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ARP
LA ALTERNATIVA RACIONAL
BOLETÍN Nº 9
MAYO-88

LA ALTERNATIVA RACIONAL
La Alternativa Racional es el órgano informativo de la asociación Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP).
Depósito Legal: BI.11-1.986.
Editores:
Félix Ares de Blas
Luis Alfonso Gámez Domínguez
Jesús Martínez Villaro
Composición:
Jesús Martínez Villaro
Dibujante:
Aitor Fernández de Quincoces
Impresión:
Librería-Fotocopias Urdangarín; Avda. Isabel II, 14; 20011 San Sebastián.
Precio de subscripción:
España y Portugal: 1.500 Pta
Resto del mundo: $14.00
ALTERNATIVA RACIONAL A LAS PSEUDOCIENCIAS (ARP)
Apartado de Correos Nº 6.112; 48080 Bilbao.
Nº Registro Estatal: 71.144
Presidente:
Félix Ares de Blas
Vicepresidente:
Álvaro Fernández Fernández
Socio de Honor:
Mario Bunge
Sumario
Número 9 Año III
Mayo de 1.988
Editorial........................ 3
El caso del portentoso
sapo extraterrestre.............. 5
El estallido de la historia
de los platillos estrellados.....15
Fenómenos Paraanormales..........20
Sobre el racionalismo............24
El retorno de Uri Geller.........27
Libros...........................33
Desde el sillón escéptico,
recomendamos:....................35
El Correo del Lector.............36
Portada:
Aitor Fernández de Quincoces
La Alternativa Racional mantiene intercambio de contenidos con otras publicaciones escépticas de asociaciones reconocidas por el CSICOP.
Fuera del margen arriba indicado, queda prohibida la reproducción total o parcial de contenidos sin la previa autorización expresa de
los editores o de los autores.
La Alternativa Racional no se identifica necesariamente con las
opiniones de los artículos firmados, que pertenecen a la exclusiva responsabilidad de los autores.

EDITORIAL
Félix Ares de Blas
Luis Alfonso Gámez Domínguez
Jesús Martínez Villaro
No han sido muchas las noticias que Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP) ha protagonizado desde la aparición del número anterior de La Alternativa Racional, pero sí ha habido algunas significativas de las que vamos a informar seguidamente.
Como consecuencia de la visita de Uri Geller a nuestro país en noviembre del pasado año, ARP envió a los medios de comunicación un extenso informe sobre el carácter fraudulento de dicho personaje. Que tengamos conocimiento, se hicieron eco de nuestro comunicado Deia (15-XI-1.987), El Diario Vasco (15-XI-1.987) y Algo (febrero 1.988).
Mark Plummer, director ejecutivo del Comité para la Investigación Científica de los Supuestos Hechos Paranormales (CSICOP), le comunicó a Félix Ares de Blas el 18 de noviembre de 1.987 que el Consejo Ejecutivo de dicha asociación había decidido nombrarle Consultor Científico y Técnico del CSICOP. Ésta es la primera ocasión en que un español es elegido para formar parte del reducido grupo de Miembros y Consultores que conforman el CSICOP.
El 27 de noviembre, Félix Ares de Blas y Luis Alfonso Gámez Domínguez ofrecieron en Santander en el Centro Cultural de la Caja de Ahorros de Santander y Cantabria la conferencia "El gran engaño de los platillos volantes". El acto clausuró el ciclo de conferencias titulado "De los platillos volantes a los ovnis: Cuarenta años de ufología", organizado por el Centro para la Investigación de Objetos Volantes Extraterrestres (CIOVE). La disertación consistió en una detallada exposición del punto de vista escéptico sobre las apariciones de ovnis y provocó un animado coloquio e interesantes intercambios de opinión en la cena que se celebró después del acto.
Durante la segunda mitad del pasado año, la Junta Directiva de ARP vio mermada su capacidad de actuación debido a la imposibilidad de algunos miembros de participar activamente en la gestión de la asociación. Esto, junto con la incorporación de nuevos socios ocurrida después del verano, justificó la celebración en Madrid el 6 de diciembre de 1.987 de una Asamblea General Extraordinaria. En el transcurso de dicha reunión, fue elegida la Junta Directiva que en la actualidad dirige la asociación:
Presidente: Félix Ares de Blas
Vicepresidente: Álvaro Fernández Fernández
Secretario: Luis Alfonso Gámez Domínguez
Vicesecretario: Víctor Javier Sanz Larrínaga
Tesorero: Gabriel Naranjo Fernández
Vocal: José Martorell Soto
Vocal: Mario Bohoslavsky
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A mediados de diciembre, nos llegó desde Montevideo una carta de Julio Sanjurjo Bugallo, en la que nos informaba de la intención que tiene un reducido grupo de personas de dar los primeros pasos de cara a la formación de una asociación escéptica en Uruguay. Ya hemos propiciado un primer contacto con nuestros colegas uruguayos y vamos a hacer todo lo posible por establecer estrechos lazos de colaboración con estos compañeros del otro lado del Atlántico.
Desde enero, hemos establecido relación con el Equipo Central de Investigación sobre Fenómenos Aéreos (CENAP) de Alemania Federal a través de Werner Walter. El CENAP, asociado a la Sociedad para la Investigación Científica de las Paraciencias (GWUP), centra su atención exclusivamente en el análisis escéptico del tema ovni. Walter pretende conformar un frente escéptico ufológico mundial y publica la revista CENAP Report. En sus interesantes cartas, nos ha pedido que le enviemos colaboraciones sobre el tema para la publicación en dicha revista. Si bien en un principio, por dificultades idiomáticas, las colaboraciones tenían que estar escritas en inglés; en su última misiva, Walter nos notificaba que había encontrado una persona que podía traducir al alemán artículos escritos en español. Queremos hacernos eco de la petición de este compañero e invitaros a que enviéis a nuestra dirección colaboraciones y noticias sobre el tema ovni que nosotros haremos llegar a nuestros colegas del CENAP.
Abundando en el tema de las colaboraciones, y dada la estrecha relación que mantenemos con los Escépticos Irlandeses, os animamos a que mandéis a nuestra dirección colaboraciones redactadas en la lengua de Shakespeare. Nosotros haremos llegar vuestros trabajos a Wendy M. Grossman, editora de The British & Irish Skeptic, para que considere su publicación en dicha revista, que día a día se está revelando como uno de los más interesantes foros de reflexión crítica sobre los temas paranormales del mundo.
Además, cualquier información que necesitéis sobre publicaciones escépticas y sugerencia, idea o crítica que tengáis, podéis comunicarla por escrito a nuestra dirección, con la seguridad de que os responderemos gustosamente.
En este número de LAR, un sapo partero saca a la luz la ineptitud de algunos ufólogos, Philip J. Klass nos explica porqué la historia de platillos volantes estrellados tiene tanta consistencia como un castillo de naipes, José Martorell Soto reflexiona sobre el racionalismo y empujamos a Uri Geller a escena sin careta ni maquillaje.
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EL CASO DEL PORTENTOSO SAPO PARTERO EXTRATERRESTRE
Félix Ares de Blas
Luis Alfonso Gámez Domínguez
Jesús Martínez Villaro
En diversas ocasiones durante los últimos años, los miembros de Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP) interesados por el denominado fenómeno ovni nos han llamado la atención a los autores por nuestra vagancia a la hora de redactar el artículo definitivo sobre uno de los más llamativos casos ovni ocurridos en España. Aunque un resumen de nuestra investigación vio la luz en la revista Cuadernos de Ufología hace ya casi cuatro años [1], las miradas asesinas de nuestros compañeros y los nuevos datos que desde aquel entonces se han sumado al informe nos han obligado a escribir estas páginas.
La complejidad de la investigación y el hecho de que en el transcurso de la misma se evidenciaran ciertos comportamientos y actitudes un tanto "anormales" pueden servir al lector para hacerse una idea de los inconvenientes que encuentra en su camino toda persona que quiere estudiar un avistamiento ovni con rigor. Igualmente, en este caso, la parcial actitud de algún medio de comunicación de masas público fue en detrimento de la información veraz y responsable que el público tiene derecho a recibir.
De 1.975 a 1.980, la ufología española vivió una época esplendorosa que se reflejaba en gran cantidad de obras de autores españoles y extranjeros y la existencia de numerosas publicaciones periódicas centradas en el tema o que solían tocarlo habitualmente: Stendek, Vimana, Contactos Extraterrestres, Mundo Desconocido o Karma 7, además de un número difícil de determinar de fanzines. La península estaba plagada de jóvenes interesados por los ovnis. Las actitudes de los grupos juveniles se movían entre la demencial credulidad de quienes invocaban a los extraterrestres mediante la llamada vasografía y se iban a ver ovnis por las noches y la moderación de quienes creían que había que estudiar el tema con un mínimo de rigor y seriedad. Todas las ciudades españolas contaban con grupos juveniles de tan dispares
tendencias y Bilbao -para no ser menos- también.
