ARP
LA ALTERNATIVA RACIONAL
BOLETÍN Nº 8
MARZO-88
LA ALTERNATIVA RACIONAL
La Alternativa Racional es el órgano informativo
de la asociación Alternativa Racional a las Pseudociencias
(ARP).
Depósito Legal: BI.11-1.986.
Editores:
Félix Ares de Blas
Luis Alfonso Gámez Domínguez
Jesús Martínez Villaro
Composición:
Jesús Martínez Villaro
Dibujante:
Aitor Fernández de Quincoces
Impresión:
Librería-Fotocopias Urdangarín; Avda. Isabel
II, 14; 20011 San Sebastián.
ALTERNATIVA RACIONAL A LAS PSEUDOCIENCIAS (ARP)
Apartado de Correos Nº 6.112; 48080 Bilbao.
Nº Registro Estatal: 71.144
Presidente:
Félix Ares de Blas
Vicepresidente:
Álvaro Fernández Fernández
Socio de Honor:
Mario Bunge
Sumario
Número 8/ Año III
Marzo de 1.988
Editorial........................... 3
Aclarando las fuentes del
cristianismo........................ 4
La Navaja de Occam.................. 20
Fenómenos Paranormales.............. 24
El fraude del Majestic-12........... 26
La religión católica, el
Diablo y las pseudociencias......... 32
Libros.............................. 36
Desde el sillón escéptico,
recomendamos:....................... 39
Portada:
Aitor Fernández de Quincoces
La Alternativa Racional mantiene intercambio de contenidos
con otras publicaciones escépticas y de divulgación
científica.
Fuera del margen arriba indicado, queda prohibida la reproducción
total o parcial de contenidos sin la previa autorización
expresa de
los editores o de los autores.
La Alternativa Racional no se identifica necesariamente
con las
opiniones de los artículos firmados, que pertenecen
a la exclusiva responsabilidad de los autores.
EDITORIAL
Félix Ares de Blas
Luis Alfonso Gámez Domínguez
Jesús Martínez Villaro
En este número, vamos a dedicar a los comentarios
acerca de la asociación un espacio mínimo,
dada la extensión de uno de los trabajos publicados.
Así que os vamos a informar telegráficamente
de algunas de las últimas noticias, dejando para
un próximo número comentarios más extensos.
Desde el pasado 12 de marzo, la asociación escéptica
española Alternativa Racional a las Pseudociencias
(ARP) está inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones
No Políticas del Ministerio del Interior.
La aparición de menciones a ARP en las publicaciones
profesionales El Médico y El Farmacéutico
y en una carta al director publicada en la revista de divulgación
científica Algo ha suscitado la incorporación
a la asociación de un importante número de
nuevos miembros y la celebración en Madrid el pasado
5 de diciembre de una reunión a nivel nacional. De
todo esto, daremos cumplida información en el próximo
número.
Sólo nos queda deciros que este número contiene
un interesante trabajo acerca de las fuentes del cristianismo
de José Luis Gutiérrez Esturo, un clarificador
ensayo de Elié A. Shneour sobre la herramienta básica
de la ciencia, la versión española de un comunicado
del CSICOP sobre los documentos pretendidamente secretos
que varios ufólogos han dicho demuestran que el gobierno
de los Estados Unidos recuperó un platillo volante
estrellado y los cadáveres de sus tripulantes hace
varias décadas, una reflexión de Luis Alfonso
Gámez Domínguez acerca de la Iglesia Católica
y lo paranormal, y las secciones habituales.
Como siempre, esperamos que La Alternativa Racional sea
de vuestro agrado y que, si tenéis algo que decirnos,
no lo dudéis y cojáis papel, pluma, sobre
y sello, y os pongáis manos a la obra.
P-3
ACLARANDO LAS FUENTES DEL CRISTIANISMO
COMENTARIOS ACERCA DE LA OBRA DE MICHAEL ARNHEIM:
¿ES VERDADERO EL CRISTIANISMO?
José Luis Gutiérrez Esturo
"El cristianismo conduce a una Teología y no
a una Filosofía de la Historia, pues las intervenciones
de Dios en la Historia, y especialmente la encarnación
en la persona histórica de Jesucristo, tienen un
fin transhistórico: la salvación del hombre."
Mircea Eliade
Lo Sagrado y lo Profano
Absteniéndonos, por el momento, de enfocar directamente
la cuestión peliaguda de los fundamentos y expresiones
variadas -a veces, opuestas- del fenómeno de la Religión
y de la pretensión exigente de una Ciencia de Dios
o Teología, es el propósito de esta reseña
encarar las consecuencias que una lectura reflexiva del
libro de Michael Arnheim ¿Es verdadero el cristianismo?
supone como medio de replantearse los orígenes y
decantación dogmática de la religión
cristiana, que, surgida de las entrañas de la religión
judía y tras intrincados avatares, acabó por
imponerse como la religión oficial en todo el orbe
occidental. Sus concepciones han impregnado todos los estratos
de nuestra cultura, de nuestra ética -incluida la
laica- y, sin darnos cuenta, ha acabado por cargar a su
favor los términos del lenguaje, las actitudes sociales
y la manera de encarar los asuntos mundanos. Todos nosotros
-creamos en ello o no- somos deudores del substrato teológico
extraído de las narraciones evangélicas, basamento
de la pretensión del cristianismo de ser el único
altavoz de la voluntad divina, cuyo celo redentor llega
hasta el grado de encarnarse en un determinado planeta del
sistema solar para consumar la redención del género
humano.
¿Cuáles son los cimientos históricos
de dicha creencia? Siguiendo los análisis minuciosos
de Arnheim, llegará el lector a hacerse una composición
de lugar, rastreando las maniobras y manejo de textos de
que se sirvieron los redactores de los Evangelios Cristianos.
EL NACIMIENTO Y LA CONCEPCIÓN DE JESÚS
Arnheim dirige primero su lupa exegética al tema
substancial de cuál fue el lugar de nacimiento de
Jesús. ¿Nació en Belén o en
Nazaret?
Salta a la vista la radical contradicción existente
entre los propios evangelistas y tal dilema es primordial,
porque lo que
P-4
verdaderamente se dirime no es una cuestión trivial,
sino nada menos que la justificación basada en las
Sagradas Escrituras sobre la estirpe davídica del
Mesías. Puesto que el rey David era oriundo de Belén,
había que hacer nacer allí a Jesús.
Y, debido a ello, el evangelista Lucas se ve obligado a
inventarse una historia -sacándose de la manga la
celebración de un censo- para solventar la razón
del traslado de los padres de Jesús desde Nazaret
(Galilea) hasta Belén (Judea). Invito al lector a
consultar el mapa adjunto para constatar la gran lejanía
existente entre estos dos lugares.
Tras un minucioso análisis, Arnheim hace ver lo absurdo
de tal historia, puesto que lo que se busca con un censo
es saber dónde está la gente -sobre todo de
cara al objetivo práctico romano: la tributación-,
no dónde se estuvo alguna vez o de dónde proceden
los antepasados de uno. Además, un tal censo romano
no tenía justificación
alguna en Nazaret, toda vez que Galilea disponía
de su propio gobernante, el tetrarca Herodes Antipas, y
su territorio no se consideraba bajo dominación romana.
Lucas manipula el nombre Cirenio -o Quirinius- como nombre
del gobernador romano; pero, consultando los datos cronológicos
existentes, el tal censo se celebró cuando Jesús
tendría ya sus buenos diez años de edad, lo
que no encaja de ningún modo con el relato evangélico.
Flavio Josefo, historiador judío, lo cita en Antigüedades
judías (18, 1): tal censo tuvo lugar tras la anexión
que Roma hizo de Judea. En la época en que se pretende
establecer el nacimiento de Jesús, los romanos no
tenían jurisdicción ni sobre Belén
ni sobre Nazaret, por lo que la historia del censo cae por
tierra.
Aunque no vamos a detenernos en ello, es interesante la
forma en que Arnheim destroza las dos pretendidas genealogías
que tratan de hacer pasar tanto Lucas como Mateo.
Enseguida, surge un dogma fundamental, sobre todo de cara
a la versión católica romana: la concepción
virginal de Jesús. Mateo
P-5
y Lucas cargan las tintas sobre tan sorprendente acontecimiento,
mientras que Marcos y Juan ni siquiera lo mencionan. Lucas
hace entrar en escena al arcángel san Gabriel, que
hace la presentación del niño como futuro
"hijo de Dios y Mesías del pueblo de Israel".
Y aquí vuelve a aparecer una de las sempiternas contradicciones
que nos ofrecen los textos evangélicos: la pretensión
de que el niño debe a su padre José el linaje
davídico topa con su concepción virginal;
ya que en tal supuesto, al renunciarse a la paternidad de
José, su entronque davídico queda anulado.
Mateo, siempre el evangelista más preocupado por
apuntalar la biografía de Jesús con profecías
provenientes del Antiguo Testamento, pretende sacar provecho
de Isaías (7, 14); pero, tras un análisis
filológico del término hebreo almah, vemos
que dicho vocablo se refiere sólo a una muchacha
de edad casadera. Para mayor contundencia en su argumentación,
Arnheim da a conocer su conclusión de que tal gazapo
-descomunal para la dogmática católica- proviene
de una traducción defectuosa de la Septuaginta, al
confundir el significado del texto hebreo de Isaías,
que es simplemente mujer joven con el de virgen.
Toda esta cuestión de la virginidad de María
ha tenido ecos muy diversos a lo largo de la Historia, y
resulta sorprendente enterarse de la mano de uno de los
padres de la naciente Iglesia Cristiana, Orígenes,
de la acusación sacrílega del filósofo
pagano Celso, que se hizo eco de una tradición según
la cual Jesús fue concebido en adulterio (Contra
Celso I, 28, 32 y 69). En los Evangelios, hay pasajes que
dejan traslucir una inequívoca tensión emocional
existente entre Jesús y su madre, hecho que ha sido
corroborado por investigadores nada sensacionalistas como
David Flusser, profesor de la Universidad de Jerusalén.
