ARP
La Alternativa Racional.
Boletín No.
30.
p- 1a
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de Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP)
ARP
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LA ALTERNATIVA RACIONAL
Nº 30 - OTOÑO 1993
SUMARIO
Editorial 3
ARTÍCULO ESPECIAL
¿Está escrito en las estrellas? 5
Miguel Ángel Sabadell
CRITICA
Objeciones a la Astrología 23
Texto íntegro del manifiesto
Historia de un manifiesto 25
Javier E. Armentia
INVESTIGACION
Pon una Luna en tu vida
Capítulo I 29
Barry Williams
Capítulo II 31
John Smyrk, Roslyn Fekitoa
Capítulo III 35
Drew Meek
Capítulo IV 37
Eduardo Giménez González
DEBATE
Ciencia y Astrología
Josep Rosell 39
Pablo A. Bermejo 41
Desde el sillón escéptico 43
L.A. Gámez, M.A. Sabadell
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EDITORIAL
Una de nuestras pretensiones en esta nueva etapa de LAR
es la de dedicar cada cierto tiempo un número a un
tema monográfico; sin ninguna periodicidad salvo
la que pudiera marcar el número y calidad de los
artículos. Este número que tienes entre las
manos representa el inicio de esta idea.
Revisando los distintos números de la revista, descubrimos
que sobre astrología y temas afines hemos publicado
pocos artículos. Siendo uno de los principales caballos
de batalla de los escépticos pensamos que ya iba
siendo hora que los lectores de la revista tuvieran munición
para esos debates que, muchas veces sin querer, surgen en
la sobremesa de una amigable comida o en esa tertulia improvisada
alrededor de una botella de ponche, que se prolonga hasta
altas horas de la madrugada. Y cómo no, cuando debamos
defender nuestros puntos de vista en otros foros más
o menos públicos. Éste es el espíritu
que nos anima a continuar con esta idea de las 'monografías'.
Esperamos que os guste
El estudio histórico de la astrología puede
damos muchas pistas acerca de la evolución de la
pseudociencia en el pensamiento humano. Como cualquier otra
actividad humana, no podemos deslindarla del entorno cultural,
sociológico y político en el cual se desarrolló
(y se desarrolla). Esta pseudociencia no sólo fue
importante durante la época clásica, sino
que vivió momentos de gloria hasta la llegada del
Renacimiento. Regiomontano, Brahe, Kepler, Servet, lord
Brounker (primer presidente de la Royal Society) y otros
muchos conocidos científicos no consideraban repugnante
la idea de que el Sol, la Luna y los planetas influyeran
sobre nosotros. Ni mucho menos las distintas religiones
occidentales se encontraban totalmente en contra de ella.
Pablo III pidió que le hicieran un horóscopo
de Martín Lutero y éste pensaba que "la
astrología es correcta. Sin embargo, su práctica
es incierta". De forma marginal la astrología
contribuyó a impulsar materias tales como las matemáticas
y la astronomía. Por otro lado, en una época
en que primaba la búsqueda del mecanismo que hace
funcionar el Universo no es de extrañar que la "ciencia"
astrológica tuviera seguidores. Era una prueba más
de un universo estructurado. Es más, en los horóscopos
compartían la idea determinista tan en boga entonces.
Por otro lado, al hombre de la calle le proporcionaba una
explicación mucho más cercana y creíble.
Le daba seguridad en aquello que no podía
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controlar y la consideraba superior a todas las otras mancias.
La astrología era una ciencia. ¿Por qué
entró en decadencia a fines del siglo XVII? Señala
Pierre Thuillier que podríamos caer en la tentación
'racionalista: se demostró lo absurda que resulta.
Cuando un saber se encuentra tan fuertemente ligado a la
cultura no basta con criticarlo duramente para derribarlo
ni señalar sus errores en las predicciones ("¿no
se equivocan los médicos?". Este argumento se
ha convertido en un clásico' y debemos estar
preparados para contestarlo rápida, demoledora y
lapidariamente). Y, ya se sabe, "donde dije digo, digo
Diego"... Podemos afirmar que dejó de haber
demanda social porque cesó de interesar, "porque
la mentalidad mágica estaba en regresión y
dejaba lugar a una mentalidad más preocupada por
la eficacia, más racional en el sentido moderno de
la palabra" (Pierre Thuillier).
Evidentemente, hoy en día no podemos dudar de la
nula validez científica de la astrología.
Nuestros conocimientos astronómicos y psicológicos
no dejan el menor resquicio para la duda. La ciencia no
se ha quedado anclada en tiempos de Newton y las corrientes
de pensamiento y culturales han cambiado. El determinismo
se ha revelado un fantasma y la que fuera el adalid de esta
forma de pensar, la física, ha negado su valor. Lo
que posiblemente no haya cambiado es la motivación
de las personas a creer en ella. Muchas veces los astrólogos
recriminan a los astrónomos renegar de sus orígenes.
Totalmente falso. Primero, porque no es cierto que la astronomía
sea hija de la astrología. Segundo, porque son ellos
los que han renegado de sus orígenes. Han renegado
de la ciencia, de la metodología científica
que usaron sus antecesores y se han aliado con videntes,
médiums y psíquicos. El astrólogo ya
no estudia astronomía ni matemáticas: se ha
convertido en una quimérica sombra de lo que fue.
EN PORTADA:
El gráfico de nuestra portada es, como todos habréis
adivinado, una Carta Astral. Pero no es una Carta Astral
cualquiera sino la de ARP -más o menos- según
hemos podido averiguar después de duras investigaciones.
Cualquier astrólogo avezado podrá contamos
a partir de aquí cuál es nuestro carácter
y qué nos depara el futuro. Nosotros no hemos tenido
mucho tiempo para analizarlo, pero al menos si sabemos que
es CAPRICORNIO: responsable, perfeccionista, trabajador,
serio, obstinado... la mente rige
el corazón...
Quizá por eso mismo no somos muy proclives a que
sean los hados quienes rijan nuestros pasos, y nos fiamos
más del trabajo cotidiano. Eso si, bañado
con unos gotas de ironía para no desesperarse ante
tanto ingenuo credulón, y tanto sinvergüenza
dispuesto a sacarle los cuartos a aquel.
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ESPECIAL
¿ESTÁ ESCRITO EN LAS ESTRELLAS? Una revisión
crítica de la astrología.
El autor es astrofísico y coordinador en Aragón
de A.R.P. Fue, junto con Javier E. Armentía, promotor
del manifiesto 'Objeciones a la Astrología'. Es además
ilusionista aficionado y secretario de la Asociación
Mágica Aragonesa.
Miguel Angel Sabadell
"El hombre dejará de cometer barbaridades,
cuando deje de creer en absurdidades" VOLTAIRE
Para aquellos que nos dedicamos a la astronomía,
es bastante frecuente que nos pregunten acerca de la influencia
de los cometas en el destino de los países, o si
sabemos hacer cartas astrales, o si durante la carrera nos
enseñan a hacer horóscopos. Muy pocos conocen
la diferencia entre astronomía y astrología.
Así, el presidente francés François
Mitterrand alabó los descubrimientos de la astrología
en un congreso de astrónomos celebrado en Francia
hace algunos años. Esta confusión entre ciencia
y pseudociencia se ha venido extendiendo debido al auge
que ha experimentado todo lo relacionado con el ocultismo,
la parapsicología y los extraterrestres en los últimos
años. La diferencia entre ambas es notable. Según
la definen los propios astrólogos, "La astrología
es la ciencia que estudia la acción de los cuerpos
celestes sobre los objetos animados e inanimados y la reacción
de éstos ante esas influencias. Estudia también
los ángulos entre planetas y sus efectos visibles
sobre la humanidad." (March y McEvers, 1989)
La astronomía no tiene tales pretensiones. Se conforma
con describir el Universo, intentar determinar su origen
y su final y el de los objetos que en él existen:
planetas, estrellas, galaxias... Difícilmente se
podría encontrar a un astrónomo profesional
o aficionado que crea que las posiciones relativas de los
planetas determinan el carácter y el destino de las
personas (astrología natal), o que influyan sobre
la economía (astroeconomía) o la política
de un país (astrología mundial). Por algo
muy sencillo. El mayor logro de la ciencia, y en particular
de la astronomía, es el haber descubierto que todo
el universo se rige por las mismas leyes y está hecho
con los mismos elementos químicos que los encontrados
en la Tierra. La caída de una hoja, el movimiento
de los planetas y el de las galaxias están recogidos
por una única ley. El hidrógeno del Sol, la
limonita de Marte o el anhídrido carbónico
de Venus son idénticos a los encontrados aquí.
Así que, ¿por qué el amoniaco de Júpiter
puede influir en nuestro carácter y el que tenemos
guardado en el armario de la cocina no?.
