ARP
La Alternativa Racional.
Boletín No.
28.
LAR 28, La Alternativa Racional. Primavera 1993. PVP: 500
Pts.
-Agostinelli. New Age: El talismán a transistores.
-Huber. Lo paranormal y las paradojas cuánticas.
-Toca. Educación y pseudociencias.
-Gámez. Costa Rica deniega asilo político
a dos cienciólogas españolas.
-Gray. El ecologista escéptico.
p-1
La Alternativa Racional.
Órgano informativo de la asociación Alternativa
Racional a las
Pseudociencias (ARP).
-Depósito Legal: BI. 11-1986.
-Edición y maquetación: Ares de Blas, Félix;
Martínez Villaro, Jesús.
-Impresión: Imprenta KOPIAK. c/ Máximo Aguirre,
23. 48010 Bilbao.
-Precio de Suscripción: España y Portugal:
2.000 Pta.
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Sabadell Melado, Miguel A.
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Pedro;
Fernández Ferndz., Álvaro; Sanjuán
López, Andrés;
Sanz Larrínaga, Víctor; Toharia Cortés,
Manuel.
-Asesor jurídico: Gómez Reimóndez,
Alberto.
-Dibujos: Ares, Félix; Armentia, Javier; Fernández
de Q., Aitor;
Vizcarra, Antonio.
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responsabilidad de los autores.
Socios de honor: Benski, Claudio (físico, estadístico);
Broch, Henri (físico); Bueno, Gustavo (filósofo);
Bunge, Mario (físico, filósofo); Kurtz, Paul
(filósofo).
Número 28, año VIII, marzo de 1993.
-Editorial.......................................................
3.
-El talismán a transistores......................................
4.
-La ciencia transformadora.......................................
9.
-Lo paranormal y las paradojas cuánticas.........................
10.
-Educación y Pseudociencias......................................
18.
-La homeopatía mata a 21 personas en Argentina...................
21.
-Costa Rica deniega asilo político a dos cienciólogas
españolas.. 22.
-El ecologista escéptico.........................................
30.
-Desde el sillón escéptico recomendamos..........................
34.
-Milagro en la televisión francesa...............................
39.
-Astrología, ¿Ciencia o creencia?................................
41.
-Ovnis en el Parlamento Europeo..................................
41.
-Correo del lector...............................................
42.
p-2
Editorial. España: un triste record. Félix
Ares.
En el número de Otoño de 1992 del Skeptical
Inquirer están los
indicadores de Ciencia y Tecnología para 1991, que
publica en
National Science Board de Estados Unidos (1). En ellos se
muestra el
interés por la ciencia de los ciudadanos de catorce
países occidentales.
Entre ellos España tiene un récord. Más
del 45% de los españoles están
de acuerdo con la afirmación de que "en mi vida
diaria no es importante
para mi conocer sobre ciencia". Somos los campeones,
seguidos muy de
cerca por Grecia y por Bélgica. En Estados Unidos,
sin embargo, sólo
están de acuerdo con esta frase aproximadamente el
12%.
Sólo el 68% de los españoles estamos de acuerdo
en que "la ciencia y la
tecnología están haciendo nuestras vidas más
saludables, más fáciles, y
más confortables". Aquí no somos campeones,
pero tenemos un honorable
segundo puesto; sólo nos superan en menosprecio a
la labor científica
los portugueses. En Estados Unidos son algo más del
82% los que están de
acuerdo.
¿Qué ceguera lleva al 32% de los españoles
a pensar que la ciencia y la
tecnología no están haciendo su vida más
saludable, más fácil y más
confortable? ¿Alguien les ha dicho alguna vez que
la esperanza de vida
de nuestros conciudadanos de hace un siglo no era superior
a los 45
años? ¿Alguien les ha dicho que en el París
de la revolución francesa,
en los barrios pobres, llegar a los 30 años era muy
difícil? ¿Alguien
les ha hecho ver las enfermedades y sufrimientos que padecía
una
humanidad sin una medicina científica, sin alimentos
suficientes y sin
una calefacción adecuada en los fríos inviernos?
No quiero caer en un panegírico acrítico
de la Ciencia y la Tecnología,
pero me preocupa que en el cuerpo social vaya calando la
idea de que la
ciencia y la tecnología no aportan nada digno de
mención.
Me preocupa nuestra ceguera histórica; por ejemplo,
el olvido de los
grandes avances de la medicina. En 1928 Alexander Flemming
descubrió la
penicilina y con ella empezó toda una nueva familia
de fármacos que nos
han hecho la vida infinitamente más llevadera. En
muchos lugares del
mundo, incluyendo España, se levantaron monumentos
a Flemming. Me da la
sensación de que se admiraba a la ciencia y se reconocían
sus
aportaciones al bienestar de la humanidad. ¿Hoy haríamos
una estatua a
algún científico famoso?
Recientemente la Organización Mundial de la salud
ha dado por
desaparecida la gran plaga que fue la viruela. ¿Alguien,
en nuestro
país, ha levantado un monumento a Jenner para celebrar
el hecho?
Que yo sepa no ha sido así. No he visto gran interés
en este hecho
trascendente. Más bien he leído reacciones
en contra, como la de algunos
autollamados ecologistas que se lamentaban de la desaparición
de la
enfermedad porque disminuía la variedad genética.
Obviamente no todos los movimientos ecologistas son iguales,
pero me
inquietan algunos de ellos por lo que tienen de fanáticos,
de
anticientíficos, y de soñadores acríticos
del buen salvaje. Me da la
sensasación de que en éste, como en otros
muchos casos, se convierte en
verdad indiscutible, aquello que se repite muchas veces.
(1)-National Science Board, Science & Engineering Indicators
-1991.
Washington D.C. U.S. Government Printing Office. 1991 (NSB
91-1).
p-3
¿Ciencia humanizada o charlatanismo? El Talismán
a transistores.
Alejandro Agostinelli (* Periodista especializado en divulgación
científica. Es directivo del CAIRP y asesor editorial
de la revista
El Ojo Escéptico. Dirección postal del CAIRP:
C. de C. 26, suc. 25,
1425, Buenos Aires.)
¿Qué trae de nuevo la conspiración
de Acuario para la ciencia? ¿Es
verdad que necesita renovarse entrando en la variante light
de la onda
new age? El anticipo de Tiempo extraño, el libro
de Andrew Ross
extractado en Futuro el 24 de octubre, debió sorprender
a los lectores
que siguen de cerca el sostenido crecimiento de la subcultura
de la
Nueva Era en la Argentina, que se aleja cada vez más
del under para
acercarse a ciertas superestructuras, copando por los cuatro
costados
los medios de difusión y colocando en entredicho
la capacidad del hombre
por sobrevivir a las supersticiones que va sembrando en
el camino. Si
bien Ross centra sus reflexiones en los Estados Unidos,
donde la
conducta de la intelectualidad de Acuario se ha vuelto más
previsible,
el impacto social del fenómeno ya entró de
lleno a nuestro país. La
cultura de los horóscopos computerizados, el ecologismo
visualizado como
terapia de un planeta humanizado que agoniza "aplastado
por el progreso"
(como si la ciencia tuviera propiedades morales, y no los
políticos que
deciden sus aplicaciones), la psicología del Yo Soy
como eje de
doctrinas que endiosan al individuo o el Control Mental
instituido como
práctica "avalada por la ciencia", son
sólo algunas puntas de una
estrella fugaz made in USA que se importó mecánicamente,
sin otro ajuste
que su traducción al español. De todos modos,
quienes ignoran a qué
compartimento corresponden estas disciplinas (ciencia/esoterismo/
religión/charlatanismo) no dudan en sentarse a escribir
verborrágicos
ensayos donde no dudan en encerrar a la palabra pseudociencia
entre
comillas. Con todo, los auténticos espíritus
científicos saben que
ciertas vacilaciones, a veces, pueden determinar que enfermos
con
dolencias graves renuncien a sus tratamientos para viajar
a la India a
hacerse bendecir por un sanador que, en realidad, es un
gurú que
materializa rolex de oro que regala a adeptos adinerados
en un país con
cientos de miles de pibes con las barrigas hinchadas por
el hambre.
El conocimiento imaginario.
