ARP
La Alternativa Racional
Número 34/35
La Alternativa Racional
Nº 34ó35 Primavera 1995
Sumario
óEditorial .............................. 3
óImanes en remojo
(Miguel Ángel Sabadell).................. 5
ó...y rabos de pasa
(Carlos Tellería)........................11
óEl timo de la imanterapia
(Javier Armentia)........................25
óCuración por la fe
(Recopilación, J.Armentia)...............29
óEl proceso de explicación
(William Grey)...........................41
óExperiencias cercanas a la Muerte
(Aldo M. Slepetis).......................47
óLa noche de los casiómuertos vivientes
(David Ives).............................48
óEl rostro verdadero de SánchezóDragó
(César Vidal)............................51
óEl absurdo mundo de los parapsicólogos
(Ivan Ilyich)............................53
óCongresos...............................56
óNoticias................................58
DEBATE
óóóóóóó
ó¿Una cuestión de ubicación?.............61
óAgostinelli y los escépticos (II)
(Luis R. González).......................62
óPropuesta LIMINAL.......................67
óEscépticos a machamartillo
(Luis A. Gámez)..........................71
óDesde el sillón escéptico...............74
óHistorias eXotéricas....................83
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Editorial
¡DIEZ AÑOS DE HISTORIA!
Feliz cumpleaños, LAR. Ya han transcurrido 10 años desde que un grupo de personas, pioneros del escepticismo organizado óescépticos ha habido siempre, supongo, pero por lo visto no coincidíanó decidieron ponerse a ímatar marcianosí y editar un boletín como Alternativa Racional en la Investigación del Fenómeno OVNI. Desde entonces, han sido muchos los avatares por los que ha pasado ARP. Quizá tengamos la batalla perdida de antemano óeso nos dicen algunos, y lo hemos pensado todos más de una vezó, pero no me gusta ser catastrofista.
Prefiero pensar en la pizca de racionalismo y de espíritu crítico que hemos podido esparcir por ahí, para quien lo quiera. Me gusta pensar que más de un indeciso, leyendo nuestras páginas, se ha dado cuenta de que es posible, sin despreciar a nadie, entender el mundo con un mínimo de sensatez.
Me alegra saber que en revistas como íMas Alláí o íKarmaó7í óo tantas otrasó se acuerdan de nosotros, porque eso significa que les estamos incordiando, aunque sólo sea un poco. Quizá somos algo quijotes, pero creo que es necesario que de vez en cuando se oiga un voz distinta, una voz discordante...incluso en los más impresentables debates de nuestra querida T.V.
Habrá quien piense que la ciencia óen su sentido más amplioó pierde el tiempo dedicándose a semejantes patochadas. Pero me parece mucho más preocupante que farsantes con ítogaí y ídiplomaí defiendan esas patochadas vendiendo una imagen de científicos serios y escépticos que nada tiene que ver con la realidad; y ahí la ciencia íinstitucionalí ócomo les gusta llamarlaó no puede quedarse callada.
En estos diez años, a LAR le han salido íamigosí y enemigos por todas partes. Han surgido revistas íescépticasí pidiendo intercambio
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con LAR, seguramente buscando un lugar entre el movimiento escéptico que les diese un poco de íautoridadí. Pero cuando un texto no va firmado, es imposible ser crítico. Y cuando se conoce que los noófirmantes son conocidos vendedores de falacias, hay que andarse con mucho ojo *. Especialmente cuando alguno de ellos utiliza técnicas de aproximación un tanto subterráneas.
Desde aquí quiero agradecer inmensamente su labor a tantos colaboradores que han hecho posible que un proyecto como LAR ódifícil de mantener y antieconómico a todas lucesó pueda seguir viendo la luz, aunque sea con retraso.
En este número, incluimos un índice temático de todo lo publicado hasta ahora en sus 35 números. Quiero, con vuestra venia, agradecer su trabajo a mi amigo Carlos Ungil, que se ha comido él solito los 35 números, haciendo mucho más de lo que se ve en el índice.
Como último dato, óno tiene nada que ver, pero me acabo de acordaró resulta un consuelo saber que en el nuevo catálogo de prestaciones de la Seguridad Social, consta una cláusula según la cual, cualquier nueva terápia que se quiera incluir debe ser consensuada científicamente, probada clínicamente, y necesaria. De momento parece que estamos a salvo.
Finalmente, quiero pedir dsisculpas a todos por el enorme retraso con que este número especial ha visto la luz. Pero esperamos que el contenido del mismo merezca vuestro indulto, y creemos que un décimo aniversario como el que celebramos este año, merecía empezar con algo un tanto especial.
FELIZ ANIVERSARIO y GRACIAS a cuantos hacéis posible este proyecto.
* El año pasado salió a la luz una publicación pretendidamente escéptica, llamada íel ojo críticoí, detrás de la cuál estan conocidos periodistas de lo paranormal, como Manuel Carballal, y otros
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Imanes en remojo...
Miguel Ángel Sabadell
El magnetismo es magia. La magia es magnetismo. Esto puede parecerse al comienzo de un antiguo y perdido tratado de ocultismo (¿Quizá el Necronomicon?). Pero es cierto.
El magnetismo siempre ha estado envuelto por un halo de misterio. Quizá porque hay pocas cosas tan fascinantes como observar el comportamiento de un par de imanes.
El magnetismo es la prueba palpable de la existencia de fuerzas invisibles a nuestro alrededor. Cualquiera que haya jugado con tales íinstrumentos demoníacosí lo sabe. La otra fuerza misteriosa es la gravedad, pero nos hemos acostumbrado a ella desde que aprendimos a no caernos de los árboles donde nos columpiábamos.
Seamos durante un momento como niños (1): ¿Hay algo más sorprendente de observar que un trozo de hierro siendo misteriosamente atraído
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por un imán? ¿O sentir una oposición invisible (y que sin embargo, está ahí) cuando intentamos acercar los polos norte de dos de ellos?
Comencemos nuestro camino explorando primero lo que sabemos acerca del magnetismo, su conexión con lo paranormal y esa ímedicina alternativaí llamada magnetoterapia.
Estemos atentos.
Lo que la ciencia sabe sobre el Magnetismo
Como casi todos los fenómenos mágicos y misteriosos, la historia del magnetismo comienza con una leyenda: En la antigua Grecia vivía un chiquillo llamado Magnus. Un día, mientras cuidaba su rebaño, accidentalmente puso la punta de su bastón metálico sobre una gran roca. Misteriosamente, el bastón se quedó pegado a ella con tal fuerza que el pobre pastorcillo no lo pudo recuperar. Así, la palabra magnetismo viene de su nombre. Evidentemente, todo es una fábula. Lo más probable es que la palabra ímagnetismoí provenga de la región griega Magnesia, donde se descubrieron piedras capaces de atraer el hierro y que recibieron el nombre de ímagnetitaí.
Los chinos también conocían este fenómeno. Descubrieron que un trozo alargado de magnetita flotando en un cubo de agua se alineaba en dirección NorteóSur. En el 376 a.C. (2), el general Haung Ti utilizó esta curiosa propiedad para dirigir a su ejército. Pero, misterio de misterios, nunca la utilizaron para la navegación marítima hasta 900 años después. Esta rudimentaria brújula fue importada por los árabes y, de ellos, pasó a Europa donde jugó un importante papel en el descubrimiento del Nuevo mundo.
En 1600 apareció el libro De Magnete, escrito por William Gilbert, médico de la reina. Gilbert explicó el comportamiento de una brújula debido a que la Tierra actuaba como un gran imán. Desgraciadamente, los incipientes estudios sobre magnetismo quedaron anclados durante casi dos siglos, pues los científicos se encontraban más preocupados por otro nuevo fenómeno: la electricidad. Sin embargo, podemos mencionar la contribución de Niccolo Cabeo y su libro La Filosofía Magnética (1629), dedicado a desmontar las afirmaciones de Gilbert. Su explicación era que si frotabas un íeléctricoí (cualquier objeto capaz de mantener una carga, significara lo que significase eso en aquella época) hasta el punto de calentarse, el calor producido crearía una fuerza que expulsaría el aire cercano a él. Esto generaría un área de baja presión que permitiría a los dos objetos aproximarse.
En 1675, el físico Robert Boyle demostró, con la ayuda de una bomba de vacío diseñada por él mismo, que el magnetismo funcionaba de igual manera en el vacío que en presencia de aire. Tales experimentos demolieron la hipótesis de Cabeo.
Hasta 1819 se creyó que magnetismo y electricidad eran dos fenómenos completamente diferentes. Fue durante el invierno de principios de ese año cuando un profesor de física de la Universidad de Copenhague llamado Hans Christian Oersted (3) observó cómo al aproximar una brújula a un hilo que conducía electricidad, ésta cambia de dirección. En un artículo publicado el 21 de julio de 1819 Oersted informó a la comunidad científica de uno de los descubrimientos más importantes en la historia de la electricidad. Al año siguiente el francés AndréóMarie Ampère asentaba los fundamentos de la electrodinámica y explicaba el magnetismo como electricidad en movimiento. En 1831 Michael Faraday descubría el efecto contrario: la inducción electromagnética. Observó que si movía un imán por el interior de una bobina, se medía una cierta cantidad de electricidad (4). Un año antes, el americano Joseph Henry había descubierto este fenómeno al igual que la autoinducción: un circuito puede inducir corriente sobre sí mismo. No obstante, no publicó sus
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resultados y los honores fueron para Faraday (5). La unión entre magnetismo y electricidad se había consumado. Ambos eran aspectos de un mismo fenómeno.
Detengámonos un momento y analicemos con algo de detalle la inducción electromagnética. Tanto Faraday como Henry encontraron que la aparición de corriente eléctrica no dependía de lo intenso que fuera el campo magnético creado por el imán, sino de la rapidez con que cambiaba su intensidad. Esto es, un campo magnético estático (quieto) no produce electricidad; sólo un campo magnético en movimiento (o variable) es capaz de hacerlo. Si se aumenta la velocidad de la variación del campo magnético, aumentará la intensidad de la corriente producida. Es más, la corriente inducida aparece de forma que se opone a la causa que la produce. Tal observación es conocida como la ley de Lenz y su demostración constituye una de las más hermosas aplicaciones del principio de conservación de la energía.
Finalmente, y tras importantes contribuciones hechas por Karl F. Gauss y Wilhem E. Weber, debemos dar la bienvenida a James Clerck Maxwell. Nacido en Edimburgo en 1831, ha sido uno de los más importantes físicos de todos los tiempos. No sólo puso los cimientos de la teoría electromagnética, sino que organizó, sistematizó y clarificó el electromagnetismo. Sus cuatro leyes, las cuatro leyes de Maxwell, son al electromagnetismo lo que las leyes de Newton a la mecánica. Su libro, A Treatise on Electricity and Magnetism, es del mismo calibre que los Principia de Newton. Como físico no puedo resistir la tentación de escribir la belleza de su formulación matemática. Pero lo haré a través de un chiste clásico entre los físicos que puede encontrarse en cientos de despachos en las universidades:
Y DIJO DIOS
Y SE HIZO LA LUZ
Con estas cuatro ecuaciones esenciales pueden explicarse todos los fenómenos electromagnéticos (y, maravilla de maravillas, ¡el experimento se ajusta a la teoría!)(6) Predicen la existencia de ondas electromagnéticas que se propagan a la velocidad de la luz. En realidad, la luz visible es una onda electromagnética.
La naturaleza de estas leyes es tan profunda que se mantienen hoy día de igual forma que cuando fueron formuladas hace 150 años, sobreviviendo a las dos revoluciones en la física de este siglo: la relatividad y la mecánica cuántica.