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La astrología se basa en opiniones y en creencias
más que en evidencias. Es consecuencia del pensamiento
mitológico de las primeras culturas. Es consecuencia
de una forma de ver el mundo, de una cosmología completamente
diferente a la real. Resulta edificante repasar la historia
de la astronomía, pues en ella encontraremos las
razones por las cuales la astrología es indefendible.
EL ORIGEN DE LA ASTROLOGÍA
"Ahora que hemos tratado de la ciencia de los números,
de la constitución de los cielos, pasamos a la astrología;
y es una ciencia a los ojos de la mayoría de las
personas, por más que nuestra opinión nos
sitúe dentro de la minoría."
AL BIRUNI (el más eminente astrónomo árabe)
Desde el comienzo de la civilización los hombres
han mirado hacia e1 cielo. Descubrieron la existencia de
determinados ciclos celestes que se superponían a
otros ya conocidos como las estaciones, el día y
la noche, la siembra y la cosecha, los movimientos migratorios
de los animales... Por tanto, usaron esos ciclos celestes
como vehículo para predecir, entre otras cosas, las
épocas en las cuales debían cazar y recolectar.
La existencia de muescas en huesos de animales del Paleolítico
Superior revelan que los antiguos pobladores llevaban un
registro de observaciones lunares que usaban para preparar
la caza (ver Marshack, 1964). Idéntico uso de las
fases lunares se han encontrado en China, India, Egipto,
Babilonia, América Central... Junto con otros, este
hecho invalida el conocido argumento, repetido hasta el
aburrimiento, de que la astronomía es hija de la
astrología. El prestigioso historiador de la ciencia
Neugebauer (1957) afirma: "Normalmente se dice que
la astronomía se originó de la astrología.
No he encontrado ninguna evidencia para esta teoría".
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INSERTO
Los sucesos realmente relevantes sólo podían
predecirse mirando al cielo
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El origen de la astrología occidental debemos buscarlo
en Mesopotamia, en la Babilonia y Asiria de hace 4000 años.
Era ésta una civilización floreciente, y como
todo pueblo que ha desarrollado un grado cultural suficiente,
creó una mitología para explicar el mundo
intentando dar respuesta a las eternas preguntas ¿Quienes
somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde
vamos? Inventaron dioses como Marduk para explicar tanto
la caída de una hoja como el movimiento del Sol y
las estrellas alrededor de la Tierra, centro del Universo.
Residían en el único lugar para ellos inalcanzable:
el cielo. Así que trasladaron toda su religión
a la bóveda celeste. En ella encontraron ciertos
cuerpos, los planetas (del griego "errantes"),
que se movían por el firmamento. Identificaron al
Sol, la Luna, Mercurio, Venus. Marte, Júpiter y Saturno
con sus dioses y les atribuyeron características
en función de su aspecto. Es el conocido razonamiento
por analogía clásico del pensamiento mágico
y mitológico. Marte (Nergal), de color rojo brillante,
era el dios de la guerra; Venus (Ishtar), luminaria del
atardecer y del amanecer, era la diosa de la fertilidad;
Júpiter (Marduk), de color blanco, era el padre de
los dioses. Que los planetas influyeran en los acontecimientos
terrestres era algo evidente pues ¿no estaba acaso
la Tierra en el centro del Universo?, ¿no influye
el Sol en todos nosotros, marcando cuándo debemos
levantarnos, cuándo debemos sembrar?
Los registros más antiguos que se conservan sobre
los conocimientos matemáticos y astronómicos
de los babilonios corresponden al reinado de la dinastía
Hammurabi (del 1800 al 1600 a.C.). Los sacerdotes caldeos,
depositarios de estos sabores, observaban cuidadosamente
el cielo anotando las posiciones relativas de los planetas
y la Luna, necesarias para el establecimiento del calendario
lunisolar base de su cultura. Después de siglos de
paciente observación, registrando minuciosamente
todos los sucesos acaecidos en el reino, las posiciones
de los planetas y la Luna, y de todos los fenómenos
meteorológicos destacados (como puede ser la presencia
de un halo alrededor del Sol) se comenzaron a dar las primeras
predicciones. Curiosamente, no estaban
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referidas al carácter o el comportamiento de las
personas, sino que los primitivos informes se referían
a predicciones sobre el tiempo meteorológico, inundaciones,
cosechas y el futuro del reino: "Si el Sol poniente
parece el doble de grande que de costumbre y tres de sus
rayos son azulados, el rey del país está perdido"
"Si la Luna es visible el décimo día,
hay buenas noticias para la tierra de Akkad, malas noticias
para Siria" (predicciones de Sargón el Viejo
hacia el 2400 a.C.).
Para los sacerdotes babilonios el arte de la predicción
era una parte fundamental de su quehacer diario. Usaban
todos los métodos imaginables para ello: la interpretación
de los sueños, el análisis de las vísceras
de los animales sacrificados, el vuelo de las aves, los
nacimientos anormales... Sin embargo, los sucesos realmente
importantes sólo podían predecirse mirando
al cielo. Únicamente el destino de los países
y sus gobernantes podía ser obtenido interpretando
los fenómenos astronómicos y meteorológicos
(los caldeos no hacían distinción alguna entre
ellos). Esta primitiva astrología no daba importancia
a las constelaciones en que se encontraban los planetas,
sino únicamente al brillo y posiciones relativas
de éstos, a los eclipses de Luna y de Sol, a la aparición
de estrellas fugaces... Fue hacia el 700 a.C. cuando nació
la idea del Zodiaco. Como alguien dijo una vez, "si
los planetas son las agujas del reloj, el Zodiaco proporciona
los doce números de la esfera". La primera tablilla
de una serie llamada Mul Apin menciona 'las constelaciones
del camino de la Luna' que, traducidos a nuestros propios
grupos de estrellas, son: Pléyades, Tauro, Orión,
Perseo, Cochero, Géminis, Cáncer, Leo, Spica,
Libra, Escorpión, Sagitario, Capricornio, Acuario,
Piscis, Pegaso, Piscis más la parte media de Andrómeda
y Aries. 18 signos en total. Los doce signos aparecieron
hacia el 400 a.C., después de un periodo donde su
numero había sido reducido a once. La constelación
faltante era Libra, que se construyó a expensas de
las pinzas del vecino Escorpión. El por qué
a un conjunto de estrellas se la llamó Capricornio
o Sagitario tiene su origen en diversos motivos: la muy
vaga apariencia con algún animal (Tauro o Leo), las
características climáticas de la región
cuando el Sol se encontraba en esa constelación (Acuario,
cuyo significado es el portador del agua porque Enero era
el mes más húmedo en Mesopotamia) o algún
otro tipo de razonamiento lógico.
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INSERTO
Los dioses vivían en el cielo y enviaban señales
a sus representantes
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Es evidente que los sacerdotes caldeos encontrasen 'correlaciones'
entre los eclipses lunares (objetivo prioritario de sus
observaciones) y otros sucesos astronómicos con momentos
relevantes de su historia. Igualmente las podrían
haber hallado con el ciclo reproductor del escarabajo pelotero
o con el de la metamorfosis de la rana. Hoy sabemos que
esas relaciones aparentes son absolutamente casuales y conllevan
un alto grado de componente psicológico (eliminar
los errores y ensalzar los aciertos). Sin embargo, para
ellos era una clara consecuencia de su propia cultura. Los
dioses vivían en el cielo y, conocedores del futuro
de los hombres enviaban a sus representantes (los sacerdotes)
señales sobre los próximos acontecimientos
que debían interpretar. Esta filosofía se
encontraba sumergida en la idea de un tiempo cíclico,
donde la historia siempre se repite. El pastel resultante
es obvio: la predicción del futuro mirando las estrellas.
A partir del año 300 a.C. empiezan a aparecer algún
tipo de predicciones particulares. El deseo que cada persona
tiene de conocer su futuro hace que el negocio se amplíe.
Todavía los horóscopos babilónicos
no son como los que conocemos actualmente ni como los que
conocían los griegos y romanos. La colección
de predicciones astrológicas babilónicas traducidas
por Sachs (1952) no mencionan ni el signo ni las posiciones
planetarias secundarias de tanta importancia en el horóscopo
grecorromano, aunque su estructura sigue siendo la misma
(incluidas las clásicas afirmaciones banales y generales):
"Júpiter en 18º Sagitario. El lugar de
Júpiter significa: su vida será regular, buena;
será rico, llegará a viejo". "Venus
en 4º Tauro. El lugar de Venus significa: dondequiera
que esté todo le irá bien; tendrá hijos
e hijos. (Horóscopo de un nacido el 3 de Junio del
234 a.C.)
Con las conquistas de ALEJANDRO MAGNO (300 a.C.), toda
esta tradición astrológica pasa al mundo griego.
El camino
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había sido preparado por las ideas de PLATON y PITAGORAS.