Merece citarse un relato apócrifo recién descubierto
en el que se dice que, estando agonizando Jesús en
la cruz, se acercaron hasta él María y sus
hijos Santiago, Juan y Judas -hermanos de Jesús-.
Entonces, Jesús le espetó a su madre: "Toma
a tus hijos y vete" (S. Pinés: "Los judeocristianos
de los primeros siglos según una nueva fuente".
Academia de Israel de Ciencias y Humanidades, Actas, II,
Nº 13. Jerusalén 1.966). El lector perspicaz
hallará corroboración de ello en Mateo 12,
46-50; Lucas 11, 27-28; Lucas 14, 26; Lucas 18, 29-30; Marcos
3, 21; y Juan 7, 5.
Para mayor abundancia en el tema, Geza Vermes, en su obra
Jesús, el judío, dice:
"Así, abonaré la hipótesis de
que Jesús era hijo de José: 1) el silencio
de Marcos sobre una paternidad alternativa; 2) el sentido
de las genealogías, reforzado por las manipulaciones
de textos, visibles tanto en Lucas como en Mateo; y 3) el
testimonio de una rama del cristianismo judío desgajada
de la Iglesia Principal, en un estadio muy primitivo, mientras
aún estaba en discusión la cuestión
del nacimiento virginal. Esta rama divergente, los ebionitas,
aunque aceptaban a Jesús como el Mesías, le
creían de condición mortal y auténtico
hijo de sus padres."
P-6
LA IDEA MESIÁNICA
El judaísmo bíblico no establece diferencia
alguna entre el terreno de la Religión y el de la
sociedad o -en términos modernos- entre la Iglesia
y el Estado. Antiguamente, la realeza estaba imbuida de
proyección divina y era su manifestación visible
en este mundo. Se podría decir que cada uno de los
reyes judíos ungido era un mesías. Históricamente,
se les puede considerar como tales a Saúl, David
y Salomón. Pero los avatares de la Historia llevaron
a la desaparición del Reino de David, al perder el
pueblo judío su independencia. Esto es lo que puso
en marcha la concepción mesiánica como esperanza
de la aparición de alguien que haría recuperar
la libertad del pueblo judío y lo devolviera a una
época esplendorosa.
Si había acuerdo para que tal figura surgiera del
tronco davídico y naciera en Belén, puede
verse confirmado por Isaías:
"Acontecerá en aquel tiempo que la raíz
de Jesé [o también Isai, padre de David],
la cual estará puesta como señal para los
pueblos, será invocada por las naciones; y su morada
será gloriosa." (Isaías 11, 10)
Este reino mesiánico instauraría un estado
judío, terrenal, unificando las perdidas tribus de
Judá e Israel. Sería una era de paz resplandeciente.
Pero, en tiempos de Jesús, las condiciones del pueblo
judío no casaban bien con lo que se esperaba por
las profecías, por lo que los evangelistas se vieron
obligados a modificar el cuadro para poder deslizar la proclamación
mesiánica que debería recaer sobre Jesús
de Nazaret.
Por los escritos de Flavio Josefo y por el libro de los
Hechos de los apóstoles cristiano, sabemos que aquélla
era una época proclive a la aparición de aspirantes
al título de mesías. Eran tiempos turbulentos
en los que el pueblo judío ansiaba sacudirse del
yugo extranjero. Basados en Isaías (42, 1), los teólogos
cristianos han tratado de arrimar el ascua a su sardina,
pero una exégesis del pasaje en cuestión muestra
a las claras que el tal siervo no es un individuo -pretensión
teológica cristiana de que se está hablando
de Jesucristo-, sino que se trata de una nación,
precisamente el pueblo israelita. Y, curiosamente, la manida
frase "Mi reino no es de este mundo", solamente
recogida en Juan (18, 36), trata de obviar el sentido pleno
que se esperaba de un mesías libertador y restaurador
de la grandeza de un estado judío. Se reivindica
la realeza para Jesús, pero distanciándola
de su misión terrenal. Algo que era de cajón;
puesto que Jesús había sido ejecutado en la
cruz y su actuación -misión- no había
traído cambio alguno en la situación del pueblo
judío. De lo que se deduce un rotundo fracaso en
cuanto a hacer valer sus pretensiones mesiánicas.
Confrontados con esta ineludible piedra de toque de ser
jefe político-religioso y sacudir la dominación
romana sobre el pueblo judío, los relatos evangélicos
hacen lo que pueden para ocultar el naufragio doctrinal.
Lo que se ventilaba ante el tribunal de Poncio Pilato era
el delito de alta traición contra el Imperio Romano
para todo aquel que reivindicara el título de mesías.
En su careo con el gobernador romano, Jesús trata
de escabullir una contestación plena, afirmativa,
ya que ello significaba sellar su propia sentencia de muerte.
P-7
La obsesión evidente de los Evangelios por ofrecer
la prueba de la verdad cristiana al cumplirse punto por
punto lo profetizado en el Antiguo Testamento obliga a unas
prestidigitaciones textuales que, precisamente, revelan
más cuanto más pretenden ocultar.
Seguidamente, ofrecemos un pasaje que bien examinado se
revela como modelo sobre la forma de operar de los evangelistas
con miras a respaldar o legitimar muchas proclamaciones
doctrinales. Mateo describe a Jesús entrando en Jerusalén
a lomos de dos asnos, lo que a simple vista puede parecer
un detalle pintoresco, aunque incómodo.
Copiaremos primero la profecía:
"Alégrate, ciudad de Sión; aclama, Jerusalén;
mira a tu rey que está llegando; justo, victorioso,
humilde, cabalgando un asno, una cría de borrica."
(Isaías 62, 11; Zacarías 9, 9)
Y el pasaje de marras reza así:
"... Jesús mandó a dos discípulos,
diciéndoles: -Id a esa aldea de enfrente y encontraréis
enseguida una borrica atada, con un pollino; desatadlos
y traedlos. Esto ocurrió para que se cumpliese lo
que dijo el profeta: Fueron los discípulos e hicieron
lo que les había mandado Jesús; trajeron la
borrica y el pollino, les pusieron encima los mantos y Jesús
se montó" (Mateo 21, 1-8)
La malinterpretación de Mateo reside en su desconocimiento
de un recurso típico de la poesía hebrea que
enfatiza lo dicho anteriormente, variando levemente lo antes
afirmado.
Arnheim nos lo hace saber diciendo:
"Está claro que Zacarías no quería
decir que el Mesías cabalgaría a lomos de
dos animales, del mismo modo que el Pentateuco no pensaba
en dos animales en los siguientes versículos:
`He aquí el pueblo que como león se levantará
y como león se erguirá.' (Números 23,
24)
`Se encorvará para echarse como león, y como
leona. ¿Quién los despertará?' (Números
24, 9)"
Pero, sobre todo, lo que pretende Mateo es fundamentar el
mesianismo de Jesús, haciéndose eco de la
bendición de Job a su hijo Judá:
"No será quitado el cetro de Judá, ni
el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh;
y a él se congregarán los pueblos. Atando
a la vid su pollino, y a la cepa el hijo de su asna, lavó
en el vino su vestido y en la sangre de uvas su manto."
(Génesis 49, 10-11)
Al anunciar el advenimiento de la casa de David -que era
la tribu de Judá- y sus connotaciones mesiánicas,
así como la mención de al menos cinco juegos
paralelos en el pasaje citado: pollino-hijo de asna, vid-cepa,
vestido-manto, cetro-legislador y vino-
P-8
sangre de uvas; Arnheim pone el dedo en la llaga sobre
las intenciones de Mateo. Se pretende demostrar el cumplimiento
de la profecía de Zacarías en la persona de
Jesús, y este desliz exegético es tanto más
flagrante cuanto que los otros tres evangelistas describen
a Jesús cabalgando -lógicamente- sobre un
sólo asno.
Cerraremos el contexto mesiánico con una breve consideración
sobre otra pretensión cristiana referente a textos
bíblicos:
En Hebreos 5, 5-6, se lee:
"De la misma manera, tampoco el Mesías se adjudicó
los honores de sumo sacerdote, sino el que le habló
diciendo: `Mi hijo eres tú, y yo te he engendrado
hoy' o como dice en otro pasaje: `Tú eres sacerdote
perpetuo en la línea de Melquisedec'.
Y unos renglones después:
"Sufriendo aprendió a obedecer y, así
consumado, se convirtió en causa de salvación
eterna para todos los que le obedecen a él, pues
Dios lo proclamó sumo sacerdote en la línea
de Melquisedec." (Hebreos 5, 9-10)
¿Porqué este hincapié del apóstol
Pablo en la superioridad aplastante de Jesús sobre
Moisés, los profetas y hasta sobre los ángeles?
La mención de uno de los manuscritos del Mar Muerto
-el llamado Manual de Disciplina- nos ofrece una clara pista
al decir que los miembros de la secta esenia serían
gobernados por sus reglas originales "hasta la llegada
de un profeta y los Mesías de Aarón [por lo
tanto, de la tribu de Leví] e Israel".
Así que, frente a la imagen usual de un sólo
mesías, el grupo esenio se hacía eco de otra
doctrina recalcando que el Mesías de Aarón
era más importante aún que el Mesías
de Israel, debido a su linaje sacerdotal. Luego puede suponerse
que durante la vida de Jesús prosperó la idea
de dos Mesías -sobre todo en ciertos círculos
más esotéricos-. El dilema estribaba en que
ambos se excluían mutuamente, siendo el Mesías
de Aarón el auténtico líder espiritual.
