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ARP
La Alternativa Racional.

Boletín No. 27.

LAR
Bunch y White. El enigma de las luces fantasmas de Colorado.
Lett. La persistente popularidad de lo paranormal.
Gámez. El retorno de los dragones voladores.
Pujales. La astrología en las aulas.
Armentia. VITALISMO: Un paradigma en cambio.
Nº 27
Invierno 1992
P.V.P: 500 Pts.
La Alternativa Racional
P-Portada

LA ALTERNATIVA RACIONAL.
Órgano informativo de la asociación Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP)
Depósito Legal: BI. 11-1986
Edición y maquetación:
Ares de Blas, Félix
Martínez Villaro, Jesús
Impresión:
Imprenta KOPIAK
c/ Máximo Aguirre, 23
48010 BILBAO
Precio de suscripción:
España y Portugal: 2000 Pta.
Resto del mundo: 26 ECU o US$35.
Dirección Postal:
Apartado de Correos 904
28080 Donostia-San sebastián
E-Mail
Ares_Felix_ARP@euskom.sprite1.es
Nº Registro estatal: 71.144
Presidente:
Ares de Blas, Félix
Vicepresidentes:
Armentia, Javier E.
Martínez Villaro, Jesús
Directora Ejecutiva
Quintana Álvarez, Mercedes
Coordinadores de Zona:
Naranjo Fernández, Gabriel
Sabadell Melado, Miguel A.
Asesores:
Bohoslavsky Rojlin, Mario
Caba Martín, Pedro
Fernández Ferndz, Álvaro
Sanjuán López, Andrés.
Sanz Larrínaga, Víctor
Toharia Cortés, Manuel
Asesor jurídico:
Gómez Reimóndez, Alberto
Dibujos:
Ares, Félix
Armentia, Javier
Fernández de Q., Aitor
Vizcarra, Antonio
La Alternativa Racional mantiene intercambio de contenidos con otras
publicaciones escépticas de asociaciones reconocidas por el CSICOP. Fuera del margen arriba indicado, queda prohibida la reproducción total o parcial de contenidos sin la previa autorización expresa de los editores o de los autores.
La Alternativa Racional no se identifica necesariamente con las opiniones de los artículos firmados, que pertenecen a la exclusiva responsabilidad de los autores.
Socios de Honor:
Benski, Claudio (físico, estadístico)
Broch, Henri (físico)
Bueno, Gustavo (filósofo)
Bunge, Mario (filósofo)
Kurtz, Paul (filósofo)
Número 27
Año VII
Diciembre de 1992
Editoral: Un cambio de rumbo........................3
Pensamientios medievales, hoy. Se dice, se ve, se oye..........4
El enigma de las luces fantasmas de Colorado........5
La persistente popularidad de lo paranormal.........9
El retorno de los dragones voladores...............17
Tres hombres y un espectro.........................23
La astrología en las aulas.........................25
Vitalismo: un paradigma en cambio..................30
Exposición denegada por principios parapsico-lógicos...........33
Desde el Sillón escéptico recomendamos:............45
Alternativa Racional a las Pseudociencias
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EDITORIAL
UN CAMBIO DE RUMBO
FÉLIX ARES DE BLAS
Hace algo más de siete años que comenzó esta loca aventura que llamamos LAR. Desde entonces han cambiado muchas cosas. Por ejemplo, en los primeros números se trataba de investigar con objetividad el tema ovni, ahora dicho tema es marginal y con tendencia a desaparecer.
Al principio tuvimos que ser muy duros. Necesitábamos hacernos con una identidad. Decíamos que queríamos investigar racionalmente y con
objetividad el tema ovni; pero eso era decir muy poco; todos -insisto: TODOS- los grupos que conozco dicen estudiar con objetividad y escepticismo. Todavía no conozco a nadie que no se considere escéptico ante la investigación ovni o parapsicológica
Es más, últimamente cuando una persona empieza a hablarme y me dice no, si yo también soy escéptico me pongo a temblar. Lo más probable es que la siguiente frase sea una payasada de mucho cuidado.
Este hecho nos obligó a mantener una línea editorial muy rígida. No podíamos permitirnos la veleidad de tocar temas que se alejasen de la
identidad corporativa que se estaba formando.
Poco a poco esto ha cambiado. Hoy nadie nos confunde con un grupo más de investigación de fenómenos paranormales. La apoteosis del Curso de ovnis de la Universidad Complutense en El Escorial ha representado un hito importante. Las llamadas que nos han hecho los medios de
comunicación con posterioridad nos demuestran que nuestra imagen está perfectamente consolidada. Me resulta curioso y fascinante pensar que las declaraciones de los últimos meses de J.J. Benítez hayan
contribuido notablemente a esa consolidación.
Otro hito importante lo constituyen las cartas de nuestros lectores diciendo que les sobra el tema ovni y que deberíamos tocar más la cuestión religiosa, desde un punto de vista crítico.
Creo que ha llegado la hora de dar un golpe de timón y permitir que la revista evolucione con más libertad. Hasta ahora los temas que tocábamos estaban muy restringidos debido a esa intención de crear una imagen; y alguna vez nos hemos visto obligados a rechazar algún magnífico articulo por el mero hecho de que no entraba de lleno en los
temas de nuestra revista.
Ahora bien, ¿cuáles son los temas de LAR? El Sr. Souto, desde La Coruña, nos decía que debíamos llamarnos Alternativa Racional al Pseudoconocimiento, debido a la diversidad que pueden llegar a
alcanzar los temas de que os ocupáis.
Pues bien, ¡adelante! LAR la hacemos todos. Estamos dispuestos a ser mucho más liberales y a considerar la publicación de cualquier artículo que nos enviéis. Vuestras colaboraciones marcarán el nuevo
rumbo de LAR.
Estamos seguros de que recibiremos muchas cosas con las que no estaremos de acuerdo y otras que crearán polémica. Pero si cumplen nuestros estándares de calidad serán publicadas.
Esperamos vuestros trabajos.
Para acabar quiero pedir perdón a aquellos amigos que nos enviaron sus escritos con ilusión, pero que por las circunstancias ya expuestas no
fueron publicados.
Un abrazo.
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PENSAMIENTOS MEDIEVALES, HOY
SE DICE, SE VE, SE OYE

MERCEDES QUINTANA

Biógrafo de Escrivá de Balaguer, hablando sobre sucesos que podían considerarse milagros:
“Tendría que demostrarse con hechos físicos. Por ejemplo, perder una lentilla en la playa y encontrarla”
(Telenoticias de Telemadrid, 18-5-92).
Arzalluz, en entrevista para EL PAÍS Dominical (24-5-92):
"El radicalismo nacionalista no es una cuestión de ideología, lo es de
biología, de forma de ser"
EL PAÍS Dominical (3-4-92) sección de belleza comentando las propiedades de la acupuntura:
"Además, cada parte de la cara que sea accionada mediantes las agujas o digitopuntura estimula un órgano del cuerpo. Un ejemplo: el pómulo derecho corresponde al hígado"
.... SI CREÉIS QUE "PENSAR ES A CEREBRO LO QUE RESPIRAR A PULMÓN", YA PODÉIS EMPEZAR A CAMBIAR DE OPINIÓN. ¡ESTAMOS DOBLEMENTE EQUIVOCADOS!...
No sufra. Las consecuencias de sus actos las tiene integradas en su ser -esto es un hecho- pero puede liberarse de su lastre no arrastrando la “idea” de su pasado, ni atenazándose con la "idea" de su futuro. Viva el momento presente. La energía fluye naturalmente y naturalmente nos relaja mientras no nos agarremos a ninguna resistencia. VIVA SU RESPIRACIÓN, que su conexión real con la expansión y contracción del universo -CUANDO VD. RESPIRA EL UNIVERSO
RESPIRA-. En la expiración deje ir toda su tensión, agotándose en el abandono. Y deje fluir nuevamente la inspiración libre. En ese
momento su ser es nuevo, con la inmediata interrelación del entero universo y la vida está por estrenar. Y así cada instante. Cada
instante es absolutamente el instante (lo único que poseemos ¡tan fugaz!). El absoluto no tiene espacio fuera de sí mismo para manifestarse. Somos manifestación del absoluto en el absoluto de
cada instante. No se agarre al instante que se ha ido: suéltelo. ¡VIVIENDO EL INSTANTE PRESENTE SE ES LIBRE! Compruébelo...
Dejándose morir con el instante que pasa se resucita con el instante que viene: éste es el eterno presente, y ése es el gozo de vivir (porque está integrada la vida y la muerte)
Esta fluidez es liberación de la fijación del egoísmo -auténtico lastre-.
Este Shiatsu sirve para vivenciar esa dinámica.
(Texto del folleto publicitario de un centro de digitopuntura, recogido recientemente en una FARMACIA de Madrid).
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EL ENIGMA DE LAS LUCES FANTASMAS DE COLORADO
UN MISTERIO ESPECTRAL DEBIDO A LA REFLEXIÓN