Ambos habían unido matemáticas y misticismo,
habían hecho una religión de las matemáticas.
Enseñaban la unicidad entre el cielo y la tierra,
la perfección de los cuerpos celestes, con los planetas
moviéndose en esferas de cristal perfectamente transparentes
("la música de las esferas"). Con semejante
bagaje filosófico no es difícil entender la
rápida aceptación de la astrología:
era la prueba palpable de esa unión mística
con el universo.
La astrología llegó a Grecia por dos caminos:
Babilonia y Egipto. Desde Babilonia gracias al sacerdote
BEROSO que la enseñaba en la isla griega de Cos hacia
el año 280 a.C. Allí escribió su monumental
Babyloniaca, obra en tres volúmenes donde expone
sus conocimientos y la información traída
de su país. Beroso, muy interesado en los trabajos
del médico griego HIPOCRATES, se cree que fue el
fundador de la medicina astrológica, práctica
perniciosa que relaciona cada parte del cuerpo con un signo
astrológico. En pocas palabras, la culpa de las enfermedades
la tienen los planetas.
La astrología egipcia tiene su base en los llamados
decanos, periodos de l0 días, cada uno de los cuales
se hallaba bajo la protección de un dios representado
por una estrella o grupo de estrellas. En total había
36 decanos y se usaban esencialmente para seguir el ciclo
de Sirio (Sothis), cuyo levantamiento helíaco daba
comienzo al año egipcio. El levantamiento helíaco
del resto daba comienzo a distintas partes del año,
las décadas. Como es natural, lo que comenzó
siendo una forma de medir el tiempo se tornó en un
sistema predictivo relacionado, además, con otros
campos como la alquimia, las piedras y plantas mágicas...
Esta escuela culminó en un libro escrito por dos
personajes llamados PETOSIRIS y NEQUEPSO (probablemente
legendarios) sobre el año 160 a.C. Sin embargo, los
griegos las adoptaron a sus propias creencias.
Definitivamente la influencia de los astros se extiende
a todos los seres humanos sin excepción (¿quizá
porque no había reyes en Grecia y veían peligrar
el negocio?); las acciones atribuidas a los planetas se
hacen más humanas, pues los mismos dioses griegos
tenían atributos humanos: cobraron importancia las
constelaciones del Zodiaco pues no era lógico que
la esfera de las estrellas fijas no sirviera para nada cuando
el resto tenían un significado preciso.
ELEMENTOS DE UN HORÓSCOPO
"Es ilógico que tal planeta, al ver a otro
se alegre. mientras que tal otro, al ver al primero, le
sucede lo contrario. Porque, ¿qué hostilidad
cabe entre ellos o sobre qué?"
PLOTINO
Los griegos, como matemáticos que eran, sistematizaron
y geometrizaron la astrología. Dividieron el círculo
zodiacal en doce partes iguales reemplazando los irregulares
signos babilonios. ¿Por qué doce? Sin duda
fue por razones estéticas: el once es un número
primo y no divide exactamente los 360º de una circunferencia.
Como enamorados de la geometría, la introdujeron
en la astrología (ver figura 1). Unieron los distintos
signos con triángulos y cuadrados. Los cuatro triángulos
que así se obtienen los identificaron con los cuatro
elementos clásicos o humores: tierra, aire, agua
y fuego. Los tres cuadrados dan origen a la clasificación
ternaria o cualidades, que divide a los signos en cardinales,
fijos y mutables. Finalmente introdujeron las polaridades
(negativa y positiva, o femenino y masculino) de
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manera alternada en todo el espectro zodiacal. Las relaciones
entre las posiciones angulares de los planetas (aspectos
y su influencia reside en el concepto místico-geométrico
de ángulos armónicos (60º, 120º),
disarmónicos (90º, 180º) o neutros (0º).
Aún se introdujo una complicación más.
Se subdividió la superficie terrestre en doce husos
horarios (casas terrenales) que proyectados sobre la esfera
celeste dieron origen a doce sectores de 30 grados llamados
casas celestes. Tenemos pues a los signos recorriendo las
casas, inmóviles en el cielo astrológico,
y cada signo tiene una influencia determinada dependiendo
de la casa en que se encuentre. A los arcos que dividen
las casas se les llama cúspides. La cúspide
de la primera casa, que coincide con el horizonte Este se
denomina ascendente. La cúspide en el horizonte Oeste
se llama descendente. Ambas son de una importancia crucial
a la hora de realizar un horóscopo. A todo esto deberíamos
añadir que los planetas tienen influencias especiales
según los signos con los que tienen una relación
particular: éstas son las dignidades. Tendremos entonces
el domicilio, el exilio o detrimento, la exaltación
y la caída. Con todo esto se construye una carta
natal o estudio astrológico.
PTOLOMEO, el gran astrónomo alejandrino del siglo
2 d.C. recogió todas estas reglas y las escribió
en el libro que es base de toda la astrología moderna:
el TETRABIBLOS. Nada sustancial ha cambiado desde entonces.
CONTRADICCIONES INTERNAS
"Cuando mueren los pobres no aparecen cometas. Los
cielos centellean por la muerte de los príncipes"
WILLIAM SHAKESPEARE (en su obra "Julio Cesar")
Desde su origen la astrología ha tenido distintas
escuelas. Incluso en la actualidad cada una tiene su propia
interpretación. En 4000 años los astrólogos
han sido incapaces de ponerse de acuerdo en aspectos fundamentales.
La primera se encuentra en la propia definición de
astrología. Para unos, la astrología nos muestra
la tendencia futura, pero que puede ser cambiada por nuestros
propios actos. Para otros lo dictado por las estrellas es
inmutable y sucede irremisiblemente. Después de tantos
siglos de investigación astrológica. ¿aún
no han podido dirimir esta cuestión fundamental?
La segunda es que no saben si la astrología es una
ciencia. Para unos es un arte (p.ej., Leonor Alazraki) y
las estrellas y los planetas les hablan. Para otros es una
ciencia (p.ej.: José S.M. de Pablos). ¡Claro
que si! ¿Acaso no usan el ordenador y las tablas
de posiciones planetarias de la NASA para realizar sus trabajos?.
Bastedo (1978) ha puesto de manifiesto que los astrólogos
ni siquiera se ponen de acuerdo en las características
propias de cada signo solar. De las ¡catorce! escuelas
astrológicas consultadas en la zona de la bahía
de San Francisco reunió un total de 2375 adjetivos,
de los cuales sólo 30 eran citados por dos o más
escuelas.
-------
FIGURA 2: El movimiento del sol a través de las constelaciones
permite a los astrólogos elucubrar sobre pasado,
presente y futuro.
-------
Pero la contradicción esencial dentro del mundo
astrológico es si se debe tener en cuenta la llamada
precesión de los equinoccios que ha hecho que los
signos no coincidan con las constelaciones. Unos astrólogos
dicen que una persona es Leo porque en el momento de su
nacimiento el Sol se encontraba en el signo de Leo. Pero
en realidad estaba en la constelación de Cáncer.
A este tipo de astrología se la conoce como astrología
tropical y es la que aparece en todas las revistas y periódicos.
¡Qué absurda resulta! Esta astrología
coloca los distintos planetas en un cielo IMAGINARIO, un
cielo de hace 2000 años que nada tiene que ver con
el actual, y desde ahí, sin saber cómo ni
porqué, los planetas influyen sobre las personas.
Sin
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embargo hay otros astrólogos mas congruentes que
si tienen en cuenta la precesión. A ésta se
la conoce con el nombre de astrología sidérea.
Así, quien haya nacido el 29 de Julio será
un idealista, orgulloso, ambicioso, arrogante y jactancioso
Leo para un astrólogo tropical, pero será
un doméstico, sensible, autocompasivo y demasiado
cauto Cáncer para un astrólogo sidéreo.
¿Quién tiene razón? Ni ellos lo saben.
No extrañaría nada encontrar a alguien que
explique así los problemas de doble personalidad.
Si una persona nacida en una ciudad situada a a altas latitudes
geográficas decide hacerse una carta astral puede
encontrarse con serios problemas. En estos casos, el Medio
Cielo (punto en la que el primer vertical corta al Zodiaco
por encima del horizonte) y el Cielo Inferior (el otro punto
debajo del horizonte) no coinciden con las cúspides.
Este importantísimo problema se ha intentado solucionar
a lo largo de la historia. Se fueron proponiendo diversos
sistemas, llamados domificación. Entre ellos destaca
el de PORFIRIO del siglo III mejorado por AL KABISI en el
siglo XI. El sistema REGIOMONTANO aparece en el XV y en
el siglo XVII PLACIDUS TITUS propone el que se convertiría
en el más usado. Y en 1939 KOCH desarrolló
un nuevo sistema. Aún hoy, no existe consenso sobre
cuál es el mejor. Y como ello repercute sobre la
definición de los límites de las casas, no
se puede estar seguro de cuál es el ascendente, de
importancia vital a la hora de hacer el estudio astrológico.
