ARP
La Alternativa Racional
Número 33
La Alternativa Racional
Nº 33- Verano 1994
Sumario
Editorial ..3
Psicología de la creencia
Curanderos los porqués y los peligros de un negocio en auge II ..5
Mercedes Quintana
La búsqueda de la verdad. La filosofía y lo paranormal II ..11
William Grey
Carta abierta
¿Dónde queda el hombre? ..18
Alvaro Ares
Opinión
La paranoia subjetivista ..18
Rafael Díaz Novillo
Entrevista
No vimos hombrecillos verdes. Entrevista a Edwin ..21
Luis Alfonso Gámez
Fraudes científicos
Vishwa Git Gupta. El caso de los fósiles reciclados ..23
Eustoquio Molina
Ciencia y Método
ARP en los cursos de El Escorial ..27
Félix Ares
Los Hechiceros del Vaticano ..31
Luis Alfonso Gámez
Desde el sillón escéptico ..37
El correo del lector ..46
Historias eXotéricas ..47
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Editorial
Sinrazon Del Sistema Educativo, Y Otras Lides...
En estos últimos años nos hemos enfrentado a sucesivas reformas del
sistema educativo español. BUP, COU, REM, ESO... se convierten
sucesivamente en una colección de siglas cada vez mas difíciles de
memorizar. Uno siempre conserva la esperanza de que tales reformas tengan por finalidad conseguir que los estudiantes de hoy sean mañana hombres de provecho, profesionalmente preparados para el mundo moderno. Pero además, debería suponerse -como el valor a los legionarios- que tales sistemas educativos 'reformados' enseñarían a los jóvenes a tener un sentido crítico suficientemente desarrollado como para enfrentarse a nuestra sociedad sin demasiados riesgos.
Sin embargo, cuando se observan los resultados, es fácil comprobar que las cosas no son así. No sé qué piensan ustedes, pero yo me niego a creer en la regresión genética con que nos amenazan grupos New Age como Nonsiamosoli, así que habrá que echarle la culpa al sistema.
Son varios los lectores de LAR dedicados a la docencia, que nos han
escrito, preocupados por el tema. Y sospecho que su preocupación no se debe al posible bajo cociente intelectual de su alumnado, sino al hecho de que temarios y métodos no les dan demasiadas posibilidades. Tal vez tendríamos que regalar a nuestros responsables educativos alguna copia de "El Club de los Poetas Muertos".
Todavía hoy releo con una sonrisa aquel viejo problema de aritmética, hábilmente adaptado por un grupo de maestros franceses a las sucesivas reformas del sistema , que acababa convirtiéndose en un debate manipuladamente social, lleno de faltas sintácticas y ortográficas como paradigma de la enseñanza del futuro. Yo creía que iba de broma...
Hace pocos días saltó a los medios de comunicación una polémica
causada por un libro de texto de 8º de E.G.B. Dicho libro destinado a la enseñanza de idiomas, contenía en uno de sus capítulos un texto titulado "Nuestros enemigos" en e1 que se contaba una peculiar historia. Un señor, activo militante de izquierdas cuando joven, va cambiando de ideología política a medida que se hace mayor, se casa y forma una familia, llegando a alistarse en las filas de un partido nacionalista y conservador. Como
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consecuencia de su cambio ideológico, se ve rechazo sucesivamente por su entorno social y por su misma familia. Desesperado y solo, acaba
suicidándose.
No voy a entrar en la polémica política que levantó este texto, pero si en un somero análisis del mismo - criticado en su momento por los menos -. Para mí la lectura de lo que se quiere contar a jóvenes de trece años es muy clara. Por un lado, se acepta como normal la discriminación social por causas ideológicas. Por otro, la única alternativa a tal discriminación es e1 suicidio sin dar opción al razonamiento y la defensa de lo que cada uno escoge en su vida. El resto de conclusiones que se deriven de aquí las dejo a la intuición
del ávido lector.
Luego nos extrañamos de que muchos alumnos creen en la Ouija, en
extraterrestres visitantes y en videntes televisivos. Me atrevería a afirmar que tal situación se da incluso entre un no despreciable sector del profesorado.
Nosotros respetamos todas las ideas - cada cuál tiene derecho a pensar y a creer cualquier cosa -. Lo que no podemos hacer es aceptarlas ni compartirlas todas. Si alguien quiere hacer una lectura más profunda del porqué de un sistema educativo diseñado para hacer hombres no-pensantes, que lo haga.
Nosotros de momento nos quedamos aquí. Si alguien quiere hacer un análisis de por qué instituciones de gran influencia moral infieren
continuamente en terrenos muy poco morales, que lo haga. Nosotros hemos debatido muchas veces el tema, y siempre hemos decidido que las creencias religiosas no son, en principio, una pseudociencia.
Nos han acusado repetidas veces de dar un trato vejatorio a la Iglesia Católica. Aunque en ocasiones tratemos temas relacionados con ella, la lucha contra la fe religiosa es trabajo de otra gente. Respetamos profundamente las creencias de cada cuál, y a quien las posea. Lo que no podemos es cruzar los brazos cuando el Padre Pilón se empeña en presidir cuantos congresos paranormales se celebran en nuestro país, o cuando Monseñor Milingo presenta un libro que recoge las fotografías hechas por una de sus religiosas a Jesucristo. Creemos que ahí es la propia Iglesia la que se pone a una altura muy poco digna para cuantos esperan algo serio del Vaticano, por no entrar
en otras polémicas más serias.
Se nos ha acusado también de injuriar el nombre del difunto
Andreas Faber-Kaiser. Nada más lejos de nuestra intención. Cuando recogí la reseña publicada en el número 32 de LAR, mi interpretación fue muy distinta. El señor Faber-Kaiser se merece todos nuestros respetos como persona, tanto más ahora que ha fallecido. Lo que no podemos hacer, insisto es callar ante su muerte lo que sí ocurrió. Lamentamos que las ideas por las que trabajó toda su vida le llevaran a negar públicamente la enfermedad que acabaría poco después con su vida. Y, sobre todo, consideramos una falta de respeto – mucho mayor que la que pudimos cometer nosotros - que los paladines de la charlatanería parapsicológica española capitalicen tan vergonzosamente su muerte, no dejándonos más alternativa que contar cómo ocurrieron realmente las cosas.
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Psicología de la Creencia
Curanderos
Los Porqués Y Los Peligros De Un Negocio En Auge (II)
Mercedes Quintana
"... cualquier tipo de intervención por inútil que sea, puede parecer smamente eficaz."
John Allen Paulos ( El Hombre Anumérico )
Videntes y Curanderos
En la primera parte de este trabajo (LAR nº 32) intentamos explicar las causas psicológicas y sociales que explican el auge actual del
fenómeno de la videncia entendido como un conjunto de técnicas, expertos y clientes que se mueven en torno a la adivinación de
acontecimientos futuros. Pero no podemos ignorar que cada vez más a menudo el consultorio del vidente permanece asociado a la práctica de tratamientos supuestamente paliativos de alguna enfermedad.
Dos botones de muestra de esta doble faceta los encontramos recientemente en el Astromag'93, también llamado 1 Congreso Internacional de Parapsicologia y Ciencias Afines, celebrado en Móstoles (Madrid) con el apoyo público del Ayuntamiento de dicha
localidad. Entre los muchos folletos informativos encontramos el de la "vidente natural2 Consuelo Aparicio, que se ofrece para "visualizar
pasado, presente y futuro en todos los órdenes de la vida" y se dice también "sanadora por energía". También encontramos al tamoso Profesor Mércury con stand fijo en este "Congreso" quien, además de ofrecer cartas astrales, de tarot, espirituales, compuestas, niño-niña, médicas, kármicas, etc., vende "talismanes mágicos" para la salud, el amor, la suerte y el mal de ojo, e incluye trabajos y curaciones por la energía universal "reiki".
La creciente popularidad de este tipo de prácticas encierra motivos que son comunes a todas las pseudomedicinas. Ciertamente existe una línea divisoria entre pseudomedicinas que intentan validarse por medios teóricos y experimentales (acupuntura, homeopatía), a veces defendidas por profesionales de la medicina científica (1), y aquellas otras que no pasan de ser simple palabrería (rituales para limpiar el aura, pirámides energeizadoras. etc.) más ligadas al fenómeno del curanderismo. Pero es importante darse cuenta que esos intentos para
ganar respetabilidad científica (publicaciones propias congresos. etc.) sólo sirven para aumentar "su validez de cara" (ver en la relación de factores psicológicos que mencionamos en la I parte) y, por tanto, no hay razones objetivas para considerarlas diferentes
desde el punto de vista de su validez real. [Sobre la validez real de la homeopatía, ver LAR nº 15, 20 y 21; sobre la acupuntura, LAR nº 26.]
Factores psicológicos
Para intentar comprender los porqués del auge de este tipo de
prácticas debemos tener presentes una serie le factores psicológicos que contribuyen a fortalecer la creencia en que estas prácticas pueden funcionar, aunque "como ocurría en la consulta futurológica" las
técnicas en cuestión son irrelevantes para explicar la mejoría que experimenta el cliente que acude desesperado a la consulta del vidente-curandero (si es que hay alguna). El psicólogo Teremce Hines (2) señala a este respecto cuatro factores que contribuyen a explicar la creencia en su efectividad.
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Como primera explicación sitúa la Evolución en el Tiempo de enfermedades que presentan máximos y mínimos a lo largo de su evolución, y que, en la mayoría de los casos, aun no tienen solución
efectiva a través de la medicina científica (esclerosis múltiple). Es fácil imaginar que en esta situación el enfermo buscará tratamiento "alternativo" justamente en los momentos en que la enfermedad se haga más insoportable por lo que la mejoría posterior se atribuirá psicológicamente a dicho tratamiento con independencia de cuál sea éste.
Alega un enfermo tratado con homeopatía en una carta al director publicada en El Diario Montañés: "Supongo que ellos piensan que la homeopatía no cura. Nosotros opinamos lo contrario, puesto que lo hemos podido constatar nosotros mismos" (3). Testimonios similares se ven cada día en programas de radio y televisión donde se anuncian remedios mágicos (pulseras, anillos, plantillas, agua magnética...) para solucionar todo tipo de problemas (artrosis, jaquecas, obesidad, asma....), naturalmente, sin efectos secundarios. Considerando la evolución en el tiempo de estas enfermedades, el cálculo de probabilidades y la vieja ley del pensamiento supersticioso (post hoc, ergo propter hoc), no es extraño que estemos siendo bombardeados continuamente con curaciones 'milagrosas'.
Sin embargo, la misma explicación de los éxitos en términos probabilísticos nos alerta sobre la existencia de milagros fallidos. Fracasos que, con seguridad, son muchos más de los que se denuncian, ya que al denunciarlos el enfermo tiene que hacer pública no sólo su enfermedad, sino - lo que es mucho más difícil de reconocer - su papel de estafado. Y es más grave aún cuando las recetas mágicas se ofrecen como sustitutos "alternativos" de tratamientos médicos efectivos (es decir, no como complemento o tratamiento milagroso de enfermedades irremediables). En tales casos el riesgo para la salud del paciente es lo bastante alto como para que el 'milagro' acabe convertido en tragedia. Es lo que puede ocurrir cuando, por ejemplo, un asmático o un diabético sustituyen el control médico por una plantilla magnética o unas hierbas.
Una segunda explicación es la Remisión Espontánea. Existen numerosos casos bien documentados en los que tumores malignos remitieron hasta desaparecer. Los trastornos físicos de origen psicosomático (fúncional), derivados de un excesivo estrés o ansiedad,
también comportan a menudo remisiones espontáneas. No se trata entonces de una remisión temporal (evolución en el tiempo), sino
completa, aunque, como antes, permite que cualquier técnica paranormal practicada por el curandero, y que correlacione el tiempo con la
mejoría, se perciba injustificadamente como causante de la curación.
