ARP
La Alternativa Racional.
Boletín No.
20.
p- 1
LA ALTERNATIVA RACIONAL
Órgano informativo de la asociación Alternativa
Racional a las
Pseudociencias (ARP).
Depósito Legal: BI.11-1986.
Editores:
Félix Ares de Blas
Jesús Martínez Villaro
Composición:
Jesús Martínez Villaro
Impresión:
Imprenta KOPIAK
C/Máximo Aguirre, 23
48010 BILBAO
Precio de suscripción:
España y Portugal: 2000 Pta.
Resto del mundo: US $22.00
Dirección postal:
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Nº Registro Estatal: 71.144
Presidente:
Félix Ares de Blas
Vicepresidentes:
Alvaro Fernández Fernández
Alberto Hidalgo Tuñón
Secretario:
Luis Miguel Ortega Gil
Vicesecretario:
Jesús Martínez Villaro
Tesorero:
Gabriel Naranjo Fernández
Vocales:
Félix Rodrigo Mora
Víctor Sanz Larrinaga
Socios de Honor:
Gustavo Bueno
Mario Bunge
Paul Kurtz
Sumario
Número 20 / Año VI
Marzo de 1991
Editorial............ 2
El nuevo Catastrofismo 4
Homeopatía:
Último Balance....... 16
Camino de Endor...... 22
Ufología: Nueva Religión
que se nos avecina... 28
Glosolalia........... 32
Libros............... 40
Desde el sillón escéptico,
recomendamos:........ 41
Portada:
Antonio Vízcarra
Dibujos:
Aítor Fernández de Quincoces
Antonio Vizcarra
La Alternativa Racional mantiene intercambio de contenidos
con otras
publicaciones escépticas de asociaciones reconocidas
por el CSICOP. Fuera
del margen arriba indicado, queda prohibida la reproducción
total o parcial
de contenidos sin la previa autorización expresa
de los editores o de los
autores.
La Alternativa Racional no se identifica necesariamente
con las opiniones
de los artículos firmados, que pertenecen a la exclusiva
responsabilidad de
los autores.
p- 2
Editorial
MARC HALLET Y LA TRAGEDIA DE LOS ESCRITORES RACIONALISTAS
Félix Ares de Blas
En el número 18 de LAR hacía una referencia
a la obra de Marc Hallet
titulada Critique historique et scientifique du phénomène
O.V.N.I.. Allí
advertía que la obra todavía no la había
leído y que por tanto suspendía mi
juicio sobre ella. Ya la he recibido y la he leído.
Me ha parecido un buen
trabajo. Se trata de una magnifica continuación de
las obras de Michel
Monnerie, Et si les OVNIS n'existaient pas? de l977 y Le
Naufrage des
Extraterrestres de 1979. Las obras de Monnerie planteaban
una hipótesis
sumamente simple: si los OVNIS no existieran, su historia,
lo que nos han
contado los artículos y los libros sobre esta temática,
no habría cambiado
absolutamente nada. Es decir, la hip6tesis OVNI no es necesaria
para
explicar la literatura ufológica. De ahí a
decir que los OVNIS no existen
sólo hay un paso: el de la aplicación de la
navaja de Occam. Y ese paso lo
da Monneríe, concluyendo que los OVNIS no son otra
cosa que un mito de
nuestro tiempo. Cosa, por otro lado, que ya había
sido tratada
abundantemente por Menzel en Estados Unidos y por Carmen
Garmendia, Luis
Alfonso Gámez y yo mismo en nuestro país.
Para los lectores españoles la obra de Monnerie
pecaba de ser excesivamente
localista. Su ámbito de interés se limitaba
a Francia y, además, su
hipótesis se fundamentaba básicamente en la
"oleada" francesa de 1954.
Marc Hallet retorna el hilo y lo generaliza, lo extiende
a todo el mundo y
amplia su ámbito temporal, demostrando que el mito
OVNI tiene muchas raíces
y muy profundas en la literatura de divulgación científica
del siglo XIX,
aunque su origen se remonta mucho más lejos en el
tiempo. Además, Marc
Hallet, introduce la crítica histórica en
el "fenómeno OVNI" con resultados
demoledores. Al hacerse las preguntas adecuadas e interpretar
las
respuestas en función de su contexto histórico
y cultural, la mayor parte
de los "casos clásicos" se derrumban estrepitosamente.
p- 3
Aunque discrepo en algunas pequeñas cosas de Marc
Hallet la obra merece la
pena.
Cuando he recibido el libro he visto que se trata de una
edición hecha por
el propio autor y de la que sólo se han impreso 100
ejemplares numerados.
Aunque se trata de una obra xerocopiada el resultado es
muy digno.
Acompañando al libro venía una carta de Marc
Hallet que me ha parecido
trágica. En ella se explicaba que esta obra había
sido rechazada por muchas
editoriales y que en vista de ello se había decidido
a publicarla por su
cuenta.
Me ha parecido triste e irónico que una de las mejores
obras que yo he
leído sobre OVNIS sólo llegue a cien personas,
mientras que las estupideces
de Eric Von Danïken o Charles Berlitz se vendan por
millones. Triste,
irónico, trágico.
¿Cuántas veces habrá ocurrido lo mismo?
¿Cuántas magnificas obras estarán
perdidas en los cajones de sus autores, simplemente porque
hacen un
análisis racional de los hechos y no comulgan con
ruedas de molino?
Si os interesa el tema OVNI y sabéis francés
os animo a comprar la obra.
También quiero decíros que la redacción
de LAR está tratando de obtener
autorización de Marc Hallet para hacer una traducción
al español. Antes de
meternos en este pesado trabajo nos gustaría saber
cuantos de vosotros
estaríais interesados en la obra. Un primer cálculo
nos da que 50
ejemplares de unas 300 páginas xerocopiadas y encuadernadas
podrían salir
por unas 2.000 pesetas ejemplar, incluyendo el envío
por correo. Si os
interesa hacédnoslo saber.
Un cordial saludo.
MARC HALLET
B.P. 367
B- 4020 Liege 2
Bélgica
Autor de varias obras que dan una visión racionalista
del Fenómeno 0.V.N.I.
Su obra Critique historique et scientifique du phénomenè
O.V.N.I. se puede
conseguir por 950 Francos belgas, incluyendo el envío
por correo.
p- 4
EL NUEVO CATASTROFISMO
David Morrison y Clark R. Chapman
El catastrofismo ha tenido una mala reputación en
la ciencia. Asociado a
menudo con "La geología Diluviana" de los
creacionistas, "Mundos en
colisión" de Velikovsky, o las predicciones
apocalípticas de los
milenaristas, el catastrofismo ha sido casi automáticamente
tildado de no-
científico. Durante más de un siglo, los científicos
transformaron la
filosofía uniformitarista alternativa en un dogma
y las hipótesis
catastrofistas en geología, astronomía y biología
fueron tratadas con
desdén.
Sin embargo los tiempos están cambiando, y el catastrofismo,
largo tiempo
desterrado a los márgenes de la ciencia (ciencia
marginal), se está
haciendo respetable. Asistimos a un catastrofismo nuevo,
científico, que es
marcadamente diferente de sus predecesores pseudocientíficos.
En realidad,
actualmente es una de las áreas científicas
más emocionantes.
El Uniformitarismo es una extralimitación del "concepto
de uniformismo" (la
noción de que las leyes de la naturaleza son constantes
a lo largo del
tiempo). Sin el concepto del uniformismo, no puede haber
ciencia, pero en
la historia de la ciencia (y de la geología en particular)
este concepto se
ha llevado a extremos. Una filosofía estrictamente
uniformista pretendió
explicar toda la geología en términos de la
acción gradual de las fuerzas
existentes. El concepto de las fuerzas de la naturaleza
actuando lentamente
a lo largo de los eones, llegó a ser, posteriormente,
un ingrediente
esencial de la teoría de Darwin de la evolución
de las especies.
En su versión más estricta, el Uniformitarismo
sostiene que el pasado puede
ser estudiado sólo por analogía con el presente
(que dadas las fuerzas
existentes actuando durante un tiempo suficiente, pueden
explicar el estado
observable del mundo). Pero ¿qué sucede si
las suposiciones del
Uniformítarismo no son correctas? Aun cuando las
leyes de la naturaleza
sean constantes, puede que los cambios no siempre tengan
lugar
gradualmente. ¿Y si los sucesos raros, singulares
producen efectos de gran
magnitud? Esta es la definición de una catástrofe:
un suceso único que
tiene un efecto más grande que la acción acumulativa
de todos los sucesos
más frecuentes pero de menor importancia, incluyendo
los procesos graduales
que son el fundamento de la geología uniformítarista.