Andrew Ross cree que la comunidad new age -bautizada así
en los 60 por
los afluentes esotéricos y orientalistas del hippismo-
ofrece a nuestros
contemporáneos interesantes estímulos a la
sociedad y a la cultura,
excepción hecha del lenguaje claustrofóbico
del individualismo,
atributo inadmisible para cualquiera que postule su progresismo
ante la
admiración general, máxime en tiempos donde
cuesta tanto diferenciarse
de la chatura ideológica media. Ingrato, odioso como
debe ser, el avance
ominoso, del racionalismo -celoso guardián del purismo
ortodoxo-contrarrevolucionario- condena a la Nueva Era a
la
marginalidad, al ostracismo, a la oscuridad. Así
se explica por qué los
impulsivos newagers no tardan en asumir ciertos rasgos paranoicos.
p-4
"Es el resentimiento del excluido", interpreta
Ross. No, claro: no es
que él los justifique. Pero a partir de esa sensación
ellos se
convertirán en cruzados de una nueva fe; en soldados
luchando contra las
presuntuosas ínfulas de la ciencia oficial, su tempestuosa
carga de
poder y autoridad y su ceñudo donaire de rigor y
objetividad. Por eso es
que el nuevaerismo "es empujado a emular el discurso
dominante del
racionalismo", única estrategia posible en un
mundo donde la última zona
franca -un reducto al que todavía no se había
despojado de cierta cuota
de credibilidad- era el ámbito científico.
El abundante detritus de
logias que pulula en el movimiento sin nombre tiene un eficaz
poder
corrosivo, que no cesa de transvasar pseudoconocimientos
a las nuevas
generaciones. ¿Es posible convencer a la cultura
de mercado de que se
abstenga de picotear el cerebro de los adolescentes? En
nombre de la
ciencia, que presta sin querer sus credenciales a la Nueva
Era, la
racionalidad de la sin razón participa de una embestida
desde varios
frentes, uno de los cuales es la mitad más una de
las revistas que
proclaman dedicarse a la divulgación científica.
El negocio, como
siempre, consiste en atraer al público y transformarlo
en adicto al
misterio. Volverlo un ente acrítico, fascinado por
esas ciencias y esas
tecnologías que se presentan como indistinguibles
de la magia, en un
penoso remedo de la tercera ley de Clarke.
De la tecnocracia a la chantociencia.
"Emular el discurso dominante del racionalismo"...
Pero esa ansiedad
imitativa ¿no obedecerá a que el conjunto
de actividades que procuran el
desarrollo científico están entre las pocas
del trajín humano que -al
menos por ahora- no fueron seriamente envilecidas por la
mentira, la
corrupción y el fraude? Esa manifiesta vocación
por arrimarse a
expresiones usuales en ciencia, entonces, ¿no responderá
a que las
disciplinas que se anidan en la new age han encontrado el
refugio más
conveniente, que logra mimetizarse vistiendo ropajes vistosos
y un
lenguaje que se presume tan científico que el potencial
consumidor casi
no percibe los graves matices que separan lo trucho de lo
científicamente comprobado? Llama la atención
que el "descubrimiento"
que más entusiasma al joven especialista de la Universidad
de Princeton
sea que la ciencia tiene mucho que aprender de la Nueva
Era o, lo que es
lo mismo, que ésta contribuye al avance de la ciencia.
Por ahora, la
novedad apenas alude a la crisis cultural que activó
el despertador,
siendo el colapso de la educación científica
uno de los indicadores más
alarmantes. En este marco, queda flotando la sensación
de que la new age
y sus derivados emergen como el síntoma de una carencia.
Más bien lo
contrario de una respuesta.
Hasta la llegada de Ross, los amigos de la Nueva Era se
contentaban con
verse a sí mismos integrando una alegre caravana
ecológico-pacifista que
se disponía a tocar el planeta con una liberadora
varita mágica sin
necesidad de normas a postular ni principios generales que
respetar; que
se declaraba renuente a dejarse embrujar por falsos profetas;
que podía
seguir deambulando de esquina a esquina de la galaxia sin
encontrar la
definición que le calce en la horma. Pero el eterno
problema de las
definiciones es que con ellas podemos correr el riesgo de
dejar algo
importante afuera del negocio... perdón, del movimiento.
Ross parece ser
la excepción. Porque arriesga una definición
("es una formación
contracultural en una era de crisis tecnocrática"),
le endilga objetivos
específicos ("se alimenta del deseo popular
de tener un control más
democrático sobre la información y los recursos")
y ensaya un
diagnóstico ("reconstruye una ciencia con cara
humana"). Defender lo que
sea en nombre de cierto tipo de contracultura todavía
conserva cierta
aureula de prestigio. Ergo, nivelar pensamiento científico
con el
establishment al que se desea derrocar es una de las tácticas
más
astutas de los pseudointelectuales de Acuario.
p-5
Multiculto S.A.
En realidad, la new age es un movimiento sincrético
en el que una
mixtura de disciplinas ocultistas ha ido creciendo hasta
cobrar
dimensiones comparables a las de una religión de
masas. Curiosamente, se
da la paradoja según la cual necesita elevar el prestigio
de su idea de
espiritualidad adornando sus doctrinas con conceptos que
toma prestados
de las disciplinas científicas aceptadas, a las que,
sin embargo,
condena por "su falta de sensibilidad". ¿Que
los disparates son
excepcionales porque en todos los gremios hay chantas? En
nuestro país,
los profesores Fabio Zerpa, Antonio Las Heras o Lotito son
los primeros
en advertir que en su ramo "también hay chantas".
Ocurre que el negocio
de la new age es más un señuelo para enganchar
a la clase
media/media-alta (segmentos de un mercado que raramente
asistiría a una
misa de sanación del pastor Giménez) que una
búsqueda social o cultural
renovadora; es una superstición tecnificada donde
una nueva generación
de embaucadores necesita disfrazar su discurso con neologismos
que
apelan más al corazón que a la razón.
Y es heterogénea porque hace
flamear, ante todo, las banderas del universalismo. ¿Tendrá
esto algo
que ver con la libertad de creencias? No; lo que en realidad
quieren
decir es que si no te consiguen vender un curso de Control
Mental, a lo
mejor puede interesarte una pirámide energetizada
en el cerro Uritorco.
En ese todo vale absorben cuanta creencia moderna anda dando
vueltas por
ahí porque "todo forma parte de una misma toma
de conciencia
planetaria". Esa pretensión universalista es
el plafón de los patriarcas
de varias sectas destructivas que vienen tostando la píldora
de Acuario
mucho antes de que surgieran las primeras revistas onda
new age, algunas
de las cuales se han convertido en verdaderas máquinas
de fabricar
liderazgos alienantes. ¿Alguien dijo insensibilidad?
Ahora bien, si las imprecisas fronteras del movimiento
dificultan el
abordaje del apólogo, el crítico no está
mejor ubicado. Ross avisa que
las transgresiones del nuevaerismo introducen cambios positivos
en la
percepción interior de la ciencia porque cuestiona
sus estrictas
demarcaciones y promueve una mayor apertura mental frente
a los nuevos
paradigmas que se avecinan. Pero... ¿es cierto que
"las disciplinas del
Tercer Milenio" aportan ideas novedosas? Hay preguntas
que urgen
respuesta. Por ejemplo, ¿qué ha hecho por
el bienestar de la humanidad
la astrología? ¿Qué aportó al
conocimiento de la Historia la Psicología
Transpersonal, que ofrece viajar en el tiempo a fin de revivir
encarnaciones pasadas? ¿Cuántos secretos de
Estado fueron develados por
telépatas contratados por conspiradores duchos en
psicotrónica? En más
de cien años de existencia, ¿en qué
ayudó la parapsicología no ya en la
lucha contra el cáncer sino como paliativo de un
resfrío? ¿Qué han
enseñado de nuevo los hombres-antena (es decir, los
médiums que
incorporan seres extraterrestres)? ¿Dónde
están los estudios
estadísticos con que los homeópatas demuestran
que su doctrina no es un
prolijo engaño basado en el efecto placebo? ¿Alguien
vio a un
profesional de la salud recomendando flores de Bach a un
depresivo que
acaba de anunciar su próximo intento de suicidio?
¿Qué dicen los
médicos de la visualización o de los cursos
de Control Mental donde el
único elemento activo de la terapia son distintas
estrategias de
sugestión? ¿Son realmente inocuas las esencias
de eficacia desconocida
que apartan al paciente de los tratamientos de eficacia
probada?