En tercer lugar tenemos el conocido Efecto Placebo, entendido como reducción del dolor provocada por la expectativa de una mejoría ante un producto cuya inocuidad ignora el paciente (aunque a veces se ha manifestado esto efecto incluso cuando los pacientes son perfectamente conscientes de lo que se les da). Dicha reducción, motivada por factores endógenos ajenos a la composición del producto (4), puede sin embargo actuar en detrimento de una solución efectiva, si el paciente tiene un problema más grave del que ese dolor es sólo la señal. Si se bloquea esta
señal, pero no se ha solucionado el problema, éste seguirá
latente y, por tanto, el enfermo no debería abandonar tratamientos efectivos antes de consultarlo con un profesional. También aquí podríamos encontrarnos con un enfermo convencido de una cura
'milagrosa' a través de una solución fantasmal y, por tanto, irreal.
En el caso de la acupuntura, se han citado estudios que hablan de un cierto efecto analgésico superior al efecto placebo pero equivalente, en todo caso, al que se consigue con técnicas contrairritantes, tales como la estimulación nerviosa trans-eléctrica (TENS) (5). El efecto analgésico de la estimulación se considera un fenómeno fisiológico en el que las señales de dolor procedentes de cierto sitio serian inhibidas por la aplicación de otro estímulo nocivo en un un sitio distinto que puede estar bastante alejado de aquel. Pero, desgraciadamente, esto no valida la acupuntura, ni como teoría (no se a demostrado que los puntos específicos de acupuntura sean mejores para conseguir ese efecto que cualquier otro punto escogido al azar), ni corno técnica (sería difícil justificar un procedimiento invasivo sobre la piel existiendo otros igualmente eficaces y con menos riesgos). Por otra parte, también hay que advertir que muchos otros estudios ni siquiera encuentran que la acción analgésica conseguida con técnicas contra-irritantes, como la TENS, sea superior al efecto placebo.
Un cuarto factor que subraya Terence Hines, de especial interés en la terapéutica
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contra el cáncer, se refiere a los casos de desaparición de tumores malignos tras el primer análisis citológico. Es lo que se denomina Cura por Biopsia y resulta de la eliminación de todas las células cancerosas en la primera muestra que se obtiene para el diagnóstico. Dado que se tiene que dar una coincidencia a nivel microscópico no son casos muy frecuentes, pero en la literatura médica se cita algún ejemplo. Evidentemente, el paciente que acuda a remedios de curanderos tras el diagnóstico inicial de cáncer (basado en la biopsia) atribuirá a estos remedios, y no a la técnica de diagnóstico, la cura de su enfermedad.
Un último factor a destacar aquí es el que se conoce como Efecto Hola-Adiós, que cabe suponer en toda consulta de tipo clínico. Marino Pérez Alvarez, psicólogo de la Universidad de Oviedo, lo expresa de este modo: "La cuestión más probable es que ni estuvieran tan mal antes ni hayan mejorado tanto después, pero el caso es que en el "hola" se exagera el mal-estar, y en el "adiós" el bien-estar". (6)
El engaño publicitario
Otro factor igualmente importante a la hora de explicar la creciente influencia de los videntes-curanderos en el conjunto de la población es la publicidad. Es claro el papel que juegan los medios de comunicación en la difusión de remedios mágicos, especialmente cuando sirven como soporte de mensajes publicitarios que se centran en el testimonio personal de clientes supuestamente curados con alguno de estos tratamientos. El Dr. Ernesto Gil Deza expone perfectamente sus "Díez maneras de reconocer las terapias inefectivas contra el cáncer: Debido a que los promotores no pueden acceder a ningún medio científico, optan por los medios de comunicación sasiva, que incluyen radio, TV, diarios, pasquines, revistas de información general, etc. Estos medios - hambrientos de buenas historias- dan lugar a estas publicaciones, sin prestar demasiada atención al propósito real de las mismas. Mucha gente cree que lo aparecido en estos medios es verdad, si no, no hubiera sido posible su aparición o publicación. De ahí que la difusión de notas o gacetillas pseudocientíficas
confunda al público, y además sea de difícil control para las autoridades encargadas de la salud. El gancho promocional principal de los auspiciantes de la cura fácil es el testimonio emocional y agradecido de un paciente. Muchos de ellos son sinceros y creen que han sido ayudados. Algunos de los testimonios publicitarios se dan poco tiempo antes de que el paciente empeore o muera de cáncer".
Pero el poder de esta maquinaria publicitaria no es exclusivo de los tratamientos "alternativos" contra el cáncer. El SIDA también está recibiendo últimamente la atención de oscuros fabricantes de placebos (8), y una amplia gama de trastornos que van del acné a la artrosis son igualmente tratados con las innovadoras técnicas asociadas a la imanterapia (así ocurre, al menos, en nuestro país). Las empresas que monopolizan el mercado de los imanes han ampliado considerablemente sus clientes gracias a la utilización de testimonios personales en espacios publicitarios que insertan en programas de radio y TV, lo que les permite aparentar un valor de verdad similar al que pueda tener cualquier otra noticia de actualidad. Asimismo, ciertas revistas de difusión general - especialmente dirigidas a un público poco informado - resultan escaparates excelentes para insertar este tipo de publicidad.
Visto el incremento que han experimentado recientemente en nuestro país las ventas de remedios mágicos o "alternativos" cabe preguntarse si disponemos de alguna legislación que defienda a los consumidores del engaño publicitario que a menudo las acompaña.
El ejemplo ya citado de la imanterapia encaja perfectamente dentro de lo que se conoce como publicidad encubierta. Según Alberto Gómez - abogado y asesor jurídico de ARP-, dicha publicidad "se caracteriza por la ocultación de su carácter publicitario bajo una máscara de aparente información. Pero el problema de la difícil sanción que merece este tipo de publicidad lo provoca el propio legislador al excluirla del Título II de la Ley General de Publicidad, que es el que regula las distintas formas que puede adoptar la publicidad ilícita" (9). En la misma línea, un informe editado por el Ministerio de Sanidad y
Consumo advierte sobre las negativas consecuencias que tiene para los consumidores la permisividad legal que afecta a la publicidad encubierta y lo escurridizo del asunto en lo que afecta a su posible sanción, "ya que, para poder reprimir a la publicidad encubierta se tendría que acudir a la argucia de considerarla como publicidad engañosa en sentido amplio, (...) o bien, considerarla prohibida por la vía de la cláusula general prohibitiva de la publicidad desleal "(10)
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Existe, además, la posibilidad de que la administración controle con permisos o autorizaciones la publicidad relativa a productos que afecten a la salud de los consumidores, vía Artículo 8.1 de la Ley General de Publicidad, según el cual: 'La publicidad de materiales o productos sanitarios y de aquellos otros sometidos a reglamentaciones técnico-sanitarias, como la de productos, bines, actividades y servicios susceptibles de generar riesgos para la salud o seguridad de las personas (...) podrá ser regulada por sus normas especiales o sometida a régimen de autorización administrativa previa...".. Sin embargo, no tenemos constancia de que la administración esté ejerciendo actualmente el papel regulador que la ley le autoriza.
En resúmen: si bien existe legislación en esta materia, no queda claro que el consumidor esté bien protegido del engaño publicitario y de las consecuencias (tanto económicas como sanitarias) que se derivan de él.
Rituales, conjuros y tarifas extra
Pero no siempre el vidente-curandero ejerce de "médico
alternativo", ya qué a veces los problemas que presume solventar con remedios mágicos ni siquiera tienen que ver con la salud de los clientes. Es lo que ellos llaman trabajos especiales, tales como "extraer" algún demonio, conseguir un amor, causar mal a un enemigo, o cualquier otro deseo que el cliente no pueda satisfacer por medios ortodoxos. Aquí la oferta, como las necesidades, es infinita.
Un dato importante a tener en cuenta es que la tarifa que cobran por estos trabajos especiales suele exceder del límite que pone la ley para que se pueda hablar de delito de estafa (actualmente es de 30.000 pesetas), lo que abre la posibilidad de que el vidente-estafador acabe en el lugar que le corresponde, previa denuncia del cliente que ha sido estafado. En la práctica, los casos denunciados hasta la fecha demuestran que esto sólo ocurre cuando las cantidades sobrepasan con mucho esa cifra. No es agradable reconocer públicamente el papel de estafado, y menos cuando se trata de una consulta para remediar problemas como los que se han mencionado.
Por otra parte, cuando se trata de trabajos especiales, algunos curanderos dan un paso mas en ese abuso de la credulidad pública, hablando a los clientes de males mayores que tendrán lugar si no se lleva a cabo cierto ritual (un "trabajito" de varios miles de pesetas). De este modo. el cliente (por lo general, sugestionable y crédulo) quedará 'enganchado" en una sola consulta y resultará víctima de ella, tanto si decide hacer el ritual (delito de estafa reiterado), como si no (por los miedos condicionados que se derivan la consulta). Hemos señalado anteriormente la influencia de los factores psicológicos sobre la mejoría que experimentan algunos enfermos (efecto placebo), pero esta influencia no siempre actúa en positivo. Algunos autores hablan de un efecto nocebo para explicar esas influencias psicológicas que actúan afectando negativamente la salud de los sujetos, como consecuencia de un estado de ansiedad excesivo y permanente, que en ocasiones puede llevar a la muerte (11). El efecto de autoatribución (que vimos en la l Parte. en relación con la adivinación) puede, por supuesto, combinarse con el efecto nocebo, dando como resultado una predicción correcta, aun a costa de la salud (o la vida) del consultante. Es el caso de un cliente al que le pronostican un accidente de tráfico y de hecho lo tiene. La autoatribución y el efecto nocebo nos permiten entonces suponer una causa nada paranormal para este tipo de aciertos: es el miedo y la consecuente disminución en su capacidad de alerta lo que aumenta la probabilidad de que tenga el accidente.
Un destino igualmente trágico se puede alcanzar de forma directa y rápida, mediante la participación en rituales que implican intervenciones físicas sobre el cliente o la persona supuestamente afectada de cierto mal. Los ejemplos de este último tipo aparecen de cuando en cuando en las páginas de sucesos y nadie duda entonces al pedir responsabilidades por este tipo de actos. Sin embargo, la unanimidad al exigir la condena del criminal no debería ocultar la responsabilidad indirecta de quienes se declaran contrarios a estas prácticas cuando sale a la luz pública un caso 'de juzgado de guardia" y se dedican, el resto del tiempo, a hablar de lo presente que está el diablo entre nosotros y de los sorprendentes efectos a distancia que logran algunos dotados. Este papel
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lo interpretan con inimitable maestría las revistas de divulgación pseudocientífica y los especialistas locales en asuntos paranormales.
Hace unos meses se celebró en Elche un "congreso" sobre la figura del diablo con el lema "conocerlo es destruirlo", y hace poco, en esta misma ciudad española, una madre ha matado a su hijo a golpes para - según sus declaraciones – "arrancarle los espíritus malignos" (12). No se trata de establecer una relación causa-efecto entre la conducta de esta madre y la celebración de aquel congreso. No. Se trata de intentar comprender por qué en plena era tecnológica convivimos con ciudadanos que aceptan tranquilamente la existencia de fantasmas capaces de interferir en sus vidas, y utilizan esta creencia - y no otra - para justificar un comportamiento criminal. Ignoramos si la madre tuvo conocimiento de aquellas conferencias (exhibición ritual incluida) o sólo era uno de aquellos vecinos que "temían que acudir a él les pudiera traer mala suertes" (13). Pero los promotores de aquel acto tendrán que reconocer que, en este caso, como en tantos otros en los que la víctima resulta ser menor de edad, la madre se limité a aplicar el desafortunado lema de su congreso, por encima - y esto es importante - de las eruditas opiniones que en él pudieran haber vertido el experto en lenguas muertas o la experta – católica - en política de Sectas.