A finales de la década de los setenta, se había formado en Bilbao un reducido grupo de jóvenes interesados por el tema ovni, uno de los dos núcleos de la capital vizcaína que "pasaba" de extraterrestres salvadores y pretendía dedicarse a analizar el tema lo más minuciosamente posible. En este grupo estaban las dos primeras personas que tuvieron conocimiento de los hechos a los que dedicamos este artículo: José Ángel Hermosilla y Pedro Javier Gómez, y uno de los autores: Luis Alfonso Gámez. En 1.979, el último se acababa de incorporar al grupo, mientras que los dos primeros llevaban ya algún tiempo trabajando juntos.
Durante 1.979, José Ángel Hermosilla le comentó a Luis Alfonso Gámez en repetidas ocasiones que andaba detrás de una cinta
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grabada en el barrio bilbaíno de Zurbaran en la que se había recogido el sonido de un presunto ovni. La intención de José Ángel Hermosilla -que ya en aquella época daba muestras de escepticismo ante el tema ovni- era hacerse con la grabación y remitirla a una serie de laboratorios para su estudio. Sin embargo, lo más que logra fue entrevistar a los testigos, puesto que la cinta estaba en manos de otro joven interesado en el tema: Pedro Javier Gómez. El análisis proyectado por José Ángel Hermosilla nunca se llevó a cabo, ya que le fue imposible obtener una copia de la cinta, y la vinculación de Pedro Javier Gómez con la Red Nacional de Corresponsales (RNC) de Sevilla -asociación ufológica de ámbito nacional- hizo que éste confiara al grupo ufológico Instituto de Investigación y Estudios Exobiológicos (IIEE) de Barcelona el análisis de la grabación [2].
La conclusión a la que llegaron los "expertos" del IIEE fue la siguiente:
"Esta grabación ha sido efectuada en un magnetofón de baterías y a una sola pista".
"Evidentemente, el sonido está registrado en una estancia cerrada, no demasiado grande pues la modulación acusaría una resonancia de la que carece".
"Las comparaciones que hemos efectuado, nos llevan a la conclusión de que esta grabación está efectuada en un buque, probablemente de la Armada, atracado en muelle. Y que los sonidos que se registran son, probablemente, los siguientes:
"Sonido Corto de motor: Máquinas de proa amortiguadas hasta llegar a la estancia donde están grabadas.
"Ruido Intermitente: Aparato repetidor de ´sonar`, trabajando en vacío.
"Creemos que en estos dos sonidos, fundamentalmente, se basan los posibles autores de la grabación para asegurar la presencia de un ovni, ya que los demás son totalmente normales."
Hay que puntualizar que las conclusiones del IIEE explicaban el suceso como un fraude perpetrado por los testigos y por ello no satisficieron a Pedro Javier Gómez, quien conocía a los testigos lo suficiente como para desechar tal hipótesis.
A finales de 1.982, Pedro Javier Gómez envió a diversos ufólogos españoles copia de toda la documentación que él había recopilado en su día. Así, Vicente-Juan Ballester Olmos nos informó a los autores de la existencia del suceso a principios de 1.983 y durante dos años nos dedicamos -con la colaboración de Pedro Javier Gómez- a la investigación del caso.
Al mismo tiempo que a otros ufólogos, le llegó la documentación al periodista Juan José Benítez, quien a principios de 1.983 dio a conocer el suceso en los medios de comunicación. Esto predispuso a los testigos contra cualquier entrevista posterior, pues lo último que deseaban era publicidad. Además de emitir la grabación en un programa que tenía en Radio Bilbao, el periodista tuvo en el transcurso de dicho programa un altercado verbal con uno de los testigos, que había llamado a la emisora para recriminarle por dar publicidad a los hechos. No deja de ser curioso el hecho de que los medios de comunicación dijeran a principios de 1.983 que Benítez llevaba estudiando el caso durante un año, cuando lo cierto es que había tenido conocimiento del mismo a finales de 1.982,
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y que no mencionaran al investigador original: Pedro Javier Gómez [3].
Los hechos en cuestión sucedieron en 1.976. Un viernes impreciso del mes de agosto, en el barrio de Zurbaran (Bilbao), una familia fue testigo de la presencia y desaparición de una "luz nocturna" acompañada de un sonido que pudo ser registrado en una grabadora portátil.
Dicha familia, compuesta por Manuel, su esposa María del Carmen, su hijo Pablo y la madre de Manuel -que por razones de salud y edad no quiso su familia que fuese entrevistada- informó tres años más tarde y de manera fortuita al investigador Pedro Javier Gómez sobre los hechos que reconstruimos a continuación.
Habiéndose acostado toda la familia tras ver un programa de televisión que finalizó sobre las 24 horas, percibieron un sonido que en principio identificaron como el goteo de un grifo. Tras una inspección de los grifos de la casa por parte de María del Carmen, queda patente que no eran éstos las fuentes de dicho ruido, por lo que toda la familia se puso en pie para inspeccionar la casa, determinando finalmente que aquel ruido provenía del exterior.
Manuel abrió la ventana y descubrió que, sobre el tejado de un rascacielos situado enfrente -separado 55 metros de la vivienda de los testigos-, flotaba en el aire, inmóvil, una masa luminosa de gran tamaño, de forma imprecisa y de color rojo-anaranjado. Mientras tanto, seguía oyéndose el sonido inicial.
En otro edificio muy próximo al suyo -situado a unos siete metros aproximadamente-, vieron a una vecina asomándose al exterior para colgar la ropa, pero sin posibilidad de presenciar el fenómeno ya que ocurría a sus espaldas y no disponía de ventanas en aquella dirección. Más adelante, esta señora dijo a los testigos haber oído, sin embargo, el peculiar sonido.
El cabeza de familia tomó una grabadora portátil, introdujo una cinta previamente usada para grabar música y comenzó a registrar el extraño sonido que todos habían asociado al fenómeno luminoso.
Mientras él estaba efectuando la grabación del episodio en la cocina de la vivienda, su esposa y su hijo hacían continuos viajes entre la cocina y el dormitorio, donde habían ido a refugiares y de donde volvían repetidamente para comprobar si "aquello" continuaba. Según pasaba el tiempo, Manuel situaba la grabadora a capricho dentro y fuera del recinto, interrumpiendo la grabación en varias ocasiones porque no apreciaba cambios en el sonido y también para no grabar el ruido y los comentarios de su familia. A ello se debe que sólo consiguiera grabar una cara de la cinta, a pesar de que el fenómeno se manifestó durante unas tres horas.
En un momento determinado, de improviso, Manuel oyó un sonido que calificó de "acelerón", vio una especie de remolino en el aire y pensó que "aquello" se había ido, aunque todavía seguía oyéndose el sonido. Al encaramarse mejor en la ventana, observó que "aquello" se había situado sobre su propia casa, a pesar de que no había podido presenciar desplazamiento alguno. Si bien se sintió entonces más asustado y se dispuso a acostarse; lo cierto es que
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se pasó yendo y viniendo de su habitación al comedor y viceversa hasta que el fenómeno dejó de manifestarse.
Manuel percibió que, durante todo el suceso, los perros de una bajera cercana estuvieron ladrando no de forma agresiva, sino temerosa.
A las 2,30 ó 3 horas, cesó el sonido y, al asomarse nuevamente, el testigo principal comprobó que la "luz" había desaparecido.
En posesión del primer informe elaborado por el investigador bilbaíno Pedro Javier Gómez, procedimos en 1.983 a inspeccionar el lugar del avistamiento y sus inmediaciones.
La vivienda de los testigos está situada en la periferia del barrio de Zurbaran. Dicho barrio bilbaíno se encuentra edificado parcialmente sobre la ladera del monte Archanda, encontrándose el domicilio de los testigos en un lugar relativamente alto.
En esta zona de la capital vizcaína, la urbanización es muy deficiente. Se ha construido anárquicamente, alternándose casas de tres y cuatro plantas de construcción antigua con otras más recientes de tipo "rascacielos".
Para acceder a la casa de los testigos, puede subirse por una calle convenientemente asfaltada que le sitúa a uno más o menos cerca de todo un grupo de viviendas. Sin embargo, si se desea atajar a pie por entre las viviendas, hay que sortear terraplenes de tierra y escombros, circulando por estrechos senderos encementados.
Según nos comentaron en el lugar, esto ha existido desde siempre y vino a agravarse con motivo de los desprendimientos de tierra ocurridos en el monte próximo durante las inundaciones que asolaron la zona a finales del verano de 1.983. En varios rellanos, frente a los portales de las viviendas, brota agua del terreno y discurre por surcos practicados en el cemento a tal efecto hasta unos sumideros.
A escasos metros de la vivienda de los testigos -no más de ocho o diez-, hay un terraplén con una anchura de unos veinte metros, una pendiente de unos doce y una inclinación próxima a los 45º, que hasta las antedichas inundaciones se encontraba poblado de matorrales y zarzas y que ahora, para evitar nuevos desprendimientos, se ha cubierto con rocas adheridas entre sí con cemento.
A unos 80 ó l00 metros por encima de esta vivienda, aparece un tramo de monte agreste. En primer término, existe gran cantidad de pequeñas huertas rodeadas de hierba de poca altura, en lo que años atrás era terreno lleno de maleza. El número de estas pequeñas huertas ha crecido mucho en los últimos años, incrementándose al compás de la inestabilidad laboral de la zona. Poco más arriba, aparece algo de arbolado con abundante maleza y grandes escarpaduras sobre terreno arcilloso, la mayoría desprendimientos ocurridos durante las inundaciones. Subiendo algo más, vuelve a haber edificios.