El apaño doctrinal se ceba en la figura de Melquisedec,
sacerdote y rey. El temor a que surgiera alguien con pretensiones
de Mesías sacerdotal obliga a Pablo de Tarso a encaramar
a Jesús como sumo sacerdote -un epíteto este
vacío de contenido doctrinal en la
Biblia Judía-. Así, todo quedaba atado y bien
atado.
Conviene leer las muy interesantes disquisiciones de Arnheim
sobre los tres levantamientos judíos contra la dominación
romana entre los años 6 y 44 de nuestra era, que
tuvieron como protagonistas a Judas el Galileo, a Teudas
y a los tres hijos de éste: Judas, Jacob y Simón.
Aquí hay ciertos paralelismos entre alguno de ellos;
por ejemplo, Teudas -que afirmaba poseer poderes sobrenaturales-
y Jesús obligaron al apóstol Lucas a ciertas
labores de deslinde en el libro de los Hechos de los apóstoles.
P-9
EL HIJO DE DIOS
¿Cómo se superó la distancia que media
entre Hijo de Dios y Dios?
Ninguno de los Evangelios lo pretende. La identificación
de una figura histórica con Dios habría sido
inconcebible para un judío palestino del siglo I
de nuestra era. Pablo lo elude e incluso el Evangelio de
Juan, el de doctrina teológica más elaborada,
se muestra reacio. Hasta un especialista en el Nuevo Testamento
como Oscar Cullmann -y bien ortodoxo en sus miras- afirma
que "cuando se utiliza ocasionalmente `Dios' aludiendo
a Jesús en algunas epístolas del Nuevo Testamento,
su uso jamás excede la idea de Señor exaltado
y revelación encarnada" [Vermes, l.977: 225].
El Salmo 2, 7-9, hace patente que, sólo en el momento
de la coronación, el rey se convierte en el Hijo
de Dios. Mesías e Hijo
de Dios son dos caras de la misma moneda.
Debido a la influencia cultural del dogma cristiano, tendemos
a asociar Hijo de Dios con la idea de divinidad. Según
el Concilio de Nicea: "Jesús Cristo, el unigénito
hijo de Dios..., es de una substancia con el Padre".
Sin embargo, el autor de La Sabiduría de Salomón
dice:
"Comprobemos la verdad de sus palabras, veamos qué
le pasará al final, pues si es hombre justo e Hijo
de Dios, Dios extenderá una mano hacia él
y le librará de sus enemigos." (La Sabiduría
de Salomón 2, 17-18)
Y ésta es la interpretación rabínica
de Filón de Alejandría:
"Esta promesa mía la confirma la ley cuando
dice que aquéllos que hacen lo que es conforme a
la naturaleza y lo que es bueno son Hijos de Dios."
(De Specialibus Legibus I, 318)
Tras un repaso al estado de la cuestión, prestando
especial atención a los Manuscritos de Qumran, el
citado Geza Vermes concluye [Vermes, 1.977: 211]:
"En suma, da la sensación de que un judío
palestino del siglo I d.c., al oír la frase Hijo
de Dios, pensaría primero en un ser angélico
o celestial; y luego, cuando la conexión humana fuese
clara, en un hombre justo y santo, la filiación divina
del Mesías se supondría que iba a desarrollarse
en un contexto regio. Sólo en un medio helenístico
podría haber evocado el epíteto a un hacedor
de milagro."
El apóstol Pablo y el autor de la Epístola
a los Hebreos se contentaron con llamar a Jesús "la
imagen de Dios" y el "brillo del esplendor de
Dios", y la huella del auténtico ser de Dios.
(Corintios II 4, 4; Colocenses 1, 15; Hebreos 1, 3)
Habrá que esperar hasta Ignacio de Antioquía,
fallecido hacia el 107 de nuestra era, para que se dé
el salto final y se aluda a Jesús como "nuestro
Dios" y "el Dios que nos otorgó esta
P-10
sabiduría". Sea dicho de paso, el mismo Ignacio
de Antioquía será
el primero en mencionar -fuera del Nuevo Testamento- la
concepción
virginal de Jesús.
LA RESURRECCIÓN
"Dios mío, Dios mío, ¿porqué
me has abandonado". Como pocas veces, resuena la voz
auténtica del Jesús histórico. Son
las únicas palabras que se conservan del original
arameo.
"Eloi, Eloi, lemá sabaktani". Estamos ante
el momento culminante que manifiesta la derrota personal
y desaprobación divina. Se trata de una exclamación
que, en verdad, hace zozobrar las cristologías al
uso. Arnheim remacha: "no hay discurso conmovedor que
brinde la esperanza de su triunfo final, no se habla de
la resurrección". Su aspiración mesiánica
quedó aplastada de raíz. ¿Fue ésta
en definitiva la causa por la que Pablo de Tarso, al no
poder echar mano de paralelos o justificaciones en la Biblia
Judía, volvió su apostolado hacia el mundo
gentil, hecho este que, posteriormente, traería consigo
la primera escisión entre los seguidores de Jesús.
Veámoslo un poco más de cerca. Si la mención
a las apariciones post-mortem y ascensión a los cielos
son añadidos posteriores. Sobre este punto, existe
acuerdo entre exégetas protestantes y católicos.
Pablo dice al respecto:
"Lo que transmití fue, ante todo, lo que yo
había recibido: que el Mesías murió
por nuestros pecados, como lo anunciaban las Escrituras,
que fue sepultado y que resucitó al tercer día,
como lo anunciaban las Escrituras; que se apareció
a Pedro y más tarde a los doce." (Corintios
I 15, 3-6)
"Ahora, si de Cristo se proclama que resucitó
de la muerte, ¿cómo decís algunos que
no hay resurrección de muertos? Si no hay resurrección
de muertos, tampoco Cristo ha resucitado. Y si Cristo no
ha resucitado, entonces nuestra predicación no tiene
contenido ni vuestra fe tampoco." (Corintios I 15,
12-14)
"Alguno preguntará: ¿Y cómo resucitan
los muertos? ¿Qué clase de cuerpos traerán?
Necio, lo que tú siembras no cobra vida si antes
no muere. Y, además, ¿qué siembras?
No siembras lo mismo que va a brotar después, siembras
un simple grano, de trigo por ejemplo o de alguna otra semilla."
(Corintios I 15, 35-38)
"... se siembra un cuerpo animal, resucita cuerpo espiritual."
"Si hay cuerpo animal, lo hay también espiritual;
así está escrito: `El primer hombre, Adán,
fue un ser animado, el último Adán es un espíritu
de vida'." (Corintios I 15, 44-46)
"Quiero decir, hermanos, que esta carne y hueso no
pueden heredar el reino de Dios ni lo ya corrompido heredar
la incorrupción. Mirad, os revelo un secreto: no
todos moriremos, pero todos seremos transformados en un
instante...
P-11
Cuando resuene la trompeta final los muertos resucitarán
incorruptibles y nosotros seremos transformados; porque
esto corruptible tiene que vestirse de incorrupción
y esto mortal tiene que vestirse de inmortalidad."
(Corintios I 15, 50-54)
Henos al final de las argumentaciones paulinas.
Conviene recordar que el testimonio de Pablo es el más
antiguo de todos. Se suele datar esta Epístola a
los Corintios entre los años 50 y 55, siendo, por
tanto, anterior a los relatos evangélicos.
Y lo que se saca en limpio de tal lectura es que Pablo se
refiere a un cuerpo especial, un cuerpo espiritual que nada
tiene que ver con el terrenal de carne y hueso. Por el contrario,
los evangelistas más tardíos -Lucas y Juan-
insistirán en una resurrección carnal visible.
¿Qué conclusiones pueden sacarse? Hagamos
un poco de memoria.
La doctrina de la resurrección de los muertos fue
una adquisición tardía en el pensamiento judío.
Aunque los teólogos cristianos han tratado de subirse
al carro del profeta Oseas cuando dice:
"En dos días nos hará revivir, al tercer
día nos restablecerá y viviremos en su presencia."
(Oseas 6, 2)
En este pasaje se trata evidentemente del restablecimiento
y curación del Israel enfermo, no de una resurrección
de los muertos.
De hecho, el primer pasaje que se puede considerar partidario
de la doctrina de la resurrección es de alrededor
del siglo II (165 antes de nuestra era, en el tiempo de
la revuelta de los macabeos, y mostrándose a las
claras en la predicación apocalíptica del
Libro de Daniel en la época de Antíoco IV
Epífanes. Dice Daniel:
"Entonces se salvará tu pueblo: todos los inscritos
en el Libro de la Vida. Muchos de los que duermen en el
polvo despertarán: unos para vida eterna, otros para
ignorancia perpetua." (Daniel 12, 1-3)
En tiempos de Jesús, las opiniones estaban divididas.
La facción de los saduceos la negaban, mientras que
los fariseos estaban a favor.
No cabe la menor duda de que la predicación de Jesús
se desenvolvía en un clima de expectaciones apocalípticas.
Se inspiraba el final próximo del tiempo viejo y
la inauguración de una nueva época. El reinado
de Dios, de la justicia, de la paz, estaba al alcance de
la mano. De ahí todo el énfasis en la parousia,
la vuelta inminente del Jesús triunfante:
"Se ha cumplido el plazo, ya llega el reinado de Dios.
Enmendaos y creed la buena noticia. (Marcos 1, 15)
P-12
"Os aseguro que algunos de los aquí presentes
no morirán sin haber visto que el reinado de Dios
ha llegado ya con fuerza." (Marcos 9, 1)
"Os aseguro que antes que pase esta generación
todo esto sucederá." (Marcos 13, 30)
"Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra, porque
os aseguro que no habréis acabado con las ciudades
de Israel antes que vuelva este Hombre." (Mateo 10,
23)
Los testimonios que aducen los Evangelios sobre la resurrección
de Jesús están lastrados de antemano. Se trata
de preparaciones teológicas, no de testimonios históricos.
