La Alternativa Racional
La Alternativa Racional es el órgano
informativo de la asociación Alternativa
Racional a las Pseudociencias (ARP).
Depósito Legal: BI. 11-1.986.
Editores:
Félix Ares de Blas
Luis Alfonso Gámez Domínguez
Jesús Martínez Villaro
Composición:
Jesús Martínez Villaro
Dibujante:
Aitor Fernández de Quincoces
Alternativa Racional a las
Pseudociencias (A.R.P.)
Presidente:
Félix Ares de Blas
Miembros:
Primitivo Cancio Muiña
Alvaro Fernández Fernández
Luis Alfonso Gámez Domínguez
Juan-Marcos Gascón Valldecabres
José Angel Hermosillo Bilbao
Alberto Hidalgo Tuñón
Lidia Larramendi Fernandez
Jesús Martínez Villaro
Gabriel Naranjo Fernández
Luis Miguel Ortega Gil
Fco. Javier Pereda Suberbiola
Angel Rodriguez Sánchez
José Antonio Sánchez de Sancha
Víctor Javier Sanz Larrínaga
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Sumario
Número 6 / Año II
Julio de 1.987
Editorial.................................. 4
Ciencia sin creencia....................... 8
Qué reprochamos a las
Pseudociencias............................ 18
El ovni como paradigma de resistencia
a la identificación....................... 22
Ovnis: Entre la ficción y la realidad..... 24
Fenómenos Paraanormales................... 27
Libros.................................... 30
Desde el sillón escéptico,
recomendamos.............................. 33
Portada:
The Skeptical Inquirer
Esta publicación mantiene intercambio
de contenidos con otras publicaciones
escépticas de todo el mundo.
Fuera del margen arriba indicado, queda
prohibida la reproducción total o
parcial de contenidos sin la previa
autorización expresa de los editores
o de los autores.
La Alternativa Racional no se identifica
necesariamente con las opiniones
de los articulos firmados, que pertenecen
a la exclusiva responsabilidad
de los autores.
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Editorial
Félix Ares de Blas
Luis Alfonso Gámez Domínguez
Jesús Martínez Villaro
Cuando tengáis entre vuestras manos este número
de La Alternativa
Racional, a primera vista os darèis cuenta de que
hemos
alcanzado algunos de los objetivos que nos marcábamos
hace ahora
año y medio. Por fin, hemos consequido que LAR tenga
una presentación
que vaya camino de equipararse en calidad con los artículos
que en sus paginas se publican. Merced a las nuevas tecnologías,
esta revista se presenta ante vosotros de una manera más
digna.Y
es que los ordenadores, esas para algunos diabólicas
máquinas que
deshumanizan toda labor, suponen para una publicación
como la
vuestra/nuestra un adelanto considerable.
Antes de seguir adelante, queremos disculparnos por el
retraso
que sufrió la aparición del nº5 de LAR.
Deseamos qua esto no
vuelva a repetirse y para ello estamos poniendo los medios
oportunos.
El comerciante a quien confiamos la realización de
las fotocopias
lo hace muy bien, pero, como contrapartida, lo mismo puede
tardar una semana que... Si bien es cierto que, en varias
ocasiones,
hemos considerado la posibilidad de encargar la reproducción
de la revista a otro comerciante, la verdad es que hemos
preferido
no arriesgarnos y seguir fieles a quien ya nos ha demostrado
en
repetidas ocasiones su buen hacer. Haremos lo posible por
ser
puntuales a nuestra periódica cita con todos vosotros.
Desde que enviamos el nº5 de LAR, ha habido ciertas
novedades
en lo que se refiere a nuestra asociación y el movimiento
escéptico mundial de las que os vamos a dar cumplida
información
seguidamente.
El pasado 29 de enero en Ginebra (Suiza) Alvaro Fernández
Fernández cenaba con el profesor Mario Bunge, que
se encuentra en
dicha ciudad hasta el próximo mes de junio ofreciendo
un curso en
la Universidad de Ginebra. Nos consta que los temas de los
que
hablaron fueron del maximo interés, y que cualquiera
de nosotros
hubiera asistido gustosamente a la cita.
Al día siguiente, en Madrid, tuvimos la suerte,
Victor Javier
Sanz, Gabriel Naranjo, Fèlix Ares y Luis Alfonso
Gámez de poder
hablar reposadamente con nuestro compañero Alvaro
Fernández sobre
su encuentro con el profesor Mario Bunge y la trascendencia
de los
temas que habían tratado, algunos de los cuales estaban
intimamente
relacionados con ARP y su futuro inmediato.
El hecho de que el profesor Bunge este prestando especial
apoyo y atención a la asociación, ha hecho
que practicamente todos
los miembros de la misma hayan pensado en la posibilidad
de nombrarle
Socio de Honor de ARP. Con tal motivo, Alvaro Fernández
Fernández aprovecho la ocasión para informarle
de nuestra intención
de vincularle a la asociación de esa manera, siempre
y cuando
el no tuviese algo que objetar.
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Nos place poder comunicar que la Junta Directiva tomó
el
pasado 28 de febrero la decisión de nombrar al profesor
Mario
Bunge Socio de Honor de la asociación Alternativa
Racional a las
Pseudociencias en atención a sus relevantes méritos
científicos,
de investigación y culturales, y por su especial
apoyo a esta
asociación.
Cambiando de tema, el pasado 12 de febrero nos llegaba
desde
Oviedo una carta que confirmaba la unión a la asociación
de dos
nuevos valiosos miembros: Alberto Hidalgo Tuñón
y Primitivo Cancio
Muiña, presidente y secretario respectivamente de
la Sociedad
Asturiana de Filosofía. Poco a poco, parece que nuestro
pequeño
circulo va ampliándose y consolidandose. Nos llena
de orgullo a
todos los miembros de ARP comprobar que hay personas en
toda España
que sólo esperan tener conocimiento de nuestra existencia
para
adherirse e esta enpresa. El crecimiento del grupo es lento
porque
nuestra situación económica no es boyante,
lo que impide que podamos
hacer tiradas importantes de LAR. Aún así,
gracias a la colaboración
de todos y cada uno de los miembros de la asociación
y
mediante el ancestral metodo "de boca a oído"
no pasa trimestre
en que los miembros de nuestro pequeño colectivo
no tengamos que
celebrar la lleqada de un nuevo compañero.
El viaje a Madrid, del que os hemos comentado algo en
párrafos
precedentes, tuvo por objeto nuestra asistencia a un acto
organizado por la Asociación Española de Científicos
que se celebró
el 30 de enero. Se trató de una cena coloquio centrada
en el
tema de "La divulgación: Un reto para el científico
y el periodista".
Los invitados fueron Luis Brú Villaseca y Manuel
Toharia.
Como comprenderèis, no pudimos resistir la tentación
y asistimos
con la intención de plantearle cara a cara e Manuel
Toharia nuestra
opinión sobre la tarea que esta desempeñando
al frente de la
revista Conocer. Cuando, despues de las disertaciones de
los dos
invitados, se abrió el turno de intervenciones, pudimos
comprobar
que allí nadie tenia conocimiento de le existencia
de le sección
de Fernando Jiménez del Oso dentro de la citada revista.
Así pues,
decidimos irtervenir Felix Ares, Luis Alfonso Gámez
y Victor Javier
Sanz, por ese orden. Nuestras disertaciones fueron breves
y
directas, y se basaron en lo que ya hemos dicho en estas
mismas
páginas acerca de la política editorial seguida
por Manuel
Toharia.
Ante nuestras acusaciones, Toharia se hundió con
todo el
equipo, sorprendido en parte por el contenido de muestras
intervenciones
y que las mismas tuvieran lugar en aquel foro. En un
principio, adujo que, como le habíamos calificado
con un cero, su
réplica no tenía razón de ser. Sin
embargo, cedió a la petición
del coordinador y dio por toda respuesta que el tema que
planteábamos
no tenía ninguna relación con el titulo del
acto (i). Reconoció
que algunas de las cosas escritas por Fernando Jiménez
del
Oso no se ceñían a la realidad y asi terminó
el acto.
