman 1989).
Las nuevas ideas, los conceptos, las teorías e invenciones
provienen
del uso de la libre imaginación, para, sólo
de esta forma disponerse
los elementos de la realidad en forma de esquemas nuevos
e
inesperados. No obstante, la imaginación desencadenada,
si carece de
conexiones con la realidad mediante la observación
y la
experimentación tiene tendencia a ir a parar al reino
de la fantasía
pura. La buena ciencia requiere un balance entre los impulsos
opuestos
de la fantasía creativa y el chequeo realista. Un
científico demasiado
envuelto en la fantasía es propenso a creer en hipótesis
no
contrastadas. Por otro lado, una excesiva fijación
en la realidad
mundana produce un escéptico dogmático, un
negativista, uno de
aquéllos que "demuestran" que la gente
no puede volar, que los
ordenadores no pueden pensar.
Podría pensarse que los científicos experimentales
tenderían a ser más
realistas que los teóricos. Después de todo,
sus instrumentos
determinan lo que están viendo, y las máquinas
sólo pueden hacer lo
que tienen que hacer. Con todo, Albert Einstein, el físico
teórico,
fue el más realista de los filósofos. Muchos
experimentadores, por
otro lado, son incapaces de encontrar la fina barrera que
separa la
fantasía de la realidad.
Mientras que los instrumentos no mienten (aunque son susceptibles
de
errores), los riesgos perceptuales y conceptuales pueden
afectar a los
experimentadores siempre que necesiten tratar datos con
el fin de
extraer un significado de los experimentos. Algunas veces
deben
interpretar las cifras de tal forma que concuerden con una
teoría
preconcebida. En este punto es posible que tengan lugar
los errores si
no se toman precauciones.
En más de una ocasión he oído describir
a los físicos resultados que
se encontraban netamente fuera de la capacidad de sus equipos.
Un
físico nuclear, midiendo la energía de los
rayos gamma emitidos por
materia que estaba siendo bombardeada con neutrones, afirmó
haber
detectado un gran número de diferentes energías
en una estrecha banda
energética. Simplemente ignoraba que sus instrumentos
eran incapaces
de separar energías tan próximas entre sí.
El más famoso caso de este
tipo es la observación de los canales de Marte por
Giovanní
Schiaparelli, Nicolas Flammarion y Percival Lowell. Ellos
deseaban ver
canales, y eso hicieron, incluso aunque sus
P- 17
telescopios eran inherentemente incapaces de resolver tales
estructuras. (Las fotografías jamás las mostraron).
Esta experiencia
demuestra cómo las expectativas de los experimentadores
pueden sesgar
sus juicios. Las expectativas desmesuradas son la clave
para lo que
podríamos denominar "ciencia patológica"
o "ciencia del deseo".
Recientemente hemos asistido a un ejemplo de talla semejante.
Me estoy
refiriendo a la controversia relacionada con el supuesto
descubrimiento de la "fusión fría",
una liberación de energía de la
fusión del núcleo del deuterio en el interior
de un electrodo de
paladio a temperatura ambiente. De ser ciertos esos informes,
habría
tenido lugar un descubrimiento de la mayor importancia,
dado que los
océanos terrestres contienen suficiente deuterio
como para suministrar
energía a una civilización durante muchos
millones de años (Bishop
1958). Por tanto, el método para extraer esta fuerza
usando equipos
simples y baratos repercutiría en enorme fortuna
y honores para su
descubridor.
Las reacciones de fusión han sido estudiadas intensivamente
por los
físicos desde los años 30, empleando aceleradores
de partículas para
bombardear un blanco con iones energéticos. Cuando
se bombardea un
blanco de deuterio con núcleos de deuterio tienen
lugar dos tipos de
reacciones, ambas con igual probabilidad. Una de ellas forma
un núcleo
de helio-3, mas un electrón, mas 3.2 Mev. de energía.
La otra forma un
núcleo de tritio, mas un protón, mas 4.0 Mev.
Por ello, siempre que
tenga lugar una fusión en deuterio, se emitirán
neutrones. En efecto,
esta reacción es a menudo empleada como fuente de
neutrones
energéticos.