Pablo -el que facilita el primer testimonio histórico-
no menciona el sepulcro vacío -aunque cabe preguntarse
si un ajusticiado podría pretender algo más
que una fosa común-. (Deuteronomio 21, 23; Gálatas
3, 13)
Recordemos el pasaje en el que aparece José de Arimatea
pidiendo a las autoridades romanas el cuerpo de Jesús
para enterrarlo, y que queda invalidado por otro pasaje
de los Hechos de los apóstoles (13, 29) en el que
se nos cuenta que Jesús fue enterrado por las mismas
autoridades judías responsables de hacerle comparecer
a juicio.
El teólogo católico de vanguardia Hans Küng
[Küng, 1.983, 172] reconoce que tales relatos están
presos de serias discrepancias y contradicciones:
1º) No hay concordancia en cuanto a las personas- testigos:
Pedro, María Magdalena y la otra María, los
discípulos, los apóstoles, los doce, los discípulos
de Emaus, los quinientos hermanos, Santiago, Pablo.
2º) Hay una profunda discrepancia en la localización
de los sucesos: en Galilea -una montaña o el mar
de Tiberíades-, en Jerusalén -junto al sepulcro
o en cierto lugar de reunión-.
3º) No hay coincidencia en la cronología de
las apariciones: la mañana y la tarde del día
de Pascua, ocho y cuarenta días después.
Concluye Hans Küng:
"Por doquier la armonización resulta imposible,
a no ser que se esté dispuesto a alterar los textos
o minimizar las diferencias."
Y más adelante [Küng, 1.983: l74] confiesa con
honestidad:
"Dado el propio carácter de las fuentes, las
múltiples ampliaciones, trasposiciones y elaboraciones
del mensaje Pascual (ocho versículos en Marcos y
54 en Juan) no pueden pretender de antemano que se les reconozca
su historicidad; más bien cabe que sean, en gran
medida, legendarios. Los diversos matices de los relatos
proceden de la diversidad y particularidad teológica
de las comunidades, de los transmisores y de los redactores."
P-13
¿Cómo podrá salvarse aún la
frágil barquichuela cristológica?
Hans Küng da un golpe de timón y echa mano de
un neologismo teológico de nuevo cuño: resucitación.
Según Küng, resucitación y resurrección
son términos metafóricos, figurados, tomados
del despertar y el levantarse del sueño. Sólo
que en el despertar y levantarse de la muerte no se trata
de un retorno al anterior estado de vigilia de la vida cotidiana,
sino de una radical transformación a un estado completamente
distinto: la vida eterna.
Compárese la posición personal de Küng
con la de intérpretes más tradicionales identificados
con la ortodoxia. Véase para una confrontación
de pareceres el libro La Resurrección de Jesucristo,
[Ruckstuhl y Pfammatter, 1.973] en el que se defiende a
capa y espada la concepción de la resurrección
física, carnal, de Jesús, y se verá
porque el Vaticano mantiene en la cuerda floja a Küng
-de hecho ha sido inhabilitado para la enseñanza
oficial de la Teología y es tolerado en la actividad
que desempeña en otra cátedra de Teología
Ecuménica dirigida mayormente a seglares-.
No se hará suficiente hincapié en el hecho
agudamente traumático que la ejecución de
Jesús produjo en sus partidarios. El episodio de
la traición de Judas, la huida despavorida de sus
principales discípulos, su patética confesión
de derrota en la cruz... resultan incomprensibles, como
apunta Gonzalo Puente Ojea:
"Si el propio Jesús se hubiera manifestado previamente
como un Mesías expiatorio que sube a Jerusalén
con el expreso designio de morir allí martirizado
y humillado, y la construcción teológica de
Marcos gira en torno a la incomprensión por los discípulos
que le conocieron de la peculiaridad mesiánica del
Nazareno, la hipótesis de una conciencia mesiánica
tradicional en el Jesús histórico no excluye
la posibilidad de ciertas figuraciones apocalípticas
acuñadas muy eficazmente por los evangelistas décadas
más tarde."
EPÍLOGO
Que este tema sobrenatural de la resurrección es
armazón sine qua non en la doctrina cristiana -sobre
todo católico romana- se hace patente en la necesidad
de agarrarse -como a un clavo ardiendo- a cualquier oportunidad
que permita aventurar la realidad histórica de tal
acontecimiento. Todo lo que viene acaeciendo alrededor del
montaje fraudulento -con su ropaje tecnológico y
pseudocientífico- del sudario de Turín se
inscribe dentro de este alegato. Utilizando los cánones
más sofisticados de la técnica propagandista
sensacionalista -el reino sí es de este mundo-, diversos
sectores católicos han pretendido engatusar a la
opinión pública presentándole supuestas
pruebas irrefutables, científicas, que avalan los
superpoderes de su dios. Este tema, por su trascendencia,
merece un artículo. Pero el lector interesado puede
aquilatar el meollo de tales pretensiones por medio del
libro de Henri Broch Los fenómenos paranormales.
Una reflexión crítica, la obra de Joe Nickell
Inquest on the Shroud of Turin, diversos artículos
aparecidos en The Skeptical Inquirer y trabajos de miembros
de ARP recientemente publicados en la revista El Médico.
Así, logrará
P-14
vacunarse contra los perillanes de turno, es decir, el
STURP y en
nuestros lares algún ufólogo metido a evangelista
-cuyos libros por lo que parece no necesitan el nihil obstat-.
CONCEPTOS DE ESPECIAL INTERÉS
APOCALÍPTICA
Término derivado del griego apokalypsis, que significa
revelación, que ha sido aplicada a cierto tipo de
literatura judía y cristiana en que se pretende revelar
acontecimientos futuros que entran en el designio de Dios.
Este tipo de revelación se relacionaba originalmente
con la liberación del pueblo de Israel cuando se
hallaba oprimido por los paganos. Las calamidades sufridas
por el pueblo judío -durante el exilio de Babilonia,
por ejemplo- parecían ir en contra de las promesas
de Yahvé. Para dejar a salvo la justicia de Yahvé,
los profetas explicaron los sufrimientos de Israel como
un castigo por sus pecados, al mismo tiempo que prometían
una futura restauración. El Libro de David es el
ejemplar más antiguo de escrito apocalíptico.
A partir de entonces, la literatura apocalíptica
fue en aumento. Los escritos apocalípticos cristianos
más importantes son el Apocalipsis de San Juan y
el Apocalipsis de San Pedro. Hay también pasajes
apocalípticos en Mateo 24-25, Marcos 13 y Lucas 21.
CRISTO
Palabra castellana que proviene de la griega Christos, que
a su vez es traducción directa de la hebrea Mashiah
(Mesías), que significa ungido.
CRISTOLOGÍA
Estudio de la figura de Jesucristo como Dios encarnado en
la figura del Jesús histórico.
La afirmación de Pablo de Tarso de que Jesús
era un ser de condición divina planteó el
problema de como compaginar esta creencia con la doctrina
básica del monoteísmo, tensión insoslayable
de la Teología Cristiana. Esta extrapolación
de Pablo hizo pasar a Jesús del título de
Mesías de Israel al de Salvador Divino de la Humanidad:
Dios ha revelado sus designios a través de la persona
de Jesucristo.
DATACIÓN HISTÓRICA DE LOS EVANGELIOS CANÓNICOS
Marcos pasa por ser el más antiguo, situándose
su redacción entre el 70 y el 80 de nuestra era.
Mateo se redactó en griego entre los años
80 y 90 de nuestra era para las comunidades de Siria-Palestina,
quizás en Antioquía. Lucas se redactó
hacia el 90 de nuestra era. Y Juan se concluyó a
finales del siglo I (95-100).
Pero, un gran pero, los manuscritos o copias existentes
de los originales -que todos, sin excepción, se han
perdido- datan del siglo IV, siendo los más famosos
y mejor conservados el Codex Vaticanus (de primera mitad
de siglo) y el Codex Sinaiticus (de la segunda mitad), justo
cuando la fundamentación ideológica y doctrinal
de la Iglesia Cristiana ya se ha consolidado. Se puede conjeturar,
en base a las contracciones existentes en las redacciones
y referencias de apoyo que estas copias están rehechas
para que quepan en el marco de la dogmática recién
elaborada.
ESCATOLOGÍA
Término derivado del griego eschata (las cosas últimas)
utilizado para designar las creencias relativas a la muerte,
el juicio, el purgatorio, el cielo y el infierno. Con ciertas
variantes, este esquema aparece en todas las religiones
y forma parte esencial de la doctrina sobre el hombre.
P-15
EVANGELIOS
Transcripción del término griego Evangelion
(Buena Noticia). Se usó originalmente para designar
los relatos sobre la vida de Jesús escritos en griego
y tradicionalmente atribuidos a Marcos, Mateo, Lucas y Juan.
Los investigadores occidentales han estudiado críticamente
las fuentes originales y la autenticidad de los Evangelios
desde hace más de un siglo.
Existen muchos otros Evangelios, llamados Apócrifos
-del griego apocrypha (las cosas ocultas)-, que no fueron
incluidos entre los Evangelios Canónicos.
Los Evangelios poseen un gran valor para entender la vida
y el pensamiento del cristianismo primitivo. Son también
de gran importancia para el estudio del arte cristiano.
Los Evangelios Sinópticos -de sinópsis (una
sola vista)- se nutren de dos fuentes:
1) El relato primitivo que reproduce Marcos.
2) Fuente de los logia, colección de palabras de
Jesús que conocieron y utilizaron, además
del relato primitivo, Mateo y Lucas. Se les conoce también
como Fuente Q, por la inicial de la palabra alemana Quelle.