Una Teoría microscópica del Magnetismo
Todos los átomos ísientení la presencia de un campo magnético. Esto es debido al hecho de que cada electrón se comporta como un pequeño imán (el núcleo atómico también lo hace, pero su contribución al conjunto de todo el átomo ónúcleo + electronesó es despreciable). Pero la respuesta de los diferentes átomos no es la misma. En un material normal, estos pequeños imanes (que podemos imaginar como brújulas diminutas) apuntan en todas direcciones y los efectos se cancelan unos con otros. Cuando lo introducimos en un campo magnético pueden darse cualquiera de los siguientes tres efectos: diamagnetismo, paramagnetismo y ferromagnetismo. Si el material es diamagnético (bautizado así por Faraday), entonces estos imanes elementales se alinean en una dirección perpendicular al campo (7). El paramagnetismo es una débil respuesta magnética de los materiales que tienden a ser atraídos por un campo magnético, oponiendo una débil resistencia a ser atravesados por él. Finalmente, los materiales ferromagnéticos presenten una fuerte respuesta a los campos magnéticos externos. Se definen como aquellos materiales que exhiben una magnetización permanente. Presentan las siguientes características:
•Un ciclo de histéresis. Todo material ferromagnético tiene un ciclo de respuesta característico a la acción de un campo magnético en su interior. Tiene una forma típica e independiente del tipo de material (figura 1)
•Su magnetización depende de la temperatura y se pierde cuando se le calienta por encima de un cierto valor llamado temperatura de Curie (figura 2)
Todos los elementos ferromagnéticos se encuentran colocados en el grupo de los metales de transición del sistema periódico. El hierro es el elemento más ferromagnético. Esto puede ser incrementado si se mezcla con otros materiales como el carbono o silicio.
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¿Cómo podemos imantar un material?
Lo primero de todo, tiene que ser ferromagnético. Es imposible con cualquier otro. En una sustancia ferromagnética los imanes elementales tienden a alinearse entre sí espontáneamente en regiones, llamadas dominios, que contienen una gran cantidad de ellos (figura 3). Así, estos dominios actúan también como si fueran pequeños imanes. Si un trozo de este material se coloca en el seno de un campo magnético, los dominios tienden a alinearse y así se mantienen incluso después de que el campo magnético haya sido quitado. Esto es, acabamos de producir un imán permanente. Esta magnetización es debida a dos procesos: un aumento del volumen del dominio y una rotación del mismo (figura 4). Cuál de estos procesos sucede, depende de la intensidad del campo magnético. Con un campo débil normalmente observaremos el primero. Con campos intensos la magnetización comienza con un aumento del volumen seguido por una rotación del dominio. Es entonces cuando el material se mantiene en imanación permanente. Y, ¿cuál es el tamaño de estos dominios? Depende del tipo de material, pero los tamaños típicos son entre 10ó6 y 10ó3 cm3.
Debemos señalar que un líquido no se puede magnetizar de manera permanente. Las colisiones y las fuerzas de rozamiento actúan en contra del alineamiento de los imanes elementales del fluido. Como dijo el Dr. Antonio Hernando, director del Instituto de Magnetismo Aplicado de la Universidad Complutense de Madrid: íSi alguien consigue imantar un fluido, que lo publique en alguna revista científica y posiblemente ganará el Premio Nobel.í
El agua, esa extraordinaria sustancia
El agua es una de las sustancias más comunes sobre la Tierra. También es muy común en el Universo, pero nuestro planeta es el único lugar (conocido) en donde podemos encontrarla en los tres estados: sólido, líquido y gaseoso. Nosotros mismos estamos hechos de agua (cerca del 80%) cosa que los escritores pseudocientíficos utilizan como ípruebaí de la influencia de la Luna sobre nosotros (porque, ¿no influye la Luna en las mareas?). El agua es muy importante en nuestras vidas; podemos sobrevivir sin comer más que sin beber, y los antiguos griegos la reconocían como uno de los cuatro elementos de los que estaba hecho el Universo.
El agua tiene propiedades extraordinarias que se derivan de su estructura. La molécula de agua no es lineal (HóOóH). Los átomos de hidrógeno forman entre sí un ángulo de 105º. La distancia entre el oxígeno y el hidrógeno es de 0,095 nm (9,5 10ó11 m). La carga eléctrica no se encuentra igualmente distribuida. Como el oxígeno tiene siete protones más que el hidrógeno, atrae hacia sí con más fuerza los electrones de la molécula de agua, quedando con una carga ligeramente negativa. El hidrógeno queda, entonces, con una carga positiva, por lo que decimos que el agua es una molécula polar. Esta polaridad hace de ella un buen disolvente, principalmente de componentes orgánicos.
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Por otro lado, el agua se mantiene líquida en un amplio rango de temperaturas. Esto es debido a la capacidad que tienen sus moléculas de unirse unas con otras. Un enlace químico especial aparece debido a que el hidrógeno de una molécula atrae al oxígeno de otra (recordemos que el hidrógeno se encuentra con una ligera carga positiva y el oxígeno, negativa). A este enlace se le llama enlace por puentes de hidrógeno. No podemos olvidar tampoco la anomalía más formidable del agua. El hielo es menos denso que el agua (líquida). En otras sustancias sucede exactamente lo contrario: su fase sólida es más densa que la líquida. Y debemos dar gracias por ello, porque si el agua fuese ínormalí, la vida en la Tierra hubiera sido imposible (al menos, tal y como la conocemos). Una segunda propiedad también importante para la vida es su capacidad calorífica: la habilidad para regular la temperatura en su interior. Esto es esencial si queremos minimizar los efectos de bruscos cambios de temperatura en la química prebiológica o biológica (a todas luces funestos). Otra ventaja es su tensión superficial, o la tendencia que tiene un líquido a formar gotas y a ascender por capilaridad. Esta propiedad desempeñó un papel vital en la aparición de los primeros agregados (o coacervados) antes de que evolucionaran a células: una forma de diferenciarse del entorno.
Efectos magnéticos en el agua. Un resumen
Lo primero que debe quedar claro es que el agua no se puede imantar. Ni es ferromagnética y, además, es un líquido. Sin embrago, la influencia de los campos magnéticos en el agua es conocida desde hace bastante tiempo. Se usan para prevenir la acumulación de carbonato cálcico en diferentes superficies (por ejemplo, tuberías) expuestas a aguas duras. El desarrollo de tales aparatos es muy importante para las industrias y, por supuesto, para nuestras casas, puesto que tales superficies deben ser tratadas químicamente (con ácido cítrico o fosfato de amonio) para eliminar el carbonato cálcico. Pero tenemos un problema: el carbonato cálcico posee dos formas diferentes de cristalización, aragonito y calcita (figura 5). Es bien conocido el daño causado en las tuberías por la calcita. Si fuera posible reducir su tiempo de crecimiento o inducir su cristalización como aragonito (más fácil de eliminar) habríamos resuelto un gran problema.
Recientemente, tres químicos eslovenos han publicado un artículo (Kobe Besenicar y otros 1992) donde estudian la influencia del campo magnético en la cristalización del carbonato cálcico. Su investigación estuvo centrada en aparatos con imanes SmóCo usados para disminuir el crecimiento de cristales de calcita en las tuberías. Han encontrado que en agua magnéticamente tratada el carbonato cálcico prefiere cristalizar como aragonito. íEn nuestras investigaciones establecemos que el tamaño de los cristales de aragonito crecidos en agua magnéticamente tratada puede ser influenciado por la intensidad del campo magnético, su dirección y el tiempo de exposición del agua al campo magnéticoí, dicen los autores. Pero debemos señalar que íla intensidad del campo fue de 1 mT a 1 T (8), la dirección DC o AC ócampo estático o variableó, frecuencia de 20 a 300 Hz, y el tiempo de exposición del agua fue de unos pocos segundos a diez minutos.í En la figura 6 podemos ver la diferencia de resultados entre una exposición de 2 minutos y 8 minutos (figura 6) con una intensidad de 1 T (el campo magnético terrestre es de 0,0002 mT y los ímagnetizadores de aguaí tienen 0,01 T). También muestran que si los experimentos se realizan con campos magnéticos variables (9) (AC) exhiben el mismo comportamiento que los estáticos pero con campos menos intensos (de 1 mT a 100 mT con tiempos de exposición de 1 a 10 minutos).
Existen diferentes explicaciones a la influencia de los campos magnéticos en el crecimiento de cristales. Los resultados de los científicos eslovenos parecen apoyar la hipótesis propuesta por Donaldson y Grimes (1988). Según ésta, el campo magnético modifica los núcleos de los
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cristales, que tienen superficies cargadas muy pequeñas. Esta interacción modifica la naturaleza de las cargas en la superficie del cristal y altera su crecimiento, haciéndolo aparecer como aragonito. Sin embargo, todavía no está comprobado este efecto de los campos magnéticos. Lo que está claro es que si existe, nada tiene que ver con extrañas energías, mesmerismo u otras estúpidas ideas acerca del agua. El campo magnético influye (si lo hace) sobre los núcleos de cristalización de las sales disueltas y no cambia para nada las propiedades del agua.
Biomagnetismo (10)
¿Qué efecto tienen los campos magnéticos en los seres vivos? Éste es un campo de investigación muy reciente y mal conocido. El campo magnético terrestre parece ser usado por diferentes organismos en sus migraciones. Blakemore en 1975 encontró que la radiolaria, una bacteria, usaba la inclinación del campo magnético terrestre para encontrar la dirección correcta en sus migraciones. Esto es debido a que dentro de esta bacteria existen pequeños cristales de magnetita. También la raya está equipada con detectores muy sensibles capaces de detectar el campo magnético. ¿Puede estar este hecho relacionado con que estos animales son excelentes navegantes? No lo sabemos.
Gould, Kirschwink y Walcott han descubierto cristales de magnetita en la parte anterior del cerebro de las palomas. Parece ser que pueden detectar la intensidad del campo magnético terrestre que varía con la latitud. También sabemos que usan la posición del Sol y, posiblemente, el sentido del olfato. Esto último no parece muy probable, aunque tal explicación fue muy popular en los años setenta.
Las abejas parecen usar las variaciones del campo magnético para conocer la hora del día. Gould y Kirschwink descubrieron más de un millón de cristales de magnetita en el abdomen de las abejas. De hecho, se ha encontrado magnetita en animales tan diferentes como las mariposas, tortugas de mar, delfines, murciélagos, turones y atunes (Gould, 1983). ¿Usan el campo magnético terrestre? No lo sabemos.
¿Afectan los campos magnéticos a los humanos? Baker (1981) afirma que somos capaces de sentir cambios en la intensidad y dirección del campo magnético tras haber realizado experimentos de orientación con voluntarios. Otros investigadores parecen haber encontrado que campos electromagnéticos producen efectos en los tejidos humanos, afectándonos de diversas formas desde la curación de roturas de huesos a dolores de cabeza. Tales efectos dependen de la intensidad, dirección y longitud de onda de la radiación electromagnética, pero aún no han sido confirmados.
Durante la pasada década se han desarrollado experimentos con animales que han explorado el efecto del campo magnético terrestre en el funcionamiento de la glándula pineal, y la escasa investigación realizada con humanos parecen confirmar los resultados obtenidos con animales. Así, Semm y otros (1980) mostraron que el campo magnético terrestre afecta a la actividad eléctrica de las células pineales y que la actividad de la enzima pineal HIOMT depende fuertemente de los cambios en el campo magnético. CremeróBartels y otros (1983) afirman haber encontrado una relación entre los cambios en el campo magnético y la síntesis de melatonina. Y algunos autores (Halaris (1987) y Smith (1978) por ejemplo) sugieren que las actividades de la melatoninaóserotonina neutra están ligadas a la psicosis. Entonces, ¿hay alguna relación entre las variaciones del campo magnético terrestre y las enfermedades psiquiátricas, como ha sido afirmado por R. O. Becker (11)? No lo sabemos.
Por otro lado, los científicos están muy preocupados por la influencia de los campos electromagnéticos en nuestro organismo. El así llamado íelectroósmogí debido a las radiofrecuencias, podría tener consecuencias nocivas (véanse, por ejemplo, los proyectos Seaferer, Pandora y EMP) pero las evidencias no son concluyentes. De todas formas, hay una propuesta de la Unión Europea para reducir los campos electromagnéticos a 0,0002 mT... exactamente el campo magnético terrestre.