La geología uniformítarista tradicional aceptó
la idea de cambios cíclicos,
tal como las periódicas épocas glaciales,
el ascenso y descenso del nivel
del mar y períodos de formación de montañas
alternando con ciclos de
erosión. No obstante no es hasta los años
sesenta, que se demostró la
existencia de cambios no cíclicos de mayor envergadura.
La teoría de la
tectónica de placas estableció que la configuración
y posición de los
continentes, y de ahí sus
p- 5
climas, habían cambiado dramáticamente con
el tiempo. Por la misma época,
se comenzaron a acumular pruebas de que la atmósfera
había tenido en otra
época una composición muy diferente a la actual,
no habiendo aparecido el
primer oxígeno libre hasta hace unos 1.500 millones
de años. Pero estos
cambios habían sido graduales, y se integraban bastante
bien en la
estructura lógica de la geología uniformitarista.
Las décadas de los sesenta y setenta también
fueron testigos de la primera
exploración espacial de la Luna y los planetas. Se
encontró que la mayoría
de las superficies planetarias están dominadas por
cráteres producidos por
impactos (impact craters), de unos cientos de kilómetros
de diámetro,
formados en explosiones de una energía de millones
a miles de millones de
megatones. Los astrónomos concluyeron que nuestro
entorno cósmico es una
vasta galería de tiro de cometas y asteroides, en
la que la misma Tierra
apenas habría podido salir indemne. La energía
liberada por el impacto de
un cometa o un asteroide sobre nuestro planeta excedería
en muchos órdenes
de magnitud a la de los terremotos y erupciones volcánicas
de mayor
envergadura. Veinticinco años de exploración
planetaria obligaron a la
mayoría de los científicos a concluir que
catástrofes, mucho peores que las
imaginadas por los narradores bíblicos, deben haber
afectado la historia de
la tierra y de otros planetas.
Estas ideas ganaron una mayor atención en 1980,
cuando Luis y Walter
Álvarez y sus colaboradores informaron de pruebas
que relacionaban la
extinción masiva del final del periodo Cretácico
(conocido como episodio K-
T, de Cretácico-Terciario) con el impacto de un asteroide
o cometa. Desde
entonces, su conclusión básica de que hace
65 millones de años un impacto
de uno o más proyectiles cósmicos de unos
10 kilómetros de diámetro
desencadenó un desastre ecológico global que
fue fatal para la mayoría de
los seres vivos, ha sido ampliamente confirmada y extendida.
Este episodio
K-T se ha convertido en el prototipo de lo que nosotros
llamamos el "nuevo
catastrofismo".
El catastrofismo en la Ciencia Contemporánea
Las catástrofes mejor comprendidas que han influido
en la Tierra fueron el
resultado de impactos cósmicos. Aunque la mayoría
de las pruebas de pasados
impactos sobre nuestro planeta han sido borradas por la
erosión y la
actividad geológica, la Luna y los otros planetas
proporcionan un registro
inequívoco de tales sucesos. Como un mero ejemplo,
consideremos los grandes
cráteres de los mares de la Luna (la gran capa de
lava oscura que cubre
cerca de seis millones de kilómetros cuadrados de
la superficie lunar).
Existen media docena de cráteres con diámetros
de más de 50 kilómetros,
todos ellos formados desde que el vulcanismo lunar cesó
hace unos 3300
millones de años. La Tierra y la Luna ocupan el mismo
sector del espacio
interplanetario y están sujetas al mismo flujo de
cometas y asteroides; por
lo tanto, la Tierra debe haber recibido un número
de impactos similar al de
la Luna, multiplicado por un factor de 8O a causa de la
mayor superficie de
nuestro planeta. Esto equivale a un promedio de un impacto
con una
explosión de 100 millones de megatones o más
cada 10 millones de años. No
hay forma alguna de que nuestro
p- 6
planeta pudiera haber evitado tales sucesos, cualquiera
de los cuales
habría sido suficiente para alterar la atmósfera,
levantar millones de
toneladas de polvo a la estratosfera y alterar temporalmente
el clima de la
Tierra.
Conclusiones similares se pueden extraer de las observaciones
telescópicas
del conjunto de cometas y asteroides que poseen órbitas
cercanas a la
Tierra. Hay miles de tales objetos de un kilómetro
o más de diámetro que
pueden chocar con la Tierra. Es interesante que la distribución
del tamaño
de estos proyectiles potenciales favorece la concentración
de masas y de
ahí la energía del impacto en los objetos
mayores. Esto es, impactos más
grandes liberan más energía que la suma de
impactos más pequeños. Este
predominio de los sucesos más grandes es precisamente
el criterio para un
preciso escenario catastrofista.
Las consecuencias de los grandes impactos se está
comprendiendo mejor
conforme aprendemos más sobre cómo nuestra
atmósfera responde a las
perturbaciones repentinas. Particularmente significativa
ha sido la
reciente investigación sobre el concepto de invierno
nuclear. Parece claro
ahora que el impacto de un cometa o asteroide de 5 km o
más como mínimo,
inyecta suficiente cantidad de polvo en la estratosfera
como para impedir
totalmente la incidencia de luz solar sobre la superficie
terrestre y hacer
bajar la temperatura en decenas de grados en todo el mundo.
Tales
condiciones persistirían, por lo menos, durante varias
semanas, y quizás
hasta un año. La energía del impacto puede
también generar grandes
cantidades de ácido, mientras que el calor procedente
de la explosión puede
provocar grandes incendios que destruyan una gran parte
de la biomasa del
planeta.
Cualquier desastre ambiental global de esta índole
producirá una
destrucción masiva de vida, incluyendo la extinción
de muchas especies. La
clave aquí reside en la naturaleza global de la catástrofe;
ninguna
catástrofe meramente local, aunque violenta, producirá
una extinción
masiva. En un Congreso científico en 1988, David
Raup de la Universidad de
Chicago, sugirió que la mayoría de las extinciones
biológicas se debieron a
catástrofes ocasionadas por impactos, mas que a los
procesos tradicionales
de competencia y adaptación a ambientes que cambian
gradualmente. Stephen
Jay Gould de Harvard, destacó posteriormente en el
mismo Congreso, que
estas ideas modifican fundamentalmente los presupuestos
de la evolución
darwiniana. Quizás el curso de la evolución
ha estado determinado más por
la capacidad peculiar de algunos organismos para sobrevivir
a catástrofes
globales aleatorias que por la adaptación competitiva
convencional.
Impactos cósmicos con un rango energético
de cientos de millones de
megatones han tenido lugar en el pasado reciente (geológicamente
hablando)
y son inevitables en el futuro. ¿Pero qué
ocurre con los impactos de mayor
envergadura? (¿Pero qué evidencias hay de
esos enormes y violentos
impactos?). En este caso, también hay pruebas crecientes
de colisiones
violentas confinadas (afortunadamente) a las primeras etapas
de la historia
planetaria. Durante los primeros cientos de millones de
años después de la
formación del sistema solar había todavía
muchos objetos (quizás cientos)
tan grandes como la Luna girando
p- 7
en órbitas alrededor del Sol. Las colisiones entre
este temprano conjunto
de protoplanetas fueron de una violencia mucho más
allá de lo imaginable.
Tres ejemplos atraen la atención de los científicos
planetólogos. En primer
lugar está el origen de la Luna, que actualmente
se cree mayoritariamente
que es el resultado de la colisión de un protoplaneta
del tamaño de Marte,
con la Tierra expulsando materia que posteriormente se condensó
en la
órbita de la Tierra para dar lugar a la Luna. En
segundo lugar, se ha
postulado una colisión de mayor magnitud en el proto-Mercurio,
en la que
ese planeta perdió la mayor parte del manto de silicatos
quedando poco más
que su núcleo metálico. En tercer lugar, se
ha supuesto que un gigantesco
impacto ha sido el causante del cambio del sentido de giro
de Venus, el
único de entre los planetas en cuanto a la lentitud
y sentido de su
rotación.
El hilo conductor de todas estas ideas es que la historia
de la Tierra y de
otros planetas se ha visto influenciada por fenómenos
intrínsecamente
azarosos e impredecibles, pero natural y estadísticamente
inevitables.