A la salida, tuvimos oportunidad de intercambiar impresiones
con varios contertulios que se habian sorprendido por el
contenido
de nuestra intervención. En general, se mostraron
de acuerdo con
nuestro punto de vista, aunque criticaron la pretendida
rudeza de
la que según ellos hicimos gala. Además, pudieron
comprobar la
veracidad de nuestras argumentaciones hojeando los ejemplares
de
Conocer que Manuel Toharia habia dejado a la entrada, lo
que ya
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supuso la puntilla. Quisimos intercambiar impresiones con
el propio
Toharia, quien nos acusó de haber tratado públicamente
un
asunto que podiamos haber arreglado en privado. Cuando argumentamos
que él habia recibido múltiples cartas nuestras
dándole a
conocer nuestro punto de vista, nos respondió diciendo
que recibía
más de diez cartas al día. A pesar de todo,
logramos que reconociera
que todo lo publicado por Fernando Jiménez del Oso
carece
de credibilidad científica y que el conocido divulgador
no se cree
casi nada de lo que dice. Añadió al final
que pensaba como nosotros
acerca de la ciencia y la pseudociencia, lo que puso en
evidencia
lo contradictorio de la labor de Manuel Toharia.
El pasado 23 de marzo en el bilbaino Hotel Ercilla, el
profesor
Antonio Fernández Rañada, Catedrático
de Física Teórica de la
Universidad complutense de Madrid, disertó ante el
público del
Aula de Cultura de El Correo Español-El Pueblo Vasco
sobre el tema
"Búsqueda de vida extraterrestre: Una divulgación
científica". A
dicho acto asistieron la mayoría de los miembros
de ARP residentes
en Vizcaya. El profesor Rañada dio muestras de una
claridad
expositiva envidiable al explicar a los asistentes la química
de
la vida. Ademas de hablar del tema de la búsqueda
de vida
extraterrestre desde el punto de vista científico,
el profesor
Rañada demostró a lo largo del coloquio su
conocimiento del denominado
fenómeno ovni. Hace tiempo que no oíamos hablar
a un científico
en público acerca de este tema, y el conferenciante
lo hizo
con la seguridad del escéptico documentado. Una vez
concluido el
acto, tuvimos oportunidad de mantener una pequeña
conversación con
el profesor Rañada, con quien ya nos habiamos puesto
en contacto
por carta con anterioridad. El profesor manifestó
a Luis Alfonso
Gámez su interés en el proyecto escéptico
y quedamos en establecer
un contacto más estrecho en un futuro próximo.
El 22 de mayo en el Ateneo de Madrid, cuando este número
esté
camino de vuestros buzones, habrá tenido lugar la
presentación
pública de nuestra asociación en el transcurso
de una charla acerca
del púnto de vista escéptico sobre los denominados
temas
paranormales ofrecida por Félix Ares de Blas. La
organización del
acto ha corrido a cargo de Alvaro Fernández, uno
de los miembros
fundadores de Alternativa Racional a las Pseudociencias
que a
pesar de la corta vida de la asociación más
ha hecho por la proyección
de ésta.
Más allá de nuestras fronteras, el movimiento
escéptico está
en plena expansión. Están apareciendo agrupaciones
escépticas en
los cinco continentes.
La vieja Europa cuenta en estos momentos con grupos consolidados
o nacientes en la práctica totalidad de su territorio:
Alemania
Occidental, Austria, Bélgica, Dimamarca, Finlandia,
Francia,
Gran Bretaña, Irlanda, Italia, Noruega, Portugal,
Suecia, Suiza y
España. El CSICOP está particularmente interesado
en el establecimiento
de una mayor comunicación entre los grupos escépticos
europeos,
que posibilite una mayor difusión en el viejo continente
del
mensaje escéptico. Nosotros estamos completamente
de acuerdo con
el CSICOP, y vamos a poner todos los medios a nuestro alcance
para
que Europa cuente en breve con una numerosa familia escéptica
en
le que reine el diálogo y el intercambio de opiniones
y experiencias.
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En su reunión de noviembre de 1.986 el Consejo
Ejecutivo del
CSICOP decidió que los hasta entonces llamados Comités
Internacionales
pasarán a denominarse Grupos Nacionales. Esta denominación
se refiere a aque1las organizaciones que persiguen los mismos
fines que el CSICOP y trabajan en cooperación con
dicha entidad,
pero son independientes y autonomos. El crecimiento del
número de
grupos escépticos en todo el mundo hace imposible
que el CSICOP
pueda tener conocimiento exacto de las caracteristicas de
cada uno
de ellos y reconocer Comités Internacionales corriendo
el riesgo
que ello conlleva.
Desde Irlanda, nos llegó el pasado 8 de marzo una
carta de
Wendy M. Grossman, presidenta interina de los Escépticos
Irlandeses,
y el primer número de The British & Irish Skeptic,
publicación
bimestral que sirve de portavoz a los Escépticos
Irlandeses y
al Comité Británico para la Investigación
Científica de los Supuestos
Hechos Paranormales. Poco a poco, estamos estableciendo
contacto con grupos escépticos de todo el mundo.
En un futuro
próximo, gran parte de nuestro esfuerzo va a centrarse
en la
consolidación del movimiento escéptico europeo.
Mientras estamos redactando estas lineas, acaba de llegarnos
una carta de Mark Plummer, Director Ejecutivo del CSICOP.
En Ella,
Plummer nos anuncia su próxima visita a Europa en
mayo o junio y
nos pregunta sobre la posibilidad de mantener una reunión.
Nuestra
intención es mantener un encuentro con él
en el transcurso de su
gira europea, de la que daremos cumplida información
en estas
páginas. A la vez, nos avisa de la posibilidad de
que la primera
reunión de escépticos europeos tenga lugar
de aquí a un año.
Queremos resaltar la incorporación de una nueva
firma, de
sangre nueva a las venas de La Alternativa Racional. Este
número
que tenéis en las manos contiene la primera colaboración
de Victor
Javier Sanz Larrínaqa, junto con otros trabados de
indudable interes.
Observaréis ademas que la sección humoristica
ha desaparecido
como tal. Esto no quiere decir que en futuros números
no tengan
cabida ocasionales colaboraciones humorísticas. Sin
embargo, lo
cierto es que, si no queremos salirnos del presupuesto,
disponemos
de un espacio determinado y una página más
para divulgar artículos
escépticos es algo a tener muy en cuenta.
Volviendo a nuestros asuntos domésticos, dado que
la Alternativa
Racional a las Pseudociencias tiene como ámbito de
actuación
la totalidad del territorio Español consideramos
necesario que
LAR se constituya en fiel reflejo de la labor de los escépticos
españoles. Para hacer realidad este sueño,
necesitamos vuestro
apoyo, vuestra crítica, vuestra colaboración.
Nosotros seguiremos esperando vuestras cartas. Hasta que
os
decidais a escribirnos, nos gustaría que os sentarais
cómodamente
en vuestro sillón preferido, os sirvieseis una taza
de café caliente
y pasaseis a la página siguiente.
¡Feliz lectura!
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Ciencia sin creencia
Víctor Javier Sanz Larrínaga
Introducción
En un artículo publicado en la revista El Médico
titulado
"Ciencia y creencia" el doctor Dioniso Oñatibia
nos propone la
tesis según la cual la fe religiosa es el complemento
y fundamento
perfecto de la ciencia empírica y racional. Las lineas
que a continuación
siguen corresponden en parte a la respuesta que en la
misma revista yo le di a mi estimado colega con el titulo
de
"Ciencia sin creencia".
Conviene aclarar que si doy importancia al articulo de
Oñatibia, no es por lo relevante de las razones que
él aduce en
defensa de su tesis, sino porque su línea de pensamiento
constituye
el esquema y paradigma de una gran mayoría de creyentes.
De ahí
que aunque personifique mi crítica en su persona,
en realidad va
dirigida a todo creyente que intente hecer de la ciencia
la vía
regia hacia la fe, y viceveva.
El presente articulo lo estructuraremos en tres partes.
La
primera corresponde a un resumen del pensamiento de Oñatibia.
En
la segunda replicaremos los puntos mas importantes en relación
a
su concepción de ciencia, ya periclitada. Por último,
en la tercera
parte, expondré lo que personalmente pienso en el
tema de la
relación ciencia/creencia. Esta última parte
puede leerse independientemente
de las otras dos.
Primera parte: la ciencia con creencia (según Oñatibia)
Las ideas del doctor Oñatibia parten de un artículo
de Juan
Oró sobre la teoría científica que
dicho profesor sustenta sobre
el origen de la vida. A Oñatibia la teoría
de Juan Oró (científico
de cuerpo entero)le parece insuficiente, haciéndose
necesario un
complemento religioso. "La ciencia -dice- no es incompatibie
ni
contradictoria de la creencia, sino todo lo contrario, un
formidable
complemento, porque la ciencia nos conduce directamnte a
Dios". Más aún, los avances tecnológicos
nos muestran perfecciones
y mararavillas de asombrosas complejidades, que son pruebas
fehacientes
de que debe haber un autor de naturaleza sobrenatural
capaz de crearlas y sustentarlas.