KYLE J. BUNCH Y MICHAEL K. WHITE

Al pie de las montañas de la Sangre de Cristo, en el húmedo y montañoso valle de Colorado, se encuentra un pequeño pueblo minero de unos 130 habitantes. Antiguamente, Silver Cliff fue la tercera ciudad más grande de Colorado, contando en sus buenos tiempos con una población de más de 10.000 habitantes.
Hoy las luces fantasmas del viejo cementerio son la principal atracción de la zona y se cuenta que las almas de los viejos mineros
bailan entre las tumbas. El cementerio no es difícil de encontrar, estando situado a una milla de distancia del pueblo, junto a una polvorienta carretera. En dirección norte se halla la ciudad de West Cliff, cuyas luces se proyectan brillantemente en el cielo en claro
contraste con la total oscuridad que envuelve el cementerio hacia el sur.
La gente de la zona hace tiempo que da por sentado que las luces han elegido aparecer aquí, unas veces como esferas azules que parecen danzar, otras como puntos blancos que se alejan si uno intenta acercarse, pero siempre como algo intrínsecamente inexplicable.
Hoy las luces fantasmas del viejo cementerio son la principal atracción de la zona y se cuenta que las almas de los viejos mineros
bailan entse las tumbas. Aquellos que se ríen de los fantasmas, dan la típica explicación de que lo que se ve son las luces de la ciudad
reflejándose en las lápidas. Pero incluso esa gente parece albergar dudas acerca del origen del fenómeno y piensa que quizá haya algo
más allá de la explicación superficial.
Por si fuera poco, el National Geographic hizo mención de las luces en su ejemplar de agosto de 1969, cuando uno de sus periodistas en su viaje a través de Colorado, investigó el cementerio y vio desde luego
algo que no pudo explicar. Esta pequeña mención acerca del cementerio habría sido olvidada de no ser por el cartel, toscamente rotulado, que se encuentra en su entrada:
Cementerio de Silver Cliff
Fundado en 1.878
Famoso por sus luces fantasma de la que dio cuenta el National Geographic.
Se ha dicho que una vez se apagaron todas las luces de la ciudad para refutar la teoría de los fantasmas, pero que aún así las luces espectrales aparecieron con mayor brillo si cabe.
Para ver qué había de verdad en todas esas historias y explicaciones, decidimos pasar tres noches en el cementerio, con la esperanza de
poder ver el fenómeno.
Habiendo crecido en la cercana ciudad de Pueblo, Colorado, ya habíamos tenido ocasión de dejarnos seducir por el aura de misterio que rodeaba a las luces fantasma. De niños, la tentación de ver auténticas luces fantasma en un viejo cementerio era demasiado buena para ser verdad. Desgraciadamente, a través de los ojos asustados de dos niños de doce años, cualquier fenómeno inusual no puede ser atribuido más que a un fantasma. Realmente, dado el lugar y la expectativa creada no es extraño que incluso los adultos que nos acompañaban empezaran a ver cosas raras.
Así que allí estábamos, sentados en un cementerio sumido en la oscuridad, una fría
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noche de septiembre. Las luces empezaron a aparecer, débilmente en un principio pero aumentando en intensidad a medida que el sol se ocultaba tras las montañas. La mayoría de las luces eran puntos bien definidos, que con ayuda de una linterna se pudo determinar que su origen era la superficie de las lápidas. Al aproximarnos, sin embargo, las luces parecían retroceder o incluso desaparecer por completo. Daban la impresión de tener algún tipo de inteligencia por la forma en que oscilaban y danzaban.
Afortunadamente para explicar la naturaleza espectral de las luces se necesita poco conocimiento de lo paranormal. Con algunas nociones de física de escuela secundaria, psicología humana y sentido común, todos los efectos que observamos pueden ser fácilmente explicados. De hecho, el fenómeno puede ser resumido en una palabra: reflejos. Examinemos los mecanismos que se encuentran tras esas luces fantasma.
El material de las lápidas es esencialmente mármol blanco o negro cuya superficie frontal es lisa, mientras que su parte superior es curva. La parte frontal de las lápidas está pulida uniformemente. Quizá no reparemos en ello en un primero momento, pero incluso el mármol blanco puede servirnos como un tosco espejo si su superficie es lo suficientemente lisa. Asimismo la luz se reflejará en su totalidad si incide en el mármol en un ángulo lo suficientemente oblicuo. Por ejemplo, si proyectáramos un haz de luz directamente perpendicular sobre una lápida de mármol negro, la luz sería absorbida en su mayor parte. Si inclináramos la linterna hacia uno u otro lado,
descubriríamos un ángulo en el cual la luz se reflejaría. Este efecto es fácil de observar en el agua. Hasta un lago de aguas turbias reflejará el cielo si la luz incide en un ángulo oblicuo (el llamado ángulo crítico en física). De hecho habrá una serie de ángulos donde la reflexión será casi perfecta.
Sigamos. Si examinamos la forma de las lápidas descubriremos algunos efectos singulares. La parte fontal de una lápida típica es plana, con lo cual es fácil entender la reflexión en su superficie. Las imágenes reflejadas en ángulos oblicuos se alargan, los puntos de luz se convierten con facilidad en borrones y rayas. Si además la lápida es lisa pero no completamente plana, el reflejo en su superficie se
convierte fácilmente en una imagen que parece danzar cuando el que observa se mueve.
Los reflejos en la parte superior de la lápida se comportan de distinta forma a los que se producen en su parte frontal. La mayoría de la gente puede distinguir un reflejo en una superficie plana y así los que ven las luces explican, aunque no muy convencidos, que éstas son debidas a la reflexión. Pero cuando la gente ve e1 comportamiento inconsistente de esas luces, entonces piensa que el motivo es algo inexplicable. Este otro fenómeno también puede ser explicado como reflexión, esta vez en una superficie curva. En la casa de los
espejos de cualquier parque de atracciones se consiguen efectos extraordinarios con espejos de superficies deformadas. Un espejo cóncavo puede intensificar una reflexión hasta cierto punto, mientras que otro convexo puede distorsionar cualquier fuente de luz y transformarla en un borrón informe. Lo que es más importante, la luz reflejada en la parte superuor de las lápidas en ángulo oblicuo parece
moverse de una forma distinta a la que se refleja en la parte frontal. Dado que la superficie de las lápidas es tan limitada, los reflejos
sólo pueden verse en un radio de acción muy reducido, con lo cual esos reflejos no serán
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vistos con facilidad, dando la impresión de que el efecto es fugaz y misterioso
Cuando visitamos el cementerio, las luces de la ciudad, a lo lejos, parecian focos destacando con fuerza sobre cualquier otra luz de
los alrededores. Pudimos colocamos en una posición desde la cual lográramos obtener un reflejo de las luces de la ciuda. Como hemos
dicho anteriormente, el fenómeno ha sido observado incluso cuando éstas se encontraban apagadas. Incluso, algunas de las historias sobre luces fantasma datan de finales del siglo pasado, con lo cual, la causa que las produce debe buscarse en otro sitio.
Aquí es donde entra en juego la madre naturaleza. Una vez lejos de la ciudad, la oscuridad es total hasta que mirando por encima del horizonte encontramos unos focos que nada tienen de artificiales: las estrellas. Las noches en que vimos las luces fantasma no había luna llena y las estrellas brillaban con tal esplendor que es increíble que otros investigadores hubieran pasado por alto este hecho. La gente que vive en la ciudad puede tener sus dudas de que las estrellas sean lo suficientemente brillantes como para producir tal efecto, pero en las montañas de Colorado, no existe la polución y su elevada altitud representa una menor capa atmosférica, lo cual facilita el viaje de la luz. En estas condiciones es frecuente que las luces fantasma aparezcan en cualquier parte del cementerio sin necesidad de fuentes de luz artificiales.
Cualquiera que sea el origen de las luces en una noche determinada: la ciudad, las estrellas o la luna, se pueden observar dos efectos. A primeras horas de la noche, el suelo calentado a lo largo del día por el sol, todavía se está enfriando. La temperatura de la atmósfera fluctúa motivando que esas fuentes de luz parpadeen con lo que las reflexiones parecen danzar. Además, cuando el cementerio está sumido en la más completa oscuridad, todas las referencias visuales desaparecen. Un punto de luz parece desplazarse debido a movimientos inconscientes del ojo. El efecto es a menudo el causante de que se
informe de OVNIS moviéndose de forma inusual en el cielo. Por último no deberíamos olvidar el principal motivo de la existencia de las luces fantasma de Silver Cliff: el psicológico.
Hay que reconocer que estando en medio de un oscuro cementerio donde las historias
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de luces fantasma predominan, esperábamos ver algo y no fuimos decepcionados. Es fácil perder toda objetividad teniendo ante ti esas
traviesas esferas luminosas, pese a que como adultos deberíamos tener la lección aprendida. Durante muchos años la mística del cementerio de Silver Cliff ha tenido un gran peso ante cualquier intento objetivo de examinar las posibles causas de la existencia de esas luces.
El lugar tiene una innegable aura de misterio, pero la única cosa misteriosa que pudimos ver estando allí, fue un ramo de flores fresco
adornando la tumba de un bebé muerto en 1927 a las dos horas de nacer.
Está claro que las luces no son el único misterio que encierra ese cementerio.
Trad. de Antonio Vizcarra
Original: Copyright de Skeptical Inquirer
Traducción: Copyright de LAR.
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LA PERSISTENTE POPULARIDAD DE LO PARANORMAL
James Lett
James W. Lett es profesor de antropología en la Escuela Superior Indian River Comunity, Ft. Pierce, Florida. Es autor del libro The Human Enterprise: A Critical Introduction of Anthropological Theory. El presente trabajo ha sido anteriormente publicado en SKEPTICAL INQUIRER, Vol. 16, nº4. Summer 1992
Las creencias paranormales están firmemente atrincheradas en nuestra sociedad. Una abrumadora mayoría entre los americanos mantienen al menos alguna creencia irracional, anticientífica y sinsentido (Gallup y Newport 1991), y el nivel de creencias paranormales en los Estados Unidos parece actualmente estar incrementándose (Frazier 1987). La ironía, por supuesto, es que ninguna cultura en la historia de la humanidad ha poseído un bagaje de conocimientos mayor, más preciso y más firme acerca del universo.
Esa ironía está bien recogida por el físico Victor Stenger, que ofrece una crítica exhaustiva de las pretensiones trascendentales en su reciente libro Psysics and Psychics. Stenger (1990: 298) dice que está sorprendido de que tanta gente en una nación moderna como Los Estados Unidos todavía considere seriamente lo paranormal, añadiendo a continuación que se estremece por lo que este hecho implica sobre el estado general de la educación científica en América.
Como educador en materia científica, coincido con el Profesor Stenger en lo referido al deplorable estado de la educación científica en mi país. Esta preocupación me ha llevado a desarrollar un curso en mi escuela superior denominado La antropología y lo paranormal, con el cual pretendo enseñar a los alumnos los fundamentos del pensamiento
crítico (Lett 1990). Como antropólogo, sin embargo, no me sorprende nada la popularidad de lo paranormal, y soy consciente de que todos mis esfuerzos, así como el de todos los científicos y escépticos del mundo, apenas disminuirán apreciablemente el nivel de creencias en lo paranormal.
Para comprender por qué esto es asi, simplemente tiene que ojear las razones reforzantes que proporcionan popularidad a lo paranormal. Estas razones están bien definidas por los antropólogos y son ampliamente apreciadas por otros muchos escépticos (ver, por ejemplo, Singer y Benassi 1981; Kurtz 1984; Asimov 1986) En resumen, la popularidad de lo paranormal en los Estados Unidos puede atribuirse a cuatro factores fundamentales: la incertidumbre del público, la infiabilidad de los medios de comunicación. la inadecuación del
