ARP
La Alternativa Racional.
Boletín No.
21.
La Alternativa Racional
Organo informativo de la asociación Alternativa
Racional a las Pseudociencias (ARP).
Depósito Legal: BI.11-1986.
Editores:
Félix Ares de Blas
Jesús Martínez Villaro
Composición:
Jesús Martínez Villaro
Impresión:
Imprenta KOPIAK
C/Máximo Aguirre, 23
48010 BILBAO
Precio de suscripción:
España y Portugal: 2000 Pta.
Resto del mundo: US $32.00
Dirección postal:
Apartado de Correos Nº 6112
48080 Bilbao
Nº Registro Estatal: 71.144
Presidente:
Félix Ares de Blas
Vicepresidentes:
Alvaro Fernández Fernández
Alberto Hidalgo Tuñón
Secretario:
Luis Miguel Ortega Gil
Vicesecratario:
Jesús Martínez Villaro
Tesorero:
Gabriel Naranjo Fernández
Vocales
Félix Rodrigo Mora
Víctor Sanz Larrínaga
Portada:
Antonio Vizcarra
Dibujos:
Aitor Fernández de Quincoces
Antonio Vizcarra
Félix Ares
La Alternativa Racional mantiene intercambio de contenidos
con otras publicaciones escépticas de asociaciones
reconocidas por el CSICOP. Fuera del margen arriba indicado,
queda prohibida la reproducción total o parcial de
contenidos sin previa autorización expresa de los
editores o de los autores.
La Alternativa Racional no se identifica necesariamente
con las opiniones de los artículos firmados, que
pertenecen a la exclusiva responsabilidad de los autores.
Socios de Honor:
Gustavo Bueno
Mario Bunge
Paul Kurtz
Sumario:
Número 21 /Año VI
Junio de 1991
- Editorial p-2
- Psicoanálisis homeopáticos p-4
- Pirámides, Piramitos y Piramidiotas p-15
- Preguntas en busca de respuestas p-24
- Cosas p-24
- Respuestas: La Psoriasis y el milagro de los peces p-25
- El Porqué de los Porqués p-26
- Astrólogos, Mediums y otras especies. La superchería
como ética práctica p-30
- Mintiendo sobre el test polígrafo p-33
- Humor p-37
- Investigando lo paranormal p-39
- Un plato de lentejas de hace 6.000 años p-39
- Desde el sillón escéptico recomendamos:
p-40
- Correo del lector p-42
p-1
LAR, Mismo número de Páginas, 70% más
de contenido.
Este ejemplar que tienes en tus manos es experimental.
Hace mucho tiempo que veníamos luchando con la idea
de aumentar el contenido de LAR, sin aumentar demasiado
su costo. Sobre todo necesitábamos más espacio
para poder admitir más colaboraciones de nuestros
lectores. En el número anterior - que a la hora de
cerrar la presente edición todavía no hemos
visto impreso -, introdujimos la novedad de utilizar la
cartulina de portada, de ese modo conseguíamos una
hoja más sin costo ninguno, y otras dos sin aumentar
el peso lo que tiene un costo importante con las nuevas
tarifas de correos.
Tal como he dicho, queríamos aumentar el contenido
sin disminuir la legilibilidad. Hicimos varias pruebas de
disminuir el tamaño de letra, pero el resultado no
llegó a satisfacernos. En esta ocasión hemos
cambiado el tipo de letra, pero no su tamaño. En
los números anteriores utilizábamos un tipo
Courrier de l0 puntos, y ahora estamos utilizando Times
Roman también de l0 puntos. A pesar de que el tamaño
de la letra es igual, un párrafo ocupa mucho menos
pues se utiliza espaciado proporcional. Para que veáis
un ejemplo práctico a continuación voy a escribir
un par de líneas, primero escritas en Courier y después
en Times Roman.
Courier de 10 puntos
mmmmmmmmmm se han escrito 10 emes
iiiiiiiiii se han escrito 10 íes
Times Roman:
mmmmmmmmmm se han escrito 10 emes
iiiiiiiiii se han escrito 10 íes
Parece que este simple detalle no debería de influir
demasiado en el espacio que ocupan los trabajos pero la
experiencia nos ha mostrado que no es así; por ejemplo,
el trabajo Psicoanálisis Homeopático de Luis
Angulo y Mercedes Quintana, ocupaba con Courier diecisiete
paginas, con Times Roman ocupa solamente diez páginas.
Esta no es la única experiencia que hemos hecho.
En algunos sitios en los que nos sobraban tres o cuatro
líneas para poder acabar un artículo dentro
de una página, hemos cambiado ligerísimamente
el espaciado entre líneas. La mayor parte del texto
está escrito a una densidad de 6 líneas por
pulgada; pero en estos casos hemos
escrito a 6,1 líneas por pulgada. El efecto visual
casi es imperceptible, pero nos ha permitido hacer que algunos
artículos ocupen una página menos.
Hemos hecho una última experiencia; en algunos sitios
hemos usado tres columnas en vez de dos, pensando en dos
cosas, por un lado separábamos perfectamente un tema
de otro; por otro lado queremos ver si el que la columna
sea más estrecha aumenta o disminuye la legibilidad.
Haremos una pequeña encuesta para saberlo. Incluso
hemos pensado que una letra un poco más pequeña
pero a tres columnas podría ser igual de legible
que una más grande en dos columnas, pero su experimentación
la haremos más adelante.
Para acabar, quisiera señalar que no todo son ventajas.
Times Roman nos da mucha flexibilidad, pero también
inconvenientes; por ejemplo, es muy difícil centrar
un texto cuando los caracteres son proporcionales; y lo
que es mucho más importante, la composición
de la
revista en Courier nos costaba unas veinticinco horas. Esta
vez, en Times Roman, nos ha costado ciento veinticinco,
bien es verdad que no dominábamos el tema y que muchas
horas son atribuibles al aprendizaje. De todos modos nos
ha quedado muy claro que el tiempo de composición
aumenta muy considerablemente, por lo que no sabemos si
seremos capaces de mantenerlo en próximos números.
El tiempo lo dirá.
p-2
De momento sólo me queda añadir que esperamos
vuestros trabajos. Ahora tenemos un 70% más de espacio
para poder darles cabida.
El frío irracionalismo
He observado que es bastante habitual que en los medios
de comunicación se hable del frío racionalismo,
la fría ciencia, y frases
similares. La mayor parte de las veces he oído estas
frases sin darles ninguna importancia, pero,de repente,
hace unos días, me dio por pensar en ellos, ¿con
esas frases quieren significar que el
irracionalismo es cálido? Al profundizar, la respuesta
es evidente. El racionalismo no es ni frió ni cálido.
En realidad la fiase no tiene mucho sentido. Pero al pensar
en ciertos irracionalismos se me puso la carne de gallina
y sentí frío. De repente me vinieron a la
memoria ciertos " experimentos parapsicológicos
", en los que de algún modo había participado,
llevados a cabo en las tumbas de los cementerios: invocación
a los espíritus, intentos de grabar psicofonías,
intentos
de fotografiar es epíritus con película infrarroja,
etc. También recordé mis paseos por los cigarrales
de Toledo, en compañía de un espiritista y
de un alquimista, y nuestras conversaciones sobre
espíritus, el más allá, los nueve desconocidos,
el gobierno secreto mundial, las sociedades secretas etc.,
y me entró frío. En Toledo. en invierno, hace
mucho, mucho frío. Y si estás en un circulo
esotérico, todo es negro. Negro y frío. Tanto
en el cuerpo como en las ideas.
La habitación está a oscuras, el "director"
nos está enseñando a relajarnos. Su voz es
monótona. "Relaja los pies; primero los dedos;
piensa en los dedos de los pies; relájalos; ya están
relajados. Ahora sube por los tobillos, relájalos,
piensa en ellos, relaja todos los músculos, todos;
ya están relajados; ahora la pierna...". Me
relajo. Siento frío. Salgo a la calle y sigo frío.
Frío. Oscuridad y frío.
Son cerca de las doce de la noche. Estamos en Peñalba
de Santiago, en el principio del Valle del Silencio, lugar
sagrado con grandes fuerzas
"cósmicos"; lugar amado de los teósofos
españoles. Allí, al principio, está
el lugar donde vivió San Genadio, el Eremita. Allí
pasó muchos años de soledad:
Miradle pidiendo a Dios,
por nosotros sin cesar,
que defiende nuestras almas,
del enemigo infernal.
(De la obra Valle del Silencio de David G. López.
Breviarios de la calle del Pez. León 1985. Recogido
del folclore popular por el autor)
Son las doce de la noche; los altos picos del circo de
Peñalba empiezan a ser iluminados por la Luna; pero
donde nosotros estamos todavía reina la oscuridad
y el frío. Nos acostamos en nuestros sacos de dormir.
Una ráfaga de viento arranca nuestra tienda de campaña.
Salimos a la calle; es de noche; hace frío. ¿Habrá
sido el enemigo infernal? ¿Le habrá molestado
nuestra presencia? ¿Habrán sido los espíritus
del cementerio cercano?
Es de noche. Hace frío. El demonio reina en la ermita.
Frío, oscuridad. Tengo miedo. No duermo en toda la
noche.
El cálido racionalismo
Estamos a finales de Agosto. Llevamos tres meses agotadores;
trabajando día y noche para conseguir avanzar en
el tema de la Tesis
Doctoral de uno de mis alumnos. Ya hay muchas cosas; pero
se resiste. Hace mucho calor. Alguien trae unas cervezas
frías. Nos vamos a la mesa de reuniones; volvemos
a analizar por milésima vez el problema.