A lo largo de su estudio distingue varios niveles: El
cosmológico
el antropológico y el evolutivo. Veámoslos.
En un primer parágrafo se encara con el tema del
cosmos.
Describe, entonces, el Universo como si fuese "un complejísimo
mecanismo de relojería, sin que se desfase nunca...,
a pesar de
transcurrir millones de años". Y como ejemplos
confirmadores de su
tesis enumera una serie de hechos más o menos triviales:
La gran
cantidad de estrellas en el Universo, la trayectoria y peso
de la
Luna, la ciclica armonía entre el dia y la noche,
y al final del
artículo la perfección del cometa Halley (que
por cierto, no es
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tanta; en principio porque no es obra de nadie sobrenatural,
sino
que, muy al contrario, su génesis es objeto de teorias
hoy en día
bien conocidas y susceptibles de verificación; además,
en cada cíclico
paso pierde materia bajo la acción del Sol, por lo
que acabará
siendo un pedrusco oscuro e indetectable). Por otra parte,
existen imprecisiones de lenguaje, como cuando afirma que
en nuestro
sistema solar hay más de 400.000 millones de estrellas,
pero,
que yo sepa, en el sistema solar sólo hay una estrella:
El Sol.
Imagino que se referirá a las estrellas de nuestra
galaxia o de
galaxias cercanas que pueden observarse desde la Tierra.
Ante esa complejidad y precisión (sic) que acabamos
de describir,
se pregunta nuevamente nuestro autor si ello puede ser
obra de alguien o sólo producto del caos y le anarquía.
Su respuesta
es positiva; y justifica dicha afirmación con una
serie de
citas de personajes célebres. Primero nombra a Werner
von Braun:
"Los vastos misterios del Universo, vistos a travs
de este pequeño
atisbero, no hacen más que confirmar nuestra creencia
en el
Dios-Creador". Cita despues a Albert Einstein cuando
dice: "Me
siento humilde ante la inteligencia, ante el Dios-Autor
de esa
rica complejidad de la naturaleza". Por último,
corona su cadena
de justificaciones con una perla preciosa del llamado padre
Olaso
(Alberto Onaindia): "La creencia en Dios no es un problema
científico,
sino cuestión de simple razonamiento". Ocasión
tendremos
después de clarificar y/o refutar estas opiniones.
En un segundo parágrafo acomete Oñatibia
la cuestión del
hombre. Para no alargar este resumen diremos que aquí
vuelve de
nuevo a resaltar la complejidad y perfección de,
por ejemplo, las
células retinianas, la asombrosa fidelidad de la
replicación del
código genético, la exactitud de nuestros
mecamismos
homeostáticos, etc.. Frente a esta amalgama de hechos
perfectos y
necesarios, lo primero que se me ocurre, al igual que antes
he
comentado respecto al cometa Halley, es que dicha descripción,
además de simplista y parcial, es errónea,
porque ante tal perfección
no tendrían cabida procesos tales como la enfermedad,
las
mutaciones genéticas, la redundancia innecesaria
de muchos de los
mecanismos de regulación celulares o sistémicos,
que incluso en
múltiples ocasiones perjudican al propio organismo
más que la
misma causa.
El tercer parágrafo trata de la evolución.
Al hablar de ella,
propone el clásico creacionismo teledirigido por
el Sumo Hacedor,
que, desde lueqo, nada tiene que ver con la ciencia por
mucho que
sus defensores se empecinen en cotejarlo con ella y buscar
en ella
su apoyatura. Volveremos al tema con más detalle.
Al final del artículo, y como colofón del
mismo, acusa de
insensatos a aquéllos que ante tanta perfección
y complejidad no
vean la mano inmensa del Dios-Creador: "¿Puede
persona sensata
alguna decir con seriedad que todo ello puede ser `obra
de nadie´?".
Nuevamente, para justificar su juicio cita, esta vez, a
un
metafísico como Xavier Zubiri: "Hace un acto
de fe mucho mayor el
que dice `No hay Dios´, que el que dice `Si hay Dios'.
Por ello,
la increencia que se obstina en rechazar la evidenia, generalmente
por motivaciones de ideología políticas, no
justifica su posicionamiento...".
La cita me parece inadecuada por tres motivos.
Uno, porque el pensamiento elegido no es el más representativo
del
acervo zubiriano, que es más complejo y profundo.
Por otra parte,
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no sé si el acto de fe será mayor para el
que dice "No hay Dios",
que para el que dice "Si hay Dios", eso había
que medirlo, ¿con un
creenciómetro? Dos, porque no hace referencia al
tema que nos
ocupa, ya que Zubiri habla de la increencia motivada por
ideologías
políticas que, además de ser también
creencias, nada tienen que
ver con la increencia propia del científico, es decir,
con el
escepticismo (respecto de entes sobrenaturales). Tres, porque
la
metafísica está, precisamente, "más
allá de la física", y, en
consecuencia, nunca puede juzgar a las teorías científicas
en
cuanto tales.
Segunda parte: La ciencia en cuanto tal
En esta segunda parte contrastaremos el Universo defendido
por el doctor Oñatibia con el que actualmente nos
muestran las
ciencias empírico-racionales, libres de cualquier
injerencia
creencial.
A) La cosmología
La cosmología que nos describe Oñatibia
es, en el mejor de
los casos, la newtoniana. En ella, el espacio es un ente
absoluto
dentro del cual se desplazan Como piezas de relojería
los diversos
cuerpos celestes. Ahora bien, la física actual, representada
por
la teoría de la relatividad y la mecánica
cuántica, nos ha enseñado
que el Universo no es una máquina perfecta, ni es
posible explicar
en él, todo lo que se observa.
En le física newtoniana no encajan los actuales
conocimientos
sobre la incertidumbre subatómica, ni la velocidad
de la luz, ni
el espacio curvo no-euclídeo, ni la antimateria.
Un ejemplo demostrativo
de todo ello es que a velocidades muy altas los principios
de Newton no se cumplen: La relación entre la fuerza
y la aceleración
cambia, como también cambian la masa, las dimensiones
y el
tiempo.
Pero las sorpresas que el cosmos nos depara van aún
más lejos.
Así, la inmensa fogata termonuclear que es el Sol
se agota
paulatinamente, a la vez que el Universo, en progresiva
expansión
a partir de la explosión inicial (big bang), sólo
tiene dos caminos:
Expandirse eternamente y desapececer, o implosionar en un
ciclo inverso (gran contracción o big crunch) para
quizás, de
nuevo, comenzar otra expansión.
Sin embargo, el hecho más importante, al margen
de que las
anteriores teorías sean o no ciertas es que gracias
a la relatividad
y a la mecánica cuántica, las nociones de
espacio y tiempo,
y los modelos cosmológicos, se debaten sobre bases
fisicomatemáticas riqurosas y verificables, totalmente
diferentes
e independiemtes de las ideas filosóficas o religiosas.
El físico
británico S.W. Hawking, gran investigador de los
agujeros negros,
dice atinadamente que: "Las teorías científicas
se formulan sobre
un trasfondo espacio-temporal, de manera que todas ellas
se
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interrumpen en una singularidad (1)... Esto significa que
la existencia
o no existencia de acontecimientos anteriores al big bang
es
puramente metafisica, no tienen la menor consecuencia sobre
el
estado actual del Universo".
La referencia que el doctor Oñatibia hace de Einstein,
seguramente
para justificar sus puntos de vista, tiene el defecto de
sacarla de su contexto. Para Einstein, el Dios que le llenaba
de
misterio y admiración era el mismo que el de Spinoza.
Einstein no
creía en un Dios que se preocupara por el bienestar
y los actos
morales, sino un Dios que es el orden matemático
e intelectual del
Universo es decir, el panteísmo.
B) La Biología
La evolución es para el autor que comentamos un
proceso
teledirigido; supongo que con ello quiere decir que la evolución
es teleológica,lo que a su vez confirmaría
el relato bíblico
sobre la creación del hombre, etc...
Por desgracia, la ciencia biológica sólo
muestra que el motor
que dirige la filogénesis es la interacción
entre las mutaciones
aleatorias del genoma y la selección (externa e interna).