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En la parte baja del monte, no lejos de la vivienda de los testigos, observamos algunos arroyos de pequeño caudal, así como algunos manantiales.
En dirección opuesta, bajando este barrio y a unos 370 metros de la vivienda de los testigos, se encuentran las ruinas de la empresa metalúrgica Heva Echevarría, SA. Está prácticamente demolida, aunque se apreciaban todavía en nuestra visita algunas chimeneas en pie y restos de útiles e instalaciones de fundición, como hornos, cucharas, restos de lingoteras, etc.. A juzgar por los restos que contemplamos e informaciones posteriores, el potencial de esta fábrica fue considerable: seis hornos de carbón, tres eléctricos, taller de estampación y tren de laminación en caliente eran lo más destacable. Dejó de producir a final de la década de los setenta y su demolición ha sido lenta, no habiendo finalizado todavía. Junto a estas ruinas, se encuentra una fábrica de gas en funcionamiento.
El tamaño aproximado del presunto ovni era de 50 metros de diámetro, teniendo una forma ovalada-circular y bordes indefinidos. Su color era un rojo-anaranjado intenso visto como a través de humo o bruma. Primero fue observado en un punto y después en otro; nadie fue testigo del traslado de un punto a otro. La familia testigo del suceso atribuyó al ovni unos extraños "bips" de los que obtuvieron una grabación.
Ante esta descripción, extraída de la declaración de los testigos, se presentaron varias posibles explicaciones del fenómeno luminoso:
1ª.- Un foco luminoso instalado en la fábrica o en sus inmediaciones. La labor de encuesta nos llevó a la conclusión de que no hubo tales focos.
2ª. El resplandor de la descarga de una colada de hierro fundido en la fábrica. Hubo que descartar esta explicación, ya que dicha maniobra nunca se prolonga más allá de veinte o veinticinco minutos y los testigos hablan de unas tres horas.
3ª.- Un rayo en bola. Tanto el tamaño como la duración son excesivos, por lo que desechamos esta hipótesis.
4ª.- Algún otro efecto luminoso que requería más investigación. Dado que la fábrica había dejado de funcionar años atrás y la observación personal no era posible, no nos quedó otra solución que llevar a cabo una encuesta retrospectiva.
El día 3 de marzo de 1.984, nos volvimos a desplazar al lugar de los hechos y, tomando una zona comprendida entre las ruinas de la fábrica y los alrededores de la vivienda de los testigos, realizamos una veintena de encuestas entre personas elegidas al azar.
En la primera aproximación, hablando con los empleados de una cafetería acerca de la historia de aquella fábrica, descubrimos un gran interés y preocupación de aquella gente por el tema de la contaminación. Aquello nos proporcionó la idea sobre el modo de enfocar nuestras preguntas de la manera menos forzada posible:
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desvincular todos los planteamientos del tema ovni, sin centrarnos ni siquiera en el apartado "luz", dejando que este último aspecto surgiera esporádicamente al hilo de la conversación. Así pues, éramos personas interesadas por el medio ambiente que preguntaban por cosas como: ¿qué tipo de quejas había en el barrio cuando funcionaba la fábrica?, ¿qué aspecto tenían el humo y el polvo que despedía?, ¿molestaban por las noches los ruidos o algunos resplandores?...
De esta manera, nos hablaron de "lo humano y lo divino" en lo concerniente a esta fábrica, llegando alguno de los consultados a asegurar que el cierre de la misma se había decidido debido a las quejas por la contaminación y las molestias que ocasionaba.
Cada cual expresaba su parecer al respecto, estableciendo libremente las comparaciones que creía oportunas. Unificando un poco estas declaraciones, se puede establecer que durante todo el día -las veinticuatro horas- se oían muchos ruidos procedentes de los talleres. Además, de las grandes chimeneas manaba constantemente un humo marrón muy denso que en ocasiones afectaba parte del barrio. Algunas veces, se veían asomar llamaradas procedentes de los hornos de carbón. En ocasiones, surgían densas nubes de polvo y humo que resplandecía con una luminosidad rojiza tanto en la boca de las chimeneas como varios metros por encima de ellas.
Situándonos en un lugar ligeramente más alto que la vivienda de los testigos, pudimos observar que su casa, el rascacielos sobre el que se vio el fenómeno y una chimenea de la fábrica forman una perfecta línea recta. Incluso la altura de la chimenea sugiere que el presunto ovni estaba situado exactamente sobre su boca. Junto a esta chimenea hay otras varias muy cercanas. El aparente cambio de posición del fenómeno luminoso podría explicarse por un cambio de chimenea. Por último, los testigos hablan de que el fenómeno dura unas tres horas, tiempo que coincide con el habitual de una colada.
Desde el primer momento en que escuchamos la grabación, nos dio la impresión de que podía tratarse de algo usual: el canto de un pájaro o quizá de un sapo.
Lógicamente, el siguiente paso en nuestra labor consistía en identificar tal sonido.
Proporcionamos una copia de la grabación del sonido del presunto ovni y otra del canto de un sapo partero a diversos expertos pertenecientes a instituciones científicas. Ellos no sabían cuál era la cinta que recogía el canto del sapo y cuál el sonido del presunto ovni, y nos manifestaron su opinión de que en ambos casos se trataba del canto de un sapo partero (Alytes Obstetricans). Concretamente, así lo confirmaron el biólogo José Luis Caso, los ingenieros de telecomunicaciones Manuel Báez y Alfredo Bonavida, y la doctora en biología Ana Omedes. Ésta última envió además a los autores dos grabaciones y siete sonogramas realizados en la Fonoteca Zoológica del Museo de Zoología de Barcelona.
Lo cierto es que el lugar, con huertas próximas, un terraplén cercano, maleza, arroyos, charcos junto a las viviendas, etc., constituye un hábitat muy propicio para los sapos parteros.
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Ruinas de la nave de fundición de HEVA Echevarría, S.A. Vista de algunas chimeneas sin demoler, durante nuestra investigación. Se trata del pabellón más próximo a la vivienda de los testigos.
Situación relativa de la vivienda de los testigos y la factoría.
En primer plano (A), vivienda de los testigos. Al fondo (B), algunas chimeneas de la nave de fundición.
Origen de los sonidos grabados: Alytes Obstetricans (Sapo partero).
Ejemplar situado en una charca próxima a la vivienda de los testigos. Especie abundante en el lugar.
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Como confirmación adicional, decidimos preguntar a las gentes del lugar acerca de los sapos.
A unos 100 metros de la vivienda de los testigos, en una de las huertas encontramos a un hombre trabajando una pequeña parcela. Al interrogarle acerca de la existencia de sapos o si había oído sus cantos, nos dijo que sí, que se oían en el verano y vivían cerca del riachuelo, en la "vaguada".
Unos metros más adelante, caminando por una carretera semiasfaltada denominada Vía vieja de Lezama, encontramos dos jubilados que volvían de un paseo por el monte. Al preguntarles por los sapos, nos dijeron que se oían en el verano y que hace unos años se oían más.
Continuamos avanzando por la citada carretera, deteniéndonos en un bar situado a unos 300 metros del domicilio de los testigos y preguntamos al joven Josetxu, que servía en la barra, acerca de algún lugar en las inmediaciones en que pudiera haber sapos. Nos respondió confirmando el testimonio de los dos jubilados y añadiendo que los animales son pequeños y su canto semeja un "bip-bip".
Regresamos en dirección a la vivienda de los testigos y accedimos a una de las huertas en la que estaban trabajando varias personas. Cuando les preguntamos acerca de los sapos, dieron una respuesta similar a la de los entrevistados con anterioridad. Pero además, y sin darle mayor importancia, nos mostraron varias charcas con renacuajos y pudimos fotografiar, en un depósito de agua, un grupo de tres sapos. Insistieron en que en el verano había muchos más.
En consecuencia, pudimos comprobar fehacientemente no sólo la existencia de estos animales en la zona de los hechos, sino también su generosa abundancia.
La medianoche y la simultaneidad de dos fenómenos, que no por corrientes habrían sido anteriormente observados con suficiente detalle, actuaron como caldo de cultivo idóneo para que los testigos creyesen honradamente encontrarse ante un acontecimiento excepcional.
Ahora bien, el resultado de nuestras pesquisas no ha sido en absoluto del agrado del ufólogo Juan José Benítez, quien ha declarado en varias ocasiones a la prensa que está convencido de que la cinta contiene una grabación del sonido de un ovni.
El 21 de marzo de 1.985, en el programa Cara y Cruz de TVE-País Vasco [4], Juan José Benítez descalificó la investigación llevada a cabo por los autores por ser el nuestro un "grupúsculo de aficionados de los que crecen como hongos". Tenemos que señalar que el periodista no podía conocer nuestro trabajo, puesto que el tema surgió en el programa a raíz de un comunicado de prensa que los autores habíamos facilitado a la Agencia Efe y ésta había divulgado aquella misma mañana. Así pues, el juicio de Benítez se basaba únicamente en su sempiterno desprecio por la labor de quienes se dedican a investigar racionalmente la temática paranormal.