¿Y qué ocurre con los lapones, esquimales
y todos los nacidos por encima de los dos círculos
polares? Allí la eclíptica no se encuentra
en ninguna casa; el cielo se ve privado de planetas durante
muchos meses, pues se encuentran todos por debajo del horizonte.
Es una tierra de hombres sin horóscopo. ¿Quiere
decir que todos los nacidos en esas latitudes son hombres
con personalidad poco desarrollada, apáticos e incapaces
de tales logros? Evidentemente no.
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INSERTO
En 4.000 años los astrólogos han sido incapaces
de ponerse de acuerdo en aspectos fundamentales
-------
Otro importante punto en el que los astrólogos no
están de acuerdo es en el valor de los orbes de los
distintos aspectos. Esto hace cambiar el resultado de una
carta natal radicalmente. Por otro lado, el orbe mínimo
aceptado por algunas escuelas para algún aspecto
es de un grado (para la mayoría es de tres, pero
tomemos el valor más conservador). Por tanto, la
variación de un grado en la posición de un
planeta en el cielo no modifica sustancialmente un horóscopo.
Esto equivale a unos cien kilómetros de longitud
geográfica y a unos diez minutos de tiempo. Esto
quiere decir que los nacidos en los hospitales de Madrid
y alrededores dentro de ese espacio de tiempo tienen todos
el mismo horóscopo. Da igual que sean de familia
pobre o rica, todos tendrán el mismo destino y el
mismo carácter. Mas obvio es el caso de los gemelos.
Nacidos al mismo tiempo, deben tener horóscopos idénticos.
Sin embargo, sus destinos pueden ser totalmente distintos.
¿Y las guerras? En ellas mueren muchos hombres,
cada uno con una fecha de nacimiento distinta. La astrología
no puede explicar por qué todos ellos tienen el mismo
destino e igual ocurre con los muertos en accidentes. ¿Tenían
los seis millones de judíos asesinados por Hitler
cartas astrales confluentes?
PREGUNTAS SIN RESPUESTA
"La obstinación por la astrología es
una orgullosa extravagancia. Creemos que nuestros actos
son lo bastante importantes como para merecer estar escritos
en el gran libro del cielo"
MONTESQUIEU
Las objeciones a la astrología han sido siempre
las mismas, desde que el filósofo griego CARNEADES
las planteara por vez primera. Con el avance del conocimiento
se han ido añadiendo algunas, que si bien no son
cuestiones definitivas, nos enseñan lo absurdo del
planteamiento astrológico: no es otra cosa que convicciones
personales y pensamiento mágico. Nada hay de realidad
objetiva. Veamos algunas de estas preguntas embarazosas,
no exentas de cierto sano humor escéptico.
p- 11
Si suponemos que las columnas astrológicas
que aparecen en periódicos y revistas son ciertas,
¿quiere decir esto que la doceava parte de los habitantes
del planeta (unos 400 millones) tienen todos el mismo tipo
de día, cada día?
"Sagitario: Anímicamente te mostrarás
muy nervioso y ansioso. Procura rodearte de gente apacible
o busca una buena lectura. Cuidado con los viajes".
Bogdanich (1993)
"Virgo: Buen momento para poner en claro una situación
personal, que desde hace mucho tiempo se encuentra en estado
de confusión. Va a sentir la necesidad de comprender
acerca del fundamental propósito de su vida y elevar
el nivel de conciencia." Vicente (1990)
------
ILUSTRACION
Mareas. La influencia de la Luna sobre ellas siempre se
ha utilizado como argumento para justificar la astrología.
------
Este es el tipo de predicción clásica en
astrología totalmente vacía de contenido y
de carácter predictivo. Se trata más bien
de consejos aplicables a multitud de personas independientemente
de su signo. Esta astrología de opereta es denostada
por los que se califican como astrólogos serios,
aunque muchos de ellos tengan su propia columna en algún
periódico o revista.
¿Qué les hace suponer a los astrólogos
occidentales que nuestra astrología es la buena?.
Las culturas hindú, china y japonesa tienen una tradición
astrológica tan impresionante como la nuestra pero
basada en un conjunto de estrellas totalmente diferentes.
Así, una de las astrologías chinas consta
de 26 signos. Si una es cierta, las otras tienen que estar
equivocadas.
¿Qué tipo de influencia, de fuerza,
es la que ejercen los planetas sobre nosotros? La única
fuerza conocida que podría influir de alguna manera
es la gravitatoria. Sin embargo, la atracción que
ejerce la enfermera o el médico sobre el recién
nacido es mucho mayor que la que puedan ejercer los planetas.
Por ejemplo, la fuerza gravitatoria del médico es
400.000 veces mayor que la de la Luna. Incluso las fuerzas
de marea a las que siempre aluden son también despreciables.
La fuerza de marea ejercida por la madre es 12 millones
de veces mayor que la ejercida por la Luna. Luego debe tratarse
de una fuerza desconocida ¿qué tipo de fuerza
es? ¿Por qué sólo la percibe el cerebro
humano y es inaccesible para cualquier aparato de medida?
¿Por qué manifiesta sólo en la astrología?
Los descubrimientos hechos en física no contradicen
a los realizados en química o en biología
o en geología. Todos ellos están relacionados
Es más, se considera un fuerte espaldarazo a la validez
de una teoría el que, además de explicar ciertos
hechos conocidos y predecir otros desconocidos, no entre
en contradicción con ninguna otra firmemente asentada.
Pero la astrología está en contra de todo
lo que conocemos. Es incapaz de explicamos por qué
esa misteriosa influencia no se presenta en ninguna otra
disciplina científica. ¿Depende esta fuerza
de la distancia? Parece ser que no, ya que los planetas
tienen la misma influencia sobre nosotros tanto si están
cerca como si están lejos de la Tierra. Entonces
¿por qué la astrología no tiene en
cuenta el efecto de otros objetos celestes que emiten muchísima
más energía que cualquier planeta como los
púlsares, novas, supernovas, galaxias activas o cuásares?
¿por qué no tienen en cuenta la existencia
de otros planetas en otras estrellas o en otras galaxias?
¿Por qué sólo influyen los nueve planetas,
la Luna y el Sol? ¿Por qué no lo hacen los
más de 2000 planetoides y asteroides que se encuentran
dentro del Sistema Solar?. Para soslayar este tremendo problema
los astrólogos hablan ahora de sincronicidad, mal
interpretando el conocido término jungiano ¿Cómo
justifican que la sincronicidad se dé con un cielo
de hace 2.000 años, y no por ejemplo, con el de hace
50.000 años?
p- 12
¿Por qué es el momento del nacimiento
y no el de la concepción clave para la astrología?
Por la medicina sabemos que es la concepción el momento
clave para la existencia de un nuevo ser humano, y no el
momento del nacimiento. Las características del individuo
quedan determinadas mucho tiempo antes de nacer aunque para
la astrología esto no tiene ninguna importancia.
¿Quiere decir que el vientre de la madre apantalla
el efecto de los planetas? ¿Qué fuerza es
capaz de viajar cientos de millones de kilómetros
de frío espacio y es incapaz de atravesar unos insignificantes
centímetros de carne? ¿Podremos vernos libres
del influjo planetario si forramos nuestra habitación
con filetes de ternera? Aún suponiendo que es el
momento del nacimiento, ¿cuándo empiezan a
influir los planetas, cuando sale la cabeza o cuando salen
los pies? ¿O cuando cortan el cordón umbilical?
¿Qué ocurre con las cesáreas? ¿Cuando
podemos decir que es el momento del nacimiento? ¿Y
si se cae la madre y el nacimiento es prematuro? ¿Estaba
escrito en las estrellas? ¿Por qué los astrólogos
son incapaces de predecir este suceso? ¿Qué
pasa con la fecundación "in vitro"? Aquí
no hay cuerpo de la madre que apantalle a los planetas.
¿O el cristal del tubo de ensayo también es
capaz de impedir la acción de los planetas? La respuesta
a estas preguntas es sencilla: es más fácil
conocer el momento exacto del nacimiento que el de la concepción,
aunque los astrólogos hablen de destinos compartidos
de madre e hijo, o de influencia espiritual en el momento
de la concepción y física en el del nacimiento.
------
INSERTO
¿Tenían los seis millones de judíos
asesinados por Hitler cartas astrales confluyentes?