Y no especificamos las creencias de un ponente sin motivo. JUAN PABLO II insiste en adoctrinar a sus fieles con mensajes que cualquier secta satánica podría hacer suyos: "No podemos dudar hoy de que el demonio está en nuestro entorno" (14). Por supuesto, al igual que los divulgadores pseudocientfícos, la Iglesia Católica intenta lavarse las manos cuando sale a la luz la realidad más macabra del esoterismo. Pero todo lo que se les ocurre decir entonces es que el número de posesiones auténticas es menor de lo que la gente cree (como si el edificio no se viniera abajo, igual con una que con un millón) y nos recuerdan que sólo ellos están capacitados para practicar exorcismos: ejerciendo así una influencia igualmente perniciosa sobre la población más ignorante y más crédula, que es en la que se fraguan lentamente este tipo de situaciones. Precisamente por ello es difícil compartir la crítica miope de algunos escépticos, cuando subrayan preocupados la influencia creciente de los grupos sectarios mas extravagantes y coloridos que hay en nuestra sociedad, olvidando al mismo tiempo quienes son los que impiden que exista una situación de libertad de culto en igualdad de condiciones, que no obligue a los grupos marginales a recurrir a métodos extorsionadores y donde - seamos optimistas - la propia incompatibilidad de verdades absolutas deje al descubierto la falsedad de todas ellas.
Factores sociales
Para intentar comprender las causas sociales del éxito de estas prácticas, algunos autores nos han sugerido analizarlas desde el punto de vista de su posible función social, uniendo cabos entre esa permisividad legal - publicidad incluida - y la decadencia del estado de bienestar. En esta línea, el periodista científico Leonardo Moledo, en un articulo aparecido en el suplemento futuro del periódico argentino Página/12, escribía hace algún tiempo: "Naturalmente, uno se pregunta qué políticas - digamos de salud – se imnplementarán para los sectores desprotegidos de la población. Si los new-agers consiguen vender sus pirámides, pases mágicos y flores de Bach, el Estado podrá desentenderse - aún más - de las campañas de vacunación y salud pública, y el control de los antibióticos quedará en las exclusivas manos de las grandes compañías. Poco importa. ¿ Qué más da, si una pirámide y un antibiótico son equivalentes? Podrán abrirse clínicas privadas de curación newage y contribuir a que cierren las cuentas fiscales mediante el recorte del presupuesto de salud. El Nuevo Orden es así: cada uno elige libremente el tipo de curación que quiere. Van a ser interesantes los resultados, pero nadie podrá negar que la Era de Acuario habrá hecho su contribución al ajuste." Y más adelante, el resumen de su análisis en una cita breve: "Para los que sueñan con el fin de la historia regido por las grandes multinacionales, la New Age es un regalo del cielo..." (15)
Casi treinta años antes de que se realizaran estas declaraciones el antropólogo estadounidense Jules Henry mantenía una
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opinión similar, fruto de un estudio sobre la influencia de la publicidad en la economía capitalista: 'Esta clase de pensamiento - que acepta una prueba que no es prueba - es un factor intelectual esencial de nuestra economía, ya que si la gente pensase con cuidado sería difícil venderle... Si todos fuésemos lógicos, la economía no podría sobrevivir, y hay en esto una aterradora paradoja, pues con objeto de existir económicamente, tal cual somos, debemos tratar, con todas nuestras fuerzas, de ser idiotas.". Curiosamente, ya entonces se advertía sobre las posibles consecuencias sociales que tendría la utilización de ciertas prácticas publicitarias en el terreno de la salud: "Ahora bien, la filosofía pecuniaria puede ser buena para vender cosméticos o licores, pero cuando trata de "vender" salud o cualquiera otra forma de bienestar humano se vuelve vulnerable a los ataques de los métodos lógicos más tradicionales... Cuando han de venderse medicinas, los cánones del razonamiento tradicional deben ser respetados... O dicho de otra manera, el gobierno, con la connivencia de la gente, permite que se explote la tontería hasta cierto punto, con objeto de mantener una economía irracional".(16)
Por esta razón, hay quien considera el creciente interés social por las pseudomedicinas y los consultorios de curanderos como una fase pasajera, que remitirá cuando empiecen a ser evidentes las consecuencias negativas que implica el abandono de criterios objetivos para medir la validez de los productos para la salud que se ofertan incontroladamente en el mercado. Seguramente comparten esta opinión los profesionales sanitarios, que observan como rebotan de los consultorios alternativos pacientes empeorados gracias a sus mágicos remedios; hecho que, sin duda, cuestiona la supuesta utilidad social de estas prácticas, incluso, en el decadente estado de bienestar.
Notas
1.- Recordemos la polémica suscitada por la Sentencia del Tribunal Supremo, que absolvía a un ATS del delito de Intrusismo profesional por practicar la acupuntura (julio de 1992). Curiosamente, fueron los propios médicos quienes más la criticaron, llegando en algunos casos a recurrirla. En palabras del asesor jurídico de ARP: 'Parece que ciertos médicos, lejos de renegar de la acupuntura y demás prácticas "alternativas" tratan de reservarlas en exclusiva' (Alberto Gómez: ' La sentencia que nos separa'. ARP-Boletín Informativo, nº 0, marzo 1993)
2.- Hines, TERENCE. Pseudoscience and the paranormal - Prometheus Books, New York. 1988
3.- La carta formaba parte de una larga cadena iniciada por Angel Toca (químico u miembro de ARP) al protestar por la inclusión de un curso de verano pseudocientífico sobre la hopeopatía en la Universidad de Cantabria. (14.11 .93)
4.- No parece que exista acuerdo unánime sobre cuales son exactamente esos factores. Se ha hablado de la posible lliberación de endorfinas como causa de la reducción del dolor. También se han presentado modelos comportamentales dentro de la teoría del aprendizaje animal (con lo cual, es falso el tópico de los homeópatas respecto a que el placebo no se puede dar en animales). En cualquier caso, una interesante reflexión sobre el particular. relacionada con las terapias 'alternarivas' de la nueva era, la encontrarnos en Jerome. Lawrence E. " The Cristal Power. The Ultimate Placebo Effect. Prometheus Books. Nueva York. 1989.
5.- Basser. Dr. Stephen: 'Aciupunture: The Facts'. The Skeptic. Austral 1993. Abundante bibliografía sobre el tema.
6.- Pérez Alvarez, Marino. 'Análisis de la conducta supersticiosa'. En Pérez Alvarez, Marino (comp.).'La superstición en la ciudad'. Siglo XXI de España Editores. Madrid, 1993 (p.l30-131).
7.- En 'El Ojo Escéptico'. Año 1993, nº 7-8. Buenos Aires.
8.- Ver 'La Alternativa Racional'. Nº 31. Zaragoza. 1994 (p.42-43).
9.- Comunicación personal (24.1 .94)
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lO.- Pino Abad, Manuel.'La disciplina jurídica en la actividad publicitaria en la ley de publicidad de 1988'. Ministerio de Sanidad y Consumo. Madrid, 1992.Agradezco a Alberto Gómez la referencia.
11.- Bayés Y Borrás 'Aportaciones a la psicología experimentat al análisis del efecto placebo'. en Revista Latinoamericana de Psicología. 1993. Vol. 25, nº 3 (p.349). Agradezco la referencia a Alejandro C. Agostinelli (CAIRP).
12.- El País, 7 de diciembre de 1.993. 'Internada una mujer que mató a su hijo de 10 años porque estaba endemoniado'.
13.- Carta de la secretaria de Organización de este congreso a la autora (27.1.92).
14.- El Mundo. 2 de enero de 1.994.
l5.- Moledo, Leonardo. 'Nueva España para el Nuevo Orden'. Ciencia vs. New Age. Suplemento 'Futuro' del periódico 'Página/12'. Buenos Aires, 20 de marzo de 1993.
Agradezco la referencia a Aleíandro C. Agostinelli (CAIRP).
16.- Henry Jules. 'La Cultura contra el hombre'. 1.963). Siglo XXI. Méjico. 1.975 (3ª edición) (p. 47-48).
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La búsqueda de la verdad
La filosofía y lo paranormal (II)
William Grey
Este es el segundo de una serie de cuatro artículos en los que el Dr. William Grey del Departamento de Filosofía de la universidad de New Engand, Armidale, examina las implicaciones fundamentales de lo psíquico y lo paranormal.
La sucesión histórica de teorías explicativas
En el artículo anterior ("Ciencia y Psi-encia", LAR. nº 32) esbocé los rasgos básicos del conocimiento científico y algunas de sus
supuestas deficiencias. A continuación consideré las pretensiones de lo paranormal y analicé la revisión radical de nuestras creencias básicas que sería necesaria si estas pretensiones resultaran ciertas. Se sugiere a menudo que el conocimiento científico es algo provisional y, por lo tanto, poco fiable. En realidad, la provisionalidad y el carácter autocorrector de la ciencia no es una debilidad, sino más bien su mayor fuerza. En este artículo analizo la cara cambiante de la ciencia y la forma en que esto ha enriquecido nuestro conocimiento del mundo y de nosotros mismos, progresiva y decisivamente.
La ciencia no es un bloque doctrinal estático. Crece y cambia. La física de Aristóteles (384-322 a. de C.) no podía explicar el
movimiento planetario y la física de Newton (1642-1727) no podía explicar el electromagnetismo. Quizá podarnos imaginar una nueva
teoría revolucionaria en la que cierto proceso regido por fuerzas aún ocultas será por fin explicado. Pero las historias acerca de cómo las innovaciones radicales han derrocado teorías anteriores tiene que estar equilibrada con esos otros casos en los que los investigadores han permitido que su entusiasmo vaya más rápido que la evidencia,
La historia de la ciencia está llena de cadáveres de teorías que tuvieron que ser enterradas simplemente porque no cuadraban con los hechos. Explicamos la combustión sin flogisto, el movimiento planetario sin epiciclos, la conductividad térmica sin fluido calórico, la radiación electromagnética sin el éter. Pero algunas veces las teorías alternativas subsisten y en muchos casos, sistemas de creencias supersticiosos (como la astrología) sobreviven a su propia inutilidad.
No existe una frontera clara y estable entre el cementerio epistemológico de teorías desechadas y las manifestaciones más patológicas de la investigación humana. Paul Kurtz (1981, p.8)
sugiere que cuando tenemos una ciencia que no satisface ciertos criterios mínimos se puede clasificar como "pseudociencia". Habrá casos dudosos, pero Kurtz (1981. p. 9) recomienda que "pseudociencia" se aplique a materias que "(a) no utilizan métodos experimentales rigurosos en sus investigaciones,( b) carecen de un armazón conceptual contrastable, y (c) afirman haber alcanzado resultados positivos, aunque sus pruebas son altamente cuestionables y sus generalizaciones no han sido corroboradas por observaciones emparciales". Estos criterios son algo vagos, pero pueden servirnos como bosquejo de una primera aproximación.
La frenología es un caso paradigmático de pseudociencia y fue un campo de investigación muy popular en el siglo XIX. Afirmaba que la
personalidad y las facultades de las personas as están determinadas por la medida y la forma de su cerebro, revelándose esto en la superficie exterior de la cabeza. Los abultamientos del hueso eran la clave del carácter. La teoría generó muchos seguidores hace un siglo, pero ahora ha sido totalmente desechada. Los frenólogos estaban en lo cierto al suponer que había alguna cosa importante en la estructura del cerebro que determinaba el carácter, pero erraban gravemente al suponer que la medida en bruto y la forma del cerebro eran rasgos estructurales relevantes. Kurtz (1981 .p 9)
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sugiere otros ejemplos de pseudociencias: numerología, quiromancia, oniromancia, lunarología, aleuromancia, apantomancia y psicometría. Todas las "mancias" se refieren a la adivinación o precognición del futuro y nos proporcionan una increíble diversidad de candidatos a pseudociencias. Intentar discernir el futuro, ha sido, y es todavía, una preocupación humana muy extendida.