Hacemos un Brain Storming. Alguien dice una "tontería".
La analizamos. Volvemos a analizarla. Claro! Era por eso!
No habíamos tenido en cuenta que gastábamos
símbolos en combinaciones poco ahorrativas. ¡Lo
que teníamos que optimizar era el ahorro! Además
- ahora era obvio- la optimización, de cada parte
no conducía a la optimización del conjunto.
¡Lo teníamos! ¡Lo teníamos!
Había que celebrarlo con champán. Pero, ¿dónde
podíamos conseguir champán a las cuatro de
la mañana? En VIPS. Nos fuimos a VIPS y pedimos champán.
Hacía calor; mucho calor. Era de noche, pero nuestros
cerebros bullían con luces de colores; habíamos
logrado desentrañar el problema. Hacía calor;
era de noche; nuestros mentes brillaban; éramos felices.
La Tesis la calificaron Sobresaliente Curo Laude.
FAB.
p-3
Psicoanálisis Homeopático
Luis Angulo y Mercedes Quintana (*)
Resumen.
Iniciamos el presente trabajo comentando una extravagante
conferencia sobre Medicina homeopática que presenciamos
algunos ,miembros de ÁRP en Madrid? Pasamos a continuación
a desarrollar en sucesivos apartados una serie de ideas
que nos parecen interesantes para poder comprender este
tipo de actos culturales cuando provienen de algún
colectivo homeopático que guarda sospechosa relación
con la Medicina y claro paralelismo con cierta clase de
Psicología/Psiquiatría.
Si oyen decir a una persona que cierta planta cuyo fruto
tiene aspecto de verruga elimina las verrugas, probablemente
lo tomarán como un buen, ejemplo de 'pensamiento
salvaje' (no se rían, es algo muy serio en Antropología).
Pero si esto mismo lo dijera una persona que
lleva debajo del brazo el título de Medicina ¿ustedes
qué harían? (Y si la afirmación fuera
aplaudida por veinte personas con iguales méritos..?)
El 22 de mayo la doctora Micaela Moizé, de la Asociación
Médica Homeopática Argentina, impartió
una conferencia sobre medicinas
homeopáticas en el salón de actos del Centro
Cultural Buenavista. A ella asistimos tres miembros de ARP
(uno de los cuales marchó a
un templo tibetano a raíz de esta experiencia, por
lo que no hemos podido contar con su colaboración
para realizar este trabajo...). Ya entre el público
nos hicimos notar desde el primer momento por el hecho de
que éramos los únicos desconocidos para el
resto de los asistentes. La conferencia había sido
organizada por la Sociedad Hahnemanniana Matritense residente
en el distrito que tiene asignado ese centro cultural. Podían
impartirla en su casa, pero prefirieron
hacerlo en propiedad municipal, sin alquiler de sala y por
tanto con entrada libre de modo que con todo derecho hicimos
acto de presencia
llenos de documentos y dispuestos a utilizar el armamento
racionalista, si hubiera lugar a ello.
La perorata empezó con toda normalidad. Alabanzas
y sonrisas para la conferenciante por parte del auditorio,
mientras nosotros adoptábamos la humilde postura
de tomar notas, a la espera del turno de preguntas. En el
curso de su desarrollo íbamos dilucidando el tema
específico
de la conferencia, que no eran los avances, las características
o los efectos de la medicina homeopática; se trataba
más bien de explicar
cómo se realiza el diagnóstico homeopático,
resultando muy diferente al de la medicina habitual ya que
para el homeópata son mucho más importantes
los supuestos síntomas psíquicos (o por mejor
decir, los rasgos de personalidad) que los puramente fisiológicos.
Para ayudarse en su diagnóstico, los homeópatas
se sirven de un cuestionario con más de 60 ítems,
del cual Moizé repartió algunas copias, de
las que extraemos algunos ejemplos:
1)¿Cuál es el momento, en las veinticuatro
horas del día, en el que se siente menos bien desde
el punto de vista general?
4)¿Qué siente por la niebla?
14)¿Qué diferencias hace usted en sus vestidos
de verano e invierno? ¿Cómo se tapa de noche
en la cama?
41)¿En qué circunstancias experimenta celos?
63)¿De qué parte sufre y de qué desea
curarse?
Interrogatorio Homeopático del Dr. Pierre Schmidt
(A.M.H.A.)
La lógica que guiaba la exposición de la
Sra. Moizé era la siguiente: cada paciente es único,
pero se puede incluir en un tipo de personalidad, caracterizado
por un cuadro sintomatológico. Según estos
p-4
tipos se seleccionará una u otra gama de medicamentos
homeopáticos y dentro de esta gama se elegirá
el medicamento más adecuado por ensayo y error, ya
que el éxito en última instancia, dependerá
de la "energía vital" que posea el sujeto
en el momento de tomarlo.
Como vemos, para el homeópata lo más importante
son los síntomas psíquicos, aunque se trate
de trastornos somáticos, y así lo argumentaba
la Sra. Moizé. Si un paciente sufre, por ejemplo,
una amigdalitis sus síntomas físicos serán
muy parecidos a los que tengan otros pacientes con amigdalitis,
pero esto es secundario: para saber cuál es el medicamento
adecuado nos tendremos que fijar en cómo padece psíquicamente
esa amigdalitis, observando los más mínimos
detalles. La Sra. Moizé nos decía: "Es
muy importante fijarse en el modo de sentarse el paciente
en la consulta, nux vomlca se sentará de
tal forma, a diferencia de sulfur que lo hará de
tal otra" (nux vomlca y sulfur forman parte del vocabulario
básico de todo buen homeópata e
indican tanto el tipo de enfermo como el nombre de la sustancia
que supuestamente le curará). La conferencia proseguía
señalando multitud de detalles en los cuales el médico
habrá de fijarse antes de realizar su diagnóstico,
si es tímido u osado, si está nervioso o calmado,
si es grosero o educado, etc.
Continuando su exposición, la Sra. Moizé
nos habló de la 'energía vital", pues
siendo su desequilibrio la causa primera de todas la
enfermedades, el objetivo último del homeópata
no puede ser otro que el de restablecer el equilibrio vital
perdido. Por medio de los
síntomas averiguaremos cuál es el tipo de
enfermo al que nos enfrentamos y en función de eso
hallaremos la sustancia capaz de equilibrar la "energía
vital" del paciente. Por supuesto, al
llegar aquí dejamos de tomar notas y empezamos a
cubrirnos la boca muy educadamente (síntoma evidente
de causticum augudumj.
Cuando creíamos que no era posible superar todo
esto, llegó la hora de las diapositivas. Un actor
corpulento, de piel grasienta y con verrugas ilustraba el
ejemplo de personalidad "thuja occidentalis".
"Thuja" es, pues, el nombre del tipo de personalidad,
pero también el
de la enfermedad, el del tratamiento y el de la planta de
la cual se supone es extraído (cuyo fruto tiene aspecto
de verruga, comentaba
sonriente la Sra. Moizé). Este tipo posee 67 síntomas,
que el actor iba representando uno tras otro gracias a un
sutil guión elaborado por la polifacética
conferenciante. Así, el síntoma nº16
(altivo, arrogante) se describe en las diapositivas con
el protagonista mirando al cielo y una voz en off que dice
"Tal vez yo pueda ser tan grande
como Hahhemann, o quizá más". O el nº
17 (estupefacción: no sabe dónde está)
que se representa por un caballero - el marido de la Sra.
Moizé en la vida real, según nos gritó
alborozada- que le pregunta al protagonista de personalidad
"thuja" por una calle y éste no le contesta;
a lo cual el primero dice: "Este chico no sabe dónde
está". Podríamos seguir así con
los 67 síntomas, pero no lo haremos pues pretendemos
que este sea un articulo serio. Añadiremos, eso sí
los títulos de los más curiosos:
nº 10.- Verrugas con olor a queso viejo.
nº 33.- Ilusiones: oye voces en el abdomen.
nº 39.- Sensible a la música sacra.
nº 44.- Humor repulsivo.
nº 57.- Deseo de cebollas crudas.
Pero debido al extenso número de síntomas
que caracteriza cada tipo de personalidad - y no contenta
con las diapositivas -, la Sra.Moizé cree que es
más fácil recordar la materia si se imparte
mediante canciones (han leído bien). Aquí
el espectáculo llegó a su cenit. En letras
grandes aparece en pantalla:
La canción de thuja
Letra: Micaela Moizé; música: Elena Boero
de Valverde
(adaptación musical del folclore argentino)
Intérpretes: Edgardo y Alejandra Herrera
(Y las didácticas estrofas retumban por toda la
sala...)
Tipo grande, corpulento,
cara grasosa, brillante,
Qué será..
Verrugas en coliflor
y condilomas sangrantes
Qué será...
Inquieto, precipitado.
ideas fijas, obsesivas,
los afectos perturbados
con fantasías lascivas
Es sueño o es realidad?
p-5
el Miasma despiadado,
es la Sycosis fatal,
es el hombre condenado
Qué será... Que será...
(Así hasta ocho estrofas.)
Este ameno musical puso fin a la conferencia (sorprendente
versión dramática de "Barrio Sésamo").