Magnetismo y lo Paranormal
Propiedades mágicas del magnetismo.ó Volvamos a la antigua Grecia, cuando fue descubierta la magnetita. Tan rápido como un fotón de luz en el vacío, se le fueron descubriendo alucinantes propiedades curativas. Podía curar el reumatismo y la gota, y poniéndola sobre la cabeza se podía escuchar a los dioses (¿hablaban en griego clásico?)
He aquí un par de recetas: ¿Quiere un magnífico champú natural contra la caída del cabello? Mezcle aceite y magnetita en polvo. ¿Quiere encontrar a su verdadero amor? Hágase un anillo o collar de magnetita.
Mesmerismo.ó La íconexión magnéticaí reapareció con el doctor Franz Anton Mesmer, íun médico vienés que escribió De Planetarum Inflexu, un trabajo sobre el efecto de los planetas en la salud del cuerpo humanoí (Randi 1994). Mesmer estuvo muy influenciado por doctores charlatanes como el sacerdote Hell y Gassner. íCreyó que los imanes podían inducir poderes curativos a quienes los llevasen encimaí (Randi 1994). p.10
Pero pronto se dio cuenta que únicamente con las manos, sin ningún tipo de ayuda, también podía hacerlo. ¡Nosotros también tenemos el fluido magnético de los imanes y metales!
Su teoría, llamada magnetismo animal (y pronto convertida en mesmerismo) estaba basada en los siguientes aforismos:
•Hay una ley constante en la naturaleza, que es la de la influencia mutua de todos los cuerpos, que se ejerce sobre todas sus partes constitutivas, y sobre sus propiedades.
•Esta influencia recíproca y las relaciones entre todos los cuerpos, forman lo que se llama magnetismo.
•Siendo el principio vital una parte del movimiento universal y obedeciendo a las leyes comunes del fluido general, está sometido a la influencia de los cuerpos celestes, de la tierra y de los cuerpos particulares que le rodean.
•El hombre, constantemente colocado entre corrientes universales y particulares, es penetrado por ellas. El movimiento del fluido se prolonga en él hacia las extremidades como partes más sobresalientes.
•Estos puntos de entrada o salida de corriente son los que llamamos polos y son análogos a los del imán.
•Estas corrientes pueden ser reflejadas en los cristales, según las leyes lumínicas.
•No hay más que una sola enfermedad y solo remedio. La perfecta armonía de órganos y funciones constituye la salud. La enfermedad es la aberración de esa armonía. La curación consiste, pues, en restablecer la armonía quebrantada. El remedio general es la aplicación del magnetismo, por los medios indicados. (Aizpurúa 1989) (una pregunta: ¿no les recuerda esto algo?)
Sus teatrales soirées en Francia atrajeron mucha gente. Con sus ípases magnéticosí podía magnetizar todo lo que se le pusiera a tiro: agua, vasos, árboles, pianos... Iba tanta gente a su consulta que no lo quedó más remedio que ídescubrirí la magnetización masiva (12): ílos clientes sentados alrededor de una gran tina de ácido (llamada baquet o cubeta mesmérica), sujetos a varillas de hierro sumergidas en la disolución, mientras el maestro de ceremonias,..., gesticulaba con su vara de marfil ante muchedumbres que gorgoteaban, suspiraban y gemían cuando no gritaban de éxtasis...í (Randi 1994)
¿Una manifestación de una fuerza desconocida? Bueno, eso mismo había sucedido años atrás en el cementerio de Saint Médard, donde las mujeres se arrojaban sobre la tumba del diácono Pâris. Y cien años antes había ocurrido lo mismo en el convento de Loudun (Chauchard 1971).
El mesmerismo se hizo tan popular que Luis XVI ordenó una investigación a la Academia de Ciencias francesa y a la Academia de Medicina. Estos comités (con Franklin, Lavoisier y el conocido Guillotin entre sus miembros) llegaron a la conclusión que todo era mera sugestión. Nada más.
Parapsicología.ó El magnetismo está de moda en parapsicología. Algunos parapsicólogos (ver Persinger 1986, 1987 y 1988, y Radin y otros 1994) han sugerido que existe una relación entre lo psi y la actividad geomagnética. Afirman que la percepción psi y la psicoquinesis son mejores cuando las fluctuaciones geomagnéticas están bajas, y peores si están altas o son tormentosas. También alguno sugieren que los OVNIs están ligados a áreas de actividad geomagnética (Devereux 1982), que la radiestesia está relacionada con el campo magnético terrestre (Hansen 1982)...
Como es habitual, los intentos de reproducir estos resultados han fallado. Wilkinson y Gauld (1993) no han podido reproducir los experimentos que demostrarían la supuesta relación entre los fenómenos psi espontáneos y la actividad geomagnética (ver referencias anteriores) usando la mayoría de las mismas colecciones de datos (uno se pregunta cómo pueden decidir cuales fenómenos psíquicos son reales y cuáles no).
Pero, como también es habitual, encontraron un residuo de resultados positivos (¡el teorema de residuo contraataca!). Finalmente, algunos autores (ver RoneyóDougal y Vogl (1993) y las referencias allí indicadas) relacionan lo psi con la glándula pineal y el geomagnetismo.
En resumen, poco a poco se ha ido abonando el campo de lo magnético y misterioso para que, al final, aparecieran nuevas y más increíbles (cuando no estúpidas) afirmaciones. La Primera Ley de lo Paranormal (el nivel de estupidez de las afirmaciones realizadas por los autores de sandeces paranormales en un determinado campo pseudocientífico crece exponencialmente con el tiempo) se cumple a la perfección.
Magnetoterapia
En 1976 un médico hindú escribió un libro titulado Magnetoterapia. En él se describen los efectos curativos de los imanes y del agua magnética en sus pacientes. Este doctor dice que la magnetoterapia es un tratamiento habitual en India y algunos hospitales tienen sus propios magnetoterapistas.
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Sorprendentemente, nadie menciona este primer libro. Ninguna compañía señala este libro en la bibliografía de su propaganda (siempre que la incluyen, claro).
Pero no perdamos más el tiempo. Acerquémonos ya a este nuevo y bendito mundo:
Agua magnética, ¡por fin!
El agua magnética es el agua que ha circulado por el interior de un campo magnético estático producido por imanes permanentes, adquiriendo asombrosas propiedades Es muy importante, o al menos eso dicen los íentendidosí, distinguir entre agua magnética y agua polarizada: en el primer caso el agua corre entre los imanes; en el segundo, el agua se coloca encima de un imán. Obviamente, se puede polarizar el agua en dos sentidos opuestos, norte o sur, dependiendo de cuál es el lado del imán utilizado. Es más, podemos obtener una mezcla de agua polarizada combinando agua norte y sur en proporciones IGUALES (esto parece ser muy importante). La estupidez no se detiene aquí. En sus panfletos publicitarios afirman que la electricidad modifica las propiedades del agua, manteniendo electrones en su interior, el electrón acuoso. Las radiaciones ionizantes inducen reacciones especiales en su interior y crean radicales libres que pueden llegar a producir fuertes efectos biológicos. A esto se le llama radiólisis del agua.
En nuestro cuerpo el campo magnético incrementa la dilución del oxígeno en el plasma, permitiendo transportar mayor cantidad de oxígeno mediante un mecanismo distinto al de la hemoglobina. Como es costumbre, no mencionan cuál es ese mecanismo. El campo magnético modifica la estructura del agua cambiando sus propiedades (¿Cuáles? ¿Cómo? Otra vez, la callada por respuesta). Y lo mejor: el agua magnética tiene los mismos efectos que las aguas medicinales (eso dicen) por tanto... ¡son lo mismo! Las aguas de los balnearios también han sido magnetizadas al atravesar las capas magnéticas naturales del subsuelo.
Imanes terapéuticos
Otra aplicación de la magnetoterapia es el uso de imanes permanentes. Cualquiera puede conseguir efectos beneficiosos siguiendo estos sencillos consejos:
•Método local: Sus efectos dependen drásticamente de qué polo del imán se aplica. Polo norte: contra el dolor, procesos inflamatorios e infecciosos. Polo sur: proporciona fuerza y energía. ¿Le duele un hombro? No hay problema. Ponga el polo norte de uno de los imanes en la parte frontal y el sur detrás, convirtiendo su hombro en un sandwich magnético.
•Método general: El objetivo de este método es el de establecer un flujo magnético dentro del cuerpo que ayuda a regular los desórdenes del organismo. Su correcta aplicación implica un profundo conocimiento de la polaridad del cuerpo humano y su afinidad con los imanes terapéuticos (13).
El polo norte tiene un potencial eléctrico negativo y el sur, positivo (estupidez x 10 a la 10) y ha sido demostrado (¿por quién?) que la parte frontal y el lado derecho del cuerpo son positivos y la espalda y el lado izquierdo, negativos. Luego en el lado derecho debe aplicarse el polo norte y en el izquierdo el negativo. Presten atención a la extraordinaria terapéutica: si la enfermedad se encuentra de cintura para arriba deben aplicarse correctamente los imanes en la palma de las manos. Pero si se encuentra de cintura hacia abajo, deben aplicarse en los pies. ¿No es increíble?
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Sus afirmaciones
Esta colección de idioteces ha sido recogida de sus panfletos publicitarios, programas de radio y de Toca (1994). En paréntesis mis comentarios quizá un poco cínicos pero, ¿quién puede resistirse?
•El campo magnético terrestre ha descendido un 50% en los últimos siglos y un 5% en los últimos cien años (Falso. La actividad geomagnética media muestra un aumento generalizado de 1880 a 1960 (Wilkinson y Gauld 1993))
•Esta caída ha provocado un aumento en las enfermedades comunes. A esto se le llama (agárrense a sus asientos) el Síndrome de Deficiencia del Campo Magnético. Tal efecto se ha visto aumentado por la vida moderna, inmersa en un mundo de hierro, acero y hormigón. La vida actual nos priva de la beneficiosa influencia del campo magnético natural (por supuesto) necesario para mantener nuestro equilibrio bioeléctrico celular (???). Sin embargo otra compañía dice lo siguiente acerca de este síndrome: Kyoichi Nakagawa, después de estudiar 11468 pacientes con diferentes patologías, desarrolló el concepto del Síndrome de Deficiencia del Campo Magnético para explicar estas enfermedades (Dejando a un lado semejante tontería, ¿quién tiene razón?)
•Las células trabajan mejor en presencia de campos magnéticos. Experimentos realizados con plantas lo demuestran (¿Cuáles? Creo yo que los habrán hecho con las plantas...de los pies)
•Las células se nutren de energía magnética, y la mayor parte de esta energía la extraen del agua (Cierto. Uno se siente mejor cuando se ha comido un jugoso bistec de ternera magnética)
•En las grandes ciudades el campo magnético no existe o está fuertemente modificado (y luego hablan del agujero de ozono)
•El agua de los manantiales está magnetizada. Pero si se embotella, a los cinco días pierde su poder (porque al sexto día, descansó)
•El agua tiene un potencial magnético (?) que nos ayuda a recuperarnos (Aristotélicos los chicos, ¿eh?)
•La fase natural del agua es la gaseosa (¿Casera?), pero el campo magnético terrestre y sus inusuales propiedades la hacen líquida (Sin comentarios. Los caminos de la ignorancia son infinitos)
•El agua magnética pierde sus propiedades en contacto con metales (¡Por supuesto! ¿Alguien lo duda?)
•La enfermedad aparece por la pérdida de equilibrio energético y la magnetoterapia ayuda a recuperarlo (Pienso que lo mejor es estar enchufado. Dicen las leyes de Murphy que todo funciona mejor cuando se enchufa)
•El Síndrome ese de las narices ocasiona el 80% de las enfermedades.