Las investigaciones dirigidas al uso de la fusión
de isótopos de
hidrógeno (deuterio y tritio) para generar energía
útil han tenido
lugar desde mediados de los 50. La investigación
de la energía de
fusión se centra en la idea de que para hacer que
dos núcleos se
fundan es necesario vencer la mutua repulsión electrostática
que les
hace no aproximarse. Todos los métodos considerados
en el pasado han
dependido del hecho de que los núcleos se muevan
lo suficientemente
rápido para traspasar la barrera de energía.
Esto se ha hecho
calentando el gas deuterio a temperaturas extremadamente
elevadas. Un
fruto de este trabajo ha sido el desarrollo de la física
del plasma,
el estudio de las propiedades de los gases a temperaturas
tan altas
que éstos se encuentran totalmente ionizados -sus
átomos se despojan
de todos sus electrones-.
Mi propia experiencia en este empeño fue como miembro
del equipo de
investigación en el Laboratorio de Física
del Plasma de Princeton,
donde realicé experimentos con máquinas enormes,
complejas y caras
para aprender cómo calentar el plasma a la temperatura
requerida.
Estas máquinas, llamadas stellarators (predecesoras
de los modernos
tokamaks), consumen muchos millones de dólares en
su construcción y
requieren docenas de físicos, ingenieros y técnicos
para manejarlas.
P- 18
Por ello, cuando por primera vez leí acerca de la
"fusión fría" en los
periódicos, mi primera reacción fue de incredulidad.
Estas noticias
hablaban de la liberación de energía de fusión
en un aparato
construido por dos químicos sobre una mesa corriente
de laboratorio,
con un costo inferior a los 100.000 dólares. Dichas
manifestaciones
entraban totalmente en conflicto con la experiencia de las
investigaciones previas sobre la fusión. Entonces,
la cuestión que
surgía era: ¿Era realmente posible que estas
personas hubiesen
descubierto una reacción ignorada por todos los demás
durante las
últimas cuatro décadas?
Las noticias contaban la siguiente historia: Los dos químicos,
E.
Stanley Pons y Martin Fleischmann, que trabajan en la Universidad
de
Utah, afirmaron haber electrolizado agua pesada (óxido
de deuterio)
mediante el paso de una corriente eléctrica entre
un ánodo de platino
y un cátodo de paladio sumergidos en agua. El deuterio
producido se
concentraba por sí mismo en el interior del paladio
sólido, el cual
era conocido por ser un buen absorbente de hidrógeno.
Cuando el
deuterio dentro del paladio estaba suficientemente concentrado
-
contaba esta historia- los núcleos de deuterio se
fundían entre si,
liberando energía. La prueba de ello lo constituía
la medición de más
energía térmica aflorando del dispositivo
que la aportada por la
corriente eléctrica.
Otro investigador independiente, el físico Steven
Jones, de la
Universidad Brigham Young, había trabajado ya de
alguna manera en este
terreno por espacio de unos dos años. Sus observaciones
mostraban la
emisión de una cantidad reducida de neutrones, presumiblemente
de unas
reacciones de fusión, pero manifestó que no
tenía lugar ninguna
producción inusual de calor. James tuvo noticias
de los resultados de
Pons y Fleischmann cuando fue consultado sobre la concesión
de una
solicitud de subvención cursada por éstos
al Departamento de Energía
de los Estados Unidos. Dado que Jones tenía medios
para realizar
mediciones neutrónicas y que en la Universidad de
Utah había un grupo
especializado en mediciones calorimétricas, Jones
sugirió que ambos
grupos colaboraran entre sí. Pons y Fleischmann no
fueron muy
receptivos con esta idea, pero tras algunas discusiones
terminaron
aceptando remitir simultáneamente los informes de
sus investigaciones
a la prestigiosa publicación británica Nature.
La fecha elegida para
el envío fue el 24 de marzo de 1989 (Pool 1989).
El 23 de marzo el grupo de la Universidad de Utah convocó
una rueda de
prensa en la que anunciaron los resultados de sus experimentos.