------
¿Son erróneos todos los horóscopos
anteriores a 1930? Plutón, el último planeta
(hasta ahora) fue descubierto en 1930. ¿Por qué
los astrólogos de siglos pasados no se dieron cuenta
de que sus predicciones estaban parcialmente equivocadas
y dedujeron la existencia de nuevos planetas? La astronomía
descubrió otros planetas por el efecto gravitatorio
que tenían sobre el resto del Sistema Solar. Pero
la astrología, como toda superstición , ha
ido añadiendo a su bagaje los distintos descubrimientos
científicos sin aportar absolutamente nada. Actualmente,
algunos astrónomos postulan la posible existencia
de un décimo planeta. ¿Qué nos dice
la astrología al respecto? ¿es capaz de predecir
si existe ese planeta y dónde se encuentra en estos
momentos? Como siempre, obtenemos la callada por respuesta.
Los signos tienen su origen en las constelaciones
del Zodiaco. Pero éstas son 14 y no 12. Las dos que
faltan son Cetus (la Ballena) y Ophiucus (Ofiuco). ¿Por
qué los astrólogos no las tienen en cuenta?
Durante mucho tiempo no fueron 12 los signos del Zodiaco
¿Cómo hacen los astrólogos actuales
para construir la carta astral del rey babilonio Asurbanipal?
¿Por qué los signos tienen todos la
misma extensión si las constelaciones que los originaron
no son iguales?
Las casas celestes están referidas al horizonte
terrestre. ¿Qué relevancia tienen en el comportamiento
de los astronautas en la Luna?
Pronto mandaremos astronautas a Marte. ¿Qué
efecto tendrá la Tierra sobre ellos? Cuando nazcan
niños en otros planetas, ¿saldrán a
la luz nuevas e inimaginables personalidades? Si realmente
la Tierra ejerce algún efecto, ¿pos qué
los astrólogos no la tienen en cuenta en sus horóscopos?
¿Por que si alguien se encuentra sobre la superficie
de un planeta éste no influye para nada?.
p- 13
LAS PRUEBAS A LA ASTROLOGÍA
"Los astrólogos debemos aprender a contrastar
nuestras propias prácticas. La mayoría no
sabe hacerlo..., la mayoría de los astrólogos
desconocen por completo los aspectos básicos sobre
la investigación en la astrología"
ROBERT HAUD (astrólogo)
Muchas son las preguntas que la astrología deja
sin responder. Aun con todo, puede ocurrir que la hipótesis
astrológica sea cierta. Para verificarla basta con
diseñar una serie de pruebas y ver si realmente funciona.
El análisis debe hacerse de tres formas. Una, estudiando
características generales o particulares de cada
signo y ver si responden a la realidad en una muestra extensa
de personas. Dos, viendo si las predicciones hechas por
los astrólogos se han cumplido en un porcentaje elevado,
comprobando así el carácter predictivo de
la astrología. Y tres, analizando si las cartas natales
describen realmente la personalidad del individuo.
Comencemos por la primera. Según la astrología
las personas van a tener unas características físicas,
psicológicas, sociológicas, filosóficas....
en función del signo bajo el cual hayan nacido. Por
ejemplo, los Leo son líderes por naturaleza, luego
deberíamos encontrar un mayor número de ellos
en puestos de responsabilidad en empresas, países,
etc. que de Virgos, signo poco proclive para el liderazgo.
R. W. Bastedo (l978) analizó 31 características
distintas (liderazgo, liberalismo, inteligencia, creencia
en el ocultismo, empleo, altura, forma física....)
en una población de 955 personas del área
de la bahía de San Francisco buscando si existía
una distribución no casual entre éstas y los
signos a los que pertenecía cada una de ellas. No
encontró ninguna correlación entre ambos.
Noblit (1978) en su tesis doctoral, estudió las relaciones
angulares entre los planetas y aspectos de la personalidad
de los sujetos. No encontró la relación pretendida
por la astrología. Mechler, McDaniel y Mulloy (1980)
intentaron reproducir el resultado obtenido por la revista
sensacionalista National Inquirer (1980) con una muestra
de 26Z estudiantes utilizando el mismo cuestionario que
el del National. Los resultados obtenidos fueron los esperados
por el azar.
------
INSERTO
El 54% de los consultados se identificaba con la carta astral
del asesino.
------
Roger Culver (1981) estudió la relación entre
el signo de 300 personas y sus características físicas
(forma de brazos, grupo sanguíneo, color de pelo...)
Karl G. Jung (1983) estudió la suposición
astrológica que, para las parejas, la posición
del Sol en el momento de nacimiento de una de ellas corresponde
a la de la Luna cuando nació la otra. Ninguno de
estos estudios encontró las relaciones que la astrología
afirma que existen. Tyson (1980) analizó las carreras
escogidas por 10313 graduados. Por ejemplo, según
la astrología los signos de Acuario, Sagitario, Aries,
Géminis y Virgo son más propensos al estudio
científico y racional. No encontró ninguna
relación entre los signos y las carreras escogidas.
Se han realizado gran cantidad de estudios en esta línea.
Snell, Dean y Wakefield estudiaron dos conjuntos de 1500
líderes. Si la hipótesis astrológica
era correcta, se deberían encontrar menos Virgo que
los esperados por el azar. Sin embargo no se encontraron
diferencias significativas respecto a los otros signos.
Farnsworth recogió las fechas de nacimiento de 2000
músicos para ver si encontraba alguna relación
con el signo o el ascendente; Silverman, psicólogo
de la Universidad de Michigan, estudió la compatibilidad
e incompatibilidad zodiacal en 2978 parejas casadas y 478
divorciadas; también estudió las características
de los signos de 600 estudiantes de psicología; Bennett
y Barth, economistas de la George Washington University,
analizaron estadísticamente la supuesta relación
astrológica entre los signos regidos por Marte y
los militares norteamericanos; el físico John McGervey
de la Case Western Reserve University, estudió la
relación entre el signo solar y la profesión
de 6475 políticos y 6534 científicos. Ninguno
de ellos encontró la pretendida relación astrológica.
p- 14
Para finalizar debemos mencionar los trabajos del fallecido
psicólogo francés Michel Gauquelin que durante
años se dedicó a estudiar la astrología
y ver si en ella encontraba alguna traza de credibilidad.
Así estudió 15560 personas de lO profesiones
diferentes y buscó si en realidad había alguna
asociación con los signos, posiciones planetarias,
ascendente...; también estudió lo que se conoce
como herencia astrológica (los hijos tienden a nacer
con iguales factores astrológicos que sus padres)
sobre un total de 7964 y 3923 parejas padre e hijo; en ningún
caso apareció el pretendido efecto astrológico.
También puso a prueba a los astrólogos en
su "experimento de destinos opuestos". Consistió
en proporcionarles las fechas completas de nacimiento de
cuarenta personas, veinte delincuentes conocidos y otras
veinte personas que vivieron largas y pacíficas vidas,
y ver si eran capaces de diferenciarlos. El resultado fue
el esperado por azar. Igualmente intentó reproducir
los resultados de las investigaciones de Paul Choisnard
(Pruebas y bases de la astrología científica,
l92l). Este astrólogo fue uno de los promotores de
la astrología científica. Así se expresaba
al hablar de los astrólogos tradicionales: "...
esos coleccionistas de reglas que siempre hablan de la experiencia
pero nunca la definen".
Choisnard estudió los aspectos de Marte respecto
al Sol en el momento de la muerte de 200 personas encontrando
que en un 36,5% ambos cuerpos estaban mal aspectados mientras
que el cálculo probabilístico daba un valor
del 22%. Gauquelin tomó una muestra de 7482 casos
encontrando una proporción de 22,6%. Analizadas por
otros autores las estadísticas de Choisnard (como
Paul Courdec, entre otros), se ha visto que sus resultados
se ajustan a las leyes del azar. Siguiendo con el planeta
Marte, Gauquelin estudió su efecto negativo (rige
las armas, la guerra, las heridas, la violencia) sobre 623
asesinos franceses, seleccionados como los más peligrosos.
El número de las supuestas posiciones que debería
ocupar el planeta para que este efecto se diera era inferior
al esperado por el azar.
También estudió la vida de varios cientos
de gemelos, los cuales deberían tener el mismo destino,
y no encontró prueba alguna que apoyara la hipótesis
astrológica. Después de todos estos estudios
Gauquelin (1967) afirmó:
"Todos los esfuerzos de los astrólogos por
defender su postulado básico han fallado. (...) Las
estadísticas han demostrado la falsedad de los viejos
argumentos de una vez para siempre. (...) Quienquiera que
se diga capaz de predecir el porvenir consultando las estrellas
se está engañando a sí mismo o está
engañando a los demás".
PREDICCIONES ASTROLÓGICAS
"Para juzgar acerca de la veracidad o falsedad de
tales predicciones habría que recoger una cincuentena;
entonces se vería que son casi las mismas frases,
que unas veces fallan y otras aciertan; pero que de las
primeras no se habla y de las otras se habla mucho"
LUIS XV
El segundo paso que debemos dar consiste en analizar las
predicciones hechas por los astrólogos. Ellos siempre
afirman que consiguen un alto porcentaje de aciertos y como
prueba de ello presentan una serie de predicciones que se
cumplieron. Sin embargo, lo fundamental es conocer el número
de predicciones realizadas y el número de aciertos.