•La magnetoterapia era conocida por los chinos y los egipcios hace ya 3.500 años (Normal. Pero ni los egipcios ni los chinos conocían ese uso de los imanes. Y es más que probable que los egipcios ni siquiera conociesen su existencia)
•El agua magnética se basa en el principio de inducción electromagnética descubierto por Faraday (Evidente. Tenemos un flujo de agua, lo que sin duda es una corriente, y un imán, luego...)
•La longitud del tubo ha sido milimétricamente calculada para magnetizar todas las moléculas de agua (y por añadidura, han resuelto uno de los problemas pendientes de la hidrodinámica, la correcta descripción de un flujo turbulento; y de postre, todos los problemas que tiene la magnetohidrodinámica. ¡Genios, que son unos genios!)
•Luis Pasteur estudió el efecto de los imanes en el crecimiento de las plantas y en las enzimas de las frutas (Y si fuera cierto, ¿qué? Y los resultados fueron... qué "negativistas" somos al pedir que nos lo cuenten todo)
•El agua magnética cambia la cristalización del carbonato cálcico de calcita a aragonito (a esto Félix Ares lo llamaría una ementira, o la unión de una verdad con una mentira)
•El campo magnético modifica la estructura del agua, cambiando algunas de sus propiedades físicas (Afirmación sin significado alguno)
•En el cuerpo, el campo magnético aumenta la disolución de oxígeno en el plasma además del mecanismo de la hemoglobina (¡El Nobel! ¡Que les den el Nobel!)
•La osteoporosis está causada por la ausencia del campo magnético terrestre. Las agencias espaciales utilizan la magnetoterapia para que sus astronautas se recuperen (Mentira de miles de órdenes de magnitud. La osteoporosis aparece durante el vuelo espacial debido al estado de ingravidez. Como no se ejerce ninguna fuerza sobre los
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huesos del cuerpo que soportan el peso, el calcio tiende a ser absorbido en el torrente sanguíneo. Lo mismo sucede en la Tierra a los pacientes que deben quedarse en cama durante largos periodos de tiempo, o a la gente que debe mantener una pierna suspendida o sin soportar peso durante alguna enfermedad o fractura. La ícuraí para este problema es realizar ejercicios que periódicamente compriman estos huesos, tales como correr sobre una cinta, o ejercicios donde haya que agacharse. Algunos investigadores han intentado estimular eléctricamente las piernas para inducir un crecimiento de los huesos, pero no ha funcionado)
•En 1777, dos médico franceses, Androy y Thouret, dieron su aprobación a la magnetoterapia en una sesión de la Real Sociedad de Medicina (No sé si esto ocurrió, pero no parece que sea muy improbable. En el siglo XVIII la terapéutica incluía ungüentos, purgas y sangrías. Como la homeopatía, un tratamiento inofensivo e inocuo era mejor que la verdadera medicina)
Aplicaciones médicas
Después de tan maravillosa exhibición de profundos conocimientos científicos uno podría esperar tratamientos específicos para las distintas enfermedades. ¡Ja! ¿Para qué van a complicar la vida a los posibles clientes? Sólo se necesita UNA para cerca de 80 enfermedades distintas:
1.Aplicar los imanes terapéuticos (mira que le dan unos nombrecitos...) siguiendo el método general
2.Aplicar los imanes terapéuticos en la zona de la enfermedad. Norte para el dolor, sur para recuperar la energía y la vitalidad perdidas.
3.Beber agua magnética
Es tan fácil... Por este método usted puede curarse de acceso, acné, alergias, anemia, artritis, asma, bronquitis, celulitis, ciática, diabetes, diarrea, dispepsia, estreñimiento, frigidez, impotencia, gripe, herpes, dolores de cabeza, zoster y ¡mucho más!
Algunas de las supuestas ícurasí son obvias. Por ejemplo, y como muy bien señala Toca (1994), recomiendan para el estreñimiento beber de 2 a 3 litros de agua magnética al día, o hacer gárgaras con agua magnética y zumo de limón si se sufre faringitis (mi abuela decía que lo mejor era zumo de limón y miel)
Finalmente, es impresionante descubrir que TODAS las enfermedades infantiles se curan aplicando imanes (eso sí, de baja potencia. No sea que a los pobres niños les pase algo por culpa de una sobredosis) y bebiendo agua imantada. Realmente, uno sería capaz de hacer pediatría en dos patadas si esto fuera cierto.
Aparatos magnéticos
Un gran número de aparatos maravillosos han ido apareciendo en los distintos medios de comunicación por todo el mundo. Es muy difícil discriminar el lugar exacto de procedencia donde surgieron por primera vez y quién fue el padre de este chollo. Sin embargo, todas las compañías presentan un conjunto común de afirmaciones y estrategias de mercado. La prueba de la bondad de sus aparatos descansa en los testimonios (sinceros) de la gente, en afirmaciones vagas e imprecisas, verdadera investigación científica sacada de contexto y una gran cantidad de mentiras entre unas pocas y evidentes verdades.
Podemos encontrar colchones, almohadas, plantillas, pitilleras, pulseras, collares, anillos, cinturones, jarras... Ninguno de los panfletos publicitarios p.14
mencionan cómo han sido construidos tales aparatos, pero podemos imaginar que lo único que han hecho es meter un imán en su interior.
De todas formas, una compañía proporciona información acerca de su jarra magnética (figura 7). Esta jarra posee tres filtros que consiguen cosas como las siguientes (no se pierdan el impresionante bagaje científico de estos chicos):
1.Filtro de carbón activado: Elimina el CO y CO2 del agua así como el mal sabor debido al cloro.
2.Filtro de resinas intercambiadoras de iones: Elimina la calcita, haciendo que las moléculas de calcio se conviertan en sodio (¡fusión fría!). La molécula de calcio tiene dos electrones libres en su banda de valencia. Las resinas, con sus propiedades especiales, arrancan estos electrones y convierten el calcio en sodio.
3.Filtro magnético: Produce la magnetización del agua
El Negocio
La tabla siguiente muestra algunos precios de aquí:
Compañía Aparatos Precio
Terapión magnetizador e imanes 18.000
AcaróSud magnetizador e imanes 16.000
Dajorpa SL pitillera magnética 7.000
Expomail SL jarra magnética china 4.500
También se pueden adquirir plantillas bioelectromagnéticas, sábanas termomagnéticas, imanes paras la ducha, cinturones magnéticos, corsés antióestrés. (14)
Según estimaciones de las asociaciones de consumidores, las compañías AcaróSud y Terapión han vendido alrededor de dos millones de magnetizadores. Si cada consumidor se ha gastado alrededor de 10.000 pesetas, esto significa 20.000.000.000 pesetas (15). Suponiendo un coste de producción de 1.000 pesetas por aparato, nos quedan 18.000.000.000 pesetas de beneficio ganado sin esfuerzo alguno (16).
Una Jarra Magnética China Terapéutica ha aparecido recientemente en Estados Unidos. íMédicos de diferentes naciones han probado esta jarra: protege y cura las piedras del riñón, proporciona efectos definitivos en casos de alta tensión (17), artritis, colesterol alto, diabetes, dolor de espalda baja, dolores de garganta y del sistema digestivo; usada diariamente ayuda al metabolismo, a la circulación sanguínea e incrementa la resistencia del cuerpo. Es la mejor terapia sin efectos secundariosí. (Epstein 1994). Cuesta 7.500 o 12.000 pesetas, según modelo.
También hay terapias magnéticas en Australia. Pueden conseguirse imanes en emplastos para curar todas las enfermedades. Pueden ser adheridos a las cañerías del agua para hacerla más pura, a las vides para que las uvas den siempre el mejor vino posible, a los coches para que funcionen mejor y todo tipo de extrañas afirmaciones (Williams 1994). También en Gran Bretaña se pueden encontrar imanes para mejorar la calidad del agua (Dear 1994) y en Canadá se usan para que ívirtualmente la presión y el roce de las moléculas de agua (sic) vuelva a su orden naturalí, íEste agua reconstituida supuestamente tiene todas las propiedades beneficiosas para el crecimiento de las plantas que tiene el agua de río y manantiales, que desaparecen al ser conducida por tuberías. Este método fue desarrollado hace 20 años por el ecólogo austríaco Johann Granderí dice la propaganda de tales aparatos (Day 1994). Estos aparatos de íagua Vivaí cuestan 80.000 pesetas en versión para una única tubería, o 200.000 pesetas si es para toda la casa.
Un negocio redondo (18).
El último toque mágico. Estas compañías siguen una estrategia simple pero antigua y eficaz. Su mejor arma son los testimonios de clientes satisfechos. Por supuesto los hay que no lo están, pero esos no salen en su propaganda. A principios de siglo apareció un remedio capaz de curar la tuberculosis. Sus defensores exhibían testimonios genuinos de personas que habían usado su
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ímedicinaí y se sentían curados. Esta gente murió más tarde de tuberculosis (Hines 1988).
Los testimonios sinceros son el primer factor que convence a la gente de la efectividad de un tratamiento, y es más importante que cientos de pruebas científicas. Esto hace que los testimonios sean tan importantes en el debate pseudocientífico.
Los charlatanes han aprendido una lección muy importante. No afirman ser capaces de curar el cáncer o el SIDA. Hablan de ímedicina preventivaí y se restringen a tratar enfermedades crónicas como la artritis. ¿Por qué?
1.Los clientes no se mueren si la medicina falla
2.Son enfermedades muy comunes (el 22% de los españoles sufren algún tipo de patología reumática)
3.La psicología juega un papel muy importante en estas enfermedades (dolor, enfermedades psicosomáticas...)
Por otro lado, los charlatanes necesitan hacerse pasar por serios y respetables científicos. Aluden a pruebas que nunca se han hecho (19) y tienen contratados a médicos colegiados. Este hecho es terriblemente peligroso y, en mi opinión, una falta muy grave que los colegios médicos aceptan (20). Incluso cuando tales compañías ofrecen consultas médicas por teléfono, correo o, si es posible, en entrevista personal. Increíble.
¿Por qué las personas dan testimonio de tratamientos y curas sin valor? Como Hines (1988) dice: íLa gente habitualmente confunde la causa de su mejora porque no entienden simples hechos acerca de la enfermedad.í Las enfermedades presentan cambios largos e irregulares en la manera de sentir la severidad de los síntomas. También se confunde enfermedad con dolor. Duele, luego estoy enfermo. Así, una remisión en la intensidad del dolor puede ser interpretada como una remisión en la enfermedad.
Tampoco debemos olvidar el momento cuando un enfermo busca un tratamiento exótico (21). Habitualmente sucede cuando el paciente se siente especialmente hundido y desesperado, cuando la enfermedad se presenta en su peor momento. Entonces, las probabilidades de sentirse mejor en los días siguientes son mayores y será entendido, no como la evolución normal de la enfermedad, sino como una mejora debida a la terapia.
Cuando el dolor es considerable, el efecto placebo empieza a jugar. Es bien conocido que si un paciente cree que un tratamiento es efectivo para reducir el dolor, se producirá una reducción del dolor en un tercio de los casos. El efecto placebo es debido a la liberación de endorfinas, que tienen un efecto analgésico. Por supuesto, los placebos hacen maravillas en enfermedades psicosomáticas.
Estos tres factores, la naturaleza de la enfermedad, confusión del dolor con la enfermedad y el efecto placebo, explican el aumento de popularidad de las ímedicinas alternativasí y en particular, de la magnetoterapia.
Barry Williams me escribió lo siguiente: íSi los imanes son tan buenos, no entiendo por qué los refrigeradores necesitan ser conectados. Cada nevera en Australia (y sospecho que en el resto del mundo) esta cubierta de pequeños imanes con papelitos de avisos. Si los imanes son tan buenos, ¿por qué no vive la gente dentro de ellas?í
Estate atento, Barry. Seguro que alguien lo dice.
