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ARP
La Alternativa Racional.

Boletín No. 21.

La Alternativa Racional

Organo informativo de la asociación Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP).

Depósito Legal: BI.11-1986.

Editores:
Félix Ares de Blas
Jesús Martínez Villaro

Composición:
Jesús Martínez Villaro

Impresión:
Imprenta KOPIAK
C/Máximo Aguirre, 23
48010 BILBAO

Precio de suscripción:
España y Portugal: 2000 Pta.
Resto del mundo: US $32.00

Dirección postal:
Apartado de Correos Nº 6112
48080 Bilbao

Nº Registro Estatal: 71.144

Presidente:
Félix Ares de Blas

Vicepresidentes:
Alvaro Fernández Fernández
Alberto Hidalgo Tuñón

Secretario:
Luis Miguel Ortega Gil

Vicesecratario:
Jesús Martínez Villaro

Tesorero:
Gabriel Naranjo Fernández

Vocales
Félix Rodrigo Mora
Víctor Sanz Larrínaga

Portada:
Antonio Vizcarra

Dibujos:
Aitor Fernández de Quincoces
Antonio Vizcarra
Félix Ares

La Alternativa Racional mantiene intercambio de contenidos con otras publicaciones escépticas de asociaciones reconocidas por el CSICOP. Fuera del margen arriba indicado, queda prohibida la reproducción total o parcial de contenidos sin previa autorización expresa de los editores o de los autores.

La Alternativa Racional no se identifica necesariamente con las opiniones de los artículos firmados, que pertenecen a la exclusiva responsabilidad de los autores.

Socios de Honor:
Gustavo Bueno
Mario Bunge
Paul Kurtz

Sumario:

Número 21 /Año VI
Junio de 1991

- Editorial p-2

- Psicoanálisis homeopáticos p-4

- Pirámides, Piramitos y Piramidiotas p-15

- Preguntas en busca de respuestas p-24

- Cosas p-24

- Respuestas: La Psoriasis y el milagro de los peces p-25

- El Porqué de los Porqués p-26

- Astrólogos, Mediums y otras especies. La superchería como ética práctica p-30

- Mintiendo sobre el test polígrafo p-33

- Humor p-37

- Investigando lo paranormal p-39

- Un plato de lentejas de hace 6.000 años p-39

- Desde el sillón escéptico recomendamos: p-40

- Correo del lector p-42

p-1

LAR, Mismo número de Páginas, 70% más de contenido.

Este ejemplar que tienes en tus manos es experimental. Hace mucho tiempo que veníamos luchando con la idea de aumentar el contenido de LAR, sin aumentar demasiado su costo. Sobre todo necesitábamos más espacio para poder admitir más colaboraciones de nuestros lectores. En el número anterior - que a la hora de cerrar la presente edición todavía no hemos visto impreso -, introdujimos la novedad de utilizar la cartulina de portada, de ese modo conseguíamos una hoja más sin costo ninguno, y otras dos sin aumentar el peso lo que tiene un costo importante con las nuevas tarifas de correos.
Tal como he dicho, queríamos aumentar el contenido sin disminuir la legilibilidad. Hicimos varias pruebas de disminuir el tamaño de letra, pero el resultado no llegó a satisfacernos. En esta ocasión hemos cambiado el tipo de letra, pero no su tamaño. En los números anteriores utilizábamos un tipo Courrier de l0 puntos, y ahora estamos utilizando Times Roman también de l0 puntos. A pesar de que el tamaño de la letra es igual, un párrafo ocupa mucho menos pues se utiliza espaciado proporcional. Para que veáis un ejemplo práctico a continuación voy a escribir un par de líneas, primero escritas en Courier y después en Times Roman.

Courier de 10 puntos
mmmmmmmmmm se han escrito 10 emes
iiiiiiiiii se han escrito 10 íes

Times Roman:
mmmmmmmmmm se han escrito 10 emes
iiiiiiiiii se han escrito 10 íes

Parece que este simple detalle no debería de influir demasiado en el espacio que ocupan los trabajos pero la experiencia nos ha mostrado que no es así; por ejemplo, el trabajo Psicoanálisis Homeopático de Luis Angulo y Mercedes Quintana, ocupaba con Courier diecisiete
paginas, con Times Roman ocupa solamente diez páginas.

Esta no es la única experiencia que hemos hecho. En algunos sitios en los que nos sobraban tres o cuatro líneas para poder acabar un artículo dentro de una página, hemos cambiado ligerísimamente el espaciado entre líneas. La mayor parte del texto está escrito a una densidad de 6 líneas por pulgada; pero en estos casos hemos
escrito a 6,1 líneas por pulgada. El efecto visual casi es imperceptible, pero nos ha permitido hacer que algunos artículos ocupen una página menos.

Hemos hecho una última experiencia; en algunos sitios hemos usado tres columnas en vez de dos, pensando en dos cosas, por un lado separábamos perfectamente un tema de otro; por otro lado queremos ver si el que la columna sea más estrecha aumenta o disminuye la legibilidad. Haremos una pequeña encuesta para saberlo. Incluso hemos pensado que una letra un poco más pequeña pero a tres columnas podría ser igual de legible que una más grande en dos columnas, pero su experimentación la haremos más adelante.

Para acabar, quisiera señalar que no todo son ventajas. Times Roman nos da mucha flexibilidad, pero también inconvenientes; por ejemplo, es muy difícil centrar un texto cuando los caracteres son proporcionales; y lo que es mucho más importante, la composición de la
revista en Courier nos costaba unas veinticinco horas. Esta vez, en Times Roman, nos ha costado ciento veinticinco, bien es verdad que no dominábamos el tema y que muchas horas son atribuibles al aprendizaje. De todos modos nos ha quedado muy claro que el tiempo de composición
aumenta muy considerablemente, por lo que no sabemos si seremos capaces de mantenerlo en próximos números. El tiempo lo dirá.
p-2

De momento sólo me queda añadir que esperamos vuestros trabajos. Ahora tenemos un 70% más de espacio para poder darles cabida.

El frío irracionalismo

He observado que es bastante habitual que en los medios de comunicación se hable del frío racionalismo, la fría ciencia, y frases
similares. La mayor parte de las veces he oído estas frases sin darles ninguna importancia, pero,de repente, hace unos días, me dio por pensar en ellos, ¿con esas frases quieren significar que el
irracionalismo es cálido? Al profundizar, la respuesta es evidente. El racionalismo no es ni frió ni cálido. En realidad la fiase no tiene mucho sentido. Pero al pensar en ciertos irracionalismos se me puso la carne de gallina y sentí frío. De repente me vinieron a la memoria ciertos " experimentos parapsicológicos ", en los que de algún modo había participado, llevados a cabo en las tumbas de los cementerios: invocación a los espíritus, intentos de grabar psicofonías, intentos
de fotografiar es epíritus con película infrarroja, etc. También recordé mis paseos por los cigarrales de Toledo, en compañía de un espiritista y de un alquimista, y nuestras conversaciones sobre
espíritus, el más allá, los nueve desconocidos, el gobierno secreto mundial, las sociedades secretas etc., y me entró frío. En Toledo. en invierno, hace mucho, mucho frío. Y si estás en un circulo esotérico, todo es negro. Negro y frío. Tanto en el cuerpo como en las ideas.

La habitación está a oscuras, el "director" nos está enseñando a relajarnos. Su voz es monótona. "Relaja los pies; primero los dedos; piensa en los dedos de los pies; relájalos; ya están relajados. Ahora sube por los tobillos, relájalos, piensa en ellos, relaja todos los músculos, todos; ya están relajados; ahora la pierna...". Me relajo. Siento frío. Salgo a la calle y sigo frío. Frío. Oscuridad y frío.

Son cerca de las doce de la noche. Estamos en Peñalba de Santiago, en el principio del Valle del Silencio, lugar sagrado con grandes fuerzas
"cósmicos"; lugar amado de los teósofos españoles. Allí, al principio, está el lugar donde vivió San Genadio, el Eremita. Allí pasó muchos años de soledad:
Miradle pidiendo a Dios,
por nosotros sin cesar,
que defiende nuestras almas,
del enemigo infernal.

(De la obra Valle del Silencio de David G. López. Breviarios de la calle del Pez. León 1985. Recogido del folclore popular por el autor)

Son las doce de la noche; los altos picos del circo de Peñalba empiezan a ser iluminados por la Luna; pero donde nosotros estamos todavía reina la oscuridad y el frío. Nos acostamos en nuestros sacos de dormir. Una ráfaga de viento arranca nuestra tienda de campaña. Salimos a la calle; es de noche; hace frío. ¿Habrá sido el enemigo infernal? ¿Le habrá molestado nuestra presencia? ¿Habrán sido los espíritus del cementerio cercano?

Es de noche. Hace frío. El demonio reina en la ermita. Frío, oscuridad. Tengo miedo. No duermo en toda la noche.