Si empleamos
las palabras de J. Monod podemos decir que todo se reduce
al
arar y la necesidad, siendo el resto de las conjeturas cuestión
de
fe, no de ciencia. Pero el razonamiento de Oñatibia
es aún más
atrevido, y llega a hacer de la Biblia un libro cientifico
escrito
en clave, eso si, para mentes primitivas; sólo es
necesaria una
hermeneútica apropiada para ver en sus páginas
la versión científica
de los siete dias de la Creación. Tal tipo de razonamientos
tiene el grave inconveniente de parecerse más a una
homilia dominical
nical que a una teoría cientifica. Ni siquiera un
católico convencido
como Teilhard de Chardin aceptaría semejante propuesta.
Así pues, era también de esperar en el doctor
Oñatibia la
tesis biológica fundamental del creyente: El creacionismo.
Nada
tengo contra aquéllos que creen en Dios y su acto
creador, y,
además, cumplen sus preceptos. Pero sí tengo,
y mucho, contra
aquellos que intentar hacer del creacionismo una teoría
científica
y, en consecuencia, ¡incluirlo en los libros de biología!
El creacionismo
debe figurar en los textos de religión o de teología,
pero nunca en los de biología. Hablar de creacionismo
científico
es un contrasentido, y no digo nada cuando su enseñanza
intenta
ser obligatoria (al estudiar la evolución) en ciertas
escuelas
estadounidenses, llegando incluso a recibir financiaciones
procedientes
de fondos públicos. El inefable y poderoso Ronald
Reagan
sentencia asi : "Pero si (la teoría de la evolución)
se debe enseñar
en las escuelas, creo que también habría que
enseñar la teoría
bíblica de la creación, que no es una teoria,
sino el relato bíblico
de la creación". Este alegato presidencial nos
demuestra que
las creencias parecen inofensivas, pero que cuando reciben
poder
político y financiación estatal o de otros
estamentos, su
(1) Las singularidades son puntos de densidad infinita y
volumen cero,
en los que la curvatura espacio-temporal se hace tambien
infinita.
En estas singularidades dejan de tener significado los conceptos
de
espacio y tiempo.
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inofensividad es sólo aparente, haciéndose
peligrosas y, en ocasiones,
sustrato de virulentos fanatismos. No es de extrañar
que
por todo ello un importante grupo de premios Nobel estadounidenses
y varias organizaciones científicas hayan pedido
al Tribunal Supremo
que declare inconstitucional una ley del Estado de Louisiana
que exige que en las escuelas públicas se enseñe
el creacionisno
cuando se explique la teoría de la evolución.
Así, el físico y
premio Nobel Murray Gell-Mann ha afirmado que la teoría
de la
creación es una "pseudociencia basada en la
interpretación literal
de historias de la Biblia", y que además dicha
teoría está, curiosamente,
relacionada con "fuerzas oscurantistas que promueven
la
ignorancia y la superstición".
Resumiendo: La teoría de la evolución es
una teoría científica,
mientras que la teoría creacionista es una teoría
religiosa.
Ambas teorías pertenecen a órdenes de conocimiento
radicalmente
diferentes. La prirnera basa sus explicaciones en hechos
observacionales procedentes de la zoología, paleontología,
genetica,
bioquímica, etc.. En consecuencia, la teoría
evolutiva (cualquiera
de sus formas) es al menos parcialmente verificable y
falseable (a pesar de Popper). Sin embargo, el creacionismo
es una
teoría basada en creencias, sin proceder de observación
experimental
alguna; siendo, por tanto, inverificable y no refutable,
tanto
total como parcialmente.
C) Las relaciones mente/cerebro
Respecto a las relaciones mente/cerebro, el doctor Oñatibia
opina que los procesos mentales se hallan vinculados pero
independientes
del cerebro pues no estan sometidos a las dimensiones
materiales del espacio. En lenguaje más técnico,
parece que nuestro
autor se decanta por el dualismo interaccionista de Eccles
y
Popper, o quizás simplemente por el cartesiano. La
neurofisiología
y la psicofarmacología nos indican todo lo contrario:
Que la mente
no es una entidad independiente de los procesos cerebrales.
Irónicamente,
dice Mario Bunge que el dualista que toma café para
no
dormirse es incoherente; de ahí su máxima
que ha de ser regla de
oro para el psicólogo: "Cuanto más rigurosa
es (la psicología),
tanto menos se ocupa de lo típicamente mental; y
cuanto más se
ocupa de esto tanto más suele acercarse a la seudociencia".
J.P. Changeux es aún mas radical: "... todo
comportamiento,
toda sensación, se explica por la movilización
interna de un conjunto
topológicamente definido de células nerviosas..."
Conviene aclacar que el estudio mente/cerebro es uno de
los
temas más apasionantes y debatidos entre filósofos
y científicos.
De ahí que nosotros sólo apuntemos el an sit
(la existencia) del
problema. Reducirlo como Oñatibia a una teoría
particular en tono
dogmático me parece muy arriesgado y poco científico.
Tercera parte: La tesis de la ciencia sin creencia
A) La creencia
Generalmente, la palabra creencia suele reducirse al sentido
de fe religiosa (tal es el caso del autor criticado). Sin
embargo,
su significación es más amplia, y es de este
último modo como la
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emplearemos aquí, con lo cual nuestras críticas
abrazarán a todo
tipo de creencias e ideologías.
La creencia consite en el asentimiento y aceptación
de una
noción o proposición como verdadera. La creencia
en cuanto tal
sólo implica la disposición positiva a la
aceptación de una proposición
cualquiera, (es, pues, un asentimiento de la voluntad y,
por ello, del valor que la determina). Existen múltiples
especies
de creencias. Así, por ejemplo, la fe no es sino
la creencia (religiosa)
en la verdad revelada.
La esencia de la ciencia -dice Bunge- es la investigación,
la
de la ideología es la creencia. En consecuencia,
una ideología es
un sistema de creencias, mejor aún, de juicios de
valor y declaraciones
de objetivos.
Valga lo dicho hasta aquí como una pequeña
introducción al
termino creencia, con el sólo objeto de precisar
su significación
y hacer comprensible todo lo que sigue.
B) El metodo científico
Conviene primeramente precisar los caracteres de la ciencia
y
su metodo, para así percatarnos de lo irreductibles
que son respecto
de la creencia y/o los sistemas cerrados (que enseguida
definiremos).
En el método experimental podemos distinguir dos
partes: Una,
formal, consistente en el riguroso razonamiento lóqico-matemático
y otra, material, que son los hechos empiricos dados en
la percepción
sensorial (gracias a los cuales es posible la verificación).
Otro carácter importante del método científico
es el criterio
de falsabilidad. En efecto, una proposición es científica
sólo si
puede ser falseada (refutada). Dicho en otras palabras:
Una hipótesis
o una proposición son falseables si existe uno o
varios
enunciados observacionales lógicamente posibles que
sean incompatibles
con ellas es decir, que, en caso de ser establecidos como
verdaderos, dichos enunciados observacionales falsearían
la hipótesis
o la proposición. Ejemplos de proposiciones no falseables:
"O llueve o no llueve"; "Todos los solteros
no están casados".
Aplicando esto que acabamos de decir al tema que nos ocupa,
tenemos entonces que si un creyente en Dios ( o en el inconsciente
colectivo o en el progreso sociohistórico, no admite
que cualquier
observación o cualquier evidencia concebible pueda
ir contra
su pretensión, es decir, testimonie en su contra,
entonces decimos
que su teoría no es científica por ser infalsificable.
Se han aducido muchos otros criterios de demarcación
de la
ciencia, pero de momento nos sirve con lo comentado para
hacer ver
la falta de correlación entre ciencia y creencia.
C) Irrefutabilidad de la creencia. Los sistemas cerrados
Podemos ya afirmar que la ciencia es cambiante en sus
teorías
y conclusiones. Que es también falseable. Sin embargo,
la creencia
es todo lo contrario: Inmutable, irrefutable infalseable;
y si
cambia es por acción de revelaciones, controversias
o presiones
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sociopolíticas (Bunge. Como dijo Ortega: Las creencias
nos tienen,
mientras que las ideas las tenemos. El creyente, en efecto,
está instalado en la creencia, ella le mantiene y
da sentido a su
vida; el cristiano, por ejemplo, vería arruinada
su existencia si
de pronto fuese refutable la existencia de Cristo o la inmortalidad
del alma.