sistema educacional y la imprecisa visión de
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la realidad por parte de los americanos. Permítanme un repaso a cada uno de estos factores y consideren luego por qué estos aseguran la persistencia de las creencias paranormales.
1. La incertidumbre del público. Los antropólogos han documentado el hecho de que la religión es una cultura universal. La creencia en lo sobrenatural -en una realidad no necesariamente accesible por los cinco sentidos- se produce en todas las sociedades del planeta. La cultura americana ni mucho menos es la única en poseer cierto grado de creencias paranormales. Lo que sí es reseñable en la cultura americana es que en este momento las creencias paranormales parecen estar proliferando, y ello representa un interesante puzzle antropológico. ¿Por que los proponentes de algunas de las más absurdas y triviales formas de lo paranormal son capaces de procurarse un seguimiento tan
amplio?
La respuesta es sumamente simple. Desde comienzos de siglo, cuando Bronislaw Malinowski publicó primero los resultados de su investigación etnográfica en la región del Pacífico suroeste, los antropólogos aprendieron que la gente está predispuesta a las
soluciones mágicas para sus problemas cuando no son posibles las soluciones prácticas. En un trabajo clásico, Malinowski advirtió que los habitantes de las Islas Trobiand siempre empleaban rituales mágicos para protegerse cuando salían a pescar a las aguas bravas e infestadas de tiburones del océano abierto, pero nunca empleaban la
magia cuando se trataba de pescar en las tranquilas y protegidas aguas del lago. Concluyó que los seres humanos son propensos a buscar seguridades en las creencias paranormales siempre que hayan de enfrentarse a situaciones de incertidumbre o fuera de su control. La posterior investigación antropológica realizada en todo el mundo ha confirmado la obvia verdad que encierra el principio de Malinowski.
Podría parecer, entonces, que el nivel de creencias paranormales en los Estados Unidos estuviera en receso, debido a que los avances
científicos del pasado siglo han incrementado substancialmente nuestra comprensión y control de muchas facetas de la realidad. No obstante, las evidencias señalan que el grado medio de certidumbre y seguridad que los americanos tienen de su vida de hecho ha decrecido con respecto a la pasada generación, a la vez que ha aumentado la incidencia de creencias paranormales. ¿La razón? En una simple frase: un rápido y profundo cambio cultural.
Millones de americanos cada vez se encuentan más desconcertados y
desorientados por los profundos cambios ocurridos en virtualmente todos los aspectos de la vida cotidiana desde la Segunda Guerra Mundial. La familia americana ha experimentado una reestructuración
radical, la moralidad sexual se ha venido abajo, el rol propio de
cada sexo ha sido substancialmente redefinido, el índice de natalidad ha decrecido radicalmente, el de los divorcios se ha disparado, el índice de criminalidad se ha incrementado, el coste de la vida se ha puesto por las nubes, la calidad de los bienes y servicios americanos se ha derrumbado, los ingresos económicos reales en los hogares han mermado, el poder y prestigio internacional del país ha declinado, las bolsas de pobreza se han extendido como una epidemia, y el sueño americano de ser propietario de su vivienda se ha vuelto inalcanzable
para un número creciente de ciudadanos de clase media. La población del planeta está creciendo en proporciones alarnantes, los recursos naturales del mundo están siendo consumidos rápidamente, el entorno natural está sufriendo abusos calamitosos, y la amenaza
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de aniquilación nuclear todavía pende sobre las cabezas de toda la humanidad.
En consecuencia, no resulta sorprendente que millones de americanos desconfien del presente y tengan miedo al futuro. A comienzos de la década pasada, el antropólogo Marvin Harris (1981) advirtió estas tendencias en la vida americana y las relacionó con cierta cantidad de fenómenos, incluyendo el auge de los Moonies y otros cultos religiosos no tradicionales, la popularidad del misticismo chamánico de Carlos Castaneda, e1 surgimiento de la Cientoiogía, el crecimiento de la
Meditación Trascendental y otras estrategias de auto-ayuda, así como la aparición de los evangelistas televisivos. Esto resultaba cierto
hace diez años y hoy en día lo es aún más. Para millones de americanos. la vida es aperplejante, amenazante, un torbellino de insatisfacciones, y lo que buscan es una via para salir de esta especie de tiovivo. Buscan respuestas.
No sorprenderá pues que millones de americanos encuentren sus respuestas en las creencias paranormales. En un tiempo en que las instituciones religiosas tradicionales están declinando en influencia (debido a su creciente irrelevancia para con los nuevos hechos de la vida diaria), las creencias paranormales están emergiendo como la nueva religión popular. La razón, como apunta Isaac Asimov (1986:212), es obvia: Observe cada fragmento de pseudociencia y encontrará una red
de seguridad, un pulgar que chupar, una falda donde agarrarse. Paul Kurtz (l986) afirma que la tendencia a adoptar explicaciones no empíricas para fenómenos complejos está firmemente arraigada en la psique humana -él lo denomina la tentación trascendental-. Estoy de acuerdo con esto. Por su naturaleza, los seres humanos son animales orientados a la búsqueda de significados y respuestas, pero la triste conclusión tras la investigación antropológica realizada en todos las culturas es que la mayoría de los seres humanos, en todas las culturas, se conforman con la ilusión de significado. Para la mayoría de la gente, aparentemente, es irrelevante que las explicaciones recibidas sean ciertas o falsas, lo único a considerar es que resulten emocionalmente satisfactorias. Para millones de americanos, la creencia en lo paranornial cumple ese criterio.
2.- La infiabilidad de los medios de comunicación. Los editores de libros y revistas, los productores del cine y la televisión así
como los periodistas en periódicos y emisoras tienen una cosa clara en cuanto a lo paranormal: vende, Existe un vasto mercado para las historias (ciertas o no)de fantasmas, reencarnación, ESP, psíquicos, OVNIs, astronautas de la antigüedad, Piesgrandes, Triángulo de las Bermudas y toda la variedad de temas paranormales que sea capaz de imaginar, y los medios de comunicación atesoran todo ello para producir beneficios, empleando para ello una gran cantidad de material acrítico con el que satisfacer esa demanda.
Los medios de comunicación destinados al entretenimiento alimentan sin ninguna vergüenza la pasión del público por lo paranormal. Y esto lo hacen incluso cuando ellos mismos -escritores, editores y productores-
reconocen este sinsentido como lo que es. La editorial Time-Life, por ejemplo, está promocionando una edición de gran tirada sobre lo
paranormal, titulada Misterios de lo Desconocido, a pesar del hecho de que los editores saben muy bien que lo que publican no es ni misterioso ni desconocido. (La revista Time ha publicado frecuentemente artículos escépticos sobre lo paranormal, incluyendo, por ejemplo, un amplio trabajo aparecido el 7 de diciembre de 1987 sobre la Nueva Era, y otro el 13 de junio de 1988 sobre el mago/investigador James Randi.)Los medios
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de comunicación, regulados hasta cierto punto tanto por la ley como por sus propias normas profesionales, ofrecen supuestamente la verdad objetiva al público sobre los fenómenos paranormales. En la práctica, sin embargo, los medios de comunicación sólo son ligeramente más escépticos que los de entretenimiento: con una frecuencia exagerada, son lisa y llanamente crédulos en lo relativo a lo paranormal.
El famoso fraude de Tamara Rand es ampliamente recordado por los escépticos (Frazier y Randi 1981), aunque sin duda habrá sido olvidado por el público en general. Rand fue la autodenominada psíquica que
afirmó haber predicho exactamente el intento de asesinato contra Ronald Reagan en marzo del 81. Cuatro días después de que John Hinckley disparara contra el presidente, tres de las cuatro grandes emisoras de televisión difundieron una grabación con la predicción de
Rand, la cual afirmó haberla hecho dos meses antes del intento de asesinato. La investigación reveló que la grabación se había realizado 24 horas después de los disparos: tras reiteradas peticiones por parte del CSICOP, las emisoras se retractaron de esta noticia.
La auténtica denuncia, sin embargo, no está en el hecho de que las emisoras fueran remolonas en corregir su error, sino en que tal error hubiera tenido lugar alguna vez. ¿Cómo pudieron las emisoras haber informado sobre una historia tan improbable sin realizar tan siquiera una investigación preliminar? Una falta tal de escepticismo jamás hubiera tenido lugar si se tratara de un tema político, para cualquier periodista que se preciara de ello. La triste verdad es que la lección del incidente de Tamara Rand pasó prácticamente desapercibida para los medios de comunicación. Éstos continúan las mismas normas acríticas en
sus informes sobre lo paranormal.
En su obra Superstition and the Press (La superstición y la prensa), el distinguido profesor de periodismo Curtis MacDougall (1983) recopiló una lista voluminosa de afirmaciones paranormales absurdas, que habían sido publicadas en periódicos respetables de ciudades
estadounidenses. MacDougall murió en 1985, pero cualquier lector y recolector de artículos igualmente tenaz estaría en condiciones de incorporar un añadido anual que actualizase el trabajo de 600 páginas dejado por éste (En la práctica, el Subcomité de Educación del CSICOP mantiene un archivo semejante -ver Feder 1987-88). Los medios de radiodifusión, en su conjunto, son igualmente acríticos.
Existen dos razones por las que lo paranormal juega un papel tan prominente en los medios de difusión de noticias. En primer lugar, los periodistas saben que el público está altamente interesado en historias paranormales, y existen poderosos incentivos -que denominan audiencia y tirada- para que al público se le dé lo que éste quiera. En segundo lugar (y éste es el más alarmante y peligroso de los dos factores), la mayoría de los periodistas carecen del bagaje cultural, el entrenamiento y la experiencia para la evaluación crítica de las afirmaciones paranormales. El profesor de periodismo Philip Meyer (1986:39-40) admite que a muchos periodistas tan siquiera les preocupa la verdad objetiva del asunto: No importa cuáles hayan sido los hechos -si alguien con un cargo o un título que suene a importante dice algo interesante, entonces eso es noticia-.
Como antropólogo cultural, tengo muchas cosas en común con los periodistas: ambos estamos interesados en observar, anotar, describir y explicar el comportamiento humano. Sin embargo, existen diferencias importantes entre nosotros, una de las cuales es la forma en que definimos la objetividad. Como científico, para mí la objetividad significa, ser justo con la verdad; para el periodista (y hablo desde mi experiencia personal, habiendo trabajado un tiempo como periodista en televisión), la objetividad significa ser justo con las personas involucradas.
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Anteriormente ya he escrito acerca de estos temas (Lett 1986; 1.987), y mi conclusión es que no parece probable que los periodistas se vuelvan escépticos. En tanto lo paranormal venda, los periodistas no
podrán permitirse el desmantelarlo. Después de todo, ellos constituyen la competencia para los medios de difusión de entretenimiento en captar la atención del público. La cobertura periodística ofrecida