Pero llegaba la hora de cerrar el salón de actos
y, como apuraron al máximo el tiempo que les fue
concedido por el centro (¿temían acaso conocer
los motivos de nuestra inesperada presencia?), nos vimos
obligados a practicar el discurso de pasillos entre los
asistentes, ya un tanto desperdigados: "Su jerga pseudocientífica
ha sonado a astrología, tarot y secta medieval",
"Usted parece una gurú y sus oyentes unos acólitos
sectarios"... Por su parte - léase con acento
argentino -: "No sabes medicina", " Debes
estudiar más", "Era una conferencia para
especialistas".. Nos queda la duda de en qué
eran "especialistas", ya que las siguientes dos
horas con uno de los miembros más participativos
no nos permitieron conocer su postura ante asuntos como
el caso Benveniste. Simplemente no habían oído
hablar de él. Si, en cambio, habían oído
hablar del número de Avogadro y la entropía
pero tales conceptos eran utilizados de un modo bastante
extraño (creemos que esto fue determinante para que
nuestro compañero, estudiante de Físicas,
decidiese irse al Tibet..).
También constatamos que asumen la cientificidad de
su sistema con la misma alegría con que escriben
canciones. Confiemos en que el número de La Alternativa
Racional que les regalamos tenga algún efecto..,
pero no homeopático, ¿eh?
El Sistema Médico Homeopático y sus Escuelas
En un articulo anterior ("El agua bendita de la Homeopatía":
LAR, nº 15, enero 1990) se analizaban los dogmas básicos
de la Homeopatía,
entendida ésta como una doctrina terapéutica
desde el punto de vista farmacológico. Sin embargo,
no se mencionaba el complejo entramado filosófico-médico
que Hahnemann y sucesores montaron para establecer el sistema
médico homeopático. A diferencia de la terapéutica
tradicional, las teorías y dogmas de la práctica
médica homeopática se sustraen a cualquier
análisis científico. La llamada filosofía
homeopática divide a los defensores de la Homeopatía
en dos grupos.
Uno, que podríamos llamar "cientista" y
que intenta - sin lograrlo- dar cierta base empíríco-racional
a su medicina. Por ello no aceptan la mayoría de
los dogmas Hahnemanniano-kentistas y consideran que la Homeopatía
es un sistema terapéutico alternativo, compatible
y
complementario a la medicina habitual. Pocos médicos
pertenecen a este grupo, pues está compuesto principalmente
por farmacólogos, farmacéuticos y productores
de medicamentos homeopáticos (1). El segundo grupo,
muy heterogéneo y numeroso, está compuesto
por
homeópatas con título de Medicina, pseudomédicos
naturistas, herboristas, acupuntores y, en general, por
defensores de las
medicinas "blandas" y la vida 'New Age".
Califican al primer grupo de herejes de no practicar la
verdadera Homeopatía y de haberse apartado de las
enseñanzas originales. Para éstos, la Homeopatía
es, ante todo, filosofía.
El pensamiento/creencia homeopático lo podemos resumir
en los siguientes puntos fundamentales:
lº) Concepto de enfermo-enfermedad. La enfermedad
no existe, sólo hay enfermos. El enfermo es aquel
que tiene su, "energía vital" desequilibrada,
y por ello es sensible a contagios, a disfunciones metabólicas
o a desarrollar un cáncer. Esto les hace rechazar
cualquier tipo de nosología, sólo hay una
enfermedad universal. La curación se da con un reequilibrio
de la "energía vital", que a su vez produce
la desaparición de microorganismos, de alteraciones
metabólicas e incluso del cáncer.
2º) Ley de individualización. Cualquiera que
sea la enfermedad que tenga una persona, los síntomas
que presenta le pertenecen y son
propios de ella. Así, el medicamento homeopático
debe adaptarse específicamente a cada enfermo. Esto
hace que el método científico sea
inservible, pues cualquier generalización es vana.
También es utilizada esta ley con fines publicitarios.
Los homeópatas presumen de practicar una medicina
personalizada (aunque inútil) frente a
la masificación de los alópatas.
3º) Principio de totalidad. La persona es considerada
como un todo armónicamente constituido. No es un
mecanismo, ni un conjunto de órganos interrelacionados.
Cuando la persona enferma no lo hace un sólo órgano,
sino que la enfermedad afecta a todo el individuo.
p-6
La Bioquímica, Histología Organologia o Fisiología
son inútiles. No hace falta buscar la etiología
del mal: la causa es siempre la "energía vital",
que está en todos los órganos (a la vez).
Esta visión antimaterialista y antimecanícista
les une a curandero, aconaturistas, neomísticos y
neocretinos N.A.
4º) Principio de reaccionalidad. El médico
no debe inmiscuirse en el transcurrir de la naturaleza,
sólo debe poner los medios para que el organismo
pueda defenderse (vis Medicatrix Natutae) y tiene que utilizar
métodos que no sean agresivos para el cuerpo (primum
non
nocere). Para el homeópata la naturaleza opera a
través de la desconocida "fuerza vital",
y los productos homeopáticos son los únicos
que la hacen reaccionar. En frente suyo colocan a los alópatas
que supuestamente utilizan métodos coercitivos.
5º) Teoría miasmática de las enfermedades
crónicas. Aquí la irracionalidad, la mistificación
y el esoterismo se unen para darnos
uno de los ejemplos de hasta dónde puede llegar la
locura homeopática. Sería muy largo describir
la cantidad de conceptos aberrantes que se
vierten en esta teoría, aquí sólo daremos
una breve visión. Cuando un remedio homeopático
no da resultado tras un largo tratamiento y la
enfermedad persiste, se considera que el enfermo padece
una enfermedad crónica. Esta puede ser de tres tipos
según los síntomas: psora, sycosis o lues.
Según Hahnemann, la enfermedad crónica o miasma
se da cuando hay una predisposición hereditaria al
haber padecido algún predecesor alguna de estas tres
enfermedades: sarna (psora), gonococia (sycosis) o sífilis
(lues), algo así como un estigma (nótese que
las tres eran consideradas enfermedades vergonzantes y pecaminosas).
Así, para el homeópata el fracaso de un tratamiento
no se debe a su inutilidad, sino a la carga genética
del enfermo. La teoría miasmática
fue enriquecida (?) grandemente por los sucesores de Hahnemann,
cargándola de simbolismos, signos esotéricos
y relacionándola con teorías psicoanalíticas,
frenológicas, etc. En suma, la teoría miasmática
es una auténtica enciclopedia de sandeces.
6º) Teoría del remedio único. Hahnemann
escribió en el Organon que "no es tolerable
administrar a un enfermo más de un medicamento único
y simple en una sola vez". Este párrafo ha dividido
en varias escuelas a los homeópatas. Algunos consideran
que pueden dar varios remedios mientras se haga uno por
vez, mientras que otros consideran que sólo hay un
remedio único en dosis únicas. Estos últimos
(kentistas)
entienden que cada persona se cura con un solo remedio y
que ese remedio lo cura todo en esa persona. La búsqueda
del remedio único la
asemejan a la búsqueda del Santo Grial y la relacionan
con el conocimiento Hermético. El esoterismo es muy
común en el ambiente
homeopático como veremos más adelante.
7º) Concepto de medicina. Ya Hahnemann se consideraba
a si mismo como un "iluminado" que descubrió
la Homeopatía por inspiración divina para
aliviar los males de la humanidad. Pero donde se desarrolla
más esta idea es en los seguidores de Kent. Para
estos, la Homeopatia es
un camino iniciático que necesita de "maestros
iluminados" como Hahnemann o Kent, que dará
las pautas a unos pocos elegidos capaces
comprender sus enseñanzas. El médico homeópata
es un elegido divino que está en el mundo para librar
a la humanidad de sus ataduras y
unirla a la "sustancia original" de Dios (Panteísmo).
El dogmatismo de las doctrinas homeopáticas ha dado
lugar a través del tiempo a una gran cantidad de
escuelas irreconciliables entre
sí. Aquí destacaremos solamente cuatro de
la más importantes:
- Hahnemannianos. Aunque en general todo homeópata
se considera hahnemanniano, unos pocos defienden con especial
fervor las enseñanzas originales de Hahnemann, y
rechazan cualquier otro tipo de aportación posterior.
Ven necesaria una doctrina invariable, que está en
el Organon. Utilizan el remedio único, dividen los
síntomas en generales, particulares y mentales. Aceptan
todos los conceptos antes expuestos.
- Pluralistas. Son los que defienden utilización
de más de un remedio en diferentes dosis con un lapso
variable de tiempo entre las tomas. Clasifican los síntomas
en sensoriales, funcionales y lesionales, necesitando cada
uno de ellos un remedio. Así que suelen utilizar
a la
vez tres remedios además de un cuarto que denominan
"drenador"
p-7
(supuestamente sirve para eliminar las toxinas que producen
efectos desfavorables. Las diluciones suelen ser bajas,
sobre todo para los síntomas lesionales y funcionales
y buscan ante todo a similitud anatomo-fisiológica.
Dan poca importancia a los síntomas psíquicos
y
son considerados como los más "cientificos"
de todos.
- Kentistas. A diferencia de los anteriores son los más
esotéricos e irracionales. Prosélitos de Kent,
siguen a rajatabla el criterio de autoridad de su maestro.