Los Evangelios Sinópticos conciben la parousia de
Cristo según el modelo de la interpretación
talmúdica de Ezna IV, 13 -la llegada con las nubes
del cielo-, mientras que en su concepción de la resurrección
de Jesús seguirán la línea interpretativa
de la Traslación de Enoch -ascensión a los
cielos como Hijo del Hombre.
Cada uno de los Evangelios fue escrito por una comunidad
eclesial de lengua griega situada fuera de Palestina y acredita
una actitud gentil -no judía- en su forma y composición.
Mateo y Lucas siguen la estructura del relato y la temática
general de Marcos, el más antiguo y que está
inspirado por una honda preocupación apologética.
Las epístolas paulinas son anteriores a la confección
de los relatos evangélicos. En la más directa
y precisa referencia paulina a la crucifixión, el
acontecimiento se presenta como el cumplimiento de un plan
divino que indujo a las potencias astrales de este aion
-los archontes- a crucificar al preexistente Señor
de la Gloria, sin
percatarse del significado de su acción criminal.
Nada se dice del lugar y fecha del trágico suceso,
ni de sus protagonistas -romanos y judíos-. El hecho
se transpone al plano del mito. (Corintios I 2, 6-8)
EXÉGESIS
Del griego exegiomai (conducir, guiar de principio a fin,
exponer en detalle, explicar, interpretar).
Ciencia de la interpretación que trata de establecer
el sentido de un texto o de una obra literaria. Utiliza
los métodos clásicos de lectura: la crítica
textual, literaria e histórica. Su objetivo es expresar
el texto de manera actual.
FARISEOS
Término procedente del arameo que significa los separados.
Desde el siglo II, se distinguieron por la estricta observancia
de la Torá. Sin embargo, a diferencia de los saduceos,
valoraban mucho la tradición oral -la Mishnah- y
eran hombres de ideas avanzadas en teología. Creían
en la resurrección de los muertos, en la retribución,
en los ángeles, en el libre albedrío humano
y en la providencia divina. Como partido, los fariseos desaparecieron
en el año 70 de nuestra era, pero sus creencias pasaron
al judaísmo rabínico.
JESÚS
Forma griega habitual del nombre hebreo Josué. Alguna
vez se le menciona también como Jeshú o Jeshúa.
P-16
KERYGMA
Término griego que significa predicación.
Se usa a propósito del evangelio cristiano para distinguir
su elemento de proclamación del de doctrina (didajé).
Se ha utilizado ampliamente en la teología moderna
para designar el mensaje esencial de los apóstoles.
PAROUSIA o PARUSIA
Término griego que significa presencia o venida.
Se emplea habitualmente en los estudios sobre el Nuevo Testamento
para designar la segunda venida de Cristo. La creencia en
que la parusia era inminente y en que había de significar
el fin del mundo condicionó profundamente las ideas
de los primeros cristianos: el hecho de que no se cumpliera
esta expectativa, a su vez, afectó mucho a la ulterior
evolución del cristianismo.
SADUCEOS
Partido político-religioso judío surgido en
el siglo II antes de nuestra era. Eran en su mayor parte
miembros de la aristocracia sacerdotal. Colaboraron con
las autoridades romanas con el fin de preservar la estabilidad
socio-política. De ahí sus iniciativas para
suprimir a Jesús. Eran opuestos a los fariseos, ya
que sólo aceptaban la Torá escrita. Negaban
la doctrina de la resurrección, así como la
existencia de ángeles y espíritus. Desaparecieron
con la catástrofe nacional del año 70.
SEPTUAGINTA
Llamada así en latín, Versión de los
Setenta.
Primera traducción griega del Antiguo Testamento,
realizada por orden de Tolomeo Filadelfo (283-243 antes
de nuestra era). Fue llevada a cabo por numerosos autores,
cuyo trabajo se extiende del 250 al 150 antes de nuestra
era. Estaba destinada a los judíos de habla griega,
especialmente de Alejandría. La traducción
de Los Setenta es conocida por algunos papiros del siglo
II antes de nuestra era y, sobre todo, por los Trabajos
de Orígenes (fin del siglo II antes de nuestra era)
y por el Codex Vaticanus del siglo IV. Es el texto de la
Biblia utilizado
por los cristianos desde los orígenes. Ella y la
Vulgata (versión latina hecha por San Jerónimo
en el siglo IV) han sido las dos versiones de referencia
durante casi veinte siglos hasta la llegada de las versiones
contemporáneas hechas directamente a partir de los
textos originales hebreos y apoyadas en las nuevas disciplinas
de exégesis bíblica.
TORA
Palabra hebrea que significa enseñanza, instrucción,
guía. Designaba la revelación de Yahvé
en el Pentateuco. Este término tiene a veces otras
connotaciones -por ejemplo cuando se usa para distinguir
la legislación
bíblica de las normas establecidas por los rabinos.
NOTAS
Dos buenas versiones modernas de la Biblia son:
Alonso Schökell, L.; y Mateos, J.: Nueva Biblia Española.
Editorial Cristiandad. 1.975.
Se ha trasvasado de los idiomas originales utilizando todos
los recursos que hoy ofrecen la filología y la estilística.
De ahí su calificativo de nueva, por ser la primera
traducción a un idioma moderno por equivalencias
idiomáticas o dinámicas: modismos, refranes,
máximas, giros populares hebreos o griegos por sus
correspondientes al español... Esta traducción
es de una gran belleza literaria -la recomendamos-, ya que
se empeña en transmitir la vibración poética
y el vigor descriptivo de los mejores textos originales.
Ubieta, Ángel (Dir.): Biblia de Jerusalén.
Editorial Desclée de Brouwer. Bilbao 1.969
P-17
Traducción de corte más tradicional.
Desde el punto de vista de la ortodoxia cristiana, las cuatro
obras siguientes -las tres primeras son de autores protestantes-
resultan del todo recomendables:
Bultmann, Rudolf [1.970]: Jesucristo y mitología.
Trad. de Ramón Alaix y Eduardo Sierra. Editorial
Ariel (Col. "Libros del Nopal"). 1.970.
Quizá el más atrevido teólogo cristiano
del siglo XX. Se ha hecho famosa su desmitologización,
intento de eliminación de los términos y de
la concepción mitológica según la cual
fue escrito el Nuevo
Testamento. Todo lo que ha venido después en Teología
se puede considerar descafeinado.
Davis, W.D. [1.979]: Aproximación al Nuevo Testamento.
Trad. de J. Valiente Mallá. Editorial Cristiandad.
1.979.
Dodd, C.H. [1.974]: El fundador del Cristianismo. Trad.
de Alejandro Esteban Lator Ros. Editorial Herder. 1.974.
Schillebeeck, E. [1.981]: Jesús, historia de un viviente.
Trad. A. Aramayona. Editorial Cristiandad. 1.981.
A pesar de su ortodoxia, este libro supuso una llamada al
orden por considerar su exégesis bastante atrevida
para los cánones vaticanistas.
Desde un punto de vista crítico:
Asimov, Isaac [1.985]: Guía de la Biblia. Trad. de
Benito Gómez Ibáñez. Editorial Laia.
Barcelona 1.985. 2 Vols..
A nivel popular, muy pedagógico.
Castro Zafra, Antonio [1.987]. Los círculos del poder
(Aparato Vaticano). Editorial Popular. 1.987.
Para comprender cabalmente el porqué la Iglesia Católica
Romana representa el mayor poder espiritual a nivel mundial.
Interrelaciones entre Poder, Historia y Teología.
Doods, E.R. [1.975]: Paganos y cristianos en una época
de angustia. La experiencia religiosa de Marco Aurelio a
Constantino. Trad. de J. Valiente Mallá. Editorial
Cristiandad.
Levine, E. [1.980]: Un judío lee el Nuevo Testamento.
Trad. de Luis Pérez. Editorial Cristiandad. 1.980.
Meyer, Marvin W. [1.986]: Las enseñanzas secretas
de Jesús. Trad. de Jordi Beltrán. Editorial
Crítica. 1.986.
Contiene cuatro Evangelios Gnósticos: El Libro Secreto
de Jaime, El Evangelio de Tomás, El Libro de Tomás
y El Libro Secreto de Juan. Fueron hallados entre los manuscritos
de Naj `Hammadi.
Puente Ojea, Gonzalo [1.974]: Ideología e Historia
(Formación del cristianismo como fenómeno
ideológico). Siglo XXI. 1.974
Este autor, recientemente destituido como embajador español
en el Vaticano, comenta una impresionante bibliografía.
Vermes, Geza [1.977]: Jesús el judío. Trad.
de José Manuel Álvarez Flórez y Ángela
Pérez. Muchnik Editores. Barcelona 1.977.
Vermes, Geza [1.981]: Los manuscritos del Mar Muerto. Trad.
de Nora Muchnik y José M. Álvarez Flórez.
Muchnik Editores. Barcelona 1.981.
En lo que se refiere al tema de la resurrección desde
el punto de vista de teólogos católicos:
Küng, Hans [1.983]: ¿Vida eterna?. Trad. de
José María Bravo Navalpotro. Editorial Cristiandad.
1.983.
P-18
Ruckstuhl, Eugen; y Pfammatter, Josef [1.973]: La resurrección
de Jesucristo. Trad. de Fernando Presa Sagarra. Editorial
Fax (Col. "Actualidad Bíblica"). 1.973.