Estos conceptos no son nada confortables para la ciencia,
pero deben ser
contrastados. Los nuevos conceptos matemáticos sobre
el caos están ayudando
a definir y cuantificar estas ideas. Actualmente parece
claro, por ejemplo,
que mientras las órbitas de la mayoría de
los planetas han sido
manifiestamente estables durante los 4.500 millones de años
de vida del
sistema solar, las órbitas de muchos asteroides (y
la del planeta Plutón)
no lo son. Estos objetos se ubican en órbitas caóticas,
lo qué significa
que su movimiento futuro no puede predecirse en largos períodos
de tiempo,
ni siquiera con potentes computadoras. En gran medida nosotros
vivimos en
un Universo regido por la casualidad y no por las tradicionales
ideas de
una causalidad estricta.
Aun cuando nuestra discusión se ha centrado en los
impactos, otras ideas
catastrofistas prevalecen en estudios sobre la Tierra y
otros planetas.
Aunque no tan repentinas ni violentas como las colisiones,
otros fenómenos
pueden representar un potencial para la desestabilización
y rápida
evolución de la atmósfera y superficie terrestre.
El mejor ejemplo es el
llamado efecto invernadero incontrolado. Cualquier planeta
con atmósfera
experimenta cierto calentamiento de su superficie debido
al efecto
invernadero (la atmósfera que cubre la superficie
del planeta impide la
salida de la radiación infrarroja o calor). Los científicos
planetóloqos
creen que Venus y la Tierra pueden haber tenido una atmósfera
y clima
similares hace varios miles de millones de años,
cada uno con un ligero
"efecto invernadero". No obstante la situación
en Venus se ha
desestabilizado, la temperatura de la superficie subió,
los océanos
hirvieron y un efecto invernadero más intenso condujo
a un nuevo estado de
equilibrio. Hoy en día, Venus presenta una temperatura
superficial lo
suficientemente elevada como para fundir el plomo, nubes
de ácido sulfúrico
y tiene una presión superficial de 90 atmósferas
terrestres. Se han
desarrollado modelos de simulación en computadoras
para determinar si la
Tierra podía sufrir una suerte semejante como consecuencia
de un
calentamiento global debido al consumo de combustibles fósiles
y otros
efectos de la civilización moderna.
p- 8
He aquí algunos de los elementos del catastrofismo
científico moderno.
¿Cómo se pueden contrastar estas ideas con
el antiguo catastrofismo o con
el pseudocientifico catastrofismo contemporáneo?
El catastrofismo creacionista
A finales del siglo XVIII y principios del XIX antes de
que el
uníformitarismo se convirtiese en el paradigma reinante
de las ciencias
biológicas y geológicas, la mayoría
de los científicos de estos campos
aceptaban alguna versión del catastrofismo. El desarrollo
de la geología
observacional en Europa y el descubrimiento de las secuencias
de fósiles en
los estratos rocosos hizo surgir el concepto de una historia
geológica
interrumpida por convulsiones globales. Como se conocía
poco de la
naturaleza de estas convulsiones, en una sociedad judeo-cristiana
se
consideró natural aceptar el Diluvio bíblico
como una catástrofe global,
quizás el acontecimiento más reciente en una
larga historia de periodos
alternativos de calma y de cataclismos.
En contraste con este catastrofismo tradicional, el literalismo
bíblico
fundamentalista y su rama, "la ciencia de la creación"
son fenómenos
esencialmente norteamericanos y modernos, Su visión
de una Tierra joven,
con una superficie y atmósfera en su mayor parte
producto del Diluvio
ocurrido hace 6.000 años contradice la ciencia geológica
y astronómica
moderna, y como identifican el Darwinismo con el Satanismo,
los
creacionistas han sido particularmente estridentes (ruidosos)
en su
oposición al concepto de evolución biológica.
Los creacionistas empiezan con la creación que supuestamente
tuvo lugar
hace menos de 10.000 años y que requirió solamente
6 días. La Nueva Tierra
era perfecta, un "Jardín del Edén",
y mucho más densamente poblada que
ahora. Su superficie era relativamente llana, y el clima
era húmedo, cálido
y tropical debido a una atmósfera compuesta principalmente
de vapor de agua
y dióxido de carbono con una presión superficial
mucho mayor que la de hoy
día. Una "cubierta de vapor" (vapor canopy)
contenía aquella parte del agua
primitiva que, el segundo día de la creación,
se había depositado "encima
del firmamento". La otra parte del agua quedo atrapada
debajo de la corteza
y se conoce como "las aguas del gran abismo".
Este mundo carecía de lluvias
y de otras perturbaciones atmosféricas.
Hace aproximadamente 6.000 años, continúa
el relato bíblico, Dios, no
contento con su obra, y después de haber aconsejado
a Noé que construyese
un Arca y reuniese todas las especies que habían
de ser salvadas, inició el
Diluvio Universal: la liberación de las aguas que
habían estado encima y
debajo del firmamento a la vez que un ingente volcanismo
en todo el mundo.
El agua cubrió la tierra y destruyó las plantas
y animales terrestres con
excepción de aquellos salvaguardados en el Arca.
La erosión causada por el
Diluvio dio lugar a las rocas sedimentarias de la Tierra
en menos de un año
y formó todos los fósiles conocidos por enterramiento
de todas las
criaturas ahogadas en esta catástrofe.
Unos meses después reaparecía la tierra seca
como consecuencia de la rápida
elevación de los actuales Continentes. Tal como describen
Whitcomb y Morris
en The Genesis Flood (NT), "pero
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la terminación del Diluvio propiamente dicho, habiendo
ocupado poco más de
un año..., de ninguna manera marcó el final
de los fenómenos
hidrogeolóqicos y geomorfológicos anormales...
La topografía prediluviana
fue completamente cambiada, con grandes cadenas de montañas
y profundas
simas que ahora reemplazaban a una topografía anterior
más bien suave y
casi uniforme en su totalidad" (pp. 287). A esto sucedió
un gran período
glacial que duró unas décadas y cubrió
de hielo gran parte del Hemisferio
Norte originando los extensos depósitos glaciales
de nuestro planeta. No
obstante, todo se estabilizó y por la época
de los primeros documentos
escritos de Sumer y Egipto (unos 3.000 años a.C.)
el mundo había adquirido
su forma actual y se había repoblado extensamente
por los supervivientes
del Arca.
Whitcomb y Morris sostienen que "una parte muy substancial
de la geología
de la corteza terrestre debe explicarse en función
del Diluvio (pp. 270), y
adjudican la formación de los continentes y montañas
actuales y de todos
los fenómenos erosivos de la Tierra a los últimos
6.000 años. Tales
afirmaciones obviamente hacen caso omiso de las pruebas
de la ciencia
moderna de la geología. Las masas de hielo de Groenlandia,
por ejemplo, nos
permiten reconstruir los estratos anuales retrospectivamente
hasta hace mas
de 10.000 años. Se puede fechar la solidificación
de las rocas ígneas por
medio de los isótopos de elementos radiactivos de
las rocas continentales
retrospectivamente hasta edades de 3.800 millones de años.
La idea de que la mayor parte de los depósitos sedimentarios
y volcánicos
se formaron durante el breve lapso de tiempo del Diluvio,
es insostenible.
La transformación de limos y arena en roca es un
proceso lento, no
obstante, se dice que en este único año se
formaron literalmente miles de
estratos superpuestos de índole sedimentaria y volcánica.
El Gran Cañón del
Colorado representa solo una pequeña porción
de la columna geológica, sin
embargo, ¿quién que escalara esta garganta
de una milla de profundidad
podrá creer que se formó en un año
(por no decir nada de la excavación del
mismísimo cañón)? Esa columna estratigráfica
de acuerdo con la cronología
diluviana, podría solamente haberse iniciado después
del Diluvio, después
de la emersión de los continentes.
Otro escollo se refiere al registro de fósiles preservados
en depósitos
sedimentarios acumulados en los últimos 1.000 millones
de años. De acuerdo
con los creacionistas todas las plantas y animales vivieron
al mismo tiempo
y murieron y se fosilizaron durante el Diluvio, cuando se
formaron las
rocas sedimentarias. El modelo creacionista no puede explicar
las
secuencias observadas de los tipos de fósiles, de
modo que las especies más
recientes (y a menudo más complejas) se encuentran
en depósitos
progresivamente más altos (y más jóvenes).
Su recurso más común es negar
categóricamente la existencia de la secuencia fósil.