Esto
ocurría el día antes de mandar sus informes
a Nature. Las autoridades
de la Universidad de Utah explicaron que la razón
para la prematura
conferencia de prensa era que existían demasiados
rumores y
filtraciones publicitarias ya circulando, y que era importante
conceder prioridad a cuestiones de patente. Jones se sintió
engañado.
Nature no publicó el informe de Pons-Fleischmann
porque requería más
detalles, y los experimentadores -por aquel entonces metidos
hasta el
cuello en controversia- se encontraban demasiado ocupados
como para
acceder. En consecuencia, el informe les
P- 19
fue devuelto ("Ilusión de fusión"
Time, 8 de mayo de 1989, pág.72).
Entre tanto, el gobernador de Utah anunció que pediría
a la
legislatura del estado la concesión de 5 millones
de dólares para el
laboratorio de investigación de fusión de
la Universidad de Utah.
Tras la conferencia de prensa inicial de Pons-Fleischmann
tuvo lugar
una estampida de docenas de laboratorios para replicar los
resultados
experimentales de la fusión fría. Si bien
muchos físicos tuvieron
dudas acerca de lo manifestado, creyeron necesario duplicar
el
experimento al objeto de asegurarse de no estar perdiéndose
algo
nuevo. Los informes preliminares fueron conflictivos. Algunos
laboratorios midieron la temperatura y no los neutrones,
otros los
neutrones y no la temperatura. Algunos de los experimentos
mostraban
síntomas de haber sido planificados y ejecutados
precipitadamente. Un
grupo del Instituto de Tecnología de Georgia dijo
haber detectado una
copiosa emisión de neutrones del aparato. Más
tarde dijeron que los
detectores de neutrones eran curiosamente sensibles a la
temperatura.
Finalmente se retractaron de sus resultados por completo,
quejándose
de los fallos de los detectores.
Los teóricos también tuvieron su día.
El mas prominente fue Peter
Hagelstein, del MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets),
que
intentó explicar cómo podría producir
calor un nuevo tipo de reacción
de fusión sin generar neutrones. Su teoría
decía que se unían dos
deuterones para formar un núcleo de helio-4, depositando
la energía
extra directamente dentro de la celosía vibratoria
del cristal de
paladio. El MIT se apresuró a solicitar la patente.
Otros intentaron
explicar cómo podría producirse calor mediante
otras reacciones
diferentes a la nuclear. Más tarde Hagelstein retiró
su teoría.
Tras el periodo inicial de titubeos, se pronunciaron los
laboratorios
más cautos. Caltech, MIT, Yale, Brookhaven, Oak Ridge
y otros dijeron
que sus mediciones no habían arrojado ninguna evidencia
ni sobre la
generación de calor ni sobre la emisión de
electrones. Hasta donde
ellos pudieron apreciar, en sus recipientes de agua pesada
no tenía
lugar la "fusión fría". Una reunión
de la Sociedad Americana de Física
celebrada en mayo rechazó unánimemente las
pretensiones de Utah.
Contra esto los miembros del contingente de Utah publicaron
toscas
afirmaciones sobre los "medios abusivos empleados por
el establishment
del Este", y las cosas degeneraron en un turno de insultos
entre
físicos y químicos.
Las afirmaciones negativas procedentes de varios laboratorios
físicos
no consiguieron parar la controversia. Quienes anhelaban
algún
importante nuevo descubrimiento continuaron explorando varios
aspectos
exóticos de los experimentos. Algunos pensaron que
los campos
eléctricos establecidos en el interior de las grietas
del electrodo de
paladio podrían estar acelerando a los iones de deuterio
de tal forma
que se creara un pequeño número de fusiones.
P- 20
El 15 de junio, un anuncio del Laboratorio de Harwell,
el más
importante de los laboratorios británicos sobre fusión,
echa
definitivamente por tierra las esperanzas de la fusión
fría.