La conclusión es evidente: Ciencia y creencia son
esencialmente
distintas e irreductibies, y su supuesta complementariedad
es, precisamente otra creencia.
Ante lo dicho, debemos preguntarnos ¿qué
método emplea el
creyente para que su sistema de creencias sea irrefutable?.
Siguiendo
a Leslie Stevenson (al que casi copio literalmente), dos
son los modos mediante los cuales una teoría se hace
inatacable:
a) No permitiendo que evidencia alguna se oponga a su
teoría. Y para llevar a término tal plan,
el creyente tiene
establecidas y tabuladas un compendio de justificaciones
que
protegen a sus propuestas de cualquier refutación
o evidencia
en contra. Este conjunto de justificaciones se reducen fundamentalmente
a dos tipos: Los juicios de valor y los enunciados
analíticos. La falta de espacio nos impide desarrollar
todo lo bien que quisieramos estos conceptos. Nos limitaremos
a la exposición de dos ejemplos caracteristicos:
El Cristianismo
y el Comunismo. El cristiano dice que Dios no siempre
elimina el mal, o no siempre atiende a nuestras plegarias,
porque lo que para nosotros parece ser un mal puede en último
termino resultar un bien. El marxista puede decir que la
revolución no ha ocurrido en Occidente porque los
trabajadores
han sido sobornados por la concesión de niveles superiores
de vda, y no se han percatado de que su verdadero
interés estará en el derrocamiento del capitalismo.
b)El segundo modo consiste en que el creyente puede
tomar la ofensiva contra los críticos atacando las
motivaciones
de ellos en términos de la teoría misma. Así,
el cristiano
argüirá que aquellos que plantean objeciones
intelectuales
al cristianismo están cegados por el pecado, que
es su propio
orgullo y resistencia a recibir la gracia de Dios lo que
les
impide ver la luz. Similarmente, el marxista dirá
que aquéllos
que no reconocen la verdad del análisis sociohistórico
de Marx están engañados por su falsa conciencia
debida a su
posición económica en la sociedad.
D) El valor de la ciencia en los sistemas de creencias
e ideológias,
y su manipulación
A pesar de esta fundamental diferencia que venimos estudiando
entre ciencia y creencia, resulta que tanto los creyentes
como los
ideólogos usan y abusan de la ciencia según
los fines que persigan.
Mejor aún, ¿porqué ese interés
de los creyentes e ideólogos
en confirmar sus propuestas mediante la ciencia? Por dos
razones:
Una, por el peligro que la ciencia supone de poner en duda
algunos
presupuestos del sistema de creencias, y otra, porque así
el creyente
ve reafirmada su creencia, pues afirmada (o confirmada)
ya
lo estaba por ser creencia.
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-15-
Históricamente, la ciencia comenzó a ser
peligrosa para la
religión con la nuova scienza galileana (y sus ilustres
predecesores
Copérnico y Kepler). El metodo de refutación
empleado era la
condena de la obra y el autor, el cual muchas veces mereció
el
honor de la hoguera u otras lindezas (creencia y fanatismo
van muy
unidos). Hoy en día sería de mal gusto quemar
científicos, aunque
de vez en cuando aparecen noticias de castigos de silencio,
peligros
de excomunión, deportaciones siberianas, retirada
de pasaporte,
etc.. Los ideólogos actuales para evitar métodos
tan traumáticos
emplean maniobras más sutiles a nivel epistemológico,
consistentes
en adaptar e integrar la teoría científica
al ideario
creencial; algo parecido a una metabolización y asimilación,
de
modo que esa teoría científica dependa intrínsecamente
del sentido
propio de la creencia. Se logra así una transferencia
del juicio
de valor desde la creencia a la teoría científica.
Ambas, son ya
una unidad del tipo sistema cerrado. Empleando un símil,
podemos
decir que es mejor, domeñar al enemigo y hacerle
partícipe de nuestras
ideas que atacarle y destruirle directamente.
Pero ¿cómo es posible esta adaptación
e intengración de la
teoría científica a la creencia? La metodología
empleada a tal fin
es, desde mi punto de vista, triple:
a) El primer camino consiste en buscar las fronteras en
las cuales el científico carece de explicación
(el origen
causal del Universo o de sus leyes, el destino del hombre
tras la muerte, la finalidad del curso histórico,
etc.). Es
en esas fronteras, en las que el científico nada
puede decir
donde funciona la interpretación religiosa o ideológica.
En
efecto, a partir de estos estremos se dota o contamina a
la
teoría científica de un sentido o de un juicio
de valor,
extrínsecos a la propia teoría. Decimos, entonces,
que la
teoría científica tiene una insuficiencia
de hecho, que es
aprovechada ideológicamente.
b) El siguiente método, esta vez utilizado por
la filosofía,
consiste en aprovecharse de otra insuficiencia, que en
este caso denominamos insuficiencia de inteligibilidad.
Veamos
porqué. La explicación científica,
debido al método que
utiliza, alcanza sólo el porque cuantitativo y el
cómo
fenomenológico de los diversos entes del mundo. Por
tanto, a
la ciencia se le escapa eso que los filósofos llaman
el qué
último, o mejor aún, el ser o ente (en su
doble aspecto de
existencia (esse) y esencia o quididad de las cosas). Ese
hueco de inteligibilidad dejado por la ciencia es cubierto
por la especulación filosófica; de la cual
tenemos buenos
ejemplos en los diferentes sistemas filosóficos:
La teoría
platónica de las ideas, la substancia aristotélica,
la mónada
de Leibniz, el absoluto hegeliano, las leyes del materialismo
dialéctico, el de suyo de Zubiri, etc. Hemos de señalar
además que, generalmente, estos diferentes tipos
de filosofías
sirven de fundamento a religiones, ideologías y
pseudociencias.
c) Por último, otro método de adaptación
es, no por
insuficiencia, sino por capitalización de un hecho
relevante
dentro de la teoría científica que coincide
con el ideario
del creyente. Así, por ejemplo en el cono de la evolución,
veremos que el cristiano, tomando como fundamento la
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-16-
perfección sucesiva de las especies, verá
en ella (es decir,
en la evolución) la acción teleológica
de un ser superior
inteligente. Similarmente, el marxista verá en ese
proceso
evolutivo una confirmación de las leyes del materialismo
dialéctico (cambio univecal, cambio cualiativo, etc.).
Decir, por fin, que estos tres métodos se imbrican
y complementan
de tal forma que en la práctica resulta difícil
deslindarlos.
Conclusiones
Quiero terminar este trabajo con una serie de conclusiones:
1ª)He intentado distinguir lo mas netamente posible
a la
ciencia simpliciter de sus afirmaciones técnicas
y de sus manipulaciones
ideológico-creenciales (que en el fondo son aplicaciones
y usos que se hacen de la ciencia).
2ª) Ciencia y creencia son esencialmente irreductib1es
y
diferentes.
3ª) Dejar bien claro que no condeno ni abjuro de las
creencias,
siempre y cuando no se intenten imponer por la fuerza y
se
las admita como lo que son: algo subjetivo carente de valor
científico.
De lo contrario, las creencias se convertirán, empleando
el lenqueje de G. Bachelard en obstáculos epistemológicos
para la
consecución y progreso de la ciencia.
4ª) La supuesta complementariedad entre ciencia y
creencia es
gratuita, más aún, se trata de otra creencia.
5ª) Por todo ello, propugno como reza el titulo: Una
ciencia
sin creencia. O lo que es igual, a la ciencia lo que es
de la
ciencia... y que cada cual tenga sus creencias.
Notas
[1] Oñatibia, Dionisio de: "Ciencia y creencia".-
El Médico (Madrid),
nº184 (11 abril 1.986), 8-9.Artículo paradigmático
sobre el determinismo,
creacionismo y teísmo (del tipo Dios-Persona).Su
única virtud,
desde mi punto de vista, es que gracias a él pude
escribir el mío.
[2] Sanz Larrínaga, Víctor Javier: "
Ciencia sin creencia".- El Médico (Madrid)
nº 192 (6 junio 1.986), 8-9.
Versión resumida del presente artículo.
[3] Stevenson, Leslie: Siete teorías de la naturaleza
humana.- Trad. de Elena Ibáñez.
Ediciones Cátedra (Col. "Teorema").- Mardrid
1.983.- 173 págs...
Libro básico en toda biblioteca del estudioso que
se dedique a distinguir la ciencia
de la pseudociencia, sobre todo si es psicólogo.