Demasiadas preguntas que se pueden resumir en una: ¿No
será que, en
definitiva, la Nueva Era está allanando el camino
al abuso de la
p-6
credulidad pública cuando promueve que a cambio
de mucho, poco o nada la
gente sea malentretenida (para no decir estafada en su buena
Fe) con
talismanes, cámaras kirlian, tratamientos bioenergéticoholísticos
o
cristales de cuarzo?
Véase el caso del mentalista Carlos Warter, que
de estrella newager de
la farándula local fue desenmascarado cuando se supo
que ante sus
seguidores se presenta como un maestro multidimensional
y su prédica
era, en realidad, el ejemplo vivo del gurú yuppie
que vive a costa de la
ingenuidad de sus adeptos. O véase, si no, cualquier
variante del
Control Mental. ¿Puede levantar el ánimo de
quien no encontró alivio ni
contención psicológica entre las alternativas
muchas veces menesterosas
que ofrece la psicología universitaria? Puede que
sí, como puede que no.
¿Y esto significa que sirve de algo, pese a que no
se rige por la
metodología de la ciencia? No necesariamente. A lo
mejor, está diciendo
que el conocimiento científico se tiene que traducir
en respuestas
prácticas y concretas. Las promesas mágicas
de las falsas ciencias son
exitosas porque ocupan lugares que tanto la praxis como
los discursos
científicos van dejando vacantes. El tobogán
por el que desciende la
popularidad de las religiones tradicionales es el mismo
al que suben,
por la escalerita de atrás, los apóstoles
de la Nueva Era; pero sólo en
parte, ya que los recursos pseudotecnológicos de
la new age ofrecen
soluciones que no siempre atañen al ámbito
espiritual. Otra vez, el
talismán a transistores refresca mejor.
¿Quiénes son los inquisidores?
Si el catedrático de Princeton considera que la Nueva
Era propone una
ciencia con cara de hombre, ¿cómo describiría
Ross el semblante de la
ciencia moderna evitando proferir los sambenitos que habitualmente
disparan los enemigos del progreso científico? Así
como en su retórica
confunde a los impulsores de Acuario con los "nuevos
soñadores de la
ciencia", a los intelectuales, científicos y
desconfiados, con o sin
título, los hace bailar con la más fea, sobre
todo si ellos denuncian
que en la new age han detectado tendencias falsamente científicas
que
cultivan el absurdo o promueven creencias potencialmente
perjudiciales.
Ross no pierde el tiempo con sutilezas. Trata a los escépticos
de
"tempranos cazadores de rojos", llama al CSICOP
una "inquisición
internacional de académicos cazafantasmas" o
pontifica que "los
racionalistas (se creen) una raza superior". Ni el
CSICOP (Committee for
the Scientific Investigation of Claims of the Paranormal)
ni su
equivalente nacional, el CAIRP (Centro Argentino para la
Investigación y
Refutación de la Pseudociencia), sostienen que, porque
provenga de la
new age, toda nueva idea deba ser rechazada. Esa posición
es ridícula y
quien la adopte demuestra que suscribe los postulados pseudocientíficos
que condena. Es evidente que estos organismos no apelan
a la negación en
bloque ni se arrogan el derecho de asumir una actitud de
vigilancia
policial respecto de los límites de ciencia. Pero,
como todo
reduccionista, Ross trata de arrinconar al adversario caricaturizándolo
en el grotesco con la intención de hacerlo vulnerabie
a la crítica.
Ciertamente, la acción de la ciencia es ilimitada,
en el sentido de que
no existe problema que no pueda ser objeto de investigación.
En los
casos controvertidos, como ocurre con las propuestas exóticas
que
presenta la new age, la primera cuestión a dirimir
es si han sido
abordadas con escepticismo (que no consiste en negar a priori
sino en no
pronunciarse respecto de la existencia de un fenómeno
nuevo, a menos que
se presenten evidencias de lo contrario) y, segundo, si
se ha aplicado
el método científico para llegar a ciertas
conclusiones.
El escepticismo científico activo representado por
el CSICOP, el CAIRP y
otras 70 entidades con objetivos similares que funcionan
en todo el
mundo, aspira a ofrecer una herramienta para limar las aristas
más
filosas del pensamiento mágico y difundir al público
p-7
investigaciones imparciales de unos fenómenos que
se pretenden ignorados
por la comunidad científica. Como con frecuencia
tales resultados
desilusionan a quienes se rinden ante las proclamas maravillosas
de la
pseudociencia, los refutadores, en el mejor de los casos,
son empujados
al rincón de los aguafiestas. En el peor, al de los
inquisidores
irrecuperables. Esta acusación suele ser una reacción
dogmática que
busca anular la crítica (por supuesto, invocando
el derecho a la liberad
de expresión... -justo cuando los medios abren la
pantalla de par en par
a los discursos rápidos, atrayentes y digeribles
de la pseudociencia!).
Lo cierto es que, históricamente, los cazadores
de brujas han sido
quienes han fomentado la creencia en lo irracional, y no
los escépticos.
Para cometer sus crímenes, la Iglesia primero tuvo
que abonar la
creencia en el aquelarre, un infierno imaginario donde las
brujas,
montadas en sus escobas voladoras, viajaban para sellar
sus pactos con
el demonio. Las brujas fueron torturadas hasta confesarse
brujas por
verdugos que creían en sus poderes de bruja, y las
arrojaban a la
hoguera ante un pueblo que terminaba siendo convencido de
que con eso
resolverían sus problemas. El macartismo inició
su campaña cuando logró
convencer a los norteamericanos de que el comunismo era
una amenaza
peligrosa para la sociedad. ¿Cuál es la actitud
más preocupante? ¿La de
quien advierte sobre la proliferación del oscurantismo
o la del pícaro
que se prepara para capitalizar la cosecha? Dicho de otro
modo, ¿quién
se parece más a un inquisidor: Ladislao Márquez,
un ilusionista
profesional empeñado en demostrar lo fácil
que es confundir trucos de
magia con poderes paranormales, o Antonio Las Heras, que
invita a
conjurar la magia negra con los amuletos Personalizados
que "energiza"
en su Instituto?
En última instancia, entristece la debilidad de
los argumentos de
tantos intelectuales que, como Andrew Ross, eligen abrazar
los nuevos
rostros de la superchería para manifestar su descreimiento
de la
"ciencia racionalista". Deberá pasar por
lo menos una década para
evaluar las secuelas culturales del fenómeno con
la suficiente
perspectiva histórica. Pero persiste una duda inquietante.
¿Quiénes
realizarán esa investigación? ¿Sociólogos
o los discípulos del pai
Luconi? Por suerte, la "ciencia irracionalista"
fundada por los
Conspiradores de Acuario tiene todo el aspecto de ser una
moda pasajera,
a diferencia de la ciencia, que crece y evoluciona en cada
descubrimiento nuevo, en cada destello de la inteligencia.
Algunos
vaticinan que, a más tardar, la Nueva Era se agotará
cuando la humanidad
se recupere de la fiebre de fin de siglo. Lo que no deja
de ser una
buena noticia.
p-8
La Ciencia transformadora.
(A.C.A.) El método científico también
tene sus gurúes; personajes
odiosos, oscuros o simpáticos con sus seguidores
y sus detractores.
Tanto como para que el debate no se corra de foco, tomemos
dos
científicos argentinos paradigmáticos, que
ocupen un lugar dentro de las
ciencias humanas: los epistemólogos Mario Bunge,
más conocido por sus
combativas críticas al psicoanálisis que por
sus notables aportes a la
filosofía de la ciencia, y Gregorio Klimovsky, un
matemático que, a la
vez, nunca ha ocultado su proximidad con el pensamiento
freudiano. La
fecunda tarea intelectual de ambos los hizo acreedores de
una
considerable atención pública. En un sentido
lato, son científicos que
operan sobre la realidad respetando la misma metodología.
Sin embargo,
no acuerdan completamente en todo: Bunge rebaja al psicoanálisis
al
nivel de una ciencia oculta mientras que Klimovski se esfuerza
en hallar
el sustento científico que los incondicionales de
Freud o Lacan siguen
buscando.