AGRADECIMIENTOS
Agradezco profundamente a Jan W. Nienhuys (Universidad Tecnológica de Eindhoven), Simon Dear (Universidad de Cambridge), Robert P. J. Day (SOC, Calgary), Barry Williams (Vicepresidente de Australian Skeptics) Mike Epstein (Secretario de National Capital Area Skeptics, USA) Marian Rebolledo (periodista de Heraldo de Aragón) la información que me proporcionaron y sus comentarios.
Me encuentro completamente en deuda con Tom H. Marshburn (Johnson Space Center), que me explicó ampliamente el completo significado de la osteoporosis y los trabajos que NASA desarrolla en este sentido; con Lee Traynor (GWUP, Alemania) que me contó las verdades y mentiras del íelectroósmogí en Ostende...¡en una sola noche!; con César Vidal (UNED) orientalista, que me íiluminóí con sus conocimientos acerca de la ciencia egipcia y china; y con Carlos Tellería (Director Ejecutivo de ARP) y sus acertadísimos comentarios, además de haber llamado mi atención sobre el trabajo de los científicos eslovenos.
Y me descubro ante Carlos López, el dibujante de este artículo. Pienso que su trabajo aquí es mejor que el mío.
Finalmente quisiera agradecer su ayuda a Ivan Kelly (Universidad de Saskatchewan, Canadá), Barry Karr (Director Ejecutivo del CSICOP) y Tim Trachet (Presidente de SKEPP, Bélgica)
No hace falta decir que cualquier error es de mi total responsabilidad... o de mi ícontrolí.
NOTAS
1ó Bueno, o por lo menos como los adultos nos imaginamos que son los niños: curiosos, inquisitivos, despiertos... Es gracioso lo idealizada que se encuentra la niñez, habida cuenta que todos hemos pasado por ella. Una prueba más de que los humanos carecemos de memoria histórica y, por tanto, somos fundamentalmente incompetentes para aprender de ella.
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2ó Pido disculpas a mis amigos ateos por el empleo de esta notación en lugar de escribir a.E. (antes de nuestra Era). La tradición es la tradición.
3ó Que no Andersen...
4ó Cuando Faraday presentó su descubrimiento al público una señora, muy victoriana ella, le preguntó para qué servía eso. Faraday replicó: í¿Y para qué sirve un recién nacido?í Otra versión dice que le contestó: íDentro de unos cuantos años pagará impuestos por estoí. Esta última es, por supuesto, apócrifa.
5ó Para los impenitentes luchadores de la justicia hay un motivo de consuelo: Henry fue nombrado en 1846 el primer director del prestigioso Smithsonian Institute y los libros de física reconocen a ambos como los padres de la inducción electromagnética.
6ó El físico Werner Heisenberg dijo una vez: íSi la teoría no se ajusta a los hechos, es un problema exclusivo de los hechosí. Se nota que era teórico.
7ó Se supone que toda la materia es diamagnética, pero que tal comportamiento se ve enmascarado por un comportamiento paramagnético o ferromagnético más intenso.
8ó T = Tesla, unidad de intensidad magnética en el Sistema Internacional; mT = miliTesla = 0,001 T = 10ó3 T
9ó Campos en los que la intensidad del campo cambia con el tiempo. Igual que la corriente alterna de los enchufes, que va cambiando la polaridad.
10ó Después de charlar con Lee Traynor el pasado 22 de Enero, recomiendo leer con tremenda precaución este apartado. Ninguno de los efectos aquí presentados está debidamente comprobado y la investigación sobre los efectos biológicos de los campos magnéticos se encuentra, todavía, más en mantillas de lo que supuse en un primer momento. La verdad es que cada vez que hablo con Lee, me vuelvo más escéptico.
11ó Este médico del Veteranís Administration Hospital de Siracusa usó en 1976 corrientes eléctricas extremadamente débiles para la recuperación de fracturas en huesos.
12ó Que, como dicen Les Luthiers, es magnetización más IVA.
13ó ¡¡¡YUPI!!!
14ó Que con su carbón interior apantalla el efecto de las radiaciones electromagnéticas. Y yo creía que para apantallar las ondas electromagnéticas se necesita un metal...
15ó Escribo todos los ceros para que el lector los compare con los de su cuenta bancaria y le dé un patatús.
16ó Salvo el necesario para poder escribir todas las estupideces que aparece en su publicidad. La verdad, pienso que debe ser difícil.
17ó Cierto. El definitivo efecto de noóefecto.
18ó En estos momentos ya no se oye hablar nada de jarritas para imantar el agua. Parece ser que los íinventoresí han saturado el mercado, han ganado sus íperricasí y se retiran a su cuartel general para devanarse los sesos buscando un nuevo y íalternativoí producto. Estoy impaciente por ver con qué nos sorprenden la próxima vez.
19ó Al director ejecutivo de ARP, Carlos Tellería, los de AcaróSud le prometieron un dossier con todas sus investigaciones y experimentos; dossier que ya tenían elaborado. Han pasado más de ocho meses y todavía sigue esperando. Y los que te rondaré, morena...
20ó Como aceptan la homeopatía y todo un rosario de falsas terapias sin decir nada en su contra. Vergonzoso.
21ó Por llamarlo de alguna manera.
BIBLIOGRAFÍA
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Toca, A. Agua imantada, o el negocio de los 90. LAR , n1/4 31 (1994)
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Williams, B. (1994) comunicación privada
Wood, R. (1991) Magnetismo: de la brújula a los imanes superconductores (Spain: McGrawHill)
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...y rabos de pasa.
Revisión final (esperemos) del caso Benveniste
Carlos Tellería
De entre los innumerables trucos del recetario de la abuela, los rabos de pasa eran la mejor forma de mantener intacta, e incluso aumentar la capacidad de la memoria. Muchos de ellos tendremos que poner en remojo, pues el agua, nuestra querida H2O padece amnesia, a pesar de los esfuerzos de Jacques Benveniste. Ni los tan traídos y llevados imanes la tienen a salvo.
Polémico donde los haya, con complejo de mártir, y aireando las más clásicas artes de los expertos paracientíficos, Jacques Benveniste sigue sorprendiendo al ávido lector de temas científicos llevados hasta el límite, y ofendiendo consiguientemente a los investigadores que trabajan día a día por ir desentrañando los misterios de la naturaleza.
Para quienes no conozcan la historia, me permitiré el lujo de resumirla desde el principio, para ir luego comentando y matizando algunos aspectos.
Todo comenzó óde cara al públicoó un 30 de Junio de 1988. Ese día apareció publicado en la prestigiosa revista científica Nature un artículo firmado por el equipo de J. Benveniste, exponiendo una serie de experimentos sobre degranulación de basófilos disparada por anticuerpos muy diluidos. La rápida imaginación del lector asociará inmediatamente la expresión ímuy diluidosí con la homeopatía. Eso será, como veremos, una constante a lo largo de todo el artículo.
Los anticuerpos responsables de la hipersensibilidad inmediata en el hombre pertenecen al grupo de la inmunoglobulina E, IgE. Estos anticuerpos tienen una gran capacidad para adherirse a la membrana de los basófilos polimorfonucleares óun tipo concreto de glóbulos blancosó. Cuando estas celulas se exponen a determinado tipo de alergenos antióIgE, éstos pueden disparar una serie de señales intracelulares en los basófilos, seguidas de una exocitosis de sus gránulos, con la consiguiente liberación de histamina. Éste es un proceso típico en una reacción alérgica.
Dicho más sencillo, aunque quizá menos preciso, los basófilos son células responsables de dar la señal de alerta en caso de infección, o al ponerse en contacto con alguna sustancia a la que se sea alérgico, y esto lo hacen liberando histamina. Mediante técnicas adecuadas de tinción, es posible observar y distinguir claramente en el laboratorio si un basófilo ha liberado o no dicha sustancia.
Los experimentos ideados por Benveniste consistían básicamente en poner en contacto preparados de leucocitos con suero de cabra cada vez más diluido en agua destilada, y comprobar si los leucocitos reaccionaban al antígeno presente en el suero, liberando los gránulos de histamina.
En unos experimentos preliminares, Benveniste aseguraba haber apreciado el proceso de degranulación al exponer una suspención leucocítica a disoluciones de antígenos de hasta una parte en 1018. Ante tal resultado, J.Benveniste diseñó toda una serie de experimentos en doble ciego mediante probetas codificadas, y con muestras de control que contenían concentraciones normales de antígeno o bien ausencia del mismo.
Los resultados obtenidos una vez realizados los experimentos fueron, tal como aparece en la gráfica, que la respuesta de los basófilos ante los antígenos seguía una respuesta fluctuante frente a la concentración de los mismos. A determinadas concentraciones la actividad prácticamente desaparecía, reapareciendo a concentraciones menores. Tal respuesta se daba incluso en niveles en los que la probabilidad de encontrar una sola molécula de antígenos en la disolución era poco menos que nula.
De acuerdo con el número de Avogadro, a partir de disoluciones de una parte en 1023, la probabilidad de encontrar en una solución una molécula de soluto es despreciable, y Benveniste llegó a disoluciones ¡de una parte en 10120 ! Si no me fallan las matemáticas, es mucho más sencillo buscar una peseta de las nuevas en el fondo del Pacífico que encontrar una molécula de antigeno en esa disolución, y aún me quedo corto...muy corto.
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La explicación propuesta por Benveniste en el mismo artículo es que la información específica de una sustancia se trasmite en el proceso de agitado de la disolución al agua ó¿no les vuelve a recordar algo?ó. Ésta actuaría como un molde para la molécula, bien mediante una red indefinida de enlaces por puente de hidrógeno, bien mediante campos eléctricos o magnéticos.
Es de reseñar que al final de dicho artículo, Nature incluye una nota en la que señala como lógico que los lectores compartan la incredulidad de numerosos referees del artículo ante los resultados que en él se exponen, y que Benveniste había aceptado que un equipo de investigadores independientes pudieran observar la repetición de los experimentos. No obstante, eso no impidió que el artículo apareciera publicado.
No sólo eso; en el editorial de dicho número, titulado Cuándo creer lo increíble, se hace una reflexión al respecto. En él se comenta que no hay una explicación objetiva para estas observaciones y que ni siquiera la explicación ofrecida al final del artículo es suficientemente convincente para nadie. El motivo de la publicación del artículo en Nature es permitir que miembros destacados de la comunidad científica puedan descubrir fallos o agujeros en el planteamiento, o sugieran nuevas experiencias que permitan validar las conclusiones. Añade, con gran perspicacia, que no puede haber justificación para utilizar las conclusiones de Benveniste fuera de dicha motivación. El uso de tales conclusiones por parte de los laboratorios homeopáticos, que indudablemente recibirían con agrado el artículo de Benveniste sería prematuro, y posiblemente erróneo.
Hay que hacer notar que, si se aconsejaba suspender temporalmente cualquier juicio sobre este asunto, no era porque Benveniste estuviera sugiriendo un fenómeno nuevo, sino porque sus sugerencias atacaban abiertamente en su raíz a dos siglos de observación y racionalización de los fenómenos físicos. "El principio de restricción que se aplica aquí es simplemente que, cuando una observación inesperada requiere que una parte sustancial de nuestra herencia intelectual sea desechada, es prudente preguntarse con más cuidado que de costumbre si las observaciones pueden ser incorrectas".
Obviamente, las contestaciones, réplicas y contraóréplicas no se hacen esperar. Llueven críticas por la publicación en sí del artículo; es decir, por qué se ha aceptado su impresión cuando los datos y el método no convencían especialmente, y así lo habían hecho notar los referees consultados. Por otro lado, existen dudas sobre las garantías ofrecidas por el método utilizado por Benveniste. Parece ser que existen fallos en alguno de los análisis estadísticos; tampoco están claras las garantías de pureza de las muestras para impedir una contaminación ajena al antígeno de cabra, y que pudiera desencadenar el mismo efecto; y se cuestiona la utilización del conteo de basófilos como técnica de medición, en lugar de una medida directa del índice de histamina liberada, que podría ser, en principio, más objetivo.