De este autor tomo el concepto de
sistema cerrado y, por ello, es el complemento ideal del
artículo que el lector ha
tenido la paciencia de leer. A lo largo del libro se muestra
cómo una serie de clásicas
teorías sobre el ser humano son sistemas cerrados.
[4] Leith, Brian: El legado de Darwin.- Trad. de José
Crespo.- Editorial Salvat
(Col. "Biblioteca Científica Salvat", nº
38).- Barcelona 1.986.- 176 págs..
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-17-
Libro muy interesante por su talante moderadamente escéptico.
De él transcribo la cita del presidente
R. Reagan. Expone además las últimas teorías
sobre el desarrollo embriológico y su importancia
en la
evolución de las especies. También estudta
el carácter ciecntífico de la teoría
de la evolución frente al
creacionismo. Critica constructivamente el reduccionismo
genético.
[5] Bunge, Mario: Seudociencia e ideologia.- Alianza Editorial
(Col. "Alianza Universidad", Nº 440).
Madrid 1.985.- 253 pág..
Texto capital. Algo así como la Biblia (con perdón)
para el "desenmascaramiento de falsos científicos";
sin embargo su lectura requiere un mayor esfuerzo que en
el caso de los libros anteriores, debido
fundamentalmente al carácter técnico y a los
formalismos lógicos y matemáticos de algunos
de sus
capítulos.
[6] Einstein, Albert; y Infeld, Leopold: La física
aventura del pensamiento.- Trad. de Rafael Grinfeld.-
Editorial Losada (Col. "Ciencia y vida").- Buenos
Aires 1.965.- 254 págs..
Einstein Albert; y Infeld Leopold: La evolución
de la física.- No figura el autor de la traducción.-
Editorial Salvat (Col. "Biblioteca científica
Salvat", Nº 24).- Barcelona 1.986.- 221 págs..
Libro de divulgación ameno y sencillo sobre los
hitos más importantes de la historia de la física.
Los
propios autores son protagonistas de esa historia. Es ya
un clasico.
Se trata de dos versiones de la misma obra. La versión
española es más asequible desde un punto de
vista económico y más fácil de conseguir
que la argentina. La traducción es prácticamente
la misma, pero
en la edición de Salvat no figura traductor alguno.
[7] Boslough, John: El universo de Stephen Hawking.- Trad.
de Traductores Diorki.- Editorial Salvat
(Col. Biblioteca Científica Salvat", Nº
25 ).- Barcelona 1.986.- 141 págs..
Exposición clara de la vida y obra de un genio de
nuestro tienpo. Es una excelente irtroducción de
modo
básico e intuitivo a la cosmlogía actual,
sobre todo, en lo que respecta a la teamática de
los agujeros
negros. Quien quiera profundizar aún más en
esta última cuestión lo puede hacer con "La
mecánica
cuántica de los agujeros negros", artículo
escrito por el propio S. Hawking publicado en el Nº
26
(marzo 1.977) de la revista Investigación y ciencia.
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- 18-
Que reprochamos a las pseudociencias
Alvaro Fernández Fernández
Los entusiastas de las múltiples variantes que
tratan de
fenómenos paranormales arremeten contra la por ellos
llanada Ciencia
Ortodoxa o Ciencia Oficial, acusándola de dogmatismo,
obcecación
y estrechez de miras por ignorar o negar las maravillosas
posibilidades que ellos estudian y divulgan. Curiosa e injusta
acusación a una Ciencia que, limitándonos
sólo a los últimos decenios,
ha impulsado decenas de miles de vías nuevas de investigación.
¿Qué razones inconfesables pueden tener las
Ciencias para
ignorar lo Paranormal? o ¿no tendrán por el
contrario razones muy
fundadas?
La Ciencia, o si se prefiere el escepticismo racionalista
o
científico, no niega rotundamente la posibilidad
de que puedan
existir fenómenos inexplicados con las herramientas
y nivel de
conocimientos actual no ignora que el saber evoluciona y
se reajusta.
Puede decirse que es la esencia misma del método
científico
el ser consciente de que nada se adquiere de forma cerrada
defínitiva,
sin nuevas preguntas, que pueden y deben encontrarse nuevas
leyes que corrijan y amplíen las anteriores, incluyendo
a
veces verdaderas revoluciones científicas. Pero esta
permanente
transformación y enriquecimiento del saber lo han
realizado los
científicos con un escrupuloso sentido de la propia
crítica, con
la duda sistemática de los pasos que dan. Este riqor,
que desde el
siglo XVI ha sido de inmensa fecundidad, este rigor que
aplica la
Ciencia a sí misma, lo exige a todos los profesores
de las
Pseudociencias y les reprocha el no utilizarlo. Trataremos
de
resumir, sólo en forma general, en que consisten
estos reproches.
Es, por supuesto, posible rebatir una por una todas las
asevereraciones
paranormales con detalle, pero esto, por su extensión,
no
cabría en este artículo. Nos detendremos pues
solamente en los
conceptos.
El hombre es libre de imaginar lo que quiera. Gracias
a esta
libertad, al ejercicio de la fantasía, ha desarrollado
esas maravillas
que son las artes en sus muchas variantes. Pero lo que es
válido y utilísimo en el campo artístico
puede no serlo en la
búsqueda de la verdad, del qué y el cómo
de nuestro mundo exterior
y objetivo. En la Ciencia, la imaginación aunque
valiosa, no
puede ser confundida con el delirio, tiene que tener apoyos,
cauces
y sobre todo debe someter sus visiones a ser verificadas
por
una experimentación. Los seres mitológicos
pueden producir en una
obra dramática un gran enriquecimiento artístico,
pero tenemos
que ser conscientes de su ficción. Para hacerlos
realidad, es
preciso una verificación experimental, con hechos
reales, rigurosa
y repetible.
No todas las pseudociencias adoleces de la misma forma
de la
ausencia de método científico, aunque sea
su scomún denominador la
irracionalidad. La Parapsicología, por ejemplo, hace
esfuerzos,
insuficientes eso si, de utilizar la experimentación
y la
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- 19 -
estadística. Otras, como la Quiromancia e incluso
la Astrología,
bordean el dominio del absurdo.
Los pseudocientíficos carecen de esfuerzo crítico
no realizan
una investigación liberada de prejuicios, es manifiesto
su
irrefrenable deseo de creer, de tener fe. Basta leer sus
propias
palabras recreándose en los misterios, lo fantástico,
lo sobrenatural
para comprobarlo.
Conocedores como son -y cuanto-, Jiménez del Oso
es un prototipo,
de la psicología humana, cosquillean el subconsciente
del
hombre con vivencias infantiles olvidadas, de fantasmas,
genios y
viajes estelares, vierten estudiadas dosis de morbo mientras
aplacan
las angustias del hombre moderno, indefenso, como lo había
sido cuando niño, ante fuerzas que le sobrepasan,
refugiándole en
seres extraterrestres o en inmensas posibilidades potenciales
de
la mente. A la vista está el enorme exito de popularidad
y financiero
que estos métodos les han acarreado. En cierta forma,
sus
técnicas, que apelan al subconsciente del hornbre,
son comparables
a las usadas en el marketing publicitario.
Los pseudocientíficos desechan con disgusto, e
incluso irritación,
cualquier explicación racional de sus aseveraciones.
Llegan
incluso a ocultar a su audiencia hechos conocidos y esto
sólo
puede llamarse mala fe. Como ejemplo está el que
aún hay quien
continúa hablando del misterio de la construcción
de las figuras
de Nazca o de las estatuas de la isla de Pascua, cuando
hace muchos
años que ha sido aclarado en forma meridiana el cómo
se hicieron,
sin recurrir a extraterrestres por supuesto.
Se comprende fácilmente el porqué de estas
omisiones. El
público puede encontrar más sencilla y plausible
la explicación
racionalista. Disfrutan además de la ventaja de detentar
la exclusiva
de los medios de comunicación. La fantasía
vende, la razón
resulta aburrida.
Los discursos de los pseudocientíficos podrán
resultar algunas
veces graciosos juegos del intelecto o ciencia ficción
de
dudoso valor literario, pero el discurso no es método
de investigación.
Quien afirma la existencia de algo debe demostrarlo de
forma inequívoca. Es preciso un control serio de
las condiciones
de un experimento y del tratamiento estadístico que
pretenda dársele.