Históricamente, los investigadores han recurrido a un enorme surtido de técnicas para intentar adivinar el futuro. La lista
proporcionada por Kurtz es en realidad, algo modesta. Las técnicas que han sido utilizadas (además de las sugeridas por Kurtz más arriba) incluyen: acromancia, alectriomancia, alfitomancia, antropomancia, aruspicina, astrología, astromancia, austromancia, axinomancia, belomancia, bibliomancia, botanomancia, caomancia, capnomancia, catoptromancia, cleromancia, coscinomancia, critomancia, dactilomancia, escpulomancia, esciomancia, cristalmancia, geomancia, halomancia, hieromancia, hieroscopia, hidromancia, ictiomancia, litamancia, meteoromancia, miomancia, ofiomancia, orniscopia, ornitomancia, pegomancia, pesomancia, piromancia, psefomancia, psicomancia, quiromancia, radiestesia, sideromancia, sortilegio y tefromancia. (¡No me inventé esta lista!). La mayoría de estas técnicas se basan en la consulta de instrumentos o fenómenos que se
supone revelan el futuro.
Toda técnica de adivinación presupone que: (a) el futuro está predeterminado, y (b) este estado futuro se refleja de alguna forma en un patrón presente y, por lo tanto, cognoscible. Ambas suposiciones pueden ser discutidas. No esté nada claro que haya algo parecido a un futuro predeterminado (esto es en supuesto metafísico que desde luego yo cuestiono), e incluso, si lo hubiera, no estaría nada claro que dicho estado futuro pudiera ser objeto de conocimiento. Tal conocimiento requeriría una causacidn hacia atrás que, como Broad (1949) señala, desafía una suposición metafísica profundamente
arraigada.
La variedad, diversidad y rareza de las técnicas de adivinación de esta lista, sugieren varias cosas. La primera que podemos inferir es
que las técnicas son poco fiables. Si alguno de estos métodos fuera fiable, pueden estar seguros de que su uso habría continuado y nadie hubiera persistido en la búsqueda de otros métodos nuevos y extraños para discernir el futuro. La razón de que la mayoría de las palabras citadas más arriba no se hayan oído antes (y puede que nunca más) es simplemente porque son considerados procedimientos inútiles y, por lo tanto, han sido abandonados (de interés únicamente para los coleccionistas).
Sin embargo, es interesante saber por qué los investigadores persistieron tan implacablemente en el intento vano de averiguar el futuro. Es éste en deseo tan poderoso que casi parece biológicamente determinado. En realidad, la capacidad para anticipar el futuro es
probablemente una fuerza conductura del desarrollo del Sistema Nervioso Central. Colin, Blakmore ha sugerido que el poder de
vislumbrar el futuro con completa seguridad sería una posesión tan valiosa que habría una tremenda presión selectiva favorable a aquel organismo que la poseyera. Blakmore (1976, p. 707) saca la conclusión obvia: "sólo por esta razón, los biólogos deberían considerar con extrema precaución la afirmación de que algunos individuos tienen percepción extrasensorial, o verdadera clarividencia".
La búsqueda de invariantes
¿Qué hace diferente a la ciencia? ¿Por qué tenemos que creer las explicaciones que nos da la ciencia en vez de las afirmaciones hechas por partidarios de lo paranormal? Las ciencias en general, y las ciencias físcas en particular, han sido extremadamente influyentes al determinar nuestro conocimiento acerca del mundo. Una característica importante de la ciencia desde los tiempos de Descartes (1591-1650) y Galileo (1564-1642) es la forma en que la Física ha intentado darnos un informe completo (en cierto sentido) de todo lo que sucede en el mundo. El diseño del mundo concebido en el siglo XVII nos lo presenta consistente en un fondo de materia creada en movimiento. Este diseño
clásico, inspirado por Descartes y Galileo y desarrollado por Newton, ha sido modificado radicalmente y sustituido por otro — la mecánica
no parecía ser la base adecuada para la física, por no mencionar la ciencia como un todo -. Pero un elemento importante de la concepción
newtoniana ha permanecido y es la idea del enlace causal. Si queremos explicar lo que sucede en el mundo, esto es, entender cualquier
evento o suceso, podemos apelar únicamente a los estados antecedentes y las leyes de la ciencia.
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No hay nada fuera de las leyes físicas a lo que podamos apelar para explicar lo que sucede en el mundo. El importante y revolucionario legado de Descartes, Galileo y Newton fue la concepción de fórmulas matemáticas que, en lugar de Dios, determinaban el estado de lo sistemas físicos (3).
Newton creía que la mecánica seria la base de una teoría comprensiva y sistemática del mundo. Esta concepción recibió su defensa más intensa en los escritos del matemático y filósofo francés Laplace. (1749-1827)que pensaba que dadas las posiciones los movimientos de todas las partículas elementales del Universo, sería posible calcular el estado preciso del mundo en cualquier otro momento (Laplace 1814, pp. 3 – 4).Las leyes físicas, junto con la definición de las condiciones básicas nos permitirían predecir cada estado futuro. Pero la concepción del mundo que tenía Laplace como una enorme maquina plenamente determinada no puede sostenerse.
El diseño simple de Laplace no sobrevivió, pero sí lo hizo la creencia en que la investigación científica descubriría con éxito
las características estructurales del mundo y lo haría comprensible. La ciencia es en el fondo un intento de formular teorías acerca del mundo que adoptan la forma de verdades inmutables. La pretensión básica del pensamiento racional es analizar los fenómenos indagando en los aspectos cambiantes y revelando la razón fundamental de los invariantes - aquellas características que no cambian -. Las leyes de la física, por ejemplo, especifican relaciones invariantes y en general, las afirmaciones fundamentales de una ciencia se expresan como principios de conservación.
Fundamentalmente y en un nivel muy general podemos identificar dos posturas enfrentadas en la historia de la filosofía occidental que se remontan unos dos mil quinientos años a sus orígenes griegos. Por un lado está la convicción de que la verdad y la realidad reside en formas estables e inmutables - tradición de Parménides (nacido aprox. en el 510 a. de C.) y Platón (aprox. 428-348 a. de C -. Por otro lado, está la creencia de que la realidad es un fluido que no cesa, cambia y decae - la tradición ejemplificada en la filosofía de Heráclito (muerto después del 480 a. de C) -. Estas concepciones metafísicas opuestas han continuado de alguna manera hasta el presente. Muchos filósofos, especialmente aquellos con un interés por las ciencias naturales, han favorecido la tradición platónica. Quizá esto no sea sorprendente, ya que la explicación científica se basa normalmente en el supuesto de que los patrones regulares son la manifestación de algún invariante fundamental y la tarea de la investigación es descubrir esos principios invariantes.
En realidad, el análisis de cualquier fenómeno es posible solamente si lo consideramos en términos de algún invariante que se ha conservado a través del cambio. Así, la formulación de las leyes del movimiento por Newton era un descubrimiento que exigía la invención de ecuaciones diferenciales - esto es, un método de cambios definidos en términos de alguna cosa que permanece invariable -. Sin invariantes, ya sea el asunto físico, económico o demográfico. es imposible formular leyes contrastables precisas. Desde luego, es posible la investigación descriptiva en ausencia de estas leyes, pero en este estado de su desarrollo la investigación es lenta y se mueve aún por cauces fenomenológicos. Quizá esto valga como preliminar (pero sólo como preliminar) para el establecimiento de una ciencia madura, que es cuantitativa y no descriptiva.
Si estos invariantes absolutos existen realmente o no, es asunto de debate. Cierta escuela de pensamiento sostiene que los invariantes no son características de la realidad que nosotros descubrimos, sino ficciones que inventamos y empleamos en nuestros modelos y, aunque sean instrumentos indispensables para el conocimiento del mundo, no hay razón para suponer que reflejan características de la calidad. Este rechazo de principios invariantes genuinos y objetivos ha sido expresado de varias formas por las escuelas filosóficas del conceptualismo, instrumentalismo o pragmatismo. Los invariantes podrán estar localizados en nuestras cabezas (conceptualismo), en nuestras teorías (instrumentalismo), en nuestras
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prácticas (pragmatismo) o en el mundo (realismo), pero cualquier teoría explicativa decente tendrá que localizarlos siempre en algún sitio. El debate entre los realistas y sus adversarios es algo de lo que, sin embargo, no necesitamos ocuparnos aquí. El asunto importante es que el progreso significativo en el conocimiento teórico ocurre normalmente como resultado de la unificación de un campo de investigación ocasionado por el descubrimiento de algún principio invariante. Un ejemplo reciente es el descubrimiento de los "atractores extraños" que nos da un principio unificado y organizado para la rama de la dinámica mal llamada teoría del caos.
La historia de la biología ilustra claramente este argumento. La trascendencia global de la teoría de la evolución de Charles Darwin (1809-1882) radica en su poder de unificar. Pese a la enorme variedad de especies (cuyo último origen y propósito sólo Dios conocía), se hizo posible concebir que todas as especies se habían desarrollado mediante un proceso lento de adaptación progresiva a partir de un pequeño número de organismos, quizá una variedad simple. Al igual que otros grandes unificadores, Darwin se sentó en los hombros de gigantes, entre los cuales debe ser incluído Linneo (1707-1778) y el controvertido Lamarck
(1744-1829). A Linneo se le ha de reconocer el mérito de haber señalado las continuidades y los rasgos comunes dentro de la aparentemente caótica morfología de la comunidad biológica. Las características que surgían de las taxonomías de Linneo eran, no obstante: puramente formales. Fue Lamarck quien propuso que las relaciones entre las especies eran causales, poniendo en su sitio la Gran Cadena, por lo que se le ha llamado el 'Escalador" del Ser. La importancia revolucionaria de la sugerencia lamarckiana ha sido eclipsada desgraciadamente por su desacreditada propuesta de que la especialización ocurría porque los individuos heredaban características favorables adquiridas por sus padres por medios no genéticos.
En general, podemos caracterizar el desarrollo de la biología en los últimos 200 años como sigue. Linneo – principalmente - estableció a finales del siglo XVIII taxonomías que sugerían que había notables continuidades o rasgos comunes que podrían ser hallados en diferentes especies. En el siglo XIX, Darwin (y Lamarck) sugirió que estos rasgos no eran somilaridades meramente formales, sino que reflejaban una relación causal sistemática entre las especies, con la teoría de Darwin prevaleciendo sobre la de Lamarck. El descubrimiento de estos patrones morfológicos comunes entre las especies no era demasiado molesto para la ortodoxia religiosa prevaleciente: se pensaba que todo eso mostraba que Dios utilizaba una base fija como anteproyecto (o arquetipo) cuando creaba las especies. La sugerencia de Darwin, sin embargo, no podía ser aceptada sin más discusión. Finalmente, en el siglo XX, Francis Crick y James Watson dilucidaron el mecanismo causal por el que ocurría el proceso de la evolución. (Es interesante darse cuenta, de paso, que en el siglo presente la biología ha llegado a ser firmemente mecanicista y reduccionista, mientras la física ha llegado a ser holística y a veces casi mística. ¡Hace cien años el supuesto básico de los biólogos y los físicos era precisamente el opuesto!...)
La unificación de Darwin en el mundo biológico invita naturalmcnte a la comparación con otros dos triunfos dcl pensamiento sintético. Estos son la demostración de Eudides (aprox. 300 a. dc C.) de que un amplio cuerpo de verdades geométricas puede ser generado sistemáticamente a partir de un pequeño número de axiomas y postulados, y la síntesis dc Newton, que mostraba que los movimientos de los objetos materiales, celestes y terrestres, podían ser explicados en términos de unos pocos principios físicos elementales. Euclides, Newton y Darwin demostraron cada uno de ellos que un cuerpo amplio de hechos no relacionados aparentemente podían entenderse y explicarse en términos de un simple armazón unificado de principios. Cada uno de estos logros ha tenido un profundo impacto en las subsiguientes generaciones de pensadores que han intentado emular estos casos paradigmáticos de pensamiento sintético. Ser llamado un "Darwin" o un "Newton" es el más alto cumplido al que puede aspirar cualquier innovador teórico.