A pesar de que Juan José Benítez nos atacó personalmente y de que los autores nos dirigimos a TVE-País Vasco exigiendo derecho de
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réplica y ofreciéndonos a presentar todas las pruebas ante las cámaras y el ufólogo, los responsables del programa Cara y Cruz dieron la callada por respuesta.
Para apoyar sus conclusiones extraterrestres, Benítez ha afirmado que la cinta ha sido objeto de estudio por parte de la Armada española en los laboratorios de Cartagena [2, 3 y 4], llegando en una ocasión a afirmar que la Armada había admitido que el sonido provenía de un ovni (¡). Cuando los autores hemos consultado a la Armada sobre el particular, nadie nos ha confirmado las afirmaciones del periodista.
Quizás algún lector se sorprenda por el hecho de que alguien tome el canto de un sapo partero por el sonido de una pretendida nave extraterrestre. Hay ocasiones en las que la realidad es más sorprendente que la ficción. En este caso, la evidencia nos lleva a afirmar sin ninguna duda que el sonido grabado pertenece al canto de un vulgar sapo. Y nos parece mucho más lógico pensar que -con las pruebas que hemos aportado- en agosto de 1.976 una familia tomó el canto de un sapo por algo mucho más misterioso, que pensar que unos pretendidos extraterrestres se disfracen de sapos parteros para asustar a cuatro personas.
A pesar de que los sonogramas del ruido de Zurbaran y de cantos de sapos parteros se corresponden perfectamente, que en la zona hay multitud de sapos parteros, que habitantes del lugar sostienen que cuando más ruidosos son estos animales es en agosto...; siempre habrá alguien dispuesto a hacernos creer que él tiene pruebas del origen extraterrestre del pretendido ovni de Zurbaran. También hay personas que dicen vender duros a cuatro pesetas.
AGRADECIMIENTOS
A Manuel Báez, Ingeniero Superior de Telecomunicación, por la digitalización y tratamiento mediante ordenador de las diferentes señales en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación.
A Alfredo Bonavida, Ingeniero Superior de Telecomunicación del Instituto Nacional de Acústica, por el análisis de diversas cintas con sofisticados equipos.
A José Luis Caso, licenciado en Ciencias Biológicas y profesor de la Universidad de Oviedo, por la audición de diversas cintas y su opinión técnica.
A Pedro Javier Gómez y José Ángel Hermosilla, por poner a nuestra disposición los datos recogidos en sus pesquisas.
A Ana Omedes, doctora en Ciencias Biológicas del Museo de Zoología de Barcelona, por la búsqueda en diversas fonotecas zoológicas mundiales de sonidos parecidos, sus opiniones, consejos y la realización de diversos sonogramas, tanto de Alytes Obstetricans como del supuesto ovni.
A Ángel Salaverría, licenciado en Ciencias Físicas y profesor de la Escuela Superior de Ingenieros Industriales de San Sebastián, por sus análisis de las "señales emitidas por el ovni" debidamente digitalizadas.
A M. Salaverría, director de Radiocadena Española de San Sebastián, por permitirnos realizar copias de alta fidelidad de la cinta del supuesto ovni.
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NOTAS
[1] Gómez Pascual, Javier; Gámez, Luis Alfonso; Martínez Villaro, Jesús; y Ares de Blas, Félix: "Barrio de Zurbaran. Bilbao 1.976. Una familia ve un ovni y graba un extraño sonido". -Edita José Ruesga Montiel.- Cuadernos de Ufología (Sevilla), Nº 7 (septiembre 1.984).- 8-16.
[2] IIEE: "Análisis de una cinta magnética (casete) propiedad de la RNC, Sevilla, con probable sonido de un ovni" .- Barcelona.- Marzo 1.980.
[3] "Graban el sonido de un ovni en Bilbao" .-La Gaceta del Norte.- 12-III-1.987.
Pérez, Carmen: "La Armada analiza la grabación del ovni aparecido en Zurbaran"- Tribuna vasca.- 13-III-1.987.
[4] Cara y Cruz.- TVE-País Vasco.- 21-III-1.985.

LES DOSSIERS SCIENTIFIQUES DU PARANORMAL ET DE L´OCCULTE
El doctor Henri Broch, Consultor Científico y Técnico del CSICOP, ha creado para la Universidad de Niza un nuevo servicio enmarcado dentro del sistema Minitel. Se trata de Les Dossiers Scientifiques du Paranormal et de l'Occulte.
El interesado puede consultar este servicio y:
- acceder a la información escéptica sobre los temas paranormales reunida en numerosos expedientes científicos;
- hacer todas las preguntas que considere oportunas;
- discutir en tiempo real o diferido sobre la llamada temática paranormal;
- intentar responder al reto Broch-Majax dirigido a quienes dicen poseer poderes paranormales por Henri Broch, como físico, y Gerard Majax, como ilusionista, que cuenta con un premio independiente de aproximadamente $85.000 ofrecido por un grupo encabezado por J. Theodor de la Universidad de Bruselas; o
- conseguir las direcciones de agrupaciones escépticas y conocer la bibliografía y revistas existentes.
En estos momentos, el servicio contiene más de 3.000 pantallas de información escéptica y más de 800 referencias.
Les Dossiers Scientifiques du Paranormal et de l´Occulte
Minitel: 36.15/ ZET
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EL ESTALLIDO DE LA HISTORIA DE LOS PLATILLOS ESTRELLADOS
SUS DEFENSORES IGNORAN LAS PRUEBAS EXISTENTES RESPECTO A LA FALSEDAD DE TAL HISTORIA
Philip J. Klass
Philip J. Klass es presidente del Subcomité Ovni del Comité para la Investigación Científica de los Supuestos Hechos Paranormales (CSICOP) y autor de los libros Ufos: Identified, Ufos: Explained, Ufos: The Public Deceived y UFO-Abductions: A Dangerous Game.
Una indicación reveladora de la credulidad de muchos de los actuales líderes del movimiento ufológico es la aceptación generalizada de la afirmación según la cual el gobierno de los Estados Unidos recuperó en 1.947 uno o más platillos volantes estrellados y los cadáveres de los supuestos ocupantes -un cuento que ya fue rechazado hace treinta años por los principales ufólogos del momento-. Al igual que en otros congresos anteriores organizados por el Equipo de Trabajo Ovni (MUFON), en la conferencia de 1.985 MUFON, la organización ufológica más importante de Estados Unidos, se debatió un informe sobre platillos accidentados.
Las historias de platillos volantes estrellados salieron por primera vez a la luz en 1.950, sólo tres años después de que los ovnis hubieran sido "descubiertos", en un libro de gran éxito de Frank Scully, en aquel entonces columnista de Variety -la "Biblia del Mundo del Espectáculo"-. Pero la descabellada historia de Scully no tardó en ser rechazada incluso por la revista True, que pocos meses antes había contribuido al lanzamiento de la era ovni publicando un artículo de Donald Keyhoe en el que se afirmaba que la Tierra estaba siendo visitada por naves extraterrestres.
Scully había obtenido su información acerca de los "platillos
accidentados" de dos hombres que dos años más tarde serían presentados como estafadores en un artículo del joven reportero J.P. Cahn aparecido en True. Poco después, los dos hombres fueron arrestados y condenados por vender un dispositivo denominado "Doodlebug", que, según ellos, servía para localizar yacimientos petrolíferos. Una de las víctimas de la estafa había invertido más de doscientos treinta mil dólares. Los dos hombres fueron acusados de fraude.
La historia de platillos volantes estrellados en New Mexico fue ignorada por los ufólogos serios durante más de tres décadas. Fue en l.980 cuando el asunto resucitó de la mano de Charles Berlitz y William L. Moore en su libro El incidente. Berlitz acababa de alcanzar fama y fortuna con su libro sobre el Triángulo de las Bermudas, en el que afirmaba que en dicha zona desaparecían misteriosamente aviones y barcos -algunos de los cuales nunca existieron en realidad-. Moore acababa de publicar un libro titulado El misterio de Filadelfia, en el que contaba que durante la Segunda Guerra Mundial la Marina de los Estados Unidos había descubierto una técnica que podría hacer invisibles sus barcos. Sin embargo, según Moore, la Marina había decidido no poner en
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práctica tan extraordinaria técnica porque su utilización causaba
jaquecas a los marineros y en algunos casos les hacía enfermar.
Con esta herencia, uno -a menos de que esté familiarizado con la increíble credulidad de muchos ufólogos- podría esperar que los líderes del movimiento ovni tomaran las historias de Berlitz y Moore con bastante escepticismo. Sin embargo, hasta Bruce S. Maccabee, uno de los ufólogos técnicamente más competentes y cabeza del Fondo para la Investigación Ovni (FUFOR), respaldó el libro de Berlitz y Moore en una reseña crítica del libro publicada en la revista Frontiers of Science.
No resulta extraño que Berlitz y Moore omitieran intencionadamente en su libro la importante evidencia que demostraba la falsedad de la historia sobre platillos estrellados. Pero, considerando la cantidad de tiempo que los ufólogos gastan en remover documentos una vez clasificados en una búsqueda desesperada de pruebas de un masivo encubrimiento gubernamental, lo que es curioso es que ningún ufólogo haya sido capaz de advertir, o publicar, cómo tal evidencia echa por los suelos la hipótesis de los platillos estrellados.