a la conocida Sábana de Turín ofrece un ejemplo magnífico de ello. El 27 de septiembre de 1988, cuando se reveló públicamente que la datación por radiocarbono probaba que la sábana no pudo haber sido la mortaja de Cristo, ABC News dijo que los científicos estaban, no obstante, perplejos por cómo pudo haberse formado la imagen. Por supuesto que esto es falso —los científicos saben muy bien cómo pudo
haberse plasmado la imagen (ver Nickell 1983: 1989)- pero eso es lo que significa la objetividad periodística.
Reconozco que existen excepciones. El 28 de noviembre de 1988, por citar un ejemplo prominente, Good Morning America emitió la primera de las tres partes que componían un documental sobre astrología, de
la mano del editor de la ABC News, John Stossel. Stossel, altamente escéptico en su informe -denominó la astrología como sinsentido absoluto-, hizo un excelente trabajo desmantelando enérgicamente las
afirmaciones de la astróloga de Hollywood, Joyce Jillson. Sin embargo, estos informes constituyen más una excepción que una regla en las emisoras de noticias.
El significado real del hecho de que los medios de comunicación sean generalmente acríticos reside, en suma, en que éstos son altamente penetrantes e influyentes (ver Kottak 1990). Los medios de comunicación constituyen un importante agente de instrucción para
todos los americanos, y estos medios son una destacada fuente de información para los americanos que hayan completado su escolarización. La mayoría de los adultos americanos dependen primordialmente de los medios de comunicación para su conocimiento y
comprensión del mundo. El conocimiento ofrecido por los medios de comunicación es, sin embargo, de poca fiabilidad. Por el contrario, el mensaje que ofrecen tanto los medios de comunicación de noticias y los de entretenimiento en lo concerniente a lo paranormal es el mismo: existe, o al menos bien pudiera existir, otra dimensión para la realidad ordinaria que resulta bien conocida para el ciudadano de a pie pero que por el contrario es algo impenetrable para los científicos oficiales, cuya actitud es de enclaustramiento,
conservadurismo y de cerrazón mental. Obviamente este mensaje es enormemente engañoso.
3.- La inadecuación del sistema educativo. El método científico es el responsable del enorme -y sin precedentes- incremento del saber humano en todos los órdenes, del pasado siglo. Por el contrario, el sistema
de educación pública americana fracasa en enseñar a los estudiantes los principios básicos de ese método. Comenzando en la escuela básica y continuando, por desgracia, en institutos y universidades, a los estudiantes se les enseña ciencia, tomando ésta como un cuerpo de hechos, como lo relativo a un asunto seco y estatico, en vez de una técnica para la persecución del conocimiento. La habilidad para el razonamiento evidencial y el análisis lógico, que constituyen la esencia del proceder científico, rara vez es identificada y
examinada; al contrario, a los estudiante se les relega a la tarea de memorizar los productos de la investigación científica del pasado.
Estos puntos son bien apreciados por muchos educadores científicos, por supuesto, especialmente a un nivel universitario. Charles Vigue (1988:326), por ejemplo, es un profesor de biologia coautor de un curso interdis-
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ciplinario denominado La naturaleza de la ciencia, el cual explora aspectos tales como lógica deductiva e inductiva, metodología científica, explicación causal y no causal, entre otros. Sin embargo, estos temas rara vez se presentan en las aulas de enseñanza básica,
siendo también obviados más adelante dentro del curriculum post-secundario.
Todo ello significa que la mayoría de estudiantes terminan su escolarización sin descubrir sus habilidades para pensar críticamente, razonar lógicamente o evaluar adecuadamente. Han aprendido a respetar los logros de la ciencia, así como a adoptar algunas maneras superficiales que se dan en ella (como las credenciales exageradas, la jerga para impresionar, las citas desmesuradas y las discusiones profesionales). Por desgracia, un escaso aprendizaje puede resultar algo peligroso, pues deja a los estudiantes como presas fáciles de los pseudocientíficos, quienes a menudo utilizan para sí mismos ese barniz superficial.
4.- La imprecisa visión de la realidad por los americanos. Cada cultura posee una visión de la realidad, una serie de impresiones sobre la naturaleza de la realidad, y esa visión del mundo es en todas ellas una mezcla de razón y sinrazón. La visión americana de la realidad -a la que todos los que somos miembros nativos de los U.S.A. estamos enlazados desde el momento de nacer- incluye una gran cantidad
de suposiciones erróneas.
Veamos a modo de ejemplo las siguientes propuestas: los poligrafistas pueden detectar mentiras; los grafólogos pueden discernir aspectos de la personalidad a partir de un manuscrito; los psicoterapeutas pueden diagnosticar, tratar y curar enfermedades mentales basándose en la comprensión científica de los procesos de la personalidad; el alcoholismo es una enfermedad (como la adicción a las drogas, la sobrealimentación, la infraalimentación, así como cualquiera de las actividades y proclividades antisociales, como la motivación apolítica para cometer asesinatos políticos); los seres humanos poseen alma, la cual es de algún modo independiente de sus cuerpos; existe la vida tras la muerte; hay un dios benevolente, omnipotente y omnipresente que está al corriente del destino personal de cada individuo en el planeta.
Cada una de esas suposiciones forma parte de la visión americana de la realidad; todas ellas gozan de la aceptación por una gran mayoría de americanos, todas ellas gozan de un considerable prestigio, y todas ellas se encuentran firmemente institucionalizadas en el sistema legal, social, político, económico y educativo -incluso siendo todas ellas, desde una perspectiva razonable, completamente inciertas-. Ninguna de ellas goza de apoyo evidencial y no se sostienen ante un escrutinio lógico y empírico. Debido a que estas proposiciones forman parte de una visión de la realidad relacionada con la cultura, la mayoría de los americanos, sin embargo, las da por cosas sentadas, por obviedades. En efecto, dado que la mayoría de los americanos están involucrados, cualquiera que siquiera pensara cuestionarlas estaría faltando al sentido común.
Estas inciertas suposiciones sobre la naturaleza de la realidad pueden constituir un obstáculo fundamental para la investigación racional de los fenómenos paranormales. Usando los métodos de la investigacion científica, por ejemplo, usted puede mostrar a alguien que la percepción extrasensorial no existe (o al menos, que nunca se ha demostrado), pero el americano medio probablemente responderá (como han hecho muchos de mis alumnos) con el siguiente silogismo: Yo sé
que Dios existe; la proposición de que Dios exista no puede substanciarse por el método cientifico; por tanto debe haber algo
erróneo en dicho método de investigacion, al menos cuando éste se aplica a lo sobrenatural (o paranormal). Ese argumento es perfectamente válido; pero, por supuesto, es disparatado, porque la primera premisa es indefendible, aunque por razones psicológicas y políticas esto es muy difícil de explicar a los alumnos.
Resumiendo, cuando intentamos disminuir la incidencia de las creencias paranormales en la sociedad americana, apelando a la raciona-
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lidad de esta sociedad, estamos librando una batalla en condiciones adversas para nosotros, porque debemos tratar con una audiencia que
está convencida de que el pensamiento irracional es perfectamente adecuado en algunos casos. Y lo que es más, cuando empleamos la
racionalidad para combatir creencias tales como la precognición y la psicoquinesis, en realidad atacamos también ideas tales como la
eficacia de la psicoterapia y la inmortalidad del alma. El grado de compromiso intelectual y emocional ante tales creencias es abrumador, y es improbable que esas personas vayan a replantearse los méritos de ese compromiso.
Colectivamente, creo que estos cuatro factores -la incertidumbre del público, la infiabilidad de los medios de comunicación, la
inadecuacion del sistema educativo y la imprecisa visión americana de la realidad- explican la popularidad de las creencias paranormales en la cultura americana de hoy día. El estrés y las tensiones diarias puntúan a favor del atractivo de las creencias paranormales, las publicaciones acríticas sobre sucesos extraordinarios constituyen la fuente de estas creencias, y la omnipresente incapacidad para pensar
críticamente, unido a la legitimación cultural del pensamiento acrítico, son la explicación para la persistencia de las creencias paranormales.
La única forma de disminuir la incidencia de las creencias paranormales, es, entonces, incidir en cada uno de esos cuatro problemas: reducir de alguna manera la ansiedad, revisar los medios de comunicación, reformar la educación y revisar la concepción popular de
cultura. Ésa es una tarea titánica y lo triste es que probablemente nunca se podrá realizar. Algún día podremos tener éxito en la sugerencia de que los medios de comunicación fueran más responsables con estos temas (aunque lo dudo), podremos ser capaces de disponer una reforma del sistema educativo (aunque sospecho que esta posibilidad es
remota), pero de lo que nunca seremos capaces es de reducir la ansiedad, porque nunca estará en nuestras manos el eliminar sus orígenes. En tanto existan la muerte, la enfermedad, la incapacidad, el desastre y la falta de armonía, las creencias paranormales seguirán
floreciendo
Lo que mi experiencia personal me ha enseñado es que no basta con mostrar a la gente los hechos, enseñándoles cómo pensar críticamente, para hacerles abandonar las creencias paranormales. Impartiendo mi curso sobre la antropología y lo paranormal, a menudo he sido capaz de persuadir a mis alumnos de que no hay ninguna prueba de que exista el
monstruo del Lago Ness o la levitación o la combustión humana espontánea, pero de lo que rara vez les he convencido es de que no hay evidencias que apoyen sus creencias sobre una vida tras la muerte. Por más entrenamiento que se aplique en el razonamtento evidencial jamás se podrá convencer a la mayoría del público de que abandone aquellas creencias con las que tiene un fuerte compromiso emocional.
Sin embargo, no estoy dispuesto a darme por vencido y permitir que la
irracionalidad campe a sus anchas. Coincido en principio con Carl Sagan (l986:227) en que el mejor antídoto contra la pseudociencia.. es la ciencia y creo que la labor en todos los ámbitos que está desarrollando el CSICOP constituye nuestra mejor baza en la respuesta efectiva a las creencias pseudocientíficas. Deberíamos animar a los científicos a compartir su conocimiento con el público en general, como deberíamos también animar a los periodistas y otros miembros de los medios de comunicación de masas a juzgar con responsabilidad lo que se publica como no-ficción (y es que todo se nos ofrece como
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mo-ficción). Deberíamos insistir en que la enseñanza de las claves del pensamiento crítico se incorporasen al curriculum educativo en todos los niveles. Deberíamos, en suma, animar a la desinstitucionalización de la pseudociencia en nuestra cultura (por ejemplo, yo apoyaría cualquier esfuerzo encaminado a ilegalizar el empleo de los psicoterapeutas como testimonio experto en los tribunales).
Lo que no deberíamos hacer es engañarnos. El escepticismo, por desgracia, no es una droga que vaya a curar la irracionalidad o incluso una vacuna que la prevenga; como mucho, el escepticismo es sólo un antídoto para un veneno insidioso. El problema, sin embargo, es que el antídoto del escepticismo no es efectivo para todo aquellos expuestos al veneno. Sólo es efectivo para la gente que reúna las cualidades de corazón y mente requeridas para hacer frente a las ansiedades e incertidumbres de la vida, sin el rápido confort y respuestas simples que ofrecen las creencias paranormales. En tanto tales cualidades sean un bien escaso entre el público en general, las creencias paranormales seguirán prevaleciendo.