No es lícito sostener teorías a la ligera
sin analizar posibles
errores de observación o interpretación, sin
estudiar posibles
influencias sesgadas del propio experimentador o de otros
parámetros, sin comprobar testimonios que pueden
ser falsos y
frecuentemente interesados. No olvidemos que en la Edad
Media
centenares de testigos afirmaron haber visto demonios con
figura
de macho cabrío en bailes orgiásticos, por
lo cual se llevaron a
la hoguera a muchos inocentes. No fueron entonces los escépticos
quienes actuaban de acusadores en los Tribunales sino, por
el
contrario, aquellos crédulos que estaban convencidos
de la existencia
de demonios y brujas facultadas por sus poderes.
Las Pseudociencias no han sido capaces de crear un estado
de
conocimientos coherente, no existen leyes, ni siquiera teorías
de
enunciado claro. Los parapsicólogos no han sido capaces
de crear
ni tan siquiera una minúscula máquina, una
simple hélice de papel
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capaz de moverse con la energía mental, por ejemplo,
lo que si
hubiese sido una demostración experimental irrefutable.
Las Pseudociencias no solamente no se apoyan en el saber
científico sino que con frecuencia lo contradicen,
a pesar de
echar mano de él cuando lo creen conveninte para
mejor disfrazar
a sus fantasmas. Cuando una observación choca o es
discordante con
conocimientos o leyes conocidas, cuando incluso desafía
el mismo
sentido común, el método científico
obliga a una comprobación
doblemente rigurosa. Cuanto más extraño parezca
un fenómeno, más
exigente se debe ser para verificarlo, más afán
hay que imponer en
investigar posibles errores.
Este proceder es olimpicamente olvidado por los
paracientíficos. No se toman la molestia de buscar
explicaciones
racionales alternativas.
No es posible repetir sus observaciones sistemáticamente.
En
el caso de experiencias parapsicológicas llegan a
afirmar que la
sola presencia de observadoves claramente escépticos,
o el exceso
de controles ópticos o de otros tipos, hace malograr
la experiencia.
Escapatoria astuta, pues se hace así imposible el
demostrar
que están errados. Con todo, ha habido filmaciones
clandestinas en
Australia de los manejos de Uri Geller, donde pudieron observarse
sus -desde luego muy ingeniosos- métodos de prestidigitador
y no
sus facultades de poder mental.
Las Pseudociencias no conocen la medida, la cuantificación.
Sólo se expresan con palabras y conceptos cualitativos,
citándose
unos autores a otros. En el caso de mencionar pretendidos
hechos,
omiten precisar fuente, o son tales que es imposible la
verificación.
A menudo mienten con descaro confiados en que ningún
lector va a tomarse la molestia de comprobarlo. Ese fue
el caso de
Louis Pauwels y Jacquss Bergier cuando afirmaron en El retorno
de
los brujos que la Marina de los Estados Unidos habían
realizado
experiencias de telepatía con el submarino Nautilus,
lo que es
totalmente falso, como pudo comprobar La Unión Racionalista
de
Francia despué de cuidadosa encuesta.
También es un denominador común en los doctores
de lo
paranormal la exposición por insinuación que
hacen de sus alegatos.
Echan mano a conocimientos cienitíficos con cierta
frecuencia,
rodeándose así de una aureola de saber y,
sin que nos demos cuenta,
se van deslizando de los hechos probados, de lo científico,
a
las conjeturas. Lo irreal aparece así como una prolongación
de lo
real. La Astrología se transforma así en una
rama más de la Astrofísica.
Evitan hacer afirmaciones claras para parecer objetivos
y citan "Algunos dicen...", "No está
aún demostrado, pero parece
que...", "Testigos han afirmado haber visto...",
lueqo de lo cual
el auditorio, así hábilmente inducido, termina
convencido de la
gran probabilidad de verdad en lo que ha escuchado.
Algunas, como la Astrología y la Parapsicoloqía,
echan mano
del Cálculo de Probabilidades y la Estadística,
pero ni una sola
vez los métodos utilizados, siempre de delicado uso
por ser muy
sensibles a influencias sesgadas inconscientes, han escapado
a
críticas pertinentes. Nunca la demostración
ha sido evidente e
incontrovertida. Cuando, por ejemplo, afirman encontrar
una correlación
entre las afinidades musicales de las personas y su
---- P.1 --------------------------
-21-
nacimiento bajo el signo de Tauro (clásico astrólogo
Robur) se
equivocan penosamente en el tratamiento probabilistico hablando
sólo de medias e ignorando la curva de Gauss y las
desviaciones
correspondientes. Pero, además, jamás adelantan
ni siquiéra un
asomo de hipótesis sobre el posible agente vecto
que pudiera
relacionar la situación astral con las tendencias
del individuo
(por no mencionar el total deprecio a la Genética).
La Medicina
científica, por el contrario, al relacionar con estadísticas
el
tabaco con el cáncer de pulmón, si ha sabido
elaborar hipótesis
sobre el proceso que lleva de los compuestos del tabaco
al daño de
los tejidos. Si una estadística cualquiera hubiese
correlacionado
el tabaco con la hemofilia pongamos por caso, todo el cuerpo
médico saltaría exigiendo nuevas y más
rigurosas estadísticas,
escéptico ante tamaña aseveración.
Los astrólogos no, permanecen
inmutables ante afirmaciones que son mucho más fantásticas,
faltos
de todo sentido crítico. Repetimos, no es que a priori
pueda rechazarse
una afirmación pseudocientífica. Es que cuanto
más extravagante
parezca, aún mayor debe ser el rigor en verificarla.
En un debate por televisión hace pocos años,
un profesor
de Ufologia afirmaba que de 100 casos estudiados de objetos
volantes
no identificados, luego de cuidadosísimos estudios
y comprabaciones,
en 98 de ellos se encontró que se trataba de fenómenos
meteorológicos, restos de cohetes, meteoritos y otras
causas naturales,
cuando no testimonios falsos. Muy satisfecho, el ufólogo
decía que el otro 2% no había podido identificarse,
ergo eran
extraterrestres.
El razonamiento (¡al fin tal!) del ufólogo,
si lo hubiese
profundizado, debería llevarle a reconocer que lo
más probable es
que ese exiguo y residual 2% también temdría
causas ajenas a
extraterrestres y únicamente faltó tiempo
y medios para averiguarlo.
Para concluir y dirigiéndome a quienes de buena fe
nos llaman
seectarios y radicales, quiero preguntarles:
¿Es sectarismo insistir una y otra ver en la necesidad
del
método científico en cualquier intento de
bucear en nuestro mundo
exterior?
¿Es sectarismo insistir en la necesidad y la fecundidad
de la
duda sistemática en los pasos del conocimiento?
¿Es sectarismo llamar la atención en la
reserva que debe
hacerse de todo testimonio y de la letra impresa?
¿Es sectarismo denunciar aquello que no utiliza
la metodología
científica y pretende obtener resultados que no sólo
contradicen
sino ridiculizan las leyes y conocimientos científicos?
* * * * * * * * * * * * *
---- P.1 --------------------------
-22-
El ovni como paradigma de resistencia a la identificación
Juan-Marcos Gascón Valldecabres
Se suele decir que los casos más represetativos del
fenómeno
ovni son aquellos que se han producido en las proximidados
de los
testigos (presuntos aterrizajes y obsevaciones de humanoides).
Estos sucesos acostumbran a tener como observadores a un
testigo
único o a niños, y reciben la denominación
de casos Tipo-I, según
la clasificación del investigador francés
Jacques Vallée.
Supongamos que elegimos al azar uno de esos caos de Tipo-I
que acabara de ser denunciado de una muestra de casos ovni
recién
llegada a conocimiento del investigador
Dado que aproximadamente el 90% de los casos ovni denunciados
en primera instanca por los testiqos resultan explicados
en
términos convencionales o comunes, la probabilidad
que el caso
tendría de escaparse a la identificación del
investigador sería:
1 - 0,9 = 0,1
Si posteriormente convenimos en que más o menos
la mitad de
los casos de Tipo-I pueden ser invenciones no descubiertas
por el
investigador (esto se logra descubrir, cuando varios investigadores
han realizado distintas encuestas en fechas diferentes,
contrastando
el contenido de las declaraciones),la probabilidad de
que se tratara de la observación de algo físico
no identificable
sería:
(0,1) . (0,5) = 0,05
Curva de resistencia a la identificación de los casos
ovni
y
x = Exhaustividad creciente de
las investigaciones versus
tiempo.
y = Número de casos inexplicados.
X
Se observa que a medida que las investigaciones son más
exhaustivas
disminuye el número de casos inexplicados.