El cálido racionalismo

Estamos a finales de Agosto. Llevamos tres meses agotadores; trabajando día y noche para conseguir avanzar en el tema de la Tesis
Doctoral de uno de mis alumnos. Ya hay muchas cosas; pero se resiste. Hace mucho calor. Alguien trae unas cervezas frías. Nos vamos a la mesa de reuniones; volvemos a analizar por milésima vez el problema.
Hacemos un Brain Storming. Alguien dice una "tontería". La analizamos. Volvemos a analizarla. Claro! Era por eso! No habíamos tenido en cuenta que gastábamos símbolos en combinaciones poco ahorrativas. ¡Lo que teníamos que optimizar era el ahorro! Además - ahora era obvio- la optimización, de cada parte no conducía a la optimización del conjunto. ¡Lo teníamos! ¡Lo teníamos!

Había que celebrarlo con champán. Pero, ¿dónde podíamos conseguir champán a las cuatro de la mañana? En VIPS. Nos fuimos a VIPS y pedimos champán.

Hacía calor; mucho calor. Era de noche, pero nuestros cerebros bullían con luces de colores; habíamos logrado desentrañar el problema. Hacía calor; era de noche; nuestros mentes brillaban; éramos felices.

La Tesis la calificaron Sobresaliente Curo Laude.
FAB.

p-3


Psicoanálisis Homeopático

Luis Angulo y Mercedes Quintana (*)


Resumen.

Iniciamos el presente trabajo comentando una extravagante conferencia sobre Medicina homeopática que presenciamos algunos ,miembros de ÁRP en Madrid? Pasamos a continuación a desarrollar en sucesivos apartados una serie de ideas que nos parecen interesantes para poder comprender este tipo de actos culturales cuando provienen de algún colectivo homeopático que guarda sospechosa relación con la Medicina y claro paralelismo con cierta clase de Psicología/Psiquiatría.

Si oyen decir a una persona que cierta planta cuyo fruto tiene aspecto de verruga elimina las verrugas, probablemente lo tomarán como un buen, ejemplo de 'pensamiento salvaje' (no se rían, es algo muy serio en Antropología). Pero si esto mismo lo dijera una persona que
lleva debajo del brazo el título de Medicina ¿ustedes qué harían? (Y si la afirmación fuera aplaudida por veinte personas con iguales méritos..?)

El 22 de mayo la doctora Micaela Moizé, de la Asociación Médica Homeopática Argentina, impartió una conferencia sobre medicinas
homeopáticas en el salón de actos del Centro Cultural Buenavista. A ella asistimos tres miembros de ARP (uno de los cuales marchó a
un templo tibetano a raíz de esta experiencia, por lo que no hemos podido contar con su colaboración para realizar este trabajo...). Ya entre el público nos hicimos notar desde el primer momento por el hecho de que éramos los únicos desconocidos para el resto de los asistentes. La conferencia había sido organizada por la Sociedad Hahnemanniana Matritense residente en el distrito que tiene asignado ese centro cultural. Podían impartirla en su casa, pero prefirieron
hacerlo en propiedad municipal, sin alquiler de sala y por tanto con entrada libre de modo que con todo derecho hicimos acto de presencia
llenos de documentos y dispuestos a utilizar el armamento racionalista, si hubiera lugar a ello.

La perorata empezó con toda normalidad. Alabanzas y sonrisas para la conferenciante por parte del auditorio, mientras nosotros adoptábamos la humilde postura de tomar notas, a la espera del turno de preguntas. En el curso de su desarrollo íbamos dilucidando el tema específico
de la conferencia, que no eran los avances, las características o los efectos de la medicina homeopática; se trataba más bien de explicar
cómo se realiza el diagnóstico homeopático, resultando muy diferente al de la medicina habitual ya que para el homeópata son mucho más importantes los supuestos síntomas psíquicos (o por mejor decir, los rasgos de personalidad) que los puramente fisiológicos. Para ayudarse en su diagnóstico, los homeópatas se sirven de un cuestionario con más de 60 ítems, del cual Moizé repartió algunas copias, de las que extraemos algunos ejemplos:

1)¿Cuál es el momento, en las veinticuatro horas del día, en el que se siente menos bien desde el punto de vista general?

4)¿Qué siente por la niebla?

14)¿Qué diferencias hace usted en sus vestidos de verano e invierno? ¿Cómo se tapa de noche en la cama?

41)¿En qué circunstancias experimenta celos?

63)¿De qué parte sufre y de qué desea curarse?

Interrogatorio Homeopático del Dr. Pierre Schmidt
(A.M.H.A.)

La lógica que guiaba la exposición de la Sra. Moizé era la siguiente: cada paciente es único, pero se puede incluir en un tipo de personalidad, caracterizado por un cuadro sintomatológico. Según estos
p-4

tipos se seleccionará una u otra gama de medicamentos homeopáticos y dentro de esta gama se elegirá el medicamento más adecuado por ensayo y error, ya que el éxito en última instancia, dependerá de la "energía vital" que posea el sujeto en el momento de tomarlo.

Como vemos, para el homeópata lo más importante son los síntomas psíquicos, aunque se trate de trastornos somáticos, y así lo argumentaba la Sra. Moizé. Si un paciente sufre, por ejemplo, una amigdalitis sus síntomas físicos serán muy parecidos a los que tengan otros pacientes con amigdalitis, pero esto es secundario: para saber cuál es el medicamento adecuado nos tendremos que fijar en cómo padece psíquicamente esa amigdalitis, observando los más mínimos detalles. La Sra. Moizé nos decía: "Es muy importante fijarse en el modo de sentarse el paciente en la consulta, nux vomlca se sentará de
tal forma, a diferencia de sulfur que lo hará de tal otra" (nux vomlca y sulfur forman parte del vocabulario básico de todo buen homeópata e
indican tanto el tipo de enfermo como el nombre de la sustancia que supuestamente le curará). La conferencia proseguía señalando multitud de detalles en los cuales el médico habrá de fijarse antes de realizar su diagnóstico, si es tímido u osado, si está nervioso o calmado, si es grosero o educado, etc.

Continuando su exposición, la Sra. Moizé nos habló de la 'energía vital", pues siendo su desequilibrio la causa primera de todas la
enfermedades, el objetivo último del homeópata no puede ser otro que el de restablecer el equilibrio vital perdido. Por medio de los
síntomas averiguaremos cuál es el tipo de enfermo al que nos enfrentamos y en función de eso hallaremos la sustancia capaz de equilibrar la "energía vital" del paciente. Por supuesto, al
llegar aquí dejamos de tomar notas y empezamos a cubrirnos la boca muy educadamente (síntoma evidente de causticum augudumj.

Cuando creíamos que no era posible superar todo esto, llegó la hora de las diapositivas. Un actor corpulento, de piel grasienta y con verrugas ilustraba el ejemplo de personalidad "thuja occidentalis". "Thuja" es, pues, el nombre del tipo de personalidad, pero también el
de la enfermedad, el del tratamiento y el de la planta de la cual se supone es extraído (cuyo fruto tiene aspecto de verruga, comentaba
sonriente la Sra. Moizé). Este tipo posee 67 síntomas, que el actor iba representando uno tras otro gracias a un sutil guión elaborado por la polifacética conferenciante. Así, el síntoma nº16 (altivo, arrogante) se describe en las diapositivas con el protagonista mirando al cielo y una voz en off que dice "Tal vez yo pueda ser tan grande
como Hahhemann, o quizá más". O el nº 17 (estupefacción: no sabe dónde está) que se representa por un caballero - el marido de la Sra. Moizé en la vida real, según nos gritó alborozada- que le pregunta al protagonista de personalidad "thuja" por una calle y éste no le contesta; a lo cual el primero dice: "Este chico no sabe dónde está". Podríamos seguir así con los 67 síntomas, pero no lo haremos pues pretendemos que este sea un articulo serio. Añadiremos, eso sí los títulos de los más curiosos:

nº 10.- Verrugas con olor a queso viejo.
nº 33.- Ilusiones: oye voces en el abdomen.
nº 39.- Sensible a la música sacra.
nº 44.- Humor repulsivo.
nº 57.- Deseo de cebollas crudas.

Pero debido al extenso número de síntomas que caracteriza cada tipo de personalidad - y no contenta con las diapositivas -, la Sra.Moizé cree que es más fácil recordar la materia si se imparte mediante canciones (han leído bien). Aquí el espectáculo llegó a su cenit. En letras grandes aparece en pantalla:

La canción de thuja

Letra: Micaela Moizé; música: Elena Boero de Valverde
(adaptación musical del folclore argentino)
Intérpretes: Edgardo y Alejandra Herrera

(Y las didácticas estrofas retumban por toda la sala...)
Tipo grande, corpulento,
cara grasosa, brillante,
Qué será..
Verrugas en coliflor
y condilomas sangrantes
Qué será...

Inquieto, precipitado.
ideas fijas, obsesivas,
los afectos perturbados
con fantasías lascivas

Es sueño o es realidad?
p-5


el Miasma despiadado,
es la Sycosis fatal,
es el hombre condenado
Qué será... Que será...

(Así hasta ocho estrofas.)