Referencias

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Feder, Ken. 1987-88. Trends in popular media: Credulity still reigns. SKEPTICAL INQUIRER., 12:124-126.
Frazier, Kendrick.1987. Mainlining of mysticism: Poll shows new popularity (News and Comment). SKEPTICAL INQUIRER, 11: 333-334
Frazier, Kendrick, and James Randi, 1981. Prediction after the fact: Lessons of the Tamara Rand hoax. SKEPTICAL INQUIRER, 6 (I): 4-7
Gallup, George H., Jr., and Frank Newport. 1991. Belief in paranormal phenomena among adult Americans. SKEPTICAL INQUIRER, 15: 137-146
Harris, Marvin. 1981. America Now: The Anthropology of a Changing Culture. New York: Simon and Schuster.
Kottak, Conrad Phillip. 1990. Prime-time Society: An Anthropological Analysis of Television and Culture. Belmont, Calif.: Wadswort.
Kurtz, Paul. 1984. Debunking, neutrality, and skepticism in science. SKEPTICAL INQUIRER. 8: 239-246
1986. The Trascendental Temptation: A Critique of Religion and the Paranormal. Buffalo. N.Y. Prometheus Books
Lett, James. 1986. Anthropology and journalism. Communicator, 4O(5):33-35.
1987. An Anthropological view of television journalism. Human Organization, 46 (4) 356-359
1990. A field guide to critical thinking: Six simple rules to follow in examining paranormal claims. SKEPTICAL INQUIRER, 14:153-160
MacDougall, Curtis D. 1983. Superstition and the Press. Buffalo N.Y.: Prometheus Books.
Meyer, Philip. 1986. Ghostbusters: The press and the paranormal. Columbia Journalism Review. Marzo/abril, pp.38-41
Nickell, Joe. 1983. Inquest on the Shroud of Turin. Buffalo, N.Y.: Prometheus Books (Actualizado en edición económica, 1987).
1989. Unshrouding a mistery: Science, pseudoscience, and the cloth of Turin. SKEPTICAL INQUIRER, 13:296-299
Sagan, Carl. 1986. Night walkers and mystery mongers: Sense and nonsense at the edge of science. SKEPTICAL INQUIRER, 10 (3):218-228.
Singer, B., and V.A. Benassi. 1981. Occult beliefs. American Scientist, 69:49-55
Stenger, Victor J. 1990. Physics and Phsichics: The Search for a World Beyond the Senses. Buffalo, N.Y.: Prometheus Books.
Vigue, Charles L. 1988. Teaching the nature of science. SKEPTICAL INQUIRER. 12:325-326
Trad. de J. Martínez Villaro.
Original; Copyright de THE SKEPTICAL INQUIRER
Traducción: Copyrigth de LAR
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EL RETORNO DE LOS DRAGONES VOLADORES
Reflexiones sobre PHANTOMS OF THE SKY. UFOS: A MODERN MYTH?, un libro de David Clarke y Andy Roberts