Los baches que separan sendos compartimentos dicen varias
cosas sobre la
naturaleza de la ciencia: que tenga un método no
implica que sea el
entramado de creencias indiscutibles, dogmáticas
y absolutas del que se
aferran ciertos hombres de poder con la mezquina misión
de preservar el
establishment científico. Si bien nunca falta algún
carcamán que
confirma la regla, la comunidad académica aspira,
ante todo, a producir
conocimiento. Por lo tanto, es permeable a lo nuevo. Es
por eso que la
ciencia, antes que esclerosante, es un conjunto de actividades
que dará
frutos en la medida que desarrolle sus ideas en ámbitos
abiertos a la
reflexión, donde la creación nazca del debate
entre pares, la
especulación multiplique las vías de acceder
a la realidad y promueva el
quehacer intelectual liberando al hombre de ciencia del
prejuicio, uno
de los peores enemigos del progreso. Y si antes la ecuación
debió ser
alpargatas sí, libros también, hoy es ciencia
+ compromiso social.
Está claro que Klimovski y Bunge no son los sacerdotes
de una religión
que tenga por estandarte el delantal blanco, la probeta
y el
microscopio. Sin embargo, ellos no sólo suscriben
los objetivos del
CAIRP, la primera organización sudamericana dedicada
a desmitificar los
alegatos del charlatanismo, el engafo y el fraude en que
incurren los
cultores de la pseudociencia que hoy se expresan a través
del movimiento
new age, sino que también son dos de sus más
activos consultores
científicos. ¿Entonces? Fácil: dos
notables de la ciencia argentina,
pese a sus diferencias, perciben que el reflujo nuevaerístico
tiene más
de charlatanismo que de nueva racionalidad.
Los amanuenses del Tercer Milenio son las muletas intelectuales
del
movimiento, y siempre estarán prestos a blanquear
el trabajo sucio de
los videntes, los astrólogos, los quiromantes, los
tarotistas, los
extraterrestrólogos y los esoteristas nuestros de
cada día. Reconocerlos
es fácil: van por la vida ensayando un lenguaje ampuloso,
criptocientífico, saturado de expresiones herméticas
pero con
pretensiones renovadoras. El escepticismo científico
invita a sacarles
la careta y a apostar al pensamiento racional como agente
de cambio.
p-9
Lo Paranormal y las paradojas cuánticas. Gerald
E. Huber.
El autor es estudiante de matemáticas en la Universidad
de Regensburg
(Alemania). Esta es su primera colaboración para
LAR, revista de la que
es asiduo lector.
Entre los parapsicólogos es normal citar la mecánica
cuántica (MC, en
adelante) para sustentar afirmaciones como la interconexión
holística
total, la PQ&PES, la superioridad de la mente sobre
la materia y, en
general, lo inapropiado del método científico,
ya que no existe una
realidad objetiva (1). Mi intención es mostrar que
estas ideas surgen
principalmente a raiz de libros divulgativos de escritores
como
Gribbin (2) o Nick Herbert (3), cuya interpretación
de la MC actual,
aunque no se la pueda llamar esotérica, conduce a
grandes errores.
Estos escritores dan la impresión de que la mayoría
de los físicos se
desentienden de los problemas que no pueden resolver, afirmando
que
éstos son puramente filosóficos. Pero la impresión
que este autor obtuvo
de sus contactos con físicos es que la mayoría
de ellos considera que no
existe tal problema, que éste es una simple cuestión
filosófica que en
la ciencia ha surgido antes un centenar de veces y que,
para su
satisfacción, ha sido resuelta con una metodología
estándar (4). El
"problema" tiene que ser desechado -al igual que
sucede, por ejemplo,
con la pregunta "¿por qué la nieve es
verde?"- puesto que las premisas
son erróneas. Dado que es un asunto puramente filosófico
es posible
explicarlo sin tener que recurrir a cosas extrañas
tales como
hamiltonianos, espacios de Hilbert y similares.
La cuestión fundamental se centra en la realidad,
pero antes de nada
quiero aclarar que lo que en este contexto se entiende por
"no realidad"
no es que no exista un mundo objetivo ante nuestros sentidos,
sino que
el mundo ha de describirse en términos que no se
conrresponden
exactamente con nuestras impresiones sensoriales. Esto no
debería
sorprendernos. ¿O acaso pensaban que la Naturaleza
había estado
esperando a la Humanidad para que ésta la clasificara
en categorías?
Si agitamos una moneda dentro de una caja cerrada, es de
esperar que
antes de mirar si ha salido cara o cruz la moneda se encuentre
ya en uno
de esos dos estados. Sin embargo, el formalismo de la MC
se simplifica
si suponemos que, antes de mirar, la moneda se encuentra
en un estado
intermedio, llamado superposición de estados o función
de onda sin
colapsar. Antes de abrir la caja (es decir, de interferir)
para ver la
moneda, ésta la podemos representar por medio de
una película en la que
los fotogramas pares muestran la cara de
p-10
la moneda y los impares, la cruz. Al proyectar la película
veríamos las
imágenes superpuestas de dos monedas. Si abrimos
la caja la película se
para mostrando o cara o cruz. A esto se llama "colapso
de la función de
onda". Hasta aqui no hay ningún problema porque
uno puede afirmar
cualquier cosa sobre algo que no está sujeto a observación.
En la llamada paradoja de Einstein, Podolsky y Rosen (EPR)
tenemos en
otra caja una segunda película acoplada a la primera
de forma que,
siempre que en una sale cara en la otra sale cruz. Si miramos
dentro de
una de las cajas, inmediatamente la película de la
otra caja se para
también. Pero supongamos que llevamos la segunda
caja a años luz de
distancia, entonces la señal de parada que viaja
desde una película
hasta la otra tendría que superar la velocidad de
la luz (para
"colapsar" al mismo tiempo), en contradicción
con la relatividad
especial. ¿Cómo puede ocurrir esto? Porque,
de hecho, no ocurre nada.
Aunque es fácil de imaginar, la noción de
la película que se detiene es
un sinsentido. Tan sólo hay un cambio de Lenguaje.
Por ejemplo,
acordemos que, a partir de ahora, intercambiamos los significados
de las
palabras "rojo" y "azul" (ver fig. 1).
Inmediatamente entonces, a las
lejanas estrellas que previamente llamábamos estrellas
rojas las
llamamos estrellas azules. Instantáneamente empiezan
a emitir luz azul
en vez de luz roja. La diferencia con la MC es que en el
ejemplo
anterior podemos entender intuitivamente ambos lenguajes,
pero el
lenguaje de la MC es contrario a la intuición; en
él no se le puede
asignar una posición definida a un objeto.
-Cualquier niño puede producir una no-localidad
abstracta (fig. 1).
Definamos al lenguaje ordinario (LO) un segundo lenguaje
(SL) igual que
el primero, sólo que en éste las palabras
"rojo" y "azul" han
intercambiado su significado.
Frases verdaderas en LO Frases verdaderas en SL
ej. "El cielo es azul" ej. "El cielo es rojo"
p-11
-Experimento: Pasamos de LO a SL. Instantáneamente
todas las estrellas
rojas de la galaxia pasan a ser estrellas azules.
planeta Tierra eje x (hace muchos añosluz)
muy lejos
Cielo azul *Estrella roja emitiendo luz roja
eje t, pasamos de LO
a SL en t=s Esttella
Cielo rojo *Estrella azul emitiendo luz azul
Se puede ver fácilmente que, a causa de esto, no
se puede enviar un
mensaje
LO _|¯|_|¯¯|_|¯|_|¯|_|¯¯¯¯|__|¯¯¯¯¯|___|¯¯|_______|¯
input binario
SL
estrella roja
_|¯|_|¯¯|_|¯|_|¯|_|¯¯¯¯|__|¯¯¯¯¯|___|¯¯|_______|¯
"output"
estrella azul (no visible realmente)
Hasta ahora esto funciona bien. Pero, ¿cómo
sabe un amigo
extraterrestre, que quiere descifrar el mensaje, qué
lenguaje estamos
usando? Deberíamos enviar esta información
por medios normales, es
decir: a velocidades menores que la de la luz. Lo mismo
vale, si
intentamos enviar un mensaje usando un colapso de la función
de onda.
El lenguaje que utilizamos en este caso no es LO ni SL,
sino el de la
mecánica cuántica y el de la mecánica
clásica.
Sin embargo, es frecuente que tengamos que describir el
mundo físico en
términos que no podamos "sentir" inmediatamente.
Si observamos un color
podemos describirlo como la suma de los tres colores básicos:
rojo, azul
y verde; éste es el fundamento de la televisión
en color. Pero en el
mundo físico no hay colores básicos, sino
un espectro continuo de
fotones con energías diferentes. Esto hace que nuestras
sensaciones sean
inexactas. Por ejemplo, no podemos distinguir si un rayo
de luz es
amarillo monocromático o es una mezcla de rojo y
verde (ver fig. 2).