Este ameno musical puso fin a la conferencia (sorprendente versión dramática de "Barrio Sésamo"). Pero llegaba la hora de cerrar el salón de actos y, como apuraron al máximo el tiempo que les fue concedido por el centro (¿temían acaso conocer los motivos de nuestra inesperada presencia?), nos vimos obligados a practicar el discurso de pasillos entre los asistentes, ya un tanto desperdigados: "Su jerga pseudocientífica ha sonado a astrología, tarot y secta medieval", "Usted parece una gurú y sus oyentes unos acólitos sectarios"... Por su parte - léase con acento argentino -: "No sabes medicina", " Debes estudiar más", "Era una conferencia para especialistas".. Nos queda la duda de en qué eran "especialistas", ya que las siguientes dos horas con uno de los miembros más participativos no nos permitieron conocer su postura ante asuntos como el caso Benveniste. Simplemente no habían oído hablar de él. Si, en cambio, habían oído hablar del número de Avogadro y la entropía pero tales conceptos eran utilizados de un modo bastante extraño (creemos que esto fue determinante para que nuestro compañero, estudiante de Físicas, decidiese irse al Tibet..).
También constatamos que asumen la cientificidad de su sistema con la misma alegría con que escriben canciones. Confiemos en que el número de La Alternativa Racional que les regalamos tenga algún efecto.., pero no homeopático, ¿eh?


El Sistema Médico Homeopático y sus Escuelas

En un articulo anterior ("El agua bendita de la Homeopatía": LAR, nº 15, enero 1990) se analizaban los dogmas básicos de la Homeopatía,
entendida ésta como una doctrina terapéutica desde el punto de vista farmacológico. Sin embargo, no se mencionaba el complejo entramado filosófico-médico que Hahnemann y sucesores montaron para establecer el sistema médico homeopático. A diferencia de la terapéutica tradicional, las teorías y dogmas de la práctica médica homeopática se sustraen a cualquier análisis científico. La llamada filosofía homeopática divide a los defensores de la Homeopatía en dos grupos.
Uno, que podríamos llamar "cientista" y que intenta - sin lograrlo- dar cierta base empíríco-racional a su medicina. Por ello no aceptan la mayoría de los dogmas Hahnemanniano-kentistas y consideran que la Homeopatía es un sistema terapéutico alternativo, compatible y
complementario a la medicina habitual. Pocos médicos pertenecen a este grupo, pues está compuesto principalmente por farmacólogos, farmacéuticos y productores de medicamentos homeopáticos (1). El segundo grupo, muy heterogéneo y numeroso, está compuesto por
homeópatas con título de Medicina, pseudomédicos naturistas, herboristas, acupuntores y, en general, por defensores de las
medicinas "blandas" y la vida 'New Age". Califican al primer grupo de herejes de no practicar la verdadera Homeopatía y de haberse apartado de las enseñanzas originales. Para éstos, la Homeopatía es, ante todo, filosofía.

El pensamiento/creencia homeopático lo podemos resumir en los siguientes puntos fundamentales:

lº) Concepto de enfermo-enfermedad. La enfermedad no existe, sólo hay enfermos. El enfermo es aquel que tiene su, "energía vital" desequilibrada, y por ello es sensible a contagios, a disfunciones metabólicas o a desarrollar un cáncer. Esto les hace rechazar cualquier tipo de nosología, sólo hay una enfermedad universal. La curación se da con un reequilibrio de la "energía vital", que a su vez produce la desaparición de microorganismos, de alteraciones
metabólicas e incluso del cáncer.

2º) Ley de individualización. Cualquiera que sea la enfermedad que tenga una persona, los síntomas que presenta le pertenecen y son
propios de ella. Así, el medicamento homeopático debe adaptarse específicamente a cada enfermo. Esto hace que el método científico sea
inservible, pues cualquier generalización es vana. También es utilizada esta ley con fines publicitarios. Los homeópatas presumen de practicar una medicina personalizada (aunque inútil) frente a
la masificación de los alópatas.

3º) Principio de totalidad. La persona es considerada como un todo armónicamente constituido. No es un mecanismo, ni un conjunto de órganos interrelacionados. Cuando la persona enferma no lo hace un sólo órgano, sino que la enfermedad afecta a todo el individuo.

p-6


La Bioquímica, Histología Organologia o Fisiología son inútiles. No hace falta buscar la etiología del mal: la causa es siempre la "energía vital", que está en todos los órganos (a la vez). Esta visión antimaterialista y antimecanícista les une a curandero, aconaturistas, neomísticos y neocretinos N.A.

4º) Principio de reaccionalidad. El médico no debe inmiscuirse en el transcurrir de la naturaleza, sólo debe poner los medios para que el organismo pueda defenderse (vis Medicatrix Natutae) y tiene que utilizar métodos que no sean agresivos para el cuerpo (primum non
nocere). Para el homeópata la naturaleza opera a través de la desconocida "fuerza vital", y los productos homeopáticos son los únicos que la hacen reaccionar. En frente suyo colocan a los alópatas que supuestamente utilizan métodos coercitivos.

5º) Teoría miasmática de las enfermedades crónicas. Aquí la irracionalidad, la mistificación y el esoterismo se unen para darnos
uno de los ejemplos de hasta dónde puede llegar la locura homeopática. Sería muy largo describir la cantidad de conceptos aberrantes que se
vierten en esta teoría, aquí sólo daremos una breve visión. Cuando un remedio homeopático no da resultado tras un largo tratamiento y la
enfermedad persiste, se considera que el enfermo padece una enfermedad crónica. Esta puede ser de tres tipos según los síntomas: psora, sycosis o lues. Según Hahnemann, la enfermedad crónica o miasma se da cuando hay una predisposición hereditaria al haber padecido algún predecesor alguna de estas tres enfermedades: sarna (psora), gonococia (sycosis) o sífilis (lues), algo así como un estigma (nótese que las tres eran consideradas enfermedades vergonzantes y pecaminosas).

Así, para el homeópata el fracaso de un tratamiento no se debe a su inutilidad, sino a la carga genética del enfermo. La teoría miasmática
fue enriquecida (?) grandemente por los sucesores de Hahnemann, cargándola de simbolismos, signos esotéricos y relacionándola con teorías psicoanalíticas, frenológicas, etc. En suma, la teoría miasmática es una auténtica enciclopedia de sandeces.

6º) Teoría del remedio único. Hahnemann escribió en el Organon que "no es tolerable administrar a un enfermo más de un medicamento único y simple en una sola vez". Este párrafo ha dividido en varias escuelas a los homeópatas. Algunos consideran que pueden dar varios remedios mientras se haga uno por vez, mientras que otros consideran que sólo hay un remedio único en dosis únicas. Estos últimos (kentistas)
entienden que cada persona se cura con un solo remedio y que ese remedio lo cura todo en esa persona. La búsqueda del remedio único la
asemejan a la búsqueda del Santo Grial y la relacionan con el conocimiento Hermético. El esoterismo es muy común en el ambiente
homeopático como veremos más adelante.

7º) Concepto de medicina. Ya Hahnemann se consideraba a si mismo como un "iluminado" que descubrió la Homeopatía por inspiración divina para aliviar los males de la humanidad. Pero donde se desarrolla más esta idea es en los seguidores de Kent. Para estos, la Homeopatia es
un camino iniciático que necesita de "maestros iluminados" como Hahnemann o Kent, que dará las pautas a unos pocos elegidos capaces
comprender sus enseñanzas. El médico homeópata es un elegido divino que está en el mundo para librar a la humanidad de sus ataduras y
unirla a la "sustancia original" de Dios (Panteísmo).

El dogmatismo de las doctrinas homeopáticas ha dado lugar a través del tiempo a una gran cantidad de escuelas irreconciliables entre
sí. Aquí destacaremos solamente cuatro de la más importantes:

- Hahnemannianos. Aunque en general todo homeópata se considera hahnemanniano, unos pocos defienden con especial fervor las enseñanzas originales de Hahnemann, y rechazan cualquier otro tipo de aportación posterior. Ven necesaria una doctrina invariable, que está en el Organon. Utilizan el remedio único, dividen los síntomas en generales, particulares y mentales. Aceptan todos los conceptos antes expuestos.

- Pluralistas. Son los que defienden utilización de más de un remedio en diferentes dosis con un lapso variable de tiempo entre las tomas. Clasifican los síntomas en sensoriales, funcionales y lesionales, necesitando cada uno de ellos un remedio. Así que suelen utilizar a la
vez tres remedios además de un cuarto que denominan "drenador"
p-7


(supuestamente sirve para eliminar las toxinas que producen efectos desfavorables. Las diluciones suelen ser bajas, sobre todo para los síntomas lesionales y funcionales y buscan ante todo a similitud anatomo-fisiológica. Dan poca importancia a los síntomas psíquicos y
son considerados como los más "cientificos" de todos.