LO IMPORTANTE NO ES TENER MUCHA INFORMACIÓN, SINO
SABER QUÉ SE TIENE:
ÍNDICE
(1.976-1.986)
de diez volúmenes de
The Skeptical Inquirer
The
Ten-Year
Index
of
The Skeptical
Inquirer
Volume 1 through Volume 10
1976-1986
Este índice de 104 páginas incluye:
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P-19
LA NAVAJA DE OCCAM
Elié A. Shneour
Elié A. Shneour es director del Instituto de Investigación
de Biosistemas de La Jolla (California), presidente de los
Escépticos de San Diego y Consultor Científico
del CSICOP.
El presente ensayo es uno de los publicados en The Skeptical
Inquirer con motivo del décimo aniversario de la
fundación del CSICOP.
Para los no iniciados -y, desgraciadamente, nuestro sistema
educativo asegura que éstos sean una vasta mayoría-
la ciencia parece arcana e inaccesible. Sin embargo, con
un módico esfuerzo intelectual, casi todos podemos
participar de sus elementos, y esto es lo que convierte
a la ciencia en la más igualitaria de las empresas
humanas. De haber sido esto reconocido al menos después
de la Segunda Guerra Mundial, no habría necesidad
de un CSICOP hoy en día, cuando incluso los altos
mandatarios gubernamentales, los líderes industriales,
los publicistas y los editores exhiben una vergonzosa ignorancia
acerca de este motor dominante de la civilización
moderna.
La ciencia es una herramienta intelectual y no un elemento
fáctico. Es la herramienta más poderosa que
jamás ha concebido la mente humana para controlar
su destino. En acusado contraste, la mayoría de las
religiones requieren creencias no críticas, resignación
ante los eventos terrenales y, sobre todo, que no se plantee
ningún interrogante. Como contrapartida, al creyente
se le garantiza que un día todas sus cargas terrenales
llegarán a un final, para comenzar una otra vida
de castigo o recompensa según haya sido su conducta
en la Tierra: castigo eterno para el malvado e idílico
cielo para el justo.
La ciencia no ofrece semejantes seguridades. Sólo
puede proporcionar acceso al mundo físico durante
el transcurso de la vida del hombre sobre la Tierra, y quizás
algún control sobre su destino inmediato. Y en ausencia
de un asidero o punto de referencia intelectual, la ciencia
no puede permitirse ninguna incursión en la cuestión
de la existencia o no de una deidad ética o de una
nueva vida tras la muerte física. Tiene que darse
por supuesto que los principios éticos, que empíricamente
se alcanzaron con el paso de milenios, deben prevalecer
tanto si existe una deidad como si no. ¿Sería
acaso más aceptable alguna forma de asesinato de
no existir los Diez Mandamientos? Esta transición,
de la esperanza en una nueva vida a la esperanza en el presente,
representa quizás el cambio moderno más traumático
en las expectativas del género humano. Y es la ciencia
la que retira el velo de la ignorancia y la superstición
para aliviar esa penosa transición.
No resulta pues extraño que el poder intelectual
de la ciencia atemorice a tantos. Tampoco resulta extraño
que por esta razón los sistemas educativos de todo
el mundo se hayan resistido a la ciencia, y continúen
haciéndolo; aunque raramente se admita -si es que
se admite- y, por el contrario, se justifique basándose
en
P-20
todo tipo de ideas irrelevantes. Pero mucha gente, que
simplemente
realiza una ligera incursión en lo que pasa por ser
ciencia, llega a atemorizarse, cuando no a desanimarse e
indignarse, ante las pretensiones de elitismo y condescendencia
exhibidas por la mayoría de sus más claros
y visibles practicantes.
Esto no tiene porqué ser así. Hay un principio
científico fundamental que tiene su mayor y más
beneficioso impacto inmediato en los asuntos rutinarios
de la existencia humana. Esta particular herramienta intelectual
se llama la Navaja de Occam. Como muchos de los principios,
fue articulado por primera vez hace mucho tiempo, en la
Edad Media, aunque aparece bajo diferentes formas en textos
anteriores y posteriores a esa época; por ejemplo,
en los del teólogo Durand de Saint-Purçain
en el siglo XIII y, posteriormente, en los de Galileo en
defensa de su hipótesis planetaria.
William de Occam fue un filósofo católico
influyente del siglo XIV que ocasionó a la Iglesia
un buen cúmulo de problemas, fue excomulgado y posiblemente
murió en la Gran Plaga de 1.349. Occam es conocido
por su famosa navaja intelectual, principio cuyo enunciado
dice: Non sunt multiplicanda entia praeter necessitatem,
que viene a significar que las cosas no deben multiplicarse
más allá de lo necesario, y que puede expresarse
también como "no se deben hacer montañas
de las insignificancias". Ello indica que la parsimonia
en el pensamiento está normalmente más cercana
a la verdad, o que la explicación más simple
de una observación tiene más probabilidades
de ser la correcta.
La explicación razonable y simple de este principio
a las afirmaciones de lo paranormal haría que la
mayoría de estas fueran consignadas rápidamente
al olvido. Ello liberaría a sus promotores de frustrantes
traumas emocionales y del gasto de recursos que pueden dirigirse
hacia objetivos más fructíferos. Por todo
esto, los biorritmos, la astrología, los avistamientos
ovni, el Triángulo de las Bermudas, el monstruo del
lago Ness, los zahoríes, los fenómenos psi
y similares, no han sido capaces de resistir el escrutinio
de la Navaja de Occam en el aspecto de separar lo real de
lo ficticio. El siguiente ejemplo, particularmente agudo,
está adaptado de un artículo de T.H. Jukes
[Nature, 285: 130, 1.980].
Según la Declaración de Creencia de la Sociedad
para la Investigación de la Creación, que
debe ser subscrita por todos sus miembros, la Biblia es
la palabra impresa de Dios y es científicamente cierta
en todos los manuscritos originales. Todos los seres vivos,
incluido el hombre, fueron creados de novo por Dios durante
la semana de la Creación. El Diluvio descrito en
el Génesis, y lo referente a Noé, fue un evento
histórico mundial por su alcance y efectos. La Sociedad
para la Investigación de la Creación rechaza
todas las alternativas a este fenómeno, señalando
en particular las precisiones bíblicas en lo referente
a medidas exactas, incluyendo las dimensiones del Arca y
la duración del Diluvio.
Los portavoces de esta organización, algunos de ellos
poseedores de avanzados grados académicos en disciplinas
científicas, señalan que la datación
isotópica está en un error, que la evolución
darwiniana está en contradicción con la segunda
Ley de la Termodinámica y que la interpretación
de los restos fósiles por parte de la moderna paleontología
es una falacia. Según ellos, la
P-21
única explicación aceptable para la Creación
se encuentra en la Biblia.
La aplicación de la Navaja de Occam al relato bíblico
del Diluvio conduce al siguiente análisis: el Génesis
6-8 presenta un Arca de tres pisos de un volumen de 43.000
metros cúbicos (1 codo = 0,46 metros cúbicos).
El equipo de Noé que construyó la descomunal
Arca y reunió allí a todos los animales terrestres
(algunos de ellos peligrosos), junto a la monumental cantidad
y variedad de alimentos para un año, sumaba un total
de ocho personas.
La Biblia pasa por alto el modo en que tal minúsculo
grupo, con un entendimiento racional no definido con claridad,
sin la adecuada experiencia, y en un periodo de tiempo críticamente
limitado antes de que comenzase el Diluvio, llevó
a cabo la proeza. Decir que "Dios proporcionó
los medios" no es una explicación aceptable
en un contexto científico. Los "materiales y
métodos" deben describirse in extenso y resultar
verosímiles, al menos para los criterios del sentido
común, antes de que puedan aceptarse como auténtica
ciencia.
Otro problema con el que nos encontramos si aceptamos literalmente
el Arca bíblica es que existe un equilibrio ecológico
exquisitamente delicado entre las especies vivientes; muchas
son obligadas predadoras o parásitas de otras. No
existe ninguna explicación acerca de cómo
se conservó ese equilibrio a bordo del Arca. El insectario
del Arca debería haber incluido alrededor de un millón
de especies. La pajarera, cerca de 25.000 especies de aves.
El volumen de las restantes especies que habrían
tenido que acomodar rondaría las 15.000 parejas de
mamíferos, 6.000 parejas de reptiles, 2.500 especies
de anfibios, por no decir nada de los finísimos entornos
de cultivo donde se conservarían decenas de miles
de microorganismos, algunos con sus virus asociados, en
cuanto a la difícil labor de reunirlos, catalogarlos
y mantenerlos vivos sin disponer tan siquiera de un microscopio.
Y, si la Biblia es la palabra impresa de Dios, ¿cómo
es que esos microorganismos, ubicuos y esenciales residentes
del planeta, no son ni siquiera mencionados?
A continuación está el problema botánico.
En la historia del Génesis sobre el Arca de Noé,
no hay ninguna mención a las plantas; aunque es obvio
que el Arca hubo de contenerlas, bien como alimento para
los animales, bien para la posterior repoblación
de la Tierra tras el Diluvio. Pero si la narración
del Diluvio es precisa, llovieron literalmente torrentes
de agua. Los cielos tuvieron que nublarse para transportar
semejante humedad, reduciendo la fotosíntesis, el
fundamento de la vida terrestre, a casi nada. Para absorber
los rayos solares y sobrevivir, todas las plantas verdes
habrían tenido que permanecer debidamente separadas
unas de otras en la cubierta del Arca, suponiendo que el
terrible y continuo aguacero no las destruyera, barriéndolas
de la cubierta junto con la tierra a la que estaban prendidas.
¿Cómo pudieron todas esas plantas encontrar
suficiente espacio abierto en el Arca y dejar espacio suficiente
para el resto de los animales? Si el volumen total del Arca
se divide equitativamente entre todas las especies de animales,
olvidándonos de las plantas, queda menos de un metro
cúbico disponible para cada pareja de vertebrados
y para su respectivo suministro completo de
P-22
comida para todo el viaje. ¿Y qué se hizo
con el problema de los desperdicios, obviamente masivos,
que generaría semejante cargamento?