Podríamos, eso sí, trazar una gráfica
de la luz emitida por un objeto
amarillo tras analizarla con un espectroscopio, pero eso
dejaría de ser
una sensación directa. Incluso si la gráfica
mostrase que la luz es
amarilla pura, la sensación que se
p-12
tendría al mirar la gráfica sería
distinta de la que se tendría al mirar
la luz. Tratar, pues, de imaginar la superposición
de estados de la
moneda tiene tanto sentido como tratar de imaginar colores
distintos a
los que conocemos. Nótese que esto no depende sólo
de la ausencia en el
ojo de fotoreceptores para, digamos infrarrojos, sino que
es una
propiedad intrínseca de la percepción. Si
reemplazamos en un ojo los
receptores del rojo por recptores del infrarrojo, simplemente
veremos
cosas rojas distintas con un ojo que con el otro, pero no
veremos un
color nuevo misterioso. El que nunca veamos una función
de onda sino
objetos ocupando lugares concretos no debe ser motivo de
preocupación.
¿Existe algún aparato con el que podamos
ver la superposición de estados
de la moneda, del mismo modo que vemos la luz a través
del
espectroscopio? Durante algún tiempo se pensó
que una teoría en la que
la moneda estuviera realmente apoyada sobre uno de los lados
antes de
mirarla, era tan válida como la MC, sólo que
más complicada -Einstein
así lo creía-. Pero entonces llegó
el Teorema de Bell diciendo que
existía una diferencia medible entre los dos tipos
de teoría. Las
pruebas experimentales realizadas muestran que la MC es
correcta y que
las llamadas teorías de variables ocultas están
equivocadas. Por
supuesto, uno siempre puede decir que las premisas del experimento
son
incorrectas y como una de las premisas es la relatividad
especial, los
adivinos afirmarán que ésta es incorrecta
y que de este modo se prueba
la interconexión universal instantánea. Si
nos aferramos a una teoría
que es absurda fácilmente podremos inventarnos más
absurdos, y
normalmente tendremos que hacerlo, para que la teoría
concuerde con los
hechos. Cuando el objeto extirpado del vientre por un "cirujano"
filipino resulta ser un trozo de pollo, eso prueba que se
ha producido
un verdadero milagro. Porque, ¿cómo, si no,
se explica que la carne
humana se haya transformado en carne de pollo mientras observábamos
atentamente la operación?
E.H. Walker parece que cree en tales cosas. Interpreta
la MC bajo una
teoría de variables ocultas para replicar a una crítica
de
Martin Gardner: "¿Realmente intenta decir Gardner
que la prueba del
Teorema de Bell demuestra que la MC es local?... ¿Realmente
intenta
decir Gardner que para el problema de la medida en MC dispone
de una
solución que nos libera de la necesidad de admitir
que la conciencia (el
observador) existe? En todo esto Gardner apoya lo que se
ha demostrado
ya que es falso" (5). Pero el asunto que Walker no
parece entender es
que no se ha demostrado que la MC no sea local, es decir,
que permita
transmitir señales a velocidades mayores que la de
la luz; lo que se ha
demostrado es que las variables ocultas no son locales,
con los que o
contradicen la relatividad especial o no existen.
p-13
Se necesita la ayuda de un instrumento para saber lo que
son dos haces
de luz que parecen iguales (fig. 2)
-amarillo>> rojo y verde.
-amarillo>> amarillo.
Sin la ayuda de un prisma, uno no puede decidir si un rayo
de luz es
amarillo monocromático o no.
No hay razón por la que la percepción humana
debería ser capaz de
decidir por si misma, si una cosa (p.ej. un gato) está
en un estado de
superposición o no.
Este es el asunto. Pero como en la mayoría de teorías
contrarias a la
intuición, no sólo podemos construir una "paradoja"
sino un montón de
ellas. Para disfrute del lector nos gustaría añadir
un breve comentario
sobre la conocida paradoja del gato de Schrödinger
(ver fig. 3).
p-14
En principio, no necesitamos describir una moderna en términos
de la MC,
ya que contiene tal cantidad de sistema mecanocuánticos
que los efectos
cuánticos se compensan entre sí y desaparecen.
Pero podríamos
preguntarnos qué pasaría si conectásemos
un objeto normal a un sistema
monocuántico por medio de algún sofisticado
mecanismo que impidiera la
compensación de los efectos cuánticos. Así,
junto con la moneda
monocuántica, ponemos en la caja un gato y un mecanismo
que mate al gato
si sale cara. En este caso, antes de mirar dentro de la
caja, no sólo la
moneda estaría en una superposición de cara/cruz,
también el gato
estaría en una superposición de muerte/vida.
Esto puede sonar raro, pero
no hay ninguna contradicción con ningún hecho
medible. Por otra parte,
¿no está el gato mirando la moneda? Si es
así, entonces ésta tendría que
mostrar un lado concreto y el gato estar muerto o vivo (es
decir, en un
estado definido). Así pues, el gato está en
una superposición de estados
y al mismo tiempo no lo está. Ciertamente aquí
tenemos una
contradicción.
El gato de Schrödinger (fig. 3). DeWitt loc. cit.
Recuérdese lo que significa "mirar". Pasamos
del lenguaje de la MC al de
la vida diaria cuando describimos el colapso de la función
de onda. Como
prueba una demostración debida a Von Neumann, podemos
provocar el
colapso a voluntad, siempre que estemos lo suficientemente
lejos del
sistema monocuántico, pues de otro modo perderíamos
exactitud. Pero si
tomamos una decisión no podemos cambiarla sin cambiar
todos los demás
datos del modo apropiado. Es decir, podemos elegir el colapso
del
sistema con el gato que observa, o el del sistema con el
observador que
abre la caja, pero no ambos. Es la misma situación
que cuando, por
definición, colocamos los O° de longitud en Greenwich
y a partir
p-15
de aquí le asignamos una longitud a un punto cualquiera
de la Tierra.
¿Por qué Greenwich? Podríamos tomar
cualquier otro punto como origen y
medir la longitud del mismo lugar que antes: evidentemente
obtendríamos
un valor distinto. ¡Menuda contradicción! Tendríamos
aquí también un
lugar que ocupa dos posiciones al mismo tiempo, pero lo
cierto es que no
existe tal contradicción, pues se trata de un cambio
de punto de vista.
Es la misma situación que en el caso del gato, sólo
que ahí nos cuentan
que es una paradoja.
La cuestión filosófica que plantea la MC
es que, por un lado, tenemos
una teoría monstruosa, llena de hadas y con un montón
de leyes y poderes
secretos para hacer a las hadas irreconocibles para siempre.
Por el otro
tenemos una teoría sencilla, con igual poder predictivo,
pero que no
satisface nuestra necesidad emocional de entender el mundo
intuitivamente. ¿Qué teoría elegimos?
Volvamos la vista hacia la
"energía vital", los epiciclos y el éter
y allí encontraremos la
respuesta de la ciencia (6).
Notas:
(1) Gardner, M.: "Science: Good, Bad and Bogus".
Prometheus Books,
Nueva York, 1981. Existe edición española:
"La Ciencia. Lo Bueno, lo
Malo y lo Falso". Alianza Editorial, Madrid, 1988.
Colección "El libro
de Bolsillo". n° 1366.
(2) Gribbin, J.: "In Search of Schrödinger's cat".
Bantam Books,
Nueva York, 1984. Existe edición española:
"En busca del Gato de
Schrödinger". Salvat Editores, Barcelona, 1986.
Colección "Biblioteca
Científica Salvat", n°26.
(3) Herbert, N.: "Quantum Reality, Beyond the New Physics".
Anchor/Doubleday, Nueva York, 1985.
(4) Compárese, por ejemplo, con: Greiner, W.: "Quantummechanics
Volume 1". Springen, Berlín, 1989, p. 332. Lvy-Leblond,
J.M.: "A Quantum
Credo", en: Physyca B Vol.151, 1988, pp.378-380. Kellet,
B.H.: "The
Physics of the Einstein-Podolsky-Rosen Paradox", en
Foundations of
Physics Vol.7(9/lO), 1977, pp.735-757.