- Kentistas. A diferencia de los anteriores son los más esotéricos e irracionales. Prosélitos de Kent, siguen a rajatabla el criterio de autoridad de su maestro. Kent, considerado el más grande homeópata tras el mismo Hahnemann, es un ejemplo notable de la especulación
pseudocientifica decimonónica. Estaba muy influido por Emmanuel Swendenorg, un distinguido científico sueco que se hizo pensador monista panteísta y que comenzó a experimentar trances en los cuales
tenía contacto con ángeles y diablos, e incluso con Jesús, además de una lista interminable de reyes o líderes religiosos como San Pablo, Calvino, Lutero o Moisés (2). De él tomó Kent sus ideas sobre la "sustancia original" como expresión que unifica "al creador con lo
creado". La obra de Kent (Filosofía Homeopática) está llena de alusiones morales y religiosas; por ejemplo, atribuye al pecado original las enfermedades crónicas. Como vimos, los kentistas defienden el uso del remedio único en una unica dosis a diluciones
altísimas (hasta 100.000 CH). Los síntomas psíquicos son los únicos importantes (en clara oposición con la escuela anterior) y desplazan la teoría del "similar" (semejanza con la forma de estar del
individuo) por la de "similimum" (semejanza con la forma de ser). No aceptan el contagio en las enfermedades agudas ni la existencia de gérmenes. El remedio homeopático tiene una fuerza mágica, esotérica, que aumenta cuanto más se diluye; utilizan a veces remedios como el
de los gránulos no impregnados de sustancia homeopática, que mezclan con unos pocos sí impregnados, y dicen que los primeros se impregnarán al contacto con los segundos. Para el diagnóstico utilizan el sistema de repertorización, que consiste en utilizar únicamente el Repertorio de Kent. Este libro es una especie de "Talmud" homeopático con miles y miles de síntomas y remedios, algunos tan curiosos como el síntoma de "soñar con jabalíes que se cura con "mercurius". Para Kent curarse significa estar en armonía con el todo y sus preocupaciones por el espíritu son más importantes que por las del cuerpo. El esoterismo y el hermetismo son fundamentales en la homeopatía kentista. Así, creen en la existencia de auras, de influencias astrolígicas, etc.

- Complejistas. Defienden la utilización de remedios mezclados y en distintas diluciones en una especie de "cóctel homeopático", Pueden llegar a prescribir mezclas de hasta 15 remedios. También pueden mezclar remedios homeopáticos con alopáticos (obteniendo mejores
resultados). Son defensores de la Organoterapia, que cura, por ejemplo, las enfermedades mentales con cerebro de buey o las renales con riñones de cordero. Su máxima es "El órgano cura al órgano".


La Fuerza Vital

Como hemos visto en repetidas ocasiones, los homeópatas intentan explicar los supuestos efectos de sus tratamientos a través del concepto de "fuerza vital" o, alternativamente, "energía vital", lo que les sirve para cubrir con una pseudoexplicación el vacio que deja el absoluto desconocimiento del modo de acción del medicamento homeopático. Aunque en la época de Hahnemann las corrientes vitalistas estaban muy en boga, actualmente no tienen ningún sentido.

El vitalismo surge como una reacción al mecanicismo imperante en la ciencia del Barroco, dando lugar a un enfrentamiento que se prolonga durante el siglo XVIII hasta ya muy entrado el XIX.

El pensamiento renacentista comprometió sus armas en la crítica de las convicciones medievales, intentando derribar la cosmovisión tradicional. Esta nueva forma de acercarse a la realidad dio como resultado el nacimiento de la "nueva ciencia". El mecanicismo surge en el Barroco a partir de esta nueva visión del mundo: cualquier fenómeno natural está basado en un mecanismo que es susceptible de estudio. Así
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el mecanicismo cartesiano se oponía al hilemorfismo aristotélico-tomista. Sin embargo, el nuevo pensamiento empírico-racional no
consiguió reemplazar todas las estructuras caducas, ya que en la interpretación de las reacciones químicas y fisiológicas intervenían
con frecuencia convicciones vitalistas y aún creencias esotéricas.

La medicina barroca busca integrarse en esta nueva corriente racionalista considerando la vida como un proceso físico-químico que no se sustrae al análisis científico. La traducción del mecanicismo a la medicina se plasma en la iatrofísica y la iatroquimica. Los iatrofísicos veían el organismo como una máquina, teniendo el médico el deber de conocer sus mecanismos. Era, por tanto, fundamental el estudio de la anatomía y la fisiología. Destacan los anatomistas italianos, como Giovanni Alfonso Borelli (1608-1676), que repudió la teoría de los cuatro elementos, proponiendo una interpretación atomístico-mecánica de la vida. Su discípulo Marcello Malpighi (1628-1694) extendería esta concepción mecanicista y ahondaría en el estudio de la anatomía creando la gran escuela iatrofísica italiana, a la que pertenecerían Baglivi (1688-1707), Alrtini (1666-1738), Valsava (1666-1723) y Morgani (1682-1771), que defendían la utilización del
método matemático-experimental, siendo contemporáneos de Boerhaave y Hoffman en la utilización de la metodología científica. Peto sin
duda fue el inglés William Harvey (1578-1657) el primero que dio una concreción científica a la medicina. El método de Harvey se basaba en la observación sensorial de la realidad, en la inducción y en la experimentación. Así su pensamiento científico se podía resumir en: a) el conocimiento de la realidad no puede ser metafísico; b) la meta de la ciencia es el descubrimiento de leyes a ser posible matemáticas, y
c) separación entre la ontología de la realidad natural (naturaleza de los cosas) de la naturaleza como conjunto de leyes establecidas entre datos establecidos (naturaleza en sentido científico).

Frente a los iatrofísicos se situaban los iatroquímicos, sucesores de la medicina paracelsiana, que intentaban dar una interpretación química (más bien alquímica) a los procesos fisiológicos. A pesar de que la iatroquímica fue el primer movimiento que aspiró a construir un sistema médico moderno, la pesada carga alquímica hizo que se dogmatizara y dejara de tener consistencia racional. Incluso con los esfuerzos del iatroquímico holandés Franz de la Boë (1614-1672) este movimiento se hizo irreconciliable con la nueva química que estaba naciendo (Boyle).

De as cenizas de la iatroquímica iba a nacer eL vitalismo. Mientras autores como Hermann Boerhaave (1668-1738)o Friederich Hoffman (1659-1734) propugnaban una visión mecanicista de la medicina, Georg Ernst Stahl (1660-1742) se enfrentaba a ella. Hoffman no aprobaba las causas metafísicas, pues con ellas era imposible demostrar las causas reales de las funciones corporales alteradas; en cambio Stahl rechazaba las causas físico-químicas y defendía la teoría del "ánima" de fuerte carácter teleológico. Para el animismo los movimientos vitales no tienen su origen en la materia perecedera, el "ánima" o "physis" era la facultad rectora. Animistas (o iatroquimicistas) como Von Berger
(1659-1736) o Unzer (1727-1799) fueron el origen de una fisiología psicovitalista y teológica.

El vitalismo tuvo arraigo principalmente en países de fuerte influencia religiosa calvinista, como Escocia o Suiza. En la escuela vitalista escocesa destacan Robert Whytt (1714-1766) seguidor de Stahl, y de Thomas Sydenham (1624-1689), médico neohipocrático que se
oponía al mecanicismo y rechazaba las correlaciones clinicopatológicas, los análisis químicos y las observaciones microscópicas. Whytt tomó de Francis Glisson (1597-1677) el concepto de "irritabilidad". añadiendo la hipótesis del "alma coextensiva" situada en nervíos y músculos y que regía los procesos de "irritabilidad". William Cullen (1712-1790) desarrolló las ideas de Whytt en las relaciones de cuerpo y alma, pero fue John Brown (1735-1788), "el Paracelso de Escocia" quien fundan todo un sistema en torno al concepto de la "excitabilidad" (precursor de la energía vital). El brownismo consideraba que un grado moderado de excitación era necesario para la salud: un exceso (tipo esténico) o un defecto
(tipo asténico) de excitación producirán la enfermedad (Nótese cómo se va advirtiendo el claro paralelismo con la Homeopatía). El médico
debía, pues, controlar el nivel de excitación, lo que conseguía por medio de estimulantes (opio, alcohol, alcamfor amoniaco) o con debilitantes (dietas, sangrías, purgas). Las acciones eran
consideradas reversibles según Brown, en posible hacer, por ejemplo, varias sangrías alternadas con ingestiones de vino, para encontrar el punto justo de salud (sin que el paciente
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acabara borracho o anémico). Algunos exagerados, dicen que el brownismo mató a más gente que las guerras napoleónicas, incluido el propio Brown, que murió opiómano y alcohólico.