Pero la mayor controversia llegará con los resultados del comité de evaluación. Tal como había pactado Nature con J.B. una comisión intentaría repetir en su mismo laboratorio los resultados del artículo. Dicha comisión estuvo formada por J. Madox óeditor de Natureó, W. Stewart ócientífico experto en estudio de erroresó, y James Randi, conocido mago. Sus resultados fueron, básicamente, que no existía razón para suponer los efectos pretendidos en el artículo de J. Benveniste. Este hecho fue respaldado por otros muchos investigadores independientes que intentaron repetir los experimentos de Benveniste, sin ningún resultado positivo (ver figura 2).
Pero tampoco faltaron críticas a esta comisión evaluadora. En primer lugar, la presencia de Randi en el grupo, al margen de su conocida experiencia en desenmascarar fraudes científicos, presuponía una posible mala voluntad en J. Benveniste y su equipo, actitud seguramente innecesaria en una evaluación científica, si partimos de la repetibilidad de los resultados como un punto fundamental dentro del método científico. Por otro lado, ninguno de los tres observadores tenía experiencia previa en el campo concreto del trabajo, con lo que sus conclusiones se referirían exclusivamente a cuestiones metodológicas, y no de fondo. Finalmente, el estudio de muchos meses realizado por Benveniste, fue evaluado en tan solo cinco días, tiempo a todas luces insuficiente para conseguir resultados concluyentes,
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salvo que desde el primer momento se presuponga la falsedad de los datos iniciales. No es mi intención juzgar el método utilizado por el editor de Nature, y con toda seguridad faltan datos en este somero análisis. Pero a primera vista, no parece el más idóneo para corroborar la reputación de una publicación de su prestigio.
Dicho esto, quisiera comentar otro punto importante. Como ya hicieron notar Madox, Stewart y Randi, dos de los miembros del equipo de Benveniste eran pagados directamente por la empresa de productos homeopáticos Boiron. El mismo Benveniste, ya unos años antes, había sido miembro del consejo de administración de otra empresa similar. Según Benveniste, no se puede prejuzgar que la calidad de una investigación dependa de quien financia a los investigadores. Pero creo que a nadie se le escapa el detalle de que no parece muy digno que una empresa de productos homeopáticos financie tales investigaciones. Después de todo, el principal objetivo de éstas era justificar con un argumento científico una terapia que carece totalmente de soporte teórico. Eso implica unos intereses económicos capaces de íjustificarí cualquier falso resultado. Además, resulta curioso que casi todos los resultados positivos del experimento se obtuvieron en presencia de E. Davenas, una de las doctoras pagadas directamente por Boiron.
Para mucha gente, la existencia de la memoria del agua permitiría justificar los postulados de la práctica homeopática. El postulado fundamental de la homeopatía es el principio de similitud. Merece realmente el título de postulado, es decir, de afirmación tenida por cierta, pero no demostrable. Este postulado dice que un mal se cura por las mismas sustancias que, administradas al hombre sano, hacen aparecer los síntomas de dicho mal.
Sin embargo, en la experiencia sobre la cual Benveniste quería apoyar su descubrimiento, no tiene nada que ver con el principio de similitud. No se trata aquí de curar absolutamente nada, ni siquiera íin vitroí. Lo que es nuevo es que Benveniste pretende haber observado estas reacciones con disoluciones de anticuerpos de una ípotenciaí tal que, evidentemente, no queda el más mínimo vestigio de anticuerpo en la disolución. En esto se basa fundamentalmente Benveniste para afirmar que el agua mantiene ímemoriaí de la sustancia biológica con la que estuvo en contacto ósin plantearse ninguna hipótesis alternativa que justificase el efecto observadoó.
Lo que Benveniste quería confirmar no era el principio de similitud, sino la idea de que la información biológica transmitida por los anticuerpos puede subsistir en una disolución, incluso cuando esta última no contenga ni una sola molécula del antigeno.
De hecho, la doctrina homeopática inicial, redujo las concentraciones de las disoluciones utilizadas por una cuestión obvia. En muchos casos, las sustancias administradas eran altamente tóxicas, y había que diluirlas hasta valores de concentración que asegurasen su inocuidad. El mismo Hanneman, padre de la homeopatía, potenció las disoluciones 1/30. El principio de máxima potencia en disoluciones, con potencias que podían llegar a 50 CH, fue introducido posteriormente por seguidores de Hanneman, que se seguían autodenominando homeópatas, ya que mantenían el postulado de similitud.
Así pues, aun en el caso de haberse verificado la ímemoria del aguaí, no por ello la homeopatía dejaría de ser una aberración científica. Pero si la memoria del agua no se valida, lo sería por partida doble. Científicamente hablando, no podemos asegurar la no existencia del pretendido efecto. Pero sí negamos la existencia de pruebas que lo avalen, y, por tanto, tampoco se justifica la terapia que de ella se deriva.
Pero continuemos con la historia
Siguiendo una técnica de desmistificación ideada hace tiempo por James Randi, la revista Science & Vie ofrecía un millón de Francos al equipo de Benveniste si podía reproducir los resultados de su experimento, en un laboratorio puesto a su disposición por el profesor Jean Dry, presidente de la Unión Terapéutica Internacional. El protocolo, publicado en Science & Vie retoma el experimento realizado por Benveniste en su
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laboratorio del INSERM, y publicado en Nature. (El INSERM es el Instituto Nacional Francés de la Salud y la Investigación Médica). Pero en esta ocasión, el experimento sería controlado rigurosamente por un jurado presidido por Dry. La respuesta de Benveniste, publicada el 31 de Diciembre de 1988 en Le Monde fue que íLa investigación médica no se realiza en teatros de feria. Rehuso, evidentemente, presentarme ante no sé qué tribunal compuesto por periodistas y científicos, científicos que no poseen, entre todos, el nivel suficiente para ser ni siquiera bedeles en el INSERM".
El 25 de abril de 1989, una comisión científica especializada del INSERM aprueba las investigaciones de la unidad 200 referentes a una sustancia relacionada con los procesos inflamatorios, pero emite un informe desfavorable a las investigaciones relacionadas con altas disoluciones. A este respecto, se muestran contrarios a la renovación del Dr. Benveniste al frente de la misma, si en ella siguen participando laboratorios homeopáticos.
Como consecuencia de este informe, Benveniste hizo saber a Phillippe Lazar, director del INSERM que estaba dispuesto a detener los trabajos que dirigía dentro del INSERM sobre altas disoluciones, pero que alegaría la manera en que éstas habían sido evaluadas. Una segunda evaluación de la unidad 200 se confía a un equipo de cuatro investigadores, miembros del consejo científico del INSERM, acompañados de forma totalmente excepcional por dos investigadores extranjeros, uno británico y otro americano. El informe que emite esta comisión, mantenido confidencialmente en un primer momento, aconseja la No renovación temporal del Dr. Benveniste en tanto éste no presente un nuevo programa de investigaciones en el que no figuren más los pretendidos efectos biológicos de las altas disoluciones.
Sin embargo, M. Lazar y el ministro de Investigación francés decidieron mantener a Benveniste al frente de su unidad, si bien con ciertas reservas. En palabras de Lazar, íal margen de la calidad científica de sus trabajos, la libertad de los investigadores en la elección de sus hipótesis y de sus modalidades de trabajo no podrá ser limitada más que por las reglas del derecho común y de la ética deontológicaí. Pero el director de un equipo de investigación público tiene una responsabilidad que le compromete más allá de su papel de investigador. Así pues, Lazar prosigue diciendo que í...está claro que las dos comisiones científicas que han examinado sucesivamente los trabajos de la unidad 200 han emitido una expresa reserva sobre los trabajos referentes a las altas disoluciones. Estas reservas se refieren al fondo de sus trabajos, su análisis insuficientemente crítico de los resultados, su aventurada interpretación, la manera de expresarlas públicamente y las consecuencias preocupantes que la publicidad de las mismas podría suponer, como refuerzo de la credibilidad de ciertas prácticas terapéuticas.í
Las condiciones de este contrato tácito para mantener a Benveniste al frente de la unidad 200 suponía que Benveniste debía despedir a los investigadores de su unidad, impuestos de alguna forma por laboratorios homeopáticos, y renunciaba a dar ningún tipo de publicidad referente a la ímemoria del aguaí. Pero esto, evidentemente no ocurrió así. Como pasa siempre con este tipo de teorías, la prensa está ávida de noticias extrañas con que llenar sus páginas. Los diarios franceses se hicieron eco continuamente de los resultados de Benveniste y de sus extravagantes conclusiones. Obviamente, Lazar jugó el papel de ingenuo en esta película.
Entrando en terreno resbaladizo
Aún hay más. En Octubre de 1989 se celebra en Toulouse un íForo de las medicinas alternativas y de la vida naturalí (cada vez que oigo relacionar las medicinas alternativas con lo natural me pregunto si tomar una aspirina va ícontra naturaí). En ella tenían sitio propio, desde la homeopatía y la acupuntura, clásicos ya de las alternativas a la medicina, hasta terapias más recientes como la nutriterapia, la macrobiótica, la aromaterapia o la astrología médica. En medio de ellas, y muy en su lugar, estaba Jacques Benveniste presentando una ponencia sobre la memoria del agua. Seguramente los responsables de la sanidad y la investigación en Francia se sintieron muy orgullosos de sí mismos, y de la decisión tomada unos meses antes de mantener a Benveniste al frente de su equipo.
Más aún. A mediados de 1990 aparece una encuesta sobre OVNIs, realizada por JeanóPierre Petit. Esta encuesta se engloba dentro de larguísima lista de tratados ufológicos en los que el único tema a defender en los mismos es que la ciencia íoficialí y los ípoderes fácticosí sólo pretenden enterrar el problema, y que el poder político, el ejército y el mundo científico han lanzado una campaña de desinformación
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ípor razones de estadoí. Curiosamente, el prefacio de esta encuesta, en el que se reconoce la manía persecutoria que caracteriza a los ufómanos, y que se observa igualmente en otros dominios de lo paranormal, está firmado por Jacques Benveniste. En realidad, el libro que contiene esta encuesta es el primero de una colección titulada íEn los márgenes de la cienciaí, dirigida por Benveniste.
Nos encontramos, pues, con un nuevo caso de refrito interdisciplinar, en el que da exactamente igual estudiar la astrología, la homeopatía, los ovnis, la ouija o la radiestesia. Todo entra en el mismo saco. Ya no falta nada para el coctail, y el INSERM no tuvo más remedio que actuar, cerrando la unidad 200 a finales de 1993.
El 1 de Marzo de 1994 apareció en el diario Le Monde la siguiente carta:
íLa unidad de investigación 200 del INSERM está cerrada, y sus medios humanos dispersados a pesar de su alto nivel, confirmado por las instancias científicas. Esta desaparición, debida al carácter declaradamente herético de los trabajos sobre altas disoluciones, nos lleva a manifestar nuestra inquietud acerca de ciertas tendencias cuyas consecuencias van más allá de este asunto. Hacemos notar que:
óHasta este momento, ninguna tentativa de explicación trivial o investigación de los errores se ha presentado, cuando han sido publicados los efectos de altas disoluciones sobre sistemas biológicos por la unidad 200 y varios otros grupos franceses y extranjeros. Sin poder juzgar su valor científico, nos hacemos eco de la existencia de estas publicaciones.