Según Berlitz y Moore, un platillo volante se estrelló en el rancho de W.W. Brazel durante la primera semana de julio de 1.947, y otro lo hizo posiblemente poco después cerca de Socorro. La posición del Cuerpo de la Fuerza Aérea (que pronto pasaría a llamarse Fuerza Aérea de los Estados Unidos) era que los restos encontrados no pertenecían a otra cosa más que a un reflector de radar instalado en un globo, un dispositivo semejante a una cometa forrado con papel de aluminio, empleado para calibrar los radares terrestres.
Naturalmente, Berlitz y Moore rechazaron esa explicación, apelando a los recuerdos de treinta años atrás de los ciudadanos del lugar y a cierto número de recortes de prensa de 1.947. Una importante noticia de prensa que omitieron completamente Berlitz y Moore era un despacho de la Agencia Associated Press (AP) fechado el 9 de julio de 1.947 y basado en una entrevista con el propio Brazel. El artículo citaba las palabras de Brazel, que decía haber descubierto los restos mientras cabalgaba por su rancho el 14 de junio -más de dos semanas antes de la fecha en que según Berlitz y Moore se había estrellado el platillo volante-.
La descripción que hizo Brazel de lo que encontró, según el citado artículo de la AP, confirmaba la posición del gobierno de que el objeto era sólo un reflector de radar instalado en un globo: "gran cantidad de trozos de papel cubiertos de una substancia que parecía metálica unidos por pequeñas estaquillas, como una cometa. Dispersos al lado de estos materiales sobre un área de unos ciento ochenta metros había trozos de goma gris. Todas las piezas eran pequeñas". El artículo citaba a Brazel diciendo: "Al principio pensé que sería una cometa, pero no podríamos compararla con ninguna de las que yo haya visto jamás".
Según Berlitz y Moore, el platillo volante estrellado desapareció rápidamente en dirección a la Base de la Fuerza Aérea de Wright-Patterson, cerca de Dayton (Ohio), donde iba a ser estudiado. Esta base era el centro neurálgico técnico de la Fuerza Aérea, incluyendo sus operaciones de inteligencia en el extranjero. En
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Parte del artículo de 1.947 de la Agencia AP en el que se informaba de que el ranchero de New Mexico W.W. Brazel había descubierto los restos el 14 de junio. Esto quiere decir que los encontró dos semanas antes de la fecha en que tuvo lugar el accidente del platillo volante al que se refieren Berlitz y Moore. Brazel describió los restos como gran cantidad de trozos de papel recubiertos de una substancia que parecía metálica unidos por pequeñas estaquillas, como una cometa. Al lado de estos materiales, había trozos de goma gris.

aquella época, el comandante de la base era el General Nathan Twining, quien más tarde se convertiría en jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea.
En septiembre de 1.947, después de la oleada de observaciones ocurridas en la estela de la que protagonizó el piloto Kenneth Arnold en junio, el jefe del Estado Mayor del Cuerpo de la Fuerza Aérea solicitó un informe de la situación al General Twining, lo que éste último llevó a cabo en su carta de fecha 23 de septiembre de 1.947. Berlitz y Moore citan en numerosas ocasiones esta carta, incluyendo la afirmación de Twining de que "el fenómeno sobre el que se informa es algo real y no visionario o ficticio". Pero los autores omiten una frase particularmente importante de esa carta, en la que Twining advierte que existía una "ausencia de evidencia física en la forma de los restos recuperados del siniestro que probara sin dudas la existencia de tales objetos". Y Twining era el oficial al mando de la base donde, según Berlitz y Moore, los científicos más destacados habían estado analizando los restos del platillo volante estrellado durante más de dos meses.
Tras omitir esta frase de Twining, los autores añadieron: "Es comprensible que el memorando de Twining no haga ninguna referencia al disco de Roswell...". Es comprensible, si los restos enviados a Wright-Patterson fueran sólo los pertenecientes al reflector de radar de un globo, y no a un platillo volante estrellado. La explicación alternativa es que nadie informaba al General Twining de los importantes trabajos realizados en la base que éste mandaba, o que Twining estuviera mintiendo intencionadamente a su propio oficial superior.
Según palabras de Berlitz y Moore, aunque hubo decenas de ciudadanos corrientes en New Mexico que, sin ninguna "necesidad de conocer", se enteraron rápidamente del accidente del supuesto
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platillo, el hecho fue negado por el jefe del Estado Mayor del
Cuerpo de la Fuerza Aérea porque "no poseía las pruebas necesarias". Su nombre: Dwight D. Eisenhower. Incluso cuando el General Eisenhower llegó a ser presidente, siempre según estos autores, no fue informado de la recuperación de los restos de los platillos estrellados hasta más de un año después, debido a que "algunos de los que ostentaban el mando en la inteligencia militar no confiaban en Ike...". (Hay que recordar que Allen Dulles, director de la Central de Inteligencia bajo el mandato de Eisenhower, era hermano del Secretario de Estado John Foster y amigo personal de Eisenhower.)
A comienzos de 1.953, los altos oficiales del cuartel general del Comando de Defensa Aérea en Colorado Springs (Colorado) recibieron un informe del programa de investigación ovni de la Fuerza Aérea remitido por el Capitán Edward Ruppelt, que entonces encabezaba el Proyecto Libro Azul. El informe fue clasificado "Secreto", según explica Ruppelt, por lo delicado de la información que contenía, que se refería a la cobertura de la red de radares dedicada a la defensa aérea del país levantada en el periodo de la guerra fría. Posteriormente, el informe de Ruppelt fue desclasificado y ahora hace diez años que se publicó en el libro de Brad Steiger Proyecto Libro Azul.
El jefe del Proyecto Libro Azul comunicó a los oficiales del Comando de Defensa Aérea:
"En este momento puede afirmarse que, en lo que concierne al estado de la cuestión, no existen indicios de que los citados objetos sean una amenaza directa para los Estados Unidos, ni existe prueba alguna de que haya objeto extraterrestre alguno volando sobre este país o, hasta donde sabemos, sobre el resto del mundo. Esto siempre se relaciona con la cuestión de los viajes espaciales... y la opinión de la mayoría de los científicos o de gente cualificada es que no resulta imposible que algún otro planeta esté habitado y que envíe seres vivos a la Tierra.
"Sin embargo, no hay ninguna -quiero subrayar la palabra ninguna- evidencia de ello en ningún informe recibido por la Fuerza Aérea... Nunca hemos recobrado ninguna "maquinaria". Con ello, me refiero también a cualquier pieza, fragmento, artículo u otra cosa que pudiera indicar que nos hallamos ante un material u objeto desconocido..."
Otra prueba evidente que niega las afirmaciones sobre platillos volantes estrellados puede encontrarse en el material que en su día se clasificó como "Secreto", obtenido de los archivos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) a finales de 1.978 mediante el Acta de Libertad de Información. Estos informes de la CIA revelan que a mediados de 1.952, debido probablemente a la amplia difusión que se dio a los ovnis detectados por las pantallas de radar del Aeropuerto Nacional de Washington, la Casa Blanca pidió a la Agencia que hiciera un informe independiente de la situación. A resultas de ello, los científicos más destacados de la CIA se fueron a Dayton para conseguir un informe de la Fuerza Aérea sobre los avances que hubiera podido hacer el Proyecto Libro Azul. Tras ello, a mediados de agosto, aquellos destacados científicos informaron por escrito al director de la Agencia Central de Inteligencia.
En uno de aquellos documentos, fechado el 14 de agosto y originalmente clasificado "Secreto", el informador exponía la posible explicación para las observaciones ovni, incluyendo la posibilidad de que alguno pudiera haber sido ocasionado por naves
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extraterrestres. Pero el informador añadía: "hasta el presente, no
existe la menor evidencia que apoye esta teoría...". Otro documento, fechado el 15 de agosto y alguna vez "Secreto", decía: "Por último, no se ha recogido nunca ningún resto o evidencia material a continuación de un avistamiento inexplicado".
Recientemente, gracias al Acta de Libertad de Información, los ufólogos obtuvieron un informe de la Inteligencia Aérea fechado el 10 de diciembre de 1.948 que había sido clasificado "Alto Secreto". Fue considerado un "hallazgo" tan importante que The MUFON Ufo Journal dedicó casi por completo su número de julio de 1.985 a reproducir esta documentación, confeccionada conjuntamente por la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea y la Oficina de Inteligencia Naval. El objeto del informe era proporcionar una mejor estimación del estado de la cuestión ovni en 1.948.
Aunque este documento una vez "Alto secreto" se confeccionó más de un año después de cuando Berlitz y Moore señalan que se había recogido al menos un platillo volante estrellado en New Mexico por parte de los oficiales de defensa, no existe ninguna mención de tal hecho. Por el contrario, el informe centra su especulación en la posibilidad de que observaciones de ovnis pudieran ser generadas por vuelos de reconocimiento soviéticos, usando posiblemente modernos vehículos construidos con la ayuda de científicos alemanes capturados.
El documento de 1.948 concluye:
"Debe [sic] aceptarse que se ha observado algún tipo de objetos voladores, aunque su identificación y origen no ser discernibles. En interés de la seguridad nacional, sería imprudente no contemplar la posibilidad de que estos objetos puedan ser de origen extranjero".