El otro enfoque, aún
más ridículo, se debe a Henry Morris del "Creation
Science Institute"
(Instituto de la Ciencia de la Creación). Citando
su formación como
ingeniero hidráulico, Morris propone que las aguas
del Diluvio ordenaron
las criaturas ahogadas de manera que las pequeñas
se hundieron rápidamente
hacia el fondo y las más grandes se concentraron
próximas a la parte
superior de
p- 10
los sedimentos en formación, imitando así
grosso modo la secuencia de los
fósiles. Sugiere que las aves y mamíferos
están en la parte superior de la
columna geológica porque éstos se refugiaron
en elevaciones cuando la riada
y así perecieron los últimos.
Esta "Ciencia de la creación" no tiene
apenas nada en común con el nuevo
catastrofismo. Los catastrofistas actuales han llegado a
sus ideas, a veces
a regañadientes, debido a la incapacidad del paradigma
uniformitarista
tradicional para tratar adecuadamente los nuevos hallazgos
relativos a la
tierra y otros planetas. Por el contrarío, el catastrofismo
bíblico se
fundamenta en la "Verdad Revelada" de las Escrituras
y utiliza las
observaciones y los experimentos (cuando los hacen) como
una mera forma de
apoyar unas ideas que están mas allá de toda
duda. Cuando los datos
contradicen estas ideas, estos datos se desestiman.
Obsérvense algunas de las diferencias entre la extinción
masiva K-T de hace
65 millones de años y el Diluvio bíblico.
En primer lugar está la escala
cronológica: Teniendo en cuenta el conjunto de cometas
y asteroides es
previsible, esperable, que un acontecimiento de la magnitud
del impacto K-T
ocurra cada pocas decenas de millones de años. Por
la contra, para explicar
el Diluvio no se sugiere ningún otro mecanismo, salvo
el descontento de
Dios con el progreso humano. Segundo, el acontecimiento
K-T que mató a la
mayoría de los seres vivientes alterando el delicado
ecosistema, tuvo un
efecto insignificante sobre la Tierra como planeta. Todo
lo que hizo fue
formar uno o más cráteres de 100 km de diámetro,
que aparentemente fueron
destruidos por la erosión, y generar un pequeño
depósito de unas pocas
pulgadas de espesor en todo el mundo. Compárese esto
con los estratos de
rocas sedimentarias de millas de espesor atribuidos al Diluvio,
seguido de
la formación de continentes y cuencas oceánicas
en unos cuantos años.
Tercero, el episodio K-T es consistente con el registro
fósil en función de
la correlación global observada del estrato de materia
rica en iridio con
la extinción en masa de la vida marina. Los creacionistas,
por el
contrario, nos piden que rechacemos por completo las pruebas
de
estratigrafía geológica y las progresiones
de los fósiles. Finalmente, el
episodio K-T produjo una breve perturbación del medio
ambiente después de
la cual las condiciones volvieron a la normalidad. Sin embargo
se sostiene
que el Diluvio ha alterado fundamental y permanentemente
la corteza y la
atmósfera terrestre.
Los mundos en colisión de Velikovsky
Varias décadas antes de que la mayoría de
los científicos se dieran cuenta
de las pruebas acumuladas a favor de acontecimientos violentos
y
catastróficos en el sistema solar, el psiquiatra
de origen ruso Immanuel
Velikovsky publicó Worlds in Collision (Mundos en
colisión). Fue un éxito
inmediato y Velikovsky consiguió amplia fama y un
nutrido grupo de
entusiastas partidarios. Declaró, mucho antes de
que estuviese de moda
hacerlo, que había habido colisiones y fricciones
entre los planetas y que
la historia de la Tierra había estado marcada por
acontecimientos violentos
de origen cósmico.
Las ideas de Velikovsky parecían más creíbles
que las de
p- 11
los creacionistas bíblicos. Se esforzó en
basar sus conclusiones en
evidencias científicas. Ahora que las ideas catastrofistas
se han vuelto
aceptables es razonable dirigir de nuevo la mirada hacia
Velikovsky. ¿Es
quizás el profeta no reconocido del nuevo catastrofismo,
una persona que
superó los prejuicios de su tiempo y dio un salto
hacia una nueva
concepción de la Geología y la Astronomía?
Algunos sostienen esto, pero
nosotros no nos encontramos entre ellos. La realidad es
que Velikovsky (que
murió en 1979) estaba casi completamente equivocado
en sus ideas sobre la
historia de la Tierra.
Velikovsky no basó su teoría de las colisiones
planetarias en nuevas
pruebas procedentes de la Geología y la Astronomía.
No realizó
observaciones ni experimentos y tampoco llevó a cabo
ninguna clase de
cálculo. Se sintió motivado para encontrar
una explicación natural a una
serie de mitos y tradiciones antiguas, comunes a muchas
culturas, que
narraban catástrofes naturales y sobrenaturales acontecidas
hace milenios.
Sugirió que estos acontecimientos habían sido
globales y que ocurrieron
como resultado de que otros planetas habían pasado
rozando (near-
collisions) la Tierra.
La lectura de los mitos antiguos convenció a Velikovsky
de que Venus había
aparecido por primera vez en la escena celeste hace sólo
3.500 años,
desplazándose en una órbita alargada (cometaria).
Pasó rozando la Tierra en
varias ocasiones, parando e invirtiendo la rotación
de la Tierra, y
generando extensas catástrofes, como terremotos,
maremotos, erupciones
volcánicas y descargas eléctricas. Estas interacciones
perturbaron las
órbitas de la Tierra y Venus proporcionando unos
cuantos siglos de relativa
calma; después el caprichoso Venus se encontró
con Marte, que fue empujado
hacia una órbita que se entrecruzaba con la de la
Tierra, y comenzaron de
nuevo los desastres. Siguieron varios encuentros próximos
entre Marte y la
Tierra generando una serie de catástrofes globales
sólo un poco menos
violentas que las atribuidas a Venus. Finalmente, sobre
el siglo VIII a.C.,
Marte y Venus se acomodaron en sus órbitas actuales
prácticamente
circulares y cesaron las colisiones planetarias.
Desde el principio, los científicos (especialmente,
astrónomos) criticaron
la obra Worlds in Collision (Mundos en colisión)
y censuraron a la
audiencia que había dado crédito a una tontería
tan obvia. Velikovsky
contestó diciendo que los documentos antiguos decían
que estos
acontecimientos violentos realmente ocurrieron. La prueba,
dijo, estaba en
esos escritos. Si las teorías de los físicos
modernos y de la astronomía no
eran consistentes con tales acontecimientos celestes, entonces
lo mejor era
que los astrónomos y físicos modificasen sus
teorías.
Sin embargo, los "hechos" de Velikovsky resultaron
frecuentemente
sospechosos. Fue muy selectivo en la elección de
citas de los escritos
antiguos y a menudo utilizó traducciones de fuentes
más antiguas revisadas
desde hacia largo tiempo por los estudiosos modernos. Cuando
se examinan
estos textos en detalle, frecuentemente contradicen las
interpretaciones de
Velikovsky. Existe también el problema del literalismo.
La esencia del
método de Velikovsky es interpretar literalmente
los mitos antiguos. Así,
por ejemplo,
p- 12
cuando los poemas homéricos hacen referencia a un
combate entre los dioses
griegos Zeus (el Júpiter de los romanos) y Ares (el
Marte romano), para
Velikovsky esto es un registro, un relato de un acontecimiento
astronómico,
que supone una serie de interacciones entre los planetas
Júpiter y Marte.
Pocos eruditos clásicos estarían de acuerdo.
Otra dificultad en la visión de Velikovsky se refiere
a la cronología de
sus catástrofes. Es cierto que muchas leyendas antiguas
describen
acontecimientos naturales violentos, como inundaciones y
terremotos, pero
no está claro en absoluto que estas descripciones
representen fenómenos
globales simultáneos. Para apoyar sus argumentos
de causas cósmicas
Velikovsky tuvo que establecer en primer lugar el sincronismo
mundial de
los acontecimientos descritos en sus fuentes. El hacerlo
así, lo colocó en
confrontación directa con los hallazgos de la Arqueología.
Su cronología
egipcia, por ejemplo, requería la supresión
de cuatro dinastías del
registro histórico y el traslado de la famosa decimoctava
dinastía del
siglo XVI al X a.C. En su esquema, Ramsés II, a quién
generalmente se
consideraba el Faraón del Éxodo, se convirtió
en contemporáneo de Judea e
Israel, 600 años más tarde. Su cronología
causó estragos similares con las
nociones aceptadas de historia clásica, desplazando
el sitio de Troya de la
época de los griegos micénicos al período
de los tiranos Argólidas.