Luis Alfonso Gámez Domínguez

Phantoms of the Sky. Ufos: A Modern Myth? [Fantasmas del cielo. Ovnis, ¿un mito contemporáneo?] es el titulo que cualquier crítico hubiera puesto a un libro que analizara el fenómeno de las apariciones de platillos volantes desde un punto de vista escéptico. David Clarke y Andy Roberts, los autores de esta obra, no se califican de escépticos, sino de ufólogos; aunque, eso sí, son los dos investigadores más serios que existen en el panorama ufológico actual. Tan críticos son que no han dudado a la hora de escribir un libro que podía haber sido firmado por cualquiera de los detractores del tema y que pasará a la
historia como uno de los primeros trabajos rigurosos realizados por integrantes del movimiento ufológico.
David Clarke y Andy Roberts mantienen la hipótesis de que ahora interpretamos las luces extrañas en el cielo nocturno como visitantes extraterrestres en vez de como los espíritus malignos y elementales que una vez fueron tan familiares para nuestros antepasados como la televisión lo es para nosotros [Clarke y Roberts, 1990; 151]. Los autores creen que
todavía tenemos nuestros dragones, pero ahora se manifiestan como luces extrañas en el cielo, platillos volantes o extraterrestres. Estas creencias pueden ser en el fondo peligrosas, al quitar la responsabilidad de los manos del ser humano. La creencia es un instrumento, no algo absoluto, y hasta que nos demos cuenta de esto, seremos siempre víctimas de nuestros sueños. Quizá los alienígenas
intenten comunicamos algo cuando nos entregan el mensaje que dice:
"¡Despertad ahí abajo!" [Clarke y Roberts, 1990: 183-184]
A pesar de que la hipótesis expuesta en Phantoms of the Sky no puede calificarse de revolucionaria, sí merece tal adjetivo el hecho de que los autores provengan del seno del movimiento ufológico. Clarke es director del Equipo Independiente de Investigación Ovni (IUN) y
co-autor de Spooklights, Strange Sheffield y The 1913 Phantom Airship Scare; y Roberts es director del Equipo Independiente de Investigación Ovni (IUN), miembro fundador del Grupo de Investigación Ovni del Oeste de Yorkshire (WYUFORG), editor de la revista Ufo Brigantia y autor de Catflaps: A Study of Anomalous Animal in the North of England.
UN MITO DE LA ERA ESPACIAL
La tesis mantenida por los ufólogos británicos no es nueva. La idea de que e1 fenómeno de las observaciones de naves extraterrestres se corresponde más con una creencia de carácter mitico que con un fenómeno real y físico fue ya defendida por el astrofísico Donald H. Menzel en su ponencia Ufos: The Modern Myth en el congreso sobre los objetos
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volantes no identificados que, organizado por la Asociación para el Avance de la Ciencia, se celebró en Boston (Massachusetts) en diciembre de 1969. Tradicionalmente -dijo entonces el autor de Flying Saucers, The World of Flying Saucers y The Ufo Enigma-, el ser humano ha tendido a construir un mito para explicar aquello que no puede comprender. Y fue precisamente de esta manera como los platillos volantes u ovnis vinieron a la existencia [Sagan y Page, 972; 123]
Ya hace casi dos décadas, Yacques Vallée llamó la atención, en Pasaporte a Magonia, sobre la similitud existente entre los encuentros con hadas y los contactos con extraterrestres. Sin embargo, el ufólogo francés consideraba que había un estímulo físico real y desconocido tras algunos sucesos ovni y tendió posteriormente hacia posturas paraufológicas. Para Vallée,
el estudio de los ovnis es algo más que un análisis descriptivo del folklore, pero no se ha desarrollado hasta convertirse en una disciplina científica. Difiere del folklore en dos aspectos: los individuos que son la fuente del rumor aún viven en su mayoría; y en un número importante de casos existen efectos físicos susceptibles de análisis. [Vallée, 1 972; 191]
El investigador galo apuntaba en su obra ideas interesantes, que hacía compatibles con la pretensión de que podía haber un nuevo fenómeno oculto en las apariciones de platillos volantes. Aproximándose al punto de vista de algunos conocidos detractores, Vallée llegó a
considerar la posibilidad de que estuviéramos ante el nacimiento de una nueva religión:
Es muy posible que estemos viviendo los primeros años de un nuevo movimiento mitológico que incluso puede terminar dando a nuestra era tecnológica su Olimpo, su país de los hadas o su Walhalla, tanto si consideramos esto como un beneficio o como un revés para nuestra cultura. Como muchas observaciones del fenómeno ovni parecen
coherentes y al mismo tiempo irreconciliables con el conocimiento científico, se ha creado lógicamente un vacío que la imaginación
humana trata de colmar con sus propias fantasías. [Vallée, 1972; 180]
Clarke y Roberts son más valientes que Vallée a la hora de exponer la tesis mitológica y parecen conscientes de las repercusiones de su trabajo cuando dicen que
esperamos haber presentado el fenómeno ovni desde una perspectiva diferente, demostrando que no hay nada en el panteón del fenómeno ovni que no sea la reelaboración o interpretación contemporánea de viejas ideas, experiencias y creencias. Esta aproximación al tema resulta problemática y algunos pensarán que, como no encontramos evidencias de visitas extraterrestres a la Tierra, somos detractores; mientras que
otros, como mantenemos la mente abierta respecto al potencial de la mente humana y los fenómenos planetarios, considerarán que somos crédulos miembros del movimiento de la Nueva Era. [Clarke y Roberts, 1990; 169].
Los autores exponen en Phantoms of the Sky ideas propias de los analistas más críticos; pero no quieren que se les equipare con estos
últimos, posiblemente, porque el movimiento ufológico creó el término detractor para desprestigiar el trabajo de estudiosos como Menzel. El detractor ha sido identificado tradicionalmente con una persona resentida cuyo objetivo es destruir las evidencias ufológicas -explicar convencionalmente casos de apari-
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ciones de platillos volantes- y eludir la formulación de posibles tesis explicativas del origen del fenómeno. Esta idea, fomentada desde las revistas y libros del movimiento ufológico, deja a un lado el hecho de que los críticos consideran la explicación de los llamados casos clásicos como evidencia de que tras el fenómeno ovni hay sólo un mito, una religión de la era espacial.
Clarke y Roberts demuestran en su trabajo que la conexión existente entre las visitas de extraterrestres y las de las hadas -ahora en desuso- es más estrecha de lo que pudiera parecer: aparición repentina en el cielo o sobre el suelo, antropomorfismo, origen en un mundo al que los humanos no tienen acceso, grandes poderes, distorsión del tiempo cuando el humano es secuestrado por cualquiera de ellos...
Esta tesis tampoco es nueva. Apuntan que las observaciones de ovnis, los encuentros con hadas típicos de la tradición céltica y las apariciones marianas características de la Europa católica tienen todas un mismo origen. Virtualmente, todas estas visiones están
basadas en un encuentro inicial con un fenómeno luminoso que el testigo interpreta a partir de su experiencia, esperanza y psicología. [Clarke y Roberts, 1990; 161]
Coinciden con investigadores como Philip J. Klass, Donald H. Menzel, James E. Oberg y Robert Sheaffer en señalar que el principal defecto de la ufología es la ausencia de evidencia, y consideran este presupuesto uno de los fundamentos de su tesis. Los ufólogos británicos reconocen que todos los días se explican convencionalmente casos de apariciones de ovnis; que todos los días se soluciona el misterio. Sin embargo, el enigma continúa siendo tal porque los medios de comunicación no divulgan las explicaciones, los libros de ovnis críticos no venden bien y, para los ufólogos, siempre existe otro caso
inexplicado, otro misterio que podría revelar la verdad que se esconde tras el fenómeno. [Clarke y Roberts, 1990; 171]. Este último argumento es lo que Félix Ares de Blas ha llamado la falacia del residuo: no importa cuántos casos de apariciones de platillos volantes sean explicados de una manera convencional, siempre habrá un reducido residuo de sucesos que permanecerá inexplicado y que animará a los integrantes del movimiento ufológico a seguir en la brecha. [Ares, 1985; 46-48]
CAMINO HACIA EL ABSURDO
Aunque los autores no lo apuntan, ha sido posiblemente el hecho de que haya ufólogos que encuentren explicaciones a sucesos en principio enigmáticos lo que ha llevado al movimiento ufológico mundial a volver su atención hacia los secuestros de seres humanos por parte de
extraterrestres, los platillos volantes estrellados, la política de silencio de los gobiernos, etc. Hasta las publicaciones ufológicas más serias, que comenzaron su andadura sin hacer excesivas concesiones a
los rumores y la charlatanería, han pasado de ser pequeños reductos en los que se presentaban y debatían explicaciones de casos a ser revistas que llegan a un público más amplio y, por lo tanto, se ven obligadas a hacer concesiones.
Los autores creen que este nuevo salto sensacionalista de la ufología, que ha hecho que hasta las publicaciones con mayor credibilidad incluyan en sus páginas la posible existencia de una quinta columna de extraterrestres entre nosotros, se debe a que el mito ovni tiene ahora pocos líderes y teóricos que determinen la dirección en la que la creencia y la investigación deben moverse. Los grandes gurús, como el doctor Josef Allen Hynek que otorgaban respetabilidad a la materia sin