Evidentemente siempre habrá algunos. Nadie tiene
el "don" de equivocarse siempre.
Hunter y Derr (1978), comprobaron las predicciones sobre
terremotos de astrólogos y videntes estadounidenses.
De las 240 hechas por 27 astrólogos, los aciertos
fueron inferiores a los esperados por el azar. Culver e
Ianna (1984) analizaron 3011 predicciones hechas por astrólogos
de los EE.UU entre 1974 y 1979 en revistas de astrología.
Sólo 338 (el 11%) fueron correctas. Cualquier persona
medianamente informada puede lograr un porcentaje de aciertos
del 20%. Châtillon (1985) comprobó 30 predicciones
hechas para Norteamérica en 1984 por HUGGETTE HIRSIG,
una de las astrólogas canadienses más famosas.
Sólo 2 fueron correctas. Reverchon (1973) estudió
las predicciones hechas entre 1958 y 1963 en la revista
Les Cahiers Astrologiques por el renombrado astrólogo
francés ANDRÉ BARBAULT. Este astrólogo,
considerado de los mejores de todos los tiempos, predijo
por ¡11 veces! el final de la guerra Francia-Argelia,
que Kennedy sería reelegido en 1964 (fue asesinado
p- 15
en 1963), que Krushchev estaría en el poder hasta
1966 (fue depuesto en 1964) que De Gaulle dimitiría
en 1965 (fue reelegido) Stearn (1972) estudió las
predicciones hechas por astrólogos americanos en
1970. Los aciertos fueron mínimos. Entre otras cabe
resaltar la siguiente predicción: "Nixon alcanzará
lo cota máxima de popularidad en 1975" (El asunto
Watergate fue en 1973 y dimitió en 1975).
Sobre astrólogos y videntes españoles hay
un limitado estadio de Luís Angulo (1988). Aunque
ellos afirmen que poseen un porcentaje de acierto del 90
ó 95% la realidad es bien distinta: solamente suelen
acertar de un 20 a un 25%. Y apuesto que si se hiciese un
estudio más amplio se vería bajar este valor
de manera escandalosa.
Nos queda por recordar la famosísima Gran Catástrofe
de 1983, debido a la "superconjunción planetaria".
Se predijeron miles de desastres naturales, políticos,
económicos... Fue el astrólogo Boris Cristoff
(1979 y 1981) el profeta de la catástrofe. Otros
dos libros nos informaban sobre la hecatombe: Katerina Colosimo
(¿la conocen?) en "¿Sobreviviremos a
1982?" basado en los trabajos del mencionado Barbault,
y Joaquín Lizondo en "El fin del mundo para
1985". Pese a tener el cielo en contra, seguimos aquí.
También es importante resaltar que hechos recientes,
como la caída del muro de Berlín, la revolución
de la Europa del Este o la crisis del Golfo Pérsico
han pasado completamente desapercibidos para los astrólogos.
Aunque haya algunos que afirman haberlas predicho (Pablos
(1990) y Greene (1989) -la crisis del Este-), algo de tal
magnitud debería haber sido detectado por todos los
astrólogos que se dedican a la astrología
mundial. No ha sido así. Incluso el astrólogo
de la revista Más Allá recientemente fallecido,
Helio Zendael (1989), escribió:
"Será este un mes (Noviembre) sin grandes sobresaltos
a nivel internacional"
El día 9 caía el muro de Berlín.
¿SON LAS CARTAS ASTRALES CORRECTAS?
"Dado el modo sibilino en que se redactan las predicciones,
lo raro es que no se cumplan con mayor frecuencia"
CHARLES NODIER
Un último aspecto que podemos comprobar es si las
cartas astrales de los individuos reflejan realmente su
personalidad. Normalmente la gente que cree en la astrología
se ha visto reflejada en la carta astral realizada por el
astrólogo. Ve que se ajusta a su personalidad. Sin
embargo, lo importante es que esa persona sea capaz de distinguir
entre la carta astral propia y otra que no lo es. Si una
persona ve reflejado su carácter en una carta cualquiera,
entonces la capacidad de predicción que se supone
tiene la astrología es nulo porque las afirmaciones
vertidas son tan generales que se pueden aplicar a multitud
de personas.
TABLA 1
MUESTRA Nº CARTAS ACIERTOS ESPER. AZAR
Cummings et al 12 3 4 4
Neher 18 6 3 3
Lackey 38 2 19 19
Dwyer y Grange 34 3 10 11
Tyson 15 5 2 3
Carlson 83 3 28 28
Dwyer 30 2 15 15
Se han hecho diversos test que demuestran este extremo.
Dean (1987) entregó la carta astral a 22 personas,
pero donde había sustituido diversos frases por sus
opuestas. Aún así, el 95% de las veces daban
estas predicciones como correctas. La capacidad de discernir
entre la carta buena y la errónea ha sido analizado
en 7
p- 16
estudios diferentes realizados por Cummings et al (1978),
Neher (1980), Lackey (1981), Dwyer y Grange (1983), Tyson
(1984), Carlson (1985) y Dwyer (1986) (ver tabla 1), dando
como resultado que las personas son incapaces de distinguir
entre su propia carta astral y otra completamente diferente.
El psicólogo y astrólogo Niehenke (1984) entregó
a 3150 alemanes un cuestionario para comprobar las afirmaciones
de la astrología respecto a los aspectos planetarios.
Un nuevo fracaso. Aunque la astrología afirma que
las personas con más de cuatro aspectos de Saturno
deben presentar una mayor tendencia a la depresión,
Niehenke no encontró tal relación.
Carlson (1985), físico de Berkeley, introdujo un
aporte original al experimento que condujo para comprobar
si la posición de los planetas en el momento del
nacimiento determina la personalidad: diseñó
un test de doble ciego. Para ello dividió el experimento
en dos partes. En la primera, entregó a los voluntarios
tres cartas astrales hechas por astrólogos seleccionados
por el National Council for Geocosmic Research, organización
muy respetada por los astrólogos del mundo entero.
De ellas, seleccionaron la que les pareció que mejor
se ajustaba a su personalidad, además de decidir
a cuáles les daban la segunda y tercera plazas. Los
científicos pensaban que la elección de la
carta correcta seguiría una distribución totalmente
aleatoria: un 33% de acierto. Los astrólogos afirmaban
que al menos acertarían la mitad. En la segunda parte
fueron los 28 astrólogos quienes fueron puestos a
prueba. Debían seleccionar entre tres perfiles psicológicos
el que más se aproximaba a la carta del sujeto. De
nuevo, los valores de acierto esperados eran por parte de
los científicos el 33% y por parte de los astrólogos
el 50% (realmente, poco confiaban en ellos mismos). El resultado
fue demoledor: los datos obtenidos eran consistentes con
la hipótesis científica. Sbawn Carlson concluye:
"La conexión entre la posición de los
objetos celestes en el momento del nacimiento y la personalidad
de los sujetos no existe."
Dean (1985) también puso a prueba a los astrólogos.
Dirigió un experimento donde debían decidir
si al sujeto era extrovertido o introveriido, una característica
de la personalidad fácil de determinar mediante test
psicológicos y estudios astrológicos. Cuarenta
y cinco astrólogos estudiaron las cartas astrales
de los sujetos (se empleó un conjunto de 1198 personas)
indicando, además, el nivel de confianza que daban
a su juicio. Por otro lado, otros 45 decidirían si
e1 sujeto era o no introvertido por simple azar. El resultado
fue desastroso. Los astrólogos acertaron incluso
menos veces que las predicciones hechas por simple conjetura.
Es más, el experimento reveló lo escasamente
de acuerdo que están los astrólogos en sus
predicciones. Estadísticamente se estima que una
correlación media de 0,7 es buena, 0,4 pobre y 0,24
o menos.., penosa. Pues bien, el acuerdo en los juicios
hechos por los astrólogos fue del 0,1 y en el nivel
de confianza de 0,03. Curiosamente aparecía mayor
acuerdo entre los astrólogos principiantes que entre
los expertos (toda una revelación).
Otros experimentos han destacado este punto. Clark (1961)
obtuvo un valor de 0,12 para 30 de los considerados mejores
astrólogos del mundo, que intentaron decidir sobre
la inteligencia de los sujetos: Macharg (1975) halló
un 0,17 para los astrólogos que estudiaron la tendencia
al alcoholismo; Ross (1975) encontró un valor de
0,23 entre dos astrólogos que habían recibido
un entrenamiento similar, que habían enseñado
en la misma escuela astrológica y que habían
seguido un curso de especialización del famoso astrólogo
Rudhyar, al analizar 5 características de la personalidad.