Aunque estos problemas con las fuentes y la interpretación
de Velikovsky
podrían haber desacreditado sus ideas desde un principio,
sin embargo la
mayor parte de la discusión pública se centró
en su astronomía. La idea de
mundos en colisión, de dramáticos acontecimientos
celestes íntimamente
conectados con la historia religiosa humana, gozaba de un
gran atractivo.
Como Carl Sagan a menudo ha destacado, buscamos conexiones
cósmicas,
pruebas que nuestra existencia humana está relacionada
con las fuerzas del
Universo a gran escala. Velikovsky ofreció precisamente
esa visión.
Cierto número de autores ha señalado los
problemas que presentan las ideas
astronómicas de Velikovsky y no los repetiremos aquí
en detalle. La
cronología y de nuevo los descubrimientos de la era
espacial en geología y
astronomía han contradicho sus teorías. Por
ejemplo, predijo que Venus,
después de estar incandescente hace unos cuantos
miles de años, irradiaría
mas calor del que recibía del Sol y que se vería
que se enfriaba a razón de
varios grados al año, de acuerdo con su joven edad.
Ambas predicciones
fueron rotundamente refutadas por los datos procedentes
de la exploración
espacial. Otra predicción de Velikovsky acerca de
Venus se refiere a la
formación de sus nubes. Atribuyó el maná
que alimentó a los israelitas en
el desierto y el nafta que también se menciona en
el Antiguo Testamento a
los hidrocarburos derivados de la atmósfera de Venus
y aseguró que "la
presencia de gases y polvo de hidrocarburo en la capa de
nubes que envuelve
a Venus constituiría una prueba crucial" para
su teoría. Ahora sabemos que
Venus no tiene hidrocarburos (su atmósfera es oxidante)
y que sus nubes
están compuestas de ácido sulfúrico.
Un tercer ejemplo del test planetario de la hipótesis
de Velikovsky
concierne a la
p- 13
superficie de la Luna. ¿Qué le ocurrió
a nuestro satélite en las épocas en
que Venus y Marte estaban interactuando tan dramáticamente
con la Tierra?
Según con Velikovsky, la Luna fue aún más
rudamente tratada, ya que en "la
superficie lunar fluía la lava y borboteaba en grandes
formaciones
circulares". En vísperas del aterrizaje del
Apolo advirtió de los
frecuentes terremotos lunares y de los altos niveles de
radioactividad y se
reafirmó en que la superficie lunar se había
derretido hacia menos de 3.000
años. En realidad, no había exceso de radiactividad
y la Luna se mostró
más de mil veces menos activa sísmicamente
que la Tierra. Mas aún, las
medidas sobre la edad de las muestras lunares revelaron
que incluso la lava
lunar más reciente se había solidificado hacia
mas de 3.000 millones de
años. Con excepción de un impacto que formó
un cráter, nuestro satélite ha
permanecido notablemente inmutable durante los últimos
miles de millones de
años. Algunos de los tests más claros para
la teoría de Velikovsky, se
pueden encontrar en nuestro planeta. En 1950 cuando se publicó
Worlds in
Collision (Mundos en colisión), la geología
estaba sufriendo las
incertidumbres y contradicciones que precedieron al desarrollo
de la teoría
de la tectónica de placas, por eso quizás,
se puede disculpar a Velikovsky
algunos de sus errores al discutir los hechos procedentes
de la Geología.
Desde entonces, no obstante, nuestra comprensión
de la tierra y de los
planetas, ha avanzado mucho y las ideas que podrían
haber sido dignas de
crédito hace 40 años ya no lo son.
Una indicación especialmente clara de que las perturbaciones
globales de
Velikovsky son ficticias nos la dan los pinos de Bristlecone,
en las áridas
montañas de la frontera entre California y Nevada,
que proporcionan un
registro continuo de los anillos de crecimiento que retroceden
al menos
hasta el año 3.435 a.C. Estos anillos no revelan
anomalías climáticas en la
época de las supuestas catástrofes de Velíkovsky.
Conclusiones similares se
pueden deducir de los aún más amplios registros
climáticos preservados en
las masas de hielo de Groenlandia.
¿Qué se puede deducir cuando se comparan
las colisiones planetarias de
Velikovsky con los impactos estudiados por los planetólogos
hoy en día? Las
diferencias más obvias tienen que ver con la escala
cronológica.
Velikovsky, basando sus teorías en el registro escrito
de la historia
humana, limitó necesariamente su visión a
los últimos milenios. Las
colisiones a gran escala postuladas por los científicos
planetólogos para
explicar el origen de la Luna o la pérdida de silicatos
de Mercurio
sucedieron hace 4.500 millones de años, cuando las
condiciones en el
recientemente formado sistema solar eran muy diferentes
de las de hoy en
día. Obsérvese que Velikovsky tendría
al menos tres de los nueve planetas
(la Tierra, Venus y Marte) experimentando cambios orbitales
importantes en
los últimos 4.000 años. De acuerdo con Velikovsky,
uno de éstos (Venus) se
formó en el mismo breve lapso de tiempo. ¿Cómo
se puede reconciliar esto
con los 4.500 millones de años de edad del sistema
solar? Velíkovsky nunca
lo menciona tan explícitamente pero lo cierto es
que sus ideas sólo tienen
sentido en el contexto de una Tierra joven. Sus ideas están
cortadas por el
mismo patrón que las de los literalistas bíblicos,
al comprimir la historia
del
p- 14
Universo al periodo de tiempo de la civilización
humana. Para que el
conjunto de sus afirmaciones fuese científico, Velikovsky
toma la tradición
bíblica como la Verdad Revelada y acepta o rechaza
cualquier otra evidencia
de acuerdo con su consistencia con sus propias conclusiones
preconcebidas.
¿Qué hay de la influencia de Velikovsky en
el mundo científico? Es difícil
estar seguro, porque el cerebro humano trabaja de maneras
misteriosas, pero
nos parece que el trabajo de Velikovsky inhibió,
más que apoyó, una
apreciación liberal del catastrofismo. Los astrónomos
que atacaron Worlds
in Collision y los que mantuvieron debates con los seguidores
de Velikovsky
en las décadas de los 60 y 70 sintieron un fuerte
rechazo ante las
conclusiones obviamente ilógicas y absurdas de supuestas
catástrofes
cósmicas recientes. Si sirvieron para algo las ideas
de Velikovsky, fue
para que aquellos científicos que vieron necesario
defender el "status quo"
quedasen disuadidos de considerar los conceptos de calamidades
naturales
con una mente abierta.
El catastrofismo ha resurgido en la ciencia contemporánea
pero como un
concepto nuevo, no como un regreso a las ideas primitivas.
Los hallazgos de
la astronomía, geología, biología e
incluso de las matemáticas han
convencido a muchos científicos para abandonar, a
menudo de mala gana, el
uníformitarismo estricto. Nos vemos obligados a tener
que considerar el
azar y los sucesos individualmente imprevisibles, algunos
de gran magnitud.
Los impactos cósmicos representan la influencia
catastrófica más importante
en la historia de la Tierra. Los estudios de cometas y asteroides
que se
aproximan a la Tierra, el descubrimiento de que la Luna
y los planetas han
estado sujetos a una larga historia de formación
de cráteres por impacto, y
el reconocimiento de las huellas de antiguos cráteres
en la Tierra
demuestran el papel de los impactos cósmicos. Muchos
de estos impactos
sobrepasan en un millón de veces la energía
de los más devastadores
terremotos y erupciones volcánicas terrestres. El
moderno movimiento
ecologista nos ha sensibilizado de la fragilidad de la biosfera,
y los
sofisticados modelos por ordenador nos permiten calcular
las consecuencias
de las alteraciones en la atmósfera. La paleontología
contemporánea
reconoce la frecuencia y significación de las extinciones
masivas en el
registro fósil, y la idea de un equilibrio interrumpido
juega un papel
importante en la Biología evolutiva. Finalmente,
las pruebas directas del
episodio K-T han influido en la opinión científica
en toda una serie de
disciplinas, así como han atraído la atención
del público.
Por la contra, el catastrofismo de los creacionistas o
de los seguidores de
Velikovsky tiene poco que ofrecer. Las teorías de
una Tierra joven y de la
"geología diluviana" son científicamente
indefendibles, al basarse como lo
hacen en una interpretación literal de las Escrituras
más que en las
evidencias de la observación y la experimentación.