En Suiza el más destacado vitalista fue Albrecht Von Haller (1708-1777), nacido en Berna. Recibió una severa educación religiosa de
teología protestante y trató de seguir una vía media entre el mecanicismo y el animismo. En nombre de una biología vitalista combatió tanto a los iatromecánicos como a Stahl. Según Haller,
el movimiento de un organismo animal era el resultado de la actividad de una fuerza específica que residía en la estructura material de las fibras orgánicas. Esta fuerza sería lo que más tarde Friederich Casimir Medicus (1736-1808) llamaría "Lebenskraft" (fuerza vital), porque, aunque Haller no hacía referencia mas que a una fuerza "ingénita, esencial propia", lo cierto es que se estaba refiriendo a lo que después se conocería como fuerza vital. La influencia de
Haller fue fundamental para el desarrollo del "vitalismo alemán", en el que destacan Friederich Blumenbach (1752-1840) Wilhelm Hufeland (1762-1838) y, sobre todo, Johan Christian Reil (1759-1813) que en su famosa monografía "Über die Lebenskraft" (1796) expone que el fundamento de la fuerza vital radica en la misma materia animal. En general, los vitalistas alemanes tenderían posteriormente
a la "Naturphilosophie" del Romanticismo. También es de gran importancia la escuela vitalista francesa de la universidad de
Montpellier. En ella destacan Théophile de Bordeau (1722-1776), admirador de Haller, que defendía la acción de una propiedad vital
específica de la materia orgánica frente a explicaciones fisico-químicas insuficientes en su tiempo. El vitalismo de Montpellier culminó con la obra de Paul Joseph Barthez (1734-1806). El eje de su teoría es un "principio" que hace que el cuerpo material viva: "Llamo principio vital del hombre a la causa que produce todos los fenómenos de la vida del cuerpo humano". Para Barthez este principio vital es la fuente de las propiedades biológicas de todas las partes del cuerpo (contractibilidad, sensibilidad, etc.),

Como vemos, en la época de Hahnemann el mundo médico alemán estaba muy influido por las iconos vitalistas de Haller, del cual el creador de la Homeopatía era un ferviente admirador. Hahnemann describe la fuerza vital como un elemento inmaterial unido a la materia, pero diferente a la vez del cuerpo y del alma. Por ello, los fenómenos biológicos los considera irreductibles a procesos fisico-químicos y por tanto, se sustraen al análisis científico.

La Edad de Oro del vitalismo llegó con lo que se denomina el "interludio romántico". Sí en el último tercio del siglo XVIII dos corrientes (vitalista y mecanicista) dominaban la medicina europea y disputaban vivamente acerca de la "fuerza vital", en las postrimerías del siglo y durante cinco lustros se desarrolla la fisiología
filosófico-natural, muy acorde con el movimiento romántico. El impulso lo dio F.W, Schelling (1775-1854), que publicó su obra en Jena y casi
como una epidemia se extendió por toda Alemania. Sería dificilísimo analizar aquí la enorm cantidad de conceptos de la "Naturphilosophie" y la reacción que supuso contra el racionalismo. De todas formas, hay que destacar la eclosión durante el Romanticismo de teorías tan
irracionalistas como el mesmerismo, la homeopatía o el brownismo. Y mientras la "filosofía natural" se restringía a Alemania, en el resto de Europa se consolidó la hegemonía del pensamiento vitalista con una marcada influencia romántica. En Francia los seguidores de la escuela montepelusiana, como Dumas o Cabanis, defendían el concepto de "force vítale", así como Xavier Marie Bichat (1771-1802), que definió su
concepto de "propiedad vital" en sus "Recherches physiologiques sur la vie el la mort" (1802). A pesar de todo, Bichat era amigo de la
experimentación, algo poco habitual entre los vitalistas.

En Inglaterra se dio hasta bien entrado el siglo XIX una notable influencia del vitalismo de John Hunter (1728-1793). Defensores del
"priciple of life" como John Abernethy (1764-1831) discutieron ampliamente con sus detractores como William Lawrence (1783-1867), que incluso fue acusado de "materialista y afrancesado". La influencia de la "teologia natural" (pensamiento que relacionaba la práctica científica con la fe religiosa) fue decisiva en el desarrollo del vitalismo inglés.

En la segunda mitad del siglo XIX comienza una nueva era científica: el positivismo y las posturas experimentalistas van a ser los motores de esta pequeña revolución. El convencimiento de que la fisiología, debido al vitalismo, la teología y la filosofía natural habían quedado a la zaga de la física y la química, se hizo punto de reflexión en los años 40, sobre todo en Alemania. En Francia, sin embargo, este proceso
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fue más tardío, por lo que es aun más loable la obra de Claude Bernard, que intentó desarrollar una fisiología experimental análoga a la alemana, a pesar del clima, aún antiexperimentalista, que
predominaba en la fisiología ftancesa.

En este periodo cada vez iba, quedando más claro que las únicas afirmaciones razonables en Biología debían ser aquellas que se explicaran por medio de causas inmediatas, físicas y químicas, añadiendo que tal vez la traducción de los fenómenos biológicos en términos químicos necesitase una química adecuada, como sucedió
con el nacimiento de la Bioquímica. Así, la medicina alemana desecha conceptos como el de fuerza vital y se hace física, analíticocausal,
cualitativa, instrumental y antivitalista.

En la ciencia de fin de siglo, el vitalismo fue desechado casi para siempre, y se hizo, en general, materialista y utilitarista. Sin embargo, en la filosofía sucesivos movimientos nacionalistas y anticientifistas surgirán de vez en cuando. Ya Schopenhauer se enfrentó al racionalismo y tuyo gran influencia en los
pensadores vitalistas e historicistas de fin de siglo como Nietzsche o Dilthey. Este último, frente a la arrolladora vigencia de las "ciencias naturales", aún proponía fundamentar y edificar unas "ciencias del espíritu", lo que seguramente favoreció al vitalismo, permitiendo su refugio en la naciente Psiquiatría médica (movimiento
psicoanalitico).

Diferente es el sentido de los "neovitalistas" de la corriente espiritualista francesa, con autores como Maurice Blondel o Henri Bergson. Estos pensadores intentaban conciliar la ciencia con el dogma cristiano, en temas tan espinosos como la teoría de la evolución. El "elán vital", una especie de impulso configurador en el sentido de fuerza espiritual, el concepto de vida como proceso antientrópico
(desarrollado más tarde por Teilhar de Chardín son algunos de los ejemplos de este intento conciliar ciencia y creencia. "La explicación
vitalista de la historia de la vida - dice J. Huxley - que atribuye la evolución a una elán vital equivale a explicar el funcionamiento de la
locomotora atribuyendo su movimiento a un elán locomotif".

Otras teorías neovitalistas como "entelequia" de Driesch (4), la "aristogénesis" Osborn, la "idea órgano formadora" de Vignon o
el "holismo" de Smuts, son algunos ejemplos de entidades que se identifican con abstracciones a las que sus autores conferían a jerarquía de causas operadoras. En general, su caducidad fue
demostrada por neopositivistas o neoempiristas.

La controversa entre vitalismo y mecanicismo sigue en algunos casos viva. Algunos científicos contemporáneos sostienen todavía tesis vitalistas, aunque por supuesto muy lejanas al vitalismo original. La metafísica de Whitehead tiene alguna influencia en autores como David
Bohm o, incluso, CH. Waddington (5), que actualmente aún postulan a utilización de ciertas creencias metafísicas en el trabajo científico.

En resumen, aunque en la época Hahnemann el concepto de "fuerza vital" podía ser considerado coherente con el desarrollo científico y filosófico dé su época, en la actualdad está totalmente desfasado. Por tanto, el intento de explicar los supuestos efectos de los productos homeopáticos a través de una visión vitalista es pobre y anacrónico (6).
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1950 1900 1850 1800 1750 17OO
Naturphilosophie

Vitalismo
Homeopatía Animismo
Fisiología experimental Cualitat.
Cuantita.
Iatroquímica
Farmacología científica Iatrofísica
Mecanicismo Mecanicismo


El Hermano Psicoanálisis

En las líneas que anteceden se vislumbran .los motivos que justifican el título de este trabajo; no obstante, ofrecemos a continuación
una guía-resumen que sirva para entender el paralelismo que a nuestro juicio se da entre Psicoanálisis y medicina homeopático-kentista (A sabiendas de que no tenemos autoridad para demostrar, nos limitaremos a hacer reflexionar a quienes no parecen aun muy convencidos de los
rasgos pseudocientificos que caracterizan la teoría psicoanalítica, situándola en el mismo nivel que las contemporáneas medicinas alternativas esotéricas que acabamos de ver).