El progreso en ciencia, surge normalmente como resultado del descubrimiento de un nuevo principio invariante o ley natural que unifica los fenómenos bajo investigación. Pero este modelo de explicación, aunque es poderoso, no debería exagerarse. A pesar de que se ajusta a muchas explicaciones de los fenómenos naturales, está lejos de servirnos cuando es aplicado a otros asuntos humanos. Por ejemplo, en el caso de la
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política, la moral y los fenómenos sociales, es muy dudoso suponer que hay algún orden objetivo importante que ha de ser descubierto. Una mala explicación del modelo puede conducir a una forma de dogmatismo, particularmente cuestionable en el ámbito del conocimiento humano, llamado cientismo, que sostiene, burdamente, que todo el conocimiento es coextensivo con la clase de conocimiento que se deriva de la observación y el experimento.
La Estructura De La Creencia En Lo Paranormal
Aunque las creencias que sostienen las pretensiones de lo psíquico y lo paranormal son a menudo misteriosas y raras, resultan ser normalmente malas aplicaciones del mismo patrón de pensamiento que nos ayuda a desarrollar nuestras mejores teorías acerca del mundo. En otra parte he sostenido que las supersticiones y los sistemas de creencias falsos están basados en la creencia errónea de que algún aspecto significativo de la realidad ha sido identificado a través del descubrimiento de un nuevo principio invariante (Grey, 1986). En la sccciónn final de esta exposición resumiré algunos puntos desarrollados aquí y ofreceré otras consideraciones para reforzar este argumento.
Tomemos una pseudociencia típica. como por ejemplo la astrología. Este es un sistema de creencias falso, es decir, un conjunto de afirmaciones sobre por qué las cosas suceden como suceden que, al ser examinado, ha demostrado no tener ningún fundamento. La evidencia contra la astrología es tan concluyente como se podría imaginar (ver Carlson. l985); Bob y Jerome, 1975), pero todavía tiene partidarios. ¿ Por qué? Una razón es que aún hay crrcunstancias en las que las falsas creencias pueden jugar un papel útil.
La utilidad de una creencia errónea puede ser ilustrada con la siguiente historia, una de las numerosas anécdotas contadas por Jonh Masters (1956, p.92) para revelar el carácter peculiar de los Ghurkhas con quienes colaboró en diversas campañas en la frontera noroeste de la India. La historia habla de un soldado Ghurkha que escapó de una prisión japonesa en el sur de Birmania y anduvo solo durante 600 millas a través de una jungla ocupada, hasta su base en la India. Fue un viaje extraordinario que le llevó seis meses. También extraordinario fue el hecho de que el Ghurkha nunca preguntó por la dirección correcta a lo largo del camino. El no hablaba birmano y, de todas formas, no confiaba en los birmanos. Pero nunca necesitó preguntar por la dirección y nunca se perdió, porque tenía un mapa. Anotaba cuidadosamente cada río que cruzaba, cada vuelta y cada camino que seguía, La inteligencia británica había conseguido reflejar en el mapa con gran precisión todos los detalles a lo largo del viaje. Sin embargo, el mapa que tan bien había servido al Ghurkha tenía algo equivocado: era un mapa de las calles de Londres.
Esta historia nos revela algunas cosas del carácter Ghurkha. Pero también sugiere algunas cosas sobre la estructura de los sistemas de creencias en general, y de los sistemas de creencias falsos en particular. Tales sistemas de creencias juegan algunas veces el mismo rol en nuestro pensamiento que el mapa de las calles de Londres en el del Ghurkha. Pueden ayudarnos a estructurar y dar sentido a nuestra experiencia. Una razón por la que la astrología tiene todavía sus seguidores, - imagino - es que para mucha gente es como un mapa de las calles de Londres que les ayuda a encontrar su dirección a través de su particular jungla de experiencias. Intentar desengañarles de su valor puede ser tan inútil como si la inteligencia británica intentara desengañar al Ghurkha de la validez de su mapa. El mapa tendría una simple justificación pragmática: ¡funciona!. Otro "mapa de las calles de Londres" que persistió durante siglos fue la explicación del carácter de las personas en términos del equilibrio de los llamados cuatro humores, que eran considerados responsables de las disposiciones colérica, flemática, sanguínea y melancólica. Entonces, la gente aceptaba algo que nosotros no dudamos ahora en considerar mapas defectuosos, porque no había otro (o al menos, no mejor) mapa disponible.
Otras razones menos probables que llevarían a aceptar mapas engañosos como válidos son:
- Los mapas ordinarios son menos interesantes. El filósofo David Hume (1711-1776) pensaba que esta propensión natural de os humanos a tener opiniones crédulas (lo que él llamaba "amor por lo maravilloso") era la responsable de generar una gran cantidad de error en el conocimiento.
- Los mapas ordinarios son ideológicamente poco fiables. Los prejuicios políticos o religiosos pueden inclinar a uno a aceptar o rechazar las teorías. Así, algunas personas aceptan el testimonio bíblico como una autoridad fiable sobre los orígenes del universo y de la humanidad.
- Un mapa es tan bueno como cualquier otro. Esta clase de permisividad epistémica parece estar basada en la extraordinaria afirmación de que las teorías no necesitan obedecer restricciones experimentales. Retomaré esta cuestión (lo que hace a algunos mapas mejores que otros) en un próximo artículo.
Apreciar la utilidad de los mapas engañosos en ciertas circunstancias implica entender no
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sólo el contenido de las afirmaciones paranormales, sino también la estructura de las creencias paranormales. El poderoso deseo de aceptar lo que parecen ser (y a menudo son) afirmaciones empíricas irracionales, no es siempre el resultado de alguna permisividad difícil de entender. Es normalmente una expresión patológica de las mismas capacidades que nos permiten desarrollar algunas de nuestras observaciones más importantes y agudas acerca del mundo.
Los psíquicos y otros crédulos están dedicados seria, pero equivocadamente, a esa tarea propia del saber humano: el intento de atrapar nuestras experiencias caóticas y fragmentarias en una red de significados, y descubrir las conexiones ocultas que (suponemos) forman las bases de todos los sucesos desordenados y llamativos de nuestro mundo. Como lo ha expresado Stephen Hawking (1988. p. 13), "Desde los orígenes de la civilización, la gente nunca se ha contentado con observar los hechos como desconectados o inexplicables. Han anhelado el entendimiento del orden que está en la base del mundo". A pesar de la notable diferencia en la forma de abordar este problema, la estructura de su creencia en lo psíquico tiene algunas cosas en común con el punto de vista de los científicos. Este es el deseo de descubrir (o en su defecto, de inventar) patrones recurrentes que se encuentran escondidos tras el aparente desorden. Los crédulos, al igual que os que piensan científicamente, están a la caza de principios invariantes unificadores.
Un dogma de fé, que muchos crédulos y psíquicos tienen en común, es la creencia de que no hay coincidencias reales o accidentes. El accidente o imprevisto es siempre una apariencia superficial, un producto de nuestra ignorancia que, suponen, puede ser explicado como manifestación de algún orden fundamental oculto (astrológico, numerológico o cualquier otro). Detrás de la apariencia caótica hay una unidad fundamental, un orden oculto o significado más profundo que (creen) alguna Piedra de Rosetta psíquica nos descubrirá algún día. Ese es el supuesto - o equivocación - que les guía.
Este patrón de creencia no se restringe a los psíquicos. Carl Jung (1875-1961) desarrolló su noción de "sincronicidad" para caracterizar eventos no relacionados causalmente que, sin embargo, creía se hallaban significativamente unidos por conexiones no causales (Jung 1960, citado en Koestler 1972, cap. 3).
Los psíquicos creen que hay formas extrafísicas por las que se relacionan los sucesos en el mundo y que hay significados ocultos que serán descifrados mediante técnicas y métodos que trascienden las limitaciones de la ciencia empírica. Es por aferrarse a este dogma de fé por lo que se desarrollan algunas de las afirmaciones más extravagantes y absurdas acerca del mundo. Pero es precisamente esta suposición (la fe en un orden oculto a pesar de las apariencias en su contra) lo que ha permitido rnuchas de nuestras innovaciones teóricas más poderosas.
La astrología, y otros sistemas estructurados de creencias, comparte con la ciencia empírica su disgusto por el desorden: un deseo de encontrar conexiones fundamentales enlazando eventos separados. Es el mismo supuesto que nos ha permitido desarrollar nuestro sutil y profundo entendimiento de la naturaleza del mundo. Sin embargo, es un supuesto que también puede llevarnos por grandes extravíos.
Habiendo llenado un poco el vacío entre visiones profundas de la realidad y aparentes tonterías, el siguiente y muy importante paso es intentar identificar dónde se encuentra la frontera entre verdades profundas (buenas teorías) y sistemas de creencias falsos ( teorías malas, sin sentido, o estúpidas). Esto nos lleva a estudiar la forma en que algunos sistemas de creencias se aíslan sistemáticamente de la crítica , por lo tanto, de su propio progreso. En el próximo articulo abordaré la cuestión: ¿qué es lo que distingue la investigación sistemática en disciplinas respetables (como la físicas) de las falsas pretensiones de campos desacreditados (como la frenología)?. Esto se conoce como el problema de la demarcación, y en entraré en discusión en el siguiente articulo.
Referencias (por orden alfabético)
-Blakmore, Colin. 1976. 'A Child of the Moment: Fifth reith Lecture". The Listener (UK), Vol 96, Nº 2486 (2 december 1976), pp 705-708.
-Bok, Bart J. and Jerome, Lawrrence E. 1975. Objections to Astrology. BuffaIo. NY: Prometheus Books.
-Broad, C.D. 1949. "The Re/evance of Psichical Reserach to Philosophy". Philosophy 24, pp. 291 -309.
-Carlson. Shawn. 1985. "A Double-Blind Test of Astrology'. Nature, vol 318, pp. 419-425.
-Grey. W.L. 986. The Distaste for Disorder'. The Skeptic 6.3 (August). pp. 21-24. Reimpreso en Ockham's Razor 2. (ed.) Robin Williams. pp. 127-132. Australian Broadcasting Corporation 1988.
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Hawking, Stephen. 1988. A Brief History of Time. London. Bantam Press.
Jung, Carl. 1960. 'The Structure and Dynamics of the Psiche" (trans.) R.F.C. HulI. Collected Works, Vol 8. London.
Koestler, Arthur. 1972. The Roots of Coincidence. London:Hutchinson.
Kurtz. Paul.. (1978) 1981. "Is Parapsyology a Science?". The Skeptical lnquirer. 3.2, pp. 14-32. Reimpreso en Paranornial Borderlands of Science (ed.) Kendrick Frazier, Buffalo. NY: Prometheus Books. pp. 5-23.
Laplace. Pierre de. 1814. Essai Philosophique sur les Probabilitiés. Paris.
Master, John. 1956. Bugles and a Tiger. London: Michael Joseph.
Notas
1.- No confundir con la parte de la psicología matemática que se dedica al estudio de los tests mentales y que en castellano también recibe el nombre de Psicometría. En países anglosajones el término alude a la facultad de adivinar las cualidades y propiedades de un objeto, o de una persona o cosa que haya estado en contacto con él, tocándolo o estando próximo a él. (N. de T).
2.- Esto es:
Acromancia: adivinación por signos en los aires.
Alectriomancia; adivinación mediante un gallo.
Alfitomancia: adivinación mediante harina de cebada.
Antropomancia: adivinación examinando cadáveres humanos.
Aruscipina: adivinación por las entrañas de las víctimas.
Astrologia: estudio de los influjos de los astros sobre la personalidad y el futuro de los sujetos.
Astromancia: adivinación mediante la posición de los astros.
Austromancia: adivinación por los vientos.
Axinomancia: adivinación mediante un hacha calentada al rojo vivo.
Belomancia. adivinación por flechas o venablos.
Bibliomancia: adivinación mediante libros, v.g. leyendo un versículo de la Biblia al azar.
Botanomancia: adivinación examinando las plantas.