Velikovsky rechazó
también las pruebas de la ciencia física,
prefiriendo basar sus teorías en
dudosas interpretaciones de los mitos antiguos en lugar
de la observación
del mundo que nos rodea. Tanto Velikovsky como los creacionistas
representan un
p- 15
paso atrás. A pesar del respaldo de un amplio sector
del público, se
mantienen totalmente al margen de la Ciencia, incluyendo
la revolución en
el pensamiento que supone el despertar del nuevo Catastrofismo.
--------------
David Morrison dirige la División Espacial (Space
Science Division) de la
NASA Ames Research Center en California, y Clark R. Chapman
es científico
senior del Planetary Science Institute en Tucson, Arizona.
Morrison y
Chapman son los autores de Cosmic Catastrophes (Plenun,
1989), del que han
adaptado parte de este artículo. Los asteroides 2409
Chapman y 2410
Morrison se denominan así en su honor.
---------------
NT. The Genesis Flood. En esta y posteriores citas nos
referimos a la
traducción española: El Diluvio del Génesis.
Editorial CLIE. Terrassa
(Barcelona)
Original publicado por: Skeptical Tnquirer, vol. 14, No.2/Winter
1990.
Traducido por María Pereiro y Andrés Sanjuan.
Copyright del original inglés: Skeptical Inquirer
Copyright de la traducción: L.A.R.
AFIS SCIENCE... et pseudo-sciences
Cahiers bimestrel de l'Association Française pour
l'Information
Scientifique.
Abonement un an, 6 numéros. 125 FF.
Os podéis suscribir enviando un giro postal a:
AFIS
14, rue de l'Ecole Polytechnique
75005 PARIS
Francia
p- 16
HOMEOPATÍA: ÚLTIMO BALANCE
Michel Rouze
El estruendo provocado por el "agua con memoria",
alias "efecto molecular
sin moléculas", va decayendo suavemente. Todavía
esperamos que en alguna
revista científica aparezca un artículo sobre
el contra-experimento que se
realizó en la unidad 292 del INSERM (1) por un simpatizante
del Dr.
Benveniste, hecho anunciado (cautamente) por el colega Nouchi
en Le Monde
(ver Sciences et pseudo-sciences no. l83) y comentado (más
cautamente aún)
por el Dr. Poitevin durante sus conversaciones con diversos
interlocutores.
Armémonos por lo tanto de paciencia. De todas formas,
si no queremos
olvidarnos de la saga sobre la homeopatía, podemos
hojear la revista
Prescrire, casi la única publicación médica
profesional que no se nutre de
la publicidad (tanto visible como "de la redacción")
de los fabricantes de
medicamentos.
Desde hace cinco años, Prescrire ofrece a sus lectores
una información
sobre la homeopatía que asegura "lo más
objetiva posible". Y se les puede
creer: el mero hecho de negarse a aceptar el menor óbolo
que los
laboratorios farmacéuticos suelen ofrecer no sólo
a la prensa especializada
sino también (ilegalmente, y de manera rayana en
la corrupción) sobre los
que prescriben las medicinas, muestra por lo menos una loable
intención de
no sufrir influencias en su juicio sobre la eficacia de
tal o cual
medicamento.
Bajo el título "Homeopatía 1990",
el Dr. Jean-Jacques Aulas hace un balance
en el número de marzo de la citada revista sobre
las más recientes
investigaciones farmacológicas relacionadas con la
homeopatía. Éstas se
sitúan tan sólo en dos dominios: las pruebas
terapéuticas y los estudios de
laboratorio. En otros dos campos, parece que no se hace
nada, aunque ambos
aspectos resultan esenciales. El primero, porque afecta
al fundamento mismo
de la homeopatía, la investigación patogenética.
Según Hahnemann, se elige
una sustancia como remedio adecuado a un mal por el hecho
de que la misma
sustancia administrada a un individuo sano le provoca síntomas
similares a
los que presenta el enfermo a quien se va a tratar. Esta
producción de
síntomas patológicos se denomina patogénesis.
Y es éste el tema de la
literatura homeopática más rico en inverosimilitud
y contradicciones, es
decir, completamente carente de informaciones verificables.
De hecho,
algunos homeópatas de buena fe, habiendo tirado de
esta manta, conocieron
una saludable crisis de auto-desmitificación. El
segundo campo carente de
novedades es la homeopatía veterinaria, en la cual
tampoco se puede
descartar el efecto placebo, contrariamente a los que así
lo afirman
apresuradamente, pues puede ser ejercido sobre los animales
a través de su
amo.
ENSAYOS TERAPÉUTICOS
Si nos referimos a los experimentos terapéuticos,
de los publicados en los
últimos dos años solamente un par de ellos
merecen nuestra atención. Esta
cifra es extrañamente modesta, en comparación
con el enorme esfuerzo
publicitario empleado en el mismo periodo por el grupo Boiron-LHF.
p- 17
El primero de estos dos experimentos fue realizado sobre
487 pacientes
tratados a domicilio por 149 médicos de cabecera
durante la epidemia de
gripe del invierno 86-87 en la región de Rhóne-Alpes.
El protocolo es
aparentemente serio: enfermos repartidos en dos grupos por
azar, unos
reciben el clásico antigripal Oscillo-coccinum, y
otros un placebo, es
decir, una presentación falsa imitando al medicamento;
procedimiento de
doble ciego, ni el médico ni el paciente saben si
la caja contiene la
medicina o el placebo. Tras 48 horas de tratamiento se evaluaron
un 17.1%
de curaciones entre los pacientes con el producto homeopático
frente a un
lO.3% entre los que usaban el placebo. Por lo tanto, según
los
experimentadores, los resultados son significativos en favor
de la
homeopatía. Sin embargo, comentando este resultado,
el Dr. Aulas comienza
por recordar que "para que la diferencia observada
se pueda asociar
rigurosamente a la acción (del medicamento) y no
al azar en el reparto de
pacientes entre los dos grupos (...) habría que tener
la certeza de que los
dos grupos eran de partida estrictamente comparables, en
particular en lo
concerniente al germen causante (del que dependen la intensidad
y la
duración de los síntomas clínicos).
Todo el mundo sabe que comúnmente las fronteras
de la "gripe" están mal
definidas. "Tengo gripe", dice mucha gente cuando
sólo tienen un catarro y
dolor de cabeza. Tan es así que los médicos
prefieren hablar de un "estado
gripal", término que compromete poco el diagnóstico
y que aparece por otra
parte en los anuncios publicitarios del Oscillo-coccinum
que adornan los
escaparates de las farmacias. En la experiencia realizada
en la región de
Rhóne-Alpes, los griposos se definían por
tener una temperatura rectal
igual o superior a 38º C, y por lo menos dos de los
siguientes síntomas:
dolores de cabeza, rigidez, dolores lumbares y articulares,
escalofríos.
Esto no es suficiente para postular que estaban afectados
por la misma
enfermedad, con las mismas oportunidades de reaccionar de
una u otra manera
frente a la experimentación; o dicho de otra manera,
que la elección al
azar produjera dos grupos comparables. Pues, según
hace notar el Dr. Aulas,
durante una epidemia calificada "de gripe", tal
como se definía en el
estudio, pueden ser varios los virus responsables. Cada
uno con una
potencia patógena diferente y con la capacidad de
provocar estados febriles
más o menos largos. Ahora bien, durante esta experiencia
no se procedió a
ninguna investigación sobre los virus causantes de
los síntomas gripales
observados en los diversos pacientes. No es por lo tanto
riguroso decidir
que la diferencia constatada entre ambos grupos debe ser
atribuida a los
diferentes tratamientos (Oscillococcinum o placebo) dado
que puede provenir
de una distribución diferente de los virus patógenos.
El otro experimento fue realizado en Gran Bretaña
sobre pacientes aquejados
de una enfermedad aún peor definida que el síndrome
gripal, hasta el punto
que algunos médicos ni siquiera le conceden una existencia
específica como
tal. El reumatólogo francés Marcel-Francis
Kahn, aun admitiendo que se
reconocen unos síntomas característicos, traza
de ella un cuadro un tanto
vago. Los pacientes son generalmente mujeres, jóvenes
o de mediana edad. Se
quejan de dolores difusos, un poco por todo el cuerpo, aumentados
o
agravados por la fatiga o el
p- 18
esfuerzo; una presión ejercida en puntos que para
sujetos sanos son
sensibles pero no dolorosos, les hace quedarse mucho tiempo
en la misma
posición. La causa de esta hipersensibilidad no está
dilucidada aunque se
han avanzado explicaciones, desde un efecto psicosomático
hasta
desequilibrios bioquímicos. No hay tratamiento: los
antálgicos calman el
dolor, pero luego éste retorna. Afortunadamente,
aun siendo incómoda, la
afección nunca alcanza el estado en que sería
invalidante; además tiende a
desaparecer espontáneamente hacia la sesentena.