que ésta perdiera el misterio, han muerto
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[Clarke y Roberts, 1990; 174] y otros que aún viven han sido olvidados por las generaciones más jóvenes de creyentes.
Este salto al vacío del folklore ovni ha revitalizado el mito, como en un pasado lo hicieron los aterrizajes y los proyectos de investigación gubernamentales. En un futuro -apuntan los ufólogos británicos-, la actual locura de las abducciones continuará y será el germen de un tipo de religión basada en los extraterrestres, con sus propias iglesias de la era espacial [Clarke y Roberts, 1990; 175]. La dirección ya ha sido establecida.
Si los ufólogos han recurrido en multitud de ocasiones a las tradiciones y leyendas -incluidos los libros sagrados de las diferentes religiones- para encontrar vestigios de actividad extraterrestre en el pasado, Clarke y Roberts dan la vuelta al argumento en su intención de demostrar que el pensamiento mítico humano se adapta a las diferentes épocas. La idea ha sido sistemáticamente ignorada por los ufólogos que como Bud Hopkins en Estados Unidos o Antonio Ribera en España, han escrito libros sobre el tema de los secuestros, que resulta ser uno en los que más evidentemente se demuestra la existencia de una tradición folklórica.
Para los autores de Phantoms of the Sky, tanto en las historias de abducciones y como en la narraciones de secuestros de seres humanos por parte de miembros del país de las hadas existe ausencia de evidencia: no hay testigos del suceso ni hay pruebas que apoyen la realidad física del mismo. Esto inclina a los ufólogos británicos a defender el origen psicosociológico de este aspecto del fenómeno ovni.
Una australiana, Maureen Puddy, vivió una experiencia en 1972 en la que se aproximó a una luz azul y sufrió durante un corto lapso de tiempo lo que calificó de una medio abducción, en el transcurso de la cual se sintió en el vacío y escuchó voces que la tranquilizaban diciéndole que estaba siendo sometida a un examen médico. Posteriormente, tuvo otra experiencia durante la cual unas entidades se aproximaron a su coche y después se encontró en el interior de
un ovni, atemorizada porque no podía escapar. La diferencia de este particular suceso respecto al de Medjugorje y otras abducciones estriba en que, mientras vivía su segunda experiencia, la víctima estaba sentada en el coche con dos experimentados investigadores ovni que no vieron ni oyeron nada, sino que sólo escucharon la historia
cuando ella la narraba como si hubiera sucedido realmente. [Clarke y Roberts, 1990; l00].
¿Abrirán los ufólogos más sensacionalistas los ojos a esta evidencia? No. Algunos son demasiado ancianos como para admitir que han estado tergiversando la realidad durante más de tres décadas; otros son, simplemente demasiado sinvergüenzas y no están dispuestos a matar la gallina de los huevos de oro.
LA POLITICA DE ENCUBRIMIENTO
Cuatro décadas después de que viera la luz el libro Beyond the Flying Saucers, de Frank Scully, el Síndrome de los Discos Colisionados -o Síndrome de Demencia Crédula- y las políticas de encubrimiento gubernamentales están más de moda que nunca. Resucitaron en la pasada década de la mano de los Charles Berlitz, William Moore y Timothy Good, entre otros, y han sido protagonistas de congresos y arduos debates entre el sector más irracional de la ufología y los escépticos, inclinándose la balanza a favor de estos últimos.
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En palabras de Josef Allen Hynek, éstas son afirmaciones extraordinarias que, por consiguiente, requieren de pruebas extraordinarias. Desgraciadamente, todo lo que tenemos son afirmaciones. La evidencia al respecto es del mismo tipo que el resto de la evidencia que sustenta el tema ovni: un conjunto de chismes y rumores; en realidad, folklore de la era espacial. [Clarke y Roberts, 1990; 124]
Como señalan los autores de Phantoms of the Sky, las pretendidas operaciones de recuperación y estudio de los platillos volantes estrellados exigirían la participación de un gran número de personas. Este colectivo tenía que haber facilitado al movimiento ufológico un mayor número de testimonios que los existentes en la actualidad y alguna prueba irrefutable, extraordinaria. Sin embargo, las fuentes de los apóstoles del Síndrome de los Discos Colisionados no han
presentado nunca evidencia alguna de que sus aseveraciones sean algo más que afirmaciones sin sentido.
Otro interesante punto de reflexión respecto al tema de los ingenios alienígenas accidentados está en el hecho de que los documentos de las agencias gubernamentales -y en particular de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense- que han salido a la luz demuestran que los gobiernos no creen que las observaciones de platillos volantes estén vinculadas con actividades de inteligencias de origen extraterrestre. Entonces, ¿a qué se debe la cortina de humo que los
gobiernos levantan sobre el tema ovni al declararlo como materia reservada? Clarke y Roberts apuntan la posibilidad de que el silencio oficial tenga su origen en una política de encubrimiento referente a actividades de tipo militar relacionadas con la seguridad nacional. La tesis no es nueva y sí hay evidencias que la apoyan.
En el desierto de Nuevo México (Estados Unidos), donde se han accidentado la mayoría de los platillos volantes presuntamente siniestrados en la Tierra, el Gobierno de Washington cuenta con varias bases militares en las que se prueban nuevos tipos de armas. Los lanzamientos de satélites espías desde el cosmódromo soviético de Plesetsk (Unión Soviética), cuya existencia ha sido recientemente admitida por Moscú, han coincidido con masivos avistamientos de luces en el cielo de Europa oriental. Por poner un ejemplo doméstico, el
hecho de que, el 5 de marzo de 1979, un submarino soviético
disparara dos misiles desde aguas de las Islas Canarias hacia el desierto siberiano dio lugar a un espectáculo que conmovió a la ufología española. El informe del Ejército del Aire todavía no se ha hecho público, aunque se ha facilitado parte de la información, y sólo ha tenido acceso al mismo la reina Sofía, seguidora de estos temas, y el sensacionalista Juan José Benítez [Yárnoz, 1987]
EL UFÓL0G0, UN FOLKLORISTA
Phantoms of the Sky es un libro sobre el folklore de la era espacial; una obra diferente en un universo editorial plagado de hombrecillos verdes, conspiraciones intergalácticas, desapariciones misteriosas y un largo etcétera de jugosos enigmas inventados por excéntricos ignorantes que trabajan en áreas bastante vistosas donde cualquier afirmación extraordinaria va acompañada de sonoros clamores de trompeta con una extraordinaria falta de evidencia. [Gardner, 199l; 589]
Al igual que en la Edad Media el reino de las hadas era el refejo sobrenatural de la sociedad humana, nuestros actuales visitantes imaginarios del espacio exterior son el
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reflejo de los temores y sueños ocultos de la humanidad en los albores del siglo veintiuno. Hadas, duendes y demonios han sido reemplazados por un folklore moderno basado en platillos volantes y gente del espacio. En palabras de Michael Persinger, “... incluso si no hay extraterrestres ni dioses ni viejas brujas, la necesidad humana de escapar de lo mundano nos obliga a conjurarlos, ya sea desde los lóbulos temporales o el plano astral”. [Clarke y Roberts, 1990; 166]
La clave de la ufología es el propio ser humano, creador de mitos, de dioses. La creencia en los platillos volantes nos ayuda a no sentirnos solos en un universo plagado de galaxias pobladas por cientos de miles de millones de estrellas, en el que la Tierra es la única reserva de vida que conocemos. El peligro de la ufología estriba en que nos provee de unos hermanos cósmicos todopoderosos que velan por nosotros y nos invitan a eludir los grandes retos que tiene ante si la humanidad: la superpoblación, la degradación del medio ambiente, el control del armamento nuclear...
NOTAS
Ares, Félix [1985]: La falacia del residuo. Edita José Ruesga. Cuadernos de Ufología (Sevilla), Nº 13-14 (Diciembre), 46-48.
Clarke, David; y Roberts, Andy [1990]: Phantoms of the Sky: A Modern Myth? Prologado por Jenny Randles. Robert Hale. Londres. 204 páginas.
Gardner, Martin [1988]: La ciencia. Lo bueno, lo malo y lo falso [Science. Good, Bad and Bogus] Trad. de Natividad Sánchez Sáinz~Trápaga. Alianza Editorial (Col, "El Libro de Bolsillo", Nº 1.336). Madrid. 636 páginas.
Sagan, Carl; y Page Thornton (Eds.} [1972] Ufos: A Scientific Debate. W.W. Norton & Company (Col. "The Norton Library") New York 1974. XXXI + 310 paginas.
Vallée, Jacques [1972]: Pasaporte a Magonia. [Passport to Magonia]. Trad. de Antonio Ribera. Editorial Plaza & Janés (Col. "Otros Mundos"). Barcelona 1975. 459 páginas.
Yárnoz Carlos [1987]: "Ovni", destino Siberia. Un submarino soviético disparó desde Canarias, en marzo de 1979 dos misiles que fueron confundidos con naves extraterrestres. El País (Madrid), 14 de junio
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TRES HOMBRES Y UN ESPECTRO
De cómo un accidente en la filmación de una película se convierte en una prueba de lo paranormal.