Caomancia: adivinación por el aspecto del aire o la atmósfera.
Capnomancia: adivinación por el humo y el hollín.
Catoptromancia: adivinación por espejos.
Cleromancia: adivinación tirando semillas, huesos, dados, piedras...
Coscinomancia: adivinación retorciendo un cedazo.
Critomancia: adivinación arrojando harina de cebada sobre cadáveres de animales sacrificados.
Dactilomancia: adivinación por los anillos.
Escapulomancia: adivinación por las grietas en los homóplatos arrojados al fuego.
Esciomancia: adivinación por la sombra del consultante o por la sombra de los muertos.
Geomancia: adivinación por signos de tierra, como la forma adoptada por un puñado arrojado sobre algo. También mediante puntos y rayas aleatorios sobre papel, grietas en el terreno, etc.
Halomancia: adivinación por el Sol.
Hieromancia: adivinación por objetos sagrados de ofrendas en los sacrificios.
Hieroscopia: adivinación por el examen de las víctimas de los sacrificios, o por la marcha general de los sacrificios.
Hidromancia: adivinación por los signos acuáticos, mareas, etc.
Ictiomancia: adivinación por peces.
Litomancia: adivinación mediante piedras, signos de ellas, posición al tirarlas, mediante calamita, etc.
Meteoromancia: adivinación observando los meteoros.
Miomancia: adivinación por el movimiento de los ratones.
Ofiomacia: adivinación por ofidios o serpientes.
Ornescopia: observación de aves.
Ornitomancia: adivinación por el vuelo y canto de las aves.
Pegomancia: adivinación por fuentes, cómo burbujean, etc.
Pesomancia: adivinación por cantos rodados.
Piromancia: adivinación por el fuego.
Psefomancia: adivinación mediante piedras con marcas que se usan como dados, se introducen en un cubilete, se conjura a alguien y se tiran.
Psicomancia: adivinación mediante la comunicación con espíritus en general y con los muertos en particular (necromancia)
Quiromancia: adivinación a través de las rayas de la mano.
Rabdomancia (o radiestesia): adivinación mediante el uso de una vara para detectar yacimientos, minerales, agua, etc.
Sideromancia: adivinación mediante las estrellas.
Sortílegio: arte de tirar suertes.
Tefromancia: adivinación con las cenizas.
(N. de T.)
3.- En el momento de su descubrimiento estas fórmulas no se entendieron como una alternativa a la explicación divina, sino más bien como la forma en que Dios se expresa y actúa sobre el mundo. En palabras del conocido físico matemático y divulgador científico Paul Davies, extraídas de su libro La Mente de Dios: "El propio Newton creía firmemente en un Diseñador que operaba mediante rígidas leyes matemáticas. Para Newton y sus contemporáneos, el universo era una máquina inmensa y magnífica construida por Dios." Mecanicismo que, eso sí, serviría posteriormente para argumentar contra la absoluta libertad de su Hacedor (Spinoza) y, consecuentemente, contra una de las propiedades en las que basaban algunos la razón de su existencia - o una de sus propiedades más fundamentales -. De ahí que ese "legado" no pueda hacerse extensivo a sus descubridores. (N. de 1.)
Este artículo apareció publicado en The Skeptic (vol. 12, n0 2, invierno 1992), revista trimestral editada por Australian Skeptic Inc (PO BOX E 324, St. James NSW 2000, Australia). Se reproduce en la Alternativa Racional con su autorización.
Traducción: Mercedes Quintana
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Carta Abierta
¿Dónde queda el Hombre?
Me encuentro en Birmingham, la ciudad mas importante del estado de Alabama, haciendo segundo de BUP. Alabama forma parte de lo que los norteamericanos llaman "el cinturón de la Biblia señalando con esta denominación la tremenda influencia que en ellos tiene el fundamentalismo cristiano.
Estoy viviendo con una familia evangelista. Ellos asumen que si vengo de España tengo que ser Católico, así que todas las semanas me obligan a ir los miércoles y los domingos a sus reuniones religiosas evangelistas y los festivos además tengo que ir a misa Católica.
Recientemente pasó por Alabama el conocidísimo pastor Dawson McAllister que es autor de muchos libros y ha dirigido programas de radio y televisión para jóvenes adolescentes. Aquello era una ocasión extraordinaria para la mayoría de los habitantes de Alabama; así que "mi familia" decidió que todos iríamos a oír al famoso telepredicador.
La reunión tuvo lugar en una catedral enorme, parecida a un estadio, con una asistencia estimada en tres mil personas.
Toda la conferencia de Dawson estuvo centrada en que el fin del mundo está muy próximo, y, tal como profetiza la Biblia, Jesucristo vendrá por segunda vez, aunque será precedido por el Anticristo. En su charla, Dawson dijo que el Anticristo ya se había manifestado claramente, su nombre: Jacques Delors. Según él: el Anticristo será un supergenio, un magnifico comunicador, un gran líder y debe nacer del imperio más poderoso de la tierra. Si Jacques Delors es el Anticristo, ni que decir tiene que para él el "imperio más poderoso de la Tierra" es la Unión Europea.
Para llegar a estas conclusiones se basa en las profecías de Daniel, de las que deduce que: "El Anticristo llegará al poder a través de una confederación de diez naciones" (1) ¿No fue elegido Jacques Delors cuando la Comunidad Europea estaba formada por diez naciones?
McAllister vaticina una alianza de la Unión Europea con Rusia para atacar a Israel.
Todas las tonterías que dice pueden leerse en el libro mencionado en (1); no obstante quisiera reflejar algunas de mis impresiones personales durante su charla.
- En primer lugar me sorprendió el desprecio con el que hablaba del progreso tecnológico y científico. Para él eran obras de Satán. Por ejemplo, la "teoría de la evolución" es una idea introducida por el demonio para destruir a la humanidad.
- Mi segunda gran sorpresa fue ver el temor con el que ven a la Unión Europea. No me lo esperaba, creía que los estadounidenses se consideraban a si mismos como el mayor imperio de la Tierra.
- La tercera gran sorpresa fue ver la gran audiencia que tienen estas ideas tan ramplonas.
- Y, por fin, mi última gran decepción fue ver que no aceptan el esfuerzo de la humanidad. Para ellos el esfuerzo de la humanidad no tiene ningún valor, todo se lo debe a Dios o a Satán.
Cuando acabó la sesión lo que más me dolió fue ver esa tremenda infravaloración; nosotros no somos nada, al margen de unos insignificantes pecadores. Toda nuestra historia es una consecuencia de la lucha entre el dios del bien y el dios del mal. Nosotros somos meras marionetas sin ninguna posibilidad de influir en nuestro destino como especie y, por tanto, sin ninguna responsabilidad. Nuestra única opción es rezar, arrepentimos de nuestros pecados y ponernos al lado de Dios o pecar y con ello ponernos del lado de Satán.
Estoy en Estados Unidos tratando de formarme, entre otras cosas para contribuir a construir un mundo mejor. Creo en el poder del razonamiento humano. Creo en nuestra capacidad para influir en nuestro destino para bien y para mal. Creo en nuestra responsabilidad como especie. Para mí es sumamente descorazonador ver la enorme y creciente aceptación que están teniendo mensajes como el de McAllister: apocalípticos y que mueven a la pasividad. Nuestra única acción es rezar y "dar las gracias a nuestro Señor por darnos la vida eterna". . Aquí no podemos hacer nada: todo está escrito. Nuestra recompensa vendrá tras la muerte.
Alvaro Ares
(1) Dawson McAllister with Clark Albright. Pack Your Bags — Jesus is Coming! The return of Christ. A Discussion Manual for the American Student. Editorial: Shepherd Ministries. Texas, 1993. 180 páginas.
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Opinión
La paranoia subjetivista
Cualquier persona que preste un poco de atención a la diversidad de medios que nos rodean , a las conversaciones, ya sean mantenidas por nosotros o escuchadas a otros, se puede dar cuenta de un fenómeno generalizado: se trata de lo que el autor de estas líneas denomina ''la paranoia subjetivista" o "la entronización del yo'': es decir, la exaltación de la opinión personal con carácter de ley.
Grosso modo, el fenómeno responde a la siguiente lógica: todo el mundo tiene derecho a opinar:
cada cual tiene sus opiniones y la mía vale tanto o más que la del resto. No importa de que tema se trate como tampoco es relevante si poseo unos mínimos conocimientos. Mi opinión es la mejor y a mi me vale por ser mía y por hacerla Yo.
Este entramado de ideas subyace consciente o inconscientemente en la mayoría de las personas que nos rodean y aparecen constantemente en la televisión como verdad absoluta y defendible.
Ante ello, este humilde licenciado en Geografía e Historia no deja de asombrarse y por momentos de escandalizarse. De este modo, cuando converso con alguien sobre algún tema, y me mantiene alguna idea o un hecho, que a mi entender resulta disparatado, y le inquiero por las fuentes en que basa esas opiniones o "verdades reveladas" , , las reacciones suelen ser dispares. pero podemos resumirlas en dos
principalmente.
a) los que hablan de hipotéticas encuestas: supuestos informes periodísticos. Y lo más usual: "me lo contó un amigo" o "le paso a una tía", etc.
b) los que simplemente se enfadan por preguntárselo.
De ambas reacciones, la segunda es la que más me irrita, y la que últimamente observo mas generalizada.
De todo ello, podríamos concluir lo siguiente: Paulatinamente hemos pasado de un sistema en el que nadie podía opinar, a otro en el que no sólo se puede opinar, sino que se debe y se hace. Esto es positivo, pero tiene sus peligros, porque todo el mundo opinar pero no todas las opiniones gozan del mismo valor.
A consecuencia de lo anterior se nos presentan dos peligros:
El primer peligro descansa sobre la creencia de que todos los tipos de conocimiento son igualmente válidos, y que por ello, todos merecen el mismo respeto y tienen el mismo valor. Es decir, es egual la medicina de un "chamán" que la de un médico; igual la opinión de un astrólogo que la de un astrónomo, y así sucesivamente. De esa manera, todo el esfuerzo, todos los sacrificios, toda la historia
de la ciencia, todos los años de trabajo que un científico tiene que emplear, no para descubrir una ley general, sino para analizar únicamente un pequeño aspecto de esa ley, tienen la misma validez y merecen el mismo respeto que las opiniones de cualquier individuo cuyos conocimientos provienen de una revelación divina, de la filosofía oriental, hindú si es posible, o de cualquier cosa de estas tan de
moda.
El segundo peligro es lo que yo denomino ''entronización del yo" (perdónenme los puristas). Este peligro es consecuencia directa del anterior y por igual rechazable. Ya expliqué anteriormente de manera concisa la esencia de su pensamiento. De ello se deduce que toda persona tiene derecho a que su opinión sea respetada, y ello no es del todo cierto. Para opinar hay que saber, o mejor dicho, para que el juicio de uno sea tomado en cuenta ha de seguir unos criterios cualitativos. No se debe articular desde el vacío. Ergo, si queremos emitir juicios, opiniones o afirmaciones, debemos basarnos en nuestros conocimientos, pero si estos no son suficientes o no son los más adecuados, tenemos que fundamentarnos en autores o fuentes dignas de todo crédito. Por ello, sí Yo hablo de algún tema histórico, me he de apoyar en una serie de autores que sostengan mis afirmaciones: y es ahí donde efectivamente se puede elegir entre unos y otros, dependiendo de la orientación ideológica o personal de cada uno, y teniendo siempre presente este principio tan querido de los escépticos: " A afirmaciones extraordinarias corresponden pruebas extraordinarias".
Esto, que puede parecer elemental, a la mayoría de los mortales no se lo parece. Ellos no tienen que
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demostrar lo que dicen, ni tienen que basarse en nada ni en nadie; lo que afirman lo afirman porque lo afirman, y no han de dar explicaciones de las causas que los mueven a ello. Nadie es capaz de reconocer su ignorancia sobre este o aquel tema, todo el mundo sabe de todo y entiende de todo. Vale igual la opinión de don Gustavo Bueno que la de "Octavito" Aceves o el "Santón de Baza". Lo más grave quizás sea que además se ofenden si pones de manifiesto su desconocimiento.