La experiencia británica de tratamiento del "fibrosite"
(uno de los
diversos nombres que en inglés se le dan a este mal)
se realizó en doble
ciego y en "cross-over", es decir, en cruzado:
un grupo de pacientes
recibía alternativamente (durante un mes) un medicamento
homeopático, Rhus
toxicodendron, y luego el placebo, y el otro grupo hacia
lo contrario.
La evaluación de los resultados se hacía
al comenzar y al terminar cada
periodo de un mes, según el número de puntos
dolorosos (constatado por el
experimentador), la intensidad del dolor y el estado general
del paciente.
Los resultados indican que todos esos parámetros
mejoraban más al acabar un
periodo homeopático que uno de placebo. Sin embargo
un cómputo global (que
los experimentadores no precisan cómo se llevó
a cabo) no hace aparecer una
diferencia significativa entre los dos tipos de periodo.
Para el Dr. J-J. Aulas una experiencia en "cross-over"
no se justifica más
que si se trata de una afección bien definida en
la que los síntomas
presentan siempre la misma evolución con el tiempo,
lo que no es el caso
del "fibrosite". Por ejemplo, no se sabe si el
número de puntos que son
dolorosos ante una presión es siempre constante para
un cierto paciente.
Tampoco si este dolor, provocado por el médico, es
un indicador válido del
malestar del paciente. "Para esta patología,
cuya especificación está lejos
de ser unánimemente reconocida por la comunidad médica,
y de la que por el
momento no sabemos si se trata de un malestar existencial
o de una entidad
anatomoclínica, el mejor instrumento de medida parece
ser la opinión del
paciente sobre el tratamiento que prefiere en función
de la mejora que
siente; desde este ángulo, entre el remedio homeopático
y el placebo no
existió diferencia significativa en el estudio. Este
experimento no llega a
demostrar el efecto especifico de un remedio homeopático
en una afección
bien definida.
ENSAYOS DE LABORATORIO
Las investigaciones farmacológicas de laboratorio
son de dos tipos. El
primero retoma las experiencias anteriores sobre la velocidad
de
eliminación del plomo o arsénico en animales
intoxicados por estas
sustancias. Esta eliminación sería acelerada
por disoluciones homeopáticas
(elevadas diluciones) de las mismas sustancias.
El otro tipo de experimentos se acerca a la ya famosa comunicación
del
equipo de Benveniste: se trata o bien de provocar la desgranulación
de un
tipo do glóbulos blancos (llamados basófílos)
bajo la influencia de
disoluciones de antígenos o bien por el contrario
inhibir esta
desgranulación usando medicamentos homeopáticos.
En el primer caso, si la
dilución se lleva al punto en que no existe en la
disolución
p-19
ni una sola molécula de antígeno y sin embargo
todo sucede como si aún
estuviera en ella, tenemos el milagro de la memoria del
agua: una de las
mayores objeciones a la homeopatía desaparecería.
En el segundo caso, se
tendría una verificación empírica de
la eficacia de un producto
homeopático.
J-J. Aulas hace notar que aun cuando estos diversos experimentos
de
laboratorio se hubieran podido llevar a cabo de manera rigurosa
"ninguno de
los resultados positivos obtenidos por un equipo ha sido
confirmado por
otro estrictamente independiente del primero". Tres
investigadores han
publicado en Nature (la revista en que aparecieron los resultados
anunciados por el equipo de Benveniste) resultados de experiencias
similares a la de Benveniste. Estos son negativos: las diluciones
elevadas
no tienen efecto. Uno de los investigadores, el italiano
Bonini, reprodujo
exactamente el protocolo experimental de Benveniste, con
la única
diferencia de que en vez de contar el número de basófilos
decolorados por
la desgranulación (cuenta delicada y particularmente
sujeta a errores
involuntarios o voluntarios) procedió a una medida
de la histamina
contenida en los gránulos y liberada por la desgranulación.
Para diluciones
del antígeno más allá de 10-4 (a la
millonésima, mientras que Benveniste
iba muchísimo más lejos) el antígeno
deja de desgranular los basófilos.
Salvo estos tres últimos, los experimentos de laboratorio
se realizaron con
la participación de fabricantes de medicamentos homeopáticos.
Lo mismo
sucede con las experiencias clínicas. Este hecho
impulsa a J-J. Aulas a
incluir en su artículo el siguiente texto que se
dirige evidentemente a la
comunidad médica, pero que merece la pena conocerse
por todos aquellos a
quienes obnubila esta moda tan sabiamente mantenida por
una publicidad
desenfrenada.
"Exceptuando el experimento clínico realizado
bajo los auspicios del
INSWERM y del GRECHO (2), la investigación clínica
en homeopatía depende
por completo de los laboratorios farmacéuticos fabricantes,
tanto en su
financiación como en su realización práctica.
Lo mismo sucede con la
investigación de laboratorio.
Esta dependencia hace que los laboratorios fabricantes
controlen toda la
investigación, desde la elaboración del protocolo
hasta el análisis de los
resultados y su publicación. Si se consideran los
intereses económicos e
intelectuales que representa la homeopatía, esta
situación no es en
absoluto sana.
¿Cuántos experimentos encargados por laboratorios
homeopáticos han dado
lugar a resultados negativos y nunca se han publicado? Sólo
los
laboratorios lo saben y se guardan mucho de decirlo, Sin
embargo, conocer
estos experimentos negativos es indispensable para equilibrar
la
importancia otorgada a los resultados positivos. En el campo
de la
homeopatía, como en otros, debería ser obligatorio
el declarar a un banco
central de datos todas las experiencias clínicas
llevadas a cabo, las
razones por las que se hayan podido interrumpir y sus resultados,
cualesquiera que sean. Y los datos de este banco deberían
ser accesibles a
todos los profesionales interesados".
La experiencia clínica mencionada al comienzo de
este texto se realizó
entre 1985 y
p- 20
1987 con dos medicamentos homeopáticos, Raphanus
5 CH (rábano negro
diluido a la quinta centesimal de Hahnemann, límite
a partir del cual la
probabilidad de que una dosis contenga una sola molécula
activa se acerca a
cero) y Opium 15 CH (decimoquinta centesimal, en la que
el opio no existe
más que como un "recuerdo" en la "memoria"
del disolvente). Ambos productos
son utilizados por los homeópatas para acelerar la
reanudación del tránsito
intestinal después de una intervención quirúrgica
en el abdomen. El
experimento fue realizado por miembros del GRECHO y del
INSERM. El
protocolo aplicado tenía por autores principalmente
al Prof. Daniel
Schwartz, del INSERM, y al Dr. Bernard Poitevin, director
de investigación
en los Laboratorios Homeopáticos de Francia (hoy
absorbidos por los
Laboratorios Boiron). Los resultados fueron negativos por
completo: ni los
medicamentos homeopáticos ni el placebo aceleraban
el proceso en relación
con un grupo de control en el que los enfermos no habían
recibido ni
medicamento ni placebo. (Para más detalles, ver Science
et pseudo-sciences
nos. 172 y 173, y Prescrire no. 78)
Como conclusión de su balance de 1990. el Dr. Aulas
constata que en
conjunto el dossier actualmente disponible no permite atribuir
a un remedio
homeopático un efecto terapéutico determinado,
ni tampoco la investigación
de laboratorio permite afirmar que existe un efecto farmacológíco
en las
disoluciones infinitesimales. Sin embargo, merece la pena
añadir, como hace
él, que "la ausencia de efecto farmacológíco
demostrado y la no utilidad en
la práctica cotidiana no son sinónimos. Para
curar pacientes a veces sólo
hace falta el efecto placebo. Y si es muy probable que la
homeopatía no sea
más que una placeboterapía optimizada, hay
que reconocer que en algunos
casos representa indiscutiblemente una respuesta con buena
relación
beneficio/riesgo".