Steffert (1983) obtuvo 0,03 para 27 astrólogos que
debían decidir sobre la felicidad matrimonial de
20 parejas.
Como muy bien dice Den (1987) en un excelente articulo:
"Si los astrólogos no están ni siquiera
de acuerdo en lo que la carta indica, entonces ¿qué
valor tiene la astrología?
¿POR QUÉ SE CREE EN LA ASTROLOGÍA?
"La astrología es la ciencia por la que un
imbécil llega a creer que es imbécil por culpa
de las estrellas"
ANÖNIMO
p- 17
Las objeciones a la astrología demuestran la poca
coherencia que presentan frente a conocimientos profundamente
asentados y las múltiples pruebas que se le han hecho
evidencian que la astrología no funciona. Sin embargo,
la mayoría de la gente sigue creyendo en ella. ¿Por
qué? Diversos son los mecanismos psicológicos
que toman parte, pero quizá el principal es porque
ven que la astrología (como otras artes adivinatorias)
funciona en ellos mismos. Dean (1987) señala una
serie de factores psicológicos que intervienen en
el convencimiento interno de la validez de la astrología:
La lectura fría: por las reacciones involuntarias
del sujeto el astrólogo obtiene la información
que desea (ver Hyman (1977); para un ejemplo curioso ver
Feynman (1988))
La validación ilusoria: si los argumentos
están a favor de algo, aunque los datos apunten en
dirección contraria, el sujeto se queda con lo que
le parece mejor o correcto.
El "efecto procusteano": forzar al sujeto
a ajustarse a la carta.
La memoria selectiva: acordarse únicamente
de los aciertos.
El efecto placebo: es bueno lo que el sujeto cree
que es.
El efecto Barnum: se aceptan como válidas
afirmaciones aplicables a todo el mundo.
El efecto del Dr. Fox: cegar el espíritu critico
del sujeto con ciencia y humor.
El efecto de proyección: encontrar significado
a aquello que no lo tiene.
------
INSERTO
Los astrólogos acertaron incluso menos veces que
las predicciones hechas por simple conjetura
------
Un ejemplo clarísimo donde se demuestra la realidad
de estos y otros mecanismos psicológicos lo encontramos
en el experimento llevado a cabo por Gauquelin. En la primera
parte de la prueba Gauquelin realiza el horóscopo
del conocido doctor MARCEL PETIOT, que asesinó a
cerca de 30 exiliados alemanes del nazismo y que fue guillotinado
en 1946, según un programa preparado por el vicepresidente
del Centro Internacional de Astrología (Santos, 1990).
Al igual que ocurrió con otros asesinos, su horóscopo
fue incapaz de revelar los rasgos criminales de su carácter.
Posteriormente Gauquelin puso un anuncio en el periódico
Ici-Paris donde ofrecía el horóscopo gratis
a quien lo deseara. Junto con él adjuntaba un cuestionario
donde el interesado debía comentar si el estudio
astrológico (de diez páginas) se ajustaba
a su carácter, si algún familiar o amigo compartía
su opinión y si la carta acertaba a la hora de predecir
los periodos buenos y malos. De las 135 contestaciones recibidas
el 94% respondió afirmativamente a la primera pregunta,
el 90% a la segunda y el 80% a la tercera. Conclusión:
el 94% de los consultados se identificaban con la carta
astral del mayor asesino francés de todos los tiempos.
Tales mecanismos han sido confirmados en los experimentos
realizados por Sayder (1974) y Stachnik y Stachnik (1984),
donde demuestran un extremo altamente elocuente: si presentamos
un texto cualquiera bajo la afirmación de que ha
sido escrito teniendo en cuenta la fecha de nacimiento precisa
del sujeto, es mucho mejor aceptado y "acierta muchísimas
más cosas" que si se presenta simplemente como
una descripción de su personalidad.
¿Por qué los astrólogos creen en la
astrología? Esencialmente, todos sus argumentos pueden
reducirse a los siguientes razonamientos:
Para los astrólogos científicos, la
suya es una ciencia porque utiliza el ordenador y tablas
de posiciones planetarias de la N.A.S.A. (Aladrén
y Bogdanich (1990)).
La astrología ha sobrevivido al paso del tiempo,
luego algo debe tener de verdad (Pablos 1990), Zapater (1990)).
Sólo los astrólogos son los únicos
capaces de juzgar la validez de la astrología (Pablos.
(1990), Aladrén y Bogdanich (1990), Cassanya (1990),
Alazraqui (1990), Aladrén (1990), Bogdanich (l990b),
J. Cadena (1990)).
Está probada la influencia de los planetas
sobre la Tierra, por ejemplo, la Luna y la lluvia, las manchas
solares y las enfermedades cardiovasculares... (sic) (Aladrén
y Bogdanich (1990), Áladrén (1990), Santos
(1990))
p- 18
La astrología trabaja. No se acepta ningún
experimento salvo el que se hace con el propio astrólogo
(Pablos (1990), Aladrén y Bogdanich (1990b), Cassanya
(1990)).
Esta última afirmación no deja de ser curiosa.
En cualquier debate que se sostenga con cualquier astrólogo,
éste afirmará que es de los pocos que se dedican
seriamente a la astrología, que probablemente los
experimentos realizados fueron hechos con pseudoastrólogos.
Por eso, no aceptarán ninguna prueba (de resultados
negativos, por supuesto) si no se realiza con ellos. Después
de muchas discusiones uno se pregunta dónde diablos
se encuentran esos pseudoastrólogos. Es evidente
que cada cual tiene de sí muy alta estima.
El ataque personal también suele ser utilizado por
el colectivo de astrólogos, como desgraciadamente
han podido comprobar el autor y su colega Javier E. Armentia.
Baste como muestra el manifiesto de los astrólogos,
publicado parcialmente por el desaparecido periódico
El Independiente (1990). He aquí alguno de los párrafos:
"... habría que ver cual sería el futuro
profesional si se mostrasen reticentes al firmar y, tal
como se está llevando a cabo la campaña, las
posibilidades de promoción de los más jóvenes
y poca pagados promotores."
"... queremos introducir por nuestra parte algunas
matizaciones. Entre otras cosas, querríamos ver a
los astrónomos, cuya mayor parte son funcionarios
y tienen los garbanzos asegurados, tratando de investigar
en un medio hostil y buscándose las fuentes de financiación
para ello."
O también las declaraciones de uno de los más
afamados astrólogos españoles, Vicente Cassanya,
en una entrevista publicada en el número de Octubre
de la revista Año Cero (1993):
"En España, un par de elementos que querían
alcanzar notoriedad fueron pasando un manifiesto contra
la astrología a diversos científicos, para
que lo apoyasen"
Sobra todo tipo de comentario.
------
INSERTO
El aumento de irracionalismo pasa por la claudicación
del espíritu crítico
------
¿DEBEMOS CREER EN LA ASTROLOGÍA?
"Si encuentro a una persona muy tranquila y apacible
con cinco planetas en Aries, ello no me hará dudar
que Aries significa agresión. Puedo comentar que
su ascendente es Piscis, o que su Sol está en conjunción
con Saturno, o que tiene su regente en la duodécima
casa. Si ninguna de estas excusas es posible, puedo comentar
que aún no ha desarrollado su potencial Aries...
Pero si al día siguiente me encuentro con un hombre
muy agresivo que también tiene cinco planeas en Aries,
cambiaré mi rollo: diré que debía ser
así debido a esta configuración."
D. HAMBLIN (ex-presidente de la Asociación Astrológica
Británica).
La cita anterior extraída del Astrological Journal,
una de las revistas más prestigiosas sobre astrología,
nos muestra la verdadera naturaleza de la predicción
astrológica.
Hemos visto contradicciones fundamentales en el seno de
las distintas corrientes astrológicas. Hemos visto
las objeciones que nos muestran la estructura arbitraria
de la astrología. Hemos visto las numerosas pruebas
a que ha sido sometida con resultados invariablemente negativos.
Hemos visto, en fin, que la astrología no funciona.
¿Por qué los medios de comunicación
no se han hecho eco de estos experimentos? ¿Por qué
siguen siendo cajas de resonancia de creencias pseudocientíficas?