Kent, considerado el más grande homeópata
tras el mismo Hahnemann, es un ejemplo notable de la especulación
pseudocientifica decimonónica. Estaba muy influido
por Emmanuel Swendenorg, un distinguido científico
sueco que se hizo pensador monista panteísta y que
comenzó a experimentar trances en los cuales
tenía contacto con ángeles y diablos, e incluso
con Jesús, además de una lista interminable
de reyes o líderes religiosos como San Pablo, Calvino,
Lutero o Moisés (2). De él tomó Kent
sus ideas sobre la "sustancia original" como expresión
que unifica "al creador con lo
creado". La obra de Kent (Filosofía Homeopática)
está llena de alusiones morales y religiosas; por
ejemplo, atribuye al pecado original las enfermedades crónicas.
Como vimos, los kentistas defienden el uso del remedio único
en una unica dosis a diluciones
altísimas (hasta 100.000 CH). Los síntomas
psíquicos son los únicos importantes (en clara
oposición con la escuela anterior) y desplazan la
teoría del "similar" (semejanza con la
forma de estar del
individuo) por la de "similimum" (semejanza con
la forma de ser). No aceptan el contagio en las enfermedades
agudas ni la existencia de gérmenes. El remedio homeopático
tiene una fuerza mágica, esotérica, que aumenta
cuanto más se diluye; utilizan a veces remedios como
el
de los gránulos no impregnados de sustancia homeopática,
que mezclan con unos pocos sí impregnados, y dicen
que los primeros se impregnarán al contacto con los
segundos. Para el diagnóstico utilizan el sistema
de repertorización, que consiste en utilizar únicamente
el Repertorio de Kent. Este libro es una especie de "Talmud"
homeopático con miles y miles de síntomas
y remedios, algunos tan curiosos como el síntoma
de "soñar con jabalíes que se cura con
"mercurius". Para Kent curarse significa estar
en armonía con el todo y sus preocupaciones por el
espíritu son más importantes que por las del
cuerpo. El esoterismo y el hermetismo son fundamentales
en la homeopatía kentista. Así, creen en la
existencia de auras, de influencias astrolígicas,
etc.
- Complejistas. Defienden la utilización de remedios
mezclados y en distintas diluciones en una especie de "cóctel
homeopático", Pueden llegar a prescribir mezclas
de hasta 15 remedios. También pueden mezclar remedios
homeopáticos con alopáticos (obteniendo mejores
resultados). Son defensores de la Organoterapia, que cura,
por ejemplo, las enfermedades mentales con cerebro de buey
o las renales con riñones de cordero. Su máxima
es "El órgano cura al órgano".
La Fuerza Vital
Como hemos visto en repetidas ocasiones, los homeópatas
intentan explicar los supuestos efectos de sus tratamientos
a través del concepto de "fuerza vital"
o, alternativamente, "energía vital", lo
que les sirve para cubrir con una pseudoexplicación
el vacio que deja el absoluto desconocimiento del modo de
acción del medicamento homeopático. Aunque
en la época de Hahnemann las corrientes vitalistas
estaban muy en boga, actualmente no tienen ningún
sentido.
El vitalismo surge como una reacción al mecanicismo
imperante en la ciencia del Barroco, dando lugar a un enfrentamiento
que se prolonga durante el siglo XVIII hasta ya muy entrado
el XIX.
El pensamiento renacentista comprometió sus armas
en la crítica de las convicciones medievales, intentando
derribar la cosmovisión tradicional. Esta nueva forma
de acercarse a la realidad dio como resultado el nacimiento
de la "nueva ciencia". El mecanicismo surge en
el Barroco a partir de esta nueva visión del mundo:
cualquier fenómeno natural está basado en
un mecanismo que es susceptible de estudio. Así
p-8
el mecanicismo cartesiano se oponía al hilemorfismo
aristotélico-tomista. Sin embargo, el nuevo pensamiento
empírico-racional no
consiguió reemplazar todas las estructuras caducas,
ya que en la interpretación de las reacciones químicas
y fisiológicas intervenían
con frecuencia convicciones vitalistas y aún creencias
esotéricas.
La medicina barroca busca integrarse en esta nueva corriente
racionalista considerando la vida como un proceso físico-químico
que no se sustrae al análisis científico.
La traducción del mecanicismo a la medicina se plasma
en la iatrofísica y la iatroquimica. Los iatrofísicos
veían el organismo como una máquina, teniendo
el médico el deber de conocer sus mecanismos. Era,
por tanto, fundamental el estudio de la anatomía
y la fisiología. Destacan los anatomistas italianos,
como Giovanni Alfonso Borelli (1608-1676), que repudió
la teoría de los cuatro elementos, proponiendo una
interpretación atomístico-mecánica
de la vida. Su discípulo Marcello Malpighi (1628-1694)
extendería esta concepción mecanicista y ahondaría
en el estudio de la anatomía creando la gran escuela
iatrofísica italiana, a la que pertenecerían
Baglivi (1688-1707), Alrtini (1666-1738), Valsava (1666-1723)
y Morgani (1682-1771), que defendían la utilización
del
método matemático-experimental, siendo contemporáneos
de Boerhaave y Hoffman en la utilización de la metodología
científica. Peto sin
duda fue el inglés William Harvey (1578-1657) el
primero que dio una concreción científica
a la medicina. El método de Harvey se basaba en la
observación sensorial de la realidad, en la inducción
y en la experimentación. Así su pensamiento
científico se podía resumir en: a) el conocimiento
de la realidad no puede ser metafísico; b) la meta
de la ciencia es el descubrimiento de leyes a ser posible
matemáticas, y
c) separación entre la ontología de la realidad
natural (naturaleza de los cosas) de la naturaleza como
conjunto de leyes establecidas entre datos establecidos
(naturaleza en sentido científico).
Frente a los iatrofísicos se situaban los iatroquímicos,
sucesores de la medicina paracelsiana, que intentaban dar
una interpretación química (más bien
alquímica) a los procesos fisiológicos. A
pesar de que la iatroquímica fue el primer movimiento
que aspiró a construir un sistema médico moderno,
la pesada carga alquímica hizo que se dogmatizara
y dejara de tener consistencia racional. Incluso con los
esfuerzos del iatroquímico holandés Franz
de la Boë (1614-1672) este movimiento se hizo irreconciliable
con la nueva química que estaba naciendo (Boyle).
De as cenizas de la iatroquímica iba a nacer eL
vitalismo. Mientras autores como Hermann Boerhaave (1668-1738)o
Friederich Hoffman (1659-1734) propugnaban una visión
mecanicista de la medicina, Georg Ernst Stahl (1660-1742)
se enfrentaba a ella. Hoffman no aprobaba las causas metafísicas,
pues con ellas era imposible demostrar las causas reales
de las funciones corporales alteradas; en cambio Stahl rechazaba
las causas físico-químicas y defendía
la teoría del "ánima" de fuerte
carácter teleológico. Para el animismo los
movimientos vitales no tienen su origen en la materia perecedera,
el "ánima" o "physis" era la
facultad rectora. Animistas (o iatroquimicistas) como Von
Berger
(1659-1736) o Unzer (1727-1799) fueron el origen de una
fisiología psicovitalista y teológica.
El vitalismo tuvo arraigo principalmente en países
de fuerte influencia religiosa calvinista, como Escocia
o Suiza. En la escuela vitalista escocesa destacan Robert
Whytt (1714-1766) seguidor de Stahl, y de Thomas Sydenham
(1624-1689), médico neohipocrático que se
oponía al mecanicismo y rechazaba las correlaciones
clinicopatológicas, los análisis químicos
y las observaciones microscópicas. Whytt tomó
de Francis Glisson (1597-1677) el concepto de "irritabilidad".
añadiendo la hipótesis del "alma coextensiva"
situada en nervíos y músculos y que regía
los procesos de "irritabilidad". William Cullen
(1712-1790) desarrolló las ideas de Whytt en las
relaciones de cuerpo y alma, pero fue John Brown (1735-1788),
"el Paracelso de Escocia" quien fundan todo un
sistema en torno al concepto de la "excitabilidad"
(precursor de la energía vital). El brownismo consideraba
que un grado moderado de excitación era necesario
para la salud: un exceso (tipo esténico) o un defecto
(tipo asténico) de excitación producirán
la enfermedad (Nótese cómo se va advirtiendo
el claro paralelismo con la Homeopatía). El médico
debía, pues, controlar el nivel de excitación,
lo que conseguía por medio de estimulantes (opio,
alcohol, alcamfor amoniaco) o con debilitantes (dietas,
sangrías, purgas). Las acciones eran
consideradas reversibles según Brown, en posible
hacer, por ejemplo, varias sangrías alternadas con
ingestiones de vino, para encontrar el punto justo de salud
(sin que el paciente
p-9
acabara borracho o anémico). Algunos exagerados,
dicen que el brownismo mató a más gente que
las guerras napoleónicas, incluido el propio Brown,
que murió opiómano y alcohólico.
En Suiza el más destacado vitalista fue Albrecht
Von Haller (1708-1777), nacido en Berna. Recibió
una severa educación religiosa de
teología protestante y trató de seguir una
vía media entre el mecanicismo y el animismo. En
nombre de una biología vitalista combatió
tanto a los iatromecánicos como a Stahl. Según
Haller,
el movimiento de un organismo animal era el resultado de
la actividad de una fuerza específica que residía
en la estructura material de las fibras orgánicas.