Presumiblemente, este informe será estudiado por el director internacional del MUFON, Walter Andrus, y por otros destacados
ufólogos. ¿Se darán cuenta de las obvias deducciones (y las otras
evidencias antes señaladas) que deben hacerse ante las historias de Berlitz y Moore sobre platillos volantes estrellados? ¿O continuará Moore contando sus cuentos en futuras conferencias del MUFON, sugiriendo a la audiencia que crea que en alguna parte, en algún secreto sótano propiedad del gobierno, se esconden restos y quizás hasta cadáveres de alienígenas que algún día puedan confirmar los deseos más íntimos de los ufólogos?
En The Skeptical Inquirer (Buffalo), Vol. X, Nº 3 (primavera 1.986), 234-241; bajo el título "Crashed of the Crashed-Saucer Claim".
Trad. de Jesús Martínez Villaro.
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FENÓMENOS PARANORMALES
Luis Alfonso Gámez Domínguez

La noticia saltaba en las páginas de la revista Interviú el 25 de noviembre de 1.987: la saga de libros de Juan José Benítez "Caballo de Troya es un plagio". Tal afirmación no nos sorprendió en absoluto a algunos miembros de ARP, pues los primeros rumores que calificaban la saga del prolífico reportero de flagrante plagio habían llegado a nuestros oídos en 1.985.
La publicación de una noticia de ese talante en las páginas de Interviú nos olió desde el principio a maniobra gestada en la ribera del Mediterráneo. Hacía dos años, quien esto firma había recibido una llamada telefónica en la que se le informaba de que un conocido ufólogo catalán había llegado a la conclusión de que Benítez había copiado en su sagas troyanas buena parte de The Urantia Book, libro en el que se recogen unos textos pretendidamente "revelados" en la década de los años cincuenta por seres extraterrestres a un misterioso personaje.
El artículo publicado en Interviú el 25 de noviembre de 1.987 mostraba bien a las claras el plagio. Párrafos completos de The Urantia Book habían sido traducidos casi literalmente por Benítez e incluidos en su saga Caballo de Troya y en La Rebelión de Lucifer.
El 13 de enero pasado, Interviú volvió a la carga afirmando que "El autor de Caballo de Troya fusiló también dos obras editadas en España", en concreto Ummo, otro planeta habitado, de Fernando Sesma, y El misterio de Ummo, de Antonio Ribera. Las obras de Sesma y Ribera tratan de unos documentos facilitados a ufólogos españoles desde mediados de la década de los años sesenta por unos presuntos extraterrestres y están en la línea clásica de irracionalidad propia de estos autores. El hecho de que el artículo del 13 de enero se refiriera a la obra de Sesma reforzó aún más nuestras sospechas sobre la localización en la ribera del Mediterráneo de la fuente informativa de Interviú; dado que el libro de Sesma es prácticamente imposible de conseguir en la actualidad, la información tenía que provenir de un ufólogo.
Por fin, el 3 de febrero, el editor Fernando Lara reconoció en las páginas de Interviú que "ya sabíamos que había transcrito
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literalmente páginas de Urantia" y que la revista no había mentido al denunciar el plagio del periodista navarro. Y salió a la luz el nombre de la persona que había estado dirigiendo la maniobra desde la sombra: el ufólogo catalán Antonio Ribera. Nuestras sospechas las habíamos confirmado ya el 24 de enero en Radio Euskadi, cuando se las comentamos a uno de los locutores de un programa en el que intervinimos y éste nos dijo que el propio Benítez le había dicho que Ribera estaba detrás de todo.
A pesar de reconocer la copia, Benítez y sus editores se niegan a admitir que las obras del primero sean un plagio porque, como reconoce Benítez, "la naturaleza de tales textos, de origen extra-humano, me autoriza a `beber' o inspirarme en ellos, de la misma forma que podría hacerlo (y otros muchos lo han hecho) con cualquier libro sagrado o de inspiración divina. Legal y moralmente, el asunto del copyripht es, cuando menos, discutible".
¡Sin comentarios!
Parece ser que los reportajes publicados por Interviú no han sido del agrado de la redacción de la esotérica Karma.7.
A mediados de 1.985, la revista pseudocientífica Karma.7 se había hecho eco de las denuncias de Antonio Ribera y de las consiguientes réplicas del traductor navarro; aunque lo había hecho sin entrar a analizar la cuestión a fondo. En el número de febrero de 1.988 de Karma.7, José Mª Armengou escribió:
"... en la cuestión de la copia masiva y textual de Urantia, la denuncia tal vez tenga una justificación en revistas especializadas como la nuestra, pero tal vez no la tenga a través de semanarios tan populares como Interviú, siendo que el plagio por parte de autores se da infinidad de veces aunque se recurra a la justificación de comillas y cambios de tipo y tamaño de letra.
"¿Había necesidad de esta `nueva' denuncia, ahora a un año largo de ya conocerse? ¿Acaso la denuncia no hará vender más? ¿Cuál es el verdadero fin de todo este jaleo?...
"Y en última instancia un amigo nos dice que `pasa' de todo y sólo sabe que gracias a Benítez se entera de lo que dice Urantia que, a fin de cuentas, como dice la Editorial, un libro-mensaje de este tipo no puede comercializarse en exclusiva, y más cuando es `original´ de extraterrestres. ¡Quizá tenga toda la razón!"
El primer párrafo de José Mª Armengou es digno de enmarcar. Además de lo que dice acerca de la infinidad de plagios existentes, afirmación que demuestra que Armengou no tiene ni idea de la diferencia que existe entre una cita y una copia descarada, ¿con qué derecho puede decirse que no es lógico que medios de comunicación de la difusión de Interviú se hagan eco de noticias como la que nos ocupa? ¿Cree que Karma.7 es una revista con mayor credibilidad que Interviú? ¿Acaso el consumidor de libros no tiene derecho a ser informado cuando un éxito de ventas es en realidad un plagio?
Sí, sí había necesidad de una denuncia de este tipo; pero no porque haya gente que crea que Caballo de Troya se basa en hechos reales, porque allá cada uno con sus creencias y problemas psiquiátricos. Una denuncia de este tipo ha de servir a la opinión pública para darse cuenta de la credibilidad que puede otorgarse a ciertos individuos. Lo que está muy claro es que este plagio no es más que una significativa muestra de la ética que guía a los "expertos" conocedores de lo paranormal.
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Decir que hay que agradecerle a Benítez su labor por darnos a conocer parte del contenido de The Urantia Book y que un libro revelado "no puede comercializarse en exclusiva" es pretender justificar lo injustificable. The Urantia Book tiene su correspondiente copyright y quien copia literalmente párrafos y páginas de un texto registrado sin citar su procedencia y avisar al lector, está incurriendo en un delito, digan lo que digan Benítez, sus editores y los cruzados de las pseudociencias.
La actitud conciliadora de Armengou es comprensible desde el momento en que tanto Juan José Benítez como Antonio Ribera publican asiduamente colaboraciones en la revista que él coordina, así que lo que se diga en Karma.7...
¡Ah!, se me olvidaba. Hace poco encontré en unos grandes almacenes la novela de Og Mandino Operación: ¡Jesucristo! Y al tercer día..., publicada por la editorial Diana en México en l.980. Movido por una malsana curiosidad -"como siempre", dirán algunos-, se me ocurrió hojear el libro y la casualidad quiso que diera con las páginas apropiadas para entender de qué va esta novela. El argumento narra lo que le sucede a un escritor que viaja en el tiempo a la última semana de la vida de Jesucristo. Esta idea podrá parecer poco original a quienes conozcan la trama místico tecnológica de la saga Caballo de Troya. A mi me parece totalmente original, sobre todo si tenemos en cuenta que el libro de Mandino fue publicado varios años antes que los caballos troyanos de la cuadra de Lara.
El miércoles 3 de febrero amaneció con una llamada de un colaborador de Radio Euskadi que me informaba acerca de un extraño fenómeno que se había presenciado en parte de España al anochecer del día anterior. Todavía a medio camino entre el reino de los sueños y el de la realidad, intentaba asimilar una información que, como mi comunicante reconocía, era bastante incompleta. En la ducha, tuve oportunidad de escuchar la opinión de Eduardo Sotillos, director de Radio Nacional de España (RNE), quien había presenciado el fenómeno y sostenía que se trataba de algún tipo de bólido o meteorito. Así las cosas, entre el gel, el agua y la toalla, pude hacerme una idea clara de lo que había ocurrido.
Al anochecer del día 2 de febrero una bola de fuego había atravesado a gran velocidad y altura el cielo español en dirección Oeste-Este, siendo observada desde Cantabria, Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, La Rioja, Navarra, Toledo, Madrid, Barcelona, Tarragona, Castellón, Valencia, Alicante, Murcia y Almería.
Desde un primer momento, las características del fenómeno apuntaban hacia dos posibles explicaciones: un bólido o una reentrada de algún satélite artificial o basura espacial.