Trabajando con la total colaboración de Martin Fleischmann,
diez
científicos de Harwell, emplearon tres meses y medio
millón de dólares
para replicar el experimento original de Utah. Tras probar
ocho tipos
diferentes de metal de paladio, fueron incapaces de encontrar
subproductos de fusión (helio-3, helio-4 o trítio),
generación de
calor, o emisión de electrones. Pocas semanas después
un comité
formado por el Departamento de Energía en Washington
concluyó que no
había ninguna evidencia persuasiva de un nuevo proceso
nuclear llamado
fusión fría, y recomendó al DOE no
proporcionar más medios ni
esfuerzos en la investigación para la búsqueda
de la fusión fría.
¿Qué es lo que puede hacer el ciudadano medio
con esta confusión? Si
incluso los expertos tienen diferentes opiniones, ¿qué
puede hacer el
profano? Lo que puede hacer es ser consecuente y adoptar
una postura
de escepticismo. La actitud de escepticismo no es la misma
que la de
cinismo o de incredulidad. Con el escepticismo adecuado
se aplican
reglas simples para juzgar relatos de prensa (M. Rothman
1988).
Algunas de estas reglas y su aplicación a la controversia
de la fusión
fría son:
1.-No crea todo lo que lea u oiga.
La historia de la ciencia está salpicada de teorías
que han ido a
parar a la cuneta, y de descubrimientos que han resultado
ser
ilusorios. Dos ejemplos son la supuesta detección
de ondas
gravitatorias y de monopolos magnéticos. Mientras
estos
descubrimientos aparecían en respetables publicaciones
científicas, la
mayoría de los físicos dudaban que de hecho
se hubiera observado algo,
dado que nadie excepto el observador original era capaz
de obtener los
mismos resultados. Sin embargo, el trabajo fue adecuadamente
realizado, fueron analizados completamente los posibles
errores, y los
procedimientos y resultados fueron publicados para que todos
pudieran
verlo.
Contrasta este protocolo con las acciones llevadas a cabo
en torno a
la fusión fría, comenzando por el anuncio
a los medios de comunicación
con anterioridad a la publicación del descubrimiento
en una revista
científica con árbitros. El propósito
de una publicaci6n sometida a
arbitraje es el de asegurar que el informe reúna
todos los detalles
esenciales de un experimento, de forma que otros puedan
duplicarlo. Si
un experimento no puede ser duplicado, no puede validarse,
particularmente si existen razones independientes para alimentar
una
sospecha (ver más abajo la Regla 3). Pons y Fleischmann
violaron esta
regla fundamental del protocolo investigativo. En consecuencia
el
escepticismo fue una respuesta adecuada a sus afirmaciones.
P- 21
2. Analice fríamente aquellos estudios y experimentos
en los cuales
diferentes personas hayan obtenido diferentes respuestas.
Los resultados contradictorios son endémicos en
los estudios donde uno
observa pequeñas señales en medio de un fondo
ruidoso. Son habituales
en los periódicos titulares acerca de los efectos
sobre la salud de
los campos electromagnéticos de 60 ciclos (EM). Los
efectos, si es que
existen, son tan pequeños que no resultan fácilmente
detectables, y
así, en ciertos estudios se dice que los campos EM
son perjudiciales,
y en otros que no hay nada que temer. Un fenómeno
similar está
teniendo lugar actualmente entre quienes investigan nuevos
tipos de
campos gravitacionales. Hay quienes dicen haber encontrado
un nuevo
campo gravitacional débil que actúa en forma
de repulsión. Otros
hablan de un nuevo campo que no sigue la ley normal del
cuadrado
inverso. Los efectos medidos son tan pequeños que
resultan casi
imperceptibles. Existe la posibilidad de que los efectos
anómalos se
deban simplemente a errores a la hora de tener en cuenta
el reparto de
masa en la corteza terrestre.
La investigación arriba descrita está justificada.
Los experimentos
sobre fusión fría, por otra parte, no se han
dirigido hacia los
efectos extremadamente débiles ocultos por el ruido.
Si el proceso
pretende ser útil como fuente de energía,
la fusión fría debería
generar fácilmente cantidades detectables de calor.
Hasta el momento
todos los informes remitidos son todo lo contradictorios
que pueden
llegar a ser. Algunos experimentadores hablan de generación
de calor
sin emisión de electrones; otros hablan de emisión
de neutrones pero
con débil calentamiento. Algunos de quienes hablaban
de neutrones se
retractaron porque sus detectores no funcionaban correctamente.