(5) Walker, E.H.: "A Review of the Criticism of the
Quantum Mechanical
Theory of Psi Phenomena", en Journal of Parapsychology,
Diciembre 1984,
Vol.48 (4), pp.277-332.
(6) Quizá K. Popper piense de modo distinto.
Trad. de Jonathan Bustos Contell, Copyright de LAR.
El Vaticano reconoce que la Tierra gira alrededor del Sol.
Luis Alfonso Gámez.
"Ciencia y fe no pueden volver a recaer en aquella
trágica y recíproca
incomprensión que hace cuatro siglos dio origen al
caso
Galileo Galilei".
La noticia saltó a las primeras páginas de
los periódicos el pasado 1 de
noviembre. Podemos comprender, pero nunca olvidar. El recuerdo
es la
única arma que tenemos para evitar desmanes como
los de la Inquisición.
p-16
Boletín de suscripción a la Alternativa Racional.
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P-17
Educación y Pseudociencias. Ángel Toca Otero.
El autor es profesor de bachillerato en un Instituto de
Torrelavega
(Cantabria) y socio de ARP.
En nuestros días asistimos, no sin cierta preocupación,
al renacimiento
de la irracionalidad como forma de pensamiento. Los fines
de nuestra
Asociación son claros, la búsqueda de respuestas
racionales a toda la
parafernalia pseudocientífica que inunda la sociedad.
Sin embargo,
existen determinadas situaciones que abonan el nacimiento
de
explicaciones irracionales y que de alguna manera deberían
de ser
combatidas con igual energía.
Dejamos claro desde el principio que estas líneas
no pretenden ser un
análisis filosófico de las causas que provocan
la irracionalidad; para
ello existen voces autorizadas dentro de nuestra Asociación
que podrían
diseccionar el problema con más rigor. Se trata pues
de una llamada de
atención sobre ciertas prácticas sociales
(de las cuales somos a veces
responsables indirectos) que habría que comenzar
a atajar.
Una primera clasificación nos permitiría
discernir dos grupos bien
definidos: el de las actividades relacionadas con la educación
científica de los ciudadanos, y el de las opiniones
de personajes
destacados a través de los medios de comunicación.
1.-Educación Científica.
Aquí caben de nuevo dos subgrupos bien definidos;
a saber, el de la
educación académica por una parte, y por otra,
el de la educación que
reciben los ciudadanos como información propuesta
por las revistas de
divulgación.
La Educación Académica.
Aunque no es posible introducir en el mismo saco a las tres
etapas
educativas que reciben los ciudadanos, sí podemos
esbozar defectos
comunes a las tres y a continuación indicar algunos
que sean
pertenecientes a cada etapa.
a) En primer lugar destaca e1 dogmatismo con el que se
imparten las
disciplinas científicas en nuestra educación;
la sensación del
estudiante ante el hecho científico es la de encontrarse
ante un
conocimiento misterioso, regulado por mecanismos matemáticos
de difícil
traducción en términos de hechos cotidianos.
Detrás de este fenómeno
subyace o bien un completo desconocimiento, o bien una filosofía
muy
simple del hecho científico.
b) En segundo lugar, la identificación que se produce
entre ciencia y
técnica desde los niveles más bajos de nuestro
sistema. Esta
identificación provocará más tarde
la idea de la ciencia como algo
perverso en sí mismo (como ejemplo, leemos en el
suplemento de
Ciencia y Tecnología de La Vanguardia del 05/09/92
el siguiente titular
de una encuesta realizada en la que se pedía la opinión
que le
p-18
merece la ciencia al público: "El daño
al medio ambiente, lo peor de la
ciencia").
Característico de cada etapa es:
1.- De la EGB (obligatoria para todos los ciudadanos) destaca
el
desconocimiento de la asignatura, debido fundamentalmente
al hecho de
que los profesores de esta etapa no son especialistas en
ciencias.
Pretender que a lo largo de 2-3 asignaturas científicas
que se estudian
en 3 años, se puedan obtener especialistas que dominen
los entresijos de
estas materias no deja de ser algo que produce perplejidad.
En este
punto conviene revisar lo que serán los nuevos estudios
de Magisterio;
estudios en los que se refuerzan más si cabe los
conocimientos de tipo
psicopedagógico y se abandonan más los conocimientos
específicos de
asignaturas concretas, entre ellas las científicas.
2.- De las Enseñanzas Medias (futura Enseñanza
Secundaria y
Bachillerato) cabe destacar el pronunciado desinterés
por la carrera
docente que sufren los protagonistas directos del hecho
educativo. Es un
fenómeno agudizado en las asignaturas científicas,
ya que los futuros
licenciados en estas ramas poseen unas expectativas muy
altas con
respecto a su futuro laboral (económicas, de prestigio
social, etc.),
expectativas que se ven truncadas ante la competencia de
ingenieros y
peritos; y que por tanto encaminan a frustrados a las aulas
a impartir
unos conocimientos que no sienten como suyos.
3.- De la Universidad podríamos destacar muchas
cosas. Pienso que lo
realmente importante es esa exacerbación del dogmatismo,
reflejado en
la inexistencia del debate durante el aprendizaje académico.
Este hecho
provoca una ausencia total de análisis por parte
del estudiante que
admite todo como algo establecido sin contraste. Este dogmatismo
es
capaz de transformar el trabajo práctico del laboratorio
en simple
recetario; desaparece la formulación de hipótesis
y su posible
contrastación experimental. No es raro, por tanto,
que el futuro
profesor que pasa por este ambiente refleje en su aula algo
que no se
aproxime ni de lejos al hecho científico.
De la Educación recibida a través de revistas
de divulgación.
En este aspecto no creo que sea necesario extenderme mucho.
Todos
sabemos el tipo de divulgación científica
que se hace en España;
mientras que Muy Interesant, Conocer y otras baten récords
de tirada,
Investigación y Ciencia y Mundo Científico
se mantienen en la parte baja
de esas tiradas. La razón es obvia a la luz de la
educación recibida; el
conocimiento científico no se digiere en dos lecturas
rápidas mientras
se oyen las noticias y se ojea el periódico.
El hombre de hoy en día necesita estar informado,
aunque esta
información sea superficial y subjetiva. Dentro de
estas condiciones las
revistas de divulgación cumplen muy bien su cometido.
2.-De las opiniones de personajes a través de los
medios de
comunicación.
Es evidente que los medios de comunicación ofrecen
lo que la sociedad
les demanda; si esta quiere conocer lo que opinan sus personajes
favoritos sobre cualquier tema los medios no hacen más
que atender a esa
súplica. El problema surge cuando este personaje
pretende opinar más
allá del campo que le dio la fama; y esto es un mal
endémico de nuestra
sociedad, una distorsión de la idea de democracia
según la cual al ser
todos iguales ante la ley eso implica automáticamente
que cualquier idea
que se tenga, por absurda que parezca, es igualmente válida
ante el
tribunal de la razón (¿democracia intelectual?).
Y muy reciente tenemos el ejemplo de nuestra Reina, que
se permite la
frivolidad de identificar cultura con su interés
por lo esotérico
(reciente entrevista en El País
p-19
05/09/92). Como resumen final recojo parte de una entrevista
a
Raimon Panikkar en La Vanguardia del 29/08/92, y que demuestra
parte de
los argumentos aquí presentados (subrayados, paréntesis
y alguna que
otra ironía, míos). La pregunta del entrevistador
pretende recoger la
opinión del personaje sobre la presunta relación
entre la física
cuántica y las grandes religiones orientales:
Mi tesis es que la ciencia moderna es perversa porque
epistemológicamente ha pervertido al conocimiento
(Buena definición: la
mar es salada porque tiene sal). En primer lugar, ha pervertido
el
sentido de los grandes conceptos: espacio, masa o energía,
(estudio
defectuoso de los conceptos científicos durante su
etapa de aprendizaje)
que se han considerado parámetros científicos,
cuando no lo son (¿?).
Segundo, la ciencia moderna es cálculo, no conocimiento
(ideas
equivocadas adquiridas a través de revistas de divulgación.
Confunde
objetivos con métodos). La ciencia moderna es perversa
porque cree que
se puede conocer sin amor (confunde amor con pasión).
Por otra parte, estoy maravillado de que la física
contemporánea se
haya abierto, de que se problematice y esté dispuesta
a reconocer al
misterio. Pero de ahí a decir que ciencia e intuición
hinduista es lo
mismo hay un gran trecho (en esto estamos de acuerdo).