Reconocer saber poco, no hace a una persona menos valiosa o menos inteligente; sino que en realidad humaniza al individuo, y lo puede empujar a mejorar y aumentar esos conocimientos, sabedor de que estos nunca tendrán fin. La otra posición, la de no saber y encima, no reconocer ese hecho sino que enorgullecerse y pretender que su opinión sea respetada del mismo modo que la de una persona docta en la materia, nos acerca más a los seres irracionales, y en cierto modo, insulta a nuestra inteligencia.
Podría concluir con un fragmento de R. Ardrey en su obra "La hipótesis del cazador", y que resume en cierto modo la posición aquí defendida:
"Tal vez es una cuestión de preferencias. Si es así, la ciencia es la mía. Nunca nos enseñará todo lo que necesitamos saber. Nunca nos brindará respuestas definitivas, puesto que estas no existen, la debilidad de la ciencia se convierte en su fuerza. Nunca cesarán sus controversias, y también esto será bueno si la verdad, como el infinito, debe ser buscada eternamente, aunque nunca capturada. Por ello, prefiero lo basado en la información a lo basado en la convicción, lo demostrado a lo revelado, lo observado a lo imaginado, lo probable a lo imposible, el hecho inalterable al deseo evanescente, la conclusión razonada - por mucho que nos hiera - al supuesto indiscutido, por agradable que sea. (....)".
Rafael Díaz Novillo
(Ldo. en Historia Moderna y Contemporánea)
Publicaciones Escepticas Latinoamericanas
"El Ojo Escéptico"
Revista de Centro Argentino para la Investigación y Refutación de la Pseudociencia (CAIRP). 4 número US$35 (más US$15 para envío aéreo). Podéis suscribiros enviando un cheque a nombre de Alejandro Jorge Borjo, a la siguiente dirección:
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Otras publicaciones recibidas recientemente en LAR
"Perspectivas Ufologicas"
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"Los Identificados"
Publicación crítica sobre casos OVNI en Argentina.
Dr. Roberto Banchs CEFAI:/Casilla de correos 9 sucursal 26 (CP 1426) Buenos Aires. República Argentina
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Entrevista
"No vimos hombrecillos verdes al otro lado del cráter"
Luis Alfonso Gámez
Edwin Aldrin, astronauta:
«No vimos hombrecillos verdes al otro lado del cráter»
El segundo ser humano que pisó la Luna afirma que se han
dicho "muchas tonterías" sobre la misión del 'Apolo 11'
Eran las 4.15 horas del 21 de julio de 1969 cuando Edwin Aldrin, tras haber leído la Biblia y comulgado "como un gesto simbólico", abandonó el Eagle y posó los pies en el polvoriento suelo de la Luna. Diecinueve minutos antes, su compañero de aventura, Neil Armstrong había dado "un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad" ante unos 600 millones de telespectadores. Después de clavar una bandera estadounidense en el Mar de la Tranquilidad y depositar una rama de olivo de oro "como símbolo de paz:", los dos astronautas del Apolo 11 permanecieron en la superficie lunar poco más de dos horas para desplegar el material científico y recoger como souvenir 22 kilos de rocas mientras Michael Collins esperaba en el módulo de mando.
"Vista desde la Luna - explica Buzz Aldrin -, la Tierra es el objeto más bello que pueda imaginarse. Es un planeta muy hermoso. Lo difícil es saber qué parte del planeta estás viendo". Y, seguidamente, el astronauta arremete contra uno de los rumores que han tomado carta de autenticidad después de un cuarto de siglo.
"Están confundidos quienes creen que desde la Luna se ve la gran muralla china. Con suerte, puede verse desde órbita terrestre, pero nada más", sentencia. El pionero es igual de contundente a la hora de pronunciarse sobre los misteriosos sucesos propalados por los representantes de la ufología más delirante. "Ni vimos nada extraño ni se ha ocultado ningún tipo de información. Lo que todo el mundo sabe es lo que realmente ocurrió".
El cosmonauta, que habla con pasión de la búsqueda de inteligencia extraterrestre, califica de "tonterías" las historias narradas por autores como Juan José Benítez, que, en uno de sus primeros libros (ver recuadro), presentaba una conversación entre los astronautas y el centro de control de la misión con platillos volantes incluidos. "Es una fantasía. A lo largo de estos años - indica Aldrin -, muchas personas han hablado de sucesos extraños y misteriosos ocurridos en esta misión, pero son sólo producto de su imaginación". Una imaginación disparatada, como lo demuestra el hecho de que "hay quien dice que vimos hombrecillos verdes al otro lado del cráter. Es la tontería más grande que he oído".
Las huellas de Edwin Aldrin y las de otros once exploradores permanecerán inalterables en nuestro satélite durante milenios. "Me impresiona pensar que estarán allí dentro de miles de años si un pedazo de basura espacial no acaba con ellas antes", ironiza el astronauta. "Cuando pisé la Luna – recuerda -, lo que más me sobrecogió fue el contraste entre la magnificencia de nuestro logro y la desolación del lugar No sentí ningún tipo de miedo, sino ansiedad al sentirme observado por los millones
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de personas que nos estaban viendo a través de la televisión. Creo que lo llaman miedo escénico". Dispuesto a los 64 años a repetir la aventura -'¿tiene un cohete listo?, yo estoy preparado"-, Aldrin sueña con la vuelta del hombre a la Luna y ha elaborado una estrategia – "la mejor"- para viajar hasta el planeta rojo.
El astronauta afirma que la misión del Apolo II estaba perfectamente planificada y "todo ocurrió tal como estaba previsto". La verdad es que la NASA había elegido en un principio a Aldrin para pasar a la historia como el primer hombre en pisar la Luna, pero al final el honor recayó en Neil Armstrong. "No existía una decisión en firme y, cuando finalmente se decidió, el elegido fue Armstrong". La lacónica respuesta revela que el astronauta no quiere remover aguas turbulentas. Durante años, Aldrin culpó al comandante de la misión de relegarle a un segundo plano. "No tuve nada que ver con esa decisión. Me limité a cumplir las instrucciones que me dieron", aseguró Armstrong en 1989.
El regreso a la Tierra fue lo más difícil de la misión del Apolo 11. Después de la cuarentena y los honores de rigor, Aldrin vivió su infierno particular durante dos años. Sucumbió ante el alcohol y los tranquilizantes y vio como fracasaba su matrimonio. "No es fácil ser un héroe – reconoce -. Te obliga a cambiar. A veces, tienes que hacer cosas que preferirías no hacer; pero al final es muy agradable". El astronauta abandonó las Fuerzas Aéreas en 1972. En la actualidad, preside el comité de expertos de la Sociedad Nacional del Espacio y trabaja en una novela de ciencia ficción, que "espero que sirva para volver a impulsar SETI. Detectar evidencia irrefutable de que existen civilizaciones extraterrestres sería el hecho más importante de la historia de la humanidad", sentencia.
El diálogo con el astronauta
Edwin Aldrin, que mantuvo el pasado 20 de junio un encuentro con periodistas en Getxo (Vizcaya), descalificó con una sonrisa en los labios las fantasías de quienes afirman que los astronautas del Apolo 11 se encontraron con algo inesperado en el Mar de la Tranquilidad e1 21 de julio de 1969.
- Luis Alfonso Gámez: ¿Se ha contado toda la verdad sobre la expedición del Apolo 11 o se han ocultado al mundo, como sostienen algunos autores, las pruebas de un contacto con alienígenas?
- Edwin Aldrin: Tengo un secreto especial para usted.
- L.A.G.: ¿Cuál?
- E.A.: ¿Por qué hace esa pregunta, cree que los astronautas mentimos a menudo?
- L.A.G.: Quiero saber su opinión sobre lo que dicen algunos escritores sensacionalistas.
— E.A.: No debe creer todo lo que lea por ahí
— L.A.G.: ¿Cree que seres extraterrestres visitaron la Tierra en un pasado remoto. como ocurre en la novela que está escribiendo?
— E.A: Realmente, no. Pero que es más posible que seres extraterrestres hayan visitado la Tierra hace millones de años o la visiten en un futuro lejano a que lo hagan ahora. Sería demasiada coincidencia.
- L.A.G.: ¿Vieron ustedes algo raro en el Mar de la Tranquilidad?
- E.A.: No. Hay quien dice que vimos hombrecillos verdes al otro lado del cráter. Es la tontería más grande que he oído
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«¡Oh, Dios, nadie lo va a creer!»
- Houston: ¿Qué es, diablos, qué es? ¡Es lo único que quiero saber!
- Apolo 11: Estas pequeñas cosas son gigantescas, son enormes... No, no, lo de ahora era una desfiguración óptica del terreno. ¡Oh, Dios, nadie lo va a creer!
- H: ¿Qué... qué... qué diablos está ocurriendo allí? ¿Qué os pasa, chicos?
- A. 11: Están allí, bajo la superficie.
- H.: ¿Qué hay allí? [Interferencias, ruido] Control llamando a Apolo 11.
- A.11: Roger, estamos aquí los tres, pero vimos unos visitantes. Estuvieron aquí un rato, observando los instrumentos.
- H.: Orden de control: ¡Repetid el último informe!
- A. 11: Digo que había otras astronaves. Están alineadas en el otro borde del cráter.
- H.: ¡Repetid, repetid!
- A. 11: Dejadnos sondear esta órbita y a casa... En 625 al 5... Relé automático conectado... Mis manos tiemblan tan fuerte que no puedo hacer nada. ¿Filmar? Cielos, sí, esas malditas cámaras han filmado.
- H.: ¿Habéis captado algo?
-A. 11: No tenía ninguna película a mano [ruidos], tres disparos de los platillos o de lo que fuera pueden haber estropeado la película.
- H.: Control de mando, aquí, control de mando. ¿Estáis ya en camino? ¿Qué hay con ese jaleo de los ovnis? Cambio.
- A. 11: Han aterrizado ahí. Están en la Luna y nos observan.
- H.: Los espejos, los espejos. ¿Los habéis colocado?
- A. 11: Sí los espejos están en su sitio. Pero quien haya fabricado semejantes astronaves puede seguramente venir y quitarlos mañana mismo del suelo. Cambio y fuera.
Benítez. Juan José [1975]: Ovnis: SOS a la humanidad. La insólita experiencia de un periodista español en Perú. Editorial Plaza & Janés
(Col. «Otros Mundos»). Barcelona. 232 páginas.
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Fraudes Científicos
Vishwa Jit Gupta
El Fraude De Los Fósiles Reciclados Abre El Debate En El Seno De La Comunidad Científica
Eustoquio Molina*
El reciclado es una actividad muy loable en el campo del ecologismo. Pero cuando los fines que se persiguen son fraudulentos, y lo que se pretende es realizar multitud de publicaciones "científicas" utilizando fósiles comprados o robados y afirmando que provienen de una localidad inventada, dicha actividad es obviamente pseudocientífica. Desde el famoso fraude de Piltdown ningún otro ha afectado tanto a la paleontología como el perpetrado por el profesor VISHWA Jit Gupta de la Universidad de Chandigarh (India). Si bien existen algunos aspectos similares, el caso tiene una connotaciones muy diferentes: mientras en el caso de Piltdown la falsificación de un solo fósil tuvo una repercusión enorme, debido a sus implicaciones en el origen del hombre, en el caso Gupta numerosas falsificaciones en el campo de la paleontología perjudican notablemente el conocimiento geológico de la cordillera del Himalaya, y aunque está teniendo una menor transcendencia fuera de la comunidad científica, constituye el fraude conocido de mayores proporciones.