En el informativo Teleberri de la Televisión Vasca (ETB), pude conocer la "autorizada" opinión del ufólogo, miembro del Grupo de Radioaficionados Ufológicos de Euskadi (GRUE), Ricardo Campo Antoñanzas, quien no dudó a la hora de afirmar que era evidente que el fenómeno se correspondía con la observación de una nave extraterrestre. Ricardo Campo reconoció ante las cámaras haber observado en varias ocasiones las evoluciones de este tipo
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de ingenios, lo que ya indica el grado de credibilidad que pueden tener sus manifestaciones.
Por otro lado, el día 4 de febrero, llegó a mi conocimiento otra "autorizada" opinión a través del programa La Otra Orilla de la emisora Sociedad Universitaria de Radiodifusión-20. En este caso se trataba de una sanadora, vidente, astróloga, mística... que se entusiasmó y dio grititos de alegría ante los micrófonos cuando el presentador del programa le preguntó sobre el fenómeno. Lara, que así se llama esta mujer del mundo del espectáculo que dice ser extraterrestre, estar en contacto directo con Dios... y ha comido el coco con sus cuentos chinos a buena parte de la población bilbaína, manifestó que se había tratado de una nave extraterrestre.
Ése mismo día, me llamó el ufólogo valenciano Vicente-Juan Ballester Olmos para preguntarme si el fenómeno se había observado desde Vizcaya. Estuvimos hablando un rato y coincidimos en la evaluación de los hechos: la opinión de los astrónomos parecía confirmar que se había tratado de un bólido; pero esto no podíamos asegurarlo hasta que no comprobáramos que no se había tratado de una reentrada. Los dos nos habíamos dirigido al comando de Defensa Aeroespacial Norteamericano (NORAD) para comprobar el segundo punto.
La respuesta negativa del NORAD, respecto a la existencia de algún tipo de reentrada de satélite o caída de basura espacial, hizo que volviésemos la mirada hacia la hipótesis astronómica.
El día 4 de febrero, el diario vasco Deia publicaba unas declaraciones de Agustín Sánchez, presidente de la Asociación Astronómica Vizcaína(AAV), en las que este astrónomo manifestaba que la bola de fuego probablemente había sido un bólido o aerolito, que su volumen y velocidad fueron la causa de su luminosidad y espectacularidad y que entró en la atmósfera de forma rasante o tangente a la Tierra. Según informaba la Agencia Efe, la opinión de Agustín Sánchez coincidía plenamente con la de otros astrónomos españoles. Además, también coincidía con la de varios miembros de la AAV que observaron el fenómeno desde Vizcaya, con quienes tuve oportunidad de charlar informalmente días después.
Supongo que Ricardo Campo Antoñanzas y Lara no rectificarán ante la opinión pública, porque ése no es su estilo. Ellos salen al escenario, sueltan la incongruencia de turno reciben los aplausos oportunos y a otra cosa, que hay muchos incautos en el mundo. Particularmente grave, me parece el caso de la adivina. Por lo que se ve, sus relaciones con la divinidad y los extraterrestres no atraviesan un buen momento y "desde ahí arriba" -como ella acostumbra a decir- le han tomado vilmente la cabellera.
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SOBRE EL RACIONALISMO
José Martorell Soto
Es más fácil defender el racionalismo que explicarlo; la referencia al pensamiento y metodologías científicas es indispensable pero insuficiente. La ciencia, a pesar de sus logros inmensos, está aún muy lejos de explicarlo todo, de agotar el conocimiento. Hay esferas de la realidad en las que la ciencia aún no ha penetrado y que, al parecer, ofrecen una especial resistencia a su penetración; por ejemplo, el problema de la libertad humana, es decir, de la autonomía del pensamiento y su facultad de decisión, incluso contra toda lógica. Tal vez sea éste el problema central y el más difícil de la filosofía, pero en cualquier caso, y en cualquier esfera, el conocimiento es siempre limitado, aun cuando esté en continua expansión. Así, el conocimiento científico -que es para nosotros el único conocimiento válido y al que nos referimos siempre al hablar de conocimiento- está en todo momento definido por fronteras tras las cuales quedan siempre amplios espacios para toda suerte de especulaciones y explicaciones anticientíficas.
Por su misma estructura, la mente humana es impaciente y exige respuestas inmediatas que muchas veces la ciencia aún no está en condiciones de dar; de ahí nace la tentación de tomar atajos que frecuentemente contradicen el espíritu y la metodología científicas. Pero la principal oposición al racionalismo científico tiene su origen en actitudes atávicas, en robustos vestigios de creencias propias del pensamiento antiguo o mágico. En realidad, el racionalismo científico es, históricamente hablando, un fenómeno reciente de escasa y contradictoria implantación; eso explica que mucha gente "culta", incluso científicos de reconocido e indudable prestigio, haga de pronto, sobre determinados temas, declaraciones o afirmaciones en las que aparecen elementos contradictorios con los criterios científicos que, por otra parte, son los que en algunos casos les han dado el prestigio de que disfrutan. Esto demuestra que la irracionalidad anida aún en lo más hondo de nuestras conciencias y está siempre presta a saltar y apoderarse de parcelas de la realidad y el conocimiento. No es fácil sostener una actitud racional exhaustiva de un modo permanente y sin fisuras.
El racionalismo es una actitud ante la vida y ante la realidad y, por consiguiente, también un tema filosófico: ha de justificarse a sí mismo. Considerados durante mucho tiempo una creación y un don divinos, la moderna teoría científica de la evolución natural elaborada por Darwin niega tal aserto y afirma vigorosamente que tanto el hombre como el pensamiento son un producto de la selección natural y de la especialización de la especie: en un sentido algo más metafórico, el pensamiento es al hombre lo que las garras al tigre, sólo que con un poder incomparablemente mayor. El hombre utiliza el pensamiento para aprehender la realidad y servirse de ella; es su manera de luchar por su supervivencia y la de la especie. Lógicamente, el pensamiento no nace de un sólo golpe como Afrodita de la espuma del mar, sino que se desarrolla desde un estado incipiente y, a través de varios estadios, alcanza el nivel actual o estadio científico. Pero ese nivel está muy
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lejos de haber sido alcanzado por toda la humanidad de un modo parejo: hay grandes desniveles según las distintas culturas y etnias que actualmente coexisten en el planeta, e incluso dentro de cada cultura existen grandes diferencias sectoriales o individuales.
Esas diferencias o desniveles se manifiestan en forma de actitudes distintas ante la vida y la realidad: mientras el científico se mantiene en el límite del conocimiento y sus deseos y urgencias no le impelen a transgredir dicha frontera y embarcarse en explicaciones injustificadas o escabrosas, son muchas veces las personas que no entienden de límites o que se dejan llevar por perentorias necesidades psicológicas las que recurren a explicaciones irracionales y oscurantistas, tales como la brujería en sus diversas manifestaciones, o incluso a las revestidas de un ropaje pseudocientífico como, por ejemplo, los llamados "fenómenos paranormales".
La lucha contra esas formas de oscurantismo e irracionalidad no se plantea del mismo modo que, por ejemplo, la lucha política; mientras ésta última tiene como principal finalidad el acceso al poder, sin que importen demasiado los medios y las circunstancias, el éxito o ascenso del racionalismo dependen de factores mucho más profundos y difíciles de superar, cuales son hábitos y niveles culturales. En política, lo importante es vencer; para el racionalismo, lo importante es convencer. Eso no significa, ni mucho menos, que el oscurantismo y cualesquiera formas de irracionalidad no puedan o no deban combatirse, pero sería ingenuo esperar una victoria o un éxito a corto plazo. Se trata, según yo lo veo, de una disputa inacabable, en la que los propios progresos de esa batalla nos han de conducir hacia metas que también se alejan y no se alcanzan jamás. Es una manera de decir que es propio del futuro el permanecer siempre abierto.
De un modo escueto y sustancial, podemos definir el racionalismo siguiendo los pasos de Locke y Kant: partiendo de los datos empíricos proporcionados por los órganos de los sentidos en contacto con la realidad, tamizados por la reflexión y el razonamiento suponemos que podemos hallar la explicación necesaria y suficiente de todos los fenómenos, sin recurrir en ningún caso a causas ocultas, instancias superiores o potencias misteriosas. Aunque se trata de una afirmación avalada por los incomparables éxitos de la ciencia, no deja de ser una suposición, ya que teóricamente siempre es posible que más adelante se produzcan nuevos descubrimientos que nos obliguen a rectificar el punto de vista expresado. Y, mientras el futuro siga abierto, esa posibilidad existirá, por lo que extremando las conclusiones no podemos refutar totalmente a quienes sostienen que el racionalismo es -como cualquier otra creencia- un acto de fe. Aunque la expresión nos parece abusiva, no queremos entrar en una discusión que se nos antoja inacabable y estéril, pero sí debemos dejar constancia que aún así el racionalismo se diferencia de cualquier otra creencia en el sentido de
que todas ellas recurren constantemente a causas extrañas e irracionales, en tanto que el racionalismo, excluyendo el acto fundacional, rechaza taxativamente toda afirmación que no esté basada
en la experiencia, el razonamiento lógico y la prueba científica.