Entonces, cuando los laboratorios más cautos expusieron
sus
resultados, el hallazgo ingrato fue que no había
ocurrido nada. Esta
secuencia de sucesos es la evidencia de la ciencia del anhelo.
3.- Si se está defendiendo un fenómeno que
viola una o más leyes de la
naturaleza, sed doblemente cautos.
Una ley de negación es la ley de la naturaleza que
prohibe la
realización de ciertas acciones (M. Rothman 1968).
Dos ejemplos: (1)
La conservación de la energía dice que no
puede tener lugar ninguna
reacción que modifique la cantidad de energía
en un sistema cerrado;
(2) la conservación del momento dice que no puede
tener lugar ninguna
reacción que cambie el momento total de un sistema
cerrado. Nosotros
utilizamos estas leyes para decidir entre la posibilidad
y la
imposibilidad. De este modo, cuando tratamos de juzgar una
afirmación
anómala o una nueva teoría, debemos preguntarnos
si se está violando
alguna ley de negación.
Pero, en relación con la fusión fría,
lo primero que debemos
preguntarnos es qué clase de reacción está
teniendo lugar. Si las
reacciones conocidas de fusión nuclear estuviesen
P- 22
ocurriendo dentro de botellas de óxido de deuterio,
el flujo de
neutrones emitidos habría resultado peligroso para
la salud de quienes
se encontraran en el laboratorio. Por cada vatio de potencia
generado,
el flujo de neutrones a una distancia de un metro sería
de alrededor
de 4 rem/hora. Esto es mucho más de lo tolerable.
¿Acaso se vio algún
aislamiento protector alrededor de los aparatos en el laboratorio
de
Utah? No se detectó ninguna cantidad excepcional
de neutrones en
ninguno de los experimentos más recientes.
Por esta razón ha habido quienes teorizaron acerca
de que estaría
teniendo lugar una nueva clase de reacción nuclear,
quizá una en la
que dos núcleos de deuterio se fundiesen para formar
helio-4,
aportando la energía resultante directamente a las
vibraciones de la
rejilla de cristal de paladio, sin emisión de neutrones.
A esta teoría pueden ponerse dos objeciones. La
primera es que sería
extremadamente raro que el entorno exterior del núcleo
de deuterio
pudiera suprimir las reacciones nucleares normales y sustituirlas
por
una reacción previamente desconocida. En consecuencia
se nos debe dar
alguna razón para creer que las reacciones bien conocidas
y normales
de fusión fuesen totalmente reemplazadas por una
nueva y extraña
reacción. Pero lo que resulta incluso más
importante es que cualquiera
de las reacciones propuestas debería obedecer a la
conservación del
momento. Si el resultado de una reacción lo desplaza
en una dirección,
alguna otra cosa tiene que moverse con igual momento en
la dirección
opuesta.
¿Cómo se aplica esta ley a la fusión?
Cuando se funden dos núcleos de
deuterio, el "núcleo compuesto" resultante
posee un exceso de energía
de 23.6 MeV. Normalmente se libra de esta energía
expulsando pequeñas
partículas que se mueven en direcciones opuestas.
Existe también la
posibilidad de que se emita un fotón de rayos gamma
de alta energía,
con el núcleo de helio-4 expulsado en dirección
opuesta. No existe
ninguna mención de haberse observado fotones con
23 MeV. Por el
contrario, se nos pide que creamos que los 23 MeV de energía
se
impartieron directamente dentro de la rejilla cristalina,
que vibraría
entonces como las cuerdas de una raqueta de tenis. Si se
plantea dicho
mecanismo, entonces debe explicarse qué clase de
fuerza realiza el
empuje. No existe ninguna clase de energía nuclear
que origine este
tipo de acción. La teoría en su conjunto es
altamente implausible y
fue retirada al poco de ser propuesta.
4.- Sed escépticos ante opiniones de expertos fuera
de sus áreas de
experiencia.
Las diferencias de opinión entre los físicos
y los químicos acerca de
los experimentos de fusión fría están
proporcionando tema para muchas
disertaciones por parte de los soci6logos de la ciencia.