1º) El recurso de los homeópatas a la "fuerza vital" tiene su equivalente en la "energía psíquica" que sustenta el aparato estructural de la Psicología Dinámica. En Freud el concepto de
"energía psíquica" es fundamental, ya que sirve como motor del comportamiento. Los conflictos intrapsiquicos (Id/Ego, Ego/Superego. Id-Ego/Superego..) generan lina acumulación excesiva de "energía psíquica" que actúa entonces como "potencial de presión", provocando la resolución de esos conflictos de modos más o menos eficaces. Por ejemplo, la fijaciones de naturaleza simbólica (catexias) se consideran "inversiones de energía psíquica" que disminuyen la capacidad de adaptación del sujeto en la vida adulta, y otras "inversiones" serán necesarias para transformar unos motivos en otros de naturaleza distinta. De este modo, al igual que sucede con la "fuerza vital" de los homeópatas, el recurso a la "energía psíquica" se convierte en un asidero muy útil para justificar la ineficacia de la psicoterapia, ya que siempre podemos imaginar un camino inesperado por el cual se ha dirigido la "energía psíquica", dificultando que el
psicotenpeuta consiga solucionar "a la primera" los problemas del analizado. Todo esto, bajo la protección verbal de la inspirada teoría de los mecanismos de defensa, hábilmente elaborada para disponer de un "comodín" en cualquier momento. Ya hemos visto que si el homeópata
no acierta con el primer medicamento elegido, prueba con otro y así hasta que el paciente mejora. Con el Psicoanálisis sucede algo parecido y más tarde que temprano la terapia parece tener algún efecto. Pero como señala el autor de un divertido libro que se acaba de traducir (7), debido a la evolución en el tiempo que siguen muchas enfermedades "cualquier tipo de intervención, por inútil que sea, puede parecer sumamente eficaz". Enlaza esto con el criterio de
validación científica que presumen tener todas los pseudomedicinas. Suponen que por la consistencia interna de cada caso se contrastan sus
teorías,.. olvidando que gracias a esos "comodines" siempre es posible encontrar cierto grado de consistencia interna (¡están ideados para
cumplir ese propósito!). Por supuesto, el modo como justifican las dos pseudociencias el recurso
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a la "energía", psíquica o vital, es exactamente el mismo: "Una forma de hablar que tenía su razón de ser en la época de Freud/Hahnemann y que seguimos utilizando para entendernos". Así que no se les ocurra preguntar por las unidades de medida para la "energía psíquica" o los potenciales de presión", pues es sólo un "modo de hablar" (en concreto, el que se prolonga sin opción a reforma desde hace doscientos años).

2º) Otro aspecto que los hace beber de las mismas fuentes es el modo peculiar que tienen de tratar los síntomas que manifiestan los
pacientes. El mismo hecho de hablar de "síntomas los une en matrimonio y los separa para siempre de las medicinas comportamental y somática, que consideran los problemas que les son propios (conductas o trastornos físicos) susceptibles de tratamiento por sí mismos, sin
interpretarlos como síntomas de supuestas causas internas, no aprensibles por medios científicos. Como la "fuerza vital" de los homeópatas, las entidades del Psicoanálisis (Id, Ego, Superego) están en el limbo.

3º) El tercer punto en el que observamos un proceder pseudocientífico similar es el que se refiere a la importancia concedida a los sueños
en uno y otro sistema. La simbología que hay detrás del "contenido manifiesto" (jerga psicoanalítica) tiene su equivalente en la interpretación de los sueños que realiza el médico homeópata de la escuela kentista (el placer que sienten homeópatas y psicoanalistas en crear escuela dentro de la misma fauna es también un interesante parecido), y el código de traducción está tan fundamentado en un caso como en otro. El psicoanalista interpretará las cajas como úteros, los comienzos de jornada como deseos de morir, las frutas como pechos de mujeres y las subidas de escaleras.., ya saben. Análogamente el homeópata kentista interpretará cada sueño concreto como característico de una determinada enfermedad, orientando la elección del medicamento. En ambos casos la única prueba que tenemos para creer que son ciertas tales elucubraciones es la existencia de ciertos manuales del siglo pesado con olor a ciencia rancia.

4º) La tendencia a hacer discípulos que garanticen la pureza del pensamiento del maestro es igual de marcada en las dos pseudociencias, y ha tenido en ambos casos un éxito similar consistente en generar una explosión de gremios plenamente convencidos cada uno de ellos de
representar la vía más adecuada.

5º) Otro aspecto que se nos antoja similar es el que se refiere al contexto de descubrimiento. Tanto Freud como Hahnemann empiezan a
elaborar sus ternas de diagnóstico y tratamiento a partir del momento en que se percatan del éxito relativo de sus respectivas "recetas" (a estas alturas ya debe quedar claro por qué) en una muestra reducida de casos (tan reducida que cuesta llamarla "muestra"). Lo que en Hahnemann se presentó por la conferenciante como una "iluminación" resulta igualmente adecuado para calificar el proceder extracientífico de Freud.

6º) Una última observación que no queremos pasar por alto es de tipo social. Puede ser casualidad que la escuela homeopática más esotérica tenga en Argentina un importante grupo de seguidores (la (A.M.H.A) pero también es posible que la ingente presencia de psicoanalistas en el cono sur condicione las medicinas alternativas de tal forma que sea esa y no otra la versión de la Homeopatía que deberán soportar en aquellos lugares. De cualquier forma, está claro que los escépticos argentinos tienen mucho trabajo por delante - y espectáculo
abundante para divertirse -, así que ¡ánimo!

Evidentemente entre la medicina homeopática y el Psicoanálisis existe una importantediferencia, marcada por el prestigio social que tiene este último en las esferas intelectual y artística (aunque cada día parece recluirse más en la artística y menos en la intelectual). Pero dar razón de este hecho nos obligada a entrar en cuestiones académicas muy relacionadas con el estatus de la Psicología entre las ciencias - y también, por qué no decirlo, con la palpable ignorancia social acerca de lo que hace la Psicología actual -, y creemos que ya está bien por hoy.


Notas

(*) Estudiantes de Farmacia y Psicología respectivamente en la Universidad Complutense de Madrid. Como ambos son socios de ARP podéis enviarles vuestras críticas remitiéndolas a la dirección postal de la revista.

(1) Las grandes casas de productos homeopáticos (Boiron, Heel, Dolisos, etc.) buscan cierto reconocimiento científico, para tener una buena imagen frente a los estamentos oficiales, cosa que ayudaría a entrar en los sistemas de seguridad social. Los homeópatas dogmáticos
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les acusan de mercaderes y de imitar a la medicina alopática en sus
estructuras comerciales.


(2) Martín Gardner escribe sobre él en un artículo de Free Inquiry (winter, 87/88), y también incluido en "The New Age. Notes of a fringe watcher" (Prometheus, 1988), que tiene una versión española ( "La Nueva Era"), Alianza Editorial, 1990. trad. de J.P. Campos Gómez). En él se habla acerca de las exóticas revelaciones de la vida en los
planetas del sistema solar, cuyos habitantes se ponían en contacto con Swedenborg por vía psíquica ("los saturnianos son gente franca y modestas". Una visión alternativa a la ofrecida aquí por Gardner se puede encontrar en la revista de divulgación psudocientífica Más Allá (julio, l990).

(3) Gran parte de los datos son sacados del libro de Ricardo Ancarola "Medicina homeopática. Crítica y experiencias clínicas" (Miraguano, l986). Este autor ee un médico homeópata que pretende dar una imagen más científica de la homeopatía. criticando sagazmente las irracionaliadades de los homeópatas mis dogmáticos. Es una lástima que no se amplíe este sentido critico a toda la homeopatía, ya que defiende irracionalmente la mayoría de los conceptos homeopáticos. Pero tal vez no lo haga de forma muy irracional, puesto que cobra 8.000 ptas. por cada una de sus consultas.

(4) Sobre la teoría de Driesch y los argumentos que le opusieron Reichenbach, Carnap y otros del Circulo de Viena, ver: Rudolf Carnap, " Fundamentación lógica de la de la Física", Ed. Sudamericana, 1969,y también en ed. Orbis, 1985, pp.19-23. Sobre este tema escribe además C.U.M. Smith en "El problema de la vida" (Alianza Editorial,1977).

(5) Ver: Algunas observaciones sobre la noción de orden" (David Bohm), "La metafísica de Bohm y la Biología" (Marjoice Greene)y "Consecuencias de las creencias metafísicas en al obra de un biólogo: una nota autobiográfica" (C.H. Waddington). Todos estos artículos se encuentran en C.H. Waddington y otros: "Hacia una Biología teórica" (Alianza Universidad, 1976). También en relación con la controversia vitalismo-mecanicismo, ver: Carl G. Hempel: "Filosofía de la Ciencia Natural" (Alianza Editorial, 1989).

(6) Buena parte de los datos son sacados de la "Historia Universal de la Medicina" dirigida por Pedro Laín Entralgo, sobre todo, de los siguientes capítulos: " La obra de William Hervey sus consecuencias (Entralgo y Peset). " La iatromecánica (mismos autores), "La
iatromecánica de la segunda mitad del siglo XVII" (López Piñero) y "Los grandes sistemáticos" (Entralgo), del tomo IV (Medicina moderna); "Fisiología de la Ilustración" (Entralgo, Teulón y Guyllén), "Empíricos y sistemáticos" (King>. "Gran Bretaña: el vitalismo" (Dewhurst y "La fisiología de la época romántica" (Rotschuh), del tomo V (Ilustración y Romanticismo), y "Visión sinóptica de la ciencia durante el Positivismo (Papp), del torno VI (Positivismo).

(7) Nos estamos refiriendo a "El hombre numérico. El analfabetismo matemático y sus consecuencias" de John Allen Paulos (Ed. Tusquets, Barcelona, 1990. Trad Josep M. Llosa).
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(dibujo)
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Prámides, Piramitos y Piramidiotas

Barry Williams.

¿Cómo una forma tan simple ha logrado inspirar tanta tontería?