Antonio Vizcarra

Desde que existen cámaras fotográficas los proponentes de espíritus y almas descarnadas han intentado demostrarnos que los fantasmas son reales y cohabitan con nosotros. Consecuencia de ello ha sido la publicación de libros tan divertidos como Beyond the Spectrum, en el que se muestran cientos de fotografías de supuestos espectros posando
para la inmortalidad (¡y nunca mejor dicho!).
Lo que nunca antes se había logrado era captar a un fantasma en una
película cinematográfica de éxito. Pero todo llega y el evento ocurrió con la película Tres hombres y un bebé, remake del film francés Tres
solteros y un biberón.
En un momento de la película, cuando la madre de Jack (Ted Danson)llega al apartamento para ver al bebé mientras se dirige a la cuna para coger a la criatura en brazos, pasa delante de una ventana en la que no hay nada. Al volver a pasar por este punto, ¡aparece claramente tras las cortinas la imagen de un jovencito que previamente no estaba allí!
Si en estos momentos estáis yendo rápidamente al video-club a haceros con la película, os diré que esto ocurre tras una hora justa, más o menos, del comienzo.
Por grotesco que parezca, la historia de que e1 niño era una imagen espectral caló hondo entre el público y los rumores se desataron. Se dijo que en la casa donde se había rodado la película había muerto
anteriormente un niño y su espectro era lo que la cámara había captado.
La centralita de la productora de esta película, Touchstone, se vio inundada de llamadas queriendo saber la verdad. Como explicación oficial, la compañía dijo que lo que se ve en la película es una foto
publicitaria de tamaño natural de Ted Danson (que en la película hace el papel de actor y modelo) que alguien dejó allí accidentalmente. Lógicamente nadie se tragó eso y la historia del fantasma arraigó aún más si cabe entre el público.
Sin embargo, no todo estaba perdido, puesto que Bill Givens, periodista de Hollywood y escritor para la TV decidió investigar qué había de cierto en toda esa historia.
Primero descubrió que a pesar de que la historia del niño muerto en el
apartamento es bonita en sí, la escena no había sido rodada en ningún apartamento de Nueva York, donde se suponía había muerto el niño, sino que se había rodado en un plató de Toronto. Por descontado, nadie había muerto tampoco en el decorado donde la escena tuvo lugar. Además, como bien dijo Givens, es muy difícil guardar secretos durante el rodaje de una película. Si realmente se hubiera filmado a un fantasma la noticia habría saltado rápidamente a la primera página de los periódicos.
Aunque no pudo sacar nada en claro de Touchstone, tras ver el fragmento en cuestión varias veces, decidió que lo que se ve no es
ninguna foto publicitaria en tamaño natural de Ted Danson, sino un niño de carne y hueso, que según parece debió pasar por el lugar de
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rodaje y que se asomó brevemente por la ventana, siendo pillado por la cámara.
La excusa de Touchstone debió ser emitida simplemente para enmascarar la metedura de pata. Como bien resume Givens en su libro Son of film flubs dedicado precisamente a eso, a las meteduras de pata cinematográficas: Creeré que es un fantasma el mismo día que
tenga la certeza de que un ovni ha aterrizado en Harvard y sus tripulantes hablen con un profesor de Astronomía, en vez de aterrizar
en un pantano para secuestrar a un campesino.
Yo he visto la película y coincido plenamente con Bill; lo que se ve es un crío que sabe Dios cómo, pasó por el decorado mientras se rodaba la escena. Al cambiar el encuadre de un plano medio a uno general fue cogido in fraganti por la cámara.
Lo reaimente misterioso de todo el caso es cómo esta escena no quedó eliminada en la sala de montaje y llegó tal y como está a la copia definitiva de la película. Esto sí que es algo inexplicable pero a lo que evidentemente no hay que atribuir nada paranormal. Simplemente somos humanos y como tales nos equivocamos. Además, mientras haya gente que crea que esta vida no acaba aquí, se seguirán viendo fantasmas donde haga falta.
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LA ASTROLOGÍA EN LAS AULAS
En este trabajo el autor describe los resultados de una encuesta que se pasó en muchos centros de enseñanza de Galicia para saber el grado de asimilación de algunos conocimientos astronómicos. Se constató que
había una gran confusión entre la astrología y la astronomía.

Xosé Enrique Pujales Martínez

Durante el curso 90/91 se pasó en muchos centros de enseñanza de Galicia una encuesta a los alumnos y alumnas para saber el grado de asimilación de algunos conocimientos astronómicos. Entre las preguntas formuladas iba una que trataba de la astrología, y el resultado que se obtuvo (y que era esperado) indicaba que había una gran confusión entre la astrología y la astronomía.
Durante este curso 9l/92 me propuse hacer frente a esta situación en mis clases de Astronomía que imparto a alumnos de tercero de B.U.P, en el Instituto de Bachillerato Concepción Arenal de Ferrol, porque considero que el mantenimiento de creencias astrológicas va en contra de una mentalidad critica y racional.
Como quería tener datos para valorar la evolución de las ideas astrológicas entre mis alumnos, elaboré una encuesta que les pasé al principio del curso y también al final de las actividades previstas.
ENCUESTA(1)
1.- ¿Conoces tu sígno del zodiaco?
()SI ()NO ()NO SE
2.- ¿Crees en la astrología?
()SI ()NO ()NO SE
3.- ¿Crees que la posición de las estrellas en el momento de tu nacimiento influye en tu carácter y destino?
()SI ()NO ()NO SE
(1)N. de la R.- El original estaba en gallego. Lo hemos traducido lo mejor que hemos podido. Esperamos no habernos equivocado demasiado
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4.- ¿Crees que la posición de las estrellas hace que unos días sean más favorables que otros para tomar determinadas decisiones?
()SI ()NO ()NO SE
5.- ¿Crees que hay personas que tienen caracteres incompatibles por causa de pertenecer a determinados signos zodiacales?
()SI ()NO ()NO SE
6.- ¿Crees que los partos ocurren con mayor frecuencia en determinadas fases lunares?
()SI ()NO ()NO SE
7.- ¿Crees que el crecimiento de las plantas, frutas, ... varía según la fase lunar en que se siembra o se recolecta?
()SI ()NO ()NO SE
8.- ¿Crees que la Luna influye sobre las mareas?
()SI ()NO ()NO SE
9.- ¿Crees que los ataques de locura, suicidios y asesinatos ocurren con mayor frecuencia en determinadas fases lunares?
()SI ()NO ()NO SE
1O.- ¿Crees que el crecimiento de uñas, pelo,... varía según la fase lunar en que se hace?
()SI ()NO ()NO SE
Al analizar los resultados de la encuesta pasada al principio del curso me encontré con que:
1.- Todos/as conocen su signo zodiacal.
2.- Sólo un pequeño porcentaje (10%) cree en los horóscopos, aunque en la discusión posterior pude comprobar que los leen habitualmente.
3.- Un 52% afirma creer en la astrología. Pero en esta pregunta me encontré con dos hechos significativos:
a) Algunas respuestas son incoherentes: Afirmaban creer en la astrología pero después negaban sus implicaciones. En la discusión posterior comprobé que la razón de esa incoherencia era el desconocimiento de lo que realmente significa la astrología. Por este motivo esta pregunta (la segunda) la consideraré, en lo que viene a continuación como significativa.
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b) La respuesta tanto a esta pregunta como a las demás es, por parte de los alumnos, sensiblemente diferente a la dada por las alumnas, estando ellas más inclinadas a la astrología. Como ejemplo, se muestran creyentes en la astrología un 38,7% de hombres y un 625% de mujeres. Por este motivo en los datos estadísticos distingo entre Hombre (H) y Mujer (M).
4.- La encuesta la pasé, como ya indiqué antes, a mis alumnos/as de la asignatura de Astronomía de 3º de B.U.P.. Son dos grupos, uno que estudia por Ciencias (C) y otro que estudia por Letras (L). También se notó una diferencia en sus respuestas por lo que decidí estudiarlos por separado.
5.- Entre las diez preguntas iba incluida una (la número 8) que no tiene nada que ver con la astrología y sí con la Astronomía. La introduje para detectar respuestas irreflexivas.
6.- Entre las preguntas aparecen cuestiones que pertenecen a la cultura popular (influencia de la Luna sobre plantas y animales, entre los que nos encontramos) y que ellos tienden a recoger y reproducir irreflexivamente.
Al analizar el número de Sí obtenidos al responder a todas las preguntas excepto a las numeradas con el 1,2 (por el motivo señalado en 3.a)y 8 (por motivo 5) me encontré con los siguientes porcentajes:
CIENCIAS LETRAS
H M H M
% DE SÍ 15,7 34,3 16,1 38,8
A continuación les di a leer dos artículos de revistas, el de J.E. Armentia y M.A. Sabadell ¿Por qué combatir la astrología? (Tribuna de Astronomía 56/57) y el de P. Corral ¿Influye la Luna en nuestras vidas? (Conocer nº 103). Lo discutieron en grupo, escribieron sus conclusiones y las discutieron colectivamente. Mi papel fue el de simple moderador.
Acabado este proceso les propuse estudiar un tema concreto: ¿Influye la Luna en el número de alumbramientos? En el artículo citado de la revista Conocer se comenta la existencia de estudios que aseguran haber observado una inusitada cantidad de los nacimientos concentrados, en torno a la fase de Luna llena. También en el periódico La Voz de Galicia del 3 de julio de 1991 se recogían
algunas frases del director gerente del Hospital Xeral de Galicia (en Santiago) que hacían referencia al mismo tema.
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GALICIA La Voz de Galicia, miércoles, 3 de julio de 1991
Achacan a la <<influencia de la Luna>> el alto número de alumbramientos de los últimos días
Colapso en el Hospital Xeral de Santiago por la falta de camas para atender partos
Santiago (Redacción). La <<influencia de la Luna>> y el reciente cierre de las camas de obstetricia del Hospital General provocaron los últimos días un auténtico colapso en el Hospital Xeral de Galicia, por falta de camas para atender partos. Seis mujeres se encontraban a primera hora de la mañana de ayer sin cama, aunque el problema se solucionó finalmente, según el director gerente del centro, Manuel Torres. Anteayer por la noche había camas con mujeres en los pasillos, también por la misma circustancia, hecho que provocó llamadas de denuncia de familiares de las afectadas a esta Redacción.
Los problemas provocados por esta carencia de camas para partos en el Hospital Xeral son <<imprevisibles>> , según varias fuentes del citado centro, entre ellas algún sindicato. <<A veces hay camas de sobra y de repente surge el colapso y hay que cruzarlas en las habitaciones o ponerlas en los pasillos>>, señala la dirección del Xeral.
<<Es una circunstancia -agrega- que se repite cada cierto tiempo y parece que en ello influye la Luna, aunque científicamente sea difícil de explicar>>. Sin embargo, matizó, todas las mujeres reciben atención satisfactoria por parte de los médicos y demás personal.

Nuestro objetivo era investigar la objetividad de estos resultados. Para ello recogimos todos los nacimientos ocunidos en e1 Hospital Xeral Arquitecto Marcide de Ferrol (que cubre casi el 100% de todos los alumbramientos de la zona) durante veinticuatro lunaciones, desde el 28 de di