El caso
ilustra claramente cómo la opinión científica
está condicionada por
causas sociales subjetivas tanto como por evidencias objetivas.
Sería
natural que
P- 23
los químicos se pusieran del lado de sus compatriotas.
Sin embargo es
también significativo que los experimentos de los
físicos tendieran a
demostrar la ausencia de fusión fría, en desacuerdo
con los resultados
más positivos de los químicos. En mi opinión
la razón para esta
diferencia está en que los físicos poseían
más experiencia que los
químicos en esta clase de trabajo, además
de una actitud más
escéptica. También está el que los
físicos están más acostumbrados a
pensar en términos de partículas y reacciones
nucleares.
Es en esta área de la medición de neutrones
donde las diferencias eran
más palpables. Los relatos iniciales de prensa sobre
el experimento de
Pons y Fleischmann no hacían mención siquiera
a la detección de
neutrones, a pesar de que la emisión de neutrones
es el principal
indicador de las reacciones de fusión. Los informes
más recientes
indican que Pons y Fleischmann emplearon un método
indirecto para el
recuento de neutrones, y hallaron un flujo mil millones
de veces
inferior al que debería esperarse en caso de que
la producción de
calor fuese el resultado de reacciones de fusión
conocidas. El
recuento de neutrones de Jones (obtenido con un espectrómetro
de
neutrones adecuado) resulta cien mil veces inferior (Leví
1989). Yale
y Brookhaven hallaron diez veces menos neutrones que Jones.
La medición cuidadosa de neutrones requiere experiencia.
Cuando el
Instituto Tecnológico de Georgia anunció que
se habían detectado
copiosos neutrones provenientes de una reacción de
fusión fría, para
luego confesar que su detector de neutrones era curiosamente
sensible
a los cambios de temperatura, y finalmente admitieron que
sus
resultados habían sido obtenidos con un detector
defectuoso, parece
que en el tema estuvieron involucrados operadores inexpertos.
Cuando
un físico se dispone a medir un flujo de neutrones,
utiliza primero
una fuente radiactiva de neutrones para calibrar su detector
de modo
que sepa cuántos neutrones está midiendo.
Luego realiza un recuento en
vacío, midiendo el flujo de neutrones en ausencia
de la fuente. Luego
aplica el detector a la fuente objeto de estudio y hace
un recuento de
los neutrones provenientes de la reacción, si los
hubiere. Este
procedimiento hubiera evitado los anuncios y retractaciones
vistos en
la prensa. Afirmar que el contador de neutrones era sensible
a los
cambios de temperatura fue absurdo. No hay ninguna razón
para que un
contador de neutrones adecuado sea sensible a la temperatura.
5.- Sed cautos con los científicos (y los economistas
y los teólogos)
que se enamoran perdidamente de sus teorías.
Los lectores de esta publicaci6n están familiarizados
con este
fenómeno. Excepto en los casos de fraude descarado,
las afirmaciones
de lo paranormal las realizan invariablemente personas obsesionadas
por sus teorías. Esta obsesión interfiere
en la investigación
científica, ya que induce a los científicos
a cometer errores en sus
juicios y procedimientos, tendentes a reforzar sus propias
creencias.
La importancia potencial de la investigación sobre
la fusión fría hizo
esencial que se
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utilizarán los controles más estrictos y
se tuviera un cuidado
particular analizando las posibles fuentes de error. Jones
comparó
flujos de neutrones obtenidos usando agua corriente, con
los de agua
pesada, y halló diferencias. No existe mención
alguna de este control
entre los experimentos de la Universidad de Utah.
Quienes nos encontramos fuera no tenemos forma de meternos
en las
mentes de Pons y Fleischmann para determinar qué
cantidad de
pensamientos de anhelo ponían en su labor. No tenemos
forma de
adivinar cuánta responsabilidad debe ponerse a los
pies de Chase
Perterson, presidente de la Universidad de Utah. Lo que
sí sabemos es
que la decisión de convocar una conferencia de prensa
antes de la
publicación de los resultados de la investigación
se debió enteramente
a la ansiedad por establecer una prioridad en el ámbito
de las
patentes y en la obtención de subvenciones a la investigación.