Esta fuerza sería lo que más tarde Friederich
Casimir Medicus (1736-1808) llamaría "Lebenskraft"
(fuerza vital), porque, aunque Haller no hacía referencia
mas que a una fuerza "ingénita, esencial propia",
lo cierto es que se estaba refiriendo a lo que después
se conocería como fuerza vital. La influencia de
Haller fue fundamental para el desarrollo del "vitalismo
alemán", en el que destacan Friederich Blumenbach
(1752-1840) Wilhelm Hufeland (1762-1838) y, sobre todo,
Johan Christian Reil (1759-1813) que en su famosa monografía
"Über die Lebenskraft" (1796) expone que
el fundamento de la fuerza vital radica en la misma materia
animal. En general, los vitalistas alemanes tenderían
posteriormente
a la "Naturphilosophie" del Romanticismo. También
es de gran importancia la escuela vitalista francesa de
la universidad de
Montpellier. En ella destacan Théophile de Bordeau
(1722-1776), admirador de Haller, que defendía la
acción de una propiedad vital
específica de la materia orgánica frente a
explicaciones fisico-químicas insuficientes en su
tiempo. El vitalismo de Montpellier culminó con la
obra de Paul Joseph Barthez (1734-1806). El eje de su teoría
es un "principio" que hace que el cuerpo material
viva: "Llamo principio vital del hombre a la causa
que produce todos los fenómenos de la vida del cuerpo
humano". Para Barthez este principio vital es la fuente
de las propiedades biológicas de todas las partes
del cuerpo (contractibilidad, sensibilidad, etc.),
Como vemos, en la época de Hahnemann el mundo médico
alemán estaba muy influido por las iconos vitalistas
de Haller, del cual el creador de la Homeopatía era
un ferviente admirador. Hahnemann describe la fuerza vital
como un elemento inmaterial unido a la materia, pero diferente
a la vez del cuerpo y del alma. Por ello, los fenómenos
biológicos los considera irreductibles a procesos
fisico-químicos y por tanto, se sustraen al análisis
científico.
La Edad de Oro del vitalismo llegó con lo que se
denomina el "interludio romántico". Sí
en el último tercio del siglo XVIII dos corrientes
(vitalista y mecanicista) dominaban la medicina europea
y disputaban vivamente acerca de la "fuerza vital",
en las postrimerías del siglo y durante cinco lustros
se desarrolla la fisiología
filosófico-natural, muy acorde con el movimiento
romántico. El impulso lo dio F.W, Schelling (1775-1854),
que publicó su obra en Jena y casi
como una epidemia se extendió por toda Alemania.
Sería dificilísimo analizar aquí la
enorm cantidad de conceptos de la "Naturphilosophie"
y la reacción que supuso contra el racionalismo.
De todas formas, hay que destacar la eclosión durante
el Romanticismo de teorías tan
irracionalistas como el mesmerismo, la homeopatía
o el brownismo. Y mientras la "filosofía natural"
se restringía a Alemania, en el resto de Europa se
consolidó la hegemonía del pensamiento vitalista
con una marcada influencia romántica. En Francia
los seguidores de la escuela montepelusiana, como Dumas
o Cabanis, defendían el concepto de "force vítale",
así como Xavier Marie Bichat (1771-1802), que definió
su
concepto de "propiedad vital" en sus "Recherches
physiologiques sur la vie el la mort" (1802). A pesar
de todo, Bichat era amigo de la
experimentación, algo poco habitual entre los vitalistas.
En Inglaterra se dio hasta bien entrado el siglo XIX una
notable influencia del vitalismo de John Hunter (1728-1793).
Defensores del
"priciple of life" como John Abernethy (1764-1831)
discutieron ampliamente con sus detractores como William
Lawrence (1783-1867), que incluso fue acusado de "materialista
y afrancesado". La influencia de la "teologia
natural" (pensamiento que relacionaba la práctica
científica con la fe religiosa) fue decisiva en el
desarrollo del vitalismo inglés.
En la segunda mitad del siglo XIX comienza una nueva era
científica: el positivismo y las posturas experimentalistas
van a ser los motores de esta pequeña revolución.
El convencimiento de que la fisiología, debido al
vitalismo, la teología y la filosofía natural
habían quedado a la zaga de la física y la
química, se hizo punto de reflexión en los
años 40, sobre todo en Alemania. En Francia, sin
embargo, este proceso
p-10
fue más tardío, por lo que es aun más
loable la obra de Claude Bernard, que intentó desarrollar
una fisiología experimental análoga a la alemana,
a pesar del clima, aún antiexperimentalista, que
predominaba en la fisiología ftancesa.
En este periodo cada vez iba, quedando más claro
que las únicas afirmaciones razonables en Biología
debían ser aquellas que se explicaran por medio de
causas inmediatas, físicas y químicas, añadiendo
que tal vez la traducción de los fenómenos
biológicos en términos químicos necesitase
una química adecuada, como sucedió
con el nacimiento de la Bioquímica. Así, la
medicina alemana desecha conceptos como el de fuerza vital
y se hace física, analíticocausal,
cualitativa, instrumental y antivitalista.
En la ciencia de fin de siglo, el vitalismo fue desechado
casi para siempre, y se hizo, en general, materialista y
utilitarista. Sin embargo, en la filosofía sucesivos
movimientos nacionalistas y anticientifistas surgirán
de vez en cuando. Ya Schopenhauer se enfrentó al
racionalismo y tuyo gran influencia en los
pensadores vitalistas e historicistas de fin de siglo como
Nietzsche o Dilthey. Este último, frente a la arrolladora
vigencia de las "ciencias naturales", aún
proponía fundamentar y edificar unas "ciencias
del espíritu", lo que seguramente favoreció
al vitalismo, permitiendo su refugio en la naciente Psiquiatría
médica (movimiento
psicoanalitico).
Diferente es el sentido de los "neovitalistas"
de la corriente espiritualista francesa, con autores como
Maurice Blondel o Henri Bergson. Estos pensadores intentaban
conciliar la ciencia con el dogma cristiano, en temas tan
espinosos como la teoría de la evolución.
El "elán vital", una especie de impulso
configurador en el sentido de fuerza espiritual, el concepto
de vida como proceso antientrópico
(desarrollado más tarde por Teilhar de Chardín
son algunos de los ejemplos de este intento conciliar ciencia
y creencia. "La explicación
vitalista de la historia de la vida - dice J. Huxley - que
atribuye la evolución a una elán vital equivale
a explicar el funcionamiento de la
locomotora atribuyendo su movimiento a un elán locomotif".
Otras teorías neovitalistas como "entelequia"
de Driesch (4), la "aristogénesis" Osborn,
la "idea órgano formadora" de Vignon o
el "holismo" de Smuts, son algunos ejemplos de
entidades que se identifican con abstracciones a las que
sus autores conferían a jerarquía de causas
operadoras. En general, su caducidad fue
demostrada por neopositivistas o neoempiristas.
La controversa entre vitalismo y mecanicismo sigue en algunos
casos viva. Algunos científicos contemporáneos
sostienen todavía tesis vitalistas, aunque por supuesto
muy lejanas al vitalismo original. La metafísica
de Whitehead tiene alguna influencia en autores como David
Bohm o, incluso, CH. Waddington (5), que actualmente aún
postulan a utilización de ciertas creencias metafísicas
en el trabajo científico.
En resumen, aunque en la época Hahnemann el concepto
de "fuerza vital" podía ser considerado
coherente con el desarrollo científico y filosófico
dé su época, en la actualdad está totalmente
desfasado. Por tanto, el intento de explicar los supuestos
efectos de los productos homeopáticos a través
de una visión vitalista es pobre y anacrónico
(6).
p-11
1950 1900 1850 1800 1750 17OO
Naturphilosophie
Vitalismo
Homeopatía Animismo
Fisiología experimental Cualitat.
Cuantita.
Iatroquímica
Farmacología científica Iatrofísica
Mecanicismo Mecanicismo
El Hermano Psicoanálisis
En las líneas que anteceden se vislumbran .los motivos
que justifican el título de este trabajo; no obstante,
ofrecemos a continuación
una guía-resumen que sirva para entender el paralelismo
que a nuestro juicio se da entre Psicoanálisis y
medicina homeopático-kentista (A sabiendas de que
no tenemos autoridad para demostrar, nos limitaremos a hacer
reflexionar a quienes no parecen aun muy convencidos de
los
rasgos pseudocientificos que caracterizan la teoría
psicoanalítica, situándola en el mismo nivel
que las contemporáneas medicinas alternativas esotéricas
que acabamos de ver).
1º) El recurso de los homeópatas a la "fuerza
vital" tiene su equivalente en la "energía
psíquica" que sustenta el aparato estructural
de la Psicología Dinámica. En Freud el concepto
de
"energía psíquica" es fundamental,
ya que sirve como motor del comportamiento. Los conflictos
intrapsiquicos (Id/Ego, Ego/Superego. Id-Ego/Superego..)
generan lina acumulación excesiva de "energía
psíquica" que actúa entonces como "potencial
de presión", provocando la resolución
de esos conflictos de modos más o menos eficaces.