Una posible razón es que la pseudociencia vende,
el gusto por lo misterioso y lo fantástico que todo
hombre lleva en su interior; el abandono de las religiones
tradicionales junto con la búsqueda de otras vías
que intentan explicar los porqués y el sentido del
Universo de forma mágica y supersticiosa; la mala
enseñanza de la ciencia que hizo de ella 'la varita
mágica arreglalotodo' capaz de solucionar nuestros
problemas, y lo que ha provocado es un desencanto hacia
ella. Éstas son algunas de las causas del ascenso
de todas estas creencias.
p- 19
Thomas (1978) presenta otra posible respuesta al ascenso
(y descenso) de las prácticas mágicas: son
una forma de enfrentarte a situaciones en las cuales los
métodos usuales no ofrecen ninguna posibilidad de
éxito. Así, la astrología no es eficaz
en el sentido estricto del término, pero proporciona
seguridad y una sensación de control sobre el desarrollo
de los acontecimientos futuros. "La magia prevalece
cuando el control ejercido sobre el entorno es escaso"
afirman G. y M. Wilson. De todas formas, no podemos separar
los componentes sociológicos, culturales, históricos
y tradicionales cuando queramos hacer un análisis
sobre las motivaciones por las cuales aumentan las creencias
pseudocientíficas. Como muy bien señala Pierre
Thuillier en su estudio sobre la decadencia de la astrología
durante el
Renacimiento (ver Thuillier, l990), "esta supuesta
ciencia no llegó a refutarse: sencillamente cayó
en desuso". No podemos convencer a nadie con argumentos
racionales si no quiere convencerse racionalmente. El aumento
del irracionalismo pasa por la claudicación del espíritu
crítico. Se fuerza a que el mundo sea como nos gustaría
que fuera y nos negamos a aceptarlo tal y como es. Por eso,
en 1990 los científicos españoles se adhirieron
a la declaración que en el año 1975 firmaron
sus colegas estadounidenses. Una declaración que
invita a que pensemos por nosotros mismos, a que analicemos
las cosas antes de aceptarlas, a que comprendamos la ciencia
y cómo trabaja. No se trata de imponer ninguna forma
de pensar, sino todo lo contrario.
La astrología es una grave enfermedad. Hace a las
personas conformistas y apáticas, sin capacidad de
reacción y decisión. Es una excelente excusa
cuando las cosas salen mal o se tuercen. "Está
escrito en las estrellas y no puedo luchar contra el destino".
Con ella podemos justificarlo todo, incluso las mayores
atrocidades.
"Si nuestra sociedad necesita de toda su capacidad
racional para resolver los importantes problemas que tiene
planteados, ¿Qué ocurrirá si empresarios,
economistas y políticos confían el destino
de empresas, capitales y naciones a los oscuros designios
de los dioses-planetas?" (Armentia, Sabadell, Zamorano,
Aragón y Montesinos. 1990).
La astrología hace a las personas manejables por
charlatanes y visionarios. Pretenden que volvamos 4000 años
atrás, cuando se creía que la Tierra era el
centro del Universo y los dioses gobernaban hasta la caída
de una hoja.
Puestos a elegir prefiero soñar leyendo El Señor
de los Anillos
LA JETOLOGIA
Una forma de hacer ver la completa irrelevancia del planteamiento
astrológico es mediante la creación de otra
ciencia sin el bagaje histórico de la astrología.
Franknoi (1989) propone la JETOLOGIA: el destino y carácter
de las personas puede conocerse a partir de la posición
de los aviones jumbo en el cielo. Evidentemente, los jumbos
más cercanos al bebé en el momento de su nacimiento
influirán más que los lejanos.
Podemos crear relaciones entre ángulos, alturas...,
de los aviones y por la forma en que están pintados
atribuirles unas características determinadas. Con
ayuda de un potente ordenador que archive todos esos datos
le damos la envoltura de ciencia necesaria para estos menesteres
y ya estaremos en condiciones de lanzar este "arte"
al mercado
JURAMENTO HIPOCRÁTICO DEL ASTRÓLOGO
No podía dejar pasar sin transcribir este juramento
para los lectores de LAR (como reza en la carta astral del
Observatorio de Greenwich realizada por el astrónomo
John Flamsteed, "contened la risa, amigos míos"):
1. No practicaré la adivinación ni la predicción
para satisfacer los mórbidos anhelos de los curiosos.
2. No intentaré sorprender ni jugar con la credibilidad
de otro, únicamente daré satisfacción
a las consultas de aquellos que tengan un problema que no
puedan resolver ellos solos y busquen ansiosamente ayuda;
en lugar de avanzar un propósito, me esforzaré
por estimular el pensamiento recto, que contribuya a evitar
y mitigar una condición desfavorable que vea en actividad,
interpretándola en términos de influencia,
antes que en términos de hechos; enseñando
p- 20
siempre una doctrina de libre albedrío y autocontrol
emocional que sea antítesis de fatalismo o predestinación
implacable.
3. No daré consejo a persona alguna que contribuya
a perjudicar a terceros, o que se aproveche o pretenda aprovecharse
injustamente de ellos.
4. Nunca efectuaré manifestación o interferencia
que vaya en detrimento de cualquier manera, de otro astrólogo.
5. Si un astrólogo me llamase a consulta le ayudaría
con la plenitud de mi saber.
6. Siempre trabajaré por enriquecer mis conocimientos
y por enseñarlos a quien considere digno de seguir
mis pasos.
7. Consagraré mis energías sin escatimarlas
a mejorar la comprensión humana y las relaciones
de las personas, en beneficio de un mejor entendimiento
y servicio de la sociedad.
8. Quiera el Creador que colocó los planetas en
sus órbitas para guiar los destinos del hombre, preservarme
proporcionalmente a la fidelidad en que yo siga las leyes
que se me han ordenado enseñar.
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NOTAS
1- También llamado principio de correspondencias
se mantiene vivo hoy día como eje vertebrador de
toda corriente ocultista que se precie. Baste con leer,
por ejemplo el Tratado Elemental de Magia Práctica
de Papus (seudónimo del Dr. Encausse) (Ed. Humanitas.
1985), Dogma y ritual de Alta Magia de Eliphas Levi (Ed.
Humanitas, 1985) o El Mago de W E. Butler (Luis Cárcamo
Editor, 1985). Tal 'principio' es producto exclusivamente
de la mente humana y no existe ninguna base física
que lo apoye. En la magia ritual es la voluntad del mago
la encargada de 'transportar' las propiedades del amuleto
al objeto correspondiente, pero en la astrología
el paso es automático.
2- Mencionados por primera vez en el documento VAT 4924
(419 a.C.).
3- Quizá la mejor traducción fuera decanatos,
pero eso llevaría a error al confundirse con un concepto
del mismo nombre de la astrología moderna con el
que no guarda relación alguna. Esto no deja de ser
curioso ya que los decanos son la razón actual para
la división en doce horas de la noche, y de aquí
de nuestro día de 24 horas. Ver Neugebauer (1957)
y Pannckock (1961).
4- Salida de una estrella cuando el Sol se pone.
5- Desplazamiento que el punto vernal (que marca el comienzo
de la primavera) sufre debido al efecto gravitatorio combinado
del Sol y la Luna, que intenta poner al eje terrestre perpendicular
a la eclíptica. Debido a esto el eje terrestre describe
un movimiento cónico con un periodo de 26.000 años.
Actualmente la estrella polar se encuentra en la constelación
de la Osa Menor, pero en el 2800 a.C. estaba en el Dragón
y para el 4000 d.C. estará en Cefeo. Así,
la Tierra se comporta dinámicamente igual que una
vulgar peonza y por eso los signos, definidos a partir de
la posición del punto vernal hace 2000 años,
no coinciden hoy con las constelaciones que les dieron nombre.
La tan manida Era de Acuario es debida a que el punto vernal
ha atravesado la constelación de Piscis y se encuentre
a punto de entrar en Acuario.
6- El astrónomo aficionado Ben Mayer ofreció
un premio de 10.000 dólares al astrólogo que
le mostrase una fotografía sin ningún tipo
de trucaje donde se viera el Sol en Cáncer en lugar
de en la constelación de Géminis (donde realmente
se vio) durante el eclipse de Julio de 1991.
7- El orto es el error máximo admitido para poder
afirmar que dos o más planetas se encuentran aspectados.
Cuando un astrólogo dice que dos planetas se encuentran
en oposición (un ángulo de 180 grados) es
cierto dentro de un arco de 7 grados (March y McEvers, 1989).
8- Un discípulo de Beroso llamado Archinapolo propuso
que fuera la concepción el dato clave para la construcción
de la carta astral. Parece ser que el pobre
p- 22
no tuvo mucha suerte.
9- Gauquelin es usado por los astrólogos como prueba
estadística de sus creencias. Lo que en realidad
hizo fue crear lo que llamó Cosmobiología
o, ya hacia el final de sus días, Neoastrología,
basada en una serie de estadísticas altamente sesgadas
y que contradecían las posturas tradicionales de
la Astrología. Para una discusión de este
nuevo tipo de creencia pueden verse la serie de artículos
aparecidos en la revista Skeptical Inquirer vol. 4 nº
2 o bien Pecker (1983), Kelly (1981) o Toharia (1993).
10- Vicuña (1993) ha realizado un análisis
más reducido sobre un grupo de predicciones realizad