Los éxitos de la ciencia -que es el fruto más preciado del racionalismo- no deben ocultarnos los peligros o posibles excesos
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de un racionalismo excesivo e indiscriminado; porque el racionalismo aplicado a los seres humanos puede conducir a excesos intolerables que es preciso prevenir y evitar: la libertad del hombre, la intimidad del individuo y su capacidad o derecho a decidir sobre su propia vida y los valores que puedan presidirla, deben ser preservados de cualquier injerencia extraña o ajena, incluso de la tentación de racionalizarlos. La importancia de este tema es de tal magnitud que bien creo puede merecer que le dediquemos otro artículo.

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(1.976-1.986)
de diez volúmenes de
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EL RETORNO DE URI GELLER
RETRATO DE UN FARSANTE DENUNCIADO
Luis Alfonso Gámez Domínguez

El 7 de septiembre de 1.975, José María Íñigo presentó a Uri Geller en España en el programa Directísimo de Televisión Española (TVE). Aquella aparición de Geller ante las pantallas de televisión, hizo del "doblador de cucharas" un personaje conocido para todos los españoles. Fue ésa la primera vez que pudimos contemplar los trucos que ahora Geller repite hasta la saciedad en cuanto tiene oportunidad. En aquel entonces, Geller y sus pretendidos "poderes" fueron objeto de la atención de gran parte de los medios de comunicación y pocos dudaron de la honradez del joven israelí. Sin embargo, ya en octubre de 1.975 Ramos Perera, un parapsicólogo español, publicaba su libro Uri Geller, al descubierto, en el que demostraba que Geller no tenía poderes psicoquinéticos, pero a la vez dejaba la puerta abierta a la posibilidad de que poseyera otros "poderes" -como todo parapsicólogo que se precie, Perera daba por supuesto que había "poderes" que estaban muy extendidos y bien podía poseerlos el pícaro israelí-.
Nadie duda hoy en día que el "dotado" israelí Uri Geller, que en los años setenta se hizo famoso en todo el mundo por doblar cucharas y poner en marcha relojes averiados y recientemente ha aparecido en la Televisión Catalana (TV3), la Televisión Vasca (ETB) y la Televisión Española (TVE) haciendo alarde de sus "poderes", es un vulgar fraude que ha sido demostrado por escépticos de diversos países. Sin embargo, la reciente visita de Geller a nuestro país ha puesto en evidencia por enésima vez el poder tergiversador de los medios de comunicación de masas cuando están en manos de profesionales de dudosa ética.
La aparición de Uri Geller en el programa Íñigo en directo, dirigido por José María Íñigo y emitido por ETB el jueves 12 de noviembre, junto con sus intervenciones en el programa de Ángel Casas y en el Un, dos, tres..., ha supuesto la vuelta a la actualidad del pretendido dotado en nuestro país. Por desgracia, la intención manifestada por miembros de Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP) de participar activamente en el programa de José María Íñigo, ejerciendo un exhaustivo control sobre las actividades de Geller y mostrando a los televidentes que el "dotado" utiliza únicamente trucos de ilusionismo, se vio correspondida por la negativa de los responsables del mismo, que pusieron como excusa lo precipitado del ofrecimiento. Nuestra intención era demostrar que Uri Geller no es más que uno más de los fraudes que tanto abundan en la llamada temática paranormal; pero una vez más vimos coartada nuestra libertad de expresión y el derecho del público a recibir información fidedigna.
La aparición de Uri Geller en ETB se enmarcó dentro de una campaña de promoción que desde otoño de 1.986 está llevando a cabo en diversos países. Como no existe la versión castellana de The Geller Effect, durante su viaje a España, el "terror de las
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cuberterías" se limitó a hacer publicidad de unos juegos pretendidamente educativos de su creación.
El 29 de septiembre de l.986, Uri Geller fue la estrella invitada del programa de Terry Wogan de la Sociedad Británica de Radiodifusión (BBC). El evento supuso el regreso del Geller que diez años antes había asombrado a la opinión pública mundial doblando cucharas y arreglando relojes supuestamente averiados, y que se esfumó cuando se generalizó el rumor de que en realidad era tan sólo un ilusionista.
El programa de Terry Wogan fue presenciado por alrededor de diez millones de espectadores, que vieron como Geller, ante el asombro de Wogan, doblaba llaves, hacía que volviesen a funcionar relojes averiados y adivinaba, merced a sus "poderes telepáticos", el contenido de un dibujo que había hecho el presentador con anterioridad.
Como había ocurrido años antes en todas las televisiones del mundo, también en esta ocasión Geller dijo a los televidentes que en sus casas iban a tener lugar extraños fenómenos. En efecto, 350 personas llamaron por teléfono a los estudios de la televisión británica afirmando que sus cucharas se habían doblado o sus relojes se habían puesto en marcha. Y, una vez más, Geller se consagró como el "dotado" por excelencia, cuando en realidad no es más que un fraude.
En octubre de 1.986, Iain Walker y John Dale, reporteros de The Mail on Sunday, después de haber estado durante tres meses recopilando información acerca de las actividades de Uri Geller asesorados por el escéptico británico Michael Hutchinson, publicaron en dicho periódico tres artículos en los que analizaban desde un punto de vista escéptico las afirmaciones de este pícaro contemporáneo [1].
El 5 de octubre, apareció en The Mail on Sunday el primero de los artículos de Walker y Dale, titulado "¡Venga, Sr. Geller, a quién se cree que está engañando!". En el mismo, los dos reporteros comentaban la aparición de Geller en el programa de Wogan.
Al reflexionar sobre las llamadas recibidas en los estudios de televisión, Dale y Walker se dieron cuenta de que tal número de llamadas no podía considerarse como significativo. El programa había tenido un público potencial de diez millones de espectadores, y únicamente 350 habían llamado apoyando las pretensiones de Geller. Esto quería decir que no había ocurrido nada en el 99,9965% de los hogares o, lo que es lo mismo, que sólo en el 0,0035% de los hogares había sucedido algo pretendidamente anormal. El ilusionista y miembro del Comité para la Investigación Científica de los Supuestos Hechos Paranormales (CSICOP) James Randi, que desenmascaró a Uri Geller cuando saltó a la fama a mediados de los años setenta, considera que las llamadas fueron hechas por miembros de la organización de Geller, personas deseosas de notoriedad o gente perturbada.
En lo que se refiere a la puesta en marcha de relojes averiados, lo primero que hay que decir es que los relojes que "reparó" Geller los podía haber puesto en funcionamiento cualquiera. Todos estaban en condiciones de funcionar, lo que sucede es que contaban
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con algún cuerpo extraño en el engranaje o se había solidificado la grasa, y estos inconvenientes se superan dando ligeros golpes al reloj y/o calentándolo en las manos.
Doblar una pieza de metal es algo aún mucho más fácil. Lo que Geller hace es llevar las cucharas o llaves preparadas de tal manera que den la impresión de no haber sido manipuladas o, en su defecto, sean de una dureza que facilite su manipulación. Un poco de teatro y la cuchara se dobla como por arte de magia. En realidad, lo que hace Geller es manipular la cuchara mientras entretiene a su interlocutor. Luego, cuando la cuchara está preparada de tal forma que no hace falta ejercer fuerza para doblarla o romperla, tapando con sus dedos el lugar donde el cubierto está agrietado e invitando al interlocutor a que sujete la cuchara por los extremos, se produce el milagro.
¿A qué pudo deberse que Uri Geller no doblara una cuchara en el programa de José María Íñigo de ETB? La respuesta es muy simple: Geller se había dejado sus cucharas en el hotel y se negaba a hacerlo con otras. Esto nos lo confirmaron a Félix Ares de Blas y a mí en los estudios de la ETB de Miramón al día siguiente.
En lo que se refiere a la transmisión telepática de imágenes, cuando Geller le pidió a Terry Wogan que dibujase algo, éste dibujó una pequeña casa con una chimenea de la que salía humo. Geller adivinó lo dibujado por Wogan, pero ello es menos sorprendente de lo que parece. Por un lado, Uri tiene la habilidad de deducir por los movimientos de un lápiz qué es lo que se está dibujando -habilidad que tienen muchos ilusionistas-; y, por otro, la mayor parte de la gente dibuja una casa con una chimenea de la que sale humo cuando se le pide que dibuje una cosa cualquiera.
En palabras de Wendy M. Grossman, editora de The British & Irish Skeptic y miembro fundador de los Escépticos Irlandeses, "en general, Geller puso en escena los mismos trucos que le hicieron famoso, o infame, hace diez años, incluyendo el de doblar una llave, poner en marcha un reloj parado y reproducir un dibujo `telepáticamente'" [2].
Otro truco que Geller ha incorporado recientemente a su repertorio consiste en "obligar" a una brújula a que se mueva. En la televisión estadounidense, Geller intenta hacerlo en presencia del ilusionista escéptico Henry Gordon y -como siempre que alguien que conoce sus manejos está observándole- no lo consiguió, mientras que Gordon sí lo hizo y el efecto fue bastante más llamativo que el obtenido por el "dotado" israelí en ETB. Para que se mueva una brújula, basta con acercar un imán y lo que hace Geller es echar su cuerpo sobre la brújula.
Tres de estos "poderes" fueron puestos en escena por Geller el pasado jueves 12 de noviembre en el programa Íñigo en directo de la Televisión Vasca (ETB) y -como hemos visto- se trata de simples trucos.
Uri Geller sólo demuestra sus "aptitudes paranormales" cuando no hay ningún escéptico que controle