Por ejemplo, la fijaciones de naturaleza simbólica
(catexias) se consideran "inversiones de energía
psíquica" que disminuyen la capacidad de adaptación
del sujeto en la vida adulta, y otras "inversiones"
serán necesarias para transformar unos motivos en
otros de naturaleza distinta. De este modo, al igual que
sucede con la "fuerza vital" de los homeópatas,
el recurso a la "energía psíquica"
se convierte en un asidero muy útil para justificar
la ineficacia de la psicoterapia, ya que siempre podemos
imaginar un camino inesperado por el cual se ha dirigido
la "energía psíquica", dificultando
que el
psicotenpeuta consiga solucionar "a la primera"
los problemas del analizado. Todo esto, bajo la protección
verbal de la inspirada teoría de los mecanismos de
defensa, hábilmente elaborada para disponer de un
"comodín" en cualquier momento. Ya hemos
visto que si el homeópata
no acierta con el primer medicamento elegido, prueba con
otro y así hasta que el paciente mejora. Con el Psicoanálisis
sucede algo parecido y más tarde que temprano la
terapia parece tener algún efecto. Pero como señala
el autor de un divertido libro que se acaba de traducir
(7), debido a la evolución en el tiempo que siguen
muchas enfermedades "cualquier tipo de intervención,
por inútil que sea, puede parecer sumamente eficaz".
Enlaza esto con el criterio de
validación científica que presumen tener todas
los pseudomedicinas. Suponen que por la consistencia interna
de cada caso se contrastan sus
teorías,.. olvidando que gracias a esos "comodines"
siempre es posible encontrar cierto grado de consistencia
interna (¡están ideados para
cumplir ese propósito!). Por supuesto, el modo como
justifican las dos pseudociencias el recurso
p-12
a la "energía", psíquica o vital,
es exactamente el mismo: "Una forma de hablar que tenía
su razón de ser en la época de Freud/Hahnemann
y que seguimos utilizando para entendernos". Así
que no se les ocurra preguntar por las unidades de medida
para la "energía psíquica" o los
potenciales de presión", pues es sólo
un "modo de hablar" (en concreto, el que se prolonga
sin opción a reforma desde hace doscientos años).
2º) Otro aspecto que los hace beber de las mismas
fuentes es el modo peculiar que tienen de tratar los síntomas
que manifiestan los
pacientes. El mismo hecho de hablar de "síntomas
los une en matrimonio y los separa para siempre de las medicinas
comportamental y somática, que consideran los problemas
que les son propios (conductas o trastornos físicos)
susceptibles de tratamiento por sí mismos, sin
interpretarlos como síntomas de supuestas causas
internas, no aprensibles por medios científicos.
Como la "fuerza vital" de los homeópatas,
las entidades del Psicoanálisis (Id, Ego, Superego)
están en el limbo.
3º) El tercer punto en el que observamos un proceder
pseudocientífico similar es el que se refiere a la
importancia concedida a los sueños
en uno y otro sistema. La simbología que hay detrás
del "contenido manifiesto" (jerga psicoanalítica)
tiene su equivalente en la interpretación de los
sueños que realiza el médico homeópata
de la escuela kentista (el placer que sienten homeópatas
y psicoanalistas en crear escuela dentro de la misma fauna
es también un interesante parecido), y el código
de traducción está tan fundamentado en un
caso como en otro. El psicoanalista interpretará
las cajas como úteros, los comienzos de jornada como
deseos de morir, las frutas como pechos de mujeres y las
subidas de escaleras.., ya saben. Análogamente el
homeópata kentista interpretará cada sueño
concreto como característico de una determinada enfermedad,
orientando la elección del medicamento. En ambos
casos la única prueba que tenemos para creer que
son ciertas tales elucubraciones es la existencia de ciertos
manuales del siglo pesado con olor a ciencia rancia.
4º) La tendencia a hacer discípulos que garanticen
la pureza del pensamiento del maestro es igual de marcada
en las dos pseudociencias, y ha tenido en ambos casos un
éxito similar consistente en generar una explosión
de gremios plenamente convencidos cada uno de ellos de
representar la vía más adecuada.
5º) Otro aspecto que se nos antoja similar es el que
se refiere al contexto de descubrimiento. Tanto Freud como
Hahnemann empiezan a
elaborar sus ternas de diagnóstico y tratamiento
a partir del momento en que se percatan del éxito
relativo de sus respectivas "recetas" (a estas
alturas ya debe quedar claro por qué) en una muestra
reducida de casos (tan reducida que cuesta llamarla "muestra").
Lo que en Hahnemann se presentó por la conferenciante
como una "iluminación" resulta igualmente
adecuado para calificar el proceder extracientífico
de Freud.
6º) Una última observación que no queremos
pasar por alto es de tipo social. Puede ser casualidad que
la escuela homeopática más esotérica
tenga en Argentina un importante grupo de seguidores (la
(A.M.H.A) pero también es posible que la ingente
presencia de psicoanalistas en el cono sur condicione las
medicinas alternativas de tal forma que sea esa y no otra
la versión de la Homeopatía que deberán
soportar en aquellos lugares. De cualquier forma, está
claro que los escépticos argentinos tienen mucho
trabajo por delante - y espectáculo
abundante para divertirse -, así que ¡ánimo!
Evidentemente entre la medicina homeopática y el
Psicoanálisis existe una importantediferencia, marcada
por el prestigio social que tiene este último en
las esferas intelectual y artística (aunque cada
día parece recluirse más en la artística
y menos en la intelectual). Pero dar razón de este
hecho nos obligada a entrar en cuestiones académicas
muy relacionadas con el estatus de la Psicología
entre las ciencias - y también, por qué no
decirlo, con la palpable ignorancia social acerca de lo
que hace la Psicología actual -, y creemos que ya
está bien por hoy.
Notas
(*) Estudiantes de Farmacia y Psicología respectivamente
en la Universidad Complutense de Madrid. Como ambos son
socios de ARP podéis enviarles vuestras críticas
remitiéndolas a la dirección postal de la
revista.
(1) Las grandes casas de productos homeopáticos
(Boiron, Heel, Dolisos, etc.) buscan cierto reconocimiento
científico, para tener una buena imagen frente a
los estamentos oficiales, cosa que ayudaría a entrar
en los sistemas de seguridad social. Los homeópatas
dogmáticos
p-13
les acusan de mercaderes y de imitar a la medicina alopática
en sus
estructuras comerciales.
(2) Martín Gardner escribe sobre él en un
artículo de Free Inquiry (winter, 87/88), y también
incluido en "The New Age. Notes of a fringe watcher"
(Prometheus, 1988), que tiene una versión española
( "La Nueva Era"), Alianza Editorial, 1990. trad.
de J.P. Campos Gómez). En él se habla acerca
de las exóticas revelaciones de la vida en los
planetas del sistema solar, cuyos habitantes se ponían
en contacto con Swedenborg por vía psíquica
("los saturnianos son gente franca y modestas".
Una visión alternativa a la ofrecida aquí
por Gardner se puede encontrar en la revista de divulgación
psudocientífica Más Allá (julio, l990).
(3) Gran parte de los datos son sacados del libro de Ricardo
Ancarola "Medicina homeopática. Crítica
y experiencias clínicas" (Miraguano, l986).
Este autor ee un médico homeópata que pretende
dar una imagen más científica de la homeopatía.
criticando sagazmente las irracionaliadades de los homeópatas
mis dogmáticos. Es una lástima que no se amplíe
este sentido critico a toda la homeopatía, ya que
defiende irracionalmente la mayoría de los conceptos
homeopáticos. Pero tal vez no lo haga de forma muy
irracional, puesto que cobra 8.000 ptas. por cada una de
sus consultas.
(4) Sobre la teoría de Driesch y los argumentos
que le opusieron Reichenbach, Carnap y otros del Circulo
de Viena, ver: Rudolf Carnap, " Fundamentación
lógica de la de la Física", Ed. Sudamericana,
1969,y también en ed. Orbis, 1985, pp.19-23. Sobre
este tema escribe además C.U.M. Smith en "El
problema de la vida" (Alianza Editorial,1977).
(5) Ver: Algunas observaciones sobre la noción de
orden" (David Bohm), "La metafísica de
Bohm y la Biología" (Marjoice Greene)y "Consecuencias
de las creencias metafísicas en al obra de un biólogo:
una nota autobiográfica" (C.H. Waddington).
Todos estos artículos se encuentran en C.H. Waddington
y otros: "Hacia una Biología teórica"
(Alianza Universidad, 1976). También en relación
con la controversia vitalismo-mecanicismo, ver: Carl G.
Hempel: "Filosofía de la Ciencia Natural"
(Alianza Editorial, 1989).
(6) Buena parte de los datos son sacados de la "Historia
Universal de la Medicina" dirigida por Pedro Laín
Entralgo, sobre todo, de los siguientes capítulos:
" La obra de William Hervey sus consecuencias (Entralgo
y Peset). " La iatromecánica (mismos autores),
"La
iatromecánica de la segunda mitad del siglo XVII"
(López Piñero) y "Los grandes sistemáticos"
(Entralgo), del tomo IV (Medicina moderna); "Fisiología
de la Ilustración" (Entralgo, Teulón
y Guyllén), "Empíricos y sistemáticos"
(King>. "Gran Bretaña: el vitalismo"
(Dewhurst y "La fisiología de la época
romántica" (Rotschuh), del tomo V (Ilustración
y Romanticismo), y "Visión sinóptica
de la ciencia durante el Positivismo (Papp), del torno VI
(Positivismo).
(7) Nos estamos refiriendo a "El hombre numérico.
El analfabetismo matemático y sus consecuencias"
de John Allen Paulos (Ed. Tusquets, Barcelona, 1990. Trad
Josep M. Llosa).
p-14
(dibujo)
p-15
Prámides, Piramitos y Piramidiotas
Barry Williams.
¿Cómo una forma tan simple ha logrado inspirar
tanta tontería?