óLos investigadores de la unidad 200 no niegan el papel primordial de las moléculas biológicas, pero proponen que éstas se comunican por frecuencias específicas. Afirman que estas hipótesis, basadas en hechos experimentales, no han sido rechazadas sino porque no son comprensibles dentro del marco de los conocimientos científicos actuales. Quienes las rechazan, por una reacción más teológica que científica, no las han examinado seriamente jamás. Nos parece necesario y justo que las instituciones den su soporte crítico a esta investigación, cuyos beneficios son tanto médicos como industriales; que se instaure un debate científico en lugar de anatemas y amenazas sobre la situación y la dignidad profesional de los investigadores; que les proporciones los medios defender su trabajo. Esperamos de los responsables científicos que valoren la apertura, la interrogación permanente, la duda, la discusión libre sin la cual no habría investigación, ni en el espíritu ni en la forma. ¿No tiene el investigador la misión de explorar diferentes caminos, en ocasiones peligrosos? Ahora bien, la rigidez estructural, la obediencia a dogmas, la deificación de la razón frente a la sinrazón empujan hoy día al conformismo normativo, causa de retrocesos y abandonos, en ocasiones dramáticos, y no solamente en el campo científico.
No queremos tomar parte en el debate científico. Abogamos por la libertad de investigar, es decir, de pensar, por el derecho a la íherejíaí. No debe ser en lo sucesivo tan fácil acallar los hechos, las ideas y a los hombres que molestaní.
Ante esta carta, Michel Rouzé, periodista científico famoso óentre otros temasó por su crítica a la homeopatía y la memoria del agua, hizo una serie de comentarios muy acertados. Para empezar, los trabajos de Benveniste sobre disoluciones no habían sido declarados íheréticosí por nadie. Ningún responsable de investigación había utilizado jamás tal palabra, contraria al espíritu científico tanto como la ídeificación de la razón frente a la sinrazóní. íEl espíritu científico ódice Rouzéó se opone al dogmatismo. Ignora la noción de una verdad absoluta, que no pertenece sino al terreno de la religión. Todo nuevo resultado, toda teoría presentada para explicar este resultado exige mayor investigación y experimentación. Constatar que los resultados anunciados no son reproducibles no es condenar una herejía. Contrariamente a lo publicado en Le Monde óprosigue Rouzéó los experimentos en los que la ímemoria del aguaí han podido ser supuestamente observada han sido realizados por amigos y colaboradores de Benveniste. Los demás han dado resultados negativos.í
Por otro lado, hay que respetar el derecho y la libertad de investigación, siempre que los métodos utilizados entren dentro de lo éticamente aceptable. Pero si aceptamos acríticamente todos los resultados, y los publicamos como ciertos antes de haberlos verificado, cometemos un grave error científico. Como en el resto de las pseudociencias, ¿quién es aquí el dogmático? ¿quién niega que haya pruebas suficientes para demostrar un fenómeno, e impide la publicación del mismo por las repercusiones que pueda tener, o quien se empeña en llamar íayatollah de la cienciaí ócomo hizo públicamente Benvenisteó a todo aquel que no ícreeí en la ímemoria del aguaí? Si hemos de respetar el derecho a la íherejía científicaí, ¿por qué se niega el derecho a una cátedra de astrología en las universidades públicas, a tantos candidatos dispuestos a ocuparlas? Adoptar como cierta la ímemoria del aguaí cuando sólo un laboratorio ha sido capaz de obtener resultados positivos es tan aberrante científicamente como hacer un doctorado en futurología, aunque muchos lo pretendan.
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El timo de la imanterapia
Las fronteras de la Ciencia
Recopilación de Javier Armentia.
Dentro de las actividades que la Universidad Internacional Menéndez Pelayo organiza en La Coruña durante junio y julio, se celebró el pasado 29 de julio un curioso debate sobre La Curación por los Imanes. A favor de tal posibilidad comparecía el Dr.Carlos Nogueira, asesor de una de las empresas que comercializan estos dispositivos magnetoterápicos. Defendiendo la postura racional, nuestro asesor el Dr. Pedro Caba.
El pretendido debate fue como el rosario de la aurora, aunque en todo momento se desarrolló de una manera correcta, sin duda gracias a la encomiable labor del moderador, Ramón Núñez Centella, director de la Casa de Las Ciencias de La Coruña. El Dr. Nogueira, empleando una terminología críptica, por denominarla del modo más bondadoso posible, se despachó a gusto sobre las pseudoteorías de la ímedicinaí bioenergética, en la cual se enmarcan las magnetoterapias. Ello ante la estupefacción de gran parte del público, del moderador (que optó por sumergir su reloj en el vaso de agua y beberlo, por si acaso servía también de algo) y sobre todo del Dr. Caba, que finalmente sólo podía reiterar íNoí, íEsto es una barbaridadí, í¿Pero cómo se pueden decir tales cosas?í, etc...
De las afirmaciones del Dr. Nogueira, podemos entresacar algunas de las más jugosas:
óEl campo energético del ser humano es esférico, con líneas de energía a modo de paralelos y meridianos, en cuyos puntos de cruce se sitúan los puntos activos de la acupuntura.
ó¿Cómo se le puede negar validez a una medicina tradicional, como la acupuntura, que tiene tres mil años de probada eficacia?
óLa enfermedad nace de un desequilibrio en la bioenergética de la persona. Una medicina que mantiene esta energía en equilibrio es preventiva, pues el sujeto no caerá enfermo...
óHay abundantes estudios científicos que demuestran la validez de estas terapias, aunque el mismo Dr. Nogueira reconoció que estas publicaciones adolecen de defectos (protocolos confusos, no hay doble ciego, faltan replicaciones independientes, etc, etc). Para él, sin embargo, a pesar de todo esto, estas investigaciones son válidas.
óAunque el agua imantada no tiene probados científicamente sus efectos, el Dr. Nogueira se mostró a favor de la misma, pues parece que en breve se demostrará...
El Dr. Caba, por su parte, planteó su tesis partiendo de que no hay sino una medicina, la que a veces se denomina íoficialí u íortodoxaí, aunque esto es incorrecto. Igual que sólo hay una astronomía, o una mecánica, hablar de medicinas alternativas es un abuso del lenguaje. Las posibles terapias (tengan el origen que tengan) deben demostrar su validez antes de poder ser siquiera consideradas. Y esto no sucede con los imanes. El lenguaje pseudocientífico, oscuro y equivocado, no contribuye precisamente a dar respetabilidad al tema. La completa ausencia de pruebas científicas es un ejemplo de lo insano del tema.
Hubo un momento curioso, cuando el Dr. Nogueira afirmó ser delegado en España de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para las medicinas alternativas. Quizá el Dr. Nogueira no sabía que Pedro Caba sí pertenece a la OMS, a su Consejo Ejecutivo, por lo que ócon pleno conocimiento de causaó desmontó la pretensión de su oponente: la OMS no tiene delegados en España, y menos para medicinas alternativas. Visiblemente incómodo, el Dr. Nogueira matizó su afirmación: es delegado de una asociación de medicinas energéticas que está asociada a la OMS. La OMS no ha realizado declaración alguna en favor de estas técnicas, aunque es cierto que recientemente se posicionó a favor de mantener las prácticas tradicionales en aquellos
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lugares donde la medicina no puede llegar (mejor es el chamán que nada...)
En definitiva, un debate en el que los discursos eran paralelos e irreconciliables. Un último ejemplo: un asistente preguntó sobre el valor terapéutico de las fibras de platino. Tras una explicación sobre la energética y terapéutica de tales fibras, el Dr. Caba fue sencillo pero contundente: en efecto, las sales (no las fibras) de platino se usan con éxito en el tratamiento de cánceres de mama y otros, pero son sales, no fibras de nulos efectos demostrados.
Pero la razón de recopilar en un artículo este encuentro es que entre los asistentes se encontraba E.H.R. (mantenemos su identidad oculta por propia voluntad del interesado). Esta persona, alentada por las virtudes del agua imantada de la publicidad, compró un magnetizador, y realizó una serie de pruebas de laboratorio para descubrir que el agua imantada era completamente indistinguible del agua corriente. Por ello, intentó devolver el aparato, pero no pudo. Entonces intentó ejercer sus derechos de consumidor, con escaso éxito. Así, decidió mandar a los medios de comunicación una carta explicando su caso, pero ninguno la publicó. (Por cierto, este es un tema que merece cierta reflexión, pues no hay que olvidar que las cuentas de publicidad de muchos medios de comunicación, especialmente las radios, tienen una cuota importante gracias a la imanterapia, por lo que cabe suponer que no son tan independientes en este tema como debieran).
A continuación, transcribo la carta de E.H.R., con leves modificaciones para mejor entendimiento de los lectores. He mantenido en lo posible su redacción, salvo cuando las incorrecciones hacían ininteligible lo escrito, e introducido algún comentario breve.
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El Timo de la Imanterapia
1. MOTIVOS DE SOSPECHA
TIEMPO DE CADUCIDAD. Para el agua imantada es, según la propaganda, de unas dos horas. Si fuera mayor podría venderse embotellada, y ya hay muchas aguas milagrosas. Si fuese menor, se le pasaría el efecto antes de caer en la barriga.
TIEMPO DE RESULTADOS. Es sospechosamente largo, de unos dos meses, aunque se puede hacer una demostración en el momento.
NO SE VENDE EN FARMACIAS. Algo problemático el asunto: si se considerase un fármaco, debería superar ensayos clínicos rigurosos paras constatar su utilidad (Nota del recopilador: no es cierto del todo, pues los productos homeopáticos sí se venden en farmacias, pasando solamente tests de inocuidad. Como el agua no puede ser nociva, tienen garantizada así su paso directo a la farmacia); si se vendiera en farmacias no se podría publicitar, y tendrían una fiscalidad más rigurosa (N.r.: también matizable). Alguno de estos productos tiene registro sanitario, pero no se deslumbren por ello, basta comprobar que el papel de aluminio también lo tiene.
NO HACEN PRUEBAS CIEGAS. Imagínense un bodeguero que tras varios años de publicidad de sus vinos es incapaz de distinguir un Rioja de un Ribeiro. Sospecho que el que distingue el agua magnetizada de la normal está en el anterior caso; más difícil lo tiene el que distingue del agua magnetizada del agua imantada, o de la polarizada monopolo.
2. PUBLICIDAD
Ya la conocen ustedes, desde hace años, por TV, prensa, radio, etc. Suenan mucho las palabras ícompreí y ícienciaí. Hay alusión constante a la ciencia, como si esta fuese la nueva religión. Aferrándose, como mayor prueba, a las declaraciones del famoso médico X, o a Y, profesor de universidad, o al japonés que tiene un aparato carísimo y rarísimo, o a los muchos aparatos que llevan vendidos.
La ciencia que a mí me han explicado no es ésta, es esta otra: "la ciencia no existe, existen científicosí, íla ciencia no tiene Papasí, ísólo la realidad juzga a la cienciaí, íla ciencia duda de sí mismaí (confirmarlo en Los tónicos de la voluntad, de Ramón y Cajal). Por ejemplo: creían los antiguos que las plagas aparecían por generación espontánea, y que el mosto se convertía en vino por arte de magia. Llegó Pasteur, y demostró que no era magia, sino las levaduras, quienes convierten el mosto en vino, y todos podemos comprobarlo en casa. Menos mal que alguien se atrevió a dudar de las enseñanzas del gran maestro, y comprobó que no se necesitan levaduras para convertir mosto en vino (azúcar en alcohol), sino sólo la sustancia que hay dentro de las levaduras (enzimas). Esta fue una de las pocas y pequeñas correcciones a la obra de Pasteur. Luego es mentira la propaganda donde se lee, hablando del recuerdo histórico de la imanterapia: íPasteur estudió su acción sobre las enzimas de las frutasí, pues Pasteur murió en 1895 y las enzimas se descubrieron en 1927.
Otra manera de puesta en escena es el uso de batas blancas en la venta. Quedándose
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únicamente con el íritualí, se usa bata blanca para proteger la ropa y la piel, y es blanca para comprobar su limpieza, y no manchar el laboratorio o el quirófano, pero no es necesaria para la venta.