Por el momento, el lector es consciente de las enormes discrepancias
a enumerar en el caso de aceptarse literalmente el relato
bíblico del Diluvio, y 4.500 metros sería
también una estimación razonable. Tomando
la menor de estas dos cifras para calcular el volumen de
precipitaciones generada por el Diluvio, se llega a una
cifra de 393 millones de millas cúbicas de agua,
lo que supone un 40% más que todo el agua existente
en la Tierra.
He aquí otra manera de aplicar la Navaja de Occam
al citado ejemplo: según la Biblia, llovió
durante 40 días y 40 noches, o, lo que es lo mismo,
960 horas. Para alcanzar 3.100 metros, debía haber
llovido de tal forma que hubiera hecho zozobrar a cualquier
buque y, por descontado, hubiera hecho perecer a todos sus
pasajeros. Pero admitiendo que el Arca fuera capaz de afrontar
con éxito semejante aguacero -hicieron falta 167
días para que el agua descendiera a sus niveles normales-,
¿qué ocurrió con todo ese agua? Ésta
no pudo encontrar espacio en el interior del planeta en
tan poco tiempo, de no haberse generado cataclismos tan
importantes como la erupción del Krakatoa. Si, de
otra manera, el agua desapareció en el espacio exterior
por alguna clase de cataclismo ultraevaporador al que no
habría podido sobrevivir ningún ser vivo,
¿porqué y cómo se detuvo en el momento
justo para dejar atrás ríos, lagos y océanos?
Salvo que los creacionistas puedan responder a estas preguntas
de un modo racional o dejen de insistir en que lo suyo es
un legítimo asunto científico, como presuntos
científicos se harán únicamente acreedores
de la burla y el ridículo. La ciencia descansa sobre
unos cimientos hechos a base de la observación cuidadosa
y del chequeo repetido de hipótesis, al objeto de
eliminar los sesgos inherentes al género humano.
Sólo cuando una hipótesis ha demostrado que
se ajusta a los hechos observados resulta posible aplicar
a ésta unas reglas de lógica formal y derivar
consecuencias con valor predictivo. Cualquier ser humano
es bienvenido a la causa de la ciencia. Aquí no existen
dogmas de fe que tengan que aceptar los miembros, sólo
la aplicación demostrable de la razón.
Copyright, 1.986, Elié A. Shneour.
En The Skeptical Inquirer (Buffalo, New York), vol. X, Nº
4 (verano 1.986), 310-313; bajo el título "Occam's
Razor".
Trad. de Jesús Martínez Villaro.
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FENÓMENOS PARANORMALES
Luis Alfonso Gámez Domínguez
En febrero de 1.985, la revista Algo publicaba el reportaje
de Glen Garelik "Fenómeno Ovni. Objetos voladores
totalmente identificados". El artículo en cuestión
explicaba como unos ovnis que se habían estado observando
en el Valle del Hudson durante 1.983 y 1.984 habían
sido
creados en realidad por un grupo de pilotos que se autodenominaban
los marcianos. Los casos habían merecido la atención
del Centro para el Estudio de los Ovnis (CUFOS), cuyos expertos,
a pesar de que los pilotos demostraron cómo habían
llevado a cabo la gigantesca tomadura de pelo, siguieron
manteniendo que se trataba de auténticas observaciones
ovni. Las ansias de encontrarse ante misteriosos sucesos,
llevaron a representantes del CUFOS a escribir artículos
en la revista británica Flying Saucer Review defendiendo
la imposibilidad de identificar convencionalmente los objetos
avistados sobre el Valle del Hudson.
Pues bien, cuando han pasado tres años desde que
se publicara originalmente la explicación en la revista
estadounidense Discover y uno pensaba que los ovnis del
Valle del Hudson estaban pudriéndose en los catálogos
de sucesos explicados junto a casos como el de Kenneth Arnold,
el matrimonio Hill, etc., resulta que aparece en los Estados
Unidos un libro que defiende la autenticidad de los avistamientos
del Valle del Hudson. Los autores de la obra en cuestión
son el fallecido Josef Allen Hynek, Philip J. Imbrogno y
Bob Pratt y su título es Night Siege: The Hudson
Valley Ufo Sightings. Una vez más, queda demostrado
que la mayoría de los ufólogos prefieren cultivar
el sensacionalismo al rigor y que, en la mayoría
de los casos, la honradez es a los ufólogos lo que
la inteligencia a los chimpancés.
Y hablando de animales, a finales de octubre apareció
en las librerías la tercera parte del Caballo de
Troya de Juan José Benítez. Las ventas de
las dos obras anteriores de la saga parecen haber animado
al autor a embarcarse en una empresa tan ambiciosa que le
hace manifestar en la solapa de su último libro que
su obra se verá concluida en el año 2.004.
P-24
Caballo de Troya se inicia cuando el periodista J.J. Benítez,
en el papel de intrépido reportero, tiene conocimiento
gracias a un militar retirado de los Estados Unidos de la
existencia de un viaje en el tiempo llevado a cabo por la
NASA años atrás a la Palestina de la época
de Jesucristo. Cuando fallece su fuente de información,
Benítez se encuentra con unas pistas en clave para
dar con una documentación impresionante que el militar
había puesto a buen recaudo. Haciendo gala de unas
dotes deductivas realmente sorprendentes, el audaz periodista
consigue hacerse con la documentación. ¡Ah!,
pero todavía hay que salir de los Estados Unidos
y la CIA anda tras sus pasos. Con una astucia que pone de
manifiesto que los profesionales del servicio de inteligencia
de los Estados Unidos son vulgares aprendices al lado de
Benítez, el reportero logra llegar a nuestro país
con la documentación. A partir de aquí, Benítez
se pone a narrarnos las circunstancias que envolvieron el
pretendido viaje en el tiempo, dedicándose una vez
situada la acción en Palestina a reescribir los Evangelios
a su manera, con platillos volantes incluidos. Y así
van tres libros...
Supone preocupante que un libro como Caballo de Troya, una
teología light sin más pretensiones que las
comerciales, haya sido un clamoroso éxito de ventas
durante los últimos años. Ello habla muy poco
a favor de la capacidad crítica del público
español, que se ve masivamente atraído por
una obra que ensalza la figura de Jesucristo aderezándola
con especias pseudocientíficas. ¿Acaso no
está claro, por poner un ejemplo de lo disparatado
de la historia, que, si la NASA hubiera dispuesto de la
tecnología que este cazador de ovnis le atribuye
en su libro, jamás hubiera explotado el Challenger?
Por otro lado, la edición y lanzamiento de la saga
desprende un cierto olor a podrido. Resulta evidente lo
fantástico e irreal de la historia, que si hubiera
sido considerada como novela no habría merecido nuestra
atención. Sin embargo, desde el lanzamiento del primer
libro de la saga, Benítez ha recalcado en varias
ocasiones que la historia se basa en una documentación
real que obra en su poder. Hay que apuntar que en la primera
parte de Caballo de Troya aparece en las primeras páginas
la clasificación del libro como Novela, calificación
que posteriormente se ha suprimido de sus continuaciones.
Esta maniobra de hacer pasar una novela fantástica
como un ensayo ha contado con la colaboración de
la prensa española. Así, Caballo de Troya
ha puesto en evidencia la existencia de algunos Plateros,
que pastan en las secciones de cultura de las redacciones
de conocidos diarios y revistas españoles y que han
incluido la obra en las listas como una de las más
vendidas en el apartado de no ficción. Y es que,
ya se sabe, a los Plateros sus orejas los delatan.
Durante el pasado verano y otoño, Nessie volvió
a convertirse en el centro de atención de la prensa.
Una vez más -y van...-, se había montado la
expedición que iba a demostrar al mundo que en las
aguas del lago Ness existe un monstruo. Claro que eso decían
los estudiosos antes de que se dieran a conocer los resultados
de la expedición. Ahora resulta que la sofisticada
tecnología de la que no iba a escapar el monstruo
deja huecos a la duda, que puede que... En fin, la historia
de siempre.
P-25
Calificada como "la mayor operación científica
llevada a cabo en el lago Ness", la llamada Operación
Escrutinio en Profundidad contó con un presupuesto
de doscientos millones de pesetas dedicado a explorar durante
tres días el lago con veinticuatro lanchas equipadas
con "lo último en la tecnología sonar".
Participaron en ella sesenta personas, encabezadas por el
naturalista aficionado Adrian Shine, y el resultado fue
francamente desastroso para los seguidores del esquivo monstruito,
lo que dio la razón a William Hill, quien había
apostado doscientos millones de pesetas a que no se iba
a identificar al monstruo.
De todos modos, aunque Shine ha manifestado que Nessie no
es más que una leyenda y no se ha encontrado ninguna
prueba de su, para Tony Harmsworth, director del Museo del
Monstruo del Lago Ness, esto "lo que significa es que
está durmiendo" en alguna de las grutas que
existen en las profundidades del lago.
Los expertos pseudocientíficos pretendían
callar al activo escéptico escocés Steuart
Campbell, autor del libro The Loch Ness Monster: The Evidence;
pero sólo han conseguido hacer una vez más
-y van...- el ridículo.
Si hay una palabra que define perfectamente la sensación
que me embargó en la noche del jueves 12 de noviembre
al ver el programa de José María Íñigo
emitido por la Televisión Vasca (ETB) es ridículo.
Y es que uno ya no sabe que pensar...