¿Qué es una pirámide? ¿Es un
poliedro cuya base es un polígono y cuyos lados son
triángulos con un vértice común? Bien,
sí, efectivamente eso es, pero también es
mucho más. La pirámide, cuya manifestación
megalítica tuvo un papel muy importante en la historia
de dos tempranas civilizaciones ha provocado más
especulaciones y fantasías que cualquier otro sólidodo
geométrico. Los cubos y los dodecaedros
jamás han tenido tanto atractivo.
Antes de investigar algunos de los más fantásticos
mitos que han proliferado a la sombra de las pirámides,
debemos pasar revista a varios hechos que, para una mente
inquisitiva, resultan mucho más fascinantes que las
fantasías.
Las Pirámides de Egipto.
Así se titulaba el libro considerado generalmente
como la obra definitiva sobre este tema. Escrito por I.E.S.
Edwards, conservador de
antigüedades egipcias del Museo Británico entre
1955 y 1972, dicho libro presenta los hechos de una forma
muy amena, por lo que ha servido de referencia para la información
arqueológica ofrecida a continuación.
La historia del periodo dinástico de la civilización
egipcia se extiende durante más de 3000 años,
de los cuales la Edad de las Pirámides representó
menos de 500 aunque dicho estilo arquitectónico continuó
(de forma mucho más devaluada) otros 500 años.
Se conocen más de 80 pirámides en Egipto,
algunas de las cuales están tan deterioradas que
apenas son más que montones de escombros.
No es sorprendente que tanta gente haya puesto a trabajar
su imaginación para especular sobre los propósitos
de estas masivas estructuras de piedra y sobre los métodos
usados en su construcción. Aunque todavía
desconocemos muchas cosas respecto a las pirámides
egipcias, existen pocas dudas de que se construyeron conforme
a los ritos funerarios de su religión y de que los
métodos constructivos empleados se encontraban dentro
de los limites de la tecnología de la época.
El pilar básico de la religión egipcia era
la existencia de otra vida posterior para la cual resultaba
imprescindible la conservación de los
restos mortales de cada persona. En tiempos pre-dinásticos
la gente importante era enterrada bajo un túmulo
de arena cuya forma parece haber ido ganando algún
significado religioso. Durante la Primera y Segunda Dinastías,
dicho túmulo fue haciéndose más elaborado
y se transformó en una estructura rectangular, con
adobes decorados, llamada mastaba. Como es natural, la mastaba
del Faraón era la más importante, aunque también
se han encontrado muchos pertenecientes a nobles y oficiales.
En la Tercera Dinastía (cerca 2680 AC) el faraón
Zoser tuvo la fortuna de tener un canciller llamado Imhotep
al que se le atribuye la construcción de la primera
gran pirámide (y por tanto del primer gran edificio
de piedra). Imhotep fue divinizado con posterioridad, posiblemente
el primer caso documentado de alguien "subiendo por
el escalafón".
Es tentador imaginar cómo un día, de repente,
la inspiración golpeó a lmhotep: "Si
pongo una mastaba encima de la primera y otra encima de
ésta, y así hasta seis, mi Faraón será
mucho más importante que su adorado padre".
Pero la realidad de las excavaciones en la
Pirámide escalonada de Zoser, nos revela la gran
cantidad de cambios de diseño que sufrió durante
su construcción.
Primero se construyó una inusual mastaba cuadrada
utilizando bloques de piedra (tampoco un material habitual).
Luego se fueron recreciendo los lados, en varias etapas
hasta que tomó forma rectangular, y ascendiendo hasta
convertirla en una pirámide de cuatro escalones.
Volvieron a recrecerse los lados, y de nuevo hacia arriba
hasta alcanzar las seis alturas de su forma final. Todo
esto indica que no hubo una súbita "aportación
de ideas nuevas por alguien
p-16
desconocido" que de repente transformase a los "primitivos"
egipcios en brillantes ingenieros y canteros, la teoría
referida por los especuladores mas irracionales sobre Egipto.
Está claro que Imhotep fue un hombre destacado para
su época pero también es evidente que sus
ideas no surgieron de fuentes misteriosas. Su curva de aprendizaje
está escrita en piedra.
Desde esta primera pirámide escalonada, podemos
seguir el desarrollo de esta forma de arquitectura a través
de la primera pirámide
verdadera hasta el apogeo de la construcción piramidal,
la Gran Pirámide de Keops en Giza. Esta es la base
sobre la que se han levantado todas las fantasías
que nos inundan, y ciertamente representa una destacada
muestro de ingeniería. El primer hecho digno de mención
sobre la Gran Pirámide es que el plazo transcurrido
entre
lo invención por lmhotep y la construcción
de ésta, la mayor y mejor de todas, fue inferior
a un siglo.
La Oran Pirámide es única en muchos sentidos.
Cuando se levantó era el edificio más pesado
jamás construido (alrededor de 6 millones de toneladas).
Todavía lo es. Se compone de aproximadamente 2,3
millones de bloques de piedra con un peso medio de 2,5 toneladas.
Su base es un cuadrado de 227 m. de lado, con un error máximo
de 20 cm. La altura original eran 150 m. pero los últimos
15 m. han desaparecido en la actualidad. Está exactamente
alineada con los cuatro puntos cardinales y su error máximo
(al Este) supone un desplazamiento de sólo 5' 30
del verdadero norte-sur, lo que para una civilización
que desconocía la brújula, no está
nada mal.
Su base ocupa unos 51.000 m2, sus lados forman un ángulo
con la horizontal de 51º 51' y se construyó
usando una tecnología no más
complicada que la palanca, el rodillo, el plano inclinado,
herramientas de piedra y cobre, mentes inteligentes y trabajo
duro.
Debemos clarificar algunos populares malentendidos, propagados
extensamente por los trabajos y obras de autores deliberadamente
ignorantes tales como Erich von Däniken, que seguramente
ostenta la distinción de estar equivocado sobre más
cosas que ninguna otra
persona en la Tierra.
Los egipcios no eran gente primitiva en absoluto. Eran
tan inteligentes y sofisticados como en la actualidad y
aunque su tecnología era simple, se adecuaba a la
tarea emprendida y eran
expertos en su aplicación.
Los egipcios no utilizaron esclavos para construir las
pirámides, sino ciudadanos que eran pagados por su
trabajo con comida (incluso existen evidencias de cómo
los egipcios inventaron las huelgas para mejoras de salarios.
Sabemos que el trabajo especializado en las pirámides
lo llevaba a cabo un equipo de artesanos y podemos suponer
que la mayoría del trabajo duro lo realizaba mano
de obra no especializada, probablemente los agricultores
locales que no tenían nada que hacer mientras sus
tierras estaban inundadas por la crecida anual del Nilo.
Los egipcios movían los grandes bloques de piedra
sobre trineos de madera tirados por grupos de hombres con
cuerdas. Von Däniken nos hace creer que los egipcios
desconocían las cuerdas y que disponían de
poca madera porque "los árboles no crecen en
abundancia a lo largo del Nilo". Ambas afirmaciones
son falsas. Se han encontrado muchas cuerdas en las tumbas
egipcias y los egipcios utilizaban bastante madera, la mayoría
de la misma adquirida por el comercio con los países
vecinos como sabemos por los ejemplares encontrados.
Los egipcios no realizaban sacrificios humanos durante
la época dinástica (aunque quizá lo
hicieron en épocas anteriores). Tampoco
existen pruebas de que seres humanos vivos fueran enterrados
en las pirámides con su faraón muerto. Esta
idea es seguramente una invención
de las películas de Hollywood.
La momificación se llevaba a cabo para preservar
los restos de los egipcios para la otra vida y no como Von
Däniken asegura, en espera
de la resurrección a la vuelta de antiguos astronautas.
Conocemos las técnicas de momificación con
bastante detalle gracias a los textos
conservados. Los órganos internos eran extraídos
y almacenados separadamente del cuerpo, que se trataba con
diversas sales y resinas y se envolvían en liras
de lino.
Todo lo anterior puede haber resultado, a la postre, contraproducente
ya que algunas de momias más antiguas, enterradas
sin ningún tipo
de tratamiento, han sobrevivido mejor que las de los faraones.
La evidencia disponible sugiere que la desecación
causada por el enterramiento en
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arena seca constituye una proteción mucho mejor que
cualquiera de os tratamientos aplicados a los cuerpos faraónicos.
Lo que realmente demuestra la falsedad de Von Däniken
es el hecho de que el cerebro fuese extraído en trozos,
a través de la nariz, y no
conservado. Los egipcios creían que el corazón
era el lugar del alma y no le daban ninguna importancia
al cerebro. En el caso de Von Däniken, puede que sea
verdad.
Motivación
Más adelante analizaremos algunas de las fantasías
que se han construido alrededor de la Gran Pirámide,
pero consideremos ahora en
primer lugar ¿por qué construir una pirámide?
La respuesta a esta pregunta es que no la sabemos. Existen
muchas hipótesis lógicas (y otras muchas más,
ilógicas) pero parece no existir duda de que el propósito
tenía un origen religioso. Puede que se viese a la
pirámide como una "escalera a los cielos"
para que el faraón muerto ascendiese a su merecido
puesto al lado del dios solar.
No existen evidencias directas de que las pirámides
fueran efectivamente el lugar de enterramiento de los reyes,
ya que nunca se han encontrado restos de un faraón
dentro o debajo de una pirámide. Pueden haberse construido
como monumentos conmemorativos y no como
tumbas.