Hay programas radiofónicos en los que hasta hay llamadas en directo (N.r.: me consta que la mayor parte de ellos están grabados en falso directo, es decir, parece que la gente llama en ese momento, pero el programa se había grabado anteriormente, con llamadas apañadas, o concertadas). Tras llamar, me enteré que son publicitarios, y tras saber mi opinión se me veta. En estos programas sólo se habla bien de los imanes, y los disidentes somos unos ignorantes, que no damos la cara ni lo hemos experimentado. Así que con éstas me voy a la tienda con 12.650 pesetas y me traigo un magnetizador de agua. E inspirado por la propia publicidad radiofónica realicé los siguientes experimentos comparativos del agua normal y magnetizada recientemente. Todos de baja tecnología y de EGB.
3. EXPERIMENTOS
(N.r.: a pesar de que los protocolos y desarrollo de las pruebas no son perfectas, son una bella muestra de lo que da de sí el laboratorio casero.)
PUNTOS DE EBULLICIÓN Y FUSIÓN. Se hirvieron y congelaron muestras, sin detectar diferencia (mi error, de 1 grado centígrado, medido con termómetro digital y normal). Los únicos cuidados especiales son el comprobar, al medir, la coóexistencia de agua y hielo. Y de excluir la posibilidad de que se sobreenfríe, esto es, cuando el agua en el congelador no congela a 0 grados C, sino que la temperatura sigue descendiendo, que ocurre en condiciones suaves. (Mi récord fue de ó8 grados C, siempre me ocurrió en botellas de plástico o cubiteras nuevas. Es espectacular ver nacer el hielo tras agitación, frote, o tirándole un poco de escarcha que actúa de semilla. Paradójicamente, al crecer el hielo la temperatura sube de ó8 a 0 grados C).
VISCOSIDAD. Se deja tranquila una jeringuilla con su aguja, sin el palito de empujar, por ejemplo sobre un vaso alto. Se llena y con un reloj se mide el tiempo empleado en pasar por dos marcas cualesquiera. Mejor usar la misma jeringuilla para evitar diferencias en el instrumento. No volcarla ni dejar que se vacíe para evitar que se peguen burbujas de aire y falseen los datos, luego habrá que enjuagar abundantemente entre una muestra y otra. (Mi error, 10%, incapaz de distinguirlas).
CAPILARIDAD. Aunque se puede hacer con cargas vacías de bolígrafos Bic, es mejor hacerlo con tubitos de cristal. Se meten a fondo en las muestras y se quitan lentamente, varias veces para enjuagar. Se marca el sitio hasta donde quedó el agua, con un poco de práctica sale clavado. Se pueden distinguir por este método agua de alcohol, y tres mezclas intermedias sin ningún problema. Pero fui incapaz de distinguir el agua magnetizada.
JABÓN. íEl jabón hace más espuma en la ducha, con agua magnéticaí. Pueden comprobarlo ustedes: mezclen jabón en agua, echen un poco en una botella limpia y en otra botella gemela, la misma cantidad de agua magnetizada. Agite las dos botellas juntas y déjelo reposar. Si observa la diferencia me lo cuenta, porque me resultó imposible distinguirlas, incluso matando la espuma con salmuera de aceituna, ron, acetona o aceite.
CRISTALIZACIÓN DE LA CALCITA. Según la radio, el carbonato cálcico (del que se compone el yeso o el cemento), disuelto en agua magnética tiende a cristalizar como aragonito. Experimento realmente difícil, pues una buena cristalización requiere tiempo, y el efecto magnético se va a las dos horas. Así que varié el método, raspé trozos de estalactita y la disolví en agua mineral con gas, en un bote de conserva. Vertí el sobrenadante en un plato sobre una yogurtera para que secase, con un buen imán al lado. Días después fui incapaz de distinguir los efectos del imán, en el mar de cristalitos bajo el microscopio.
BIOLÓGICOS. No realizados, imaginé dos: el primero, viendo si influye el imán en la conservación de la comida. Pero es tontería pues la publicidad enseña que no mata microbios, sino que agiliza las defensas (aunque no garantizan su funcionamiento en grandes dolencias). El otro experimento consiste en preguntarles a los mayores expertos en agua (los peces), en un estanque con ramificaciones (peligroso usar corriente).
4. LOS IMANES NO VALEN
DEPURAR AGUA. No mata microbios, por suerte es totalmente inútil, pues de no ser así al beber el agua nos los tragaríamos írevitalizados por el poder del imání. Por supuesto, no elimina ni absorbe el cloro, la cal ni nada. (Si Lavoisier levantara la cabeza...)
DESTROZOS. A los relojes mecánicos, les imantas las agujas y desafinan. Los televisores en color no agradecen la compañía de los imanes: deforman la imagen y en los de color, p.27
se magnetiza la máscara y después confunden los colores. Esto se pasa con el tiempo, y el propio televisor lleva íbobinas desmagnetizadorasí. En todo caso, no tire la tele, cámbiele el tubo.
5. CONCLUSIONES
Ante la apabullante inutilidad del aparato, decidí devolverlo a los cuatro días. Como se negaron, me pasé por la oficina municipal de reclamaciones, por el juzgado y el periódico, para desaconsejar su compra. Mis hermanos de fe disponen del mío gratis, o pueden sacarlo del magnetrón de un microondas (7000 pesetas hace años, o menos en una chatarrería).
Probado uno, probados todos. También son timo: las rodilleras magnéticas, las plantillas, el imán terapéutico, los botones iónicos, el transmisor, la luz de colores, la homeopatía, la moxibustión, remedios para crecer el pelo, adelgazar o estar más guapos, los curanderos, las energías positivas, el ícomo es 100% natural le ayuda a regular su nivel de colesterolí, el bronceador que adelgaza, al estilo marcianito, las almohadas antióinsomnio, los horóscopos, las religiones, la justicia, las patrias, etc... (N.r.: sic)
Aunque todos usan el mismo cuento, hay las lógicas variaciones de cada marca, y cla justicia, las patrias, etc... (N.r.: sic)
Aunque todos usan el mismo cuento, hay las lógicas variaciones de cada marca, y camuflan el timo entre grandes rollos y misterios, para que el ignorante no le quepa la menor duda de su condición. Por ejemplo, es muy complicado y específico el método imanterápico para cada dolencia, otros aconsejan pasar el transmisor por la zona conflictiva y después desmagnetizar, antes de volver a imantar, como si el mal se pudiese coger con un imán y matarlo en el otro polo. Otros advierten en mayúsculas íBEBER UN SÓLO VASO DE AGUA MONOPOLOí, o obligan a beber en ayunas, o con una pajita para no contaminarla con los dientes. Estos trucos son ya muy viejos, podría dar múltiples ejemplos, pero sería salirse del tema, muchas de estas manipulaciones están institucionalizadas y son herramientas de poder; son tan abundantes que la gente acepta la aparición de nuevas imanterapias.
Preocupantes son las noticias de que médicos y físicos están detrás del fraude. Pequen por ignorancia o por codicia, es como para deshabilitarlos. Compruebe que mucho bombo del que se dan es mentira, probablemente también lo sea lo referente a estudios de universidades y que algún inventor de imanterapia dé clases de medicina. De ser cierto, sería realmente preocupante; aunque por propio interés no fuera yo el que protestase, no me parece muy bien que cada uno vaya a hacer lo que le da la gana a la universidad, y menos si gasta recursos y prestigio en semejante mentira, para provecho privado. Y si dan clase a futuros médicos, ¿qué clase de médicos saldrán de allí?
Lo más que haré por los afectados es prestarles un apartado de correos, el nº 1249, 15080 La Coruña. No olviden los sellos para la vuelta. Tendrán que organizarse pues a mí me esperan otros timos.
6. DUDAS SOBRE LA DUDA
No dudo que en algunos casos funcione, como son: por una mayor ingesta de líquidos, o por los cariños a la hora de aplicar los imanes; o por sugestión (ver El gran escándalo del radio, en el número 205 de la revista Investigación y Ciencia de octubre del 93, en donde se explica un caso de hace 60 años. A alguien se le ocurrió que la radiactividad era la chispa de la vida, y vendía agua radiactiva... Muchos aseguraban que realmente funcionaba).
Incluso puede que funcione; a mí me convencerían si me demuestran la posibilidad de distinguir el agua imantada o imanes a ciegas.
No pretendo recaídas a quien le funcione. Lo que espero haber dejado claro es que vivimos en un mundo de locos.
E.H.R. Identidad en el apartado.
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Hasta aquí la carta, sin duda con partes criticables o dudosas, pero que en cualquier caso muestran el sano enfado de una persona que intentó de buena fe saber si había forma de distinguir el agua magnetizada de la de siempre. En cualquier caso, espero que recogiendo en LAR esta carta a E.H.R., al menos, le quedará el consuelo de saber que algún medio de comunicación óal menosó tuvo un poco de consideración con sus desdichas.
Y para finalizar, recomiendo leer la carta en MUY INTERESANTE de agosto de 1994 que el moderador del debate, Ramón Núñez, dedica al agua y sus terapias. Allí concluye: íDesde un punto de vista científico, es imposible distinguir el agua bendita del agua imantada. Desde el económico, la bendita es más barataí.
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Curación por la fe ¿Milagro o espejismo?
Recopilado y traducido por Javier Armentia.
Incluimos en este número una serie de artículos aparecidos en la revista Free Inquiry (1) (vol. 14, nº 1, invierno 93/94) sobre el tema de los sanadores por la fe, algo de rabiosa actualidad en los EEUU, pero también en otros lugares, incluyendo ócómo noó al nuestro.
1.ó Introducción: La curación por la Fe revisitada
Paul Kurtz (2)
Un trabajo pionero en la investigación sobre curación por la fe (3) se llevó a cabo en 1986 por el ilusionista James Randi, en cooperación con la revista Free Inquiry. El estudio se centraba en los sanadores por la fe fundamentalistas que en aquella época estaban actuando, incluyendo Ernest Angley, W.V. Grant, Peter Popoff, Oral Roberts, Pat Robertson y otros. (4)
La CF se ha convertido en una parte extremadamente popular del panorama religioso, con los sanadores por la fe (5) que aparecen regularmente en televisión. Se presentan en grandes teatros o centros de congresos junto con gente ferviente y a menudo desesperada, en busca de curaciones milagrosas. Muchos de estos SF contemporáneos aseguran haber curado cientos, si no miles, de personas cada noche. Y no hablan de curaciones ordinarias de úlceras, alcoholismo, artritis y otras enfermedades similares, sino de males mortales, como cáncer terminal, esclerosis múltiple y arteriosclerosis.
Los que han podido contemplar estas actuaciones teatrales se quedaron sorprendidos de la gran cantidad de creyentes que dicen haberse curado. Había personas que tiraban sus muletas, o se levantaban de sus sillas de ruedas andando; muchos aseguraban que su enfermedad había desparecido. Como se informó en Free Inquiry, el primer SF que vimos en directo fue Ernest Angley. James Randi y yo, junto con un equipo de otras cuatro personas, viajamos a su iglesia electrónica en Akron, Ohio. Quedamos muy impresionados por el montaje, que duró cinco horas,
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incluyendo música, canciones y plegarias. Cientos de personas se acercaban a testimoniar su curación. Nuestro procedimiento fue seguir a tantos cuantos fue posible después de salir del auditorio, para conseguir sus nombres, y si ello era posible, los nombres y direcciones de sus médicos, para poder continuar el estudio.
Lo que descubrimos a lo largo de la investigación de otros notorios SF fue descorazonador. En primer lugar, muchos SF eran demasiado proclives (y capaces) de engañar audiencias crédulas. Por ejemplo, como informó Randi, el reverendo W.V. Grant llevaba consigo un camión lleno de sillas de ruedas. Cuando aparecía una persona mayor o deforme, a menudo era invitada a sentarse en una de ellas y acercarse a las primeras filas. Durante el momento álgido de la ceremonia de CF, se solicitaba a estas personas que "se curaran" y que se levantaran alejando las sillas de ruedas. Seguimos un caso, de un hombre de Rochester, NY, de qu