¿Qué es una pirámide? ¿Es un poliedro cuya base es un polígono y cuyos lados son triángulos con un vértice común? Bien, sí, efectivamente eso es, pero también es mucho más. La pirámide, cuya manifestación megalítica tuvo un papel muy importante en la historia de dos tempranas civilizaciones ha provocado más especulaciones y fantasías que cualquier otro sólidodo geométrico. Los cubos y los dodecaedros
jamás han tenido tanto atractivo.

Antes de investigar algunos de los más fantásticos mitos que han proliferado a la sombra de las pirámides, debemos pasar revista a varios hechos que, para una mente inquisitiva, resultan mucho más fascinantes que las fantasías.


Las Pirámides de Egipto.

Así se titulaba el libro considerado generalmente como la obra definitiva sobre este tema. Escrito por I.E.S. Edwards, conservador de
antigüedades egipcias del Museo Británico entre 1955 y 1972, dicho libro presenta los hechos de una forma muy amena, por lo que ha servido de referencia para la información arqueológica ofrecida a continuación.

La historia del periodo dinástico de la civilización egipcia se extiende durante más de 3000 años, de los cuales la Edad de las Pirámides representó menos de 500 aunque dicho estilo arquitectónico continuó (de forma mucho más devaluada) otros 500 años. Se conocen más de 80 pirámides en Egipto, algunas de las cuales están tan deterioradas que apenas son más que montones de escombros.

No es sorprendente que tanta gente haya puesto a trabajar su imaginación para especular sobre los propósitos de estas masivas estructuras de piedra y sobre los métodos usados en su construcción. Aunque todavía desconocemos muchas cosas respecto a las pirámides egipcias, existen pocas dudas de que se construyeron conforme a los ritos funerarios de su religión y de que los métodos constructivos empleados se encontraban dentro de los limites de la tecnología de la época.

El pilar básico de la religión egipcia era la existencia de otra vida posterior para la cual resultaba imprescindible la conservación de los
restos mortales de cada persona. En tiempos pre-dinásticos la gente importante era enterrada bajo un túmulo de arena cuya forma parece haber ido ganando algún significado religioso. Durante la Primera y Segunda Dinastías, dicho túmulo fue haciéndose más elaborado y se transformó en una estructura rectangular, con adobes decorados, llamada mastaba. Como es natural, la mastaba del Faraón era la más importante, aunque también se han encontrado muchos pertenecientes a nobles y oficiales.


En la Tercera Dinastía (cerca 2680 AC) el faraón Zoser tuvo la fortuna de tener un canciller llamado Imhotep al que se le atribuye la construcción de la primera gran pirámide (y por tanto del primer gran edificio de piedra). Imhotep fue divinizado con posterioridad, posiblemente el primer caso documentado de alguien "subiendo por el escalafón".

Es tentador imaginar cómo un día, de repente, la inspiración golpeó a lmhotep: "Si pongo una mastaba encima de la primera y otra encima de ésta, y así hasta seis, mi Faraón será mucho más importante que su adorado padre". Pero la realidad de las excavaciones en la
Pirámide escalonada de Zoser, nos revela la gran cantidad de cambios de diseño que sufrió durante su construcción.

Primero se construyó una inusual mastaba cuadrada utilizando bloques de piedra (tampoco un material habitual). Luego se fueron recreciendo los lados, en varias etapas hasta que tomó forma rectangular, y ascendiendo hasta convertirla en una pirámide de cuatro escalones.
Volvieron a recrecerse los lados, y de nuevo hacia arriba hasta alcanzar las seis alturas de su forma final. Todo esto indica que no hubo una súbita "aportación de ideas nuevas por alguien
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desconocido" que de repente transformase a los "primitivos" egipcios en brillantes ingenieros y canteros, la teoría referida por los especuladores mas irracionales sobre Egipto. Está claro que Imhotep fue un hombre destacado para su época pero también es evidente que sus ideas no surgieron de fuentes misteriosas. Su curva de aprendizaje está escrita en piedra.

Desde esta primera pirámide escalonada, podemos seguir el desarrollo de esta forma de arquitectura a través de la primera pirámide
verdadera hasta el apogeo de la construcción piramidal, la Gran Pirámide de Keops en Giza. Esta es la base sobre la que se han levantado todas las fantasías que nos inundan, y ciertamente representa una destacada muestro de ingeniería. El primer hecho digno de mención sobre la Gran Pirámide es que el plazo transcurrido entre
lo invención por lmhotep y la construcción de ésta, la mayor y mejor de todas, fue inferior a un siglo.

La Oran Pirámide es única en muchos sentidos. Cuando se levantó era el edificio más pesado jamás construido (alrededor de 6 millones de toneladas). Todavía lo es. Se compone de aproximadamente 2,3 millones de bloques de piedra con un peso medio de 2,5 toneladas. Su base es un cuadrado de 227 m. de lado, con un error máximo de 20 cm. La altura original eran 150 m. pero los últimos 15 m. han desaparecido en la actualidad. Está exactamente alineada con los cuatro puntos cardinales y su error máximo (al Este) supone un desplazamiento de sólo 5' 30 del verdadero norte-sur, lo que para una civilización que desconocía la brújula, no está nada mal.

Su base ocupa unos 51.000 m2, sus lados forman un ángulo con la horizontal de 51º 51' y se construyó usando una tecnología no más
complicada que la palanca, el rodillo, el plano inclinado, herramientas de piedra y cobre, mentes inteligentes y trabajo duro.

Debemos clarificar algunos populares malentendidos, propagados extensamente por los trabajos y obras de autores deliberadamente
ignorantes tales como Erich von Däniken, que seguramente ostenta la distinción de estar equivocado sobre más cosas que ninguna otra
persona en la Tierra.

Los egipcios no eran gente primitiva en absoluto. Eran tan inteligentes y sofisticados como en la actualidad y aunque su tecnología era simple, se adecuaba a la tarea emprendida y eran
expertos en su aplicación.

Los egipcios no utilizaron esclavos para construir las pirámides, sino ciudadanos que eran pagados por su trabajo con comida (incluso existen evidencias de cómo los egipcios inventaron las huelgas para mejoras de salarios. Sabemos que el trabajo especializado en las pirámides lo llevaba a cabo un equipo de artesanos y podemos suponer que la mayoría del trabajo duro lo realizaba mano de obra no especializada, probablemente los agricultores locales que no tenían nada que hacer mientras sus tierras estaban inundadas por la crecida anual del Nilo.

Los egipcios movían los grandes bloques de piedra sobre trineos de madera tirados por grupos de hombres con cuerdas. Von Däniken nos hace creer que los egipcios desconocían las cuerdas y que disponían de poca madera porque "los árboles no crecen en abundancia a lo largo del Nilo". Ambas afirmaciones son falsas. Se han encontrado muchas cuerdas en las tumbas egipcias y los egipcios utilizaban bastante madera, la mayoría de la misma adquirida por el comercio con los países vecinos como sabemos por los ejemplares encontrados.

Los egipcios no realizaban sacrificios humanos durante la época dinástica (aunque quizá lo hicieron en épocas anteriores). Tampoco
existen pruebas de que seres humanos vivos fueran enterrados en las pirámides con su faraón muerto. Esta idea es seguramente una invención
de las películas de Hollywood.

La momificación se llevaba a cabo para preservar los restos de los egipcios para la otra vida y no como Von Däniken asegura, en espera
de la resurrección a la vuelta de antiguos astronautas. Conocemos las técnicas de momificación con bastante detalle gracias a los textos
conservados. Los órganos internos eran extraídos y almacenados separadamente del cuerpo, que se trataba con diversas sales y resinas y se envolvían en liras de lino.

Todo lo anterior puede haber resultado, a la postre, contraproducente ya que algunas de momias más antiguas, enterradas sin ningún tipo
de tratamiento, han sobrevivido mejor que las de los faraones. La evidencia disponible sugiere que la desecación causada por el enterramiento en
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arena seca constituye una proteción mucho mejor que cualquiera de os tratamientos aplicados a los cuerpos faraónicos.

Lo que realmente demuestra la falsedad de Von Däniken es el hecho de que el cerebro fuese extraído en trozos, a través de la nariz, y no
conservado. Los egipcios creían que el corazón era el lugar del alma y no le daban ninguna importancia al cerebro. En el caso de Von Däniken, puede que sea verdad.


Motivación

Más adelante analizaremos algunas de las fantasías que se han construido alrededor de la Gran Pirámide, pero consideremos ahora en
primer lugar ¿por qué construir una pirámide? La respuesta a esta pregunta es que no la sabemos. Existen muchas hipótesis lógicas (y otras muchas más, ilógicas) pero parece no existir duda de que el propósito tenía un origen religioso. Puede que se viese a la pirámide como una "escalera a los cielos" para que el faraón muerto ascendiese a su merecido puesto al lado del dios solar.

No existen evidencias directas de que las pirámides fueran efectivamente el lugar de enterramiento de los reyes, ya que nunca se han encontrado restos de un faraón dentro o debajo de una pirámide. Pueden haberse construido como monumentos conmemorativos y no como
tumbas.