Si tenemos en cuenta el hecho empírico de que aproximadamente
tres cuartas partes de las observaciones de no identificados
---- P.1 --------------------------
-23-
contienen subcomponente tecnológica en términos
digamos, terrestres
(aspecto de artefacto de ingeniería, avión
evolucionado,
figuras humanas, humanoides, etc.) que sugieren a nivel
intuitivo
más relación con nuestro mundo que con hipotéticos
infiernos, la
probabilidad de que se tratase de algo físico, no
identificable, y
en nada relacionado con nuestro mundo sería.
(0,05) . (0,25) = 0,0125
Pero si además nos hacemos racionalmente a la idea
de que la
subcomponente tecnológica en términos no terrestres
de las observaciones
puede ser falsa en un 99% de los casos, por influjo
involuntario de la componente psicológica del testigo
(factor
siempre patente en el testimonio humano>, la probabilidad
de que
se tratase de algo físico, no identificable, en nada
relacionado
con nuestro mundo, y real conforme nos lo hace ver el testigo
sería:
(0,Ol25) . (0,01) = 0,000125
Es decir que la esperanza de que lo observado en un caso
de
Tipo-l eleqido al azar pudiera resultar:
a) no explicable;
b) de naturaleza física;
c) de apariencia no terrestre, y
d) sin componente psicológica por parte del testiqo;
es de 0,000125, siendo 0,000125 = 125 / 1.000.000 = 1 /
8.000 o
sea, que de cada ocho mil casos es factible que se diera
uno de
las características mencionadas, que podría
ser cualquiera disfrazado
de marciano (o acaso un autentico disco luminoso con sapientisimo
bicho dentro).
De cualquier modo, la probabilidad tiende a cero. Es lo
mismo
que decir que los ovnis, como paradigma de resistencia a
la idendificación,
no existen.
Nota
El autor agradece al profesor Koldo Cameno la revisión
del presente texto.
* * * * * * * * * * * * *
...el escepticismo no es -pese a una opinión errónea
muy
extendida- un mero punto de vista. Es, en cambio ingrediente
esencial en la indagación intelectual, un método
para determinar y
establecer los hechos, cualesquiera que éstos puedan
ser y dondequiera
que nos lleven. El escepticismo forma parte del metodo con
que la ciencia opera. Todo aquel interesado en la búsqueda
del
conocimiento, en hacer avanzar la comprensión de
cuanto nos rodee,
debería -pese a lo imperfectas que siempre resultarán
tales
empresas- respaldar la investigación crítica,
siempre, sea cual
fuere el tema y cualquiera que sea el resultado.
Kendrick Frazier
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Ovnis: Entre la ficción y la realidad
Gabriel Naranjo Fernández
Luis Alfonso Gámez Domínguez
En el tratamiento de los temas denominados paranormales,
da
la impresión de que Televisión Española
no ha evolucionado nada
desde que en los últimos años del franquismo
hicieran su aparición
en la pequeña pantalla Charles Berlitz, Erich von
Däniken, Uri
Geller, Fernando Jimenez del Oso y Antonio Ribera.
El pasado domingo 8 de febrero, a las 22 horas se emitió
dentro del programa El Dominical, por la Segunda Cadena
de TVE, un
reportaje titulado "Ovnis: Ertre la ficción
y la realidad". Como
viene siendo habitual, el tratamiento que recibió
el tema por
parte de los responsables del documental televisivo tuvo
un talante
claramente sensacionalista, brillando el escepticismo por
su
ausencia. Resulta preocupante que un espacio de los "Servicios
Informativos de TVE" incurra en tan evidentes faltas
de objetividad
y rigor como las que vamos a mostrar a continuación.
Para aquellos que no tuvieron oportunidad de presenciar
dicho
programa, seguidamente los autores ofrecemos una síntesis
crítica
del contenido del mismo.
Tras unas breves palabras de presentación del director
de El
Dominical, Paco Montesdeoca, comenzó el reportaje.
Con música e
imágenes de la pelicula E.T. de Steven Spielverg,
una voz en off
decía:
"E.T. nos hizo estremecer con la fiqura de un enternecedor
extraterrestre, y acercarnos sin temor al fenómeno
de
objetos voladares que transportan a pequeños humanoides
a
nuestro planeta."
Las primeras palabras que salían de la boca del
narrador
daban ya a entender que los ovnis son naves extraterrestres
tripuladas
por humanoides de pequeño tamaño, convirtiendo
así en realidad
comprobada una de las teorías favoritas de los ufólogos
de
todo el mundo. Obviamente, tal aseveración requería
pruebas contundentes,
y eso es lo que pretendieron presentarnos en el transcurso
del programa. Y decimos pretendieron por lo burdo y disparatado
del contenido del informe, merecedor únicamente de
la risa
y la indignación de quienes abogamos por la conveniencia
de guiarnos
por la razón a la hora de intentar comprender la
realidad.
En primer lugar, se habló de un presunto avistamiento
ovni
ocurrido en la provincia de Málaga el 17 de septiembre
del pasado
año a las 3 horas de la madrugada. Desgraciadamente
los autores
no habíamos tenido conocimiento de dicho suceso hasta
la emisión
del documental, lo que nos impide posicionarnosacerca del
mismo.
Aún así, valoramos positivamente que en el
reportaje se diese a
conocer la identidad de varios de los testigos, que seguidamente
facilitamos por si alguno de nuestros lectores esta en disposición
de hablar con ellos y elaborar un artículo para publicar
en estas
mismas páginas: Angel Media (controlador aéreo),
Ricardo Panero
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(profesor de instituto) y Blanca Lamonthe, Antonio Gómez
Sainza
(empleado de Iberia), Manuel Moreno (marinero de Benalmádena)
y
Antonio Gómez Gil (pescador de Churriana). Al no
contar con más
datos que los aportados en el espacio televisivo, no podemos
enjuiciar
el caso.
El investigador de ovnis Juan José Benítez
se refirió al
fenómeno ovni como a un fenómeno regido por
inteligencias
extraterrestres y, al hablar de las denominadas oleadas,
no dudó
en afirmar que los ufólogos después de cuarenta
años no tienen ni
idea de las causas de las mismas. Benítez, considerado
por los
medios de comunicación espanoles como la primera
autoridad
ufológica del país, no se sonrojó al
reconocer su ignorancia a
pesar de tantos millones de kilómetros como los que
dice haber
recorrido tras los ovnis. Como personas partidarias del
progreso
cultural y científico, los escépticos hemos
de felicitarnos por el
hecho de que los ufólogos dediquen su tiempo a los
ovnis y no a
otros asuntos de mayor importancia. Con su eficiencia serían
capaces
de arruinar al estado más rico del planeta al pasarse
varias
décadas intentando averiguar, por ejemplo, si la
Tierra gira alrededor
del Sol.
Antonio Ribera, uno de los pilares fundamentales de la
ufología de librería y congreso española,
hizo una breve síntesis
de la evolución de las apariciones de ovnis desde
1.947 hasta
nuestros dias. Se limitó a exaltar la tecnología
de los
extraterrestres, llegando a afirmar que "las naves
que nos visitan
están utilizando campos de fuerza electromagnética
y gravitatoria,
el famoso campo unificado einsteniano".
El narrador no pudo evitar verse contagiado por la euforia
pseudocientífica de los dos ufóloqos antes
citados y se puso a
hablar de algunas de las características del comportamiento
de las
naves extraterrestres. Para ilustrar sus palabras, se sucedieron
en la pantalla algunas de las más espectaculares
fotografías tomadas
por el contactado suizo Eduard "Billy" Meier,
que son tan
descaradamente fraudulentas que han sido objeto del rechazo
de un
autor tan proclive al sensacionalismo como el estadounidense
William L. Moore.
La segunda parte del documental se centró principalmente
en
la casuística de las Islas Canarias, y aquí
demostraron los autores
del reportaje que eran capaces de rizar el rizo en su labor
de
difusión de la irracionalidad.
Aunque parezca increíble, una parte considerable
del reportaje
se basó en el testimonio del contactado Emilio Bourgón,
que
narró ante las cámaras de TVE un suceso que
no puede creerse nadie
que esté en sus cabales. El pretendido incidente
ocurrió en la
playa de "La Tejita" (Tenerife) el 9 de junio
de 1.975 y los protagonistas
fueron el citado Emilio Bourgón y Francisco Padrón
Hernández. Ambos personajes formaban parte de un
grupo que decía
estar en contacto con seres extraterrestres y, según