El 12 de noviembre al mediodía me enteré de
la presencia de Uri Geller -sí, aquel que doblaba
cucharas- en el programa de José María Íñigo
e hice lo posible por hablar con uno de los responsables
del espacio. Al final, di con el subdirector, Santiago Marcilla,
y le expuse mi intención de que Félix Ares
de Blas y quien esto firma estuviesen junto a Uri en su
aparición televisiva. Santiago Marcilla quedó
en llamarme media hora después para darme una respuesta
definitiva y, cuando lo hizo a las 13 horas y 45 minutos,
me dijo que no habíamos avisado con el tiempo suficiente
y que no podía ser. Le dije que yo me había
enterado aquella misma mañana, y él me explicó
que no querían que se hubiera enterado nadie hasta
la emisión del programa. Es decir, yo jamás
podría haber avisado antes.
El día fue bastante intenso y al final me senté
ante el televisor y allí estaba Geller. Bastante
cambiado desde su aparición en RTVE hace doce años,
ahora tiene una cuidada apariencia y unos modales refinados.
En esencia, sus gestos y el tipo de planos que pedía
al realizador -porque fue él quien llevó las
riendas- eran los mismos que había tenido ocasión
de ver en el vídeo que nos mostraron durante su visita
a España Wendy M. Grossman y Mark Plummer. Hubo en
particular un primer plano de Uri que hasta me resultó
familiar. Quedó demostrado que el doblador de cucharas
israelí tiene muy bien aprendida su puesta en escena.
Durante el espectáculo, Uri recurrió a tres
clásicos de su repertorio: la telepatía, el
arreglo de relojes y el truquito de la brújula.
P-26
En primer lugar, dibujó algo en un papel y dijo
a la gente que intentara percibir lo que él les iba
a transmitir. No acertó nadie en el estudio y lo
que Geller había dibujado era una casa con un árbol
al lado. Luego, explicó el método para poner
en marcha relojes y animó a la gente a intentarlo
en sus casas. Y, por último, hizo con el poder de
su mente que se moviera una brújula. Lo cierto es
que una casa o un árbol es lo que dibuja mucha gente
cuando le piden que dibuje algo, que un reloj parado debido
al desuso puede ponerse en marcha tras frotarlo entre las
manos y darle pequeños golpecitos, y que basta un
imán para mover una brújula. En sí,
nada de lo que hizo Geller reveló la existencia de
sus poderes.
El nuevo truco que presentó se basó en hacer
que en su mano, y después de frotarla con un dedo,
brotara una semilla de rábano de entre un pequeño
montón que tenía en la palma. Aunque no conozco
la explicación, prometo investigarlo y darla a conocer
en estas páginas.
Por supuesto, la centralita de la Televisión Vasca
se colapsó y Geller e Íñigo animaron
al público a escribir a la prensa narrando sus experiencias.
Siguiendo su consejo, Félix Ares de Blas y yo redactamos
un comunicado..., pero ésa es otra historia.
En definitiva, el retorno de Uri no pasa de ser una mala
segunda parte en la que se repiten los mismos efectos especiales
que hace doce años y que no tiene el mismo atractivo
que el original; quizás sea que hace doce años
uno todavía era un pobre ingenuo.
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EL FRAUDE DEL MAJESTIC-12
CUANDO LOS OVNIS SE ESTRELLAN... CONTRA EL SENTIDO COMÚN
Los documentos Alto Secreto que fueron ampliamente divulgados
por los medios de comunicación en el verano de l.987,
y que se dijo revelaban que el gobierno de los Estados Unidos
había recuperado en secreto un platillo volante estrellado
y cuatro cadáveres alienígenas cerca de Roswell
(New Mexico) hace cuarenta años, son torpes falsificaciones
y así lo ha demostrado el Comité para la Investigación
Científica de los Supuestos Hechos Paranormales (CSICOP).
"La evidencia muestra claramente que éstos son
documentos fraudulentos", ha manifestado Paul Kurtz,
presidente del CSICOP. Los documentos han sido ampliamente
divulgados por todo el mundo, siendo objeto de la atención
de The New York Times y el popular programa Night Line de
la ABC en los Estados Unidos y de la del diario El País
y la revista Interviú en España, por citar
sólo los medios de mayor repercusión pública
en nuestro país. "Esto representa uno de los
más deliberados actos de engaño jamás
perpetrados contra los medios de comunicación y el
público", según Kurtz.
El análisis del tema llevado a cabo por el CSICOP
ha sido dirigido por Philip J. Klass, presidente del subcomité
Ovni y autor de diversos libros escépticos sobre
el tema. El informe final incluye los hallazgos de Jo Ann
Williamson, Jefe de la Sección de Consultas Militares
del Archivo Militar en Washington D.C.. Los documentos fraudulentos
mantienen que poco después de que un platillo volante
estrellado y cuatro cadáveres alienígenas
fueran recuperados por el gobierno de los Estados Unidos
en julio de 1.947, el presidente Harry S. Truman creó
un grupo secreto llamado Majestic-12 (MJ-12), formado por
doce personalidades científicas del país dedicadas
a estudiar la nave y los extraterrestres.
Así, el presidente Dwight D. Eisenhower y todos sus
sucesores -incluido Ronald Reagan- fueron capaces de mantener
en secreto los
platillos y los cadáveres extraterrestres, a pesar
de su incapacidad a la hora de ocultar a la opinión
pública los escándalos Watergate e Irangate.
Los documentos del MJ-12 fueron facilitados a los medios
de comunicación en mayo por William L. Moore y dos
investigadores ovni asociados al primero; Stanton T. Friedman
y Jamie Shandera. Parecían confirmar las afirmaciones
que Moore y Charles Berlitz hicieron hace años en
su libro El incidente acerca de que el gobierno había
recuperado un platillo estrellado.
De acuerdo con Moore, las fotografías de los documentos
del MJ-12 fueron encontradas en un rollo de película
de 35 milímetros no revelado recibido por Shandera
en diciembre de 1.984 de un remitente anónimo. Moore
sostiene que él, Shandera y Friedman dedicaron más
de dos años a comprobar la autenticidad de los documentos
del MJ-12 antes de decidir hacerlos públicos recientemente.
El ufólogo británico Timothy Good hizo unas
declaraciones
P-28
similares, basadas en los mismos documentos, que también
recibió de manera anónima.
Moore ha afirmado recientemente que "es nuestra considerada
opinión, basada en investigaciones y entrevistas
que nos han llevado hasta aquí, que los documentos
y sus contenidos parecen ser genuinos. Al menos, es posible
establecer con certeza que absolutamente nada que sugiera
otra cosa ha salido a la superficie durante nuestra investigación".
Según Moore, esta investigación ha incluido
"muchos días... consumidos en peinar los fondos
del Archivo Nacional en Washington D.C. y las bibliotecas
presidenciales de Truman y Eisenhower...
Las declaraciones de Moore han sido puestas en duda por
Klass, miembro del Consejo Ejecutivo del CSICOP, quien ha
encontrado la suficiente evidencia en varias semanas como
para demostrar que los documentos son falsificaciones. Klass
escribió a los directores de la Biblioteca Truman
y la Biblioteca Eisenhower para obtener documentos del mismo
tipo y consultar con funcionarios del Archivo Nacional que
se habían mostrado escépticos acerca del memorando
clave.
Moore y Shandera admiten que este memorando es la piedra
angular de su posicionamiento a favor de la autenticidad
de los documentos del MJ-12: "Por primera vez",
de acuerdo con Moore, "tenemos un documento oficial,
obtenido a través de un organismo púb1ico
que habló acerca del MJ-12". Según Shandera,
el memorando "nos brinda una pista evidente que conduce
hacia un documento [del gobierno] que se refirió
al MJ-12".
Este documento pareció ser una copia de carbón
sin firma de un memorando fechado el 14 de julio de 1.954,
escrito por Robert Cutler, entonces secretario especial
del presidente Eisenhower, al general Nathan Twining, entonces
jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea de los Estados
Unidos. El memorando informaba a Twining de un cambio de
último minuto en los planes de una sesión
informativa sobre el proyecto de estudios especiales MJ-12
a la que asistirían el presidente Eisenhower y el
Consejo Nacional de Seguridad el 16 de julio.
Pero Cutler no pudo haber escrito este memorando del 14
de julio, contando los muy recientes cambios en la agenda
de Eisenhower, porque Cutler había partido de Washington
once días antes en un largo viaje para visitar las
instalaciones militares en Europa y el Norte de África
y no volvió a Washington hasta el 15 de julio.
De todo esto fue informado Klass por Martin M. Teasley,
director auxiliar de la Biblioteca Dwight D. Eisenhower
en Abilane (Kansas), en contestación a una consulta
suya. Teasley envió a Klass una copia del informe
del viaje que hizo Cutler a ultramar del 3 al 15 de julio,
escrito el 20 de julio.
Las sospechas acerca de la autenticidad del memorando surgieron
en el Archivo Nacional después de consultas generadas
por la publicación de los documentos del MJ-12. El
memorando fue encontrado por Moore y Shandera en julio de
1.985 en una caja de entre 126 de lo que una vez fueron
documentos de inteligencia de las
P-29
Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos calificados
Alto Secreto, cada uno de los cuales tiene un número
de registro concedido por las Fuerzas Aéreas antes
de ser depositado en el Archivo Nacional. El memorando de
Cutler "no posee tal número", de acuerdo
con Jo Ann Williamson, Jefe de la Sección de Consultas
Militares del Archivo Militar.
Esto instigó al Archivo Nacional a ahondar en el
tema. A primera vista, el memorando de Cutler, redactado
sobre fino papel cebolla, parecía ser una copia de
carbón sin firma anterior a la Era Xerox. Pero los
análisis mostraron que no tenía la característica
Marca de Agua del Águila de todos los documentos
sobre papel cebolla del gobierno tal y como se ha comprobado
en otros memorandos de Cutler existentes en la Biblioteca
Dwight D. Eisenhower en Abilane (Kansas). Además,
las muescas del impacto de los tipos de la máqui