Skeptical Inquirer. Si crees que el creacionismo tiene
tanta base
científica como los personajes de Walt Disney. Si
piensas que el
horóscopo no predice tu vida. Si dudas de que detrás
de los ovnis haya
algo sólido. En ese caso eres un escéptico
y Skeptical Inquirer es tu
revista. La revista de más prestigio entre los escépticos
de todo el
mundo. Suscripción por tres años (12 números)
US $77.00 (incluyendo
envío).
Skeptical Inquirer, P.O. Box 703, Buffalo, NY 14226-99703,
USA.
p-20
La Homeopatía mata a veintiún personas en
Argentina.
Veintiún personas perdieron la vida en Argentina
a causa de la
ingestión de un fármaco homeopático
contra la gripe en el verano de
1992, informó la agencia Colpisa. La mayor intoxicación
del siglo en el
país sudamericano tuvo su origen en un jarabe elaborado
a partir de
propóleos comercializado por el laboratorio Huilen,
líder en el campo de
la medicina y cosmética naturista. El envenenamiento
sacó a la luz un
dato escalofriante: el 3O% de los medicamentos que se consumen
en
Argentina pueden ser falsos, según las autoridades
sanitarias.
El propóleos es una materia resinosa que usan las
abejas en el interior
de las colmenas para taponar las fisuras, fijar los radios
y barnizar
las paredes. Las abejas extraen el propóleos, que
tradicionalmente se ha
utilizado para la fabricación de barnices, de los
brotes y cortezas de
diversos árboles. Para el consumo humano, los laboratorios
naturistas
diluyen el producto en alcohol común. Desgraciadamente,
en el caso
argentino, la firma Huilen sutituyó el alcohol inocuo
por uno letal.
Los fanáticos de los productos naturales y los ecologistas
afirmaron
que se trataba de un ataque al sector. Culparon a una mano
negra de
haber sustituido el alcohol común por el mortal dietilenglicol,
pero
carecían de pruebas. Antonio Somaini, presidente
del Colegio de
Farmacéuticos de Buenos Aires, hizo causa común
con los naturistas y se
convirtió en un abanderado del propóleos.
"Hay que dejar bien claro que
la intoxicación no fue por propóleos, sino
por el dietilenglicol", dijo.
El farmacéutico, representante de un colectivo que
obtiene pingües
beneficios de la explotación de la credulidad del
público, también se
inclinaba por la hipótesis del sabotaje. "Las
partidas del laboratorio
-indicó- son de cuatro mil a seis mil frascos y si
hubiera sido un error
involuntario, deberían estar contaminados todos esos
miles de envases y
no sólo unos cincuenta, como se detectó".
Miedo.
La Fundación Latinoamericana de Terapias Naturales
(Fultena) intentó
desvincularse del asunto y culpó al laboratorio Huilen
por utilizar
agentes químicos para diluir el propóleos.
"Dentro de las terapias
naturales, no podemos considerar a aquéllas que permitan
aditamentos
químicos sintéticos en su planteamiento metodológico",
afirmaron
representantes de Fultena. "Los miedos -reconocieron-
dejan huellas
profundas y llevará tiempo recuperar la confianza
del público en la
inocuidad de los remedios naturales".
Las farmacias homeopáticas de Buenos Aires registraron
un descenso del
20% en las ventas de miel y derivados poco después
de que se hizo
público el envenenamiento masivo. "La gente
no quiere saber nada con la
colmena", explicó el gerente de un establecimiento
dedicado
exclusivamente a la venta de estos productos.
p-21
Costa Rica deniega asilo político a dos cienciólogas
españolas.
"El Estado español no garantiza nuestra libertad
religiosa", argumentan
las sectarias. Luis Alfonso Gámez.
La embajada de Costa Rica en España denegó,
el pasado 4 de febrero, el
asilo político a dos jóvenes integrantes de
la Iglesia de la
Cienciología, que afirmaban ser víctimas de
persecución debido a sus
creencias religiosas. El Gobierno centroamericano rechazó
la solicitud
de las sectarias porque "no tiene presunción
de que en España exista
persecución política o religiosa" [Efe.
1993].
Miren Karmele Landaribar, de 27 años, y Raquel Justicia,
de l9, habían
pedido asilo en la legación de Costa Rica, "un
país con una democracia
estable y fama de ser muy respetuoso con los derechos humanos",
porque
"el Estado español no garantiza nuestra libertad
religiosa". "Esto es
demasiado. Lo que aquí se están cuestionando
son nuestros derechos
humanos", manifestó Miren Karmele después
de conocer la decisión del
Gobierno costarricense. La joven ondarresa niega que la
Iglesia de la
Cienciología sea una secta destructiva. "Es
una religión como la copa de
un pino", dice.
La Audiencia de Vizcaya archivó, a finales de diciembre
de 1992, una
denuncia por presunta detención ilegal que Miren
Karmele había
presentado contra Pro Juventud en el Juzgado de Gernika
cuatro años
antes. En aquella ocasión, la joven acusó
a varios integrantes de la
asociación especializada en desprogramar sectarios
de haberla mantenido
secuestrada durante cinco días para obligarla a abandonar
la Iglesia de
la Cienciología.
El 17 de diciembre de 1987, la joven fue a comer con sus
familiares a un
asador de Durango, para celebrar su cumpleaños. Una
vez en el caserío,
su padre y el novio de su hermana se levantaron de la mesa
para ir a por
la comida. Cuando volvieron, lo hicieron acompañados
de dos hombres, que
se presentaron como integrantes de Pro Juventud. Con el
consentimiento
de los padres de la joven, los dos individuos agarraron
a Miren Karmele
y la condujeron al interior de la vivienda.
Cinco días de "secuestro".
Los desprogramadores informaron a Miren Karmele de que iba
a permanecer
en su compañía varios días o semanas
y le advirtieron que le iban a
llevar "a Barcelona, donde sería guardada por
un tiempo en la casa de un
periodista americano" [Vasco Press, 1988]. Durante
los días siguientes,
le leyeron "papeles difamatorios sobre lo que ellos
consideran sectas
diabólicas". Al cuarto día, la joven
hizo creer a los miembros de
Pro Juventud que aceptaba sus argumentos y consiguió
que la trasladaran
a un piso de Lekeitio, donde había un jesuita.
Mientras, Alasne, hermana de la sectaria y también
integrante de la
Iglesia de la Cienciología, amenazó con presentar
una denuncia por
secuestro. Entonces, los padres le pidieron a Miren Karmele
que
p-22
llamara a su hermana para tranquilizarla. La conversación,
que las
sectarias mantuvieron en euskera, le sirvió a la
retenida para informar
a su hermana de su intención de fugarse al día
siguiente.
A las ocho y media de la mañana del quinto día,
la joven abandonó la
vivienda en la que se encontraba secuestrada, aprovechando
que el único
miembro de Pro Juventud que había en el piso estaba
en la ducha. Su
padre y el sacerdote, que se encontraban en el interior
de un coche
estacionado en las inmediaciones, se apercibieron de los
hechos y
emprendieron la persecución de la joven, que echó
a correr.
Al final, el integrante de Pro Juventud capturó
a la muchacha, que se
resistió, lo que hizo que se concentraran a su alrededor
unas quince
personas. "Yo decía a la gente que estaba alrededor
que me llevara a la
Policía vasca -explicó Miren Karmele a la
Prensa-, que había sido
raptada por esa gente que me forzaba a entrar en el coche
y que
necesitaba ayuda. Estuve cinco o diez minutos con esto,
hasta que un
chico se adelantó y me dijo que iba a llevarme a
la Policía". Poco
después, la joven presentaba una denuncia contra
los integrantes de
Pro Juventud en el Juzgado de Gernika.
Enrique Sagnier Sagues, representante de la organización
de asistencia a
sectarios, aseguró en 1988 que habían sido
contratados por los padres de
la joven para desprogramarla. Cinco años después,
María Rosa Doladera,
actual directora Pro Juventud ha señalado que lo
que pasó en el caso de
Miren Karmele es que la muchacha había aceptado someterse
a tratamiento,
pero cambió de opinión en el último
momento.
En su día, la madre de la joven afirmó que
"la secta, a través de mi
hija Alasne, nos sacó casi dos millones de pesetas.
Ahora, con Miren,
les hemos entregado alrededor de 200.000 pesetas, que, según
ella nos
comentaba, eran para unos cursillos" [Villasante, l988].