El descubridor de este caso ha sido el profesor JOHN A. TALeNt de la Universidad de Macquarie (Australia) - especialista en braquiópodos silúricos y devónicos y en paleogeografía -, que ha estudiado durante muchos años el Himalaya, lo que ha permitido conocer y desvelar este fraude. En el año 1987 lo dio a conocer presentando una comunicación en un congreso de Calgary, y en 1988 publicó en la reviSta alemana Courier Forschungsinstitut Senckenberg, en colaboración con el científico australiano John W. Pickett y los hindúes Rajendra K. Goel y Arvind K. Jain, un artículo en el que exponía una serie de "anomalías" que posteriormente han si do confirmadas y precisadas en otros artículos en revistas de mayor difusión: Science, Nature, The Australian Geologist, etc.
El fraude ha consistido en toda una serie de irregularidades y engaños. Se le acusa de reciclado por utilizar fósiles comprados O robados, y citar los mismos ejemplares en varias localidades para indicar hallazgos geológicos nuevos y sorprendentes. Gupta ha utilizado ilustraciones incluidas en publicaciones de otros investigadores, afirmando que eran fósiles encontrados por él mismo en India. Asimismo, ha implicado a otros científicos como coautores en trabajos basados en fósiles dudosos y, con frecuencia, ha asegurado que los hallazgos de ciertos ejemplares habían sido confirmados por científicos de prestigio, que han negado haber visitado las localidades en las que supuestamente habían aparecido. Para encubrir sus prácticas, ha proporcionado en sus publicaciones localizaciones falsas o muy imprecisas, que impiden volver a muestrear para reproducir y confirmar los sensacionales hallazgos, lo cual viola los principios más elementales de la metodología paleontológica.
Estas prácticas pueden parecer poco graves consideradas individualmente, e incluso algunas de ellas intentan ser llevadas a cabo en ocasiones por ciertos investigadores, en su afán por publicar en revistas de prestigio. Esto ha sido puesto recientemente de manifiesto por John Maddox, editor de la revista Nature, en la cual Gupta ha logrado publicar varios artículos. Dos de ellos, que datan de 1964, y en los cuales proclama sensacionales descubrimientos sobre graptolites que nunca han podido ser comprobados en el campo, han resultado constituir sus primeras falsificaciones importantes. Seguramente, la publicación de estos trabajos en una revista tan prestigiosa, le estimuló para planificar el engaño a mayor escala. Normalmente estos fraudes son descubiertos y los artículos rechazados, ya que la ciencia se ha dotado de un mecanismo de evaluación que permite detectar gran parte de los engaños antes de que lleguen a publicarse. Sin embargo, no todas las revistas, y menos los libros, están dotadas de un sistema de revisión y evaluación, con lo que no resulta extraño que ciertos fraudes lleguen a consumarse.
Las proporciones del caso Gupta son espectaculares y no se conoce otro igual en el mundo de la paleontología. Desde 1964 a 1990
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este "investigador" ha realizado por lo menos 458 publicaciones, entre ellas 5 libros, que tratan sobre distintos grupos de fósiles, tanto microfósiles como macrofósiles de vertebrados y de todos los tiempos geológicos, así como sobre aspectos muy diversos de la geología del Himalaya, desde Cachemira a Bután, y sobre Irán y Pakistán. Estas publicaciones divididas entre los 26 años de actividad dan como resultado la publicación de una media de casi 18 trabajos anuales, lo que por sí solo indica que se trata de un genio o de un farsante. Como consecuencia de este abultado curriculum vitae consiguió diversos grados de master y doctorado y el nivel de catedrático, siendo un personaje influyente en el campo de la geología y política universitaria de India. Esto le ha permitido conseguir cuantiosas subvenciones para impartir conferencias en congresos y universidades, participando en cerca de 70 excursiones en el extranjero. Le ha permitido, igualmente, "colaborar" con numerosos científicos, pues hasta un total de 128 científicos, 56 de ellos extranjeros de 20 países distintos figuran como coautores de sus publicaciones.
Los frecuentes viajes y visitas a centros de investigación permitieron a Gupta comprar fósiles en distintas tiendas, recolectar en excursiones a localidades clásicas, robar o pedir prestados - con fines docentes - fósiles que después eran utilizados para realizar sus publicaciones, indicando que provenían de otros lugares generalmente de difícil acceso o errónea localización. El tipo de conservación de algunos fósiles fue una de las causas que alertó a Talent cuando en 1986 visitó la tienda de fósiles de Alain Carion en París. En esta tienda compró unos ammonoideos procedentes de Marruecos. que eran idénticos en conservación a los que Gupta afirmaba haber encontrado en el Himalaya, y figurado en un artículo publicado en 1983 en colaboración con el paleontólogo alemán Heinz K. Erben, uno de los especialistas más prestigiosos en este grupo, el cual aparentemente fue engañado por Gupta como tantos otros que consciente o inconscientemente figuraron como coautores.
En el tiempo transcurrido desde que el asunto fue denunciado públicamente Gupta no ha aportado ninguna prueba convincente, que pudiera establecer su inocencia sobre la acusación de reciclado, localización falsa, etc., y se defiende afirmando que Talent es un espía pakistaní, que le ataca para darse publicidad, y desviar las críticas sobre su propio fracaso acerca de la geología del Himalaya. Por otra parte, el profesor Bruce Waterhouse de la Universidad de Queensland, amigo de Gupta y principal coautor con 19 publicaciones conjuntas, es el único científico que le ha defendido públicamente, afirmando que se trata de un caso de exageración por parte de Talent y que los fósiles posiblemente fraudulentos son una minoría. Las motivaciones de esta defensa parecen ser la relación de amistad y la salvaguarda de su propia reputación. Ahora bien, las dimensiones del fraude tienen una importancia menor que la práctica habitual del mismo, y la comunidad científica no puede permitir estas conductas. Otros casos de ciencia de poco rigor y baja calidad pueden constituir un problema, pero el engaño sistemático - por pequeño que sea - es un fraude intolerable.
Por otro lado, parece lógico que algunas publicaciones de Gupta, especialmente aquellas realizadas en colaboración, contengan datos verdaderos, y la mayoría estén metodológicamente bien redactadas, en caso contrario no se explica que un fraude de esta naturaleza no se haya descubierto antes. Pero aunque tarde, varios de los colegas y coautores:
A.D. Ahluwalia, S.B. Bhatia, U.K. Bassi, Ph. Janvier, etc., han afirmado públicamente que las acusaciones expresadas por Talent son muy fundadas. Además, desde que el fraude fue descubierto diversos investigadores han tratado de evaluar su magnitud. Así en algunas revistas tales como Journal of Paleontology recientemente se han publicado artículos por Webster y otros, tratando de verificar los datos sobre equinodermos y conodontos, y han confirmado las acusaciones anteriormente expuestas. En este sentido, la comunidad paleontológica parece tener pocas dudas de la honestidad de Gupta, y existe un fuerte clamor de condenación por los cargos que se le imputan.
Sin embargo, en India su condena no es tan evidente, ya que inicialmente fue suspendido de sus cargos en la universidad, pero posteriormente rehabilitado, aunque ya no imparte clases. Las acusaciones están siendo investigadas por el Servicio Geológico de la India y otras entidades, organizándose una expedición a las supuestas localidades de los hallazgos dirigida por el doctor A.S. Paintal. Así se han buscado evidencias en los últimos años que están siendo estudiadas por un juez retirado que debería celebrar un juicio durante 1994. Este caso tiene complicaciones que
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conciernen al estatuto profesional de los profesores hindúes, ya que como empleados del gobierno no pueden ser destituidos de sus privilegiados puestos sin un proceso legal de difícil implementación. Por el momento, las consecuencias para el Departamento de Geología al que pertenece Gupta son nefastas, ya que ha perdido su prestigio y apoyos económicos. El ambiente entre el personal esta envenenado, especialmente entre sus colaboradores sobre los que recaen sospechas de complicidad. Compañeros y coautores - probablemente honestos - han sido inculpados por no haberle denunciado antes, y sus quejas han sido interpretadas como intentos de salvar su propia piel. Si las indagaciones efectuadas no consiguen probar los cargos y el informe de Paintal no tuviera el suficiente peso (al parecer sólo consiste en una página y media sobre los resultados de la expedición a Spiti en el Himalaya), Gupta puede tardar en ser oficialmente condenado, o no serlo nunca. Y da la casualidad que en la Universidad de Candigarh se encuentran con un acuciante problema: pronto le correspondería a este siniestro personaje ser el Decano, pues este no es un cargo electo en India.
¿Cuáles son las implicaciones del caso Gupta? ¿Qué importancia tiene en la producción científica global? ¿Por qué se producen estos fraudes? ¿Cómo pueden evitarse estos y otros casos de pseudociencia? Este caso implica gravemente a la paleontología y crea un problema en su aplicación geológica a una determinada región que tardará tiempo en ser solucionado en su totalidad. Sin embargo, la importancia dentro de la ciencia es mínima, ya que la producción científica actual es de tal magnitud que la actividad fraudulenta de un "investigador" es prácticamente irrelevante. Estos fraudes se producen principalmente porque no estamos acostumbrados a pensar que los científicos pudieran ser deshonestos y a veces los controles se relajan. Ahora bien, estos fraudes pueden y deben evitarse y la ciencia se ha dotado del mecanismo para ello, ya que la producción científica se controla normalmente por la revisión de los trabajos por varios investigadores sobre los que el editor de la revista toma la decisión de publicarlos. Este mecanismo de control es muy diferente al concerniente a las publicaciones pseudocientíficas en que las editoriales suelen publicar los libros en función del atractivo y las perspectivas de venta. Por esta razón en el ámbito científico los fraudes son la excepción y no la regla. así como por la aplicación rigurosa del método científico, y a pesar de que estos mecanismos sean poco eficaces ante fraudes deliberados, estos son finalmente descubiertos mediante la revisión y el debate científico.
Bibliografía
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- Webster, G.D.. Rexroad, C.B. and Talent, J.A..- 1993.- An evaluation of the V.J. Gupta conodont papers. Journal of Paleontology, 67, 486-493.
* El autor es profesor en el área de Paleontología de la Universidad de Zaragoza.
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Gracias de antemano por vuestra colaboración.
Carlos Tellerla
director de LAR
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ARP en los Cursos de Verano del Escorial 1993
Félix Ares
En agosto de 1993, uno de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense estuvo dedicado a ciencia y comunicación. Una tarde se reflexionó sobre los peligros de los llamados fenómenos paranormales. Varios de los ponentes fueron de ARP.
En Agosto de 1993 tuvo lugar en El Escorial, dentro de sus famosos Cursos de Verano, uno dedicado a la relación entre ciencia y comunicación. Durante una larde se reflexionó sobre el peligro de las pseudociencias. Hubo una magnífica charla introductoria realizada por Manuel Toharia y luego una mesa redonda en la que, entre otros, intervinimos Javier Armentia, Manuel Calvo Hernando y el autor de este trabajo.
Planteé los siguientes puntos de reflexión:
1. Hay muchos investigadores que piensan que denunciar a las pseudociencias es una pérdida de tiempo y que lo hay que hacer es ignorarlas. En mi opinión esta postura es errónea y a la larga puede llegar amenazar la propia existencia de la ciencia.
El dinero es un recurso escaso. Si se dedica a la investigación de temas pseudocientíficos se detrae de la auténtica investigación. Por ejemplo, a la parapsicología se le ha dedicado mucho dinero que de otro modo habría servido para investigar otros temas más ortodoxos y más beneficiosos para la sociedad. La parapsicología ha demostrado, cuando menos, que avanza muy despacio. Lo más probable es que no progrese porque detrás de ella no haya nada. Pero, aun suponiendo que haya algo, resulta que avanza muy lentamente.
Dedicar dinero a la investigación parapsicológica no es socialmente rentable.
Cada vez hay más control democrático del dinero que los organismos públicos dedican a la investigación, lo cual es bueno, sin duda. Pero hay un peligro. Estamos viendo que en la concesión de subvenciones influye mucho la moda. Por ejemplo, hace unos pocos a&ntil