"En algunos casos, corresponde evidentemente al médico
definirlos y
reconocerlos. También es evidente que la invasión
de medicinas "paralelas"
o "suaves" o "alternativas" no viene
en absoluto del hecho de que el número
de estos casos aumente. El problema de los placebos o más
generalmente el
de las terapéuticas que actúan (cuando lo
hacen) sólo por efecto de la
imaginación, sobrepasa ampliamente una simple evaluación
médica. Concierne
especialmente al dinero de la Sanidad, al de los consumidores
de
medicamentos y de curas, a la credibilidad (y por qué
no decirlo, al
derecho a la consideración) de los médicos
y los farmacéuticos, a la
incidencia sobre el nivel cultural de la población
y por encina de todo a
los jóvenes. Es por eso que volveremos una y otra
vez sobre el tema.
Michel Rouze (original en francés en la revista Science
et Pseudo-sciences,
no. 184).
Traducción: Javier E. Armentia
NOTAS: (1) INSERM: Institut National de la Santé
et de la Recherche
Médicale, Instituto Nacional de la Salud y la Investigación
Médica (N.
del T.) (2) GRECHO: Groupe de Recherches et d'Essais Cliniques
en
p- 21
Homopatie, Grupo de Investigaciones y Experimentación
Clínica sobre
Homeopatía. (N. del T.)
Copyright del original francés: AFIS: Sclence et
Pseudo-science
Copyright de la traducción: L.A.R.
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CAMINO DE ENDOR
ESCÉPTICOS DEL PASADO: CAMINO DE ENDOR
Una carta al Director publicada en el último número
de "The Skeptic"
mencionaba de pasada un libro titulado "Camino de Endor"
en referencia a
experiencias de prisioneros de guerra.
Ello picó nuestra curiosidad y un poco de investigación
sacó el libro a la
luz. "Camino de Endor", escrito por el teniente
de la armada galesa E. H.
Jones apareció en 1919, y en un comentario a una
edición posterior, el
editor lo calificaba como "el libro más famoso
sobre fugas de la Guerra
Mundial".
Lo que resulta de particular interés para los escépticos
es el método usado
en la fuga, pues lo que comenzó como un juego espiritista
para
entretenimiento de los presos en el campo de prisioneros
turco de Yozgad,
se convirtió en un complicado y peligroso plan para
escapar por parte de
dos de los reclusos, el mismo Jones y el teniente australiano
C.W. Hill.
El complot se centró en el uso de un tablero de
ouija casero y en hacer
creer a sus compañeros y a los guardias turcos que
ambos estaban realmente
en contacto con un espíritu guía. El Espectro
(1), como ellos llamaban a su
guía (quien era además muy pendenciero) deletreaba
mensajes con la técnica
ouija usando un vaso puesto del revés que se movía
por entre las letras del
alfabeto. Jones y Hill impresionaban bastante con el tablero,
pues solían
estar vendados durante las sesiones.(Habían aprendido
la posición de las
letras de memoria, con la ayuda de unas muescas colocadas
por ellos.
Incluso podían hacerlo con el tablero puesto del
revés).
La pareja logró burlar a los turcos (y a muchos
de sus
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camaradas) e incluso persuadieron al Comandante del campo
de que podían
descubrir tesoros enterrados. Las aventuras que vivieron
incluyen falsos
ataques de locura, expediciones en busca de oro armenio,
batallas entre
espíritus rivales, muchas horas de paciente deletreo
de largos y a menudo
hilarantes mensajes del "más allá"
y casi la muerte, pues hubieron de
mantener el engaño frente a escépticas mentes
médicas y militares.
Eríc Willian, autor del libro "El caballo de
madera" dijo de "Camino de
Endor" que "por su ingenuidad prístina,
su persistencia y entretenimiento"
es único entre los libros de su tipo y que es "un
clásico en el tema de
'fugas por estrategia', frente a las 'fugas por táctica'".
A lo largo del libro, Jones describe las cada vez más
sofisticadas
artimañas usadas para convencer a sus víctimas
de la veracidad de los
espíritus guía, incluyendo desafíos
por parte de colegas incrédulos que
enorgullecerían a un escéptico moderno. Usaron
técnicas de lectura de manos
y mentes, transferencia de pensamiento y posesión.
El libro es también
extremadamente interesante por la imagen que da de la prontitud
y
complacencia de las víctimas en caer en lo que aparentemente
es la astucia
más clara.
En particular, el pasaje que reproducimos es un típico
ejemplo de 'lectura
fría' (2), práctica por la cual el 'psíquico'
devuelve a la víctima
información que aquel obtuvo por métodos nada
místicos. Este fragmento
aparece casi al principio del libro, así que no estropearemos
el placer de
quien quiera continuar la lectura de este volumen tan recomendable
sobre
los embustes espiritistas:
"Era extremadamente interesante, desde un punto de
psicológico, darse
cuenta como la mera idea de que estaban conversando con
alguna fuerza
desconocida parecía desequilibrar a los hombres.
Una y otra vez el
Espectro, bajo uno u otro nombre, dejaba patidifusos a los
asistentes. Era
divertido ver cuantos hombres se rendían, y eso que
ellos mismos contaban
la historia en sus preguntas, aunque después pensaban
que el Espectro lo
había adivinado con sus respuestas. Puedo relatar
muchos casos de esto,
pero con uno bastará. Ya que concierne a una dama,
me alejaré de mi norma y
llamaré al oficial "Antony", que ni era
su nombre ni su mote.
Una noche habíamos estado 'espectreando' durante
un rato. Había el mogollón
habitual de espectadores en torno al tablero, que iban viniendo
y yéndose
según les apetecía. Nuestras "Espectro
y sus Noticias de la Guerra" habían
ocupado el escenario al comienzo de la velada, pero ya había
anunciado su
marcha. Le pedimos que nos mandara a algún otro.
(3)
- ¿Quién eres? - dijo Alec (uno de los primeros
colaboradores de Jones).
Según hablaba, se abrió la puerta y entró
Antony, permaneciendo de pie a mi
lado.
- Soy Louise - deletreó el tablero.
Sentí que Antony daba un respingo según leía
el mensaje. Sin pausa, el
Espectro continuó:
- Hola, Tony.
- Es curioso - dijo Tony (Esta era la Rendición
número 2) (4) - Continúa,
por favor; dinos algo.
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Ya sabia que en algún sitio Tony debía haber
conocido a alguna Louise. El
nombre es francés y por lo que sabia él no
había servido en Francia. Había
estado, sin embargo, en Egipto. Una noche, hacia un mes
o así, hablando de
los paisajes egipcios, él había mencionado
un camino largo y recto,
bordeado a cada lado por árboles que a la luz de
la luna "era alucinante"
según se adentraba en el desierto. Me había
sorprendido entonces que no
hubiera nada especialmente "alucinante" en la
escena descrita; su vivo
recuerdo debía haber sido acompañado por una
compañía placentera.
Recordando esto, me arriesgué a decir más
acerca de Louise. No perdía nada
arriesgándome.
- ¿Me recuerdas Tony? - preguntó el Espectro.
- Conozco dos Louises - dijo Tony con precaución.
- Ah! La mayor no, mon víeux - respondió
el Espectro. (Parecía así que el
Espectro conocía a ambas, pero una leve reflexión
muestra que, dadas dos
Louises, una debe ser probablemente mayor que la otra).
Antony estaba entusiasmado:
- Sigue, -dijo- di algo.
- Camino largo y recto, -deletreó el Espectro- árboles,
luz de luna.
- ¿Dónde era eso? - preguntó Tony.
Había una rapidez en la pregunta que
mostraba que había picado.
- Tú lo sabes, Tony.
- ¿Francia?
- No, no, tonto. ¡NO es Francia! Ah, no te has olvidado,
mon cher,
cabalgando a la luz de la luna, los árboles y la
arena, y un camino recto.
Tú y yo bajo la luna.
- Es muy interesante - dijo Antony. Luego se dirigió
al tablero- Sí, si lo
sé. Egipto, El Cairo.
- ¡Bravo! Me recuerdas. ¿Por qué me
dejaste? Tengo problemas.
Esta era la típica argucia del Espectro. Tony debía
haberla dejado pues a
Yozgad había venido sin ella. Pero él ni se
dio cuenta. Estaba demasiado
interesado y su memoria le hacia volver a su separación.
- Me dijiste que me fuera. - dijo Tony. - Yo quería
ayudarte. - Lo que
indicaba que no lo había hecho.
- Pero no lo hiciste, no lo hiciste, no - repuso el Espectro.
Tony se pasó
la mano por el pelo.
- Es bastante acertado por el momento, -dijo- pero quiero
preguntar algunas
cosas para asegurarme. ¿Puedo?
- Claro. -d