Sabemos
que Chase Peterson estuvo junto a Pons y Fleischmann cuando
éstos
testificaron ante el Comité para la Ciencia, la Tecnología
y el
Espacio pidiendo 25 millones de dólares para crear
un centro para la
investigación de la fusión en la Universidad
de Utah. Si consideramos
las enormes implicaciones de la fusión en el futuro
del género humano,
sería sorprendente que las presiones psicológicas
no hubiesen
distorsionado la interpretación de los resultados
experimentales
La ironía de la situación es que la traición
para con Stephen Jones
vapuleándolo en la prensa no habría hecho
ningún bien a Pons y
Fleischmann, al menos en lo que concierne a la obtención
de una
patente. Los cuadernos de notas fechados de Jones demostraron
que él
ya había trabajado en la fusión fría
al menos durante dos años.
Tomemos el precedente del escándalo que acompañó
la invención del
ordenador digital. El ENIAC, construido por John W. Mauchly
y J.
Presper Eckert en la Universidad de Pennsylvania en 1946,
fue aceptado
ampliamente como el primer ordenador electrónico
digital. Sin embargo,
entre 1937 y 1942 un hombre llamado John V. Atanasoff había
desarrollado y construido un ordenador digital por su cuenta.
Además,
Mauchly había observado el ordenador de Atanasoff
y conocía su
funcionamiento. Debido a su personalidad solitaria, Atanasoff
no
reclamó la patente hasta mucho después. Finalmente,
en 1973 una
decisión judicial otorga a Atanasoff la credencial
adecuada y los
derechos de la patente. Tal como le dirá cualquier
abogado, una
patente es principalmente útil como licencia para
acudir a los
tribunales.
Una señal de ciencia del anhelo fue la negativa
de Pons y Fleischmann
a descubrir aquellos detalles importantes de su trabajo
que podrían
haber ayudado a otros a replicarlo. Su informe en el Journal
of
Electroanalytical Chemistry and Interfacial Electrochemistry
resultó
demasiado tosco como para ser de alguna utilidad. Otro signo
fue su
insistencia en que su trabajo seguía siendo válido
a pesar de que
otros laboratorios fracasaran buscando evidencias de la
fusión fría.
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Serán necesarias muchas horas de trabajo humano
para conseguir
explicar los resultados anómalos obtenidos por diversos
observadores.
Es posible que en efecto ocurriera algo inusual en aquellos
experimentos que mostraron emisión de un pequeño
número de neutrones.
Estos experimentos son todavía difíciles de
explicar y merecen esta
explicación, pero esencialmente no existe ninguna
posibilidad de que
la fusión fría se convierta en la fuente de
energía para el futuro.
Fue la creencia exagerada en una teoría lo que condujo
el trabajo
sobre la fusión fría al desastre. Sin esos
factores psicológicos el
caso podría haber sido enmarcado simplemente entre
los errores de
experimentación o de malinterpretación de
resultados, circunstancias
desafortunadas que pueden ocurrirle a cualquiera. Si los
resultados
obtenidos por Pons y Fleischmann se hubieran enviado a Nature
sin
haber sido previamente expuestos a la publicidad, el informe
se habría
revisado conforme a los procedimientos normales. Quizá
hubiese sido
solicitada más información por la revista.
Quizá poco más tarde
hubiese sido publicado. Eventualmente, los resultados publicados
habrían sido desafiados por otros, pero no habría
existido la
sensación de que hubiera ocurrido algo horrible.
Todo lo más, una leve
vergüenza, algo que a cualquiera puede ocurrirle.
Pero el excesivo entusiasmo y la aparente ambición
transformaron un
suceso de poca entidad en una gran vergüenza para toda
la ciencia. La
imagen que tienen los científicos ante el público
ha empeorado como
consecuencia de este asunto. Por suerte, la ciencia es una
labor de
auto-corrección. La comunidad científica respondió
de una forma
responsable, contrastando los experimentos sobre fusión
fría en muchos
laboratorios independientes