Una hipótesis propuesta por el físico germano-británico
Kurt Mendelssohn, defiende que la existencia de las pirámides
es secundaria
al hecho de su construcción. Mendelssohn propone
que los gobernantes del recientemente unificado reino de
Egipto necesitaban algún trabajo de importancia nacional
para fundir los diferentes grupos regionales en un estado
cohesionado y centralizado. Mendelssohn en su libro "El
Enigma de las Pirámides", defiende muy bien
su postura y, sea cierta o falsa, ciertamente es lógica
y explica algunos de los misterios que rodean esas gigantescas
estructuras. Esta teoría se encuentra dentro de los
parámetros de la especulación razonable, así
como muchas otras asociadas a un periodo de la historia
que, aunque mejor documentado que los anteriores, sigue
estando lejos de haber sido completamente acalarado. Lo
que nos cuentan los textos de la época que han sobrevivido
hasta nuestros días sobre los antiguos egipcios contrasta
considerablemente con la mitología popular que los
rodea. Los egipcios eran gente práctica e inteligente,
no dada a un excesivo misticismo. La idea contraria, errónea,
puede haber surgido porque la mayoría de los textos
que nos han llegado se refieren a la muerte, lo que a la
vez se explica por el hecho de que sus tumbas han sobrevivido
a los años mejor que sus residencias mundanas.
Aunque sabemos con certeza que los egipcios tenían
suficiente conocimiento de Astronomía para elaborar
un calendario fiable y
poder así predecir el suceso más importante
del año, la crecida del Nilo, no parece que desarrollaran
la Astrología, algo que debería granjearles
los simpatías de todos los escépticos.
En general los egipcios se nos aparecen como personas muy
agradables dando apenas muestras de la crueldad y brutalidad
que caracteriza a tantas antiguas civilizaciones, y a no
pocas de los modernas.
No sabemos por qué la pirámide se convirtió
en una estructura tan importante para los egipcios, pero
podemos descubrir una pista en el simple pragmatismo de
su forma. Una vez tomada la decisión de construir
en una escala monumental, la pirámide se convierte
en la
forma más lógica para unas gentes que no conocen
los arcos o las columnas. Una vez que se construye la pirámide,
suponiendo que se haga
bien, tiende a quedarse como está. Mantenerse es
más fácil que derrumbarse para una pirámide
bien construida.
No podemos dejar de referimos a las afirmaciones hechas
habitualmente por aquellos que no saben nada de la historia
y cultura egipcias, pero que buscan obtener fama y fortuna
escribiendo libros profundamente basados en esa ignorancia.
En concreto cuando dicen: "En la actualidad nos seria
imposible construir la Gran Pirámide".
Dicha frase es a la vez una redomada tontería y
algo bastante cierto. Una tontería porque los que
eso afirman apelan a unas técnicas que los egipcios
supuestamente habrían conocido y que nos resultan
esconocidas en la actualidad. Y verdad, por una razón
completamente diferente, ya que seria muy difícil
imaginar siquiera a un político o director de empresa
convenciendo a su electorado o a su consejo de
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administración sobre a conveniencia de gastar tanto
dinero en una estructura intrínsecamente inútil
(a pesar de las opiniones del príncipe Carlos al
respecto). En su libro "Guardianes del Universo"
Ronald Stoty aportaba los siguientes datos sobre la cuestión:
Una compañía constructora japonesa estimaba
en 1980 que el coste de
levantar una réplica de la Oran Pirámide usando
técnicas modernas seria de 50000 millones de pesetas.
Si se utilizasen los métodos intensivos en mano de
obra que utilizaron los egipcios, el coste alcanzaría
los 3,6 billones de pesetas. Desde luego sería un
gobierno muy audaz aquel que sugiriese que la construcción
de pirámides serviría pata luchar contra el
desempleo.
En lo que se refiere a las técnicas "perdidas"
se dispone de abundantes pruebas de cómo los egipcios
tallaban las piedras, las trasladaban a pie de obra y usaban
rampas para elevarlos hasta la altura requerida y colocarlas
en su sitio. ¿Cuáles son pues las técnicos
olvidadas?
Otro misterio que todavía intranquiliza a los proponentes
de explicaciones paranormales es cómo el concepto
de la construcción de
pirámides pudo surgir en dos culturas tan separadas
como la de Egipto y América Central. La única
respuesta que se les ocurre es que los
egipcios colonizaron América Central enseñando
a los indios a construirlas. Pero ello es difícil
de sostener si consideramos algunos pocos hechos contundentes.
Las pirámides de Centroamérica se diseñaron
para un propósito completamente diferente al de los
de Egipto: ceremonial más que
funerario. Todas los pirámides americanas tienen
un ángulo menor que las egipcias y están diseñados
para permitir el acceso a los templos
colocados en su parte superior. En el caso de los aztecas,
parece ser que la principal actividad desarrollada en ellas
eran los sacrificios humanos, aunque probablemente no ocurrió
así con los mayas.
Los métodos de construcción se diferencian
grandemente de los usados en Egipto y por lo general las
pirámides americanas no fueron
utilizadas como monumentos o sitios de enterramiento, aunque
en un caso (Palenque) en su interior se encontró
el cuerpo de algún personaje importante.
El hecho crucial que hace muy poco probable el intercambio
cultural entre ambas zonas es que las pirámides antiguas
de México son los llamados Templos del Sol y de la
Luna de Teotihuacan, sobre cuyos constructores poco se sabe,
pero que han sido identificados por
algunos místicos con las tribus perdidas de Israel
(¡nada menos!). Estas pirámides son comparables
en tamaño con las de Egipto y se han
datado en los comienzos de la era cristiana. Parece muy
poco plausible que los egipcios, en las etapas finales de
su larga historia se hubieran aventurado atravesando medio
mundo para enseñarles a los nativos una tecnología
que ellos mismos habían abandonado casi dos milenios
antes.
Parece mucho más probable que sea el significado
práctico de la forma piramidal para una construcción
monumental lo que atrajese a dos diferentes culturas (ninguna
de las cual desarrolló el arco) de forma independiente.
Para echar por tierra pues, las absurdas pseudocientíficas
teorías sobre antiguos astronautas, viajeros temporales
y restos de preexistentes civilizaciones de alta tecnología
etc, que nos ofrecen los imitadores de Von Däniken,
con el simple recurso de examinar los hechos que han descubierto
genuinos arqueólogos y científicos. Tales
teorías pueden atribuirse a la deliberada ignorancia
de los que las proponen. De mayor interés son algunos
de los curiosos cultos que
encuentran significados místicos en los medidas de
las pirámides y especialmente en las de Gran Pirámide
de Keops.
Piramitos y Piramidiotas
Parecería que la fuerza impulsora de los intentos
de relacionar las medidas de la Gran Pirámide con
la profecía bíblica, que llevó a
muchos autores británicos del siglo pasado a atribuir
una inmerecida significación a esta última
pudo ser un rechazo al sistema métrico
introducido después de la Revolución Francesa.
Ningún respetable británico temeroso de Dios
iba a dejar prevalecer este ejemplo de la ateista perfidia
franchute (Algunos lectores de mediana edad o mayores pueden
mostrar todavia simpatías por esta idea).
Entre los primeros que se enfrentaron a este problema estuvo
un editor retirado, John Taylor, que creía que la
pirámide había sido construida por Noé
siguiendo las órdenes
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divinas, y por tanto, decidió que la longitud del
codo bíblico era exactamente de 25 pulgadas.
Taylor fue el primero en descubrir que las dimensiones
de la Gran Pirámide sugieren que los egipcios conocían
el número pi (la razón de
la circunferencia de la pirámide a su altura da,
con bastante exactitud 1/2 pi). Como es sabido que los egipcios
no habían desarrollado las matemáticas a nivel
teórico hasta ese extremo, ello convenció
a Taylor de que la Gran Pirámide fue inspirada por
Dios y que presentaba un genuino problema para los estudiosos
más cientifistas.
Una posible explicación alternativa podría
ser que como los egipcios usaban un rodillo cilíndrico
para medir largas distancias, entonces
el número pi entraría a formar parte de los
cálculos de una manera subrepticia y los egipcios
lo habrían empleado sin saberlo. Cualquiera que sea
la verdad del asunto, como Taylor se adhería a la
idea de que los británicos descendían de las
tribus perdidas de Israel, se convenció de que la
pirámide había sido construida por estos
protobritánicos. Evidentemente, los egipcios no pudieron
haberla erigido, ya que son incluso peores que los franceses.
Las ideas de John Taylor fueron recogidas nada menos que
por todo un personaje como el Astrónomo Real de Escocia,
Charles Piazzi Smyth (el verdadero
misterio de esta historia es cómo alguien con un
nombre tan sonoramente extranjero llegó a ser nombrado
Astrónomo Real). Smyth había sido pupilo de
Sir John Herschell y, como Herschell y Taylor, se opuso
al uso del sistema métrico decimal, lo que puede
ayudarnos a comprender algunas de las extraordinarias teorías
que propuso con posterioridad.
Al encontrar que una de las piedras ornamentales de la
Gran Pirámide tenía aproximadamente 25 pulgadas,
como el codo de Taylor, Smyth decidió que la pulgada
(un veinticincoavo del codo y aproximadamente una diezmillonésima
parte del radio polar de la Tierra) debía haber sido
la unidad divina de longitud. Cuando se descubrió
que la piedra original tenía un poco más de
25 pulgada