Los padres
reconocieron que habían entregado dinero a la Iglesia
de la
Cienciología por miedo, "ya que, de lo contrario,
nuestra hija se habría
ido a Florida". "Lo que están haciendo
ellos con mi hija sí que es un
auténtico secuestro", sentenció la madre
de la joven.
"Operación Rocío".
El juez José María Vázquez Honrubia
ordenó, el 20 de noviembre de 1988,
la detención de setenta y un dirigentes de la Iglesia
de la
Cienciología, que celebraban un congreso en Madrid.
El titular del
Juzgado de Instrucción número 21 de la capital
de España investigaba a
los responsables de la secta por delitos contra la libertad
y la
seguridad en el trabajo, contra la salud pública,
amenazas y coacciones
a los adeptos, asociación ilícita, falsedad
en documento público, estafa
y delitos fiscales y monetarios.
Aquel domingo, la Asociación Internacional de Cienciólogos
celebraba en
el hotel Meliá Castilla, en Madrid, una Convención
de las actividades en
el campo para Iberia, a la que asistían responsables
españoles y
extranjeros de la secta. Por el módico precio de
20.000 pesetas, los
adeptos tuvieron oportunidad de participar en un seminario
sobre Cómo
manejar la propaganda negra, impartido por Heber Jentzsch,
presidente de
la Iglesia de la Cienciología. Según Pepe
Rodríguez, el encuentro trató
de las técnicas de intoxicación informativa
y desprestigio público que
emplea la secta para atacar a
p-23
instituciones y personas que ponen en peligro sus intereses
[Rodríguez. 1988].
Cuando los asistentes al seminario estaban comiendo en
un salón del
citado hotel, diez inspectores y cuarenta agentes del Cuerpo
Nacional de
Policía entraron en acción y detuvieron a
setenta y una personas.
Simultáneamente, se registraban en la capital de
España diecinueve
locales de la secta, y la Brigada Policial de Madrid cursaba
las
instrucciones oportunas para que se hiciera lo mismo en
otras ciudades.
Días después, Vázquez Honrubia ordenaba
la expulsión de España de diez
diriegentes extranjeros de la secta y el ingreso en prisión
de once
personas, entre ellas, Heber Jentzsch, el máximo
dirigente de la
organización. El magistrado ordenó intervenir
las cuentas corrientes de
la iglesia, que arrojaban un saldo cercano a los 200 millones
de
pesetas. En la sede de la secta, la Policía se incautó
de cinco kilos de
documentos y un programa informático con datos de
las quinientas
empresas más importantes de España. "¿Qué
hace una organización
religiosa con estos datos?", se preguntó el
juez [Catalán, 1988].
Jentszch, por su parte, optó por representar el
papel de mártir,
exculpar a las autoridades españolas y presentarse
como víctima de una
conspiración internacional. "Esta es la nueva
versión de la Inquisición
española -advertía el 23 de noviembre, cuando
iba a declarar ante el
juez-. Creo que Interpol ha mandado gran cantidad de información
falsa,
que trata de destruir la libertad. La culpa no es tanto
del Gobierno
español como de Interpol, que es una organización
de criminales". El
boletín correspondiente a diciembre de 1988 de Freedom
-el panfleto de
la secta- se dedicó al descrédito de la Interpol
y la defensa de
Narconón.
El dirigente de la Iglesia de la Cienciología consiguió
la libertad bajo
fianza el 10 de diciembre de 1988, previo pago de 75 millones,
y las
autoridades españolas le permitieron regresar a su
país tres meses
después. Una vez en Washington, Jenstch centró
sus ataques en la
Interpol, organización a la que acusó de estar
relacionada con el
narcotráfico [Montagut, 1989].
"Agentes muertos".
Entre tanto, se supo que, por órdenes de la secta,
una agencia de
detectives privados de Barcelona poseía datos reservados
del juez
José María Vázquez Honrubia, la diputada
Pilar Salarrullana y el
periodista Pepe Rodríguez. Los autores de los informes
se referían a los
tres investigados como "agentes muertos". Uno
de los abogados defensores
de la secta, José Manuel Gómez Benítez,
indicó que "estas palabras no
significan, ni mucho menos, que haya que matar a estas personas,
sino
que es una descalificación moral sobre unos individuos
que consideran
contrarios a los intereses de la Iglesia de la Cienciología"
[Pardo, 1989]. El letrado no explicó, sin embargo,
que significaba que
la iglesia catalogara a Pilar Salarrullana como "persona
a destruir,
grado de peligrosidad número 6".
¿Qué objeto tenían las más
de mil páginas de información sobre los tres
"agentes muertos", redactadas en inglés,
holandés y español? "Allí, se
encuentran datos sobre mis teléfonos, domicilio y
movimientos -explicó
la diputada a los periodistas-. Y, debajo de los mismos,
la firma de la
persona que ha contratado el servicio y el precio pagado.
Las
cantidades para dar información van desde las 25.000
hasta las 100.000
pesetas. Cuando vi en el informe el nombre de mis padres
y los
movimientos de mis hijos, se me puso carne de gallina"
[Cascó, 1989].
A mediados de julio de 1989, el juez Vázquez Honrubia
remitió la causa
contra los dirigentes de la Iglesia de la Cienciología
a la Audiencia
Nacional. El auto citaba trece posibles delitos de la secta,
implicaba a
cien personas y valoraba en
p-24
más de 250 millones la cantidad de dinero defraudado
a particulares y a
la Administración. La investigación demostraba,
en palabras del
magistrado, que la Iglesia de la Cienciología "es
una multinacional
dedicada a la venta de bienes y servicios que promete la
salud física y
mental, basada en teorías completamente acientíficas,
para obtener de
los captados sumas crecientes de dinero, que, conforme a
algunos
perjudicados, asciende hasta los 17 millones de pesetas".
[Mercado, 1989].
Cuatro años después de la Operación
Rocío, nada se sabe del proceso
judicial contra la Iglesia de la Cienciología. "Desde
los más poderosos
gabinetes jurídicos del país, contratados
por la secta, y mediante
letrados muy próximos al Gobierno, se ha ejercido
presión directa contra
el juez José María Vázquez Honrubia...
para que el Consejo General del
Poder Judicial le retire del caso y así puedan anular
el rigor
investigador que caracteriza a este inflexible juez. Y en
el Juzgado de
Instrucción número 21, del que es titular,
se han recibido presiones a
favor de la secta desde las instancias más insospechadas
[Rodríguez, 1989; 253].
Los cieneciólogos vascos.
Un error en las direcciones que figuraban en los mandamientos
judiciales
libró a los dos locales que la Iglesia de la Cienciología
tenía en el
País Vasco de los registros ordenados por el juez
Vázquez Honrubia el
20 de noviembre de 1988. El duro golpe que asestó
el titular del Juzgado
de Instrucción número 21 de Madrid a la secta
relegó a segundo plano
periodístico las conmemoraciones fascistas en memoria
del dictador
Francisco Franco y el líder radical Santiago Brouard.
Sin embargo, en
Vizcaya, cuando la Policía se dispuso a registrar
las oficinas de
Dianética de Bilbao y Ondarroa, se encontró
con que las direcciones de
los mandamientos judiciales no eran las de los locales de
la secta. La
Brigada Judicial de Madrid había facilitado al Juzgado
direcciones
erróneas y los dos centros vascos de Cienciología
se libraron de la
visita policial. Aunque el error no fue enmendado en días
sucesivos,
para la Policía, la Operación Rocío
"había sido un éxito".
"Si lees el libro, verás cómo Ron, el
fundador, llegó a Cienciología y
qué es Dianética", me aconsejaba Reyes
Vidal, relaciones públicas de la
secta en Bilbao, días después de que el comodoro
Jentzsch ingresó en la
cárcel [Gámez, 1988]. El libro era Dianética,
de Hubbard. Un Pase usted
sin llamar y la curiosidad periodística me habían
animado a franquear la
puerta del local bilbaíno de la Iglesia de la Cienciología
y penetrar en
el mundo creado por Lafayette Ronald Hubbard. Durante la
conversación
que mantuvimos en la sede de la secta, situado en el número
5 de la
calle Buenos Aires, la joven me habló de la organización
como de un
grupo religioso y negó cualquier carácter
sectario.
Ante mi negativa a adquirir el voluminoso Dianética,
Reyes Vidal me
obsequió una cinta basada en la obra de Hubbard.