Una hipótesis propuesta por el físico germano-británico Kurt Mendelssohn, defiende que la existencia de las pirámides es secundaria
al hecho de su construcción. Mendelssohn propone que los gobernantes del recientemente unificado reino de Egipto necesitaban algún trabajo de importancia nacional para fundir los diferentes grupos regionales en un estado cohesionado y centralizado. Mendelssohn en su libro "El Enigma de las Pirámides", defiende muy bien su postura y, sea cierta o falsa, ciertamente es lógica y explica algunos de los misterios que rodean esas gigantescas estructuras. Esta teoría se encuentra dentro de los parámetros de la especulación razonable, así como muchas otras asociadas a un periodo de la historia que, aunque mejor documentado que los anteriores, sigue estando lejos de haber sido completamente acalarado. Lo que nos cuentan los textos de la época que han sobrevivido hasta nuestros días sobre los antiguos egipcios contrasta considerablemente con la mitología popular que los rodea. Los egipcios eran gente práctica e inteligente, no dada a un excesivo misticismo. La idea contraria, errónea, puede haber surgido porque la mayoría de los textos que nos han llegado se refieren a la muerte, lo que a la vez se explica por el hecho de que sus tumbas han sobrevivido a los años mejor que sus residencias mundanas.

Aunque sabemos con certeza que los egipcios tenían suficiente conocimiento de Astronomía para elaborar un calendario fiable y
poder así predecir el suceso más importante del año, la crecida del Nilo, no parece que desarrollaran la Astrología, algo que debería granjearles los simpatías de todos los escépticos.

En general los egipcios se nos aparecen como personas muy agradables dando apenas muestras de la crueldad y brutalidad que caracteriza a tantas antiguas civilizaciones, y a no pocas de los modernas.

No sabemos por qué la pirámide se convirtió en una estructura tan importante para los egipcios, pero podemos descubrir una pista en el simple pragmatismo de su forma. Una vez tomada la decisión de construir en una escala monumental, la pirámide se convierte en la
forma más lógica para unas gentes que no conocen los arcos o las columnas. Una vez que se construye la pirámide, suponiendo que se haga
bien, tiende a quedarse como está. Mantenerse es más fácil que derrumbarse para una pirámide bien construida.

No podemos dejar de referimos a las afirmaciones hechas habitualmente por aquellos que no saben nada de la historia y cultura egipcias, pero que buscan obtener fama y fortuna escribiendo libros profundamente basados en esa ignorancia. En concreto cuando dicen: "En la actualidad nos seria imposible construir la Gran Pirámide".

Dicha frase es a la vez una redomada tontería y algo bastante cierto. Una tontería porque los que eso afirman apelan a unas técnicas que los egipcios supuestamente habrían conocido y que nos resultan esconocidas en la actualidad. Y verdad, por una razón completamente diferente, ya que seria muy difícil imaginar siquiera a un político o director de empresa convenciendo a su electorado o a su consejo de
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administración sobre a conveniencia de gastar tanto dinero en una estructura intrínsecamente inútil (a pesar de las opiniones del príncipe Carlos al respecto). En su libro "Guardianes del Universo" Ronald Stoty aportaba los siguientes datos sobre la cuestión: Una compañía constructora japonesa estimaba en 1980 que el coste de
levantar una réplica de la Oran Pirámide usando técnicas modernas seria de 50000 millones de pesetas. Si se utilizasen los métodos intensivos en mano de obra que utilizaron los egipcios, el coste alcanzaría los 3,6 billones de pesetas. Desde luego sería un gobierno muy audaz aquel que sugiriese que la construcción de pirámides serviría pata luchar contra el desempleo.

En lo que se refiere a las técnicas "perdidas" se dispone de abundantes pruebas de cómo los egipcios tallaban las piedras, las trasladaban a pie de obra y usaban rampas para elevarlos hasta la altura requerida y colocarlas en su sitio. ¿Cuáles son pues las técnicos olvidadas?

Otro misterio que todavía intranquiliza a los proponentes de explicaciones paranormales es cómo el concepto de la construcción de
pirámides pudo surgir en dos culturas tan separadas como la de Egipto y América Central. La única respuesta que se les ocurre es que los
egipcios colonizaron América Central enseñando a los indios a construirlas. Pero ello es difícil de sostener si consideramos algunos pocos hechos contundentes.

Las pirámides de Centroamérica se diseñaron para un propósito completamente diferente al de los de Egipto: ceremonial más que
funerario. Todas los pirámides americanas tienen un ángulo menor que las egipcias y están diseñados para permitir el acceso a los templos
colocados en su parte superior. En el caso de los aztecas, parece ser que la principal actividad desarrollada en ellas eran los sacrificios humanos, aunque probablemente no ocurrió así con los mayas.

Los métodos de construcción se diferencian grandemente de los usados en Egipto y por lo general las pirámides americanas no fueron
utilizadas como monumentos o sitios de enterramiento, aunque en un caso (Palenque) en su interior se encontró el cuerpo de algún personaje importante.

El hecho crucial que hace muy poco probable el intercambio cultural entre ambas zonas es que las pirámides antiguas de México son los llamados Templos del Sol y de la Luna de Teotihuacan, sobre cuyos constructores poco se sabe, pero que han sido identificados por
algunos místicos con las tribus perdidas de Israel (¡nada menos!). Estas pirámides son comparables en tamaño con las de Egipto y se han
datado en los comienzos de la era cristiana. Parece muy poco plausible que los egipcios, en las etapas finales de su larga historia se hubieran aventurado atravesando medio mundo para enseñarles a los nativos una tecnología que ellos mismos habían abandonado casi dos milenios antes.

Parece mucho más probable que sea el significado práctico de la forma piramidal para una construcción monumental lo que atrajese a dos diferentes culturas (ninguna de las cual desarrolló el arco) de forma independiente.

Para echar por tierra pues, las absurdas pseudocientíficas teorías sobre antiguos astronautas, viajeros temporales y restos de preexistentes civilizaciones de alta tecnología etc, que nos ofrecen los imitadores de Von Däniken, con el simple recurso de examinar los hechos que han descubierto genuinos arqueólogos y científicos. Tales teorías pueden atribuirse a la deliberada ignorancia de los que las proponen. De mayor interés son algunos de los curiosos cultos que
encuentran significados místicos en los medidas de las pirámides y especialmente en las de Gran Pirámide de Keops.


Piramitos y Piramidiotas

Parecería que la fuerza impulsora de los intentos de relacionar las medidas de la Gran Pirámide con la profecía bíblica, que llevó a
muchos autores británicos del siglo pasado a atribuir una inmerecida significación a esta última pudo ser un rechazo al sistema métrico
introducido después de la Revolución Francesa. Ningún respetable británico temeroso de Dios iba a dejar prevalecer este ejemplo de la ateista perfidia franchute (Algunos lectores de mediana edad o mayores pueden mostrar todavia simpatías por esta idea).

Entre los primeros que se enfrentaron a este problema estuvo un editor retirado, John Taylor, que creía que la pirámide había sido construida por Noé siguiendo las órdenes
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divinas, y por tanto, decidió que la longitud del codo bíblico era exactamente de 25 pulgadas.

Taylor fue el primero en descubrir que las dimensiones de la Gran Pirámide sugieren que los egipcios conocían el número pi (la razón de
la circunferencia de la pirámide a su altura da, con bastante exactitud 1/2 pi). Como es sabido que los egipcios no habían desarrollado las matemáticas a nivel teórico hasta ese extremo, ello convenció a Taylor de que la Gran Pirámide fue inspirada por Dios y que presentaba un genuino problema para los estudiosos más cientifistas.

Una posible explicación alternativa podría ser que como los egipcios usaban un rodillo cilíndrico para medir largas distancias, entonces
el número pi entraría a formar parte de los cálculos de una manera subrepticia y los egipcios lo habrían empleado sin saberlo. Cualquiera que sea la verdad del asunto, como Taylor se adhería a la idea de que los británicos descendían de las tribus perdidas de Israel, se convenció de que la pirámide había sido construida por estos
protobritánicos. Evidentemente, los egipcios no pudieron haberla erigido, ya que son incluso peores que los franceses. Las ideas de John Taylor fueron recogidas nada menos que por todo un personaje como el Astrónomo Real de Escocia, Charles Piazzi Smyth (el verdadero
misterio de esta historia es cómo alguien con un nombre tan sonoramente extranjero llegó a ser nombrado Astrónomo Real). Smyth había sido pupilo de Sir John Herschell y, como Herschell y Taylor, se opuso al uso del sistema métrico decimal, lo que puede ayudarnos a comprender algunas de las extraordinarias teorías que propuso con posterioridad.

Al encontrar que una de las piedras ornamentales de la Gran Pirámide tenía aproximadamente 25 pulgadas, como el codo de Taylor, Smyth decidió que la pulgada (un veinticincoavo del codo y aproximadamente una diezmillonésima parte del radio polar de la Tierra) debía haber sido la unidad divina de longitud. Cuando se descubrió que la piedra original tenía un poco más de 25 pulgada